Disclaimer: Prince of Tennis no es de mi propiedad.

Fanfic especialmente dedicado a Akai-Namida16 (aka...Lady Atone-san). Como siempre me ha gustado, deseo decirte "Feliz Cumpleaños" dentro de todo este fic. Espero sea de tu agrado, y todo lo demás~ ^^

(Posdata: el genero de lectura, de momento, es "T", pero quizá conforme el fic vaya avanzando cambiará a "M". Estan siendo de una vez advertidos. Y por cierto~los dialogos que resaltan la novela y todo lo demás fueron creados por mí, no sacados de un libro, Y a todos aquellos que por un momento crean que será la tipica historia soza de amor, estan realmente muy, pero muy, equivocados~Que vivan las tragedias!)

-Historia Normal-

-Novela a relatar-

-Dialogos de televisión-


Capitulo 1: Principium

"Aquel ser, el cual todos osaban por llamar creatura de la noche, se movía con demasiada agilidad, precisión; haciendo todas y cada una de sus hazañas de una forma tan elegante, digna de un lord. Varias de las personas que se encontraban presentes huyeron como perros con la cola entre las patas, mientras que aquellos valientes que creían el poder domar a la bestia se mantuvieron con los pies pegados a la tierra; ignorando, quizá, el hecho de que se encontraban temblando hasta los huesos.

El lord soltó una arrogante carcajada, estirando su brazo derecho hacia dónde la multitud se encontraba; mostrando la manga de un smoking negro con un guante del mismo color cubriendo su mano. Su brazo izquierdo se encontraba aun posado sobre el barandal de ese refinado balcón, sus dedos encajados sobre este.

-Díganme,- comenzó diciendo, realizando un corto ademán con la mano -¿Por qué están aquí? ¿Quiénes se creen ustedes para poder desafiarme de esa forma tan ingrata de actuar?

Su voz era severa, pero igual mantenía ese toque elegante que lo caracterizaba tan bien. Una que otra persona, al escuchar sus palabras, se sobresaltó, sintiendo el como escalofríos recorrían sus cuerpos; en ese momento, menos de la mitad seguían de pie.

-¿Huh?- musitó, dejando caer su brazo posicionándola también sobre el descolorido barandal. –Así que hasta este grado llega su osadía…patético… - apenas terminó de articular esas palabras y giró sobre sus pies, la capa que hacia sobre sus hombros girando junto a su cuerpo.

Uno de los civiles que todavía se encontraba presente, con arma aun en brazos, comenzó a gritar. No decía nada ilógico, solo gritaba de forma desesperada su nombre, lágrimas comenzando a recorrer su rostro. Cayó sobre sus rodillas, lanzando fuera de su presencia el arma de fuego, y golpeó con la misma desesperación el piso.

-Maldito desgraciado…- se encontró diciendo, apretando los nudillos con tanta fuerza hasta dejarlos completamente en blanco."

Soltó un suspiro, cerrando al mismo tiempo el libro que sostenía en manos y lo posiciono de una forma lenta sobre la mesa, dejando sus manos caer sobre su portada. Miró la portada del libo que se encontraba leyendo, y sonrió para sí. Jamás había creído que sería capaz de obsesionarse con una novela, sobre todo ante el hecho de ser larga y sobre cosas que, normalmente, le aterraría.

No estaba del todo segura si agradecer a Tomoka, ya que para empezar, había sido ella quien le había recomendado tan magnífico libro. Al principio lo había dudado, creyendo que apenas al hojear una que otra página se aburriría completamente, pero no, sino al contrario; apenas y leyó el prologo y quedó absorbida por la lectura. Según ella recordaba, había sido mucho desde la última vez que había tenido en manos un libro que le agradaba la sensación, aunque en ese momento no estaba ya del todo segura si un cuento con dibujos y cortos diálogos se podía considerar como tal.

Giró un poco su cuerpo, mirando por sobre el respaldo de la silla el reloj que se encontraba a sus espaldas, percatándose que ya eran pasadas de la media noche. Soltó un corto grito apagado, asombrándose del cómo el tiempo había transcurrido tan rápido. Antes había creído que era demasiado temprano, como poco antes de las seis de la tarde, y por ello decidió progresar con su lectura, y ahora que realmente se molestaba por mirar al reloj, le sorprendía que sus suposiciones, nuevamente, habían sido incorrectas.

Nuevamente había regresado su mirada al libro que hace poco se encontraba leyendo, y frunció un poco las cejas cómo sus labios. No deseaba parar, sobre todo cuando había llegado al cuarto capítulo del libro. Aun tenía un largo camino por delante, al igual que días, pero el tiempo era lo que le preocupaba. No podía llevarlo a clases, sino eso le impediría el prestar atención e intervendría con sus estudios, y no podía arriesgarse a ello. Dejo caer amabas manos sobre su regazo y pensó por unos segundos.

Al final, se vino dando un leve golpe en la cabeza y abrió el libro. "Un poco más no hará daño", fue lo que se dijo, para nuevamente seguir con la lectura.

"Capitulo 3: Ventus qui circumstans nos.

Su habitación se encontraba sumida en la oscuridad, salvo por una vela que se encontraba iluminando una solo esquina de ese cuadrado salón. Aquella joven damisela se encontraba cerca de la ventana, observando con ojos llenos de inocencia aquel abismo que le rodeaba. Las luces del pueblo era lo único que se lograba percibir entre la oscuridad del bosque, al igual que diminutas luces de fuego. Al instante, logró suponer que se trataban de antorchar, pero igual, no estaba del todo segura.

Retiró un mechón que irrumpía su mirada y lo posó por detrás de su oído. Pero ante el encontrarse junto a la ventana, y con aquella dulce, pero fuerte, briza de otoño su pelo comenzaba a jugar junto con este, desarreglándose como molestándole. Se retiró de la ventana al sentirse de aquella manera tan inconforme, y se dirigió al tocador de madera que se encontraba junto a su cama. Se sentó con cierto toque de elegancia y delicadeza sobre la pequeña silla que estaba junto al tocador, y tomó el cepillo en manos, pasándolo por sobre su cabello con tanta lentitud y suavidad como si varios listones de ceda se trataran. Al sentirse nuevamente conforme ató un rosado listón en su cabello, agarrándolo completamente en una coleta; solo dos mechones se encontraban posados junto a su rostro, unos los cuales intencionalmente había dejado fuera del peinado.

Se miró nuevamente por el espejo, observando un reflejo más arreglado que el anterior. No era una dama de clase alta que estaba acostumbrada a lucir siempre arreglada, pero eso no cambiaba el hecho de que era mujer, y no podía evitar el hecho de peinarse.

-Ya te lo he dicho varias veces…- aquella voz que bien conocía se hizo presente como un eco dentro de la habitación, sobresaltando a la chica un poco. Miró por sobre su hombro a la puerta; estaba cerrada, imposible de que alguien pudiera ingresar por esa y sin hacer ruido alguno. Y cuando menos se lo había imaginado, unos fuertes brazos se vieron posados sobre sus hombros, haciendo un fuerte agarre alrededor de su cuello. Sintió la respiración de aquella persona cerca de su oído, haciéndole estremecer un poco al igual que aumentar el calor sobre sus mejillas.

-…- no pudo articular nada ante las palabras de esa persona que ahora le tenía dónde quería; bajo su poder, indefensa sobre su fuerte agarre. Dejo sus manos caer sobre su regazo y esperó paciente a sus demás palabras.

-Pero,- susurró cerca de su oído, dejando su cálido aliento chocar contra este de forma intencional –si no deseas seducir al vampiro…- hizo una corta pausa, soltando de momento el agarre con un brazo para ahora tenerlo agarrando el listón que hace unos segundos la chica había puesto sobre su cabello. Lo jaló con lentitud, observando de reojo él como la rojiza melena de la chica caía con suavidad sobre sus brazos y los hombros de la chica. -…jamás dejes al descubierto tu cuello—"

Cerró de golpe el libro, escuchando el cómo estruendos sobre su puerta se hacían presentes.

-¡Sakuno!- era su abuela quién golpeaba de una forma molesta, o eso parecía, la puerta. La recién llamada colocó un papel sobre la hoja en que se había quedado y ocultó el libro dentro de un cajón de su escritorio, encaminándose a su puerta y la abrió. Sumire se encontraba ahí, parada y vistiendo en sus pijamas, frente a la puerta mirándole de una forma un tanto molesta. Sakuno, al ver su expresión, sonrió de una forma tonta, mostrando su nerviosismo.

-¿Qué hora se supone que son estas para que estés despierta, eh, Sakuno?- la chica de coletas no estaba del todo segura, ya que la última vez que había revisado la hora había sido muy tarde.

-Uhm…- murmuro nerviosa, desviando un poco la mirada. Sumire suspiro.

-Será mejor que ya te vayas a la cama, o mañana no te querrás levantar.- fue lo último que le dijo su abuela antes de desaparecer en los pasillos. Sakuno, al ver que su abuela se había nuevamente introducido a su habitación, cerró la puerta a sus espaldas, soltando un suspiro lleno de alivio; por un momento, había jurado que le iban a retar. Miró su escritorio, sintiendo la tentadora idea de proseguir con su lectura, pero si pensaba bien las palabras de su abuela, ya era demasiado tarde para que ella permaneciera despierta.

Sacudió un poco la cabeza, ya teniendo en mente la idea de ponerse sus pijamas e irse a dormir. Era lo mejor…

Lunes en la Mañana-Entrenamiento matutino de Tennis en Seishun Gakuen-

Sakuno se encontraba junto a Tomoka observando el cómo los chicos practicaban, como siempre, de una forma llena de energía ese deporte que todos amaban. Ella se encontraba sentada en una banca bajo un árbol, un tanto alejada de las canchas de entrenamiento, pero desde ese lugar, a pesar de la distancia, se podía ver todo a la perfección. Los días de verano comenzaban a dar su aparición, haciendo que desde temprano los rayos del sol afectaran a todos los que caminaran bajo estos. Ese día había olvidado el utilizar su bloqueador solar, y al no querer arriesgarse a contraer alguna alergia, prefirió mantenerse en la sombra.

Al percatarse de que nada interesante iba a suceder de momento decidió tomar nuevamente en manos su libro. Se sentía un tanto extrañada, lo cual se le hacia un tanto curioso, pero jamás había querido seguir una lectura hasta el borde de terminarla en un solo día. Incluso iba a ser capaz de ignorar un entrenamiento de Tennis por ello. Miró el libro que ahora hacia sobre su regazo y nuevamente frunció los labios, disputándose mentalmente sobre el que hacer.

La obsesión era tan grande que le hacía dudar…Nuevamente se encontró suspirando, retirando a la vez el papel que dividía las paginas y prosiguió con su lectura, esperando que nadie se percatara de su ausencia.

"-jamás dejes al descubierto tu cuello—" volvió a releer, teniendo ya en cuenta que esa había sido la parte en que se había quedado. "tu cuello, o luego nunca se sabe que podría llegar a pasar…- dijo con suavidad, su voz teniendo un toque de seducción, el cual no pasó desapercibido por la joven daba que aun tenía aprisionada en brazos. La chica sintió que el rubor sobre sus mejillas se hacía más intenso que a la vez anterior, y apretó un agarre sobre su vestido, aun manteniendo sus manos en su regazo.

Apenas el Lord había terminado de articular sus palabras se alejo de la chica, dejándola un poco sorprendida ante su repentina acción y giró un poco su cuerpo, observando él como ahora se encontraba sentado sobre el borde de la ventana, su mirada perdida sobre el mismo abismo que ella con anterioridad se había encontrado observando.

El silencio había reinado sobre la habitación, y eso le hacía dudar. Por un momento, cuando el Lord había llegado a la habitación, creía que la hora de su muerte había llegado, que el fin por fin se había aproximado, pero sus suposiciones habían sido igual de erróneas como le era costumbre. Lentamente, y esperando no causar ruido alguno, se paró de su asiento y se encamino a dónde el joven Lord se encontraba sentado. Sus manos estaban entrelazadas frente a su pecho, y sus pasos eran lentos; no estaba segura del cómo actuar realmente al estar a tan corta cercanía.

-M-mi Lord…- articulo con nerviosismo.

Al principio, no había obtenido respuesta alguna, y eso le hizo comenzar a, nuevamente, dudar. ¿Acaso había dicho algo malo?, comenzaba a cuestionarse.

-No me llames de esa forma.- se limito a decir, no mirando a la chica. Su voz había sido expresada de una forma más seria, más arrogante de la que había escuchado con anterioridad, que le asustó un poco. Tenía presente de que desconocía completamente a esa persona que hacía sentada frente a ella, y por ello también, desconocía su forma de actuar; pero por un momento, algo en ella le había incitado a hablar con él y el llamarle de esa forma que—"

-Así que Sakuno-chan tiene el hobby de leer novelas de vampiros, eh- apenas escucho esa voz susurrarle cosas al oído se sobresalto completamente, saltando de su asiento y dejando el libro caer el piso. Giró de forma rápida su cuerpo para encarar a la persona que le había hablado, pero ante brusco movimiento perdió un poco el equilibrio y estuvo por caer; pero gracias al chico que se encontraba junto a ella, la caída fue impedida.

Sakuno se sonrojó al sentir una mano ser entrelazada en su cintura, pero sabía que esa sería la única forma en que sería salvada de la caída, pero igual no podía evitar el sonrojarse completamente. Con ayuda de su mayor se pudo reincorporar en pocos segundos, y con aun sonrojo en rostro, le agradeció con una leve inclinación. El chico de castaña cabellera y ojos cerrados le ofreció una corta sonrisa, riendo por lo bajo.

Al percatarse que el libro de la chica aun se encontraba derrumbado en el piso lo cogió por ella, abriéndolo en una página cualquiera y leyó la primera oración dónde sus ojos se posaron. –"El atardecer iba desapareciendo a los segundos, dándole la bienvenida a la noche. La gente que hace unos segundos aun se encontraba transitando entre las calles de ese pequeño pueblo a las afueras de la ciudad de Londres ya no estaba en algún lugar visible, todos habían desaparecido a los segundos. Las sombras comenzaban a hacerse presente en el lugar, al igual de aquellos roncos sonidos que reclamaban por la sangre de inocentes…"- había recitado, de una forma casi tan perfecta que Sakuno le miró en admiración, sus grandes y castaños ojos mostrando todo el asombro que sentía del momento.

El chico le miró, sonriendo esta vez de lado al percatarse de su tan inocente y dulce reacción. Se sintió feliz al ver a su joven amiga actuar de esa forma, que por instinto siguió leyendo oraciones salteadas del libro.

-"Aquel señor que observaba el cómo su hija era lentamente asesinada, el cómo esa creatura abrumadora succionaba su sangre no podía hacer otra cosa más que gritar con agonía, incluso a pesar de que no era él quien realmente se encontraba sufriendo. "-¡No!-" gritó desesperadamente, estirando el brazo mientras el resto de su cuerpo se encontraba enterrado bajo tierra. Aun así la oscuridad no permitiera ver toda la escena, logró percibir un brillo blanco: el vampiro se encontraba sonriendo ante su desgracia—"- hizo una pausa, cerrando el libro mientras soltaba una corta risa.

Sakuno movió un poco su cabeza hacia un costado, cuestionándole con la mirada ante su acción. Fuji rió por unos segundos más, y aclarando un poco su garganta, se tranquilizo.

-No sabía que Sakuno-chan leía cosas tan sádicas- bromeó un poco, esperando ansiosamente la reacción de la chica. Ella tan sólo desvió la mirada un poco, sonrojándose.

-Y-yo…- no estaba del todo segura del qué poder decir ante sus palabras, ya que era cierto. Todos creían que ella vomitaría ante el leer tan grotesca historia, pero simplemente le había encantado, inclusive la tan detallada explicación de Gore que contenía la novela. Pero algo le había llegado a la mente, y ante el haber invadido su curiosidad, no pudo evitar el preguntar: -¿Fuji-senpai cree que los vampiros existen?

La pregunta le había tomado un tanto desapercibido, y abrió un poco los ojos esperando no hacer notar, en mucho, su acción llena de asombro. Al instante los volvió a cerrar, mostrando otra corta sonrisa. –H'mmm…- musitó, haciendo un sonido como si se encontrará pensando. –Nunca debes guiarte por las cosas que lees, Sakuno-chan,- dijo, captando toda la atención de la menor. –Incluso el libro lo indica, ¿no es así?- abrió el libro en la primera pagina, mostrando una corta nota de autor que en letras grandes y explícitamente indicaba "Todo en lo parecido con la realidad es meramente coincidencia".

Sus labios se fruncieron un poco, sintiéndose un poco desilusionada al saber que realmente los vampiros no existían. Algo dentro de ella le llamaban plenamente la atención que deseaba el poder conocer uno. Hasta el momento, la novela tan sólo los había caracterizado como creaturas malvadas que no hacían otra cosa más que alimentarse de la sangre de humanos, pero igual eso no le impedía tener curiosidad al igual que admiración.

-¿Y Sakuno-chan cree en los vampiros?

-¡Sí!- se asombró, y al ver la reacción de su amigo creería que el también, por tan rápida y energética respuesta. No lo había pensado, mucho menos contemplado por unos segundos, que dijo de una forma demasiado alegre su respuesta. Fuji nuevamente rió, y ella se sonrojo mientras agachaba la mirada.

La acción que más le extraño de su mayor fue el hecho de que posará una de sus manos sobre su cabellera, revolviéndola un poco de una forma que hasta ella mismo considero algo agradable. –Por un momento creí que les tendrías miedo.- fue todo lo que dijo, sonrisa aun en rostro, pero esta era una que no muy a menudo lograba ser espectadora.

-¿Miedo?- pregunto curiosa, mirando la mano que aun hacia sobre su cabeza. Fuji asintió un poco, y abrió un poco la boca para decir algo, pero la campana que anunciaba el comiendo de clases se había hecho presente. Ambos jóvenes se asombraron un poco ante la repentina aparición, creyendo que no había sido mucho desde que habían conversado.

-Al parecer me salté parte de la práctica…- dijo Fuji, sonriendo mientras que en su mente varias ideas del cómo Tezuka le reclamaría, o algo por el estilo, ante haberse saltado más de la mitad.

-P-perdón…- dijo Sakuno, sintiéndose culpable ante ello. Sabía, que en cierta parte, ella había sido culpable porque lo mantuvo junto a ella leyéndole oraciones del libro.

-Maa, todo está bien.- dijo, y volvió a revolver su cabellera.

Lunes por la tarde- varias horas después del fin de clases.

Sakuno había ido a la tienda más cerca de su casa a comprar unas cosas que su abuela le había encargado para preparar la cena, pero al haberse quedado dormida, ya iba tarde. Sabía que su abuela no iba a llegar sino hasta casi las diez de la noche por una junta de maestros que iba a haber en la escuela, pero a pesar de que apenas eran las seis, deseaba tener ya todo listo.

Posó cerca de la caja registradora los demás víveres que necesitaba comprar, y espero en silencio a que la cajera terminara de arreglar una cosas referentes al dinero y facturas. El sonido de la tele era lo único que se hacía presente dentro del lugar, y por interés, y al no tener otra cosa que hacer, las escuchaba. Eran las noticias más recientes.

"Recientemente, han ocurrido varios asesinatos de formas muy extrañas que ni los más grandes detectives y médicos de la zona han logrado descifrar…"

La voz de la locutora mostraba terror, y mientras decía los demás acontecimientos dentro de esa misma nota noticiaría Sakuno fue poniendo más y más atención que inclusive volteó a ver el monitor de la televisión, observando con cierto asombro las imágenes, un tanto grotescas, que aparición en escena.

"Lo que ahora todos se preguntan es -¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué causa todo esto?- entre demás exclamaciones confusas. En el pasado, ya habían ocurrido casos similares a este, pero no en tanta magnitud y frecuencia que muchos comienzan a dudar de la seguridad en las calles"

-¿Señorita?- la voz de la cajera la sacó de su distracción y le volteó a ver, percatándose de que esta ya había terminado de arreglar esas cosas que había dejado pendientes. -¿Es todo lo que llevara?- le pregunto de forma amable, por lo cual Sakuno vino respondiendo con un leve asentimiento de cabeza. La chica comenzó a pasar las cosas, sacando los precios en la caja registradora. Mientras la chica hacia eso, Sakuno regresó la atención a la pantalla. No pudo evitar el soltar un corto grito apagado ante el nuevo encabezado que tenía la noticia: ¿Acaso los Vampiros nos están invadiendo ahora?

Se le hizo ridículo, pero tan…tan…a pesar de que le parecía un tanto cruel, la idea se le hacía maravillosa…


No sé si se hayan dado cuenta, pero esta historia tiene varias palabras en latín, al igual que el titulo de la historia fue escrito en latín. No se mucho sobre esta "lengua muerta", cómo unos lo suelen llamar, pero espero poder escribir bien las palabras y todo lo demás. Al final de cada episodio saldrán las traducciones, así que no crean que se quedaran con la duda o los mandaré a investigar todos los significados.

Sanguinum osculum: Beso Sangriento; titulo de la historia ;D.

Principium: Comienzo.

Ventus qui circumstans nos: El Viento que nos Rodea.

Creo que son todas las palabras que utilicé, pero si falto alguna favor de hacerme saber~Es la primera vez que escribo...uhm...en este estilo (si es que se le puede considerar estilo) dónde relato cómo dos historias/sucesos al mismo tiempo, pero igual espero que sea de su agrado =_= La pareja...la dejaré en suspenso por el momento, pero será una la cual no se la creeran XD Y para esos que creen que será FujiXSakuno o mi amado y famoso *cough cough* KiriXSaku...lamento decirles eso...pero no, cambio de pareja XD

Saludos a todos y lamento los errores ortograficos como de redacción -w-