Total Drama Hetalia

Disclaimer: ni hetalia ni sus personajes me pertenecen solo los uso con propósitos de entretenimiento. Y juro por dios que no he visto total drama island ni total drama action ni nada de eso e e

Primera persona: Feliciano/Italia del Norte

Había amanecido hace poco, y sentía los rayos del sol entrando por la ventana de mi habitación, iluminándola un poco más cada vez puesto que siempre dormía con las ventanas abiertas. Tenía ganas de pedirle al sol que no fuera malito conmigo y me dejara dormir, pero por más que trataba el sol no me hacía caso jamás. Estiré los brazos esperando encontrarme aquella fuente natural de calor que me había acompañado toda la noche, para solo tantear las sabanas calientes y vacías, impecables eso si porque doitsu nunca se paraba de la cama sin dejarla arreglada. Incluso en algunas mañanas sentía que me miraba y suspiraba, porque no había forma conocida por este mundo de que me levantara a una hora decente, y eso lo lamentaba porque me habría gustado hacerle el desayuno aunque fuera una vez…

—¡Feliciano despierta el desayuno está listo!

Abrí los ojos para variar, sonriendo mientras reconocía cada una de las cosas que me rodeaban, saliendo de mis sueños: las cortinas que había puesto la primavera pasada para que la habitación se viera bonita, el armario de roble que me había regalado Ludwig para que guardara mi ropa. El agujero en la pared que se hizo cuando mi Fratello me tiró desde la sala ya ni recordaba porque, y el televisor que había mandado a poner para tener algo que ver por las noches, aunque se volvía un entretenimiento secundario cuando tenía toda la noche por delante con el alemán y creatividad suficiente para hacerle feliz en más de 500 formas diferentes…

—Vee

Algo soñoliento aún olí el aroma de unas tortillas de papas recién hechas, sabiendo que en cualquier momento Doitsu aparecería por la puerta reclamando mi presencia en la mesa, pero sentía ganas de hacer algo diferente y para variar encender la tv, así que busqué el control y medio dormido lo encendí en un canal cualquiera en el que apareció una propaganda de lo que parecía ser un reality show con una chica de cabello negro anunciándose en unas letras brillantes de colores que se llevaron toda mi atención " ¡el famoso concurso total drama hetalia, con representantes de los diferentes países será llevado a cabo hoy en suiza! ¡16 representantes de los países de todo el mundo vivirán juntos en esta casa observados por las cámaras y cumplirán retos locos para demostrar quién es el más fuerte! Al final del concurso solo una nación quedará en pie, y será el ganador o ganadora de mil millones de dólares, disponer de uno de los perdedores como desee y un deseo único e irrepe…" no pude saber que decía porque Ludwig me había quitado el remoto, suspirando al verme con la mirada perdida en el aparato, como perdido en los alucinógenos colores brillantes del comercial

— no veas la televisión desde tan temprano, el desayuno se te enfriará

— es que vee, había un comercial en televisión, va a haber un programa de televisión, ¿no quieres concursar conmigo? ¡Nos divertiremos juntos!

Me colgué de su brazo como siempre que quería atención, de forma afectuosa, y dando saltitos entusiastas mientras repetía mil veces la idea del concurso, cambiándola cada vez hasta que resultó un trabalenguas imposible de descifrar que tenía algo que ver con un gato, una casa en ruinas y mil millones de esclavos. Luego de un rato parecía que había olvidado por completo el asunto del reality show, mientras me dedicaba a comer la tortilla de papas que me hizo Ludwig, balanceando las piernas y tarareando con una sonrisa en mi rostro, sonrojándome ligeramente al sentir que mi compañero sonreía un poco más siempre que me veía animado…

—Te ha quedado bastante bueno Doitsu, cada día te salen mejor los desayunos… a este paso me dejaras atrás vee

Le dije con una mueca juguetona, acostumbrado a comer los desayunos que me preparaba por la imposibilidad de que saliera de la cama antes de él, sin importar cuánto me empecinara en decirle que era su culpa por ser tan calientito y hacerme difícil el abrir los ojos demasiado temprano. Eso sí de una forma u otra siempre preparaba el almuerzo, la cena y cualquier cosa en el medio, después de todo debía honrar la cocina italiana y a Ludwig le encantaba cada vez que yo cocinaba para él. Me distraje cuando escuché el sonido del papel cayendo en el suelo, y vi unos sobres de papel amarillo deslizándose por el buzón del correo. Me paré de la mesa cuando acabé de comer, y tomé las cartas escritas en una caligrafía extraña y que parecían invitaciones, con mi nombre y el de Ludwig escritos en ellas.

"Esta cordialmente invitado a participar en Total Drama Hetalia y tener la oportunidad única y especial de ganar mil millones de dólares, la oportunidad de disponer de uno de los perdedores y un deseo sin límites…

¡Lo esperamos!"

Ne, ne doitsu ¿a que no adivinaaaas?


Primera persona: Ivan/Rusia

Frío. No un frío relajado, o uno que se siente como el producto de un viento helado, ni uno apacible y tranquilo que se iría por si solo a las primeras horas de la mañana, sino un frío duro, implacable que no cesaba en ningún momento, sino que más bien crecía gradualmente, lo suficientemente árido como para hacer que las personas sensibles sufrieran de dolor. Pero cuando has vivido años en el mismo frío, deja de lastimarte se convierte en una parte de ti tan fundamental como cualquier otra. Te acostumbras al frío, te vuelves uno con él y… desapareces. Lo que no evitaba que cada mañana tuviera unos minutos de indecisión entre abandonar mi cama cálida, y reconfortante para salir a darme una ducha matutina. Remoloneé un poco, aferrado a los más de diez cobertores y mantas para luego suspirar y finalmente salir de la cama, entrando al baño, y abriendo el agua caliente, que bajó por mi pecho desnudo, calentándome un poco. Normalmente me habría ido a "jugar" con Toris estirándolo por gusto a ver si crecía mas, o poniéndole la mano en la cabeza a Raivis un buen rato confirmando una teoría que tenía desde hace un tiempo: que si seguía presionándolo no crecería jamás. De hecho si tenía suerte era probable que no solo impidiera su crecimiento sino que lo hiciera encoger, bastante improbable pero divertido de imaginar. Pero este día no podía dedicarme a ninguna de mis "diversiones" porque mis hermanas habían venido a visitarme, ambas al parecer para darme una noticia o algo como eso. No estaba muy seguro de que querían pero siempre me gustaba tenerlas en casa… me gusta… en serio…

Demonios me había deprimido de nuevo. Prolongué el baño tanto como pude, evitando bajar a la sala, y cuando estuve listo me vestí con mi ropa habitual, sonriendo al espejo cuando me puse la bufanda que me había regalado mi hermana mayor, un tanto más tranquilo de lo normal, y bajé a la sala donde Belarus y Ucrania me esperaban con el desayuno servido, aunque no veía a Toris, Raivis o Latvis por ningún lado, lo que me hizo pensar que quizás estarían escondiéndose de mí, lo que me disgustaba, porque me arruinaban todos los "juegos" que tenía preparado para pasar el rato con ellos

—Ne Russia-chan ¿te encuentras bien?

La voz de mi hermana mayor me distrajo brevemente de mis pensamientos, dándome cuenta de que probablemente estaba algo abstraído en ellos, y que eso había hecho que me viera serio o distante. Le correspondí con una sonrisa amplia pero no necesariamente sincera al menos para calmarla un poco. Belarús estaba ahí también con un semblante de lo más serio y mirándome hasta que creí que trataba de perforarme la cabeza con los ojos para saber si estaba en verdad bien, asustándome un poco. De verdad que mi hermanita era escalofriante, en especial cuando de acosarme se trataba, y no me sorprendió mucho que ella fuera la siguiente en hablar

—Nos han llegado unas invitaciones ¿no has recibido la tuya Ivan?

Las dos tenían unos sobres idénticos en sus manos, lo que me intrigó un poco, aunque esa breve atención por los sobres idénticos se vio interrumpida al darme cuenta de que Raivis no me había dado el correo cuando había despertado, lo que me daba una excusa bastante buena para darle una reprimenda y animarme un poco el día. Les correspondí a mis hermanas con una sonrisa más que por costumbre que por otra cosa, para mantenerlas tranquilas acerca de mi estado anímico. Por experiencia propia sabía que lo que muestra una persona muy pocas veces tiene que ver con lo que ocurre debajo de la superficie, y yo era el vivo ejemplo de ello.

—Raivis, esta mañana no me has traido el correo ¿da?

Dije en un tono de voz lo suficientemente alto como para que el pequeño tembloroso saliera de la cocina, trayendo un enorme fajo de cartas que podían clasificarse en grupos con tan solo mirarlas: Cartas de Prussia, amenazas de muerte y amenazas de muerte de Prussia. Pero un sobre destacó de entre el resto, de papel amarillo y grueso, idéntico a los que tenían mis hermanas, así que lo tome dejando de un lado el resto del correo inútil, no sin antes poner una mano sobre la cabeza del pequeño tembloroso, aprisionándolo hacia abajo mientras le sonreía para que captara el mensaje, con una alegría casi infantil al sentirle temblar por tan poca cosa, balanceando mi dedo enfrente de su rostro, una vez por cada palabra que decía

— Seras buen niño y no volveras a olvidar traerme el correo ¿da?

— S-si señor Rusia— temblaba tanto que casi me daba lástima hacerle eso, CASI.

— Buen chico

Le deje irse corriendo con los otros dos, y abrí el sobre, volviendo a la mesa del comedor con mis hermanas que parecían esperar algún tipo de reacción de mi parte, excepto por Natasha que estaba taladrándome con la mirada por puro gusto, poniéndome algo nervioso. Parecía una invitación para uno de esos programas de televisión donde la gente va a hacer el ridículo, pero tenía premios bastante… prometedores, especialmente el deseo y el disponer de uno de los perdedores, mucho más atractivos para mí que el dinero por mucho que fuera. Un deseo…sonaba bastante tentador, aunque no tenía idea de los límites de ese deseo

Si ganamos este concurso estúpido todos serian contigo Iván… como quieres ¿no?

La mirada de Natasha al decir eso era extraña, una mezcla de nostálgica tristeza y felicidad que no veía en su rostro desde hace años… así que todos se volverían uno conmigo, un mapa enorme donde solo diría "Rusia" por todos lados, las reuniones celebrándose en mi casa por el resto de la eternidad, todos bajo mi dominio, rindiéndome cuentas de cualquier cosa… pensamiento que me arrancó una sonrisa amplia, con tan solo imaginar que estaba a unos pocos pasos de distancia de mi sueño, solo con ganar el estúpido concurso, y lo tendría… todos serian uno con Rusia. Natasha estaba sonriendo como adivinándome los pensamientos, lo que de nuevo me causo escalofríos, por lo que distraje mi atención a Katyusha, que miraba para todos lados como una niña que hace travesuras pero tiene miedo de que la atrapen, todo eso acompañado del "boing" de sus pechos

—Tienen invitaciones ¿van a participar ustedes también?

— Salir en televisión me pone nerviosa pero… quiero apoyar a Rusia-chan, y si gano podre pagarte todo lo que debo

Aún estaba nerviosa, pero el que quisiera entrar solo para ayudarme a pesar de lo penosa que era, me alegró un poco…

—Si nosotros entramos y te apoyamos tienes tres veces más posibilidades de conseguir tu objetivo ¿no lo crees? Llámalo una alianza.

—Me gusta… bastante…— En un gesto espontaneo, tomé de las manos a mis hermanas, y les sonreí con sinceridad como cuando éramos más pequeños y estábamos todo el tiempo juntos…

Ganaría y haría realidad mi deseo


Primera persona: Alfred /Estados Unidos

El despertador empezó a sonar ruidosamente al lado de mi cama, medio ahogado entre un par de bóxers, unas medias, el envoltorio de una hamburguesa del mcdonalds y mi peluche de elmo, que cada segundo corría peligro a manos de mi Arthur que dormía tranquilamente a mi lado frunciendo el ceño por el incesante sonido, como si me regañara hasta con los ojos cerrados. Me estire descuidadamente, y trate de que dejara de sonar pero no paraba y estaba volviéndose en algo muy frustrante. Quería volver a los brazos de Arthur, acurrucarme en ellos, y escucharle hablar de sus haditas imaginarias y de que mi elmo lo miraba fijamente por la noche. Pero el despertador seguía quejándose, hasta que lo agarré y lo tiré por la ventana, escuchando un grito y las llantas de un auto frenando violentamente

— ¡No se quería callar lo siento!

Grité por la ventana, mientras me volteaba a ver al inglés en mi cama, profundamente dormido, musitando algo de sus haditas imaginarias. Definitivamente tenía el sueño como una roca y eso era mucho viniendo de mi, que podía quedarme dormido hasta el día del juicio final, si no fuera por Arthur, que se dedicaba a hacerme cariños hasta que abriera los ojos… y si eso no funcionaba me echaba a patadas de la cama. En silencio, me paré de puntillas, cubriéndolo con una manta para poder correr a la cocina y hacerle el desayuno antes de que abriera los ojos y se ofreciera a hacerlo él. No quería pasar otra semana como la anterior dejando mis tripas en el baño mientras el inglés me miraba haciéndose el ofendido y diciendo que no tenía estomago para la buena cocina. Así que se había convertido en una clase de ritual para mí despertar antes que él y cocinar antes de que pudiera decirme nada, además de que por mucho que lo dijera mi comida no era tan mala, al menos no como Arthur la pintaba diciendo que era comida de campesino solo para hacerme rabiar.

Empecé a preparar unos huevos fritos con panqueques, pan tostado con mermelada y mantequilla, leche caliente, tocino frito con champiñones, tomates fritos y por algún motivo jugo de naranja así Arthur me viniera con el cuento de que no comía sino tragaba, y que tenía un agujero sin fondo en vez de estomago, cuando la puerta se abrió y por ella entró un niño de pelo corto, lentes y un oso enorme en sus brazos que se me hacia extrañamente familiar… aparte de el hecho de que tenía las llaves de mi casa

—Disculpa ¿Quién eres y de donde sacaste las llaves de mi casa?

—Soy Canadá…

— ¿Quién?

—Tu hermano…

El niño se sentó en la mesa con tres sobres de papel amarillo, mirando el desayuno, el oso en sus brazos y a mí, sonrojándose como si le diera pena verme en ropa interior, unos bóxers algo apretados con mi bandera en ellos, a lo que me reí un poco, disfrutando de la pena ajena por algún motivo, quizás porque yo no sentía pena alguna lo que me hacía grato verla en otros. Estaba aún soñoliento así que no recordaba al chico que se llamaba… ¿Cómo dijo que se llamaba?, pero parecía simpático así que le serví un poco de todo lo que había hecho para Arthur, mientras le escuchaba despertar en la habitación contigua

—Es demasiada comida me sentará mal al estomago…

—No te preocupes es 100% comida americana nada de eso puede sentarte mal y menos si lo hice yo

Le sonreí, hasta que el chico suspiró y empezó a comer como sin decirse a decirme a que se suponía que había venido, no es que importara mucho. Mientras escuchaba a Arthur, lavarse los dientes y el rostro, lanzando una maldición por haber tropezado con lo que parecía chicle, así que probablemente estaría de mal humor. Hace algún tiempo había empezado a escuchar música a inglesa por referencia a Arthur, y había encontrado una canción que me gustó tanto que compré el Cd para ponerla todas las mañanas y ponerle de buen humor. La razón de que siempre le hiciera sonreír es que esa canción me hacía pensar en el…

*And if a double-Decker Bus

Crashes into us

To die by your side

Is such a heavenly way to die

And if a ten-ton truck

Kills the both of us

To die by your side

Well the pleasure the privilege is mine

El inglés apareció por la puerta de la cocina, con cara de querer gritarme o al menos putearme la madre, pero cuando escuchó lo que había puesto se detuvo en el aire, como si se lo pensara mejor y al final suspiró derrotado y sonrió a medias su forma de decirme "vale, has ganado esta pero no correrás con suerte la próxima vez" le hice una mueca juguetona y le serví antes de que pudiera quejarse de que con lo que preparaba yo de desayuno podían comer al menos diez personas, y me senté con él y el niño del oso, aprovechando el momento de intimidad para robarle un beso en los labios, mientras la canción seguía sonando por la radio

TAKE ME OUT TONIGHT
OH, TAKE ME ANYWHERE, I DONT CARE
I DONT CARE, I DONT CARE
DRIVING IN YOUR CAR
I NEVER NEVER WANT TO GO HOME
BECAUSE I HAVENT GOT ONE, DA ...
OH, I HAVENT GOT ONE

—Esto… vine para decirles de una invitación que me llegó por correo y parece que les mandaron unas a ustedes también… es para participar en un reality show

Mis ojos se iluminaron mientras Arthur más bien parecía palidecer ante la idea de estar en televisión internacional, pero los premios sonaban maravillosos… un deseo mágico y especial que seguro podía gastar en que me construyeran una hamburguesa gigante, un museo de las papas fritas o mejor aún en unas vacaciones con mi querido inglesito a mi disposición, para mí y solo para mi… oh si no solo Arthur tiene un lado demonio

— ¡Tenemos que ir! ¡Solo imagina las posibilidades! ¡Puedo conseguir un museo de las papas fritas, la hamburguesa más grande del mundo o una isla para nosotros dos!

Con cada una de mis proposiciones, ponía su cara de "ya me vienes con una estupidez Alfred" pero aquello de la isla, hizo que se sonrojara de pronto, probablemente imaginando las mismas vacaciones desenfrenadas eróticas que tenía en mi cabeza

— Vale, vale pero solo porque pateare tu trasero y luego haré lo que quiera con el ¿eh? Ni creas que te tendré misericordia y si gano no malgastaré mis deseos en ti.

En vez de enojarme, lo abrazé y empecé a dar vueltas por la sala llevándome todo el mobiliario por delante.

Estaríamos juntos y ganaría

Ganaría por el….


Primera persona: Francis/Francia

Aunque mi maravillosa apariencia parezca descuidada no es fácil ser tan guapo como yo, y no es producto de la casualidad. Me pasaba un buen rato escogiendo ropa de mi armario, no en balde mi país es la capital de la moda en el mundo, y luego dedicaba un rato a repasar mi imagen en el espejo lo que no tomaba demasiado. Hacía algo de frío por la época así que me puse un abrigo y una bufanda cálida para no enfermarme y salí al aeropuerto, para ir a casa de Antonio, aunque inevitablemente llegue media hora coqueteando y siendo coqueteado con las encantadoras chicas españolas, y en total cuarenta y cinco minutos tarde por tener un encantador temps d 'amour con una pelirroja llamada Karina en su casa, que tenía una cama bastante grande y una excelente disposición, que hizo que olvidara que había venido a ver a Antonio y a Gilbert, así que como cosa rara en mi tuve que despedirme a toda prisa después de dejarle mi teléfono, y salir corriendo a la casa del español.

Cuando llegué Gilbert y Antonio ya estaban en la sala, hablando y tomando algo. Cuando me vieron se quedaron callados unos cuantos segundos, antes destacar cada uno un sobre amarillo idéntico al que habían dejado en mi casa, tan rápido como si fuera un arma en vez de una simple carta

— ¡A ustedes también! ¡Qué maravillosoooo! ¡Saldremos los tres en televisión!

—A Lovi también le han dado una—Dijo Antonio alcanzándome una copa de vino tinto—Lovi y yo estarnos juntitoooooos

Mientras Antonio se emocionaba pensando en estar con Lovino en el dichoso programa de televisión, Gilbert hacía un gesto como si fuera a vomitar y se partió de la risa escandalosamente en el suelo, como si le hiciera gracia el amor de nuestro amigo por el pequeño italiano. La verdad, se me hacía difícil entender cómo podía querer a un chico tan escandaloso, grosero y cascarrabias como Lovino, pero si le hacía feliz no pensaba decir nada al respecto

—¡Ore-sama no desperdiciara su deseo en ningún mocoso! Cuando gane

—Si ganas—puntualicé con una sonrisa dándole un trago al vino—Si ganas Gilbert…

—Repito: CUANDO GANE, haré que Prussia vuelva a ser una nación, dispondré del ruso loco para que me devuelva mis tierras y con el dinero seré hasta más rico que el idiota de Alfred, o cualquiera de esos. ¡Es un plan infalible!

—En lo que a mí se refiere, si gano pediré que me hagan un gran desfile dedicado a mí, que hagan el día internacional de decirle a Francis lo maravilloso que es, y de que me den regalos, y por supuesto que todos hagan el amour con moi para… estrechar relaciones o lo que sea

—eh tío que es solo un deseo es un reality no un genio mágico— dijo Antonio, riéndose mientras Gilbert y yo seguíamos tomando animadamente—Yo quiero algo que pueda compartir con Lovi pero no se qué…

—Lo único que necesitas darle a Lovi es amour mon petit cherie—le dije a Antonio, recibiendo una sonrisa de su parte, ya más que acostumbrado a que me dirigiera a ellos con apelativos amorosos sin estar coqueteando realmente— pide como deseo algo que el quiera, o unas vacaciones románticas, o puedes llenarle la cama de pétalos de rosa y…

—Deja de influenciarlo a malgastar su deseo Francis—Gilbert me dio un zape algo fuerte en la cabeza— aunque de todas formas yo seré el ganador ni gasten imaginación en pensar deseos

—Estaba pensando… ya que siempre hemos sido amigos… ¿Qué tal si hacemos una alianza? Así podríamos asegurarnos de que fuéramos los tres finalistas y luego ganaría el mejor ¿no? —Los dos nos quedamos mirándolo un rato — es que… tíos al menos asi habríamos llegado, juntos como amigos ¿no?

El silencio se instaló poniendo al español nervioso aunque lo que acababa de decir tenía mucho sentido, una alianza… de los tres como amigos, ayudándonos en los desafíos para llegar a la final. Después de todo éramos el equipo perfecto

—Brindo por eso— los tres chocamos nuestras copas en un brindis— por el Bad friends trío y por ganar ese programaaa

Cuando brindábamos riendo despreocupadamente, la puerta del cuarto de Antonio se abrió de pronto, dejando salir un aura malvada que heló la habitación… Lovino, con cara de malas pulgas, usando solo unos bóxers pequeñitos, casi como pantalones cortos, haciendo que Antonio echara corazoncitos de la emoción como si no pudiera ver el estado de ánimo del otro. De verdad que el amor es ciego…

— ¿Pueden por los mil demonios dejar de hacer tanto escándalo? ¡Son escandalosos, insoportables y no me dejan dormir en paz! ¡No los soporto dejen de hacer el idiota! *¡Idiotas senza cervellos!

Mientras Lovino gritaba una innumerable sarta de groserías en italiano, Gilbert se fue de puntillas detrás de él haciéndome señales para que disimulara, que Antonio no vio demasiado ocupado contemplando a Lovino embelesado como si cada palabra que saliera de sus labios fuera oro puro. Antes de que el italiano pudiera reaccionar, Gilbert le bajó la ropa interior dejándolo prácticamente desnudo, sonrojado y tartamudeando como si la impresión le hubiera hecho olvidar hasta su propio idioma

— ¡Que cosita mas deliciosa mon petit amour— dije viendo de forma mal disimulada las "zonas vitales" de Lovino mientras Gilbert parecía que acabaría perdiendo la respiración de tanto reír

— ¡Odio a tus amigos Antonio!

— ¡Pero Gilbo y Francis son buenos amigos!

Mientras Lovino se subía los calzones y le estrellaba el jarrón de la leche en la cabeza a Gilbert, y Antonio seguía suplicándole que no se estresara o se haría viejo prematuramente, yo solo los contemplé dándole un buen trago al vino tinto en mi copa… disfrutando de esos momentos juntos… después de todo no hay nada más divertido que estar con tus amigos.


Primera persona: Wang Yao/China

Hoy era un día especial. Por varias razones: Kiku finalmente había aceptado mi invitación a tomar el té en mi casa, después de tantos años sin verle, y además de eso podríamos hablar de las misteriosas invitaciones que habíamos recibido para un reality show que se haría en Suiza con unos premios de lo más particulares, aunque ciertamente maravillosos, como un montón de dinero y un deseo… Siempre he sido una persona precavida, así que me preparé para ambos acontecimientos: primero fui al barrio chino más cercano, y estuve varias horas tratando de elegir un té que le gustara a mi… a mi hermanito, y que hiciera más llevadera la reunión. Aunque había pasado mucho tiempo las heridas entre los dos aun estaban frescas, pero lo extrañaba como nunca… extrañaba al niño al que había cuidado y protegido, por el que hubiera dado mi vida… y considerando que él había aceptado mi invitación seguramente debía extrañarme ¿cierto-aru?

Dejé de un lado mis divagaciones mentales, y pedí un *té Oolong, que solía gustarle cuando era pequeño, para que se relajara, además de que era un buen antioxidante. Sonreí animado al vendedor, volviendo a casa a tiempo para preparar la mesa y encender la televisión para el segundo acontecimiento del día: la invitación al "reality show" en que al parecer participarían varias de las naciones, al menos según me había dicho Iván cuando pude llamarle por teléfono, lo que me tenía intrigado: los premios eran lo suficientemente ostentosos como para hacerme participar, más por el deseo que por otra cosa… aunque el "disponer" de uno de los perdedores me dio una idea… ¿y si usaba eso para que Kiku pasara una temporada en mi casa? ¿Volveríamos a ser tan unidos como antes? ¿O quizás… si lo usaba para darle un regalo a esa persona…?

Dejé de lado el pensar en eso, para acostarme en un sillón abrazando mi peluche de shinatty, y cambiando los canales para ver algunos de esos programas que en América llamaban "Reality shows", haciendo que acabara literalmente traumado: ¿Por qué ese tipo se desnudaba en televisión? ¿Por qué esas chicas estaban peleando? ¿y porque ese tipo hacía trampa y nadie se daba cuenta? Era como si ninguna de esas personas tuviera pena alguna, y a pesar de todo era de lo más adictivo. Suspiré resignado, después de todo lo hacía para darle el regalo especial a esa persona… aunque jamás creí que sería tan duro.

—China-san ¿puedo pasar? —Kiku estaba en la puerta de la sala con aquel sobre amarillo en las manos, y vistiendo lo que parecía ser un kimono en versión masculina, viéndose bastante fresco y relajado, incluso sonriendo un poco lo que me dio un buen presentimiento

—Claro-aru, solo veía la televisión-aru

Le sonreí con calidez, feliz de ser correspondido incluso si era aquella sonrisa a medias tan típica de él, en vez de una más amplia como habría deseado. Dejé el canal de los reality shows, viendo las cosas raras de esos programas, hasta que me paré para servir el té, en una mesa dispuesta para ello.

—Tienes una linda casa… hace tiempo que no venia

—gracias-aru, me hace muy feliz que estés aquí-aru— serví el té y esperé con paciencia a que se sentara a mi lado.

— ¿China-san piensa ir? ¿A ese programa de televisión? —Kiku tomó una taza y bebió de ella con lentitud, como siempre sonriendo a su forma de mona lisa, nunca demasiado grande o pequeña. Una sonrisa a medias pues.

—Esos concursos son raros-aru, pero… quiero hacerle un regalo muy especial a una persona a la que quiero para hacerla feliz… así que no importa lo que tenga que pasar-aru, participaré de todas formas y ganaré-aru

En momentos así mi instinto luchador y perseverante me ganaba… tal y como dice un doce un dicho en mi país *"el mar de la amargura" lo mejor que hago es resistir, sin importar lo que ocurra, resistir, ser fuerte y lograr mis objetivos. Y cuando me proponía algo era imposible disuadirme de lo contrario.

—Eres admirable Yao-san… siempre he admirado lo fuerte que eres… aun así yo también pienso participar y no te dejaré las cosas fáciles, después de todo yo también tengo mi propio deseo

—Nunca pretendí que me hicieras las cosas fáciles-aru, solo pensaba que ya que por lo que parece seremos los únicos países asiáticos podíamos ayudarnos en los desafíos-aru—si, no había nadie mejor que yo resistiendo, y si tenía una voluntad de acero, pero mi corazón era sensible, y ansiaba la compañía. Más que eso, ansiaba poder ayudar a Kiku, que me reconociera como su hermano mayor…

—Me encantaría ayudar a China-san— dijo con un pequeño toque de arrogancia que me recordaba a su infancia, como si no admitiera que yo también le ayudaría eventualmente, pero eso bastaba para mí

— ¡Entonces brindemos por el éxito de nuestra alianza Kiku!

Estaba feliz como nunca antes, y le hice a el estar feliz, sonreír y acompañarme en una merienda que duró bastante, o al menos hasta que uno de mis pandas entró y se comió los aperitivos. Lucharía duro, conseguiría el regalo para esa persona y haría que Kiku me tratara de nuevo como a un lindo hermano mayor tan cierto como que me llamó Wang Yao.


Primera persona: Lily/Liechtenstein

Era un día de lo más bonito, fresco y natural, ni demasiado caliente ni demasiado frío, pero no era para un día normal. Habían estado llamando de una televisora todo el día casi desde que amaneció, y oniisan había estado hablándoles desde muy temprano, recibiendo visitas y firmando papeles de autorización. No quería meterme para no estorbarle, pero por los comentarios de esa gente extraña, parecía que iban a hacer un programa de concursos mejor dicho un "reality show" como les llamaban en América donde estarían todas las naciones, y querían hacerlo aquí en Suiza, un lugar perfecto por ser un país neutral, aun si por eso mi oniisan no podría participar, y se veía que él quería porque los premios eran bastante buenos, pero en vez de poder participar, estaba por todos lados formando complicados papeles de autorización y otras cosas propias de la burocracia que no entendía del todo. Y aunque nadie lo sabía, oniisan tenía una gripe muy fuerte desde el día anterior y sin embargo allí estaba trabajando.

En momentos como ese me sentía inútil… hubiera dado cualquier cosa por ayudar a mi hermano, lo que fuera, pero no sabía qué hacer. Mil millones de dólares… oniisan habría sabido que hacer con ellos, y siempre le gustaba tener dinero de más. El poder "disponer" de uno de los perdedores, no me quedaba muy claro y era un poco confuso, por lo que no pensé mucho más en ello. Pero el deseo… si yo ganara ese concurso, podría hacer realidad los deseos de su corazón

— ¿Lily te ocurre algo? Pareces distraída

—Lo siento Roderich-sama… pensaba en oniisan, y en ese programa de televisión que harán aquí… a el seguro que le habría gustado participar pero es neutral, y además el anfitrión…

—Te han invitado a ti también ¿no? ¿Por qué no participas tú? —Austria-sama me sonrió como siempre, de forma casi paternal. Aunque él y oniisan se pelearan, era una buena persona.

—Me gustaría… para hacer realidad el deseo de su corazón, pero seguro que oniisan no me dejará, el cuida de mí y tiene miedo de que me hagan alguna cosa mala con tantas personas viviendo juntas…

—Yo estaré allí, y no dejaré que nadie te haga nada… además ¿no crees que Vash debería dejarte hacer lo que quieras por una vez?

—Oniisan me deja hacer lo que quiero, es solo que… se preocupa por mí.

Sabía que a pesar de todo el austríaco tenía razón, en especial en lo de que oniisan me dejara hacer lo que quería por una vez… por una vez quería esforzarme por él, por una vez quería ser yo la que le protegiera, la que hiciera todo lo posible por hacer realidad lo que el anhelaba, quería hacer por algo por oniisan esta vez, agradecerle de alguna forma lo que había hecho por mí y más que nada ansiaba hacerle feliz…

— ¿Qué haces hablándole a mi hermanita Roderich? —oniisan entró a la habitación de pronto, disgustado como cada vez que veía a Austria-sama, en especial si hablaba conmigo.

—Solo he venido a ver cómo marchan los proyectos para el programa y a charlar con Lily… Ella quiere participar ¿sabías?

— ¡No voy a dejar que mi hermana esté encerrada en una casa por quien sabe cuánto tiempo con ese montón de depravados! ¿Qué clase de hermano crees que soy?

—O-oniisan… por favor…—mi voz, tímida se alzó con determinación en medio del silencio mortal que se había hecho entre aquellos dos. Quería demostrarle que era fuerte, que sabía cuidarme sola, que estuviera orgulloso de mí… más que nada en el mundo deseaba hacerle feliz—Oniisan está enfermo y debe descansar…

—Estoy bien Liech… es solo una gripe no tienes que exagerar…me estoy cuidando

—Oniisan… quiero participar por ti… quiero que veas lo fuerte que soy, y que yo también puedo cuidar de ti, y ayudarte cuando me necesites, déjame conseguir lo que quiero, déjame cuidarte…

El silencio volvió de nuevo entre nosotros interrumpido solo por la música que venía de la radio, una canción de un Cd de música, una banda de Inglaterra, que me había mandado porque me gustaba mucho

*So please please please
Let me, let me, let me
Let me get what I want
This time

Cuando pensé que oniisan me iba a regañar, que se negaría, o que se enojaría conmigo, estiró su mano y acarició mis cabellos, con una sonrisa sincera y cariñosa en su rostro, haciéndome sentir una sensación cálida en mi pecho y en mi corazón. Cada vez que oniisan me sonreía, sentía que todo saldría bien, sin importar lo que fuera

—Te has hecho muy fuerte Liech… estaré orgulloso de ti si concursas… confió en ti, y en tu fortaleza… oneechan ganará seguro…

Mis ojos se llenaron de lágrimas, cálidas de felicidad y salté a sus brazos, llorando a mares y estrechándome contra su pecho cálido. Lloraba de felicidad, lloraba de la emoción, y más que nada lloraba porque oniisan confiaba en mí…

Ganaría por él y solo por el…

Para hacer realidad los deseos de su corazón…


¡Y este fue el primer capítulo de Total Drama Hetalia! 16 personas, cada una con un deseo, cada una queriendo ganar los premios ¿Quién será el ganador?

*un fragmento de una canción de The Smiths, una de mis bandas favoritas. La canción se llama There is a Light that never goes out y el siguiente fragmento es de la misma canción

*Idiotas sin cerebro en italiano xD

*Un té muy popular en China, por su delicioso sabor, además de muy tradicional para ellos.

*"el mar de la amargura" un dicho que dice que lo mejor que hacen los chinos es soportar, nadando en el mar de la amargura, luchando por tener sus cabezas fuera del agua… lo vi en una película y me pareció poetico.

*otro fragmento de una canción de The Smiths esta vez de "please, please, please, let me get what I want"

Esperó que les haya gustado… me esforcé mucho para escribirlo. Se reciben tomatazos, insultos y puteadas de madre pero no muchas que soy sensible e e y si a alguien le gustó o tiene sugerencias para los desafíos o lo que sea, comenten y me harán con feliz.

Recuerden este fanfic vive de su publico xD

¡Hasta una próxima entrega de Total Drama hetalia!