Los personajes son de la película que todos los de la generación del 90 (y más abajo, o arriba) amamos, Toy Story. Y la historia en sí es de SnowGlimmer, quien me permitió traducirla. Muchas gracias :D

Había pensado en esta pareja desde que vi la película. Amo las historias con diferencia de edades y esta es una en particular que me encanta por lo especial que esta trilogía es para mí, que crecí con ella. Así que espero que les guste tanto como a mí, yo pensé en escribir algo, pero sinceramente no hubiera podido hacerlo tan bien como ella o como elianna Cullen (que también tiene una). Disfrútenla y háganle saber a la autora cuanto les gusta.

POR CIERTO, SON MÁS DE UN ONE SHOT, HASTA AHORA VAN TRES E IRÁN AVANZANDO, ASÍ QUE PONGAN LA HISTORIA EN ALERTA SI QUIEREN SEGUIR LA SECUENCIA.

Existencia separada

Once es una edad extraña. Tratar de acostumbrarte al sexto grado, sin recreo y grupos de chicas y chicos populares intentando sobresalir, es más que un poco escalofriante. Ella siempre ha sido una de las raras; combinando colores y patrones salvajes, manteniendo su cabello corto mientras que otras chicas de su edad mantienen su cabello cepillado y recogido en perfectas y largas coletas. Ella seguía siendo ella misma, manteniendo su nariz enterrada en un libro, en lugar de estar platicando con sus compañeros entre clases.

Su madre se preocupaba de que no tuviera amigas cercanas que pudiera invitar a su fiesta de cumpleaños, pero Bonnie no se preocupaba por eso particularmente. Sus maestros decían que ella había sido grandemente bendecida, mucho más inteligente y creativa que otros niños de su edad, y eso daba como resultado que se le dificultara hacer amigos. Cualquiera que fuera la causa, para ella significaba más tiempo para leer, y eso la hacía feliz.

Su cuarto había cambiado desde que entró a secundaria. La cama aun lucía el mismo cobertor que tanto le gustaba, y sus más amadas posesiones sobre un estante arriba del escritorio. Aunque ya no jugara con ellos, sus juguetes se encontraban donde pudiera tomarlos fácilmente. Le gustaba moverlos, hacer pequeños escenarios para divertirse. Normalmente, ellos estaban sentados frente a una pequeña mesa disfrutando de tacitas de té y café en dedales.

Se suponía que era su fiesta de cumpleaños, y su madre había invitado a unos pocos amigos de ella para celebrar, de esa forma ella no se sentiría sola, pero todo lo que causó fue que se sintiera ansiosa. No conocía a la mayoría de esas personas muy bien, y se le hacía incómodo sentarse y escuchar su plática. Un tentativo golpe en la puerta atrajo su atención fuera de Harry Potter, y la puerta se abrió antes de que pudiera decir "adelante".

Andy no había cambiado mucho desde sus dieciocho años, edad que tenía en la foto que la mamá de Bonnie les había tomado en el jardín mientras jugaban. Su cabello estaba más corto, y estaba aun más alto, ya no se vestía con playeras y jeans como en sus años de adolescente. Aunque no se vieran muy seguido, Bonnie mantenía la foto de los dos sobre su escritorio. Cuando comenzó a comprender que los niños no tenían piojos, se preguntó si no sentiría algo por ese hombre mayor.

A sus veinticuatro años, Andy era un estudiante graduado de la universidad y trabajaba como compositor de canciones para comerciales de la televisión. Su canción favorita del anuncio de las Pop-Tart había sido escrita por él, y ella se sentía muy orgullosa de conocer a alguien con tanto talento (o así lo veía ella). Usualmente, una niña de su edad no estaría encariñada con un hombre trece años mayor que ella, pero había algo en esas sonrisas tímidas y el tono bromista de su voz que hacía su joven corazón acelerarse.

"Es un enamoramiento de niños," Jessie le dijo a Woody mientras se sentaban sobre el estante un día cuando Bonnie iba camino a la escuela. "He visto esa foto que tiene y cuanto se emociona cada vez que viene a visitarla. Recuerda mis palabras, comisario; algo va a suceder entre esos dos, y solo espero que sea algo bueno."

"¿Qué estás haciendo aquí arriba sola?" Andy preguntó, recargándose en el marco de la puerta y levantando la comisura de sus labios en una enorme sonrisa. "Si recuerdo bien, la razón por la que estoy aquí es por ti, niña del cumpleaños."

"Lo siento," Bonnie respondió mientras le hacía una marca al libro entre las páginas antes de girarse y mirarlo de frente. "Es solo que se siente un poco… concurrido allá abajo. Sé que es mi fiesta, pero…"

"Hay mucha gente vieja allá abajo," Andy estuvo de acuerdo, su corazón se sintió cálido por la risita de la niña y la escena de los estantes arriba del escritorio. Aunque le dijo que cuidara de sus juguetes, no esperaba que los exhibiera orgullosa y públicamente cuando creciera. "Espero no ser muy viejo como para ser catalogado en ese grupo."

"Tonto," Bonnie lo reprendió, su atención se desvió a un pequeño y brillante paquete que el hombre tenía en su mano. "¿Es ese mi regalo?"

"No debería dártelo. No es tiempo de abrir los regalos." Pero como podía negarse ante esos enormes ojos café y el puchero en su rostro. "Bueno, supongo que está bien siempre y cuando no le cuentes a tu madre."

Con un sonido de felicidad que no era exactamente un chillido, Bonnie tomó el paquete, sin perder el tiempo rompió el papel rosa y azul de puntos de la caja. Era más pequeño de lo que esperaba, y cuando quitó la tapa de la caja, vio una cadena delgada con un colgante de un trébol de cuatro hojas.

"La secundaria puede ser algo dura, así que pensé que algo de suerte podía ayudarte a atravesar por ella." Andy dijo, sonando algo inseguro de sí mismo. "Estás creciendo y no quería darte regalitos tontos, así que pensé en algo más maduro."

Bonnie ya estaba buscando el broche a tientas, pasando los dedos sobre la suave y verde superficie, mientras se acomodaba sobre su garganta. "Es muy bonita," susurró, tocando el amuleto suavemente mientras hablaba. "Gracias."

"Por nada," Andy replicó, aliviado de ver que a ella le gustaba. Se inclinó para abrazarla, y antes de que se apartara, ella presionó sus labios de forma apreciativa sobre su mejilla. Era un gesto infantil, pero la adoración en los ojos de ella parecía de alguien mayor. "¿Qué dices si vamos abajo y nos unimos a todos? Trataré de no aburrirte hasta la muerte."

"Tal vez puedas cantar algo para mí," Bonnie rió, tomando la mano que le ofrecía y dejando que la levantara de la cama, animales y muñecos treparon de igual manera para ver a la extraña pareja mientras desaparecían.

"Está en una posición delicada," dijo el Sr. Caradepapa. "¿Joyería para su cumpleaños número once? ¡Estará atrapado entre sus dedos antes de que ella pueda llegar a ser una adolescente!"

"Querido," su esposa dijo con un suspiro exasperado, "ya lo está."