Hola gente que tal? Hace días que estaba pensando en publicar un fic y al final me he decidido, espero que no seáis muy severos, ya que soy novata en esto y no tengo mucha experiencia escribiendo.

Este es mi primer fic ;)

Bueno como ya sabéis estos personajes no me pertenecen

Yaoi: Naru-Sasu

….

Convertido en mariposa

Prólogo:

Miraba a su padre mientras se ataba el obi.

Aquella noche había escogido aquel kimono de color rojo pasión con florecitas de cerezo doradas que había reservado para el día de su mizuage (entrega de su virginidad).

Se arrodilló frente a su pequeño espejito como pudo; ya que con tanto ropaje la comodidad era casi nula.

Abrió su estuche de maquillaje: comenzó por ponerse la base blanca en cara y cuello. Seguidamente cogió un pincelito y optó por hacerse la raya en los ojos, debía ir con cuidado, ya que era lo que mas le costaba de todo.

Se pintó un poco de sombra roja en los extremos de sus ojos azules, resaltaban en cantidad con sus pupilas azuladas ( poseía uno de los ojos mas bellos de Konoha, rasgados y azules cristalinos) .

Se sombreó un poco las cejas de un color marrón medio, luego cogió una brocha mas gordita con un color rosa palo, la sopló un poco al ver que se había impregnado mucha cantidad de producto y se lo puso por sus mejillas que quedaron sonrojadas al momento y por último los labios de un rojo muy intenso (era el color que mas agradaba al hombre que le robaría su virginidad).

De peinado escogió un moño simple colocándose una peineta dorada en un lado y en el otro, unas florcitas coloradas.

Su padre empezó a toser fuerte:

Papá te encuentras bien?

El hombre asintió con la cabeza y logró decir:

Se me pasará en un rato como todos los días.

Bebió un trago de agua.

No podía beber mucha, ya que había que racionarla. Eran demasiado pobres para comprar mas.

No te preocupes papá! Esta noche dejaremos de ser pobres y podremos comprar medicinas para que te cures!

La tos no paraba.

"La rubia" miró a la mesita de al lado de la cama ( si se podía llamar cama porque mas bien eran cuatro trapos sobre el suelo). Se entristecía cada vez que veía los pañuelos llenos de sangre. Su padre era lo único que le quedaba en su vida. No permitiría que muriera, por eso se armó de valor y se condujo a la salida de la casa (chabola mejor dicho).

Volveré al amanecer. Nuestras vidas están a punto de cambiar...

Se marchó.

A pesar de que estaban en mitad de una guerra las calles lucían hermosas, (llenas de luces y adornos) y por las noches había mucho ambiente: Gente de aquí para allá, restaurantes llenísimos, salas de fiestas, tiendas de souvenirs, discotecas... Señores acompañados por sus geishas...

Korin, que así se hacía llamar "la rubia" se dirigía hacia la mansión mas grande que existía en Konoha.

De repente se le cruzaron dos niños. Se quedó mirándolos con envidia, recordando un pedacito de su pasado. Cuando era niño y jugaba a ser el ninja mas fuerte temido del mundo junto con su padre, que hacía de felices.

Un par de lágrimas resbalaron por su mejilla, se las secó de inmediato, no podía permitir que le estropearan su maquillaje. Debía lucir hermosa para el hombre que cambiaria su vida y para los amigos de éste...

Mientras iba avanzando, la gente se iba parando para verla mejor: Las mujeres sentían envidia y los hombres rabia, por ver que la geisha mas bella y célebre de toda Konoha entregaría su cuerpo al "patriarca" de una de las familias mas importantes y ricas del lugar.

Korin salió de sus pensamientos cuando llegó a una enorme puerta de hierro. En la parte del centro estaba el escudo de la familia: Un especie de abanico rojo y blanco.

Picó al timbre. La puerta se abrió. Accedió al bello jardín que tenían, estaba lleno de árboles de cerezos floridos y caían con el viento. Se acercó a una gran charca y se paró en medio del puente. Rebuscó entre sus ropas migas de pan y se las echó a las carpas que no tardaron en acercarse a su manjar, pero el tiempo corría en su contra, su padre empeoraba por segundos.

" Acabemos con esto"- pensó y se dirigió al interior de la mansión.

Esperó en el vestíbulo unos minutos hasta que apareció una de las sirvientas que la acompañó hasta una sala . Aún con la puerta cerrada se escuchaba mucho jaleo.

Korin abrió la puerta y allí se encontró a cuatro hombres sentados en sofares.

"Los amigos de Fugaku"

Los saludó haciéndoles una reverencia.

Te ves hermosa Korin! – dijo el mas mayor alzando su copa de licor- Si no fuera porque Fugaku pujó mas alto que yo hoy sería el anfitrión.

Gracias Jiraya- sama- le hizo una reverencia.

Bueno por poco Jiraya!- gritó el chico que vestía de verde- Solo te ganó un 10%

A Korin le hacía gracia este último hombre. Lo que le llamaba mas su atención era esos enormes cejones.

Hoy no nos vas a bailar con tus sorprendentes abanicos?- preguntó el de los cabellos grises.

Déjala Kakashi! Fugaku espera ansioso su premio- dijo el mas joven que poseía una marca en la cara

No seas aguafiestas Iruka! Al menos que nos enseñe algo. Es puta no?

Es una geisha y es muy diferente a una puta.

Bah! Es lo mismo, hoy por follarse a uno recibirá una suma importante de dinero. Está vendiendo su cuerpo al igual que las otras, quieren dinero fácil.

Kakashi- suspiró- te dejo como imposible...

Esto molestó a "la geisha" que cerraba los puños con fuerza.

" Si supieran porque me encuentro hoy aquí lo comprenderían" – pensó mientras miraba el gran reloj de la sala, se le estaba haciendo tarde, al fin dijo- Disculpen Jiraya-sama, Guy-sama, Iruka-sama y Kakashi-sama, pero debo irme. Con permiso.

Les hizo otra reverencia de despedida y se marchó.

Sabía que aquel hombre la esperaría en la planta de arriba.

Subió las escaleras con cuidado y mirando los cuadros. Sonrió al ver que casi en todos ellos salía su mejor amigo (aunque últimamente, parece que lo consideraba algo mas...).

Llegó a una puerta muy grande.

Conocía esa puerta muy bien, había estado tantas veces en su interior, aunque solo acompañando a Fugaku, ya que sabía que no podía tocarla, para eso debía pujar muy alto y ganar.

Pasó dentro.

La habitación estaba en penumbra, solo acompañaba una pequeña lamparita ubicada en una mesita al lado de la cama, cerró los ojos un instante para que se le acostumbraran al nuevo ambiente. Los abrió e inspeccionó el lugar, ese insensato se atrevía a tener colgado en la pared un cuadro de su mujer (la pobre no sabía que a su marido le encantaba pasar sus ratos libres con geishas y mujeres de compañía).

Me hiciste esperar mucho Korin. Vamos muévete- Ordenó aquel hombre que se encontraba echado en la cama con una bata negra que poseía el famoso abanico situado en el pecho y una copa de sake en la mano.

Korin se estremeció, su corazón y su cuerpo virgen le pedían que no lo hiciera, que ambas cosas pertenecían a otra persona... pero su cabeza le decía que debía hacerlo por el bien de su padre. Le temblaron las piernas.

Vamos niño cierra la puerta! Y ya puedes volver a tu aspecto real, estamos solos...

Fugaku se impacientaba cada vez mas.

Quería que el cuerpo de su acompañante fuera suyo de inmediato. Necesitaba someterlo, atarlo, morderlo, lamerlo... Todo lo que fuera tener sexo y lastimarlo le provocaba un gran placer.

Pues al mayor le encantaba el sadomasoquismo y mas, con niños menores de edad. Presentía que se lo iba a pasar en grande.

Pero alguien desde afuera, oculto entre las escaleras, un chico de cabellos oscuros, ojos negros y tez blanca se desesperaba por lo ocurrido.

" No puedo permitir que le vendas tu cuerpo a mi padre, yo quiero ser el primero en tocarte. TE QUIERO NARUTO"...

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Continuará…

Bueno y aquí va el prólogo, espero que os haya gustado al menos un poquito ejej!

Pero ya sabéis que para elogiarme o tirarme tomates están los reviews ;)

Gracias

kiss