AMO Los juegos del hambre, y como buena amante de la saga, necesitaba escribir fics de ella. Asi que este sera un mini fic, situado en Sinsajo despues de que Peeta es rescatado del Capitolio. Y tengo que decir, que aunque los 3 libros los adoro, y el final aunque agridulce, me gusto. Las ultimas palabras son perfectas. Necesitaba más amor entre ellos, entonces aqui esta mi fic :D

Para este capitulo escuche y recomiendo : So here we are de Bloc Party. XD

Disclamer: Los personajes pertenecen a Suzzane Collins, solo la trama de esta historia pertencen a mi loca imaginación XD.


- TEMPESTAD -


1. Pesadillas.

No sabes cuándo es la última vez. No puedes estar seguro de que al hablar con una persona, eso será lo último que le dirás. Para nosotros, aquel momento en la playa durante el Vasallaje, había sido el final de lo que compartiríamos juntos en mucho tiempo. Y aunque en parte lo tenía mentalizado, también pensé que podría decirle algo más. Algo importante. Algo aparte de ese último beso. Algo, qué ahora que no está a mi lado, lo tengo más claro que nunca.

Lo quiero. Su odio e indiferencia son insoportables dada esta razón, porque de verdad lo quiero. Y es precisamente eso, lo que nunca le dije. Lo que hoy es imposible. Y duele, pero aún sigo siendo demasiado orgullosa para admitirlo frente a los demás, y quizás incluso frente a Peeta.

En vez de eso…

— Haymitch — murmuro con la voz seca, mientras él sigue quizás ebrio o sobrio no me importa, mirándome sin decir nada — ¿Cómo sigue Peeta? —

Él me mira con gran sorpresa, pues no es común que yo le hable, sobre todo después de que intente arrancarle la cara con las uñas. Tal vez ni siquiera lo hubiera hecho, de no ser porque en la sala no hay nadie más. Estamos esperando que Coin aparezca para hablarnos de los continuos planes de guerra y ataques contra el Capitolio, y parece que Haymitch y yo hemos llegado antes de tiempo.

— Sigue recuperándose — me dice con cierta molestia — Y no puedes verlo aún, es peligroso —

Después nos quedamos callados por varios minutos, hasta que la curiosidad vuelve a hacerlo insoportable para mí.

— Solo quiero saber si está bien — susurro, más para mí misma que para mí antiguo mentor.

Hamytch se hecha hacia atrás sobre su asiento, y se soba la frente con cansancio. Debe tener una resaca espantosa, como siempre, supongo, pero aun así me contesta.

— Hemos conversado un par de veces y casi puedo notar en él al viejo Peeta — me dice, incluso con amabilidad — Pero los doctores siguen queriéndote lejos de él Katniss, eso es todo lo que puedo decirte — Al final me gruñe, ser amable nunca ha sido lo suyo — Y basta ya de hablar, no soporto la cabeza, Coin está loca apenas ayer nos reunimos y hablamos de lo mismo —

Él empieza a quejarse acerca de eso, pero ahora solo puedo pensar en que "Habían tenido una conversación", él y Peeta, una plática que de seguro no me involucraba a mí, Peeta no soportaba ni siquiera que pronunciaran mi nombre. Eso me dolía, me lastimaba de una manera que jamás pensé posible. Nunca imagine sentir nada romántico por él, todo fue tan televisivo la mayor parte del tiempo por eso me costaba creer que sus palabras, la forma en que me decía que me quería fuesen reales. Me tomo algo de tiempo darme cuenta que todo lo que hacía era por protegerme. Y necesite de todo esto para entender de que al igual, yo también lo quería, lo necesitaba. ¡Vaya momento oportuno se me ocurrió para descubrir que estaba enamorada de él! Sin embargo ahora que lo sabía, y que Peeta ya no era el mismo, recorría los pasillos con mi corazón roto en una mano.

— Quisiera hablarle — susurro despacio, tanto que Hamytch no es capaz de entenderme.

— ¿Que dices? —

— Nada, nada importante —

Pero, ni el dolor, ni que me he dado cuenta de mis sentimientos, harán que lo acepte. Mucho menos con Hamytch. Eso me lo reservaba para mi nada más, y quizás para Peeta. Solo quizás. Porque pensar que puede rechazarme, odiarme, me atemoriza de tal manera que toda la supuesta valentía que suelo tener, sale huyendo.

Y así avanzan los días. Caen en mi memoria como los copos de nieve sobre el agua, se deshacen y desaparecen rápidamente. Pero el dolor se mantiene. Ser el Sinsajo no es tarea fácil, y lo es menos desde que llego Peeta. Lo había extrañado tanto pero después de que intentara asfixiarme, me había recluido en mi misma.

Era cierto que ya solo me quedaba luchar por acabar con el Capitolio y matar a Snow. Por supuesto que quería sacarle el aliento y la vida con mis manos, así como él me había quitado poco a poco lo que yo más quería. Pero sin él, sin Peeta a mi lado, la tempestad me aplasta. Saber que ya no me recuerda, que ya no me ama, porque ellos borraron de su mente mi imagen, la nublaron para que me odiara. No solo hacen que odie a Snow con más fuerza, sino que también me hace débil.

Es tonto y egoísta para con los demás, lo sé, pero no puedo hacer nada, más que esperar, solo esperar, porque Peeta jamás va a volver.

Lo hago hasta que esa tarde Prim intenta hacerme cambiar de opinión.

—Anoche Peeta dijo tu nombre — dice durante el desayuno.

El comedor esta abarrotado y apenas puedo escuchar de lo que habla con todos los murmullos y la vocecita inaudible que usa para susurrarlo en mi oído. Pero soy capaz de entender Peeta salir de sus labios, y escucharlo me pone en expectativa.

— ¿Cómo dices? —

— Peeta dijo tu nombre — alza la voz mi hermana, esta vez más grave que sobrepasa el murmullo de los demás.

Un par de cabezas se giran a mirarme y yo me sonrojo levemente. Pero pongo toda mi atención en Prim y sigo hablando.

— De seguro tuvo otro episodio donde me cree un chucho del capitolio, o donde me culpa de… —

— No Katniss — me interrumpe Prim — Estaba dormido y entre junto con otra enfermera a su habitación para checarlo antes de irnos a dormir también, y él dijo tu nombre —

—Tendría una pesadilla —

— No lo parecía, no lo dijo de esa forma, era más una súplica, él te necesita Katniss —

— Estas imaginándote cosas, si quisiera estar conmigo, lo hubiera dicho, pero sigue sin recordarme, y si lo hace ya no es como antes —

— Solo te digo lo que escuche —

Quisiera poder creer lo que dice Prim, pero no quiero hacerme ilusiones con algo que tal vez jamás suceda. Porque tengo que hacerme a la idea de que es probable que lo haya perdido para siempre. Porque no puedo perder el tiempo lamentándome por algo que no pasara, tengo que ser el Sinsajo, tengo que matar a Snow, para vengar a mi pueblo, a Cinna, Portia, Rue , a todos lo que mato antes el Capitolio, debo hacerlo por ellos. Para proteger a Gale, a mi familia, y a Peeta. .. Prometí cuidarlo y no lo hice, esta es la única manera que me queda para mantenerlo a salvo.

— Desearía poder acercarme — susurro entonces, con toda la intención de que nadie me escuche. Pidiendo a alguien que ya no está a mi lado, me de la fuerza que necesito.

Prim continua comiendo, ignora mi último deseo. Y prefiero que las cosas sigan así, son ya suficientes todos los problemas que tenemos para ahora agobiarla con esto..

Nos retiramos a dormir poco después, sin más pláticas sobre Peeta. Llego a mi habitación, ese cuarto tan al estilo del distrito 13. Me recuesto con mi hermana, me abrazo a ella e imploro con todas mis fuerzas poder dormir sin pesadillas. Pero sé que tan pronto cierre los ojos, ellas me encontraran.

Estoy de nuevo en el estadio, es una combinación de los Juegos del Hambre, con el ultimo Quater Quell, veo a Rue correr con ese vestido de volantes que uso en la entrevista del capitolio, ella sonríe y quiero seguirla, pero cuando toco la tela caigo de la cornucopia y los mutos me atacan, me persiguen. Ella se convierte en uno.

¡Rue no! grito. Corro, huyo lo más que puedo y ahora es esa niebla cerca de la playa, es Finnick reviviendo a Peeta, es él gritando mi nombre en el bosque y yo soy incapaz de ayudarlo.

El capitolio lo tortura, lo golpean, lo alejan de mí ..

— ¡Peeta no! —

— Katniss, ¿estás bien?, solo era una pesadilla, Katniss —

— Peeta, no lo pude ayudar, yo lo deje en el estadio, yo — La voz me tiembla y las lágrimas llegan de inmediato. Prim me abraza con fuerza como viene haciendo cada vez que duermo con ella, acaricia mi cabello y trata de arrullarme, cree que puede suavizar mis sueños, pero yo sé que nadie es capaz de hacerlo.

Esa noche sin poder cerrar los ojos de nuevo, me deslizo de la cama con cuidado de no despertar a Prim. Vago por los pasillos, cuidándome de que nadie me vea, y llego al lugar donde tienen a Peeta. Está en una habitación diseñada para que los doctores puedan observarlo desde afuera, él no puedo verlos, pero sabe que es vigilado, tanto tiempo con cámaras siguiéndonos a todos lados, nos hizo suspicaces, paranoicos.

Me quedo contra el cristal que nos separa, y aunque la habitación esta oscura y él duerme, cierro los ojos y trato de sentirlo cerca, intento percibir esa paz, esa tranquilidad que siempre ha sido él. ¿Me pregunto si Prim tiene razón? ¿Peeta me recuerda aunque sea un poco? ¿Ha dejado de odiarme tanto?; Yo solo quiero que me perdone por dejarlo solo contra Snow, deseo que no sufra por haber perdido a su familia por una guerra de la que soy el estandarte.

Cuando me doy cuenta estoy en la puerta, abro despacio y entro a la habitación, camino hasta la cama y lo observo dormir. Tiene el ceño fruncido ligeramente, y la boca semi-abierta. Duerme al parecer profundamente. Así que peino su cabello con cuidado, casi sin tocarlo, delineo esas marcas en su frente, el perfil de su nariz y toco su labio superior y luego el inferior. Me quedo sosteniendo su mentón y entonces lo hago, eso de lo que quizás luego me arrepienta cuando intente matarme. Lo beso.

Apenas es un roce de labios, la presión de ambos con suavidad. Y ese calor en mi estómago vuelve de nuevo, ese fuego que se esparce hasta mi pecho, ese nudo en mi garganta.

Pronto siento que se remueve en la cama y su respiración empieza a acelerarse. Espero que sus manos presionen mi cuello como la última vez, pero esta vez sus manos acunan mi rostro.

— Katniss — dice con los ojos cerrados — Estas aquí —

Mi corazón se desboca, mis ojos se abren y veo esos orbes azules intentando sonreír para mí. Ese azul que se ve incluso en la oscuridad.

Me despego de él rápidamente, y empiezo a creer muy seriamente que estoy soñando, sin embargo esta ya no es una pesadilla.

Peeta está conmigo de nuevo.


¿Que tal? O.O

Espero sus opiniones XD.

Hasta la proxima.