Epílogo.

Patty se encontraba sentada en la cama de hospital con su bebé recién nacida entre los brazos. La pequeña dormitaba cómodamente, sintiéndose segura al oír los latidos del corazón de su madre. Víctor estaba sentado junto a ellas, mirándolas embobado. Tres años atrás jamás se hubiese imaginado estar ahí en ese momento, pero su vida había dado un giro completo cuando su, en ese entonces, novia le había informado que estaba esperando un bebé. Él había dejado su casa y sacrificado a su madre y hermana en beneficio de su hija y amor de su vida, e incluso cuando eso aún le dolía terriblemente, sabía que había elegido bien cada vez que tenía a Patty o a sus hijas cerca.

― ¿Dónde está la bebé? ―preguntó Prue entrando al cuarto de la mano de su abuela.

Víctor sonrió y se agachó para recogerla.

― Hola Prue, también estoy feliz de verte. ―dijo bromeando, besándola mientras Patty hacía algo de espacio en la cama para ella.

― Esta es Piper, Prue. ―dijo su madre, sujetando a cada pequeña con un brazo.

Prue, quien ahora era una valiente y muy inteligente niña de dos años de edad, se quedó mirando a su hermanita. Ésta tenía cabello castaño, su carita estaba hinchada y algo colorada, lo que la hacía verse algo extraña y diferente a ella, quien tenía hermosos ojos verdes como su abuelo y cabello oscuro como su papá. La infante tocó la manita de la recién nacida y sonrió cuando ésta sujetó su pequeño dedo en su aún más pequeña mano.

― ¡Le gusto! ―dijo mirando a su mamá a la cara, quien tenía los ojos húmedos.

― Te ama. ―le dijo Patty a su hija, besándolas a las dos.

― La amo. ―sonrió Prue, tratando de abrazar a la bebé.

Víctor sonrió ante eso. Él sabía que Prudence estaba hecha para ser hermana mayor y que tanto ella como Piper serían muy unidas en un futuro cercano. Deseaba ser tan unido a su hermanita...pero lo único que podía hacer era escribirle a la escuela o a sus amigas, porque no mucho tiempo atrás, Penny le había sugerido que "quizás" Dorothy estuviese interfiriendo. Y lo estaba. Él nunca hubiese esperado que su madre hiciera algo así, pero cuando envió una carta a la escuela de su hermana y ésta le respondió, tuvo que abrir los ojos y reconocer el tipo de persona que era su madre, y eso le daba asco.

― Cielo, ahora eres hermana mayor. ―le dijo Víctor.

Prue lo miró confundida. No tenía idea qué significaba eso.

― Tu hermana es bebé, no sabe nada aún...no como tú. ―le dijo Patty, despejándole la cara de un mechón de cabello― No sabe caminar, ni hablar, ni comer, ni jugar...

― Pero tú sí, y como hermana mayor, deberás ayudarla a aprender. ―añadió Víctor.

― Estarás ahí para protegerla, así como ella te cuidará a ti. Ella ya te ama y sé que tu la amas a ella. Te prometo que serán las mejores amigas que el mundo ha visto jamás, pero necesito que me prometas que nunca la dejarás sola, que siempre estarás a su lado como su hermana mayor, no importa lo que pase.

Prue miró a la bebé y sonrió. No entendía mucho sobre lo que los adultos hablaban, pero si entendía que amaba a su hermana y le gustaba la idea de tener una mejor amiga para siempre, por lo que asintió.

Penny le sonrió a Patty, estaba extremadamente orgullosa de ella y de lo mucho que había crecido durante esos tres años. Sus vidas habían sido felicidad y paz durante ese tiempo, y esperaba que durara para siempre.

― ¿Interrumpimos algo? ―preguntó Jane, quien sostenía a Andy, su hijito de un año y medio.

― ¡Esta es Piper y es nuestra mejor amiga! ―le dijo Prue apenas lo vio aparecer.

Los adultos se rieron, felices, haciéndole algo de espacio a Andy para que conociera a la bebé. George Trudeau aprovechó la instancia para tomar fotos para jamás olvidar ese momento, y para enviar a Molly, ahora que Víctor podía contactarla vía correo.

En Detroit, las cosas estaban cada día peor. Dorothy fingía que nunca había tenido un hijo y ponía presión extra sobre Molly para convertirla en la "mujer ideal y perfecta", mientras que su hija menor cada día estaba más enferma.

― ¿Estás bien? ―preguntó alguien de la escuela de Molly, tocando la puerta del baño del colegio.

― Sí, algo que comí. ―mintió afirmándose de la puerta, cansada.

Sintió los pasos de su compañera dejar el cuarto y suspiró. No, no estaba bien pero podía manejarlo, al final, estaba acostumbrada a vomitar después de casi cada comida y ya no le significaba un problema. O bueno, eso era lo que quería creer. Cerró los ojos, agotada. Se odiaba, a ella y a su vida. Solamente quería morir, porque estaba atrapada en un mundo que no le gustaba y lo único que disfrutaba era leer leer las cartas que su hermano le enviaba y ver fotos de él, Prudence y el nuevo embarazo de Patty: eso la mantenía viva. La esperanza de algún día ver a sus sobrinas la mantenía al margen de suicidarse, pero no sabía cuánto tiempo más lograría resistir.


Ok gente, este es el último capítulo de este fic, ¡Pero eso no significa que se acaba aquí! No, aún no. Tenemos una segunda parte a la espera, así que si quiere leerla, están cordialmente invitados a copiar/pegar este link " s/8774030/1/Nada-es-para-siempre" o hacer clic en mi nickname y luego en "Nada es para siempre".