Necesidad.


Los personajes no son de mi propiedad. Eso es sabido aquí, y en la quebrada del ají. Mas la historia, es completamente mía (:

Suspiraba y trataba de tener mi respiración acorde a los latidos de mi corazón. Si gemía en público, la vergüenza de seguro sería enorme.

Debía de confesar algo.

Estaba enojada y cansada. Necesitaba urgente de una atención personalizada. Hacía bastante tiempo que no dedicaba un momento para satisfacer mis necesidades, y nunca pensé que en aquel sitio podría saciar parte de mis instintos.

Los murmullos de tacos que iban y venían hacían que mi día se tornase más estresado, y qué decir de aquel odioso sonido que producían las bolsas que se frotaban con los cuerpos que las cargaban, sería quizás el mediodía, o la media tarde. No me importó la hora, solo, contemplar la creación que me haría disfrutar por un momento, olvidarme de mi enfado, del trabajo, de los quehaceres, del vicioso cigarrillo y el chicle de menta que me esperaba en el bolsillo trasero de mi ajustado jeans.

Sin importar que el sitio estuviese colapsado con compradores compulsivos, me acerqué hacia ese centro de placer, le observé de pies a cabeza, algo dudosa aún por lo que realizaría en público, pero ya poco me importaba, estaba harta del qué dirán, además, no era mi culpa que algo tan condenadamente tentador estuviera en medio del pasillo, entre las plantas, entre la gente que iba y venía.

Atrevidamente me senté sobre él. Esperé a que atacara contra mi cuerpo, y lentamente, me fue inclinando hacia atrás. Sentí la adrenalina acunarse dentro de mi estómago, esta comenzaba a expandirse prolongadamente por mis brazos, por mis piernas que ahora estaban algo dispersas del piso, estaban siendo apretadas por unas fuertes caricias que hacían nacer desde mis talones hasta la desembocadura de mi nuca, escalofríos realmente estimulantes.

Me tensé ante su contacto con mi cuerpo. Sentía como iba relajando mis músculos de la espalda, como mis hombros se comenzaban a mover lentamente por los vaivenes que provocaban sus agasajos en ellos. Mis brazos descansaban en los suyos, y también sentían aquel contacto necesariamente vital. Mis ojos permanecían prisioneros de mis pestañas, los párpados estaban surcados, no quería abrir los ojos, sentiría que la magia se esfumaría si lo hacía. Mis dientes afirmaban mi labio inferior. Sé que tenía un rostro transformado en placer.

¡Y quién no con aquellas caricias!

Inconscientemente me contorneaba cuando los suaves golpes que me repartía por la espalda se hacían más frenéticos. Suspiraba y trataba de tener mi respiración acorde a los latidos de mi corazón. Si gemía en público, la vergüenza de seguro sería enorme.

Aquel amante desconocido, que en ese momento fue mío y dentro de segundos sería de otra, descendió de sus palpitaciones.

Tal como empezó, mis piernas volvieron a tocar el suelo, quienes las mantuvieron cautivas en el aire dejaron de latir en ellas. Lo mismo pasó con el respaldar de la silla, que se fue ubicando en el conocido ángulo de noventa grados que tienen por norma. Quién diría que poner un sillón que te proporciona masajes en todo tu cuerpo, por cinco minutos en medio del pasillo del centro comercial, ¡me había calmado el enojo por el retraso de Emmett en nuestro primer aniversario!

—Con que aquí estás, Rose —una voz masculina, pero infantil, hizo que mis ojos le buscasen—, lamento el retraso, cariño —se disculpó, con un suave beso en mi frente.

—No importa, cariño le respondí, cuando estuve al frente de él— ha valido la pena —contesté, besándole rápidamente sus labios.


Nota de la autora:

Este era un escrito que tenía hace algún tiempo, pero que ahora lo he adaptado para a Drable :D

Hay demasiados escritos de Bella y Edward, así que he decidido jugar con otras parejas, espero que les guste ^^