Love: beyond the paper.


Desclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Epílogo.


12 años después…

Edward podría haber rechazado la invitación de su ex instituto, pero decidió no hacerlo puesto que ya no tenía nada que temer. Esa mañana se levantó muy animado de poder disfrutar de un momento tan importante en su vida. Volvería a su instituto aquel que le vio sufrir y llorar en los recreos, de ser un buen alumno y un gran deportista en karate, así como también el que escondió en sus paredes sus miedos y tristezas.

Miró a su amada esposa que estaba durmiendo abrazada a su pequeña hija. Edward se quedó mirando el hermoso cuadro que formaban ambas acostadas durmiendo plácidamente y descansando del día agotador que habían tenido. A Bella se le había ocurrido la brillante idea de llevar a Sophie a jugar al parque, la pequeña de dos años había corrido de un lado a otro junto a Jeremiah el hijo de Alice y Jasper, por lo que ambas parejas debían correr detrás de ellos para que no fueran a caerse o empujarse sin querer. Edward sonrió al recordarlo.

Edward se acercó al espejo, ató el nudo de su corbata, volvió a mirarse y peinó su cabello con una peineta. Al ver que su aspecto era demasiado serio desordenó un poco su peinado y convencido que se veía bien se alejó del espejo para ir hasta donde estaba su esposa y su hija. Besó la frente de Bella y la de Sophie con cuidado intentando no despertarlas. Una vez que se aseguró que ambas seguían durmiendo se marchó rumbo al instituto de Forks.

Estar en Forks les traía muchos recuerdos a todos, Alice y Jasper solían venir a menudo a visitar a su familia y a la vez a sus amigos, traían siempre consigo a Jeremiah que era un adorable niño, un poco hiperactivo, pero era el mimado de la familia. Cuando Alice viajaba a Forks llamaba siempre a Bella y luego a Rose para comentarles que estaría allí, por lo que el resto de los amigos intentaba coincidir en la visita. Rosalie y Emmett habían disminuido sus viajes ya que Rose estaba embarazada de su primer hijo y no había tenido muy buen embarazo, solía despertar con náuseas por las mañanas y durante el día solía dormir por varias horas. Así que iban a Forks cada vez que Rose se sentía en condiciones de ir.

Por primera vez en mucho tiempo el grupo de amigos estaba reunido en Forks y ya que Edward estaba allí el instituto no tardó en llamarle para que hiciera una visita y este no pudo negarse a ella.

Bella sintió los quejidos de Sophie que se movía en la cama. La pequeña niña que tenía los ojos de su padre y el cabello de su madre se movía debajo de las sábanas destapándola y dándole pequeños golpecitos. Bella abrió los ojos para encontrarse con su hija sonriéndole pícaramente sabiendo que esa era la forma segura de despertar a su mamá.

—Mamá mamá—reía mientras se escondía debajo de las sábana—, mamá ambe, ambe mamá.

—Sí amor—sonreía Bella quitándole las sábanas de la boca—, la mamá se va a levantar para prepararte la leche.

Bella se levantó de la cama y fue a la cocina de la casa de Esme, solían alojarse allí cuando iban de visita a Forks. Se sorprendió de ver a Esme preparándole ya la leche a Sophie y sonrió.

—Buenos días querida—dijo Esme—, he sentido a la pequeña reírse y me levanté a hacerle su leche.

—Muchas gracias, Esme. No tenías por qué molestarte.

La relación entre Esme y Bella siempre había sido buena y mejoró mucho más luego que Edward y Bella contrajeron matrimonio. Esme no era como el prototipo de suegra que se entrometía en todo y solía separar a las parejas, ella era muy maternal y preocupada por Bella como si fuera su propia hija, le solía llamar dos veces a la semana para saber cómo estaba ella y en general la familia, también la aconsejaba en los cuidados de Sophie cuando la pequeña solía enfermarse y Edward no estaba en casa. Para Bella Esme había sido un gran apoyo así como lo era su madre.

—Edward te ha dejado esto—sonrió Esme tendiéndole la nota.

Bella recibió el papel que había estado pegado al refrigerador y leyó lo que en él había escrito con cuidada caligrafía.

"Buenos días amor, iré a la visita del instituto, no quise despertarte, te veías hermosa durmiendo con Sophie. Llegaré al almuerzo. Te amo. E"

Bella le agradeció a Esme el haberle preparado la leche a Sophie y se llevó el biberón para la habitación donde estaba la pequeña. La niña seguía jugando en su corral que había preparado Edward, así la pequeña Sophie no corría riesgos al quedarse sola. La niña miró a su madre y se alegró de verla que traía su biberón por lo que extendió las manos para recibir su leche. Una vez que Bella se lo entregó, tomó en brazos a la niña y ambas se sentaron en la cama. Bella sabía que Edward había estado algo nervioso por esa visita al instituto y no lo culpaba, sabía que era incómodo volver a un lugar que tantos recuerdos alberga, así que marcó el teléfono de su esposo a ver si alcanzaba a hablar con él antes de que estuviese ocupado. Tuvo la suerte que este marcó con normalidad y escuchó el tono.

—Amor—escuchó a Edward decir con algo de ruido—. Estoy en el instituto a punto de ingresar.

—Sólo te llamaba para desearte muy buena suerte, amor—dijo Bella mientras Sophie que con una mano sostenía su biberón, con la otra mano le jalaba el teléfono—. Sophie también te quiere desear suerte.

Puso el teléfono en el oído de Sophie y le susurró al otro oído de la niña que le dijese "buena suerte papá", así que la niña le quitó del todo el teléfono a su mamá y sin querer comenzó a apretar los botones que comenzaron a sonar. Edward al escucharlos se rió y le comenzó a hablar a su hija.

—Papá te ama hija—sonrió Edward mientras escuchaba el fuerte sonido de la respiración de su hija—, te ama mucho.

Sherte, papi, t'amo ato tamen—dijo Sophie y le mandó besitos por el teléfono antes de cortar.

Luego que su hija le habló por el teléfono Edward se quedó más tranquilo. Cada vez que Sophie le hablaba o le miraba ladeando su cabeza con ternura su corazón parecía detenerse para volver a reanudarse dando pequeños brinquitos. Sonrió al recordar a su hija y a su esposa y decidido entró al gimnasio en el que lo estaban esperando.

El nuevo director del Instituto Forks había escuchado hablar de Edward por uno de los más antiguos profesores que allí había, por lo que cuando este fue sugerido por él, de inmediato le aceptó. El hombre de aproximadamente cincuenta años pidió silencio al alumnado que se encontraba reunido en el gimnasio. Había un escenario a mitad de la cancha donde tantas veces había jugado Edward algún deporte obligado. Al ver las gradas recordó a Bella, pero intentó pensar en otra cosa, cualquier cosa que no tuviese que ver con Bella o la cantidad de personas que estaba frente a él.

—A continuación les presentaré a un ex alumno de este instituto quién es médico en uno de los hospitales clínicos más prestigiosos de este país y les viene a contar hoy su historia—sonrió en dirección a Edward—. Démosle un gran aplauso y prestemos atención a Edward Cullen.

El ruido de los aplausos hizo eco por todo el gimnasio y duró bastante tiempo, más de lo que Edward hubiese creído. Él no se consideraba una figura pública en absoluto, quizá la mayoría de los chicos que estaban allí conocían a su padre o a su familia en general. Subió con cuidado los escalones hasta llegar al escenario, agradeció al director por sus palabras y se apoderó del micrófono.

Esme estaba ordenando la sala de estar cuando Bella apareció con Sophie en brazos que llevaba un hermoso vestido rojo con medias blancas y zapatitos de charol. Su hermoso cabello castaño ondulado tenía una pequeña coleta mientras el resto permanecía libre al viento. Esme sonrió al ver a la niña.

—Esme—dijo Bella insegura por lo que su suegra se dio cuenta de inmediato que algo no andaba muy bien.

—¿Qué pasa cariño?—respondió la mujer.

—Quiero acompañar a Edward al instituto, él no quiso que fuese, pero realmente quiero ir…—dijo quitándole el juguete de la boca a Sophie.

—Si tú crees que debes ir, entonces ve, querida—sonrió.

Esme sostuvo a Sophie por un momento y la entretuvo hasta que Bella se hubo preparado para ir al instituto. Agradeció a su suegra por todo y se llevó a Sophie con ella. Condujo con cuidado mirando siempre a Sophie por el retrovisor, la niña iba feliz jugando en su silla, y no tardó nada en llegar al instituto. Las ventajas de un pequeño pueblo eran un tráfico relajado. Cuando bajó a su hija del vehículo y cerró la puerta de este su teléfono sonó.

—Bella—era Rose—. ¿Dónde estás?

—En el instituto Forks voy a ver a Edward que ha venido aquí—dijo Bella caminando hacia la entrada—. ¿Dónde estás tú?

—Voy llegando a Forks con Emmett, me pasaré al instituto primero, nos vemos allí—cortó.

Edward le había contado a Rose de la llamada del instituto que había recibido y de lo que planeaba hacer allí, por lo que quería estar presente cuando su hermano estuviese allí. Siempre se habían apoyado en todo y esta vez no sería diferente, incluso si estuviese embarazada y con las incomodidades que eso implicaba. Así que le informó a Emmett que debían ir al Instituto y este de inmediato cambió el rumbo.

Cuando Bella estaba en la recepción, la chica que atendía ya no era la señora regordeta de siempre, sonrió al recordar todas las veces que la retó por llegar tarde. Le explicó la situación y la chica luego de confirmar con alguien que estaba en el gimnasio le dejaron entrar. Caminaba por los mismos pasillos que hace años atrás habían sido testigos de tantos momentos especiales que no pudo evitar volver a recordar al Edward de esos tiempos, pasó por el mismo pasillo en que vio cuando le estaban golpeando y ella intervino, pasó por donde estaba su casillero y estaba por llegar al pasillo que le llevaría al gimnasio cuando su teléfono volvió a sonar.

—Bella ¿Dónde estás?—era Alice.

—Vine a ver a Edward al instituto ¿Dónde estás tú?—preguntó Bella.

—Estoy en el gimnasio del instituto, Jasper me trajo aquí, Edward le contó lo que ocurriría y decidió venir sin avisarle a él, deberías venir, estamos en las gradas, ingresa por la puerta norte, así no notará que entraste—susurró Alice y colgó.

Edward miró a la multitud que estaba sentada en las gradas, había tanta gente, entre padres y apoderados, profesores, ex profesores y alumnos que fácilmente allí había más de mil personas. Evitó pensar en ello y aclaró su voz antes de hablar.

—Bueno—sonrió—. Ya saben que soy Edward Cullen como dijo el director y soy actualmente médico y padre de familia—aclaró su garganta—. Muchos de ustedes se preguntarán "¿Qué demonios me importa a mí este tipo hablando de sus éxitos en la vida?" Quizá yo a su edad hubiese pensado lo mismo, pero contrario a lo que ustedes piensan mi vida no fue siempre éxito y este instituto fue testigo de aquello…

Para Edward era increíble el silencio que había en el gimnasio, todo el mundo parecía estar prestándole atención, por lo que intentó obviar que su corazón se quería salir por su boca e intentó dejar de pensar en que en algún momento podría tartamudear. Hacía mucho que no lo hacía pero siempre temía que volviese a ocurrir, más cuando estaba sometido a presión, por lo que se tomó una pausa antes de continuar.

Cuando Bella encontró a Alice y Jasper sentados entre las gradas subió hasta donde estaban y se sentó a su lado. Lo mismo hizo Rose y Emmett que llegaron en silencio, aunque Rose no pudo sentarse tan arriba de las gradas por su embarazo. Todos escucharon con atención a Edward que desconocía que ellos estaban allí.

—Yo sufrí de lo que hoy ustedes llaman Bullying, en ese tiempo sólo era el abuso de los más fuertes, era creerse mejor que los demás, algo así como si marcasen su territorio. La vida de un abusador parece ser fácil, se sienten los reyes del instituto y someten a todo débil a sus reglas amenazando con golpes o muchas veces con descalificaciones verbales que dolían mucho más que los mismos golpes que proporcionaban a destajo. Yo fui víctima de ambos. Desde pequeño fui tartamudo—un murmullo comenzó a crecer entre las gradas expresando el asombro—, no podía hablar más de dos palabras sin titubear. Era frustrante tener tanto que decir y no poder hacerlo, que la lengua se trabara y sentir como caían las burlas de mi incapacidad.

Las personas mantenían atención a lo que Edward decía, estaban todos atentos a lo que estaba diciendo aquel extraño que de un momento a otro dejó de ser extraño. Muchos se sintieron identificados, otros se sintieron reprendidos y otros no lo tomaron en serio, pero seguían en silencio.

—… Sufrí mucho por eso, los niños y jóvenes suelen ser muy agresivos con quien es diferente, por mi tartamudez siempre tuve problemas y no fui capaz de enfrentarme a ellos. Poco a poco me fui alejando de las personas, no hablaba nada y prefería siempre estar en las sombras para no ser burla de nadie y a la vez para evitar las golpizas que me proporcionaban por ser diferente. Por suerte tuve grandes personas a mi alrededor; mi hermana Rosalie siempre estuvo allí para mí, ella era la voz que no tuve, me defendía de mis agresores y muchas veces también recibió golpes por hacerlo—Rosalie fue incapaz de contener las lágrimas ya que estaba en su estado sensible por el embarazo. Emmett la consoló—. Fue duro, no lo niego. Muchas veces me levantaba por las mañanas sin querer venir al Instituto, pero mi hermana siempre estuvo allí, así como sus amigas que a pesar de las burlas que recibían por hablarme, lo hacían igual. No les importaba el suicidio social de estar con alguien como yo y eso me daba fuerzas para seguir adelante, pero siempre en el anonimato, siempre en las sombras y el silencio. No era mudo, gracias a Dios si podía hablar, pero no lo hacía por miedo, entonces aquellos agresores, esos matones que me agredieron, me convirtieron en mudo, porque no tenía el valor de hablar, de decir lo que realmente me ocurría, lo que pensaba o lo que quería decir. Aquellos tenían más poder sobre mí de lo que yo tenía sobre mí mismo y no los culpo, no era su culpa, era mía. Porque no tuve el valor suficiente de confiar en mí y aceptarme tal cual era. Fue entonces cuando llegó a mi vida una mujer especial. Ella tenía la personalidad y carácter que hubiese deseado tener y pronto nos convertimos en grandes amigos y de esa amistad nació lo que ahora es mi matrimonio. Ella fue la que me dio fuerzas para enfrentarme a mí y a todo lo que se interpusiera en mi camino, por ella quise dejar de ser mudo y sacar mi voz, no importaba si no era perfecto, no importaba si tartamudeaba ella estaba allí atenta escuchándome… No fui lo suficientemente valiente para darme fuerzas solo, quizá me había cansado de luchar hasta que ella llegó en mi vida y volví a sentir que renacía—inhaló un poco de aire y dejó escapar un suspiro. Un poco emocionado por sus palabras se tomó una pequeña pausa y bebió un poco de agua.

El silencio que había era sepulcral, todos estaban escuchando atentos a Edward. Muchos de los que estaban allí sentados jamás creyeron que un hombre tan exitoso como Edward Cullen podría haber sufrido Bullying en el instituto, mucho menos imaginaron que era tartamudo y sin personalidad. El hombre que tenían en frente no tenía secuelas de nada de eso, se veía seguro de sí mismo y todos le respetaban por eso, muchos de los que estaban allí en silencio quería aprender de él para no vivir lo mismo, así como otros que estaban allí se dieron cuenta que no eran mejores que el resto y se sintieron mal por el daño que hacían, aunque algunos poco les importó lo que estaba diciendo, ese tipo de personas no cambian ni siquiera con un testimonio, quizá aprendan las cosas de una forma más dura y dolorosa, pero ahí estaba Edward, hablando para todos.

—…El apoyo de mi familia siempre fue primordial, mis padres, mi hermana, los pocos pero buenos amigos y la que ahora es mi esposa. Con el tiempo aprendí muchas cosas que solo jamás podría haber aprendido, una de ellas es que cuesta mucho salir solo de un hoyo tan profundo, pero que no es imposible, mucho menos cuando hay gente que te quiere y te apoya. Realmente no importa lo que diga la gente de ti ¿Qué importa si te dicen gordo o gorda, si te dicen feo o estúpida? No debería importante si no sale de la boca de los que te aman de verdad, porque te aseguro que aquellos que te aman de verdad jamás te dirán algo para herirte, lo harán para que seas alguien mejor. A ellos tienes que escucharles, ellos deben importante, no el matón que te golpea por ser diferente, agradece que no eres como él y no olviden que si no se aman a ustedes mismos no darán espacio para que otro los ame. Todo en esta vida se puede superar, incluso cuando te sientes solo y todo se ve oscuro, todo puede superarse, y si sientes que tu vida no merece la pena piensa que el instituto no es toda la vida, luego viene la universidad y luego tienes mucho más por vivir, recuerda que aún no has vivido todo y que lo mejor de la vida es el hoy y el mañana, no el ayer. Y a ti, que has sido víctima de Bullying te digo: no dejes nunca que te hagan mudo, tú tienes tu propia opinión, eres una persona diferente al resto porque nadie es igual, pero siempre es mejor que te recuerden por lo que eres a que te olviden por lo que nunca fuiste. No prives al mundo de tu hermosa presencia y de tu hermoso ser.

A penas Edward terminó de hablar las personas que estaban escuchando en las gradas se pusieron de pie y aplaudieron con fuerza. Quizá a muchos las palabras les llegaron al corazón y a otros les sirvió de ejemplo que era lo que Edward quería y esperaba, pero también sabía que de seguro habría personas a las que sus palabras no les llegaron en absoluto, quizá aprenderían lo que Edward aprendió de una manera mucho más difícil y dolorosa, pero él sólo esperaba que aquellos que eran víctimas aprendieran a sacar la voz y expresar las hermosas personas que podían ser.

Bella estaba llorando en las gradas mientras Sophie aplaudía por imitación a su papá. Rose también estaba llorando sin consuelo y Emmett le intentaba tranquilizar porque sabía que en su condición no le haría bien. Incluso Alice derramó lágrimas por lo que Edward dijo y Jasper aplaudía vigorosamente a su amigo. Se sentían todos llenos de orgullo y satisfacción por Edward. Cuando Bella miró a su alrededor notó que había personas que ni siquiera conocía que también habían llorado con el discurso de Edward.

El director se aclaró la garganta y se limpió los ojos antes de continuar con el acto en contra del Bullying que habían decidido hacer en el Instituto. Con la voz entrecortada le agradeció a Edward por sus palabras y este recibió un reconocimiento por el esfuerzo y la superación que ha demostrado de parte del Instituto Forks. Lo agradeció y alzó una mano al público a modo de despedida.

Una vez que bajó del escenario no pudo creer lo que sus ojos veían. Sus amigos estaban allí. Emmett, Jasper, Alice, su hermana Rosalie y su esposa Bella con su hija en sus brazos. Todos tenían los ojos llorosos y una sonrisa en sus labios. Entonces Edward supo que nada en el mundo podría cambiar eso: el amor y apoyo de aquellos que siempre habían estado con él. Nada podría cambiar lo que él había sido y lo que era porque ahora se sentía satisfecho consigo mismo y con sus amigos. Edward agradecía lo bueno y lo malo porque gracias a eso él era lo que es ahora: Un hombre de bien; un hombre feliz.

"… siempre es mejor que te recuerden por lo que eres a que te olviden por lo que nunca fuiste. No prives al mundo de tu hermosa presencia y de tu hermoso ser porque en tus manos está la labor de hacer de este mundo un lugar mejor para ti y para tus hijos…"


Hola chicas
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Imagino que muchas de ustedes habrán esperado desde hace mucho este epílogo, pero con toda sinceridad les digo que me ha costado mucho comenzar a escribirlo porque sabía que sería el fin de todo esto que comenzó con Paper Love y la verdad es que no quería que así fuera, pero es sano terminar las cosas y aquí, luego de mucho tiempo, les traigo lo que alguna vez prometí.

Noticias: Esta historia, Paper Love, está siendo adaptada a una historia Original de 1920, espero algún día que salga a la luz como libro. Si eso llega a ocurrir sin lugar a dudas informaré por este medio.

Fue un placer leer sus mensajes, muchas gracias por ser parte de esta historia y recuerden.

Tengan Voz.

Manne Van Necker

P/D: Pasen a leer mi nueva Historia: DOBLE NEGATIVO (está en mi perfil)