Nací una mañana nublada, mi madre había tenido algunos problemas, el hospital estaba abarrotado y apenas tenían personal para atender a los pacientes. Nací una mañana nublada a las 10:32 am... 2 minutos después ella murió.

Vivo sola con mi padre desde que tengo memoria, el es un hombre bueno y atento pero siento que el trabajo lo consume, trabaja para no pensar en mi madre, se sigue culpando. Han pasado 14 años desde aquello, yo soy la que me encargo de todas las tareas de la casa, mi padre siempre llega muy cansado del trabajo, no vivimos mal pero nos cuesta mantener este estilo de vida, yo también me culpo por la muerte de mi madre.

Una Tarde estando sola en casa llamaron al timbre, no podía ser mi padre, no llegaba hasta la noche y yo apenas podía salir con mis amigos, pues sabían de mi situación.

Deje mis tareas un segundo para abrir la puerta, era una mujer alta y esbelta, tenia el cabello largo recogido en un moño sencillo y sonreía – Debes de ser la pequeña Rin – dijo y se agacho un poco para quedar a mi altura, - ¿Busca a mi padre? – pregunte con otra sonrisa - ¿Es su novia? – añadí y la mujer rió de manera educada y elegante – veo que eres una chica muy atenta, pero no, no estoy buscando a tu padre, quería hablar contigo – dude un momento y la deje pasar, la serví algo de té y me senté enfrente, no me molestaba que mi padre hubiese querido estar con otra mujer, de hecho, me preocupaba que no lo hiciese, estaba feliz y la mujer era muy hermosa.

- Gracias por recibirme – Tenia una voz dulce y agradable, vestía bien y mostraba cercanía hacia a mi – se que.. puede ser difícil para ti pero tu padre y.. - - no se preocupe por eso – corregí rápidamente – me alegra que usted este aquí – no quise confesarla nada sobre mi madre, al parecer aquella mujer se sorprendió por mi respuesta, después miro su taza cambiando la cara a un deje melancólico – Bueno.. mi hijo no piensa igual por eso.. – espera.. ¿su hijo? ¿tiene un hijo? Me pregunto si será guapo.. o tal vez sea un hermanito monoso al que cuidar.. cada momento que pasa aquí se me hace mas agradable – Creo que preparar una cena es una buena idea, para conocernos y hablar – la propuse con una sonrisa. La mujer levanto la mirada y me sonrió igual – esa es una idea maravillosa, gracias por todo, encantada de conocerte, espero que nos llevemos bien – recogí su taza y la lleve a lavar – no se preocupe, usted me cae bien – confesé y la abrí la puerta para dejarla salir, se despidió por ultima vez y cerré la puerta, me lance al sofá abrazada a un cojín.. no podía creerlo una familia completa.. si todo salía bien seria mi nueva mama kyaaaaaa.

Cuando mi padre volvió del trabajo lo espere con una fantástica cena, un beso en la entrada y una sonrisa radiante, le conté todo lo que había pasado, el solo bajo la mirada algo rojo de la vergüenza y negándose a responder a todas mis preguntas se fue a la cama por que estaba cansado.. me gustaría que ella y su bebe vivieran aquí.. por si, lo he decidido será un bebe, y lo cuidare enseñándolo todo lo que se, me adorara como su hermanita mayor, ¡incluso le enseñare a cantar!

Ya no podía esperar el día de la cena, la mesa estaba preparada dos horas antes que los invitados apareciesen, yo tenia un vestido negro de tirantes con el que estaba lindísima, he de decir y un lazo negro adornaba mi cabeza. Mi padre se ducho, eso decía mucho, se vistió de traje incluso se puso colonia. No podía dejar de dar vueltas y frotarme las manos, cada cinco minutos me miraba al espejo colocando el lacito bien. Antes de que me diese cuenta los invitados estaba aquí, mi padre comenzó a dar vueltas en círculos nervioso discutiendo si debía abrir rápido o lento, en lo que el discutía yo ya había abierto, la mujer saludo amablemente, a su lado había un chico de mi edad, no ponia buena cara precisamente es mas, me pareció desagradable, estaba escuchando música mirando al felpudo y arrugando la nariz. Era un poco mas alto que yo, también rubio y de ojos azules, tenia el pelo recogido en una pequeña coleta, mechones caían por delante de su cara, entro como pedro por su casa y se sentó como si tal cosa. La mujer lo regaño disculpándose enseguida por la actuación de su hijo – No se preocupe.. mejor siéntese disfrutemos de la cena, yo lo hice casi todo – Sonreí y escuche un chasquido de lengua que me crispo los nervios, el chico de nuevo.. esta bien.. aun no conoce a Rin Kagamine.

La cena transcurrió mas o menos tranquila hasta llegar el postre, mi padre estaba tan rojo y nervioso que se mancho el traje unas cinco veces, ella solo reía y lo limpiaba con mimo, seria el cuadro perfecto si el rubito dejase de mirar a mi padre como si fuese un bicho.. tiene suerte de que sea una dama porque le daría tal patada en la entrepierna que seria una hermanita. Finalmente al acabar mi padre se puso de pie y comenzó a balbucear.. estuvo así quince minutos, la mujer, que por cierto, ese día llevaba un vestido violeta con la espalda al descubierto precioso, se levanto y comenzó un pequeño discurso – Precisamente, una de las cosas que mas me gustan de ti, son esas reacciones.. no creí que podría volver a enamorarme pero una vez mas la vida me sorprende y convence de lo hermosa que puede llegar a ser.. por eso.. no queremos perder oportunidad.. cariño, niños.. vamos a casarnos – Se me iluminaron los ojos en el acto pero en el corto tiempo de un segundo antes de escuchar un fuerte golpe en la mesa – Disculpad – dice el chico y sale de mala gana de la mesa.. ¿como se atreve a arruinarlo todo de esa manera? – Maleducado – espeto mirando fríamente al joven que se volvió a mi clavándome la mirada de tal forma que logro echarme un poco hacia a atrás – no te metas – dijo simplemente y se alejo de la estancia dando un fuerte portazo.

- L-lo lamento mucho mi hijo es – mi padre levanto la mano mostrando una madurez y saber estar que jamás había visto en el, acaricio el rostro de la chica y le sonrió – esta bien... es normal – las palabras de mi padre también me tranquilizaron a mi.. pero no iba a dejar las cosas así de un modo u otro.. aquel .. aquel niñato iba a saber lo que es realmente hacerte la vida imposible y lo haría a las malas.