Summary:- "El que no está conciente de lo que es el amor, no tiene barreras que anteponer para que ese sentimiento haga sucumbir la mente y el cuerpo…

Mi error fue creer en su mirar, perderme en su cuerpo y caer ante su voluntad. Yo era de ella, pero ella nunca prometió ser mía ¿Hasta cuando?"

...

"Mi Ángel del Infierno"

Cap I

...

Edward

..

- Te tengo un trabajo Edward.- anunció Annette

- ¿Qué clase de trabajo?.- entrecerré mis ojos a ella

- Es en la cafetería de la Universidad. La Señora Cope me encargó buscar a 3 personas. Tú, Jasper y yo.- elevó sus cejas esperando mi respuesta

- No.- pronuncié lentamente

- ¿Aun tienes pánico escénico Eddie?.- se burló de mí recordando nuestros años escolares

- No.- gruñí, pero lo cierto era que a mis 21 años aun me costaba ser sociable y conocer gente

- Si, claro.- masculló irónica

Dejé de prestarle atención y me enfrasqué en la lectura del libro que había adquirido en la biblioteca para adelantar algunas materias. Annette era y había sido mi única amiga justo a Jasper durante toda mi época escolar y eso decía mucho, porque mi timidez que en ese tiempo era mucho mayor que ahora, podría haberme dejado fácilmente sin ningún amigo… Era hijo único, por lo que nunca había tenido un hermano mayor para que me relacionara con más gente o un hermano menor para al menos haber tenido con quien jugar al fútbol.

Además, el vivir alejado del pueblo mismo de donde procedía, tampoco ayudaba mucho a que hiciera amistades. Mis padres habían comprado esa casa pensando en un lugar tranquilo, por lo que mis únicos compañeros de juegos habían sido los insectos que encontraba en el jardín de mi madre. Al menos agradecía haber vivido en Forks, el clima húmedo de la zona favorecía a que ellos nunca faltaran.

Había decidido venir a estudiar a Washington después de mucho meditarlo y también por insistencia de mis dos amigos. Estaba ahora en mi tercer año de la carrera, y sin embargo, la cantidad de amigos que había hecho en este tiempo era abrumante, solo dos ¡Genial! Pero la cosa era que nunca coincidía muy bien con los gustos o las conversaciones que mantenían los otros. No era de fiestas, tampoco estaba inscrito en algún taller adicional, mucho menos era popular con chicas.

Era simplemente el callado y reservado Edward Cullen.

- Annette me pidió que te convenciera de aceptar el trabajo.- bufé cuando Jasper entró y fue lo primero que dijo

- No, no va conmigo.- hablé sin despegar la vista de mis libros

- Vamos Edward, tampoco es como si fueras a realizar un baile erótico ante la concurrencia.- bromeó y lo miré feo

- Tendré que estar horas sonriéndole a gente que no conozco mientras sirvo atiendo sus mesas. Y aunque vivo con ustedes, puedo agradecer a Dios que aun cuido mis facultades mentales.- dije ácido

- Te hace falta conocer a una mujer.- decretó de pronto Jasper

- Bree está totalmente disponible para cuando quieras.- asomó su cabeza Annette desde la cocina

- Soy gay.- señalé para que dejaran de molestarme

- Te prometo que lo estoy creyendo.- Jasper puso la palma de su mano hacia mi en señal de juramento

- Edward.- suspiré cuando escuché ese tono en mi amiga. Lo usaba pocas veces y las únicas veces que se volvía seria era cuando quería conseguir algo.- Iremos allí todos los días, haremos nuestro trabajo y fin de la historia ¡Necesitamos ese dinero!

- Con lo que gano en la biblioteca alcanza. De hecho necesitan otro asistente, alguno de ustedes podría apuntarse.- sonreí maléficamente por sus rostros de pánico

- Con una rata adorable de biblioteca tenemos, gracias de todas maneras amigo.- Jasper palmeó mi hombro y se levantó

- Eddie por favor.- apreté mis labios e ignoré la súplica de ella

- No.- dije sin lugar a dudas

- ¿Por tu amiga que te quiere tanto?.- exhalé un gran suspiro

- Dije que no.- volví a repetir

- Me comprometo a aprender las recetas de tía Esme a la perfección.- ese dato me hizo girar a verla. Su rostro mostraba determinación

- ¡Di que sí Edward! ¡Hemos estado comiendo huevos con tocino por casi 1 año! ¡Por favor!.- gritó Jasper desde su habitación

- ¿Ves?.- una gran sonrisa asomó en su rostro indicando hacia donde estaba Jasper

- Está bien.- acepté de mala gana y sintiendo desde ya ese característico nerviosismo ante lo nuevo

- ¡Si!.- chillaron dos voces y en menos de un minuto estaba bajo ellos rodando por el piso.

- Hola Edward.- saludó la novia de Jasper en cuanto se sentó frente a la barra

- Hola.- moví mi cabeza en señal de saludo

- ¿Mucho trabajo?

- Un poco.- mentí, pero tampoco empezaría a explicarle la cantidad de gente que había pasado en estas dos semanas por aquí

- ¿Es mejor que estar detrás de un mostrador con libros de hojas amarillentas?.- sonrió

- Los prefiero a ellos.- dije escuetamente

- Entiendo.- murmuró cuando vio que nuevamente no podría entablar una conversación más fluida conmigo

Alice era una chica simpática de eso no había duda; como tampoco que era la novia ideal para Jasper, de igual forma hacía poco tiempo que ella frecuentaba de forma más seguida el departamento, así que tampoco era como si tuviésemos la confianza para conversar de sus problemas personas o los míos. Además, nunca había mantenido amistad con las que eran las parejas de mis amigos, tan solo la cercanía necesaria. Por Jasper ya que comúnmente cuando empezaba a conocer más a fondo a una, resultaba que a la semana siguiente se odiaban casi a muerte; y por Annette, porque cada novio creía que poco menos por las noches practicábamos un trío con Jasper.

- ¿Extrañas a tu familia?.- preguntó de pronto

- Mucho.- una nota de nostalgia salió a flote es mi respuesta. Ella asintió con un rostro amigable

- Mi familia también está lejos.- confió y por primera vez me sentí identificado con ella

- No lo sabía.- dije sinceramente

- Por supuesto que no.- me regañó en forma cariñosa.- Nunca das mucho pié para que podamos conocernos

- Eh si, puede ser…- dije algo cohibido por su acertada percepción

- Pero eso se puede remediar ¡Lo vamos a remediar!.- dio un gran aplauso y entendí el por qué Jasper hablaba de su jovialidad.- Mañana haré un exquisito pastel para la hora del té, así que… Bueno, no puedo invitarte porque será en tu departamento, pero al menos voy a pedirte que no desaparezcas en cuanto cruzo el umbral de tu puerta

- ¿Haciendo planes sin mí?.- Jasper se quitó el delantal y saltó la barra junto a su novia

- No, solo estaba tratando de que esta vez seamos más en una mesa. No solo dos.- le respondió ella mirándome para que no me quedara duda de que el día de mañana debía estar con ellos

- ¿Lo lograste convencer que es mejor hablar con alguien animado que sin vida?.- se burló mi amigo

- A veces te aseguro que son mejores los objetos sin vida que tú.- le objeté mientras me lanzaba el delantal y Alice reía cantarinamente

- Estoy muerto. Nunca creí que este trabajo me dejaría molido.- Jasper se desparramó sobre el sofá

- Aun está en pié el puesto en la biblioteca.- me jacté

- Estoy por tomarte la palabra.- murmuró casi dormido

- ¡Hey!.- llegó gritando Annette.- ¡Habrá una fiesta y estamos invitados!

- ¿Estamos?.- pregunté casi con temor

- Por supuesto que estamos.- repitió alzando su barbilla.- Varias chicas me han preguntado por el guapo chicos de la cafetería.- movió sus cejas sugestivamente

- Diles que lamento su llegada tarde, pero soy un hombre felizmente comprometido.- habló Jasper con sus ojos cerrados

- Tu no tienes el pelo cobrizo rebelde y los ojos de un verde casi hipnotizador.- señaló pícaramente, haciendo que mis mejillas comenzaran a colorearse. Jasper abrió sus ojos y saltó de su asiento literalmente

- ¡¿No han preguntado por mí?.- dramatizó tocando su pecho

- Difícil que pregunten por el que vive todo el día colgado de una chica que no mide más que mi perrita alzada en sus dos patitas.- se rió de el y su expresión

- Alice es mucho más alta que tu mascota en dos patas.- gruñó

- Si, con tacones de dos metros.- continuó bromeando ella

- Nos estamos desviando del tema.- zanjó.- ¿Las chicas han preguntado por el silencioso Edward? Creí que ni siquiera notarían su presencia ¿Cómo lo haz hecho viejo?.- me preguntó sorprendido, tanto como yo

- No he hecho nada.- respondí poniéndome de pié

- Solo con estar allí y verlo diariamente me estoy enamorando de él.- expresó como recitando mi amiga que tuvo que sostener su estómago de tanto reírse

- Bien.- cortó Jasper.- Entonces esta noche es la tuya hermano, así que vamos a esa fiesta

- No iré a ningún lado, tengo mucho que estudiar.- mentí y supe que no los engañé cuando me miraron entrecerrando sus ojos

- Eres muy mal mentiroso Eddie.- me apuntó Annette con su pequeño dedo.- Ahora arrastra esa preciosa colita que tienes y que ocultas bajo ese pantalón deportivo y lúcete para mí.- se abanicó cual reina de belleza

- No iré. Punto final.- quise escabullirme, pero los dos fueron más rápidos y me interceptaron en mi huida

- ¿Prefieres que sea yo quien te cambie de ropa?.- amenazó ella

- Chicos.- preferí razonar con ellos.- De verdad prefiero quedarme a repasar materias. Con el trabajo de medio tiempo se hace complicado y…

- ¡Jasper!.- me interrumpió Annette.- ¡A sus brazos!

Y entre el par de excelentes amigos-sarcásticamente hablando- me llevaron hasta el cuarto, sacaron mi ropa y me enfundaron en la que alguna vez me había comprado para simular que iría a una fiesta que nunca llegó, solo por hacerle ver a mi madre que su hermoso pollito ya había salido del cascarón ¡Buena idea!

Miré a mi costado y la cara de Jasper no era mejor que la mía. Definitivamente no había sido una buena idea haber venido a una fiesta en donde no conocíamos a nadie, y Alice tampoco estaba aquí… Había visto a varias chicas con sus ojos incrustados en el lugar donde estábamos, por lo que rápidamente había dado mi espalda a ellas y agradecía que Jasper esta vez me apoyara, aunque solo fuera para que Alice no lo castrara por estar de fiesta con una mujer que no fuera ella… De ese modo había pasado 3 horas interminables sentado al lado de mi amigo que ya estaba por su quinto o sexto trago…

- Parece que el hombre está un poco mal.- escuché a alguien hablar a mi espalda. Me giré y frente a mí estaba el idolatrado capitán de futbol

- Un poco.- le coincidí, casi sin voz

- Emmet McCarty.- estiró su mano hacia mí. La miré con duda, estábamos hablando con la persona que decía contra la pared y todos los idiotas se podían a dar cientos de cabezazos por solo ser la palabra de él

- Edward…Cullen.- dije al fin y sentí mis dedos casi ser triturados por esa enorme mano

- ¿Entretenida fiesta, no?.- preguntó mirando a su alrededor, aunque su entusiasmo no era muy contagioso

- Si, claro.- le seguí la corriente y le sonreí en forma falsa

- Cullen.- escuché decir a duras penas a Jasper, me hizo un gesto que me acercara a el.- Esa chica no es para ti.- habló entre su borrachera indicando a Emmett.- Las chiquititas son las mejores.- rió entre su hipo y volvió a apoyar su cabeza en la barra

- ¿Qué dice tu amigo?.- preguntó acercándose el capitán. Abrí mis ojos en forma desmedida. No era un buen comienzo empezar con un ojo morado

- Q-que te admira.- asentí vigorosamente.- Así como todos los demás.- indiqué ampliamente con mi mano al resto de concurrentes

- Oh.- alzó sus cejas y me brindó algo que creí una especie de ¿sonrisa?.- Dale mis saludos mañana

- Si es que recuerda algo.- murmuré

- ¿Estás en la Universidad? ¿Nunca te había visto?.- quise rodar mis ojos. No era primer comentario como ese que recibía

- Estoy en mi tercer año de Medicina.- contesté

- ¿De verdad? Hombre debes ser como un fantasma, tu cara ni siquiera me es conocida.- me miró más cerca

- No suelo venir mucho a estos eventos.- dije al fin

- Envidio tu relajado ritmo de vida.- emitió dejándome estupefacto

- ¿C-como?.- pregunté tartamudeando

- Que a veces igual me gustaría pasar desapercibido.- dijo como para sí mismo

- Ya.- hablé algo por no darle a entender que no le creía ni por asomo

- ¿Vienes con tu novia?.- cambió de tema en forma radical

- N-no tengo.- titubee y tomé del vaso que Jasper había dejado medio vacío. Tuve que cerrar los ojos con fuerza y carraspear de la misma forma ¡Me quemaba la garganta!

- ¿Estás bien?.- su enorme mano golpeó varias veces mi espalda. Asentí sintiendo un calor ascendente en mis mejillas

- S-si. G-gracias.- me miraba sin creer, por lo que me voltee hacia Jasper, que a esta hora dormía plácidamente sobre la barra

- Me decías que no tenías novia. Es lo mejor hombre.- quise bufar. Él lo decía solamente porque levantaba un dedo y tenía a todas a su alrededor. Y yo tenía una chica al frente y me comían la lengua los ratones

- Seguro.- asentí en su dirección

- ¡Edward!.- Annette apareció en ese momento y respiré aliviado. No tenía tema con él.- Hola.- saludó efusivamente soñadora cuando vio con quien estaba

- Hola, soy…

- Emmett, lo sé.- le cortó mi amiga.- Todos lo sabemos.- añadió riendo tontamente

- Eh, si claro.- afirmó el chico algo incómodo.- Bien Edward, espero nos veamos por la Universidad.- volvió a estrechar mi mano.- Adiós.- se despidió de mi amiga que saltó hacia él como imán

- Soy Annette.- casi le gritó cuando él se alejaba agitando su mano.- ¡Te hiciste amigo del capitán de fútbol!.- chilló y se colgó a mi cuello

- Compartimos un par de palabras Annette.- puse mis ojos en blanco.- Es más, creo que él habló más que yo

- Tienes que invitarlo a casa.- sentenció.- Es tan hermoso.- suspiró en dirección a la que se había ido

- Si, mañana mismo.- me burlé. Iba a refutar, pero me adelanté.- Ahora creo que debemos llevarnos a Jasper, antes de que…

- Hola Edward.- me quedé sin habla cuando Bree apareció de sorpresa delante de nosotros

- Hola.- saludé incómodo. Esta chica era demasiado osada para mi gusto y para mi salud mental

- Me debes un baile.- tomó mi brazo y lo acarició con sus uñas

- A-annette de…de verdad creo que debemos llevar a Jasper.- mi amiga me obsequió su sonrisa más maléfica

- No es de buena educación dejar a una dama esperando Eddie.- miró de soslayo a Bree que ya saltaba sobre mí

- N-no sé bailar.- me excusé, pero ella plantó sus manos en mi cintura inmovilizando mi escape

- Eso no es problema.- se inclinó y susurró en mi cuello.- Yo te enseño todo lo que quieras.- mordió su labio y fue todo para mí

- T-tu te llevas a Jasper. Lo siento… M-me voy.- quité sus manos y caminé casi como si mi vida se estuviera extinguiendo a la salida

- ¿Aun está molesto?.- escuché que consultaba Jasper en tono casi de susurro

- Aun.- le respondió Annette de la misma forma.- Lo encuentro absurdo. No fue para tanto

- Sabes que Edward es tímido, quizás no fue la forma de acercarse

- Creí que sería la ocasión Jas.- suspiró ella.- No ha salido con nadie desde…

- Lo de Mery.- completó Jas. Sentí esa rara sensación que experimentaba al volver a oír su nombre

- Ella fue una perra.- no escatimó mi amiga en catalogarla

- Lo sabemos, pero…- decidí aparecer antes de seguir oyendo sobre aquella historia que estaba en el pasado

- Buenos días.- saludé sin mirar a ninguno, pasando directo a tomar mi café servido

- ¿Listo para un nuevo día?.- exclamó Jasper con demasiado entusiasmo para un día Lunes

- Nunca te había oído con tanta expectación por el primer día de la semana.- acoté. Miré de soslayo a Annette que bebía en silencio su desayuno

- ¿Es extraño, verdad?.- estuvo de acuerdo conmigo.- Sin embargo, algo me dice que será un buen día

- Estoy seguro.- musité sin una pizca de convencimiento

- También opino lo mismo.- oí por primera vez la voz de mi amiga

- Un día inolvidable.- me jacté

Seguramente a una semana de esa genial fiesta, Bree vendría por décima o más veces que la semana pasada a pedirme una bebida y estaría todo el día sentada frente a mí tratando de que a mi salida fuera con ella a su departamento para enseñarle alguna materia que estaba seguro ni siquiera conocía el nombre… Estaba molesto con Annette, ella era la responsable de que su amiga intentara seducirme por todos los medios posibles. Y la chica no era fea, pero no me gustaba y tampoco me gustaría…teniendo también en cuenta que añadido a mi nerviosismo, me desagradaba.

¡De seguro me esperaba un muy bien día! Si, claro

...


Bella

- Bella, dice mamá que por el amor de Dios te levantes de esa cama

- Puedo pasar el año entero acostada. No iré a la Universidad.- respondí con mi rostro hundido en mi cómoda almohada de plumas

- ¿No se te cae la cara de vergüenza jactarte de no hacer nada por todo un año?.- mi hermana nuevamente en su plan de señorita perfecta

- No. De hecho, estoy dichosa.- me reí amortiguada con mi cobija

- Bien mujer dichosa, levanta tu cuerpo y ve abajo que mamá quiere hablarte

- ¡Hey!.- protesté cuando un zapato dio en mi espalda

Y no contenta con eso, cerró la puerta lo más fuerte que pudo, haciendo revotar mis cuadros adheridos a las murallas. Jane, tan hermosa hermana que todo mundo quisiera tener. Enfermera de profesión e hija totalmente perfecta en todos los sentidos. La amaba, pero había momentos como este, en que hubiese querido ser hija única. Sobre todo cuando se tomaba demasiado en serio su papel de hermanita mayor, dando consejos a diestro y siniestro. Ella debía ver su vida, que bastante mal la tenía, y luego comenzar a intentar encausar la mía.

Me levanté arrastrando los pies y lo primero que hice fue prender mi Portátil para checar novedades, cotilleos, fiestas o demás… Pero como a todo el mundo se le había ocurrido tener la brillante idea de no perder un solo año y entrar a la dichosa Universidad, mi lista de contactos conectados en Facebook, Msn y todas mis redes sociales era "Cero"

- ¡Urgh!.- cerré sin ninguna suavidad la pantalla

Me enfundé en mi bata y bajé a encontrarme con mi querida familia-nótese el sarcasmo-a esperar nuevamente una interminable rueda de argumentos que debía tener en cuenta antes de dejar pasar un año sin hacer nada. Extrañaba a papá en estos momentos, el único que era capaz de entender que el Instituto había sido demasiado pesado para mi sistema nervioso, y por ende, era beneficioso que me tomara un descanso.

- La princesa osa levantarse temprano.- ironizó mamá dándome un beso en la coronilla.- ¿Tendremos el placer de contar con vuestra presencia en tan humilde desayuno?.- siguió bromando

- Si.- mascullé mordiendo mi galleta baja en calorías, debía cuidarme

- Bella, para cuidarse no solo debes mantener una buena alimentación; sino también realizar actividades para tu cuerpo

- ¿No solo tienes la cara sino que también la mente de bruja?.- escupí con mi risita molesta a Jane

- Basta niñas.- cortó mamá.- Llamó Rose, para que pases por ella a la Universidad

- A ver si con pisar allí, aterrizas de la nube en la que vives.- comentó mi hermana por lo bajo

- ¿A qué hora?.- ignoré a mi hermanita

- A las 5

- Ok

- Bella.- rodé mis ojos antes que Jane hablara.- ¿De verdad no piensas hacer nada con tu vida todo este año?

- Las clases empezaron hace un mes. No, no haré nada. Es decir, tengo miles de fiestas a las que asistir, demasiadas películas que se estrenaran y eso. Mi tiempo está cubierto

- Hija, he estado pensando que quizás un trabajo de medio tiempo podría venirte bien

- Rénee…- mi madre elevó una ceja hacia mí.- Mamá, no sé hacer nada

- Nadie nace sabiendo Bella.- se metió otra vez la metiche de mi consanguínea

- ¿No deberías irte ya?.- apremié.- ¡Dios, llegarás un minuto atrasada! ¡Eso no puede ser! ¡¿Qué pasara con tu reputación de mujer perfecta?.- dramaticé y me carcajee cuando una mueca surcó su rostro

- Graciosa.- gesticuló y se levantó.- Nos vemos mamá, esta noche tengo turno así que no llegaré

- ¡Una noche sin ti! ¡Yupi!.- elevé mi puño

- Bella, deja de ser tan inmadura ¿Quieres?.- pidió mi madre sentándose a mi lado

- Ella también lo es.- encogí mis hombros

- Hay un puesto en la tienda por medio tiempo por si quieres aceptarlo. Yo te ayudaré en todo lo que no sepas. Sería bueno que hicieras algo siquiera hija, el día de mañana…

- Tendré responsabilidades y es bueno que desde niña las vaya adquiriendo y blah, blah, blah.- terminé por ella.- Es bueno que vayan cambiando su repertorio tú y Jane, ese ya me lo sé y no me anima. Y no, no quiero trabajar. Papá ya me dio su permiso para quedar libre este año.- sonreí triunfal

- Tu padre lo único que hace es fomentar tu flojera.- gruñó y se levantó dejando su taza en el lavaplatos

- Mamá, deja de regañar. Te pondrás vieja muy pronto.- la bromee y me levanté a abrazarla

- Gracias, que amor eres.- dijo sarcástica

Todo el mundo tenía algo que hacer y yo… Yo nada ¡Genial! Prendí el equipo de música y le di al volumen con todo lo que daba. Corrí y me eché sobre el enorme sofá, escuchando a mi grupo favorito y viendo como los vidrios llegaban a temblar con el sonido… La empleada que había contratado mamá pasó por mi lado y tras darme una sonrisa tan falsa como el rubio de su platinado cabello, se encerró en la cocina. Esta muchachita me había caído gorda desde el primer día en que había pisado esta casa.

Holgazanee todo el día hasta que el reloj marcó las 3 de la tarde y me dispuse a producir mi bella persona para encontrarme con Rose, mi casi única y más grande amiga.

Decidí darme un pequeño tour por el lugar, antes de ir directamente a la cafetería donde encontraría a Rose. Mirando mi alrededor entendí a que se refería mi amiga cuando hablaba de los beneficios de estudiar una carrera ¡Oh my god! Es que si en mis pocos años de estudiante había visto hombres buenos, me estaba perdiendo HOY la mitad de mi vida… Había para regodearse y definitivamente llegué a tomar la opción de lograr inscribirme a esta altura, pero fue solo una fracción de segundo, no estaba totalmente loca y antes que esos demoniacos pensamientos me siguieran rondando, preferí reunirme con Rose.

La cafetería estaba casi desierta, obviamente todo lo bueno estaba fuera de este lugar que olía por todos lados a frituras y cosas como esas ¡Ew! ¿Es que no había gente que limpiara y aireara el lugar? Tres chicos estaban de espaldas a mí en la barra riendo aparentemente. Perfecto, ellos contratados para trabajar festejando la vida loca y una aquí intoxicándose con tanto mal olor.

- ¡Bella!.- la cabellera rubia de mi amiga se elevó desde una esquina

- No sé como soportas estos apestosos olores ¿Es que no había una mejor Universidad donde ir?.- fue lo primero que dije

- Deja de reclamar, recuerda por lo que vine a esta prestigiosa entidad.- ironizó carcajeándose

- Oh si, porque los mejores jugadores de fútbol están aquí.- repetí sus palabras

- Exacto. Deberías pensarlo y apuntarte.- picó mi brazo

- Los musculosos con olor a sudor no van conmigo, gracias.- rodé mis ojos

- Bien, deja que Rose la princesa se haga cargo de ellos.- volvió a reír

- Bien princesa ¿Por qué me hiciste venir aquí?

- Porque necesito de tu ayuda.- movió sus cejas de arriba abajo.- He conocido a un chico que te mueres.- chilló y mordió sus perfectas uñas

- Déjame adivinar.- imité una pose pensadora.- ¿Futbol?

- El capitán.- aplaudió cual niña con juguete nuevo, bueno, era así

- Okey.- alargué el "Y".- ¿Cuál es mi papel aquí?

- Lo de siempre.- alzó sus hombros con indiferencia

- Tú el capitán y yo su partner.- recité lo que veníamos haciendo desde que tenía memoria

- ¡Exacto! Amiga eres toda una genio.- hizo reverencias hacia mí

- ¿Puedo saber al menos con qué tipo de hombre me estoy viendo involucrada?

- Aun no lo sé.- hizo una mueca.- Lo veo con todos y nadie a la vez

- ¿Cómo es eso?.- fruncí mi entrecejo

- Eso, como te digo. El habla con todo el mundo, pero aun no lo veo así como uña y carne con nadie. Es decir, nadie como nosotras

- Rosa.- le advertí.- No voy a involucrarme con un obeso mórbido, un tipo repleto de granos o un estúpido de primera.- fui enfática

- Y si fuera así, sabes como funciona esto. Mientras no me resulte tu utilizas tus artes de seducción sin llegar a más. Y cuando se me haga el milagro ¡Plaf! Se te acaba el entusiasmo por él.- lo pintó todo muy bonito.- Bella, lo hice por ti con Mike

- Por favor no me lo recuerdes.- gemí.- Taylor debe hacerse socio honorario de una empresa de pastillas de menta con ese hálito que tiene

- ¿Aun no logro entender como no te diste cuenta antes?.- preguntó nuevamente lo mismo desde hacía un par de meses

- Rose, su mochila estaba llena de pastillas de menta. Creí ilusamente que su aliento era naturalmente mentolado, hasta que su bolso cayó al barro y tuve que enfrentarme a esa horrible realidad.- mi cuerpo tembló al rememorar eso

- ¡Hugh! Cambio de tema, prometo ser auspiciadora de pastillitas mentoladas si este es nuevamente el caso.- sonrió angelicalmente

- Si eso pasa otra vez, sus bolas quedarán azules al momento que trate de meter su lengua en mi boca ¡Lo juro!.- añadí solemne

- Bien, tienes permiso para hacer eso una vez que yo haya metido mi lengua en la boca de ese hombre exquisito llamado Emmett

- Bien.- accedí.- ¿No podríamos salir de aquí? El olor me está mareando y segundo, creo haber visto mejores cosas en los alrededores.- miré el entorno y nada bueno que deleitarme

- Eso porque no has mirado bien.- me reprendió.- Y vengo todos los días a la misma hora porque mi capitán pasa por aquí cuando termina su práctica

- ¡Fantástico!.- dije sarcástica.- Al menos podrían tener un televisor donde mirar algo bueno

- Lo hay, pero te vuelvo a repetir, no has observado bien.- pestañeó repetidas veces

- ¿Dónde sería eso?.- dije con una sonrisa irónica

- Mira detrás de ti.- la cara de Rose destilaba maldad, por lo que me giré hasta con temor

- ¿Qué?.- dije frunciendo el ceño, al no ver nada

- Detrás del mostrador tontita.- enfoqué mi vista y ahí quedé

Un bombón totalmente apetecible estaba sirviendo unas gaseosas a un grupo de chicas que reían tontamente y estaba segura de saber el por qué. Volví a mirar a Rose que sonreía de oreja a oreja y me volví a girar esta vez totalmente para tener una vista privilegiada del hombre que, ciertamente, era el sueño de cualquier mujer.

- Es…- estuve a punto de decir el mayor cumplido de toda mi vida cuando el chico en vez de vaciar la gaseosa en el vaso frente a él lo regó por toda la mesa

- Un idiota.- terminó Rose por mí con tono de frustración

- Que desperdicio.- murmuré alzando mis cejas dramáticamente y sentándome bien nuevamente.- ¿Lo conoces?.- cuestioné

- No mucho. Sé que estudia Medicina y que trabaja medio tiempo aquí en la cafetería

- ¿Trabaja y estudia aquí?.- pregunté confundida

- Es un becado. A ellos se les da la oportunidad de trabajar aquí para ayudar en el pago de su carrera.- hice un mohín con mis labios

- ¿Y siempre es tan…idiota?.- solté unas risitas, acompañada por mi amiga

- Lo ponen nervioso las mujeres.- se mofó Rose. Aquello me dio una genial idea

- Veamos qué tanto.- moví mis cejas sugestivamente y Rose elevó sus pulgares

Caminé con mi mejor andar sexy que podía ofrecer y que sabía dejaba a cualquier hombre baboso con la mirada pegada como si de un imán se tratara. Las chicas seguían allí y lo seguían observando con ojos hambrientos, a pesar de que el tipo fuera un pastel… Me senté en la silla disponible en la barra y esperé a que notara mi presencia. Mientras seguía allí pude observarlo con mayor detalle y no pude negar que el chico era lejos, uno de los hombres más bellos que había visto el último tiempo.

- Disculpa.- me hice notar cuando pasaban los minutos y él no reparaba en mí

- Lo siento ¿Qué deseas?.- rehuyó mi mirada cuando lo tuve frente a mí

- Tu número de teléfono.- solté y conocí allí una nueva tonalidad roja, que me demostró su rostro.

- L-lo siento ¿Q-qué deseas de tomar o comer?.- preguntó nuevamente sin mirarme

- ¡Hey! Estoy aquí.- agité mi mano frente a él.- Y no quiero nada de tomar o comer. Solo quiero tu número. Ten.- le extendí una servilleta y un lápiz que reposaba en la mesa

- ¿P-para qué esto?.- me miró un par de segundos y volvió a bajar la vista. Rodé mis ojos

- Si mal no recuerdo el papel es para escribir y el lápiz hace su trabajo.- enseñé mis dientes.- Ahora dame tu número

- No.- dijo rápidamente y me dio la espalda

- Idiota.- murmuré bajo mi aliento.- ¿Cómo te llamas?.- elevé mi voz. No volteó y solo me observó por sobre su hombro

- ¿Sucede algo?.- otra chica que recordaba por su cabello haberla visto cuando entraba aquí se acercó a él y luego se fijó en mí.- Edgard, te necesitan dentro.- se dirigió a él, regalándome el nombre del mudo en cuestión.- ¿Qué desea servirse?.- se plantó frente a mí sonriendo falsamente

- Nada de lo que tú puedas darme. Ya tengo lo que quería.- sonreí y me levanté

- De nada.- gritó ella y apreté mis dientes ¡Estúpida!

- ¿Cómo te fue?.- consultó una Rose bastante animada

- Se llama Edgard y es un mudo/tartamudo.- me reí

Iba a decir algo más cuando mi amiga tomó mi mano sobre la mesa y le brindó un apretón demasiado fuerte para mi gusto. Quise protestar cuando con sus ojos me hizo voltear mi cabeza hacia la entrada de la cafetería donde venían ingresando un gran número de chicos vestidos deportivamente y con un bolso a cuestas ¡Futbol! Pensé irónica…

- Es el de jockey negro:- susurró y siguió mirando como idiota

- Lindo.- dije sin mucho ánimo. No era mi gusto

- ¿Lindo? ¿Eso es todo? Bella reacciona.- me brindó un zape gratuito.

- Hey, si me agredes no te ayudo.- sobé mi nuca

- ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios!.- comenzó a hiperventilar

- ¿Qué mier…?.- me giré y casi quedé como ella

Su capitán estaba saludando animadamente a el tal "Edgard", que tal parecía no lograba salir de su asombro. Era como si fuese primera vez que alguien como el capitán del equipo se fijara en su presencia aquí… Pero lo más perturbador fue cuando los demás chicos le llamaron para que se les uniera en la mesa y él, muy educadamente, les informó que se quedaría con su amigo haciéndole compañía en la barra ¡Oh Jesús!

- Ahí tienes a tu nueva presa.- añadió Rose, aunque eso ya lo sabía

El era el amigo con el que me tocaría sacrificarme para que mi amiga ganara su premio. Después de todo, no era tan mala idea. Pero para asegurarme que nada saliera mal, necesitaba conseguir un cargamento de pastillas mentoladas ¡Por si acaso!

...

Continuará...


Ale: Aquí está tu regalo xD

...

Bien chicas/os, me decidí a subirla =D Quiero sus opiniones para ver que tal ¿Si?

No diré cuando subiré el próximo, porque todo se verá según el recibimiento que tenga ¿Mala? No (carita angelical)

...

Cariños a todas las que se dan el tiempo de leer mis locuras y comentar

A los siempre lectores fantasmas, please... ¿Comment? jaja

...

Pam3

PADU: "Las adoro"