Summary:- "El que no está conciente de lo que es el amor, no tiene barreras que anteponer para que ese sentimiento haga sucumbir la mente y el cuerpo…

Mi error fue creer en su mirar, perderme en su cuerpo y caer ante su voluntad. Yo era de ella, pero ella nunca prometió ser mía ¿Hasta cuando?"

...

"Mi Ángel del Infierno"

Cap V

...

Edward

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- Hay una fiesta en casa de una amiga ¿Te animas?.- propuso una vez se alejó de mi

Mi mente aun no procesaba nada, todavía tenía la sensación de sus labios tomando los míos en esa manera tan sensual. Saqué mi lengua y delinee los mi labios con ella, absorviendo el sabor que Bella había dejado en mi. Su mirada se posó en mi acción, y por primera vez en lo que la llevaba conociendo, una sonrisa sincera se posó en sus labios.

- Vamos. Será divertido.- comenzó a caminar hacia su auto

La seguí por inercia y me subí a su auto. Prendió el audio del vehículo nuevamente, sin embargo, esta vez lo puso a volumen moderado. Igualmente no sabía que tema de conversación podía unirnos.

- ¿Así que eres de Forks?.- cuestionó. Me envaré nuevamente preparado para su mofa

- Sí, donde se transita en caballos y vacas.- me adelanté

- Ok.- rió.- Eso fue una broma de mal gusto. Lo siento.- aceptó

La miré no dando crédito a sus últimas palabras ¿Ella sabía pedir disculpas?

- ¿Qué?.- inquirió cuando no quité mis ojos de su rostro

- Nada.- negué y miré hacia adelante

- ¿Hermanos?.- preguntó

- Soy hijo único.- respondí

- Ya veo, con razón eres de tal forma.- otra vez me voltee a verla y estaba nuevamente con su sonrisa sarcástica

- ¿Y tú?.- seguí con el mismo tema, tratando de hacer plática

- ¿Si tengo hermanos?.- asentí.- Sí, tengo una hermana mayor. Mejor dicho, tengo a la perfecta hermana mayor.- imitó una voz burlona. Sonreí

- Entonces soy afortunado de ser único.- comenté en tono bajo. Su risa me pilló desprevenido

- Sí, creo que tienes razón.- concordó

No lo sé, en tan sólo unos minutos ella había mejorado su forma de actuar conmigo. Esta vez no parecía tan fastidiada de cómo recién había comenzado la noche y me pregunté si la llamada de Rose tendría que haber influido en algo. Seguro que Em estaba detrás de todo esto, e internamente le agradecía, fuese lo que fuese lo que haya dicho, intentando hacerme la noche más liviana.

El auto se detuvo frente a una enorme casa de blanco. Se veía circular a demasiada gente con vasos en la mano o simplemente bailando al son de la música que se lograba escuchar desde el interior de la vivienda.

- Bien, aquí es. La chica que vive en esta casa se llama Rachel y es amiga mía.- asentí ante la información.- Para todos los efectos, serás el primo de Rose.- volví a asentir

- ¿Tu novio está adentro?.- consulté no sabiendo si debía permanecer a su lado

- ¿Novio?.- rió.- No, no tengo novio. Sin embargo, puede que en algún momento quiera desaparecer por unos minutos. En ese caso, me esperarás o puedes irte con quien quieras.- sentenció y su amabilidad se esfumó

Dentro de la casa, podía decir que había más personas de las que podía imaginar incluso en Forks. Bella se abrió paso fácilmente entre la gente y yo seguí sus pasos. Todos quienes estaban por allí nos miraban con cara extrañada o simplemente me observaban a mí, supongo que preguntándose quien diablos era este aparecido.

Reconocí un par de chicas de la Universidad, quienes hicieron un leve asentimiento en forma de saludo y comenzaron a cotorrear entre ellas indicando a Bella y a mí.

- Puedes servirte algo si lo deseas.- indicó Bella cuando detuvo su paso.- Yo iré a saludar a algunas personas.- informó y me quedé de pié sin saber donde ir

Claramente ella no quería que la siguiera y no tuve más remedio que comenzar a buscar un lugar donde pasara desapercibido y en donde no estorbara a la gente que bailaba a mi alrededor.

Una hora más tarde, volvía a preguntarme si mi cordura estaba bien o no ¿En qué momento se me había ocurrido venir con ella? Ahora me encontraba al otro lado de la ciudad, y sinceramente el dinero que traía no alcanzaría siquiera para completar la mitad del camino.

Un chico que jamás había visto se paró a mi lado y sonriendo me extendió una bebida que acababa de servir. Al parecer no era el único que no encajaba aquí, pues lo había visto merodear solo por todo el lugar y llegar al mismo lugar de siempre, al lado mío.

- ¿Te la estás pasando bien? Esto está genial.- exclamó jubiloso. Estuve casi a punto de arquear mi ceja

- Si, claro.- respondí

- ¿Y la chica con la que llegaste?.- tomé un largo trago de mi bebida

- Saludando a unas amigas.- respondí mirando a otro lado

Decidí que era tiempo de marcharme. Estaba literalmente haciendo el ridículo parado como un idiota en este lugar y sin saber siquiera si Bella volvería por mí o simplemente ella haría como si viniera sola. No estaba interesada en mí, por lo que menos se interesaría si seguía o no en el mismo lugar.

Salí de la casa despidiéndome de mi super compañía, cuando un alboroto se formó en la parte trasera del lugar donde todos corrieron y comenzaron a gritar, como si estuviesen animando algo. Me picó la curiosidad por ver que producía tanta adrenalina, sin embargo, seguí mi camino a la salida para comenzar a caminar hacia mi departamento.

- ¡Ey! ¡Ey, tú!.- gritó alguien a mi espalda. Me voltee sin creer que podía ser yo al quien llamaban, cuando el mismo chico con el que minutos atrás había intercambiado un par de palabras corrió hacia mí.- Hombre que debes ir allá atrás.- señaló agitado

- Lo siento, pero me estoy yendo.- indiqué e iba a seguir andando

- Jesús ¡Es pelea de chicas! Y la tuya está en acción.- vitoreó.

Lo miré extrañado y sin dar crédito a lo que decía ¿Bella en una pelea? El tipo me hizo señales para que lo siguiera y corrí tras de él hacia la aglomeración de gente gritando, saltando y aplaudiendo. Un par de chicas se revolcaban en el piso tirando sus cabellos y gritando como verdaderas gatas ¿Esa era Bella? Entonces su rostro quedó al descubierto y no me quedó más dudas.

Lo peor de toda la escena, era que ella se encontraba bajo el cuerpo de la otra chica y estaba recibiendo la peor parte. Mi cabeza en un tiempo record procesó el hecho que debía ayudarle, por lo que empujando a los presentes observadores me hice camino y llegué hasta donde estaban. Entre empujes y golpes, pude llegar a ella y recibiendo uno que otro manotazo logré sacarla y arrastrarla hacia mí

- ¡Suelta a esa perra o juro que te araño tu bonito rostro!.- gritó la chica que acababa de moler a golpes a Bella e intentaba llegar nuevamente a ella donde la protegía con mi cuerpo

- ¡Suéltame! ¡Suéltame!.- por su parte bramaba Bella intentando zafarse y seguir exponiéndose a que la mataran

- ¡Ya basta!.- gritó alguien dentro del gentío y todos comenzaron a dispersarse. Me imaginé que sería la supuesta dueña de casa

Bella por fin calmó sus arranques y la dejé sobre sus pies aun tapándola con mi cuerpo, por si la otra chica que aun miraba en nuestra dirección con cara de asesina arremetiera nuevamente.

- ¡La próxima vez que le sirvas de puta a mi novio, juro que te arranco los ojos!.- siseó la otra chica y tras arreglar sus ropas, se marchó

- ¿Bella?.- la que creía dueña de casa se acercó.- ¿Qué mierda fue lo que pasó?.- inquirió poniendo sus manos sobre sus caderas

- Nada.- resopló ella ordenando su atuendo.- Simplemente un mal entendido

- ¿Mal entendido? Por Dios, si casi se arrancan el pelo.- exclamó furiosa.- Lo siento, pero es mejor que te vayas

- Tampoco pensaba quedarme un minuto más. Definitivamente prefiero los lugares donde hay exclusividad.- espetó y se marchó con dificultad para caminar

La chica sólo me observó como resignada y sin saber que más hacer, caminé tras una muy mal herida Bella. Cuando llegó a donde se encontraba su auto, se afirmó sobre el capó y siguió desenmarañando su pelo. No me miró, sin embargo, supo que estaba ahí.

- Tienes permiso para reírte de mí como desees.- ironizó

- Creo que debes verte esos rasguños.- omití respuesta a su comentario anterior

- Se me olvidaba que serás un gran doctor.- continuó con su tono agrio

Me fulminó con la mirada y volteándose abrió la puerta de su auto. Subió en él y tras revisar su aspecto en el espejo y hacer una gran mueca, encendió el motor. Me quedé de pié mirando a ambos lados y no sabiendo si debía subirme con ella.

- ¿Piensas quedarte ahí toda la noche? Si no te importa, tengo cosas que hacer

- ¿Puedes llevarme?.- rodó sus ojos y bufó molesta

- ¿No es eso lo que estoy ofreciéndote o qué, necesitas ser cargado?.- gruñó

Antes que su carácter siguiera saliendo a flote opté por subirme a su lado. Esta vez la música no fue nuestra compañera, simplemente pisó el acelerador a fondo y manejó a la mayor velocidad que podía. Disimuladamente alisté el cinturón de seguridad y aferré mis manos a los costados de mi asiento. Sinceramente la prefería aburrida que molesta.

No se molestó con consultarme donde vivía, simplemente siguió el curso que ella quería y así llegamos a un local nocturno. Se agachó y sacó de la guantera una especie de bolso pequeño, que finalmente pude ver contenía un sin número de maquillaje, el cual aplicó brevemente en algunos lugares y posteriormente apagó el motor.

- Ha sido una noche de mierda y quiero sacar el estrés de mi cuerpo. Se que tú no eres mi mejor compañía, ni yo la tuya…pero ya que estamos juntos esta noche.- se volteó hacia mí.- Me acompañarás a servirme un trago que me haga olvidar todo

No tuve momento para siquiera pensar en mi respuesta, pues bajó aceleradamente y tuve que seguirla antes que me dejara en aquel auto y por accidente o no, muriera por asfixia.

Era un lugar tranquilo de música suave. Sinceramente al entrar no me sentí tan fuera de lugar como en otras circunstancias que había estado en su compañía. Tomó asiento en un lugar apartado y lo primero que pidió fue un tequila, es decir, dos.

- ¿Por qué me apartaste en la pelea?.- preguntó cuando su trago llegó

¿Decirle que si no lo hacía terminarían por matarla, sería buena idea?

- Me pareció lo correcto.- encogí mis hombre y arrugué mi rostro cuando el licor me quemó

- No debiste interferir. Estaba todo controlado.- aseguró altiva

- Seguro.- acepté

- ¿Alguna vez has peleado?.- inquirió

- No.- fue mi respuesta y tomé el trago de un solo sorbo

- ¿Y alguna vez te has emborrachado?.- soltó la pregunta con una risita malévola

- S-solo una vez.- recordé mi último cumpleaños junto a Jasper y Annette

- Bien, pues esta será tu segunda vez.- aseguró y llamó al barman.- Trae 2 tequilas más ¡No! Mejor dame una botella.- sonrió mirándome fijamente

- N-no creo…- comencé, pero ella levantó su mano para detenerme

- Esta noche, te dije que sería a mi manera.- ronroneo y el recuerdo de su beso me dejó sin habla

- ¡Mierda! No puedo mantenerme en pié.- rió tontamente mientras zigzagueaba hasta su auto

- Dije…- intenté coordinar mis palabras.- No era buena idea

- ¿Estás loco? ¡Es genial!.- elevó sus brazos y dio una vuelta completa, antes de tastabillar y sujetarse en un árbol

Sentía que mi cabeza daba vueltas y vueltas, y aun no estaba seguro si estaba acompañado de una Bella o dos o tres. Haber tomado una botella completa de tequila estaba comenzando a afectarme y sin duda alguna, mi compañera no estaba mejor.

- Creo que es hora de irnos.- propuse, aun teniendo dudas de cómo haríamos eso. Bella definitivamente no estaba en condiciones de conducir.

- ¿Tan temprano?.- cuestionó e intentó observar su reloj de pulsera.- Me duelen los pies.- gimoteó y comenzó a quitarse las botas.

Tuve que reírme cuando en su intento de arrancarlas de sus pies, su cuerpo perdió el equilibrio y aterrizó en su trasero contra el pasto. Mientras estaba allí, me dediqué a contemplarla o al menos lo que podía entre mis ojos dejaban de bailar. Habíamos conversado durante nuestro emborrachamiento, y debía decir que así y todo, la prefería antes que con esa máscara de frialdad que siempre utilizaba.

Me había contado que era hija de su papá, es decir, rayaba en la locura lo mimada que era. Que su hermana en cambio, eran los ojos de su madre, sin embargo, no parecía afectarle demasiado o al menos lo tomaba como algo natural.

También me contó sobre la pelea que había presenciado, y que tenía relación con cierto chico que parecía haberse ligado, lo cierto es que entre su enredado vocabulario no entendía mucho, pero al menos había rescatado que la otra chica era la novia.

- Edward.- llamó.- ¡Edward!.- gritó esta vez, entonces me acerqué hasta ella

- ¿Dime?.- pregunté acuclillándome hasta su altura

-No puedo manejar.- se quejó y tiró sus llaves sobre el piso

- ¿Podemos caminar?.- ofrecí. Abrió sus ojos como platos

- ¡No! ¿Sabes conducir? Por esta noche y sólo esta noche te daré el placer de conducir mi preciado bebé.- indicó su auto

- Bella estoy bebido al igual que tú. No creo que a la policía le agradaría encontrarnos así.

- ¿Por favor?.- pidió haciendo un tierno puchero

- Está bien.- me arriesgué, tomando su mano para alzarla

La observé mientras se ponía de pié y observando su andar, definitivamente no llegaríamos muy lejos, por lo que tomé sus tacones y armándome de valor puse mi mano sobre su espalda y la otra detrás de sus rodillas, alzándola al estilo princesa.

Mi corazón latió con fuerza cuando soltó un pequeño grito y aferró sus brazos en mi cuello dejando su rostro muy cerca del mío. Intenté manejar mi ebriedad y mirando al frente comencé a caminar con ella. No la veía directamente, pero podía observar de soslayo, como sus ojos no perdían detalle de mi rostro ¿Qué observaba? ¿Mis defectos? Sabía bien que una fea cicatriz hecha cuando niño surcaba un contorno de mi labio superior, seguramente le había llamado la atención ello.

Al estar al lado de su auto, no sabía cómo pedirle que soltara un tanto mi cuello para poder bajarla, por lo que comencé a doblar mi espalda para depositarla en el piso.

- Eres guapo.- comentó de pronto, dejándome estático.- Muy guapo.- repitió

- N-no lo creo.- respondí incómodo

- Por supuesto que sabes que lo eres.- articuló como trabalenguas

- Tú también lo eres.- acoté, sintiéndome más nervioso que antes, cuando su mano comenzó a recorrer mi cuello

- ¿Te gusto?.- preguntó parándose frente a mí en cuanto la dejé de pié

- Es mejor que nos vayamos.- intenté retroceder, pero ella con sus pocas fuerzas jaló mi brazo

- Respóndeme ¿Te gusto?.- volvió a cuestionar

- Eres guapa, ya t-te lo dije.- titubee. Entre el licor y mi ebriedad no había salida para mi tartamudez

- ¿Quieres besarme?.- inquirió sugerentemente y se inclinó hacia mí

¿Quería? Por supuesto que sí, era tímido, pero al fin y al cabo era un hombre. Sólo que no lo encontraba un momento adecuado para ello, estando en ese estado. Seguramente el día de mañana sería nuevamente la Bella indiferente y arribista, y me lo echaría en cara.

- No.- solté en un susurro, viendo como su rostro se transformada en rabia pura

- ¿Te importaría dejarme al lado del copiloto y de una buena vez irnos?.- espetó molesta por mi rechazo

Asentí y nuevamente la cargué, sólo que esta vez mantuvo sus brazos sobre su regazo y optó por mantener la vista al frente. Una vez la bajé, se subió de inmediato dando un gran portazo y cruzó sus brazos sobre su pecho.

- ¿Dónde vives?.- cuestioné al poner el auto en marcha

- Yo te indico.- gruñó

Esta vez ni siquiera el silencio fue cómodo. Ella sólo indicaba con su mano donde debía doblar y se mantuvo durante el trayecto observando por la ventanilla.

Finalmente llegamos a la que era su casa, por lo que me bajé y le di las llaves. No hubo despedidas y tampoco miradas. Tomó sus llaves, sus botas y descalza se encaminó a la puerta de su casa.

Genial.-

...


Bella.-

...

- Linda carita traes esta mañana.- señaló burlándose de mi Jane

- ¿Has estado bebiendo, Bella?.- cuestionó mi madre. Rodé mis ojos

- Mamá, por favor. Eso no tienes ni que preguntarlo.- bufó nuevamente ella

- ¿Qué le pasó a tu rostro?.- volvió a arremeter mi madre, acercándose y haciéndome gemir del dolor cuando su mano tocó una parte sensible.

- Nada, sólo tuve un contratiempo.- encogí mis hombros

- ¿Qué tipo de contratiempos?.- cruzó sus brazos sobre su pecho y se plantó frente a mí

- Seguro se golpeó contra el suelo estando borracha.- inquirió la insidiosa nuevamente

- ¿Te caíste bebida?.- el horror en el tono de mi madre hizo soltar otra carcajada a Jane

- No mamá.- suspiré e intenté dejar mi cabello como cortina sobre mi rostro.- Tan sólo una tipa me confundió con alguien más

- ¿Le robaste otra vez el novio a alguien?.- sugirió mi hermana

- Bella, creo que seriamente debes tomar otra opción que hacer con tu vida, que estar peleándote como una cualquiera quien sabe dónde y tomando quizás cuanto y qué.- mamá nuevamente en plan mandón

Me levanté de mi asiento y las dejé a ambas con sus intrigas nuevamente sobre mi vida vegetativa de este año. Tenía otras cosas en mi cabeza en estos momentos, y por sobre todo, una sed que incluso me haría capaz de tomarme el agua del Océano completo.

Revisé mi móvil y encontré varias llamadas perdidas en él, algunas correspondían a James, otras de supongo una que otra curiosa sobre mi súper golpiza de anoche y unas cuantas de Rose.

- ¿Qué es todo aquello sobre una cierta pelea en la que tuvieron que intervenir para que tu rostro no fuera desfigurado?.- fue lo primero que acotó Rose en cuanto le marqué

- Déjame decirte que estaba todo controlado.- mentí

- Okey, no te creo.- rió.- ¿Y bien?

- Sólo que los rumores de mi supuesta noche de sexo con James llegaron a los oídos de su novia de turno, que por lo demás, tampoco sabía que existía.- dije con rabia. Suponía que estaba solo

- Yo menos.- suspiró.- En todo caso, era de esperarse. Sabemos cómo es James, y hubiese pasado o no algo entre tú y James, tienes claridad que no eres la única

- Gracias Rose, desde cuando acá eres tan práctica y sensata.- me burlé sarcástica

- Quizás estoy madurando.- me la imaginé contemplando el horizonte, intentando convencerse a sí misma de esa gran frase para la posteridad

- ¿Emmet te ha hecho madurar? ¿En menos de 24 horas?.- seguí jactándome de ella

- Lo digo en serio Bella, siempre he tenido el mismo pensamiento sobre James.- suspiré

- En fin ¿Cómo fue tu noche? ¿Por fin sucumbió a los encantos de Rosalie Hale?.- mientras cambiaba de tema, me tumbé sobre la cama

- No fue mal, aunque tampoco pude demostrarle mis dotes.- sonrió.- Es cosa de tiempo

- Supongo.- bostecé

- ¿Y Edward? ¿Tomaste en cuenta lo que te dije?.- cuestionó

- Sí Rose, me fui con él y bueno…- me recordé de su rechazo e hirvió mi sangre.- Es una gran puta mentira eso de que los ebrios no se recuerdan de lo que hacen.- rezongué

- ¿Te acostaste con él?.- chilló

- En tus sueños.- me reí, y luego pensé en qué decir.- Sólo…quiso besarme y lo rechacé. Y no me termino de reír con su rostro de frustración.- lancé una carcajada para hacerlo más real. Igualmente recordé el beso que yo le había dado, sin embargo, también me lo callé

- Pobrecito.- afirmó Rose y mi ira aumentó, pues en realidad debería ser un pobrecita

- Si bueno, yo te dije que no me interesaba.- examiné mis uñas mientras seguía con mi mentira.- Tan sólo lo hacía por ti

- Emmett estaba preocupado por él anoche. Ya te dije, me confesó sobre tus intensiones con él

- ¿Por eso me pediste que intentara ser amable con él?.- cuestioné las palabras que me había dicho en su llamado

- Pues sí, yo tampoco es que tenga pena por él ni nada, pero tú sabes. Parte del plan, era hacerme la conmovida con todo lo que me dijera, y cuando me confió que no tenía mucha confianza en ti, pues le dije que yo conversaría contigo

- Creo que Edward no necesita una madre.- recriminé la actitud de Emmet

Seguimos hablando de la inmortalidad del cangrejo y ella siguió nuevamente contándome cual sería su nuevo paso para seguir acercándose a su nueva conquista. Yo por mi parte, tenía nuevamente mis pensamientos en otro lado, aun no pasaba el coraje por el rechazo de ese idiota ¿Quién se creía que era? Al mismo tiempo, enfurecida seguía recordando la dichosa pelea esa, y más encima por algo que nunca ocurrió ¡Maldito James! Ahora sí que necesitaba sacarme la frustración y dijera lo que dijera Rose, yo necesitaba sacarme las ganas con ese hombre.

Habían pasado dos semanas desde el episodio ese de nuestra salida y mi fatal salida de aquella fiesta, y sobre todo de ese bendito rechazo que aun me carcomía. No había visto a Edward por todos estos días, y mientras más lo pensaba, más ganas tenía de tentarlo hasta ser yo esta vez quien lo dejara con la palabra o el beso en la boca.

Lamentaba que las cosas entre Rose y el capitán fueran rumbo al cielo por lo que ella me contaba. Después de todo, no había resultado ser tan esquivo como lo creía en un principio.

En casa solamente se encontraba la chica del aseo, que aun seguía enviándome sonrisas falsas, a las que simplemente ignoraba. Bajé y me estiré sobre el sofá, marcando el número de varios contactos, si es que existía la posibilidad de hacer algo, pero más de la mitad de ellos o estaban con sus parejas y el otro resto con la típica respuesta de "estoy en períodos de exámenes"

Suspiré derrotada y entonces un pensamiento cruzó mi cabeza. Tomé mi móvil y comencé a buscar aquel número que necesitaba en estos momentos.

¡Bingo!

- ¿Hola?.- sonreí ante su tono de voz. Al igual que yo, por lo visto el tampoco había dejado registrado mi número

- Hola Edward, soy Bella.- respondí y esperé. Miré el móvil para ver que la llamada aun seguía activa.- ¿Hola? ¿Estás ahí?

- S-si.- titubeó y rodé mis ojos, tan típico de él

- ¿Estás desocupado?.- inquirí, pues tenía una gran idea

- N-no, estoy en período de exámenes, y estoy estudiando.- bufé, otro más

- ¿En tu casa?.- cuestioné al escuchar un murmullo de fondo

- No, estoy en la biblioteca.- susurró

- Bien, bueno creo que lo dejaremos para otro día.- me hice la decepcionada

- Sí, bueno…sí.- ¿Es que acaso no pensaba rogarme?

- Okey.- dije en forma brusca, nuevamente este idiota me rechazaba

- Adiós.- se despidió presurosamente

- Bye.- fue mi turno

Aunque no por mucho tiempo, en realidad, por pocos minutos si me daba prisa

Miré la hora nuevamente y resoplé cuando corroboré que exactamente había estado dos horas sentada en esta banqueta esperando a que Edward por fin dejara los libros de lado. Me había asegurado que siguiera allí yendo hasta la dichosa biblioteca, y cuando lo confirmé, bajé como un rayo a esperarlo a su salida. Obviamente estaba frente a un cerebrito, sólo esperaba que no trajera comida con él y su estómago lo llamara a irse.

Veinte minutos más tarde sonreí cuando lo vi bajando con su bolso sobre el hombro. Una chica caminaba junto a él y le conversaba en forma animada mostrándole algo que traía escrito en una hoja, supongo que apuntes que Edward miraba con atención, por lo que no era aun consciente de mi presencia. Decidí hacerme visible ante sus ojos, evitando que se fuera con ella.

- Hola Edward.- me paré frente a él y saludé con mi mano de la forma más tierna posible

Sus ojos se abrieron de par en par, mientras la chica ponía una ridícula mueca en su rostro mirando alternadamente entre él y yo.

- Hola.- saludó Edward, sin dar crédito a mi presencia

- Pasé por acá y me recordé que cuando hablamos dijiste estar aquí, así que pasé a saludarte.- mi tono de voz era tan dulce como la miel

- Creo que caminaré a casa.- susurró la chica.- Nos vemos mañana Edward y gracias por todo

- De nada.- asintió él y se despidieron de un beso en la mejilla

- ¿Novia?.- le consulté y la indiqué con mi barbilla

- Compañera de clase.- me corrigió

- Te invito a comer algo.- propuse, dejando el tema de la chica atrás

- L-lo siento, pero…

- No aceptó un no como respuesta. Vamos, no será un tequila esta vez.- sonreí y arquee una ceja

-Tengo que estudiar.- movió sus libros

- Y ya te dije que no acepto una negativa.- afirmé con tono más crudo

Miró en todas direcciones, moviendo sus pies en forma inquietante. Sabía que su resolución estaba cambiando, sobre todo cuando me observó y volví a poner mi rostro más amoroso posible. Asintió finalmente con un suspiro de resignación, y yo sonreí con suficiencia.

- Está bien.- asintió

- No nos tardaremos mucho.- tomé su brazo y lo encaminé a mi auto.- Y esta vez te iré a dejar a tu misma casa

- Vivo en un departamento.- corrigió

- Okey, en tu departamento.- rodé mis ojos

Necesitaba terminar con la frustración de verme rechazada tanto por él y por James, al que igualmente había llamado en forma incesante la primera semana pasada, y el cual había rehusado atenderme en forma casi deliberada.

Edward era demasiado fácil de moldear, y sinceramente, estaba comenzando a entrar en aburrimiento al verme patéticamente sola, cuando todos tenían deberes estudiantiles. Me serviría para pasar mis ratos de soledad, y más aun, lo tendría comiendo de mi mano lo antes posible para darme el lujo y orgullo de ser yo esta vez quien le diera un rotundo no. Por mientras, sería mi recreación pasajera.

...

Continuará

...


¿Alguien por ahí? Bueno, si es que es así, no daré la lata con excusas... Simplemente intentaré ponerme al día de ahora en adelante con esta historia que tampoco extenderé por muchos capítulos :)

Cariños enormes y si quieren me dejan sus descargos, sean bueno o malos, pero siempre con moderación jaja.

¨Pam3