Diario del asombroso yo

Hoy fue un día bastante pesado para el increíble Ore-sama, no fue por que West le regañara cómo siempre por cosas aburridas y sin sentido, o por andar llenando de awesomes bromas a los amargados de Austria y Hungría, ni siquiera por los golpes que se ganaba muy frecuentemente por sus siempre geniales peleas, no, este día fue arruinado por otra razón.

Prusia entro a su habitación dando pisotones y cerrando de un portazo, Alemania no estaba en casa así que no le importaba medio destruir la casa para demostrar cuan enojado estaba.

-Todos son unos idiotas, todos, absolutamente todos –Gruñía.

¿Cuál fue el problema? Es muy sencillo: Hace unas horas, cuando vagaba por la calle en busca de diversión solitaria, un grupo de personas se arremolinaba en la entrada del cine así que…

-¡Dejen al awesome Prusia pasar!

En respuesta solo recibió las miradas de sorpresa y confusión de la gente.

-Yo pensaba que Rusia era más alto….

-¡Prusia! ¡Prusia! ¡Con 'P'!- Era increíble cómo seguían confundiendo su nombre con el de ese narizón. Dio un suspiro y creyó entender el problema- Alemania del Este, pues.

-Pero Alemania es rubio…

Basta, ya no lo soportaba, que su nombre fuera confundido con el de Rusia o que el mismo fuera confundido con su hermano ya habían colmado su paciencia.

¿Cómo es posible que todo el mundo olvidara a Prusia? Era verdad que ya no era una nación cómo tal y ahora compartía cargo con Alemania… ¡Pero olvidarse completamente de que el era antes Prusia!... ¡Es un pecado!

Por esa misma razón ahora se desquitaba con su pobre almohada con golpes y gritos, y aunque el no lo admitiera alguna que otra lagrima, pero de puro coraje, decepción y tristeza.

Lo peor para Prusia era que se olvidaran de el.

Cansado ya de gritar toda clase de insultos contra todos se hecho bocabajo en su cama respirando agitado y soltó un sonidillo de tristeza.

Gilbird, su siempre confiable amigo que lo había estado mirando desde 'el incidente' decidió por fin hacer algo por su amo, así que voló posándose frente a el y captando su atención. Una vez bajo la mirada pensativa del prusiano pió y siguió volando esperando que lo siguiera.

-Gilbird… ¿Qué?... ¿A dónde vas?

En vista de que el albino no tenía intención de moverse, Gilbird regreso y le dio un pequeño picotazo en la mano, dándole entender ahora sí que quería que lo siguieran.

La ex-nación mientras se quejaba sobre la ingratitud de su ave se paro para seguirla por fin.

Ya había seguido a Gilbird hasta la puerta de una habitación donde el pequeño animalito se poso en la perilla, esperando a que el que poseía pulgares abriera la puerta, puerta que Prusia reconoció al instante.

-Pero si aquí….

Miraba la puerta con cierto asombro de que Gilbird lo hubiera conducido hasta allí, ese era, sin duda, el lugar donde guardaba todos sus diarios. Miro a el pajarito sorprendido.

-¿Quieres que….?

Gilbird pió como respuesta afirmativa a la pregunta que no termino de formular el germano.

Así que Prusia, en espera de alguna otra señal, abrió la puerta, encontrándose con enormes libreros repletos de hojas encuadernadas en su color favorito: azul Prusia.

Un cosquilleo le entro en el estomago al imaginarse todos los días de su vida plasmados en esos papeles.

La bolita emplumada amarilla se fue a parar a uno de sus primeros diarios, donde pió indicándole el camino.

Prusia camino hasta allá y ayudándose de una escalera llegó hasta el lugar donde se encontraban aquellas memorias. Tomo el diario y se sorprendió de que tuviera una fina capa de polvo cubriéndolo, se deprimió un poco al pensar que hasta el se había olvidado de recordarse a sí mismo.

Decidido bajo de las escaleras con el cuaderno en la mano soplándole un poco para quitar ese polvo. Se sentó en el suelo y Gilbird, satisfecho con su trabajo, se coloco en los cabellos plateados de el, su lugar favorito.

Trago un poco de saliva, ahora sería cuando pondría a prueba su memoria de los sucesos de su vida, si realmente había sido merecido que lo olvidaran, o que después les enseñaría a todos con quien se estaban metiendo: Prusia, Gilbert Beilschmidt.

Así pues abrió el diario teniendo frente a sí sus primeras memorias, sus primeras awesome memorias.

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*Notitas: Damas y Caballeros, les informo que este va a ser un fic, muy pero muy largo, prácticamente es la biografía de Gilbo escrita en fic XDDD la mayoría de sus guerras, todo todo, como conoció a no se quien blah blah blah formando en Bad Friends Trio, oh si… este será un fic largo y entretenido ;) espero que no quede medio OOC y todo eso xP o que la historia universal de repente se me descarrile… pero esque la verdad que es difícil hacer una historia (taaan larga) basándote en hechos reales… en fin, espero que les guste ;) tal vez haya alusión a varias parejas, pero creo que ninguna en especifico será formal, solo cómo… 'pequeños momentos' Prusia x el mundo xDDD ok no, nos vemos!

Hetalia no me pertenece si no a Hidekaz Himaruya-sama!*