Encuentro

El muchacho estaba sentado en uno de los bancos ubicados contra la pared, mirando todo con atención.

La estación de policía vibraba de actividad a esa hora del día.

El muchacho observaba las idas y venidas de los oficiales con sospechosos esposados que gritaban sus derechos, de los abogados defensores que buscaban a sus defendidos y de las personas comunes imperceptibles que preguntaban por algún familiar.

Él mismo era casi invisible, considerando que había llegado a las once de la mañana y hasta ahora, las siete de la tarde, nadie se había percatado de su presencia.

Su corazón comenzó a latir aceleradamente cuando vio a la persona por la que estaba esperando.

Lo vio encaminarse hacia los ascensores y supuso que se dirigía a las oficinas de Crímenes Mayores, el lugar donde trabajaba.

Se levantó de su banco y rápidamente se ubicó a su lado, tratando de que el hombre no se diera cuenta.

Quería observarlo sin ser visto.

Pero se sorprendió al notar la mirada penetrante del hombre sobre él.

Sin saber qué hacer, bajó la cabeza para ocultar sus ojos. Sentía como si él pudiera leer sus pensamientos con esa mirada.

Cuando llegó el ascensor, ambos subieron en él junto con otras personas, pero el muchacho se bajó un piso antes que el hombre.

El detective James Ellison suspiró cansado. Qué no daría por ir directo a su loft a descansar! Pero aún debía terminar el informe del caso que habían cerrado hacía un poco más de dos horas, atrapando a los culpables.

Entró rápidamente al edificio y se dirigió a los ascensores.

Mientras esperaba, comenzó a escuchar un sonido parecido a un redoble de tambor. Al mirar a su alrededor vio a un muchacho de rizos largos, notándolo un poco nervioso. Pronto comprendió que el redoble del tambor era el latido del corazón del muchacho.

Continuó observando al niño con curiosidad, ya que notó que le lanzaba miradas furtivas.

Cuando lo vio bajar del ascensor, se encogió de hombros y lo despidió de su mente. Rápidamente, el sonido del tambor desapareció.

Ellison había aprendido a ignorar esos episodios.

Desde muy joven notó que podía escuchar y ver cosas que otros no podían. Y saborear y oler cosas que los demás ni siquiera sabían que existían.

Estaba acostumbrado a escuchar el latido del corazón de personas que estaban nerviosas, y aunque a veces lo volvía loco, descubrío que era muy útil en su trabajo de detective por lo que aprendió a soportarlo.

Blair Sandburg se recostó contra la pared, detrás de una planta frondosa, y se obligó a normalizar su respiración.

Agradeció a todas las deidades que lo estuvieran escuchando que lo hubieran ayudado a no tener un ataque de pánico en el ascensor.

Realmente debía hablar con ese hombre, así que nuevamente tomó respiraciones profundas para calmarse y se dirigió a las escaleras que conducían al piso de arriba.

"Qui-quisiera hablar con el detective Ellison" dijo con voz temblorosa, luego de dar una mirada a la oficina y ver a un hombre negro y grande que lo estaba observando interrogante.

"Ahora él está hablando con nuestro capitán" dijo el hombre con una sonrisa "pero si quieres esperarlo, ése es su escritorio" dijo señalando hacia una mesa bastante más ordenada que las restantes.

Blair dio las gracias con una sonrisa y se acercó a la mesa, ubicándose en la silla correspondiente al visitante.

"En qué lo puedo ayudar?" dijo Jim Ellison al ver a la figura sentada frente a su escritorio. Pasó rapidamente a su lado para ubicarse en su silla y recién allí pudo mirar al niño y darse cuenta que era el mismo del ascensor.

"Yo..Yo soy…Mi nombre es Blair Sandburg" dijo Blair poniéndose de pie y tendiendo la mano, dominado por su naturaleza bondadosa y cordial.

Jim apretó su mano y le indicó que tomara asiento.

"Sí. Dime qué necesitas"

Blair relamió sus labios resecos y dijo "Yo…soy el hijo de Naomi Sandburg…" hizo una pausa "Ella dice que usted es mi papá".

Jim lo miró inexpresivo, tratando de determinar si el muchacho le estaba gastando una broma.

"Yo no tengo ningún hijo" murmuró luego de un momento.

Por respuesta, Blair hurgó en la mochila vieja que tenía a su lado y le entregó un sobre ajado.

El detective lo tomó y encontró en su interior una fotografía vieja y una nota. Miró atentamente la foto y se descubrió a sí mismo, en sus años adolescentes junto a una muchacha pelirroja de bella sonrisa. Inmediatamente lo asaltaron los recuerdos…Naomi…la muchacha de la que se había enamorado perdidamente a los 17 años y que un día lo había abandonado sin más explicaciones.

Totalmente mudo, dejó a un lado la fotografía para leer la nota

"Querido Jim

éste es nuestro hijo Blair Joseph Sandburg. Me enteré de su existencia dos meses después de haberte dejado.

Las fuerzas que gobiernan nuestras vidas habían querido que me separara de ti, por eso me fui y no volví a comunicarme.

Ahora el destino quiso que nuestro hijo quisiera asistir a la universidad Rainer y creo que es justo que lo ayudes. Yo lo tuve a mi cargo durante todo este tiempo. Ahora te toca a ti.

No me busques Jim.

Blair sabe que lo amo, pero ahora quiero dedicarme a mi misma. Quiero encontrar mi camino en este plano de existencia.

Adios.

Naomi."

Y así, abruptamente y derramando egoísmo por todos lados, terminaba la nota.

Jim la examinó estrechamente y la dio vuelta por todos lados. Finalmente, miró fijamente a Blair, tratando de decidir si fuera todo verdad o no.

Blair se retorció en su asiento, realmente incómodo con el escrutinio.

Decidió comenzar a hablar para calmar los temores que creía que el hombre podría tener.

"No se trata de dinero ni nada" dijo, nervioso "hace siete años que vivo en Cascada y voy a la Universidad. Trabajo como profesor…Quiero decir, no necesito dinero ni nada…sólo…sólo quería conocerlo…" su voz se fue apagando al notar que el detective continuaba mirándolo fijamente sin decir nada.

Suspiró.

"Lamento haber venido así. Yo…se que esto es una sorpresa…Lo siento" terminó, levantándose de la silla abruptamente, tomó su mochila y salió rápidamente de la oficina.

Jim no hizo un solo movimiento para detenerlo. Se limitó a mirarlo salir.

Blair luchó contra las lágrimas al salir del edificio.

Sabía que no sería fácil. Cualquiera se sorprendería y sería reacio a creer que tenía un hijo de 19 años del que no hubiera sabido nunca nada.

Pero aún así, se sentía como un rechazo.

Había vivido con su madre durante 13 años y realmente había sido un alivio separarse de ella y llegar a la universidad. La amaba, pero nunca la sintió como su madre, era más bien una compañera de juegos, a veces con ganas de estar con él y otras dejándolo por varios días con alguna amiga. Las primeras veces, Blair quedaba asustado, pensando que mamá nunca volvería…por qué lo había dejado? Por qué ya no lo quería? Había hecho algo malo? Pero con el tiempo, comprendió que todo eso era parte de la personalidad de su mamá, no tenía nada que ver con él ni con lo que había hecho. Simplemente Naomi no podía estar atada a algo durante mucho tiempo, aunque ese algo fuera su hijo.

Cuando supo quién era su padre, y tuvo a su alcance la posibilidad de conocerlo, no quiso ir directamente a él. No quiso presentarse como un niño necesitado de dinero y de alguien que se ocupara de él. Quería presentarse como un hombre, un compañero.

Pasó seis años preparándose para ese encuentro y, aunque conscientemente sabía que podría ser rechazado, muy dentro suyo se convenció que su padre lo recibiría con los brazos abiertos.

Llegó a la vieja habitación que tenía en uno de los almacenes del puerto. Era una pieza de de tres metros cuadrados, en donde apenas cabían una cama de hierro vieja con un colchón raído y una mesa con una silla. Una bombilla en el medio del techo daba escasa iluminación.

Blair se tiró en su cama, tratando de superar la visita a su padre, pero sus esfuerzos por quedarse dormido fueron interrumpidos por una fuerte explosión que sacudió su precaria habitación, haciendo que partes del techo y de las paredes cayeran sobre él.

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El detective James Ellison se quedó pensando en la visita del muchacho.

Aún no podía creer que fuera su hijo, aunque había amado mucho a Naomi y existía la posibilidad cierta de que lo fuera.

Dónde estaba ella ahora? Por qué había dejado al muchacho venir solo?

Si sus cálculos eran correctos, el niño tendría ahora casi 20 años y si estaba hace siete en Cascada, quiere decir que había vivido solo desde los 13 años. Cómo pudo abandonarlo a esa edad?

Supuso que debía encontrarlo para llegar a la verdad de todo y se maldijo por dejarlo salir del edificio. Utilizó su computadora para poner Blair Sandburg en el buscador, pero antes de que pudiera ver los resultados, su jefe lo llamó para un trabajo.

Jim llegó a la escena de la explosión y lo primero que sintió fue el redoble de tambor que había sentido más temprano, pero mucho más acelerado.

Inmediatamente escuchó las voces.

"No voy a ir a ningún lado! No me pasó nada!" dijo Blair, exasperado.

"Usted tiene un golpe en la cabeza, debemos llevarlo al hospital!" fue la respuesta igual de exasperada del enfermero.

Ambos se interrumpieron cuando llegó Jim.

"Qué está pasando aquí?" preguntó con su mejor voz de policía.

"El señor no quiere ir al hospital" explicó rápidamente el enfermero "tiene un golpe en la cabeza y necesitamos hacerle unos estudios"

"Ya le dije que no es nada! Es sólo un chichón!" casi gritó Blair.

"Bien" dijo Jim, levantando una mano hacia el enfermero, para luego dirigirse hacia el muchacho "tienes dos opciones aquí. O subes a la ambulancia por tus propios medios o te daré una pequeña ayuda para subir. Pero irás al hospital."

"No! Yo no…" empezó a decir un Blair beligerante.

"Ok" lo interrumpió Jim, tomándolo de un brazo y aplicando una palmada dura a sus nalgas para detener el forcejeo.

Blair se detuvo abruptamente, mirándolo con ultraje.

Frunció el ceño cuando vio al enfermero sonreir abiertamente, y sin una palabra subió a la ambulancia seguido por el detective.

"Yo iré con él." dijo Jim.

Blair se acostó en la camilla y observó de reojo a Jim que se había sentado a su lado y ahora estaba hablando por su celular.

Sintió resurgir su rebelión al enfocarse en la picadura que aún sentía en sus nalgas.

Quién se creía que era? No podía venir aquí y obligarlo a hacer cosas que no quería!.

Pero empezó a cambiar de parecer al escucharlo en el teléfono.

"Sí Simon, se que debería estar allí. Pero una de las víctimas y posible testigo es mi hijo y debo estar con él. Ahora vamos al hospital….Sí, te lo explicaré en cuanto pueda Simon.. Si, sí, todo…."

Jim cerró el teléfono con un movimiento brusco y suspiró profundamente antes de dirigirse a Blair.

"No tuve tiempo para averiguar si es verdad lo que dijiste. Pero eso no importa. Amé mucho a tu madre… y sólo por ser hijo de ella…te ayudaré en lo que necesites…"

"¿Como ahora?" preguntó enojado Blair refiriéndose a la situación.

Jim sonrió "Sí. Como ahora. Aún si no quieres mi ayuda…".

Blair dio un resoplido y cerró los ojos.

Dos horas después, Blair salía de una sala acompañado por el doctor que le había dado los resultados de sus estudios.

Jim se reunió inmediatamente con ellos, no quería perderse nada de las órdenes del doctor.

"Dr. Walters, soy el detective James Ellison" dijo a modo de saludo, mientras extendía la mano.

El doctor devolvió el saludo.

"Le decía al sr. Sandburg que debe guardar reposo por dos días al menos, pero durante esta noche debe estar con alguien que lo despierte cada dos horas. Por el golpe en la cabeza" explicó el doctor "y estos son los medicamentos que debe tomar" agregó extendiendo una receta.

Jim la tomó antes de que Blair atinara a levantar la mano y Blair lo miró con molestia.

"Bien, Dr. Walters. Muchas gracias" dijo Jim al despedirse del doctor.

Blair extendio la mano hacia Jim para tomar la receta, pero Jim se la retuvo.

"Dónde te quedarás esta noche?"

Blair dudó. "Tengo… tengo la llave de mi oficina en la universidad…"

"Bien. Como supongo que no tendrás a nadie que te vigile esta noche, te llevaré a mi casa" respondió Jim, comenzando a caminar hacia la salida, llevando a Blair del brazo.

"Hey! No! Puedo quedarme en la universidad!..." Blair comenzó forcejear para soltarse.

"No, Junior. Te quedarás conmigo. Y te sugiero que dejes de oponerte a menos que quieras otra dosis de lo que te dí antes de subir a la ambulancia".

Blair resopló molesto, tratando de igualar sus pasos a los del detective. Uuuff! ¿Estás seguro de que quieres un padre? se preguntó.

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Blair aún no podía entender totalmente lo que había sucedido.

Antes de que pudiera darse cuenta de lo que estaba pasando, se encontró en el loft del detective, acostado en el futón de su sala y a punto de dormirse.

Hacía un momento Jim le había dado el último antibiótico y le había pedido que se preparara para la cama.

Ahora estaba luchando contra el sueño mientras miraba al hombre prepararse un nido de mantas en el sofá de un cuerpo que estaba frente al futón, separado de éste por una mesa de café.

Jim trajo un despertador y lo programó para dentro de dos horas.

"Va a… va a dormir ahí?" preguntó dudoso y sin entender por qué el hombre haría tal cosa.

"Sí. Así me será más fácil despertarte" respondió Jim con una mueca "Quieres hablar de algo?"

Esta vez fue el turno de Blair para hacer la mueca "No lo sé… considerando que es la primer noche que paso con mi padre…." Respondió con un encogimiento de hombros e inmediatamente se ruborizó al comprender que aún no estaba confirmado exactamente que lo fuera.

Jim le dio una semisonrisa.

"¿Donde está tu madre?" preguntó Jim luego de permanecer un momento en silencio.

Otra vez Blair se encogió de hombros.

"Mamá y yo estuvimos juntos hasta que me aceptaron en Rainer. Cuando pude quedarme en la uni, ella fue al Tibet en busca de un monasterio donde meditar y encontrarse a si misma. Yo me quedé aquí." Aunque trató de decirlo en un tono neutro, Jim pudo darse cuenta de un dejo de resentimiento en su voz.

"¿Se comunicó contigo?"

"Al año de haberse ido me escribió para decirme que había encontrado su monasterio y que iba a iniciar su nueva vida. Y no debía tener nada que le recordara la anterior. Luego no volví a saber de ella".

Jim tomó una respiración profunda. No podía creer lo insensible de esa mujer. La había amado muchísimo, pero con lo que dijo Blair, recordó por qué se habían separado.

"Supongo que no ha cambiado nada entonces" murmuró luego de un momento. Blair lo miró interrogante.

"Cuando nos separamos también me dijo que quería empezar una nueva vida y sin tener nada que le recordara la anterior…" continuó Jim con una mueca, que luego se convirtió en sonrisa al decir "pero no le salió tan bien, eh? Quedó embarazada…"

Blair respondió con una sonrisa que se convirtío en un bostezo.

Comenzaba a sentir los párpados pesados.

"Duérmete, Junior, podemos continuar después" dijo Jim, mientras observaba al muchacho quedarse dormido.

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No tomó mucho tiempo al detective Ellison encontrar los datos del pasado de Blair en la base de datos de la policía y de los ciudadanos civiles.

Había nacido en el Hospital General de Cascada, casi 20 años atrás, hijo de Naomi Sandburg y de padre desconocido.

Por un momento odió a la mujer por privarlo del nacimiento de su hijo. Sonrió al comprender que ya estaba pensando en el muchacho como su hijo.

Lo siguiente que se reportaba era su ingreso a la universidad de Rainer a los 13 años! Wow! su hijo era un niño prodigio!. Pero eso quería decir que a esa edad ya se había quedado solo. Siguió leyendo para ver la fecha de su graduación a los 17. Y su próxima inscripción en un doctorado.

Un sonido proveniente del futón lo distrajo y le hizo comprender que su invitado estaba despertando. Rápidamente apagó su laptop, con la cual se había conectado a los correspondientes servidores, y se levantó de la silla de la cocina donde estaba sentado.

"Buenos días, dormilón" dijo con una sonrisa.

Después de haberlo despertado cada dos horas durante toda la noche como había dicho el doctor, finalmente lo dejó dormir tranquilo. Ya eran las 4 de la tarde.

Blair lo miró un poco desorientado, hasta que recordó quién era ese hombre, dónde estaba y por qué.

"Lo siento" murmuró "Creo que dormí mucho" Comenzó a incorporarse, hasta quedar sentado en una esquina del futón.

"Debes dormir" contestó Jim "pero ahora que estás despierto… ¿Tienes hambre? Puedo prepararte algo"

"No quiero molestar" dijo Blair con un pequeño gimoteo "yo…puedo buscar algo en el supermercado…"

A esto, Jim se sentó frente a él, en la mesa de centro.

"Escucha Blair. Tuviste un accidente. Gracias a Dios no te pasó nada grave, pero aún así debes descansar y recuperarte del shock"

"No tengo un shock!" respondió enojado Blair. Evidentemente, se despertaba gruñón "¡Soy perfectamente capaz de cuidar de mí mismo!".

Jim comenzaba a perder la paciencia.

"No estoy diciendo que no puedes cuidarte. Pero en estas condiciones debes descansar y alimentarte para reponer tu cuerpo. Y quiere decir que necesitarás un poco de ayuda…"

Blair se preparó para protestar, pero Jim no lo dejó hablar

"Y punto. Se acabó esta conversación. Ve a asearte mientras te preparo algo de comer" y con esto Jim se levantó y se dirigió a la cocina, dejando al joven con la boca abierta.

Blair se levantó refunfuñando en voz baja y buscó su ropa para dirigirse al baño.

"¿Acabas de llamarme maldito mandón ?" preguntó Jim desde la entrada de la cocina, con un ceño en su rostro.

Blair lo miró sorprendido. ¿ cómo había escuchado? Si lo dijo en un susurro . Se quedó parado, mirando con ojos grandes al hombre, hasta que Jim habló.

"Ve a higienizarte."

El joven obedeció rápidamente.

"¿Cómo…cómo se supone que debo llamarte? Preguntó de repente Blair, luego de tomar unos bocados de la comida que le había preparado Jim. Ninguno había emitido palabras luego del "Siéntate y come" que le había dicho Jim al verlo en la cocina recién bañado.

Jim se encogió de hombros "Obviamente no 'maldito mandón'" contestó.

Blair emitió un resoplido que era muy parecido a una risita contenida.

"Lo siento. Yo sólo estaba protestando. No quise ofender" agregó al ver el ceño que se formó en la cara de Jim.

Jim suspiró "está bien".

"A propósito. ¿Cómo pudiste oírme? Fue sólo un susurro."

"No lo sé. Lo oí claramente" Jim aún no estaba preparado para compartir información sobre sus sentidos con el niño.

Blair lo fijó con una mirada extraña hasta que Jim dijo "Qué?".

"Nada" contestó "Yo… la comida está muy rica" cambió de tema rápidamente.

"Gracias. Y volviendo al tema. LLámame cómo te sientas cómodo" y al ver la sonrisita en la cara de Blair agregó rápidamente "Entre Jim, James, Ellison, oficial, señor,…"

Blair no pudo contenerse y lanzó una carcajada, contestada por una sonrisa de Jim.

"Ok Jim" dijo Blair cuando terminó de reirse.

Por el resto de la tarde, Blair continuó descansando en el futón mientras miraba tv. Luego de la comida, habían acordado que Blair se quedaría en el loft de Jim dado que la explosión había destruído el lugar donde el muchacho vivía. De todas maneras, no le permitiría volver allí pensó Jim, recordando el lugar para nada recomendable donde vivía su hijo.

"Oh! Maldición! Lo olvidé por completo!" dijo de repente Jim al escuchar el sonido del teléfono.

"Hola Simon" dijo al agarrar el auricular. "No, yo…sí señor, lo siento" agregó.

Blair lo observaba desde su lugar en el sofá. Se sorprendió al notar que Jim asumía la postura de un perro castigado. Eso no condecía con su tamaño y la fuerza que irradiaba.

"Es muy complicado de explicar, capitán. Yo…Sí, él está bien, sólo una pequeña conmoción y algunos cortes." Escuchó un momento más "Está bien. Hablaremos mañana. Adios"

Con un suspiro, Jim volvió a sentarse en el sofá al lado de Blair.

"Ese era mi jefe" explicó "olvidé que había prometido llamarlo para explicarle todo"

"¿Porqué no me cuentas un poco de ti?" preguntó Jim luego de un largo silencio mientras ambos estaban concentrados en la película.

"No hay mucho que contar" dijo Blair con un encogimiento de hombros. Pero durante la siguiente hora regaló los oídos de Jim con detalles de su vida. En frases entremezcladas, le contó al detective lo que él ya sabía luego de haberlo averiguado en la base de datos de la policía. Y agregó ciertos detalles que dejaron asombrado a Jim.

¿Cómo pudo el niño sobrevivir a semejante niñez ? fue su primer pensamiento cuando Blair le contó sobre los descuidos y la desatención de su madre. Claro que nada en las palabras de Blair demostraba resentimiento o dolor. Lo contaba como si fueran simples hechos en la vida de un niño, prefiriendo enfocarse en lo bueno que esas experiencias le habían dejado.

"Gracias a todos esos viajes y al quedarme con esos amigos descubrí que quería dedicarme a la antropología. Me fascinaba estudiar a las personas y a los grupos con los cuales convivíamos" dijo con una sonrisa brillante.

Jim respondió la sonrisa del muchacho con una propia.

"Eso fue muy interesante, niño. Pero creo que tendremos tiempo luego para conocernos más. Ahora debemos dormir, así que prepárate para la cama."

Blair asintió y se levantó para dirigirse al baño.

"¿Qué tienes que hacer mañana, Blair?" preguntó Jim mientras arreglaba el sofá donde iba a acostarse el muchacho.

"Debo ir a la universidad. Tengo clases." Contestó desde el baño.

"Además, …"agregó dubitativamente al volver "Debo buscar algún lugar para alquilar…"

"Ya hablamos de eso" contestó Jim "Si quieres quedarte, podemos arreglar el cuarto que está bajo los escalones".

"Pero no quiero molestarte" dijo Blair con un pequeño gimoteo en su voz, aunque en lo profundo de su alma comprendió que le gustaría vivir con su padre.

Jim se acercó y lo tomó por los hombros "Ya lo hablamos, Blair. Te dije que no es molestia. Es más, me gustaría que te quedes" inexplicablemente, sintió un deseo intenso de proteger al muchacho.

El rostro de Blair se iluminó, mientras asentía con un movimiento de cabeza.

"Muy bien" dijo Jim palmeándolo en la espalda. "Mañana debo ir a trabajar, pero nos haremos un tiempo para sacar las cosas y limpiar."

Una vez que Blair estuvo acomodado en el sofá, Jim se acercó para reestructurar las mantas y asegurarse que el niño estaba bien arropado. Con suavidad, ajustó las mantas bajo su barbilla.

"¿Estas bien?" preguntó y ante el asentimiento de Blair, continuó "si necesitas algo sólo me llamas, de acuerdo?".

"Si. Gracias. Buenas noches"

"Buenas noches" y con esa despedida, Jim se dirigió a su alcoba en el segundo piso.

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"Y esa es la historia, Simon" dijo Jim luego de tomar un sorbo de su café, en la oficina de su jefe.

Simon tomó de su propia bebida, con una expresión pensativa, "Estás seguro que es tu hijo?" preguntó.

Jim suspiró. "No sé cómo explicarlo" contestó "Un hombre nunca puede estar seguro cien por ciento de su paternidad… pero yo lo estoy…es algo…es como un presentimiento" terminó, mirando a Simon y rogando su comprensión.

"Por qué no haces una prueba de ADN?. Eso te dará la seguridad. Además… tu padre es millonario, Jim, el muchacho puede estar buscando dinero…"

"No Simon, no creo que lo haga por dinero. Es del tipo de personas que no se preocupan por los bienes materiales, gracias a la educación desapegada que le dio su madre".

Hubo un momento de silencio.

"Ok Jim, sólo era una sugerencia. Quieres algunos días para acomodar las cosas en tu casa?" preguntó Simon "aprovecha ahora que está tranquilo por aquí"

Los ojos de Jim lo miraron agradecido

"Gracias, señor! Pondré en orden algunas cosas y luego me iré… a arreglar las cosas con mi hijo" contestó con una sonrisa.

Se levantó para irse y se detuvo en la puerta.

"Gracias por escucharme Simon. Y no creas que no tendré en cuenta tu sugerencia… es más creo que te pediré muchas más, como padre experimentado"

Simon sólo sonrió mirando a su detective y amigo dirigirse a su escritorio.