Cavallo rosso e regina nera

Beatrice esperó a que Battler se recuperara de la última partida, su derrota, trayendo diferentes huéspedes de otras dimensiones a que jugaran en su lugar.

-No me importa de veras si eres una bruja o si tal cosa existe siquiera.

-Odio adherir con bastardos, pero es cierto. Nosotros tenemos asuntos que ajustar.

-Querrás decir que yo tengo que matarte y violarte, de preferencia en otro orden.

-Eso lo veremos. ¡Bruja Dorada o lo que seas!

-Si combinan sus fuerzas para ponerme en jaque, lo consideraré.

La muchacha oriental y el joven británico se miraron despectivamente, una chispeando, el otro divertido.

Beatrice echó a reír.

-Dime, ¿qué clase de castigo le espera a los que mienten en letras rojas?

-No perdamos más tiempo. Escoge una pieza, maldita sea.

-Kouzuki, yo no dejaría ni que una mujer de mi Imperio me hablara así.

Estaban calmos, al arrojarse veneno por las pupilas.

Bradley siguió con su investigación.

-"Juro que nunca he matado una sola persona".-Declaró en rojo sobre el aire. Kallen puso los ojos en blanco cuando empezó a escupir sangre y retorcerse por la alfombra.

-¿Su estupidez le costará la vida?-Preguntó eligiendo un Caballo para sacar del tablero, sin mirarlo. Tampoco importaba. Era mejor así, porque no tenía que discutir las movidas.-Si gano,¿puedo llevarme a mi mundo algo como eso?

Podía serle útil para prevenir traiciones.