Y así son las cosas.

Por: Ariadna.

Nadie sabe como esos dos llegaron a estar juntos.

Y es que, la verdad, no tiene sentido. No son similares, pero tampoco opuestos, existen en un mundo que nadie ve, pero con distintos colores, que no se complementan para nada.

Alguien que pensara demasiado las cosas trataría de deducir su unión por el hecho que a uno les gustan los niños (lo que por cierto, sonaría a profanador de cuna), y el otro ya ha demostrado antes interés por gente que aparenta inocencia que en realidad no tiene… pero esa es una respuesta muy rebuscada.

Otra persona, quizá uno de sus propios amigos, diría que están juntos por el sexo, lo cual podría ser en parte cierto, pero no es la replica a la pregunta dada.

¿Cómo esos dos llegaron a estar juntos?

De todas maneras, nadie sabe de los suyo, así que las preguntas están de más.

Sus mundo son tan distintos y a la vez tan peligrosamente parecidos que era mejor mantener todo secreto. Uno a los amigos jamás les diría, el otro, no dejaría que se metieran en sus asuntos privados.

Y así, mantenían un intenso romance que los hacía dejar el plano real, e interactuar en el imaginario, donde solo ellos dos existían, y se tocaban, y disfrutaban el uno del otro… especialmente uno sobre el otro, pues eso de los poderes psíquicos realmente hacía la situación mucho más excitante, claro está.

Así era hasta el día de una misión, una estúpida y común misión, que quizá, si no hubieran aceptado, no habrían tenido que caer en el terrible mundo real, abandonando para no volver la fantasía y la ilusión…

"Ken, mira…"

Yohji trató de llamar su atención poniéndole la mano sobre el hombro, y con el otro brazo indicarle lo que quería mostrar…

"¿Qué pasa, Yohji?"

"mira, nuestro pequeño Omi ya está anotando con una nueva chica…"

Ken observó con detenimiento. Omi conversaba muy avergonzado con una chica que parecía de su edad, que no habían visto antes. Ella parecía mucho más camada al lado de él, casi en completo control de la situación, como siempre se les veía a las chicas que se le acercaban demasiado a Omiitchi…

"¿Qué tiene? Es sólo una compañera de clase…"

"¡Pero hombre! ¿Qué no ves que es amor? ¡Omi la tiene ganada!"

Ken suspiró, y volvió a su trabajo.

"Omi no es como tú."

Yohji se giró, con expresión ofendida.

"¿Qué quisiste decir con eso?"

"sólo la verdad, deja de pensar que todos quieren hacer lo que tú haces con las mujeres…"

"¿Qué acaso tú no quieres hacerlo?"

La pregunta fue un golpe, no era algo que se pudiera responder de inmediato…

"Es tú culpa que no esté haciendo eso exactamente ahora con Yuriko en Australia, Yohji. No molestes."

El playboy retrocedió. Ken nunca le había hablado de culpa antes, que lo culpara a él por eso…

"Ken, sabes que te dije esas cosas solo para que pensaras bien lo que hacías, no quise…"

"Déjalo así, no quiero hablar del tema, tengo cosas que hacer."

E increíblemente, el siempre temperamental Hidaka se fue, dejando anonadado a Yohji, que no creía que esa fuese una actuación normal de su parte…

Poco tiempo tuvo de pensar, pues Birman apareció momentos después.

Obligados a cerrar su florería andante, los cuatro hombres se encerraron en la Van con la recién llegada, que inició la transmisión de Persia…

Media hora después, la misión ya había sido planteada. Todo parecía muy simple, llevar la justicia contra Hibayashi Hideo y Tanaka Akiko, socios y dueños de una empresa de seguros en la cual poco a poco sus empleados estaban desapareciendo. Según los datos averiguados, la empresa iba camino a la quiebra, y según la contratación, sólo el empleado podía cobrar su suelo directamente, y ya sin él, las familias quedaban sin derecho a quejas ni dinero…

"No lo entiendo…" dijo Omi, luego de ver el vídeo con la misión. "está claro que son los dueños de la empresa los que acaban con sus empleados, pero no entiendo porque tenemos que ser nosotros los encargados de hacer justicia…"

"Omi tiene razón." Apoyó Yohji, mirando a la única mujer presente. "Se supone que acabamos con los tipos que no pueden ser sometidos a la justicia común por su corrupción y sus contactos. Si estos tipos están en la quiebra, no tienen dinero para sobornar a nadie…"

Birman le dio una leve sonrisa, sacando unos papeles y entregándoles más datos a cada uno de los chicos.

"Según las fuentes de Kritiker averiguaron, la quiebra es sólo una cubierta de sus intenciones." Explicó ella. "En principio esta era una de las tantas empresas en cubierto que funcionaban según los deseos de la familia Takatori, pero al morir Takatori Reiji quedaron sin su guía y sólo se podían sostener como aseguradores comunes. Hibayashi y Tanaka obviamente no quisieron seguir así, pero toda su compañía escondía secretos importantes y alguien podía traicionarlos, por eso los han ido asesinando uno a uno…"

Ken cerró los ojos, recordando los malos momentos relacionados con los Takatori. No le hacía mucha gracia que cualquiera de ellos, en especial Omi, tuviese que enfrentarse con ese nombre de nuevo…

"Bien," finalizó la mujer, cuando terminó de mostrar toda la información. "¿Quién toma esta misión?"

Omi y Aya asintieron de inmediato. Ken los siguió luego de unos segundos de dudar… Yohji negó con la cabeza.

"No hay mujeres en la lista de víctimas," Argumentó. "No me interesa."

Birman hizo un gesto de entendimiento, y se giró a los otros muchachos.

"El resto de los datos han sido traspasados ya a la computadora." Le avisó a Omi. "La misión debe ser ejecutada hoy, sin retrasos."

Al rato que la agente de Kritiker se retiró, el equipo decidió no reabrir la tienda para arreglar los puntos necesarios antes de partir de caza. Yohji, que no tenía nada mejor que hacer, decidió salir en busca de alguna chica mayor de dieciocho años que quisiera pasar la noche con él, y no había duda de que encontraría a más de alguna a los cinco minutos…

"Esto no se ve muy complicado…" comentó Siberian, echándose para atrás en su asiento. "Debemos ir a su casa, matarlos y ya está, ¿no?"

"Así suena fácil, pero…" Bombay dudó. "no creo que sean ellos directamente los que matan a sus empleados, deben haber contratado a algunos matones, y si es así, puede que también tengan guardias protegiéndolos…"

"No hay suficientes guardias que puedan detenernos." Abyssinian habló, muy serio, como siempre, y luego se puso de pie. "Partiremos al ponerse el sol."

Ken suspiró… tan sólo unas pocas horas para ver sangre nuevamente…

Algo olía mal en el ambiente… no había guardias por ninguna parte… ni siquiera un sirviente en tan enorme casa… ¿es que estaban tan seguros de si mismos que creían que no necesitaban protección?… ¿O es que sabían de su futuro y se encontraban resignados esperando su llegada?…

Siberian detuvo su paso antes de doblar por el siguiente pasillo. Bombay estaba en la entrada, analizando los planos de la mansión verificando que no hubiese ningún escondite previsto por los objetivos. Estaba ansioso esperando la señal de entrar en acción. A su lado, Abyssinian estaba tenso, alerta.

"¿Crees que sea una trampa?" Le susurró Siberian, a pesar de que ya sabía la respuesta de su compañero.

"vamos con cuidado…"

Bajo las indicaciones de su compañero del exterior, lograron dar con el pasillo privado, que daba a las habitaciones, sin embargo… había dos salidas por ambos rincones del pasillo, que llevaban al tercer piso, y Bombay no podía asegurar la presencia de ellos en ninguno de los dos lados específicos…

No necesitaron hablar, y apenas escucharon las noticias los dos asesinos intercambiaron miradas, y se fueron por los dos distintos caminos.

El paso de Siberian era seguro, y muy suave, casi como un felino en la oscuridad… cuando subió las escaleras casi al llegar al último piso, sacó a relucir sus garras, y se preparó para la acción…

No esperaba encontrarse con Schuldig ahí.

Fue todo demasiado rápido. Siberian abrió la puerta de golpe, y a sus pies ya estaba el cuerpo inerte de Hibayashi Hideo… su objetivo.

Levantó la vista, y vio sobre la cama el cadáver de Tanaka Akiko, el otro objetivo…

Siberian miró al otro asesino con sorpresa. el alemán, con revolver en mano, le apuntaba directamente a la cabeza… impidiendo su movilidad…

"!!Schwarz!!" Gritó Siberian, sin ser capaz de reaccionar de otra manera, porque corría el riesgo de recibir un balazo del arma que lo apuntaba…

"Ay, ay… uno de los gatitos…" murmuró el pelirrojo, sonriendo sardónicamente. "Tus pensamientos son muy ruidosos, ¿sabes?" Agregó, de manera burlona.

Ken se mantuvo callado. Quería avisarles del peligro a sus compañeros, pero para eso tenía que acabar con Schuldig primero…

"Yo lo veo difícil…" aseguró el susodicho. "Por si no te das cuenta soy yo el que tiene la oportunidad de matarte a ti…" dio un paso al frente, para estar más cerca de su enemigo. "Veo que teníamos el mismo objetivo…" acotó. "que desperdicio… de saber antes no hubiésemos venido…"

El Weiss alzó una ceja. Si el otro pluralizaba… obviamente quería decir que no venía sólo… ¿pero quien lo acompañaba? Farferello era su común compañero, pero no había rastros de sangre por ninguna parte, y uno de ellos debía haberse encargado de todos los guardias…

y si no era el irlandés…

La sonrisa de Schuldig se amplió.

"No eres tan tonto como aparentas, Weiss. Así es, hoy me acompaña el bishounen."

Ken ya no supo que hacer. Estaba de frente con uno de sus peores enemigos mientras su compañero debía estar sufriendo a causa de los poderes del niño prodigio, que seguramente se encerró con Abyssinian en una cápsula de sonido para que no se escuchara nada y no fuera descubierto…

"Deduces bien, gatito." Le corroboró el lector de mentes, no sin antes comenzar mostrar una expresión de sospecha pocas veces vista en él…

De pronto se escuchó un grito. La cápsula de sonido había sido rota, el menor de los miembros de Schwarz no la rompió a propósito, ¡de seguro Bombay había llegado al rescate!

Dos contra uno…

La cara de Schuldig no se mostró preocupada, pero sabía que la situación en la que se encontraban tenía que terminar…

"Lamento no seguir charlando, Siberian, pero el bishounen me necesita. Les daré los despidos de tu parte a tus amigos." Finalizó, abandonando su sonrisa. "Aunque pronto se reunirán contigo en el infierno…"

Y disparó.

Dos veces.

La sensación del plomo atravesando su cuerpo impidió en Ken cualquier reacción que no fuera caer de espaldas de golpe.

No podía creerlo… luego de tantas batallas, de tantas luchas tanto internas como externas, todo lo que había pasado en su vida, en su corta pero tormentosa vida… todo acababa ahí, en ese instante.

No sabía por cual parte del cuerpo habían pasado las balas, pero la respiración se le comenzó a acabar… cerró los ojos, mentalizando a sus compañeros, Aya, Omi, Yohji… vio a la señora Momoe y las colegialas de esa misma mañana, a los niños con los cuales jugaba los fines de semana… a su familia, a Kase…

Todo acababa. Ya no habría más nada. No más llanto ni desilusión, pero tampoco sonrisas ni abrazos…

Las caricias, los besos apasionados, los momentos de intimidad, el sexo…

Todo desaparecería para siempre…

La vida se le esfumaba y Ken sólo podía pensar en una persona…

"Nagi…"

Continuará…

Notas:

YEAH!!!! Hice un KenxNagi!! O más bien, un NagixKen! Aún no se sabe ^_~

Hey, las explicaciones las doy al comienzo, no hay motivos que los unieran, pero así fue de todos modos… Más explicaciones en los siguientes caps y es que esto no acaba aquí, claro. Hay mucho que contar…

Un beso a Liz y le agradezco a ella, Joana y Bernardita por sus reviews en mi primer fic, ¡espero éste les haya gustado también!

Joana, como tú me sugeriste, un fic de ellos dos! Son adorables, y mis favoritos ambos, no podía evitar ponerlos juntos al menos una vez, ne?

MD, será mejor que continúes con tus fics luego, eh? Estaré esperando!!

Como dije en mi fic anterior, Weiss es de Koyasu-sama, el que espero nos deleite pronto con la nueva serie de Weiss y los nuevos CD Dramas!!