Corrector Yui Upgrade ver. 2.0.11
Capítulo 4: El final de un día
Acto 17: Ritmo y Geometría, Parte 2


Nobuko Nakahara miraba el rostro de Yui Kasuga. Pensaba en lo saludable y bello que lucía su suave cabello castaño y en lo terso de su piel. Si alguien más se hubiera percatado de la manera en que la contemplaba, seguramente habría tenido una idea equivocada de las intenciones de la joven de largo cabello oscuro. La peculiar manera en que la miraba era con un sentimiento de admiración, tanto por su personalidad, como por su belleza. De alguna manera, Yui sintió el peso de la mirada y levantó la cabeza que un momento antes estaba concentrada en el ejercicio que había estado desarrollando. Se encontró con los ojos de Nobuko, a quien le dedicó una linda sonrisa y luego regresó a su labor.

Así transcurría la tarde de ese domingo en la sala de la biblioteca. Las chicas se habían reunido por segunda ocasión para estudiar una última vez antes del examen del lunes venidero. Tal como había ocurrido el día anterior, de manera inexplicable Nobuko había terminado ya sus ejercicios de práctica, y esperaba a que sus compañeras terminaran para proceder a la revisión. Una a una las chicas acabaron sus tareas, hasta que solo quedó Yui por concluir.

"¿Sigue costándote trabajo, eh?", mencionó Reiko.

"Más o menos. Me había equivocado en lo de los símbolos otra vez. Lo bueno es que me di cuenta antes de haber avanzado más.", comentó la trigueña a la vez que encerraba el resultado final de su ecuación en un semicírculo. "¡Terminé!"

"¡Perfecto!, ya podemos comparar los resultados.", sugirió Akiko animosa. Estaba convencida de que terminarían temprano la reunión.

Esto... "Musitó Nobuko a Yui."

"¿Sí, dime?", preguntó la trigueña con cortesía a su amiga.

"Esperaba que pudiéramos desocuparnos para preguntarle algo, Señorita Kasuga.", Nobuko miró a la castaña con toda la determinación que podía reflejar en sus ojos, algo que le costaba trabajo por su débil naturaleza, pero la duda era más fuerte que su propia timidez.

"¿Ah?, ¿Qué sucede, te sientes bien?", respondió la interpelada con notoria sorpresa ante la inusitada actitud de su admiradora.

"¿U... Usted está... saliendo con alguien?", soltó al fin la chica entre tartamudeos. Yui se hubiera reído por la manera en la que la cara de Nobuko a simple vista se iluminó de su palidezco amarillo a un vivo rojo. Eso habría pasado de no ser porque a ella le había pasado exactamente lo mismo; un intenso calor la inundó en un instante.

Yui se sentía acorralada. Todas sus amigas sabían la respuesta a eso, y en cierta forma le resultaba algo vergonzoso, puesto que de entre su círculo de amigas, ella era la única sin un chico cercano. Por supuesto, en ese segundo se olvidó por completo de que Reiko había roto recientemente con Ichitaro, por lo que seguía sintiéndose como la chica de la mala suerte en las cosas del amor.

Reiko intervino, con toda la intención de molestar, porque sabía que la trigueña se tomaba demasiado en serio el tema. Además lo consideró oportuno ya que la aludida se había quedado en blanco. "La verdad es que sí hay un chico muy guapo."

"¿¡En verdad!", Nobuko giró la mirada hacia la joven de cabello morado con los ojos muy abiertos, estaba deseosa de saber más al respecto, ¿quién podía hacer suspirar a la inalcanzable Señorita Kasuga?

"Sí, se trata de un chico algo mayor.", agregó Akiko mientras que Yui trataba de reclamarle desde su lugar, pero estaba tan nerviosa que no podía hablar. En automático, la cara de Bjorn Taisha apareció en la imaginación de la curiosa chiquilla.

"Es alguien muy guapo.", siguió Reiko. Nobuko pensó en que la cara del neerlandés crecía de tamaño en su gráfica imaginaria.

"Tiene una mirada muy bondadosa...", explicó Akiko. Esto sacudió el dibujo mental de la delgada muchacha, ella no conocía la mirada de Bjorn, por lo que trató de imaginarse cómo se vería él sin los anteojos que siempre llevaba puestos. "Además, es alguien muy sereno y cortés.", con ello, inevitablemente una segunda cara apareció en el retrato hablado. No es que desconociera las atenciones que tuviera el 'caballero negro' para con ellas del día anterior, pero hasta para ella era evidente el estilo mordaz de ser de él. ¡Definitivamente era otra persona! ¡Estaban hablando del Príncipe Blanco!

"¡Parece alguien muy notable!", espetó Nobuko, ya no cabía en su curiosidad, "¿Quién es esa persona?"

Reiko hizo memoria por un segundo y aún con la expresión pensativa, respondió, "Veamos, el nombre de él es Shun To-"

"Hola, ¿cómo van?", un susurro áspero rompió el aire de confidencia y la atención de las chicas. Bjorn Taisha había llegado donde ellas, aunque ninguna lo esperaba.

"¡Su- Superior!", los ojos de la joven Nakahara brillaron. El ímpetu con el que ella reaccionara no pasó desapercibido cuando levantó la voz, y no menos de 3 miradas molestas voltearon a mirar a la mesa donde estuvieran instaladas las estudiantes. Con su impresionante estilo, Nobuko abrió la silla que estaba a un lado de ella para ofrecerla al recién llegado. "Bienvenido, siéntese."

El neerlandés aceptó la invitación, y se unió a las chicas. Aunque por unos momentos no supo qué era lo que le provocó sentirse más desconcertado: los métodos ultra silenciosos de Nobuko o las miradas extrañadas de Yui, Akiko y Reiko. Pronto entendió que él no había sido parte del plan que ellas formularan el día anterior; por lo que nerviosamente trató de justificar su presencia. "Sé que no me esperaban, pero hoy salí temprano del trabajo, y me acordé de ustedes. Me preguntaba si aún necesitan alguna ayuda."

"Es muy amable de tu parte, pero ya terminamos aquí.", se apresuró a responder la trigueña.

"¡Pero todavía nos falta revisar los cuadernos!", intervino Nobuko.

"¡Sí!, ¡que nos ayude a revisar!", agregó Akiko, "¿Qué tal si todas tuviéramos mal las respuestas?"

Yui suspiró encogiéndose de hombros, "Como quieran entonces."

"Pensabamos revisar todo a la par, Superior.", explicó Nobuko al chico mayor, y deslizó el cuaderno para que ambos pudieran leer. "¿No le molesta leer en mi libreta?"

"Oh, no; está bien. Repasaremos desde aquí.", afirmó Bjorn. La chica de largo cabello oscuro aceptó con una nerviosa reverencia seguida de una dulce sonrisa. Sería la primera vez que Bjorn la viera tan radiante.

.:. .:. .:.

Felizmente al cabo de media hora, las chicas y su agregado comprobaron con satisfacción que ya se habían familiarizado con los procedimientos para la resolución de los problemas, por lo que ya podían calificarse como aptas para el examen del lunes.

"Buen trabajo.", expresó Bjorn a la vez que se estiraba en su silla.

"Gracias a su apoyo, Superior.", comentó Nobuko, que con no menos timidez que siempre, alzó la mirada buscando encontrarse con la del neerlandés, pero en cuanto creyó haberlo conseguido, apartó la vista con rapidez. No dejaba de regañarse a sí misma por dentro, dado que ni siquiera era seguro que hubiera cruzado miradas con el superior, le era imposible saberlo con esas gafas para el sol que le obstruían el camino.

El conflicto interno fue aplacado por la voz áspera del chico, "¿Qué les parece si vamos a los video juegos de ayer? ¡Yo las invito hoy!"

La que más extrañada estaba por la súbita invitación era Yui. Conocía muy poco al muchacho, pero estaba segura de que no era la clase de actitud que regularmente tenía él para la gente.

"¿En verdad quieres regresar?", cuestionó Akiko risueña, "¿Te gustó bailar junto a Yui, eh?"

(¡No... otra vez no...!), pensó dolorosamente para sí Yui. Lo que ya no quería era que le generaran insinuaciones que pudieran malinterpretarse. Sentía que algún día buscaría el momento para pedir a sus amigas que evitaran ese tipo de comentarios.

"Es una cuenta pendiente.", afirmó el muchacho con una sonrisa forzada, "Ayer no pudimos terminar nuestra ronda, y quiero mostrar que gané."

(¿¡Qué!), una aguda voz atravesó la mente de la trigueña. No se le habría pasado por la cabeza que ese chico tenía ganas de competir con ella de esa manera. En seguida su confusión se transformó en indignación a causa de la actitud arrogante del neerlandés, por lo que se dijo a sí misma que era la ocasión para acallarlo y darle una lección de humildad, que buena falta le hacía. "¿G-Ganarme?, ¿En verdad piensas que estabas ganando ayer?, ¡Te pasaste toda la canción murmurando mientras te equivocabas!"

"Siendo así, no tendrás miedo a jugar una revancha, ¿O sí?", replicó él.

Yui Kasuga contuvo el aliento un momento más antes de suspirar mientras apretaba los dientes. Una mitad de ella no quería cumplir los repentinos caprichos del muchacho de gafas oscuras que estaba parado delante de ella, pero su otra mitad quería poner en su sitio al parlanchín intruso de una vez por todas, y estaba convencida de que esa era la ocasión. Sus amigas Akiko y Reiko pensaron por un momento en animarla a aceptar ese desafío, pero algo en la mirada de la trigueña les advirtió que debían abstenerse de decir algo. Una sonrisa ligeramente torcida se dibujó en los labios de la ex corrector y enunció con firmeza, "Vamos para allá."

El grupo de estudiantes y su ahora anfitrión dejaron la biblioteca, para encaminarse a la sala recreativa del día anterior. Las chicas andaban platicando entre ellas, yendo Yui al lado de Nobuko. La trigueña no había pensado mucho en ello, pero su amistad con la delgada joven de largo cabello oscuro había crecido como hierba en primavera, y la oferta de temas de conversación era diferente que al del resto de sus amigas. La compañía le venía perfecta para olvidarse de los disgustos que había estado pasando últimamente. Por supuesto no dejaba de extrañar a Haruna, ya que ella la persona que mejor la conocía, y faltaría mucho para que cualquiera de las presentes con ella llegase a compartir la misma intimidad. No había sustituto para Haruna, pero ella estaba ocupada en sus propias obligaciones. A veces la ex corrector se sentía relegada de la vida de la que fuera su mejor amiga, pero las pocas veces en que ello ocurría, se reprendía a sí misma por pensar de esa manera egoísta.

Conforme caminaban, entre pausa y pausa de la conversación, a veces Nobuko y otras Yui ladeaban la cara para mirar de reojo a Bjorn quien las seguía a corta distancia llevando con él una bicicleta de media rodada, callado y mirando distraídamente a los lados. En alguna ocasión, Nakahara llegó a sentir que hizo contacto visual con el muchacho cuando este parecía mirar su espalda. Por alguna causa, sintió que no debía reaccionar como normalmente lo haría en una situación como esta, apartando la vista y resguardándose como un conejo asustado entre sus hombros encogidos; sino que volteó con toda la tranquilidad que le permitían sus traicioneros nervios, y aún cuando se tornó lentamente para reanudar la plática, no pudo hacer nada por la sangre que se agolpó en su cabeza, provocándole un visible enrojecimiento.

Los minutos pasaron hasta que el grupo llegara al lugar pactado. Bjorn les señaló a las chicas que se adelantaran mientras él iba a asegurar la bicicleta. En breve, la dejó en los aros de seguridad dispuestos en la entrada del local. De la mochila que llevaba con él sacó una cadena de combinación con la que sujetó el vehículo. Sabía que precauciones como esa estaban de más en Japón, porque aún existía respeto por la propiedad, pero habiendo nacido él en una región como Ámsterdam, no era fácil dejar las cosas por ahí sin la desconfianza de que desaparecieran en la más mínima distracción.

Momentos más tarde, el holandés entró al centro de entretenimiento. Akiko y Nobuko ya lo esperaban en la fila para pagar. Dos malteadas, un helado doble, un frappé y un capuchino con crema batida conformaron la orden que llevaría el tercio a la mesa que Yui habría apartado junto a Reiko, aunque en realidad no hacía falta reservar lugar ya que no había tanta gente como el día anterior.

Pronto las chicas hicieron tema de conversación. A diferencia del sábado, Nobuko pudo integrarse fácilmente en la charla, aunque todavía con reservas. Bjorn las miraba con discreción, a la vez que jugaba distraídamente con la pajilla entre la espuma de su café. Yui no dejaba de sentir extraña la actitud de él, no era el mismo de siempre.

"¿Está aburrido, superior?", preguntó de improviso Nobuko. Bjorn salió del trance en el que se encontraba y levantó la mirada hacia ella. "¿Le gustaría jugar conmigo?", agregó a la vez que alzó el morral que usaba como mochila del que sustrajo un juego de cartas inglesas.

"Oh, perfecto.", Bjorn sonrió ligeramente a la vez que se frotaba las manos. "¿Qué vamos a jugar?"

"¿Conoce el juego Continental?", preguntó ella mientras barajaba las cartas.

"Claro que sí.", Bjorn empezó a recibir las cartas que iba pasándole la muchacha de largo cabello una para ella, una para él y así en lo sucesivo. "Oh, ¿pero qué es esto?", espetó cuando descubrió los dibujos de varios personajes en el anverso de los naipes.

"¿Lo dice por los dibujos?, Esta es la baraja de aniversario de Card Catcher Saki. Debo decirle que es una pieza de colección, es imposible conseguirla ya."

"¿En verdad? No tengo idea de todo esto, pero parece divertido.", el neerlandés tomó la primera carta del mazo sobre la mesa que había depositado la joven y la volteó para empezar el juego.

"Es como ver películas, hay toda clase de temas en los animes."

"¿En verdad? Yo pensé que solo trataba de niñas bonitas en vestidos cortos.", Bjorn sacó la carta que correspondía a su turno.

"Son populares esos, pero hay muchas cosas más que ver.", Nobuko cogió la carta que sacó y bajó una combinación de par.

"¿Ah, sí? ¿Habrá algo que me guste si me interesan las historias de detectives?", Bjorn levantó una carta más, pagó por ella, y siguió el juego.

"Hay una muy buena llamada Lethal Sketchbook, donde un ser del inframundo tira un cuaderno a la tierra, y un joven al descubrir sus secretos se hace del propósito de salvar a la humanidad con el poder que le da esa libreta.", Nobuko se hizo de otra carta y pagó.

"Más que de detectives, parece algo de suspenso y actividad paranormal. ¿Qué poder tiene ese dichoso cuaderno?", cuestionó Bjorn tras dejar pasar la carta de la jugada.

"El chico puede matar con el cuaderno al escribir el nombre de la víctima en él.", Nobuko enunció las palabras con una voz que trataba de ser lúgubre. "Por eso se decide a matar a todos los criminales del mundo. Lo detectivesco empieza cuando un agente secreto empieza a perseguir al protagonista, y la forma en que le sigue la pista es asombrosa.", Nobuko tomó una carta más, hizo su pago, y bajó todas las cartas que le quedaban en una formación de dos pares.

"Rayos.", el neerlandés bajó sus cartas con una mueca en la cara.

"¡Listos!", anunció Akiko. "Es hora de la revancha del baile."

Yui todavía no se apartaba la cuchara de la boca luego de dar el último bocado de su helado. Respiró hondo, y se aconsejó a sí misma que debía mantener la calma. Solo cinco minutos sobre esa plataforma con Bjorn y todos sus problemas quedarían resueltos. Esperaba que el neerlandés no resultara tan obsesivo como para no dejarla en paz exigiéndole revancha tras otra. Tal vez si se dejaba ganar, el ego de él quedaría satisfecho, pero eso no se apegaba a sus planes. Luego de llegar a esta conclusión, abrió los ojos tratando de proyectar confianza. "¡Vamos!"

Akiko fue la primera en subir a la plataforma de Party Dancefloor y empezó a preparar la partida para sus amigos. Bjorn se quedó algo apartado en apariencia mirando fijamente a la pantalla del video juego.

"¿Listos?", interrogó Akiko. "Jugarán una canción distinta, más o menos de la misma dificultad que la de ayer."

"Está bien para mí.", aceptó Yui y se subió a la plataforma. Bjorn la siguió un instante después y se colocó en su sitio. Algo que llamó poderosamente la atención de la trigueña era que el chico a su lado llevaba puesto el ComCon en la muñeca y encima lo tenía descubierto. Por un momento quiso preguntar por qué lo llevaba de esa manera, pero la música en el fondo le alertó que debía prestar atención al frente. Esta vez, en lugar del hiphop, la música era alguna especie de rock de vieja escuela. Ambos participantes empezaron a seguir las secuencias de los pasos. Aunque ambos seguían cometiendo las mismas equivocaciones que el día anterior, se mostraban más rápidos para marcar los puntos.

No había pasado más de un minuto de la canción cuando la extraña figura blanca saltó de la nada y de nuevo cubrió el ruido de la sala con el mismo desgarrador alarido. La máquina nuevamente se detuvo dejando la pantalla en negro.

"¿¡Qué!, ¿¡Otra vez pasó!", exclamó Akiko contrariada.

"¿Por qué pasaría esto, Akiko?", insistió el neerlandés.

"No lo sé...", Akiko estaba en blanco. Conocía lo suficiente el juego para saber que no era normal lo que veía.

Bjorn apretó los dientes y luego bajó la mirada, "¿Estás bien?", preguntó a la joven trigueña que estaba asida a su camiseta gris con el logotipo del AJ-X, el más famoso club de futbol de su natal Holanda.

"S- Sí... es solo que... volví a asustarme...", Yui se pasó el brazo por la cara para secarse los ojos antes de levantar la mirada. No soportaba la idea de dejar que el burlón de Taisha la viera llorando. El susto la había alterado más en esta segunda ocasión.

"¡Señorita Kasuga!", Nobuko se apresuró a ayudar a la muchacha al verla de esa manera. Yui se soltó del muchacho y saltó a los brazos de la delgada chica. No dejó que la inesperada reacción de ella la amilanara y volteó para mirar a Bjorn. El neerlandés comprendió que ella estaba pidiéndole orientación, por lo que bajó del juego y llevó a las chicas guiando a la trigueña por los hombros hasta la mesa más cercana.

"¿No me digan que de nuevo...?", el mismo hombre del día anterior se acercó al grupo de Yui y sus amigas. Bjorn le dirigió una mirada fría, pero gracias a los lentes oscuros, el gesto quedó oculto sin agredir a nadie.

"Akiko...", pidió Bjorn con una voz pausada, "¿Podrías por favor traer una pieza de pan para Yui?", luego de que la peliverde aceptara el encargo, tomó al gerente por el hombro y se alejó del sitio.

Nadie lo mencionó, pero Nobuko supo que Bjorn Taisha estaba realmente molesto. Prefirió no preocuparse por ello, pues tenía bajo su cargo a Yui, quien seguía cabizbaja en la silla.

Media hora después,

"¡De verdad! ¡Ya estoy bien!", aseguró Yui a sus amigas en el momento que se despedían por el día. La duda de sus amigas no estaba de más, porque la faz de la trigueña seguía enrojecida, lo mismo que sus ojos hinchados por el llanto.

"¿En verdad no quieres que te acompañe?", insistió Akiko, pero su oferta fue rechazada por el meneo de cabeza de su compañera.

"Para que no se preocupen, prometo llamarlas cuando llegue a casa. ¿Qué les parece?"

Aún no convencidas del todo, las otras chicas aceptaron y se despidieron de su amiga. Nobuko la vio alejarse con cierta confusión. En especial llamó su atención el hecho de que las otras chicas se mostraran así de consternadas. Estaba segura de que para ella era igual de inesperado ver a Yui Kasuga así de asustada. Sentía un placer culpable al pensar en que de todas las personas que estaban con ellas, Yui acudió a ella en busca de refugio. No dudó un instante en dejar al mismo Bjorn para resguardarse en sus brazos. No recordaba que jamás ninguna persona le diera semejante muestra de confianza. Luego volteó a ver a Bjorn Taisha que también la seguía con la mirada. El neerlandés se giró a ellas y les dijo con una voz apagada. "Bien, chicas. Perdonen por causarles un rato tan desagradable."

"Nada de lo que pasó fue su culpa, Superior.", enunció Reiko con un tono reconfortante en la voz.

"Superior, eh... perdone...", interrumpió Nobuko, "U- usted... ¿no acompañaría a la Señorita Kasuga...? Yo... creo que...", de manera inconsciente, ella iba reduciendo el volumen de su voz hasta casi convertirla en un susurro, "... sería lo... correcto como..."

"No es necesario.", argumentó él. "Confíen en ella; vayan a casa, esperen la llamada que les prometió. Y repasen un poco más sus notas para mañana."

Las tres chicas restantes no dejaron de mirar a la calle ante ellas, luego de que su improvisado tutor abordara su bicicleta y se encaminara a su hogar.

No muy lejos de ahí,

Yui andaba a paso regular por las calles del pueblo. Regularmente le gustaba recorrer el lugar con el poco tránsito de las tardes del fin de semana, pero por alguna causa no dejaba de sentirse angustiada. Por momentos se arrepentía de no haber aceptado la compañía de sus amigas, pero era consciente de que no había pasado nada grave como para preocuparlas de más. Una campañilla sonó en algún lado, por lo que ella salió de sus cavilaciones. El sonido se repitió, y entonces ella se preguntó de dónde provenía ese débil repiqueteo. Una vez más, y el oído de la trigueña le indicó que si quería averiguar el origen del sonido, debía girarse 180 grados. Curiosa, se dio la vuelta y descubrió que Bjorn Taisha estaba alcanzándola montado en su bicicleta.

"¿Qué haces aquí?", fue lo primero que ella consiguió articular con la sorpresa. Habló monótonamente, dejando ver que la presencia de él no le resultaba desagradable, ni lo contrario.

Bjorn se bajó del vehículo, "Oye, perdóname."

"¿Perdonarte? ¿Por qué? Tú no tuviste la culpa de lo que ocurrió.", dijo ella sin muchos ánimos.

"¿Podríamos hablar? Hay algo importante que quiero decirte."

Yui se quedó inmóvil por unos instantes, miró el rostro de ese chico. Se sentía confundida; hacía una hora quería darle una lección pero en ese instante, podría haberle exclamado que estaba contenta de verlo con todo y su cara larga y sus incómodos chistes. Trataba de ser fuerte, pero el miedo que había pasado y las secuelas de lo ocurrido, tenían a sus nervios gritando por algo de que la reconfortara, una compañía, una charla casual, una distracción.

Los chicos retrocedieron una calle en camino de la casa de Yui para entrar a un Manga Kissaten. Yui sabía que ese local sería el lugar adecuado para su propósito, ya que por la hora y día estaría lo suficientemente despejado. Ella conoció el lugar cuando tuvo que hacer una tarea de emergencia luego de que accidentalmente desactivara la computadora en su casa, y debió correr para encontrar un sitio dónde terminar su ensayo y grabarlo en un mini disco.

Bjorn pagó la tarifa para la entrada, además pidió un té de flores que aceptó Yui, y una bebida de cola para él. Luego de pasar la barra, llegaron a la sala principal donde el extranjero eligió la mesa más al fondo del sitio, ya que buscaba la mayor privacidad posible. Antes de tomar asiento, la ex corrector vio un título conocido entre los libros de la estantería aledaña a la mesa, y tomó uno de los volúmenes al azar. Luego de desplomarse en el sillón, colocó el libro sobre la mesa y distraídamente hojeó las páginas. El joven de gafas oscuras destapó la lata azul que llevaba y el sonido de la fuga de gas rasguñó apenas el silencio que imperaba sobre los muchachos.

(No me lo estás poniendo fácil.), pensó Bjorn para sí mientras contemplaba a su acompañante. "Ahm... Yui... de lo que tengo que hablarte..."

"Gracias.", interrumpió Yui.

"¿Gra-"

"Estoy asustada todavía. No quise decir nada para que las demás no se preocuparan, pero aún así quisiste ayudarme, gracias.", explicó Yui Kasuga con una sonrisa triste.

"Yui...", Bjorn inclinó la cabeza al entender que sus intenciones habían sido mal interpretadas. Sin embargo, se decidió a continuar, aún temiendo que a ella no le gustaría lo que estaba a punto de decirle. "Yui, tengo que decirte algo al respecto del juego de baile."

"¿Cómo di-", la cara de la trigueña se pintó de pleno desconcierto. "¿No me dirás que todavía quieres que volvamos a jugar en esa máquina horrible?, ¿Verdad?"

"Mira... después de lo de ayer, Cherry me contó algunas cosas... interesantes, podría llamarlas.", comenzó Bjorn en voz baja, luego se dirigió a su asistente, "¿Estás ahí, Cherry?"

La imagen de la ardilla virtual apareció en el mini proyector de la pulsera del muchacho. *sweep* *sweep* *Hola, Señorita Kasuga, es un placer verla de nuevo.*

"Hola, C.S.", correspondió la trigueña con una entonación dulce en la voz, aunque no había tratado mucho a la más nueva pieza de software, le había tomado un significativo afecto ya que le recordaba en cierta medida a I.R., "¿Qué es lo que sabes?"

*Desde la primera vez que escuché, hubo algo que me llamó la atención. Hice una investigación en la red para entender los avisos del juego. Ninguno de ellos implica un grito así de fuerte. Luego pensé que podría tratarse de una modificación del juego, así que pasé un tiempo explorando las bases de datos de los foros que se dedican a esa actividad, y me encontré con que ningún proyecto ha alterado el juego al nivel de lo que han visto.*

"¿Quieres decir que esto no había pasado ni debía pasar, verdad?", preguntó Yui buscando no extraviarse entre las numerosas explicaciones que pronosticaba iban a llegar en breve.

*Eso es correcto.*, afirmó la ardilla electrónica, *Una vez que tuve esta información, ya pude corroborar mis sospechas con el Capitán: El grito que salió de esa máquina es una llamada de auxilio.*

"¿¡Estás hablando en serio!", Yui saltó de su lugar para mirar el Comcon de su camarada desde arriba, como si hacerlo le facilitara el entender lo que C.S. le refería. "¿De quién se trata? ¿Puedes saberlo?"

*Temo que no, Señorita Yui. La información es insuficiente para determinarlo.*, admitió la software. *Tengo la teoría de que se trata de una pieza de software a juzgar por la codificación del sonido que emite. Es más o menos como escuchar a un extranjero lamentarse en su propia lengua.*

"Ya veo.", expresó la trigueña.

"Yui, quisiera pedirte que me ayudes con esto.", solicitó el muchacho. "Cherry y yo pensamos que podría tratarse de el ataque de un virus, y que hay algún software como los de la RedCom que también están en peligro."

"Pero- ¿Por qué yo?", Yui se incorporó del todo mirando al conductor.

"Corrector Yui es experta en detener virus y cosas que se le asemejen.", empezó Bjorn, "Yo no tengo ninguna clase de poder, además tú tienes una ventaja especial: Eres un agente libre."

"¿Que yo qué...?"

"En este momento, todos los correctores están en alerta en la RedCom. El viejo Inukai no aceptaría que los otros investigaran este asunto; sobre todo porque estamos basándonos en suposiciones.", explicó el muchacho, haciendo un ademán con la mano para invitarla a retomar su asiento. "Sé que eres buena para librar situaciones complicadas en la Red, ya te he visto en batalla."

Yui Kasuga se tiró en el sillón nuevamente. Quería refutar lo que el mecánico acababa de decirle, ella no se consideraba nadie hábil, aún estaba convencida de que su triunfo estaba sustentado en la suerte, o peor aún, en su dependencia de otros. Por otro lado, había una llamada de auxilio de por medio; estaba segura de que su conciencia no estaría tranquila si decidía ignorar esa voz que escuchó en dos ocasiones.

Indecisa, Yui apoyó el pecho sobre la mesa y ocultó la cara entre los brazos. "No sé si pueda hacerlo... esa figura blanca... me da mucho miedo...", admitió.

*Es posible que esa forma que describen sea el atacante.*, señaló C.S. desde el ComCon, *Es necesario que lo analice para determinarlo.*

Se hizo el silencio en la mesa de los correctores. Al otro extremo de la sala se escucharon algunos comentarios de dos muchachos de veintitantos años que hablaban del arte de uno de los mangas que tenían abierto sobre la mesa. De la plática se conseguía rescatar algo sobre la influencia de 'Sensei Kube' sobre el dibujo. Bjorn miraba el cabello de su acompañante, esperando una respuesta. Pasados 3 minutos en esa situación, él se puso en pie y se alejó de la mesa.

*¿En qué piensa, Señorita Kasuga?*, preguntó en voz baja la ardilla electrónica. Yui levantó la mirada sorprendida. No se había percatado de que el chico Taisha dejó el ComCon a un lado de ella, por lo que ahora C.S. podía hablarle.

"Me... preocupa todo lo que me han contado... pero no creo que Corrector Yui sea la persona adecuada para ocuparse de lo que esté pasando.", la trigueña sostuvo la pulsera del conductor entre sus manos. Miró un instante la figura de C.S. proyectada en la recámara del equipo, y pensó en su propio ComCon, donde nunca volvería a ver la figura amarilla de I.R.; llevada por este sentimiento, suspiró por la nostalgia. "No sé cómo podría ayudarlos, si solo entrar me da miedo. Además si por mi culpa tú o Turbo resultaran lastimados, no podría perdonármelo."

*Es curioso como usted y el Capitán se parecen.*, comentó C.S., *Confían en ustedes mismos cuando trabajan solos, pero tienen las mismas dudas cuando alguien más depende de ustedes.*

"¿Qué quieres decir?", preguntó la trigueña con una mirada sombría.

*Ambos saben que son muy capaces, pero cuando están con algún compañero, se reprimen... es como si pensaran que pueden perder el control y terminar hiriendo a alguno de los suyos.*

Yui rechinó los dientes a la vez que cerró los ojos. Pasó saliva, pero había tensado el cuello de tal manera que se lastimó la garganta. Las suposiciones de C.S. eran mitad acertadas, y aún cuando la sola mención de la teoría hirió profundamente los sentimientos de ella, sentía como si de repente alguien hubiera abierto un viejo baúl de donde la memoria de Rescue salió para recordarle que no era lícito que estuviera tan tranquila luego de su muerte. La trigueña ocultó el rostro detrás de las manos apoyando los codos en la mesa.

"¿En verdad...? ¿Él hace lo mismo?", consiguió articular la chica, tratando de desviar sus pensamientos. "Parece que lo conoces muy bien."

*Él es mi jefe, finalmente. Debo entender cómo piensa para serle útil.*

"Eso parece algo frío.", comentó nerviosa la trigueña. "¿No son al menos amigos o algo así?"

*Sí, lo somos. Pero en mi caso, prefiero ser formal con el Capitán.*

"No deja de parecerme extraño.", concluyó la adolescente.

El neerlandés regresó al sitio. Llevaba con él un librillo que había tomado de algún estante. Se sentó donde estuviera minutos antes, y empezó a leer el ejemplar. Su expresión era difícil de interpretar; parecía incomodo. Yui lo observó un momento; no estaba segura del por qué, pero se sentía intimidada. No podía determinar cómo retomar el hilo de la plática.

"¿Qué...?", tartamudeó ella, "¿... qué estás haciendo?"

"Nakahara me habló de esta historieta.", levantó el tankobon para enseñarle la portada de Lethal Sketchbook. "Por cierto, está muy bien dibujada.", agregó antes de regresar a su lectura.

"Bueno, yo… más bien... me refiero a... lo del juego.", aclaró ella en voz cada vez más baja.

"Ah, eso. Estoy haciendo tiempo antes de poner en marcha el plan. También estoy esperando saber si vendrás conmigo.", con cuidado, el neerlandés cerró el manga y lo colocó sobre la mesa de modo que no hizo ningún ruido, antes de hablar con seriedad. "Ah; sobre lo del fantasma o lo que sea… no tengas miedo. Te prometo que haré todo lo posible para que ni él ni nada te hagan daño."

Yui, se estremeció. No esperaba una respuesta así y mucho menos de él. "Ah... me cuesta creer eso considerando como manejabas la otra noche.", concluyó todavía con timidez.

El asomo de ironía en las palabras de la trigueña arrancó una risa acallada en el muchacho europeo. "Je… Sí, lo entiendo."

La expresión más relajada del muchacho reconfortó a la chica quien había creído por momentos que él estaba enojado. Por otra parte, le parecía que él seguía demasiado tranquilo como para empezar una misión, "¿Bueno y qué estamos esperando?"

"Ah, cierto, el plan. Verás: La máquina del juego puede enlazarse a la RedCom, pero debemos asegurarnos de que no la apaguen, cosa que pasaría si alguien está jugando y el fantasma lo interrumpe. Por eso, Cherry y yo decidimos entrar al local después de que cierren."

"¿Luego de que cierren? ¿Acaso vas a contarle todo a los de la tienda?"

"Claro que no. ¿Sabes el tiempo que me tomó a mi creer lo de ser un corrector?", respondió él.

"Entonces, ¿cómo es que entraríamos a la...?", la trigueña se vio interrumpida cuando Bjorn le enseñó una llave tipo allen. "¿Qué es eso?"

"Esto... es algo así como una llave maestra.", explicó él. Esperaba que su amiga era lo bastante inocente como para entender del todo. "Una vez que se hayan ido todos, nos colaremos por la entrada de los empleados. Conectaré el ComCon a la máquina del juego y C.S. nos abrirá una entrada por la RedCom."

"Quieres decir... ¿entrar sin permiso? ¿no es eso ilegal, no pensarán que somos ladrones o...?", agregó la trigueña con los ojos desconfiados.

"Sí, hay riesgos; pero de otra manera, tú y yo estaríamos en un peligro mayor.", explicó el neerlandés. "Tenemos que asegurarnos de poder estar a solas con la máquina sin la posibilidad de que la apaguen. Si eso pasara, podríamos quedarnos atrapados o inclusive podríamos ser borrados."

"Ahora sí estoy asustada.", Yui se llevó las manos al pecho. Primero el fantasma, el peligro de que la confundieran con una allanadora, y hasta la posibilidad de ser borrada. ¿Qué otra sorpresa le faltaba?

"Tienes media hora para arrepentirte.", concluyó Bjorn antes de retomar la lectura del libro dibujado.

"Claro que no lo haré.", espetó Yui con una sonrisa entre dientes.

Cerca de las siete de la noche, los dos jóvenes alzaron las miradas de sus respectivos mangas e intercambiaron una señal de asentimiento. Dejaron el café y se dirigieron de regreso al salón recreativo.

Una vez en el destino, asegurándose de que nadie se percatara de su presencia, el par entró al callejón que servía de corredor de personal a la fuente de sodas. Bjorn se aseguró de dejar la bicicleta discretamente entre las bolsas de la basura. Tan rápido como le fue posible, se dio a la tarea de manipular la cerradura de establecimiento.

"¿Cómo es que aprendiste a hacer esto?", preguntó Yui en voz baja mientras cubría con la espalda la labor de su acompañante.

"Son procedimientos de emergencia.", comentó calmadamente Bjorn casi susurrando. "Los sistemas electrónicos de los autos pueden fallar, por lo que a veces es necesario abrir las puertas por métodos como estos."

Un sonido apenas perceptible anunció que la cerradura había sido abierta. Los dos chicos entraron cautelosamente al local, Bjorn cerró cuidadosamente la puerta.

*Espere, capitán.*, avisó C.S. a Bjorn quien a su vez detuvo a Yui con un ligero jalón a la manga de su suéter. *Verificaré que los efectos sobre el sistema de seguridad siguen activos.*

Pasaron algunos segundos. Yui no dejaba de sentirse nerviosa por lo que estaba haciendo. Estaba segura de que estar incurriendo en un delito y esto la hacía estresarse, pero por otra parte no dejaba de percibir alguna emoción por la novedad del hecho.

*Listo, todo está en orden. Vayan directamente a la máquina, Capitán. El tragamonedas tiene una chapa demasiado simple. Después ya sabe qué hacer.*

"Enterado, gracias."

El local disponía de cortinas de acero en las ventanas y puertas, por lo que sus actos estaban protegidos de la vista exterior. Un poco de luz se filtraba por unas ventilas en el techo. Las mesas tenían las sillas colocadas con las patas hacia arriba, y prácticamente todos los aparatos estaban apagados con excepción de las neveras tras la barra donde estaban almacenadas las bebidas. En unos instantes, los dos correctores humanos estaban ante la máquina que los había atraído al lugar. Bjorn fue rápido para abrir la compuerta del aparato. No era un experto en juegos de video, pero conocía la composición básica de una computadora, por lo que localizar los cables de audio, video y el circuito de luces fue una labor sencilla. Luego, dio media vuelta a la máquina y encendió el interruptor. Algunos leds dentro de la máquina se iluminaron indicando que el equipo empezaba a operar.

*Los veo más tarde, chicos.*, C.S. se despidió de los humanos y salió de la vista del ComCon.

"¿Estás lista?", preguntó el neerlandés a su compañera, quien afirmó con un murmullo.

Ambos se sentaron apoyando la espalda contra el gabinete de la arcadia y levantaron los brazos casi en sincronía. "¡Corrector! ¡Enter!"

En cuestión de segundos, las figuras virtuales de Corrector Yui y Corrector Turbo se materializaron en lo que parecía el gran corredor de un mundo futurista. A lo lejos se escuchaba una animosa música electrónica. Sobre ellos se apreciaba una noche despejada plagada de estrellas, el cielo era ocasionalmente cortado por las estelas de brillantes reflectores que se desplazaban rítmicamente.

"¿Esto es el interior del juego?", se preguntó Yui fascinada por el vivo ambiente del sitio. "¡Vaya, no pensé que existían lugares como este!"

Sin decir nada, Bjorn empezó a andar en la única dirección posible, seguido por la chica. A poca distancia, se encontraron unas elegantes puertas de cristal que se abrieron en seguida que ellos se acercaron. El interior del edificio parecía estar hecho con paneles de plata, una música ambiental alegraba el entorno con más luces de neón que cambiaban suavemente de tonalidad.

*¡Bienvenidos a Party Dancefloor 2020!*, anunció una voz electrónica salida de unos altavoces ante ellos. Unas chicas en chaquetas de vivos colores ataviadas con shorts y gorras a juego se materializaron en frente de los correctores, *Hola, ¿desean visitar el tutorial para los principiantes?*

"Gracias, no lo necesitamos, pero tenemos interés en conocer la zona para los jugadores novatos.", solicitó Bjorn a la anfitriona.

*Por supuesto, síganme por aquí.*, ofreció la muchacha quien les cedió el paso a la vez que una puerta se abría a su espalda. Los visitantes y su guía entraron a una cabina y la puerta se cerró detrás de ellos. El cubículo empezó a desplazarse suavemente, llevando a sus ocupantes como si de un teleférico se tratara. Bajo los pies de los pasajeros, podía apreciarse una moderna ciudad digna de una película de ciencia ficción, inclusive con diminutas naves aéreas yendo de un lado a otro.

Yui miraba alegremente al exterior. No recordaba haber conocido un lugar como este en alguna de sus aventuras de la RedCom. La maravillaba el panorama, en esa vista desde el cielo, las avenidas de esa urbe parecían miniaturas desde su perspectiva. Estaba tan entusiasmada que no reparó en la actitud de Corrector Turbo, quien no la estaba pasando del todo bien. Por momentos miraba al horizonte para no imaginarse la distancia que los separaba del suelo, pero no era tan fácil ya que con frecuencia más reflectores desplegaban sus vívidos colores, dando una idea muy precisa de qué tan a lo alto estaban. Seguramente moriría de la vergüenza si alguno de sus acompañantes se enteraba de su acrofobia. En ocasiones un tremendo escalofrío lo despertaba cuando en sueños regresaba a las alturas de la torre de Tokio aquella vez que escaló a la cima para sabotear la antena que obstruía las comunicaciones.

El pequeño vehículo descendió hasta el pie de una impresionante torre de cristal y tubulares. Una puerta del lado opuesto al de la escotilla por la que entraran se abrió hacia arriba permitiendo el paso al interior. *Bienvenidos al nivel de principiantes de Party Dancefloor.*, anunció una nueva voz desde los altavoces. Un corredor se extendía hacia los lados, por la parte interior de la torre se apreciaban un sinnúmero de puertas de aluminio con la superficie decorada con portadas de vivos colores. Los correctores no precisaron explicaciones para determinar que esas puertas eran el acceso a los distintos escenarios del juego donde se desarrollaban las coreografías de las canciones.

*¿Puedo ayudarlos de alguna otra forma?*, preguntó la chica virtual que los llevara ahí.

"Solo quiero hacer una pregunta:", replicó Corrector Turbo, "¿Han tenido problemas con algún atacante, un fantasma o un virus?"

La joven de chaqueta amarilla fluorescente miró al conductor confusa. Cruzó los brazos para pensar un momento, y luego comentó *Supe que hubo dos caídas de sistema entre ayer y hoy, pero desconozco las causas.*

"¿¡En verdad!", espetó él, "¿Solo ayer y hoy?", la afirmación de la joven significaba que efectivamente los fallos eran algo anormal.

Los correctores se despidieron de su guía y anduvieron por el pasillo buscando una ilustración conocida. Solo anduvieron unos segundos cuando se toparon la portada de la canción deseada: La primera que habían jugado el día anterior. Los chicos pisaron un gran botón amarillo en el piso con dibujo de huellas, y las compuertas de deslizaron a los lados invitando la entrada.

Una vez que Turbo y Yui se internaron en el set, luego de andar unos momentos, una melodía empezó a sonar en el fondo. Un montón de reflectores de color pastel iluminaron el escenario, donde un par de chicas en ropa tipo urbana salieron de los lados cantando y bailando.

*Did you really not know that we were seeing each other

*You and him are already over

*Why are you confusing him trying to take him away from me

*Have you some need for him now that it's over

"Eh, perdonen, señori-", Turbo quiso adelantarse para interrumpir el acto, pero se detuvo al ver que Yui había empezado a imitar los movimientos de las cantantes. La trigueña se movía rítmicamente a la par de las chicas en escena: brazos, deslizamientos de pies, movimientos con la cadera y giros con la cabeza, todo era correctamente seguido por Corrector Yui.

*Hit me one more time baby one more time

*Hit me one more time baby one more time

*Hit me one more time baby one more time

Las jóvenes bailarinas terminaron su actuación espalda contra espalda. La luz del set se encendió y las sonrisas en los rostros de las cantantes cambiaron por expresiones de extrañeza al percatarse de la chica en vestido rosa parada de lado con el brazo alzado, acompañada por un joven de anteojos rojizos.

"¿Eh? ¿Dónde están las cámaras?", comentó la primera de ellas. "Ustedes dos, ¿no vieron una esfera voladora con una lente por ahí?"

Corrector Turbo entendió de inmediato: Con seguridad debía haber una cámara voladora que acudiría a cubrir cada baile cuando un jugador en el mundo real seleccionaba una canción. Asumiendo que estaba en lo correcto, se decidió a hablar. "Perdonen, nosotros no estamos jugando hoy. Verán, trabajamos para la RedCom, y estamos investigando unos eventos extraños que han sucedido en este sitio."

"Oh, ¿¡en verdad vienen de la RedCom!", preguntó entusiasmada la joven que llevaba una gorra negra con una placa chapada al frente. "¡Qué recuerdos!, Parece que ha pasado una vida desde que no viajamos en ella."

Los correctores sintiéndose bienvenidos se acercaron al entablado donde las artistas se sentaron en el borde.

"¿Te sientes mal, Turbo?", preguntó Corrector Yui a su compañero.

"Claro que no. ¿Por qué lo dices?", replicó el conductor en voz baja.

"Tienes la cara muy roja.", agregó ella.

"Debe ser por una de esas luces de allá arriba.", explicó él tan rápido como su improvisación le permitió al mismo tiempo que se cubría el rostro con la mano extendida.

"Ah, cierto.", la trigueña levantó la vista a los reflectores.

"¿Qué podemos hacer por ustedes?", intervino una de las cantantes. Fue hasta ese momento que Bjorn se percataba de que eran gemelas, solo se diferenciaban por la ropa que llevaban puesta.

"El día de ayer hubo una perturbación aquí a la mitad de uno de sus presentaciones. ¿Pudieron ver algo?"

"Oh, verdad, ¿cómo olvidarlo?", comentó una de ellas, "Estabamos casi por terminar el número cuando una sombra blanca extraña salió de quien sabe dónde y se abalanzó sobre la cámara. Escuchamos un grito muy fuerte y todas las luces se apagaron."

"Ya veo, ¿y a dónde se fue esa sombra?", interrogó Bjorn.

"No sabemos con seguridad. Luego de que las luces se fueron, solo escuchamos ruidos en el andamio.", explicó la segunda gemela señalando al armazón que corría sobre todo el estudio. "También llamamos a la policía, pero no descubrieron nada-", agregó.

"Y así fue como ocurrió.", concluyó Turbo al tiempo que miraba con atención al techado del lugar. "Iré a dar un vistazo si nos les importa."

"¡No hay problema!, las escaleras están por aquel la-", en el segundo que una de las gemelas se giraba para dar indicaciones, Bjorn estiró el brazo y disparó su cable hacia el andamio para subir.

Mientras el conductor hacía su trabajo, Corrector Yui se dirigió a las cantantes, "Me gustó mucho su canción, ¿Cómo se llaman ustedes?"

"Yo soy Hash", respondió la de pañoleta en la cabeza.

"Y yo Annie, gracias por el cumplido.", complementó la chica con gorra, sonriendo a la trigueña. "Nuestras originales tienen un disco a la venta si te gusta la música."

"Sí, ya creo que lo buscaré. Por cierto, ¿Ustedes conocen a un chico de largo cabello rojo y con una guitarra eléctrica?"

"¡Ah!", afirmaron ambas al unísono, "Debes estar hablando de Kyo-Ma de AudioNova. Su set está a seis puertas saliendo de aquí."

Yui asintió al entender la instrucción, levantó la mirada buscando a su compañero, pero el cuarto corrector Humano había salido de la vista. "¿TURBO?, ¿¡Estás bien!"

*Oye*, la voz de el Neerlandés resonó en el comunicador de la chica, *¿Por qué no te adelantas al set de la otra canción mientras termino aquí arriba?*

"¡Claro, ya pedí información de dónde encontrarlo!", observó ella.

*¡Bien pensado! Te alcanzaré dentro de poco.*

La comunicación se cerró, "Bien, Hash, Annie, muchas gracias por su ayuda. Iré a ver a ese chico de la guitarra."

"¡Salúdalo de nuestra parte!", pidieron las gemelas a una voz.

Corrector Yui salió del set y regresó al corredor en la torre de cristal. Se tomó un minuto para contemplar la belleza del mundo virtual donde se encontraba. Pensó si en algún momento el mundo real llegaría a ser así.

Tal como le indicaran las gemelas Hash y Annie, en unos pocos pasos, la trigueña identificó la puerta con la portada de la canción que había jugado junto a Bjorn no hacía mucho.

"¿Hola? ¿Hay alguien por aquí?", preguntó tímidamente la joven cuando entró al segundo set. De inmediato notó que el espacio era muy distinto al foro anterior. En el fondo del escenario se apreciaba una proyección de imágenes tipo luz de lava en colores fluorescentes. Sobre la tarima no se veía nadie, pero luego de mirar por los alrededores, Corrector Yui descubrió una silla plegable ocupada. Junto, una gran maleta negra con bordes de aluminio hacía de mesa donde se apreciaban una botella a medio beber y una bolsa de frituras abierta. A diferencia del salón de Hash-Annie, al cerrarse las puertas tras la chica, no empezó ninguna canción, sino que la música salía de un pequeño amplificador que se ubicaba a unos metros del muchacho que usaba la silla, mientras tocaba un solo en la guitarra color carmesí que bien recordaba la recién llegada.

"Ah, perdona...", Yui se acercó despacio al joven de cabello rojo, quien parecía no enterarse de que ella estaba ahí, mientras seguía incesante con su música. "... lo siento, podría interrumpirte un seg-", el guitarrista se puso en pie de una manera tan ruda que la trigueña casi se cayó de espalda por la sorpresa, mientras que unas notas largas resonaron por la habitación mientras el intérprete jugaba con el vibrato de la Gibbs y por último deslizaba sus gráciles dedos por el cuello del instrumento.

El singular muchacho se quedó en la misma postura un momento, dando la espalda a la Corrector. Ella pensó que seguramente él se habría molestado por la interrupción y la echaría fuera; pero en lugar de eso, tan solo suspiró y luego se dio la media vuelta. "Hola, ¿cómo te llamas?"

"Yo... soy Corrector Yui.", replicó ella con algo de timidez. "Perdón, no quería molestarte, es que no quería provocarte un susto o algo así..."

"No me gusta interrumpir la música, así que me levanté de esa manera para poder terminar.", comentó el rockero. "¿Tú no vienes a jugar, cierto?"

"Oh, no; yo vengo para una investigación.", aclaró ella.

"Menos mal, no me imagino a una niña en tutú bailando con mi música.", comentó él. Colocó la Guitarra en un soporte y regresó a su silla mientras señalaba algo a su lado. "Adelante, toma asiento.", no habían sillas convencionales a la vista, pero pronto entendió la trigueña que el muchacho le ofrecía la superficie de otra maleta a un lado del amplificador que estuviese sonando instantes atrás. "¿Quieres papas?, son sabor camarón."

"No, no, muchas gracias.", la joven se acomodó en la caja de metal y piel sintética. "¿Eres Kyo-Ma, verdad?, ¿tuviste problemas con un fantasma el día de hoy?"

"Je... fue una locura.", Kyo-Ma relajó sus codos sobre las piernas mirando al frente y con una sonrisa en los labios. "Yo no lo llamaría problema: Estaba tocando, la rola de siempre, cuando de algún sitio desciende una mancha blanca. Como un rayo fue contra la cámara. Luego vino un sonido intenso, muy intenso, como el rugido de un dragón, algo así. Fue gracioso, porque pensé que había llegado al éxtasis."

"¿El extra qué?", interrogó Yui un poco confundida.

"¿Hay algo que te guste mucho hacer?", preguntó el varón todavía con la mirada en otra dirección.

"Me gusta mucho dibujar.", comentó ella de forma espontanea.

"El dibujo, sí eso está muy bien. Cuando dibujas ¿no sientes que algo dentro de ti se llena?, ¿no te sientes alguien diferente al llenar el vacío de un papel con algo que nace de tu corazón?"

"No... lo había pensado de esa manera.", admitió la adolescente de traje rosa.

"Imagina que alguna vez quisieras llevar esa satisfacción del dibujo a un punto más alto. Más allá de lo que hallas podido imaginar jamás, a una cumbre."

"Y ese sentimiento sería…"

"Justamente; el Éxtasis.", afirmó Kyo-Ma. Estiró el brazo y cogió la botella de la improvisada mesa. Dio un trago largo, y sin mostrar mayor interés, devolvió el envase a su sitio. "A veces siento envidia por la gente común. Ellos pueden llenar sus existencias con solo mirar televisión o llenar sus pulmones con alquitrán; pero seres como tú y yo necesitamos de cosas mucho más complicadas para sentirnos bien."

"Sí, creo que algo hay de eso.", afirmó la trigueña nerviosamente.

"Me gustan las chicas como tú.", agregó el rockero que volteó hacia la humana, "Eres alguien con quien se puede platicar."

"Eh...", aunque Yui sabía que no debía entender de manera tan literal lo que su anfitrión le había dicho, no pudo evitar que las palabras la sonrojaran.

*CLANG*, un fuerte ruido sonó en el techo del set. Corrector Yui volteó buscando desde donde había venido el sonido. Luego de unos momentos, una figura descendió rápidamente de la penumbra. La trigueña sintió que la sangre se le helaba al pensar que el fantasma podría haber vuelto, y en el acto saltó de su asiento, empuñando con fuerza su báculo.

Un leve siseo puso en alerta a la joven, quien apuntó en la dirección que el sonido se avecinaba.

"¿Cómo vas aquí?", preguntó la áspera voz de Bjorn Taisha. Corrector Turbo al fin se dejó ver bajo las tenues luces del escenario.

"Es curioso", intervino el músico, "me parece que el fantasma se fue por ese mismo lugar."

"¿En serio?", respondió Turbo con sarcasmo en la voz, "Corrector Yui, vámonos. Iremos a la segunda planta."

"Sí, ya voy; nadie viene persiguiéndonos.", dijo ella encogiéndose en hombros, y volteó hacia Kyo-Ma, "Gracias por tu ayuda, espero que pronto alcances ese éxtasis."

"¿Ayuda?", murmuró Bjorn, "tan solo se la pasó divagando... como si fuera un…"

"¿¡Qué me dijiste, grosero!", refunfuñó la trigueña.

"Yo no dije nada.", negó Turbo apartando la mirada de la chica quien se dirigió a la salida.

"Y hablando de gente complicada...", Kyo-Ma miró al corrector humano por encima del hombro.

"¿Qué?", espetó el conductor.

"Parece que quieres ocultar lo más simple bajo un manto de complejidades.", comentó el músico antes de beber de su botella nuevamente.

"Cada vez entiendo menos de qué estás hablando.", concluyó Bjorn con desdén.

"Cuida a esa chica. Tiene un corazón muy sensible."

"¿Cómo puedes saber eso si apenas la conoces?", gruñó el neerlandés.

"Las personas que somos afines podemos darnos cuenta de eso cuando alguien nos agrada."

Corrector Turbo estaba a punto de responder cuando la voz de Corrector Yui desde la entrada le robó las intenciones. "¡TURBO!, ¿NO ERAS TÚ EL QUE QUERÍA SALIR YA?", Viéndose desarmado, sin nada qué decir a su favor, el neerlandés tuvo que alejarse apretando la mandíbula.

"Vuelvan cuando quieran.", se despidió el rockero de Yui quien todavía agitaba la mano a lo lejos. Cuando la puerta se cerró tras Turbo, Kyo-Ma continuó con sus cavilaciones, "Fantasmas en un lugar como este... un recordatorio de que nadie es eterno, ni siquiera un software; solo que nuestra vida es tan distinta a la de los humanos, que por ello nos es imposible entender del todo lo efímera que es la existencia."

Mientras tanto, afuera:

"¿Te has relajado ya, no?", cuestionó Corrector Turbo a su compañera mientras caminaban por el pasillo.

"¿Qué quieres decir?", replicó la chica de cabello castaño.

"Hace un rato eras un conejo asustado; sin embargo, para esta hora ya bailaste y hasta tuviste una plática íntima con una estrella del grunge.", comentó el varón mientras miraba hacia el exterior de la torre.

"¿Qué plática íntima?, ¡No digas cosas como esas!", contestó Yui molesta, ofendida más bien. "Y sí, me dio por bailar con las chicas, porque me recordaron a la ocasión en que yo fui una estrella pop. ¿Acaso prefieres que me la pase muerta de miedo?"

"¡Oye, espera!, ¿estás hablando en serio?, ¿Una estrella pop?", el muchacho sintió una sacudida por lo que acababa de escuchar.

"Bueno, más o menos eso.", admitió la chica, "Hace tiempo, un virus me engañó y me hizo creer que había vuelto al mundo real. Luego, todo se convirtió en una racha de buena suerte. Lograba cumplir todos mis sueños, hasta convertirme en una cantante profesional."

"¿Y cuando despertaste...?"

"No recuerdo cuando fue la última vez que me enojé tanto.", concluyó la trigueña.

"Debió ser duro.", completó el muchacho mostrándose comprensivo.

"Lo fue. Tener todo lo que deseas en un instante, y perderlo en un segundo... pero había algo mucho más importante que estaba perdiendo por ese engaño."

"¿Algo más grande?"

"En todo el tiempo que pasé entre la fama y la fortuna, no pude ver a mis amigos. Parecía como si hubieran desaparecido. Aunque lo tenía todo, no podía dejar de sentirme sola y triste.", Yui se tomó un mechón de cabello mientras seguían en camino. Lucía pensativa por lo que acababa de decir, aún cuando hablaba en pretérito, su situación no era muy diferente a aquella ocasión: estaba sola, buscando una verdad en la que no quería involucrar a nadie más.

"Aquí estamos.", avisó Turbo. A la derecha de los correctores humanos se localizaba un pequeño andén, donde un tren similar al monorriel de Japón esperaba con las puertas abiertas. El equipo de correctores abordó y tras unos segundos, el transporte cerró sus puertas y empezó su camino en espiral ascendiendo por la torre. Yui se paró ante una de las ventanillas que daban al lado exterior de la torre, y a un lado de ella, Turbo se recargó contra un tubo que hacía de apoyo junto a la misma.

Los chicos miraron a través del cristal, y mientras contemplaban la urbe electrónica girar a su alrededor, permanecieron en silencio. Corrector Turbo miró entonces a los ojos melancólicos de su compañera. "Eres una persona distinta cuando te metes en ese uniforme."

"¿Yo? ¿Alguien diferente?", preguntó ella con el ceño fruncido.

"La Yui que conozco allá afuera es una chica risueña, siempre rodeada por sus amigas. Cuando usas ese traje, parece que te despegaras de todo. Parece que hasta Kisaragi se vuelve alguien desconocido para ti. No me explico por qué pasa eso. Tú puedes llevarte con los correctores: cuando pasó lo de la Red Urbana de Tokio, estabas luchando al lado del viejo y el moreno de la espada. La vez en que buscaba a I.R., y lo encontré contigo estabas muy decidida a protegerlo, como si fuera un amigo de toda la vida..."

La trigueña se mantuvo en silencio. Odiaba sentirse acorralada como en ese instante, no había motivos para que él, Corrector Turbo la cuestionara al respecto de sus motivos. Estar lejos de los demás había sido su propia determinación para protegerlos, ¿por qué tendría que justificarse ante este sujeto?

"Solo digo... siento que las cosas serían menos complicadas si estuvieras con los demás.", agregó el neerlandés, "Aún hay cosas que no entiendo del todo en la RedCom. Yo soy el corrector más inútil: no tengo poderes, no puedo volar... Correr es lo único que se me da bien. La verdad es que es un misterio para mí el por qué me han dado herramientas como esta.", el chico estiró el brazo para alcanzar la navaja guardada en la funda que llevaba en la pierna. "Claro, podría ser peor: No me veo a mi mismo agitando un bastón mágico."

La sola mención dibujó en la mente de Yui a un chibi-Turbo con un moño en el pecho, empuñando un báculo de inicio y haciendo poses heroicas. La visión arrancó una risa descontrolada en la chica, que apenas consiguió contener llevándose las manos a la boca, "j... j..."

Satisfecho por abatir la cara triste de la chica, el neerlandés continuó. "Hablando en serio; cuando las veo a ti o a Kisaragi luchando, me pregunto si yo sería capaz de cuidarlos también."

"¿Cuidarlos?", replicó ella dudosa.

"A los chicos de software", aclaró el chico que apartó la mirada para fijarse en un par de bengalas de colores que volaron por el cielo, "y a ti tambié-"

*Craaack-*, el vagón se agitó violentamente, provocando que los dos ocupantes cayeran al piso. Las luces dentro del carro parpadearon unos momentos y luego se apagaron.

"Corrector Yui, ¿¡no te lastimaste!"

"No, ¿qué está pa-?", la trigueña permaneció petrificada cuando descubrió que a través de la ventanilla, uno de los fantasmas por los que estaban ahí los miraba fijamente.

"Rayos...", Turbo sujetó a la trigueña por los hombros y la ayudó a incorporarse; luego la atrajo hacía sí resguardándola en su pecho.

"Correct...", el hada electrónica trató de separarse de su compañero, pero él la retuvo a la vez que decía en voz baja.

"Mantén la calma. Acabo de darme cuenta cómo te afecta ese bicho.", lentamente, Bjorn retrocedió buscando la escotilla al final del vagón, llevando a la muchacha; sin embargo, un ruido alertó al neerlandés de que algo se movía a su espalda. Al darse la vuelta, se encontró con la penetrante mirada de un segundo ser blanco. Realmente lo habían sorprendido, pero hizo lo posible por no dejarse intimidar, dado que debía proteger a su amiga. En un momento el fantasma empezó a abrir la boca, tal como lo había hecho antes para emitir un sonoro alarido. Con toda la fuerza que podía, Corrector Turbo lanzó una patada hacia la hoja de cristal de la escotilla, la cual se salió de su sitio y pegó en la cara del ser. La creatura se desplomó, y en seguida el primero que apareciera, voló con rapidez siguiéndolo.

"¿Qué ocurrió?", inquirió la trigueña que de un empujón se liberó de su protector.

"Se fueron. Pero no sé por cuánto tiempo.",

"Ya veo.", replicó la trigueña quien se llevó la mano a la cara. Le dolía la nariz por la forma en la que Turbo la había sujetado, pero no tenía ganas de discutir eso por el momento. "Parece que el tren ya no va a funcionar. ¿Qué haremos ahora?"

"Eso no es problema para ti.", comentó el conductor, "Podrías llegar volando al siguiente nivel."

"No es tan fácil como parece.", interrumpió la joven de ojos marrones, "Me di cuenta de que los correctores no podemos volar en muchos espacios cuando no estamos en la RedCom. Además no voy a dejarte aquí varado."

"Me pregunto qué tan lejos estamos del próximo andén. Vayamos al frente del tren para-"

"Espera...", Yui detuvo al varón por la manga. Las miradas de ambos de encontraron. "¿Escuchas eso?"

"¿El...?", el conductor se calló en el momento entendiendo que le pedían oír. Tras unos momentos, logró percibir un leve bip. Empezó a andar sigilosamente en la dirección que él consideraba de donde venía el sonido. En breve regresó a la ventana donde había estado al lado de Yui momentos atrás, pero ahora pegado al cristal había un objeto similar a un disco. En el centro del mismo, una hilera de números cero y uno en color rojo se sucedían. Miró por un instante los números en luces rojas moviéndose. No quiso ser alarmista, y por ello trató de asegurarse primero, pero la secuencia del código binario era lo suficientemente clara.

"Corrector Yui, ¡corre!", espetó el muchacho a su acompañante. "¡por la puerta atrás de ti!"

*BROOOOOM*

En cosa de 7 segundos, un estallido acompañado por una llamarada partió el tren en dos, enviando la mitad al vacío. Los restos del vagón intermedio quedaron peligrosamente suspendidos del carro frontal que quedó descarrilado. Varios metros abajo del siniestro, Corrector Yui miraba aterrada hacia abajo mientras su compañero la abrazaba por la cintura sujetándola mientras aún hacían péndulo sostenidos por el cable que este último había disparado hacia el riel.

"Perdón por esto.", murmuró Corrector Turbo. "No pude pensar en qué otra cosa hacer para escapar."

"Está bien...", respondió ahogada ella. "... estuvimos muy cerca."

"Ahora subiremos al riel, ¿vale?", informó el muchacho. Tras un movimiento de cabeza de ella confirmando haber entendido, el piloto retrajo el cable llevándolos a la vía del tren que ocuparan. Los chicos tuvieron aún que maniobrar un poco para subir y ponerse a salvo.

"¿Qué haremos ahora?", se preguntó Yui, más para sí misma.

"Creo que nuestra mejor alternativa será intentar por ahí.", Bjorn señaló a un boquete que había quedado en la pared de cristal de la torre, abierta por el impacto de la explosión de la bomba; así mismo se quitó la chaqueta y se la entregó a la chica. "Sube a mi espalda, te será menos complicado entrar cuando estemos allí. Usa mi chaqueta para cubrir el cristal y no lastimarte cuando pases."

Corrector Turbo volvió a disparar el gancho contra una parte de tubería sobresaliente de la construcción, lo que les permitiría escalar al sitio donde estaba el hueco en el vidrio. Apenas cuando Corrector Turbo con su compañera a cuestas tocó la superficie de la torre, el riel empezó a vencerse y una parte se derrumbó, enviando lo que quedaba del tren al oscuro fondo.

"Eso estuvo más cerca aún.", comentó él. Los brazos que le rodeaban el cuello lo apretaron, dándole la clara señal de que debía apresurarse. En cuestión de un par de minutos, el cable retráctil llevó a sus ocupantes al objetivo.

Corrector Yui extendió la ropa de su compañero sobre el borde del vidrio roto, y luego ayudada por su amigo se introdujo por el hueco. En seguida se encontró un espeso follaje, lo cual la desconcertó; en breve su compañero la alcanzó y juntos se abrieron paso entre la vegetación. En especial para Yui resultaba molesto el andar, ya que ramas y hojas se enredaban entre su cabello, por no mencionar lo desagradables que resultaban los rasguños en las piernas. Finalmente, los humanos alcanzaron un claro en el bosque.

"¿Dónde se supone que estamos?", Yui se sacudió las hojas del uniforme mientras recorría el sitio con la mirada. Extrañamente el cielo estaba azul, con un radiante sol. "¿Cómo es que de pronto se hizo de día?"

"Esto debe ser un escenario de alguna otra canción.", contestó el.

Apenas Corrector Yui y Corrector Turbo habían dado algunos pasos fuera de la forestación cuando ambos sintieron algo duro apoyándose en sus espaldas, y una fría voz femenina les dijo desde atrás, "No se muevan...", la presión contra Yui se acentuó, mientras la voz ordenó, "Tú, tira ese bastón. De rodillas, ¡Ahora!"

Una segunda voz, algo más grave y ligeramente temblorosa se escuchó entre los arbustos delante de los correctores, "¿E-está li-listo?"

"Situación controlada, salgan de una vez.", espetó la primera. De entre las plantas emergió la figura de un soldado que parecía de madera, con traje de gala azul celeste y un gran bigote que acentuaba su expresión nerviosa. Llevaba en la mano una espada también de madera y una escopeta con un corcho en el cañón colgada en la espalda. Por el flanco derecho de Yui, apareció una imponente mujer de cabello corto hasta los hombros con unos grandes aretes esféricos; usaba un chaleco rojo, pantalón negro ajustado y botas, además que estaba armada con una katana.

"¿Qué tenemos aquí?", la primera mujer rodeó a los correctores y se plantó ante ellos. "Nunca había visto naipes como ustedes, ¿A qué mazo de la Reina pertenecen?", una joven poco mayor que Yui los miró con severidad, apuntándoles con dos pistolas de escuadra de alto calibre. Llevaba un anticuado vestido azul con delantal blanco, calcetas blancas, relucientes zapatos negros y un gran moño de listón azul decoraba su larga cabellera rubia.

"¿¡Reina!, ¿De qué estás hablando?", respondió Yui mirando a los ojos azules de su captora.

"¡No mientas!", gritó la rubia presionando la nariz de la humana con una de sus armas. "¡Ustedes son espías del ejército de los naipes!"

"E-esto pa-parece el cetro de-de la-la re-reina.", agregó el soldado, cuya estatura no rebasaba el pecho de la mujer con espada, aún con el alto sombrero que usaba. Había recogido el báculo que Yui tuviera que tirar.

"Uhm...", la chica de las pistolas miró la evidencia y luego volteó torciendo los labios, "Eres joven para ser reina, pero ese vestido y el cetro...", la expresión de la chica cambió, "¡Esto es excelente! ¡hemos capturado a la princesa!"

"Oye, creo que estás mal entendiendo las cosas", Corrector Turbo trató de intervenir, pero tuvo que callarse cuando la helada hoja de la katana de la mujer mayor se posó contra su garganta.

*Por favor, Señorita Alice*, intervino una voz cuyo origen ninguno de los captores pudo identificar, *permita que le explique lo que está sucediendo.*

"¿Pero qué...?", la aludida levantó la vista y se giró peligrosamente buscando un blanco apuntando en todas direcciones. "¿Quién eres tú? ¿Dónde estás?"

*Permita que el hombre que está frente a usted le muestre la muñeca, por favor.*

"Enséñanos", ordenó la imponente espadachín, "lento y sin trucos, de otra forma te mato cuatro veces."

Suspirando, Turbo levantó el brazo para mostrar el ComCon a la joven rubia. Alice descubrió la imagen de C.S. mirándola, "¿Qué cosa eres tú?"

*Señorita Alice, los jóvenes que ha capturado son correctores de la RedCom. Estamos investigando los sucesos extraños dentro de su mundo. Sabemos que desde ayer las tropas de la Reina Roja se salieron de control y es por eso que tuvo que recurrir a sus amigos para mantenerlos al margen. También puedo decirle que estoy trabajando personalmente en una solución para que todo regrese a la normalidad.*

"¿De la RedCom? ¿Eso es verdad?", Alice se mostró sorprendida, volvió a encañonar a Yui y con uno de sus armas, levantó la barbilla de Yui. La trigueña la miró con miedo y no menos que rencor. "Diablos..."

"¿Q-qué hará, Se-se-ñorita Alice?", insistió el soldado de madera.

"¿Cómo te llamas, creatura extraña?", Alice bajó las pistolas y reanudó la comunicación con C.S.

*Puede llamarme Cherry, Alice.*, respondió la ardilla electrónica en su siempre formal modo. *¿Podemos contar con su apoyo? Mis compañeros tan solo necesitan llegar a la salida para localizar al Maestro.*

"¿¡El Maestro!", espetó la joven de vestido azul, "¿Ustedes creen que él nos va a ayudar?"

*En realidad, necesitamos encontrarlo para entender algunas cosas antes de arreglar lo que está mal.*, explicó la ardilla electrónica, *¿Qué nos dice, Alice?*

La chica no pudo contestar. De entre la vegetación aparecieron un montón de seres altos, con un cuerpo blanco largo pero con un mínimo grosor. En sus pechos había dibujos de corazones y diamantes; todos llevaban lanzas doradas.

"En el nombre de la Reina Roja, todos ustedes están bajo arresto.", anunció el que parecía ser el superior de esos extraños seres con delgadísimos brazos y piernas. Cuando el mismo sujeto procedía a extender un pergamino entre sus manos, la mujer del sable se giró bruscamente, tirando un golpe el cual hizo volar a dos de los naipes.

"¡Retirada!", exclamó Alice, accionando sus armas disparando de forma aleatoria para cubrir el escape. Tras la mujer de chaleco rojo, salió Yui resguardada por Corrector Turbo, quien no apartaba la vista del soldado de madera que los siguió tan rápido como sus cortas extremidades le permitían, empuñando su espada hacia el frente, listo para combatir. En cuestión de segundos, la luchadora guió a los correctores por una vereda dentro del bosque, hasta que dobló al alcanzar a un viejo y robusto roble. Tras ellos aún resonaban los disparos huecos de las pistolas de Alice, y la gritería del ejército de cartón que les daba caza.

"¡Maldición!", exclamó Alice a todo pulmón, "¡Espero que valga la pena el terreno que perdimos el día de hoy!"

"¡So-son dema-siados e-esta ve-vez!", espetó el último del grupo, que seguía corriendo con el báculo de Corrector Yui bajo el brazo.

Transcurrieron cinco minutos de carrera entre los árboles y pasto crecido, hasta que el grupo llegó a un arenal a las orillas de un río de fuerte cauce.

"¡Atraviesa el río!", espetó la guía a Yui mientras le señalaba un camino hecho de rocas que atravesaban el caudal de extremo a extremo. Los humanos todavía escoltados por el soldado de madera se concentraron en cruzar como les habían explicado. La mujer con la katana retrocedió para reforzar a Alice en su objetivo de detener a los naipes.

Corrector Yui casi consigue llegar al otro lado de no ser porque una de las lanzas pasó volando por encima de su cabeza, lo cual la desbalanceó provocando que resbalara y cayera al agua.

"¡Se-señorita!", exclamó el soldado de azul, quien sin dudarlo un segundo, se arrojó al rescate de la trigueña. Corrector Turbo solo atinó a recoger el bastón de Yui que tirara el soldado y dudó por un instante sobre qué más debía hacer.

"¡Cruza el río, zoquete! ¡No estorbes el paso!", gritó Alice quien ya pisaba las piedras para atravesar.

Mientras tanto, Yui luchaba por mantenerse a flote. Sabía nadar, pero el traje de corrector era poco apto para ello y más con el agua corriente. "¡Sosténga-sosténgase!", le gritó el diminuto soldado que pronto le dio alcance río abajo. Yui se abrazó del cuerpo de madera, que resultó un perfecto flotador.

"¡OLEG!", gritó Alice ya desde la otra orilla quien corría cerca del corrector humano, a la vez que cambiaba el cargador de su magnum. "¡Agarren el cable!", en seguida Bjorn disparó el cable en su brazo, cuyo arpón cayó algunos metros delante de donde los otros flotaban. En cuestión de segundos, el soldado y Yui alcanzaron la cuerda.

La rubia sujetó a Turbo por la cintura al ver que la retracción del cable se dificultaba por la corriente que arrastraba a sus compañeros; no obstante el rescate pudo concretarse sin más problemas.

En la otra orilla aún se veía a la mujer de espada luchando con los naipes restantes, que aún eran numerosos. La espada dejaba estelas centellantes por todas las trayectorias que recorría. De reojo pudo percatarse que Alice y los demás ya estaban a salvo, por lo que luego de dar un último ataque, se impulsó y luego de dos pisadas, dio un salto sobrehumano lo bastante largo para atravesar el río de una sola vez.

"Aquí estamos a salvo", comentó Alice a los humanos. "Los naipes le tienen pánico al agua."

"¿Están bien?", se aseguró la segunda mujer a la vez que enfundaba su katana.

"No hay da-daños q-qué reportar, gra-gracias por preguntar, Se-señorita Yala.", espetó el hombre de madera lleno de orgullo.

La mujer se acuclilló junto a Yui quien todavía tosía por el agua que había tragado. "¿Estás bien?", la trigueña respondió meneando la cabeza, dando todavía un tosido más. Con una mirada menos severa volteó a ver a su aliado de madera, "Oleg, esta niña está toda mojada. ¿Podrías darle el manto que te di a guardar?"

"Si-sí, a-a-ahora mismo.", el hombrecillo estiró los brazos y ante ellos una peculiar caja de colores se materializó y descendió lentamente hasta posarse en el suelo. La tapa del colorido baúl se levantó por sí sola dejando ver una gran cantidad de objetos, entre las que destacaban armas, alimentos empacados y ropajes. Por su estatura, Oleg tuvo que saltar para colgarse del borde de a caja y empezar a hurgar en el contenido. Muy pronto se dejó caer hacia atrás con un envoltorio blanco. "Aquí-aquí tiene."

Yala tomó la tela y la agitó para extenderla, revelando ser una hermosa túnica blanca, la cual puso en la cabeza y hombros de Corrector Yui. "Llévate esto puesto, o te resfriarás."

"Muchas gracias.", aceptó la trigueña sonriendo a la amabilidad de la mujer.

"Síganme.", ordenó Alice a su escuadrón, "Los llevaré a la salida; ¡confío en que puedan arreglar esta locura!"

El equipo marchó por algunos minutos siguiendo a la líder rubia. Corrector Turbo seguía de cerca a Alice en silencio, mientras que Yala andaba a un lado de Yui; detrás de todos, Oleg llevaba paso marcial y tarareaba una tonada notoriamente contento.

Los correctores y compañía llegaron a las puertas de aluminio colocadas en el grueso tronco de una sequoia. Alice siguió hablando, "Aquí lo tienen correctores...", dio unos pasos de vuelta, mirando hacia el bosque. "A mí me gusta la vida tranquila. Las rebeliones de la reina roja son solo esporádicas, y basta amedrentar a esos sujetos un par de minutos para que todo volviera a la calma. No creo llegar a acostumbrarme a pelear todo el día para la eternidad."

"No tengas miedo, Alice.", intervino Corrector Yui, "Nos esforzaremos para regresarte la paz.", entonces le tomó las manos y la miró a los ojos, "Es una promesa."

"Contamos con ustedes.", afirmó Yala extendiendo la mano para estrechar la de Turbo, quien asumió el compromiso al corresponder el gesto.

"¡Muchas gracias por salvarme, Oleg!", Yui se inclinó y dio un beso en la mejilla del hombrecillo de madera a quien se le iluminó la cara en un vivo color rojo.

"¡N-n-n-no fu-fu-fue nada!", devolvió más que nervioso él.

Las puertas al fin se abrieron revelando el ya conocido pasillo a los correctores. Yui y Bjorn cruzaron y aún pudieron ver a sus nuevos amigos que se despedían de ellos agitando las manos sobre el verde césped.

Yui suspiró y miró a su amigo decidida, "¿Dónde está ese Maestro del que hablaban?"

"C.S. me envió un mapa.", Bjorn miró a su ComCon para estudiar la información, "Sígueme, debe estar en esta dirección."

"Eh, Yui...", Bjorn se detuvo un instante y miró a la trigueña. "Perdóname por haberte metido en todo esto."

La adolescente miró desconcertada al chico por un momento, luego bajó la frente y sonrió, "No estoy segura de qué decirte, Turbo. La verdad es que como un corrector he pasado por muchas pruebas, así que peligros como los de hoy no son algo nuevo. ¿Sabes? Ahora que he visto a Alice, Yala y Oleg luchando de la manera en que lo están haciendo, me he convencido de que yo también debo dar lo mejor de mí para que todos vivan tranquilos. Esos fantasmas molestos siguen sueltos en algún lado, pero siento que puedo confiar en Corrector Turbo para encargarse de ellos."

"Gracias, Corrector Yui.", Turbo sonrió levemente y reanudó la marcha, seguido por la joven.

Instantes después,

Los correctores se encontraron con unas puertas en particular más grandes que el resto. Al cruzar la entrada, pisaron una gran explanada al frente de una impresionante construcción.

Una voz exclamó a la espalda de los recién llegados, "¡Esperen, no cierren, un seg...!", antes de que ninguno de ellos reaccionara, un enorme cuerpo blanco los arrolló. Yui y Bjorn sucumbieron al peso y terminaron en el piso. Por un momento ninguno entendió qué estaba sucediendo, pero el peso de lo que les había caído encima, se aligeró en seguida.

"¡Ay no, ay no!, ¡Perdónenme!, ¡Fue un accidente, se los juro!", exclamaba la aguda voz de una chica joven.

La trigueña se incorporó para encontrarse con una chica de alborotado cabello color cenizo, vestida con un top, bufanda y jeans. "¡Lo siento, lo siento, lo siento!"

Turbo se levantó y descubrió que estaba cubierto de flores, "¿Qué es todo esto?"

"No te enojes, fue un accidente, en verdad, no pensé que me atoraría así. ¿Me perdonas? ¡Dime que sí!"

Con cuidado, Corrector Yui se apartó para no maltratar las flores, "Qué bonitas, ¿a dónde llevas todo esto?"

"Son para la academia de música, sí a la gente en la academia les encantan.", explicó la florista.

"Pero son demasiadas, ¿cómo puedes cargar tantas?", continuó el hada electrónica.

"No es tan pesado. Mira, son ligeras.", la caótica muchacha empezó a juntar las flores en ramos, y las apilaba con celeridad en el que sería un voluminoso racimo.

"¡Déjame ayudarte!", insistió la trigueña con entusiasmo.

"Te lo agradezco, amiga; pero créeme que puedo con esto, de veras, no es pesado.", de pronto la chica miró a la torre en el edificio al lado de donde estaban y miró al reloj en la cima. "¡Cielos, cielos, cielos! ¡Mira lo tarde que es, si no me apresuro, los salones no quedarán a tiempo, caray, caray, caray!", pensó un segundo más, vio a los correctores quienes la miraron curiosos.

"¿Sabes una cosa?, Me has convencido, sí, me servirás mucho de ayuda, sí que sí.", anunció la joven de cabello gris, al mismo tiempo que separaba un tanto de las flores, las más coloridas. "Por favor, lleva estas a El Maestro, siempre le dejo las más bonitas, pero si se las llevo personalmente, no terminaré de decorar los salones a tiempo; qué tarde es.", entregó el ramo a la trigueña, y aún desprendió algunos pétalos que lucían maltratados. De su cinturón tomó un atomizador y roció las flores para refrescarlas. "Eso es, por favor, discúlpenme por el empujón, llévenle el ramo a El Maestro, él debe estar a esta hora ensayando en el Conservatorio, eso es ahí enfrente, ¿sí lo ven, verdad? Asegúrense de entregárselo pronto, a él le encantan estas flores."

Antes de que los correctores pudieran responder nada, la florista recogió el enorme racimo con los dos brazos y echó a andar en dirección al edificio de la torre con el reloj, "Gracias, gracias; por favor llévenlas al Maestro."

"¿Qué es lo que acaba de pasar?", preguntó Turbo con expresión de aturdimiento.

"Parece alguien muy ocupado.", dijo ella, "Podemos llevar estas flores, como sea, íbamos a ver al maestro, ¿o no?"

"Sí, es cierto.", aceptó el neerlandés.

De pronto, Yui reparó en que aún llevaba la capa de su amiga espadachín puesta, "Vaya, me olvidé de devolverle el manto a Yala. Cuando termine esto asegúrate de que la llevemos."

"Sí, lo recordaré.", afirmó el muchacho.

Instantes después, el equipo entró al auditorio que les hubiera señalado la apresurada chica de las flores. El lugar estaba sumamente tranquilo, no se encontraron con nadie en el portal ni en el vestíbulo. A pesar de todo, sin decirse nada siguieron adelante ya que podían afirmar que escuchaban música al fondo.

Dentro de la sala del auditorio, el escenario estaba ocupado por toda una orquesta ataviada con ropas y pelucas blanquecinas tipo Luis XVI, quienes permanecían en descanso mientras escuchaban como sus superiores, empezaban a tocar a modo de ensayo-exhibición. Al centro, un hombre entrecano de cabello quebradizo con chaleco negro sentado ante el piano tocaba pausada y armoniosamente. A un lado del piano, un hombre con capa roja y larguísima peluca de risos plateada empezó a tocar con el violín que llevaba en las manos, pronto, ambos jóvenes identificaron melodía como el 'Ave María', pieza que escribiera Franz Schubert hacía casi 200 años, aunque esto último no lo sabía ninguno de los dos.

Pese al encanto de escuchar la combinación de piano y violín interpretado por las figuras más célebres de su gremio, la presencia de los correctores no pasó desapercibida para el grupo de músicos, quienes dirigieron una mirada llena de sorpresa hacia los recién llegados. Aquellos que estuvieran distraídos en algún otro rincón de la sala, eran de súbito atraídos por sus compañeros para presenciar la singular estampa que se mostraba ante ellos. Era extraño estar encima del escenario, y ser quienes presenciaran un espectáculo en vez de darlo.

El concertino no tardó mucho en darse cuenta de que algo irregular pasaba a su alrededor. Y en el acto escrutó con veloces miradas por encima de las cuerdas de su instrumento buscando ese algo fuera de lo normal. Esto no pasó desapercibido por su compañero en el piano quien le señaló a través de un casi imperceptible cambio en la octava de una nota que mirara hacía el frente. El hombre de negro también se había percatado de los intrusos pero se mantenía impávido en su acto, y seguía ejecutando la pieza.

Corrector Yui estaba resintiendo el peso de todas las miradas y se preguntó a sí misma si habían hecho lo correcto al entrar así, o se habían metido ya en algún problema mayúsculo. Conforme caminaba lanzó una mirada a Turbo, buscando preguntarle su opinión, pero este no la atendió y seguía caminando por el corredor como si nada pasara. A poca distancia del escenario, una extraña esfera de aspecto metálico se elevó de entre las gradas y flotó hacia el centro del escenario. Una lente de color azulado que parecía señalar lo que era el frente de esa máquina, enfocó a los dos humanos.

El hombre de ropa roja hizo el último movimiento con el arco del violín, al tiempo que el pianista concluía la pieza. Un silencio sepulcral se apoderó del sitio, Yui miraba asustada a la orquesta que estaba instalada en el entablado. Los músicos líderes intercambiaron miradas indecisas y luego se giraron de nuevo hacía los no invitados. Corrector Turbo despegó los labios para saludar, cuando el sonido de un llanto llamó su atención a unos asientos de distancia. Los humanos descubrieron a una jovencita de aproximadamente 12 o 13 años, vestida con uniforme escolar marinero azul, que los veía con la cara bañada de lágrimas.

"¿Estás bien?", preguntó Turbo a la chiquilla.

*snif*, la niña se repasó los ojos con los dorsos de las manos, "Sí, estoy bien, es solo que siempre lloro en las bodas."

"¡UNA BO...!", los correctores concluyeron que por eso todo el mundo estaba mirándolos tan sorprendidos, ¡habían interrumpido en un evento! En seguida, lo dos voltearon para apartarse del camino, pero pronto cayeron en cuenta de que la sala estaba completamente vacía, salvo por la orquesta sobre el escenario y la niña llorona en la primera fila. Ambos se miraron mutuamente esperando encontrar una explicación en su compañero.

"Muchachos, temo que se equivocaron de lugar. Aquí no hay quien pueda oficiar un matrimonio.", explicó el hombre de capa roja y larga cabellera plateada.

"Je je je, siempre me pregunté cómo sería un casamiento en el futuro.", agregó alguno de los miembros sobre el entablado.

Yui no salía todavía de su confusión, ¿cómo terminó haciendo creer que estaba casándose?

Turbo se acuclilló para reponerse de la impresión cuando armó el rompecabezas. "Ya lo entendí: Corrector Yui, el manto que te dio Yala parece un velo como lo llevas puesto. Además de las flores en las manos y el Ave María..."

La trigueña se sonrojó hasta el punto en donde su cara parecía resplandecer. A la vez, varios de los músicos rompieron a reír. "¡NO, NO, NO!, ¡ESTÁN EQUIVOCADOS!, ¡ESTO NO ES LO QUE PARECE!", en seguida se bajó la capa de Yala a los hombros. "¡Estas flores son para el maestro!", y en el acto levantó el ramo pidiendo que alguien lo tomara para entregarlo al destinatario.

"También necesitamos hablar con él.", agregó el conductor. "Hay muchas cosas fuera de control, y necesitamos su guía para resolver lo que está pasando."

El concertino volteó hacia el pianista, quien de inmediato con un movimiento de la cabeza consintió que los jóvenes se acercaran, por lo que de inmediato cuatro de los violinistas se levantaron de su lugar y les ayudaron a subir tirándolos por los brazos. El hombre de capa roja había tomado ya el ramo de flores que le encomendaran y con cuidado las colocó en un jarrón que descansaba a un lado del piano de cola negro.

El pianista miró fijamente a los correctores mientras estos esperaban el permiso de él para hablar. "¡Siéntanse en libertad de hablar! El Maestro Ludwig los escucha.", afirmó el de la larga cabellera plateada.

"Ahm... bien, nosotros venimos de la RedCom", empezó a hablar el neerlandés. Mientras el muchacho explicaba los motivos por lo que estaban ahí y los detalles alrededor de los fenómenos ocurridos dentro del mundo del juego. El hombre miraba sereno a su huésped sin apenas pestañear, al mismo tiempo, parecía tomar notas en algunas hojas de papel sueltas con una pluma que con frecuencia sumergía en un tintero. En algún momento, el concertino indicó a la orquesta que podían retirarse si les apetecía. Solo un grupo pequeño de oboes permanecieron en su sitio en apariencia hablando de sus propios asuntos. La niña que hubiera llorado conmovida unos minutos antes empezaba a practicar algunos acordes con una guitarra acústica.

"... y es por ello que confiamos en usted para considerar qué elementos cambiaron desde ayer que puedan estar relacionados con esto.", concluyó Corrector Turbo. El Maestro Ludwig apartó un momento la mirada para dar los últimos toques a las páginas que estuviera redactando. Entonces dio un golpecito en la superficie del piano con el frasco de tinta, con lo que el violinista de capa rojiza se acercó en el acto y recibió los papeles que el director de la orquesta le extendió.

"Jóvenes míos:", comenzó a leer en voz alta el violinista, "estoy bien informado de las numerosas irregularidades que están aquejando a nuestra comunidad. El Maestro Antonio-", el hombre hizo una breve pausa para llevarse una mano al pecho, indicando que el texto hacía referencia a él, "-se ha encargado de conjuntar la información a detalle. Sin embargo, hay un elemento que todavía me es desconocido, y es el que se refiere a los fantasmas. ¿Podrían describirlos?"

"Vaya, los he visto, pero no sabría como detallarlo.", admitió Turbo.

"¿Un dibujo ayudaría?", sugirió la joven de cabello castaño. El Maestro Ludwig deslizó sus pocos útiles a la orilla del piano, facilitándoselos. Pasaron unos minutos, donde lo complicado de la labor no era realizar el dibujo en sí, sino controlar la pluma, y es que aunque la chica tenía experiencia usando tinta, no estaba familiarizada con el empleo de aquella clase de punta. Finalmente, Yui terminó el dibujo y lo entregó al pianista que lo recibió con una inclinación cortés.

Pasó así un momento más mientras se inspeccionaba el dibujo. Ludwig frunció el ceño y redactó una nota más, y de inmediato se la extendió a Antonio. "Conozco a estos seres, y me parece extraño que estén sueltos; ya que ni siquiera deberían existir en este mundo. Ellos pertenecían a una versión preliminar de este juego, pero su número fue cancelado."

"¡Kiiaaaaa!", la difícil conversación se vio interrumpida cuando un grito se escuchó desde fuera del auditorio, y tras unos segundos, las puertas de la sala se abrieron de par en par. La florista que rato antes hubiera atropellado a los correctores, corrió directo hacia donde estaban los músicos y compañía. "¡Es horrible! ¡Estaba decorando los salones cuando de pronto dos enormes seres blancos me rodearon! ¡Me dieron un susto de muerte, no saben cómo dan miedo! ¡Vienen para acá, no dejen que me lleven! ¡Por fa- !", las puertas volaron de su sitio, dando paso forzado a las fantasmagóricas figuras blancas.

"¡Corrector Yui...!", espetó Turbo a su amiga para que se alistaran y así los humanos adoptaron posición de batalla. Uno de los seres blancos se arrojó directamente contra ellos. El varón desenfundó la navaja que llevaba consigo y se anticipó al ataque; pero con lo que no contaba, fue que la criatura emitiría su aturdidor grito, con lo que los chicos fueron desestabilizados y vulnerados. El sonido fue tan penetrante que inclusive su sentido de la vista fue afectado, provocándoles visión borrosa por un momento, tiempo suficiente para que el atacante pudiera embestir al muchacho, quien en su mejor reacción consiguió asirse al cuerpo del ser; el fantasma siguió volando torpemente por la sala con el conductor sujeto a él.

*¡Turbo!*, exclamó C.S. desde el ComCon, hablando con toda la fuerza que podía, *¡Detenga a la criatura, pero no lo lastime!*

"¡De todas formas, no me dejaráaaaaaaa!", devolvió el neerlandés.

Debajo de ellos, la joven trigueña aún estaba aturdida por el primer ataque sónico, pero se obligó a reponerse; (Si el otro atrapó a Turbo, significa que tienen verdaderamente un cuerpo, no son fantasmas del todo. Y si están en el mundo virtual, siguen siendo software. Esto es algo a lo que puedo hacerle frente. Corrector Yui puede iniciar a todo eso que sea software.), la chica levantó su báculo y apuntó a la creatura, "¡Fue suficiente, fantasma malvado!, ¡Ya has provocado demasiados problemas!, ¡Corrector Yui te mandará directo al cesto de la basura!"

Enseguida el hada electrónica lanzó su primer ataque, "¡Corrector, Iniciar YA!", las estrellas doradas volaron hacia el ser blanquecino, que se escabulló a un lado por encima de las gradas. "¡Ush! ¡Eso es trampa!"

La rabieta de la trigueña tuvo que abreviarse, ya que advirtió como el fantasma se aproximaba a un nuevo objetivo: la niña de escuela que seguía sobre el escenario entre los asientos de la orquesta. "¡No te lo permitiré!, ¡Corrector, Iniciar YA!"

El ser frenó en el aire evitando el ataque de su oponente, y en el acto se arrojó contra la humana. Antes de que Yui pudiera alistar el siguiente ataque, el fantasma emitió su potente alarido.

"¡Ghhiaa!", el ataque desarmó por completo a Corrector Yui, quien se derrumbó. Cada ataque de esos seres parecía robarle cada vez más energía. Por el siguiente momento, la criatura rondó sobrevolando a la caída, a quien lanzaba un nuevo alarido cada vez que intentaba algo ya fuera para recuperar su bastón o reincorporarse.

(¡Esto no está bien! Debo pensar en cómo recuperar mi báculo. No sé cuánto más podré soportarlo.)

Cuando estos pensamientos inundaban la mente de la joven, un cálido abrazo la rodeó. Unas suaves manos acariciaron su cabeza. Algo inundó sus oídos, sin que ella terminara de comprender qué ocurría en medio de su aturdimiento. Un instante después, la soltaron y se atrevió a levantar la cabeza. A su lado se encontró al Maestro Ludwig que la miraba con un gesto paternal.

Debido a su edad, no fue sencillo para el hombre alzarse en pie, pero una vez que Yui lo vio plantarse encarando al ser blanco, no pudo menos que sentir un profundo respeto por él.

Ludwig clavó sus ojos en los del ente desconocido, y lo desafió con una mano, provocándolo a que atacara.

El ser arremetió contra el músico, gritando para distraerlo. Corrector Yui percibió el sonido, pero esta vez no le causó el mismo daño que antes. Fue entonces que reparó en que sobre la cabeza tenía atada la bufanda que El Maestro estuviese usando, así como también algo taponeaba sus oidos. También fue impresionante la manera en que el hombre se mantenía firme ante el doloroso alarido del fantasma.

**CLANGGggg**, en cuanto el ser blanco estaba a punto de arrollar al Maestro Ludwig, este lo detuvo con un golpe en la cara, certeramente colocado con un platillo de acero que el intérprete había tomado de la sección de percusiones de la orquesta.

La temible figura cayó al piso para retorcerse, pero sin cambiar su cara. Ludwig le hizo una señal a Yui de que era ya su turno. Aún boquiabierta por la impresión, el hada electrónica se levantó y tomó el partido de la oportunidad que ganaran para ella. "¡Corrector, Iniciar YA!"

Las estrellas doradas cubrieron a la criatura que extrañamente se desinfló.

Por su lado, Corrector Turbo había conseguido sujetar al segundo fantasma con las piernas y con los brazos se aferró a la cabeza, cegando a la criatura. En el errático vuelo, pronto chocaron con los muros y en algún momento se enredaron con una de las cortinas del escenario. La intensa pelea del ser eventualmente desprendió el telón de su riel y los dos oponentes cayeron envueltos en él.

"¡Corrector Turbo!", espetó Yui preocupada. Bajo el montón de tela aún se libraba una batalla de la que el hada electrónica no perdía detalle. Al fin, la tela se desgarró liberando al conductor humano que se arrastró para salirse del camino.

Corrector Yui disparó por última ocasión, "¡Corrector, Iniciar YA!", también la criatura oculta debajo de la tela disminuyó de tamaño.

*¡Bien hecho, Correctores!*, habló C.S., *¡Ahora que han iniciado a esos dos, podré aplicar el parche con la información del Maestro Ludwig!*

"Cereza, ¿podrías explicar qué es lo que sucedió?", inquirió Turbo hablando a su ComCon.

*Contrario a lo que pensaba, lo que acaban de enfrentar no es un virus, sino un bug.*, explicó la ardilla electrónica, *Encontré un error de programación en el juego, que en combinación con el hardware de la máquina y un elemento sorpresa, provocaron un efecto en el software.*

"¿Qué, qué?, espera, explícame sin resumir: ¿A qué elemento sorpresa te refieres?"

*Los ComCon de la Señorita Yui y el de usted provocaron una interferencia con el conector de red de la máquina, lo cual causó un mal funcionamiento en el programa.*

"¿Es decir que todo lo que pasó ha sido por nuestra culpa?", preguntó el hada electrónica por encima del hombro del chico a la vez que se retiraba un trozo de cera que Ludwig le había colocado para protegerla.

*Yo no lo diría así.*, aclaró C.S., *Fueron demasiadas coincidencias las que se encontraron. Eso fue todo. Les alegrará saber que hice una actualización al programa y transmitiré esta corrección a todas las copias del juego.*

"Algo es algo.", admitió el neerlandés.

"C.S., ¿Qué eran las criaturas que enfrentamos entonces?"

*Siguiendo la pista del Maestro Ludwig, investigué un poco más y descubrí que esos disfraces corresponden a un acto cancelado en la versión final del juego.*

"¿Disfraces dices?", cuestionó Turbo, "¿Disfraces de quién?"

*Cuando se desencadenó el choque en el software, uno de los escenarios resultó especialmente afectado. En cada repetición, ellos perdieron un actor, el cual caía al escenario cerrado.*

"Un actor... ¿disfrazado?", sugirió el muchacho mirando a su amiga castaña. Ambos se incorporaron y fueron a la orilla del escenario desde donde vieron a la chica del uniforme y a la florista acuclilladas, que se escuchaban encantadas con lo que tenían ante ellas.

Al mismo tiempo, el Maestro Antonio pasó a espalda de los correctores al descubrir movimiento bajo el telón caído. Con alguna reserva hurgó entre los jirones de tela hasta dar con la parte blanca que perteneciera a el fantasma; jaló un poco la tela clara hasta dar con el borde, encontrando al fin al ocupante que lo miró con sus brillantes ojitos negros.

Corrector Yui se levantó del piso conmovida con un cachorro de panda entre brazos.

Minutos más tarde:

"¡Adios!", se despedía la colegiala del conservatorio.

"¡Gracias, Correctores!", agitaba la mano Alice.

"¡Hasta siempre!, ¡Muchas gracias!", exclamaron las gemelas Hash y Annie a una sola voz.

"No pierdas de vista lo elemental.", dijo Kyo-Ma a Turbo, que le devolvió una mirada de odio, pero que pasó desapercibida por los lentes del humano.

Un gran grupo de personajes se había reunido en el patio ante el auditorio para conocer a los chicos que habían llegado de la RedCom para ayudarlos. Corrector Yui y su compañero fueron despedidos entre vítores, al tiempo que salían del lugar llevando cada uno un pandita dormido entre los brazos, escoltados a su vez por el Maestro Antonio.

"Hay algo que no entiendo todavía", comentó Yui.

"¿Qué es?"

"¿Cómo hizo el maestro Ludwig para que no lo dañara el grito del fantasma?"

El Maestro Antonio miró un instante asombrado a los chicos.

"¿Estás hablando en serio?", cuestionó el conductor. "¡No me dirás que no te diste cuenta!"

"¿De qué?", la voz de Yui demostraba la sinceridad de sus palabras.

"El Maestro Ludwig es sordo.", explicó el violinista.

"¡Pero, pero... nos escuchó cuando le hablamos y también lo vi tocando el piano!"

"Él puede leer los labios, y sabe percibir el sonido a través de las vibraciones. La sordera no es un impedimento para él.", aseveró el acompañante. "Hay personas capaces de grandes cosas, con la fortaleza o el carácter para revolucionar el mundo. Una debilidad no sería suficiente para impedirles alcanzar sus metas. Los humanos pueden ser asombrosos cuando se lo proponen."

Yui se quedó pensativa recordando palabras similares que alguna vez le habían dicho los correctores de software. Un sentimiento de nostalgia volvió a invadirla.

Una familia de osos panda se mostraron más que felices cuando los correctores llegaron a su presencia y les entregaron a sus cachorros extraviados, quienes casi de manera instantánea despertaron de su sueño y prácticamente saltaron de los brazos de los humanos que los llevaban a sus padres, más que contentos de que volviesen a casa sanos y salvos.

Mientras los pandas daban media vuelta para alejarse juntos como una familia, Corrector Yui le dijo a su compañero. "¿Recuerdas lo que me dijiste en el tren?"

"No estoy seguro. ¿Qué parte?"

"Querías saber si serías capaz de proteger a los correctores.", la trigueña sonrió para él, "Pienso que lo estás haciendo muy bien."

"Gracias...", respondió Turbo algo titubeante.

.:. .:.

Yui fue la primera en abrir los ojos al recuperar la conciencia. Seguía sentada recargando la espalda en el gabinete del 'Party Dancefloor', pero algo le pareció muy extraño. Sentía que el lugar estaba sumamente oscuro. A un lado solo escuchaba un débil siseo, que era el abanico de la computadora que controlaba el juego. De pronto en el relativo silencio se atravesó el sonido de Bjorn que actuó como si acabara de despertar de un plácido sueño.

"Bjorn, ¿por qué está tan oscuro? ¿Apagaste las luces o algo así?"

*Es normal a esta hora, Señorita Yui*, intervino C.S., *Han pasado dos horas y media desde que entramos en el sistema del juego.

"¿¡Cómo que dos horas!", preguntó la trigueña incrédula, "en el mundo virtual el tiempo corre más rápido, ¿no es verdad? No pudo pasar tanto tiempo."

*En la RedCom, tan solo.*, apuntó C.S., *No estuvimos alojados en la RedCom, sino en un sistema de microcómputo que solo permitió un sincronía en tiempo real.*

"C.S., ¿quieres decirme qué hora es?", la voz de Yui empezaba a sonar realmente asustada.

*21:42*, anunció la aludida.

"... Bjorn...", gruñó la trigueña, "pudiste haberme avisado... Mis padres no me perdonarán por llegar tan tarde..."

"Yui, espera, puedo llevarte en la bicicleta..."

A tientas, Yui localizó su mochila, se levantó y marchó trabajosamente hacia la salida. No sin antes tropezar con una silla y luego con un basurero, alcanzó la puerta que usaran antes. "¡IDIOTA! ¡PUEDES AGARRAR TU BICICLETA Y METERT-"*BLAM*"-¿por qué tenía que hacerte caso...?", y con el portazo, la misión del día había sido concluida.

Bjorn no menos que apenado, se dio a la tarea de re-armar la computadora del 'Party Dancefloor'. En ningún momento contó con el problema del tiempo, fue algo inesperado; pero cualquier justificación resultaría inútil para su amiga.

Lunes, hora del descanso.

"¡Kya!, ¡Takoyaki!", exclamó Yui con la boca hecha agua cuando Nobuko destapó su obento.

"¿Quiere un poco, Señorita Kasuga?", invitó Nobuko haciendo un esfuerzo por sonreír.

"¡Gracias! ¡Todo lo que preparas me encanta!", agregó la trigueña.

"Yui, no deberías monopolizar el almuerzo de Nobuko.", regañó Reiko.

"¡No pasa nada! ¡Traje para todas!", intervino la chica de larga cabellera oscura a la vez que destapaba una segunda caja de almuerzo llena de más y más bolitas de pulpo.

"¡Yo no lo decía por eso!", concluyo la pelimorada a la vez que pensaba (¿De dónde saca tanta energía esta mujer?)

"Haruna, ¡tienes que probar la comida de Nobuko!", ofreció Yui a su mejor amiga.

"Gracias, eres muy amable, Nobuko.", la delicada joven de cabello rosa tomó uno de los bocadillos con sus palillos.

"Y tú, Akik-", la trigueña se distrajo por una cajita verde con un listón dorado que tenía su baja amiga a un lado. "Akiko, ¿acaso es tu cumpleaños?"

"Mi cumplea... ¿por qué piensas eso?", Akiko no tuvo inconveniente en tomar tres takoyaki mientras se mostraba extrañada por la pregunta.

"Lo pensé por el regalo que tienes ahí."

"¡Ah! ¡Esto!", Akiko tomó la cajita y miró nerviosa en todas direcciones. Buscaba un escondite para ella, pero tuvo que desistir, y al fin la regresó a su lugar suspirando profundamente. "No es para mí... ¿no me digas que olvidaste qué día es hoy?"

"Estuvimos tan concentradas con el examen que seguramente se le olvidó por completo.", sugirió Reiko.

"Chicas, no me hablen con acertijos.", rogó preocupada la trigueña.

"Yui, hoy es 15 de febrero.", explicó Haruna con un tono tranquilizante, "Un día después de San Valentín."

"Así que como no hubo escuela ayer... ¡hoy es el día de los Tomo choco!", comentó Nobuko sonrojada.

"¿¡Un… Tomo!", espetó Yui asombrada.

"Sí, ya, ¡ya no me lo hagas más difícil!", pidió Akiko llevándose una palma a la cara para ocultar su pena.

"Es lindo tener sentimientos por las personas y que ellos sientan lo mismo por ti, ¿verdad?", comentó la muchacha de cabello oscuro llevándose las manos al pecho.

"Sí lo es, y mucho.", contestó Haruna con una expresión tierna.

"¿Y tú a qué hora vas a entregar tu Honmei choco?", preguntó sugerente Reiko.

"A decir verdad, esperaba escapar 10 minutos antes para buscar a Takashi", admitió con una sonrisa nerviosa la pelirosa.

"¿Puedo ir contigo?", preguntó la bajita chica de coletas verdes, "necesito algo de valor."

"¿A quién vas a regalarle tu chocolate, Akiko?", quiso saber Yui. La interpelada se tornó de color azul.

"Yui, creo que el examen de hoy te dejó en la luna.", replicó Reiko con ironía, "Es más que obvio que es para Ireto."

"Es cierto, ustedes dos se han llevado bastante bien desde el año pasado. Qué torpe soy.", replicó la joven de cabello castaño.

"¿Entonces usted no va a regalar chocolates, Señorita Kasuga?", preguntó Nobuko en voz baja.

"Qué va.", respondió Yui encogiéndose en hombros, "La persona que me interesa está muy lejos por ahora. Ahora está en América, pero en algunas semanas llegará a Japón. Tal vez en ese momento lo haría."

"Ánimo, Señorita Kasuga, si necesitara valor en ese momento, cuente conmigo.", ofreció la apacible otaku sonriendo para ella.

"Muchas gracias, Nobuko. Serás la primera persona a la que acudiré.", la trigueña sonrió conmovida.

Haruna cerró su portaviandas y se levantó del césped. "Chicas, debo dejarlas, iré a donde les dije."

"Por favor, ¡espérame!, necesito tu entusiasmo, Haruna.", rogó Akiko con la voz temblorosa.

Finalmente, las dos valerosas chicas se apartaron de sus compañeras, mientras estas las veían por la espalda conforme se alejaban. Yui melancólica, Nobuko emocionada, y Reiko sumamente seria.

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Algunas horas más tarde, al terminar la jornada escolar, Yui debió quedarse hasta una hora más tarde junto a dos compañeros de clase. Así lo determinaba la rotación de turnos para limpiar el aula. Ichitose y Akari hicieron el momento más o menos ameno, aunque no frecuentaban el trato con la joven Kasuga. El primero de ellos comentó lo contento que estaba por haber recibido dos chocolates durante el día, mientras que el otro muchacho bromeaba por ser un 'ronery', es decir, jugando con una expresión del inglés que significaba que era un solitario, pero su estado de humor dejaba ver que le era irrelevante el tema.

Cuando la tercia de estudiantes terminara su labor, procedieron a guardar las escobas, trapeador y por últimos los varones se adelantaron para llevar la basura al contenedor de afuera. La trigueña cargó luego su pequeña mochila y se dispuso a bajar a la planta baja para dirigirse a casa.

A mitad del descenso, se detuvo un momento para mirar el hermoso atardecer en el horizonte que permitía ver el ventanal de la escalera principal. La calidez del sol rojizo de la hora le provocaba sentirse nostálgica y reconfortada a la vez. Por un instante se reclamó a sí misma por permitirse creerse solitaria, siendo que tenía una gran familia en casa y excelentes amigas en la escuela. Por supuesto, a sus pensamientos no podían faltar los correctores, a quienes extrañaba hasta lo más profundo de su alma, pero solo apartándose de ellos podía sentirse con la confianza suficiente para no volver a dañarlos como había pasado ya.

Cuando bajó la mirada a la entrada del colegio, fue una grata sorpresa descubrir la figura de Nobuko Nakahara a un lado de la calzada. Al principio se preguntó qué haría ella en ese lugar a esa hora, pero no tardó en concluir que con seguridad habría tenido actividades de club o quizá asesoría académica. Animada por la posibilidad de marcharse a casa acompañada de una buena amiga, apresuró el paso escaleras abajo.

Una vez en el vestíbulo de la Academia Scroll, Yui anduvo rápidamente en línea recta para alcanzar a la tímida jovencita.

Dos pasos antes de salir del edificio, Yui se detuvo en seco cuando vio a lo lejos que una bicicleta se detenía a un lado de Nakahara. Enseguida identificó al portador del vehículo quien era Bjorn Taisha. Un escalofrío corrió por la espalda de la trigueña cuando su amiga levantó un paquete entre las manos y lo extendió al muchacho mayor. No había duda: se trataba de un chocolate como los que hubieran regalado Haruna y Akiko al medio día.

Aún impresionada, Yui se deslizó para ocultarse de la vista tras una columna de la construcción. De alguna manera Nobuko y Bjorn percibieron algo a sus espaldas y se giraron para cerciorarse, pero no vieron nada ni a nadie.

Sumamente nerviosa, Yui Kasuga espió por un lado de su escondite en el momento que Nobuko se sentaba de lado en el portaequipaje de la bicicleta. Un instante después, la pareja se alejó sobre la vereda.

"¡Rayos! ¡Vaya susto me diste, Nobuko!", dijo Yui en voz muy baja, prácticamente era un murmullo que tan solo ella entendería. "Lo siento, estuve a punto de arruinar tu declaración, soy una torpe, una tonta..."

A un paso sumamente lento, la joven trigueña se dirigió a la carretera. "Quién lo diría... ¡mira que tenía que gustarte ese maleducado!", con trabajo, apenas consiguió pasar saliva por su garganta, la emoción que sentía le presionaba, "Tú sí eres una chica valiente: apenas lo conoces y no dudaste en ir por él..."

Una vez sobre la acera, no pudo evitar voltear para buscarlos, pero para ese momento se habían perdido ya de vista. "¡Muy bien, amiga!, ¡En verdad me siento feliz por ti!". La mano temblorosa de la adolescente buscó desanudar el listón del cuello, se sentía tan impresionada que de súbito el calor la ahogaba.

Entonces, con largas pisadas empezó a alejarse de la escuela. Anduvo con la cabeza agachada ya que no quería que nadie la mirara a la cara. Gruesas lágrimas brotaron de sus ojos a la vez que apretaba los dientes, en su andar, empezó a preguntarse si debía ver a un médico; parecía que después de lo que había pasado con el 'Party Dancefloor', estaba demasiado susceptible a todo.

"Buena suerte, amigos...", alcanzó a susurrar la chica por una última ocasión, antes de echar a correr. No entendía qué era ese sentimiento en su cuello y el extraño ardor que le recorría la espalda.


En el próximo episodio: El mundo gira, y no solo por la RedCom. Personas van y vienen, todos con objetivos distintos. ¿Cuál es la verdad detrás de los ataques en la Red Urbana Metrópoli? Sigue la acción de Corrector Yui Upgrade, capítulo 5: "Una nueva realidad" e "Investigación"


Pues bien, en esta ocasión es mi deseo dirigir algunas líneas para ustedes mis apreciados lectores. Para comenzar, deseo agradecerles el seguirme hasta este punto y con un especial reconocimiento a las personas que me han gratificado con sus amables comentarios en la zona de reviews de esta página:

Shi-P-Dream, mil gracias por tu constancia, tus comentarios siempre me arrancan una sonrisa, y me permiten ver que mis acciones con esta historia han sido acertadas, espero contar con tu magnífico apoyo hasta el fin de esta aventura.

RIAADVD, en especial te agradezco por ser el primero en retroalimentar a Upgrade cuando lo establecí en esta web de fanfiction, espero saber más de ti pronto.

HolyBlack, muchas gracias por tu amable comentario, espero que te esté gustando el rumbo que va adoptando la serie.

Lin, gracias por tu apoyo, estaré al tanto de tus nuevos review si deseas dejarlos.

Mike Hiragizawa, tú siempre has sido una persona muy apreciada para mi, y al ver tu comentario en su momento me reanimó mucho al saber que viejos amigos como tú siguen presentes.

Alma Fuu, también eres una lectora con quien disfruto mucho platicar de anime y los demás temas del mundo exterior. Me gustaría que comentes más seguido, ahora que sabes cómo ha evolucionado CYU.

Valaina, me entusiasma saber que el espíritu de Upgrade consiguiera envolverte. Te aseguro que no te los decepcionaré. Esta reedición es aún joven y lo mejor está aún por venir.

Adriana, otra apreciable amiga de la "vieja guardia". Espero que estés disfrutando del nuevo contenido, el cual he creado con especial dedicatoria para los fans que vuelven a disfrutar de esta historia.

También quiero invitarlos a visitar y suscribirse al canal de facebook de Corrector Yui Upgrade, donde podrán enterarse de actualizaciones y ver algunos contenidos adicionales que ya están preparándose. Agreguen a YuiKasuga2011 o Corrector Yui Upgrade