Hola :B bueno, las explicaciones las doy en la nota del final, las explicaciones y todo eso. Se que dije que faltaban dos capitulos, pero al ponerme a escribir, este resulto ser el ultimo. Desde el principio habia decido que la historia terminara asi. Y ... al final les digo lo demás.

Ahora lean :)

Disclamer: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins, solo la trama de esta historia alterna es mía.


7. Quizás mañana… estemos sanos y salvos. (FINAL)

Mi cuerpo está cansado. Luchar contra el Capitolio, contra Snow y aguantar a Coin pone exhausto a cualquiera. Pero pelear con Peeta, hace un efecto aún más devastador. Lo necesitaba a él, todavía lo necesito y estar pensando a cada minuto que lo perderé o que ya lo hice. Duele. Porque extraño a Peeta Mellark, el chico del pan que nunca tenía palabras hirientes para mí, Peeta, ese que a pesar de todo, siempre me amo.

Me quedo dormida de esta forma, sobre las sabanas que compartimos unas horas antes, — su aroma me lo trae a la mente—, y me pierdo en los sueños tristes conforme su olor se va yendo, recordando que tal vez, él lo haya hecho para siempre, y ese chico con el que me entregue hacia poco, solo era una pantalla de un bello recuerdo que ya no existe.

Peeta murió después de aquel último beso en la playa, el Capitolio lo mato. Y hoy solo queda lo que los doctores pudieron reconstruir. Jamás volverá a ser el mismo, y quizás nunca vuelva a amarme como antes. Esa noche solo fue…. algo que tuvo que pasar, algo que él necesitaba probar. Sigue confundido acerca de mí y lo que éramos, o sentíamos, y esta forma fue la que necesito para cerciorarse. Está claro, pero saberlo, hace de este dolor una tortura insoportable.

A la mañana siguiente, cuando lo veo de pie en la entrada de mi habitación. El corazón se me acelera, porque yo ya no estoy confundida. Estoy segura de lo que siento.

— Peeta — susurro, más triste que sorprendida.

Él intenta sonreír, pero la tensión lo hace imposible, así que se decide por hablar.

— Lo de anoche — murmura — Siento haber sido tan rudo, no debía dejarte de esa manera, no después de que nosotros…. de que — titubea — Estuviéramos juntos—

Escucharlo, lanza una punzada directo a mi estómago, y de ahí a mi pecho. Puedo recordar muy claramente sus caricias, sus besos, nuestros cuerpos unidos y la sensación tan intensa que aquel momento me causo, todo. Que no me sorprende, que pueda estar más roja que el esmalte de uñas navideño de Effie. Pero le doy la cara, aun y sintiendo todo el rostro caliente y enrojecido, lo miro a los ojos, porque no voy a seguir comportándome como una cobarde respecto a mis sentimientos.

— Para mí fue importante — le confieso, y con tan solo esas cuatro palabras, estoy diciendo más de lo que le he dicho a Peeta desde que nos conocemos. — Te amo Peeta, me di cuenta tarde, pero me enamore de ti —

Tras mi confesión, él abre los ojos bastante. Se queda en silencio por segundos que parecen una eternidad, tiempo que a mí me duele mucho. Creo que no se esperaba que le dijera que lo amaba. Es muy probable que solo viniera a disculparse. Me da vergüenza mientras lo voy asimilando, que los sucesos anteriores pasaron muy rápido, que me deje y nos dejamos llevar. Que Peeta solo tuvo una Deja Vu amoroso sobre mí, que piensa que me quiere, que siente que me ama, pero a veces, solo a veces… los recuerdos distorsionados le juegan a una mala pasada. Y él sigue enfermo, y puede que hoy no me ame como ayer.

Coin tiene razón, es inestable.

Quiero callarme en ese instante, y entrar corriendo a la habitación o huir a cualquier otra parte donde no este Peeta, pero mi boca, traicionera y por primera vez en la vida, demasiado habladora, continua delatándome.

— Tal vez ya te arrepentiste, y lo que dijiste anoche sobre quererme ya no tiene sentido, ahora crees que solo es parte del segundo lavado del cerebro que te hicieron los doctores para que dejaras de odiarme, pero… me enamore de ti, desde antes de eso, y esa es la verdad —

Peeta suspira, y no sé si tomarlo como una buena o mala señal. Pero cuando no dice nada, decido tomarla como simple y mera confusión, ya que la otra opción, me duele en exceso.

Ya no me quiere, jamás volverá a quererme como antes, y yo fui una tonta al no darme cuenta entonces, al no apreciarlo cuando estaba conmigo.

Al igual que Peeta, también suspiro, pero en mi caso, estoy segura de que es de tristeza.

— Solo dime algo — le suplico por última vez, y él sonríe.

Camina despacio hasta mí y con ambas manos acuna mi rostro y me besa despacio. Al instante que nos tocamos, su sabor me llena de paz, y su calidez apacigua el antiguo dolor.

Tras un par de segundos así, en el que un pequeño beso parece durar más de lo que en realidad duro, nos separamos, y yo sonrió contra sus labios.

— ¿Y eso significa….?

Peeta acaricia mis mejillas.

— He recordado muchas cosas Katniss Eveerdeen — susurra — Aún me siento confuso, pero no respecto a lo que siento por ti, si no a lo que tú sentías por mí —

Comienzo a reír como una tonta. Peeta se hace para atrás un poco cuando lo hago, frunce el ceño, tal vez extrañado de mis cambios de ánimo recurrentes, pero después de unos segundos también me sigue.

— ¿Por qué te ríes? —

— Es que casi no dormí, pensando que… te había perdido para siempre, y tal vez suene tonto pero hay momentos en que no puedo dejar de pensarlo así, y no quiero perderte Peeta —

Para mi él es indispensable.

La noche pasada, Coin dijo que Peeta era peligroso para la batalla, que no nos quería juntos en esa lucha porque a mí me preocuparía más el mantenerlo a salvo, que lo que de verdad debería preocuparme, y eso tal vez sea cierto, pero tampoco soy una egoísta, y si he decido luchar es porque quiero proteger a Prim, a mi familia, a mis amigos, quiero que la vida sea buena, quiero matar a Snow y vengar a Cinna y los que antes murieron por este motivo. Rue, y todos los tributos que no tuvieron una oportunidad. Quiero que estos juegos terminen para todos, pero si Peeta no está mi lado, la tempestad se hace fuerte y no puedo ver con claridad.

Lo necesito, y él es importante. No es un estorbo, como Coin quiere hacerme y hacernos creer.

Peeta suelta una risita de comprensión.

— Me sentía igual — dice — Pero ahora ya no, porque… haz decido quedarte a mi lado, me has dicho que me amas, y eso es suficiente para mí, sé que no soy el Peeta que conocías, que lo extrañas a él y sus recuerdos, pero estoy intentado volver de nuevo, y tú eres lo que necesito —

Mi corazón se vuelve cálido después de sus palabras, y el miedo se va disipando de a poco. Tal vez no lo haga completamente, porque siempre estarán las pesadillas, y todavía estamos en guerra, pero una flor también puede crecer entre las ruinas, y quizás esta sea un diente león, lleno de esperanza.

— Te necesito — repite Peeta — Y sé que te amo, ya no me hace falta ver más videos de nosotros, porque en este momento, lo siento — me dice.

Acaricia mis labios contra los suyos, y yo jadeo. Los sentimientos son intensos y me dejan sin palabras, no sé qué decir, así que corto la distancia y lo beso. Peeta también jadea dentro de mi boca. Y es excitante y a la vez dulce. Entramos a la habitación mientras lo hacemos, besarnos, y la cama vuelve a recibirnos con suavidad. Los besos vuelven a presentarse de la misma manera, y las caricias y el calor crecen despacio y rápido a la vez.

Ya no es de noche, ya no huimos de las pesadillas durmiendo juntos, esta vez lo hacemos por amor. Conscientes de ello, y sin miedos.

…..

Un par de horas después, cuando ya estamos dormidos, la puerta vuelve a sonar igual que la noche pasada, pero no voy a dejar que de nuevo, arruinen el momento.

Me pongo la ropa enojada, solo la ropa interior y la camisa, que resulta ser la de Peeta, pero no me doy cuenta hasta que abro la puerta.

Cuando lo hago, Finnick me recibe con una sonrisa ladina y socarrona.

— ¿Entonces has vuelto a ser la chica en llamas? — pregunta.

Yo me sonrojo de inmediato, perdiendo toda mi anterior valentía, y gruño.

El oportuno Odair, le dicen. Él se pone de puntillas para ver encima de mi cabeza, y recuerdo que Peeta sigue dormido sobre la cama, entonces empujo la puerta con disimulo para que no pueda verlo, aunque quizás ya sea muy tarde. Así que me hago la desentendida.

— No sé de qué hablas… —lanzo mi cabello hacia atrás con fingida despreocupación, pero el que lo lleve suelto y que no tenga más que una camiseta puesta, y que sea precisamente la de Peeta, es bastante obvio, sin embargo decido seguir fingiendo que no sé de qué habla —Estaba dormida ¿Qué quieres? — le reclamo, con la voz tranquila e imperturbable.

Mi cara, sin embargo, no sigue el mismo consejo. Lo sé, porque Finnick comienza a reír como tonto. En una muy obvia burla hacia mi sonrojada persona.

— Claro — me dice entre risitas — Y ese que esta haya atrás no es Peeta ¿verdad?, desnudo, sobre tu cama, y bastantes satis… —

— ¡Basta!, no es gracioso— Lo hago callar antes de que me avergüence más, a este paso mi cara debe ser un tomate, o lava ardiendo. — Peeta y yo, bueno, ¡Que te importa! —Decido enfadarme, somos libres de hacer lo que queramos — Y ya dime ¿Qué quieres? — me pongo todo lo sería que puedo, pero la vergüenza lo hace difícil.

— Estas bastante roja — dice Finnick, sin dejar las risitas burlescas y sobre todo molestas.

Gruño y cierro los ojos, me imagino golpeándolo pero… Peeta llega antes de que lo decida de verdad. ¡Y con solo la ropa interior!

Mi cara esta vez debe ser guinda, muy probablemente purpura. De colores, así debía estar.

— Finnick — Peeta pronuncia cada silaba despacio, y rodea mi cintura con sus brazos, recarga sus labios en mi cuello, y yo me estremezco — ¿Qué pasa? — pregunta, con una voz tan socarrona como la de Finnick.

Parece que la única avergonzada aquí soy yo.

Finnick asiente satisfecho, y puede que hasta feliz.

— No quería molestarlos —dice, ha dejado de reírse, pero su tono sigue siendo divertido — Me da gusto ver que están bien y todo eso, de verdad me pone feliz, pero Coin quiere vernos —

— ¿De nuevo? —

Esa mujer quizás tenga poderes, y como si lo supiera de antemano siempre decide interrumpir y molestarnos, cuando Peeta y yo comenzamos a sentir cierta alegría, llega con sus ideas de una batalla en las que nos quiere separados.

— Solo a Katniss ¿verdad? — Peeta suena molesto, pero en ningún momento me suelta, en lugar de eso, me abraza con más fuerza.

— Si — Finnick tampoco luce contento.

Suspiro con cansancio.

Me preocupa que lo de anoche vuelva a pasar, porque nos acabamos de reconciliar, y porque ya no puedo soportar que Peeta se aleje de mí.

— Peeta — comienzo preocupada — No quiero que discutamos de nuevo por culpa de lo mismo —

— Entonces déjame ir contigo… es más, voy a ir aunque no quieras —

A diferencia de anoche, ahora lo comprendo. No es justo dejarlo de lado, él también tiene cosas porque luchar, él también tiene cosas que vengar, y él también me necesita. ¿Y quién soy yo para prohibirle cosas?

— Bien — le digo. — Estamos juntos en esto —

— Eso es bueno — interrumpe Finnick, casi había olvidado que estaba allí — Porque el ataque se ha adelantado para esta tarde—

Me tenso por completo. El día decisivo ha llegado.

Mañana estaremos en medio de la guerra, es posible que muramos, o tal vez vivamos — algo que de verdad deseo para mis seres queridos y amigos, para todos lo que son inocentes y se lo merecen — pero lo haremos uno al lado del otro, y quizás mañana estemos sanos y salvos.

Intento creerlo así, y se vuelve palpable porque cuando Peeta toma mi mano antes de salir a la batalla, la tempestad desaparece.


FIN :D

Ahora querran matarme o abrazarme, o estan felices, o confundidos o llorando, yo que se... pero desde el principio del fic, habia decidido dejar el fic en este momento, osea antes de que esa ultima batalla se desatara, y donde paso todo eso que ustedes ya saben u.u.

Finnick! D: Prim T.T

No estoy segura sobre escribir un epilogo, pero quizas más adelante si las cosas se dan, lo haga.

En fin... si quieren seguir leyendo de Peeta/Katniss, y que sea escrito por mi. Dense una vuelta por Just Pretending (mi nuevo fic de ellos), busquenlo con ese nombre en mi perfil ;)

No olviden el review ;)

- Elise-