Escrito del Punto de Vista de Fox McCloud


Dejo el taller mecánico y abandono ahí mi coche. Ya no me queda nada. Hay que tener coraje para hacer algo así, dejar lo único que uno tiene. Vendí la mayoría de mis muebles cuando me mudé al departamento, que es alquilado, y mi novia me dejó hace tres semanas por alguien mas.

Cuando llego al departamento abro la agenda buscando alguien a quien llamar para pasar la noche. Primero dudo, pero me dejo vencer por mi debilidad y decido finalmente llamarle a mi ex-novio y ex-mejor amigo. Seguramente está ocupado; no he hablado con el desde hace un tiempo.

Le llamo por el telefono, y le pregunto si está ocupado. Me dice que no. No nos vemos desde las peleas.

Quedamos en encontrarnos más tarde; le pido que me lleve los sesenta-y-cinco créditos que me debe desde hace tiempo. Mientras hablamos me acuerdo que en mi bolsillo está el recibo que simboliza mi coche. Lo saco y lo pongo en un portarretratos sobre la foto de mi ex-novia.

Yo me preparo la cena, como lo hago todos los días desde que Krystal me dejó: pescado al vapor con salsa de soja y arroz integral. No bebo ningún líquido. Leí que el líquido hace mal durante las comidas.

A pesar de todo siento que esta alimentación me enferma. Le falta sustancia, algo que cortar con un cuchillo y después morder. Me estoy dejando morir al no hacer trabajar mi estómago.

Y aun después de la cena, no estoy lleno; come había dicho, le falta sustancia. Despues de terminar, dejo los platos donde están, diciéndome a mi mismo que los lavaré cuando regrese.

Mi ex-mejor amigo (y ex-novio) se llama Falco. Nos encontramos en un video bar en el 4º Distrito. Eso es lo que él quiere y yo soy el que está solo. Lo primero que hace es darme los sesenta-y-cinco créditos.. Después me cuenta un poco sobre su nuevo trabajo y sobre las películas que vio en el cine. Pero no habla mucho, y no me animo a preguntarle si de acaso me extraña.

"¿Todavía andas con Krystal?" me pregunta Falco, sin voltearme a ver.

"No, ya no," le respondo, con un poco de vergüenza."Me dejó hace tres semanas."

"Oh. Que malo," el dice, pero yo dudo que lo sienta de verdad. Aunque, le entiendo. Después de todo, yo lo dejé a el por Krystal. Y ahora, miren en donde estoy.

En los monitores del video bar pasan videos de Unamuno y Los Famas, los dos grupos que más odio en el mundo, y como estoy a punto de vomitar, le digo a Falco que preferiría ir a un restaurante de comida rápida. Falco se sorprende.

"Se dice que te hiciste vegetariano," me dice a mi.

"No," le respondo, y no dice nada.

Al principio la idea no le gusta en lo más mínimo, pero se convence cuando el mesero le dice que lo único que sirven es pizza de mozzarella y anchoas. Falco odia las anchoas desde el verano en que nos fuimos juntos de campamento y escalamos un cerro. Habíamos llevado sólo latas de anchoas y tabletas de chocolate. Terminamos los dos vomitando. El ya no puede ver las anchoas; yo odio el chocolate.

"Yo no tengo mucha hambre ¿Tu?" me pregunta cuando salimos del bar.

"Si," le digo. "Pero, si tu no quieres-"

"No, no, esta bien. Si tu tienes hambre, vamos a comer," dice, y me voltea a ver, viéndome para saber a donde voy a querer ir.

"¿A dónde quieres ir tu?"

"A donde tu quieras," me responde.

Pienso por unos segundos, y me acuerdo de un restaurante cerca de mi nuevo departamento, un diner.La comida es decente, y no es muy cara. Le digo a Falco, y sacude su cabeza aplomada.

"Esta bien," me dice, y empezamos a caminar.

Y mientras caminamos, me dan tantas ganas de tomar su mano.