Hola mundo loco y yaoista del fanfiction! Pues bueno, hoy les traigo otro fic hecho con mi hermana "Otaku_Madara94" Y esperamos que les guste ^o^

Comenten, así nos dan mas inspiración para seguir escribiendo xPPP

Todo era silencio, todo parecía estar tranquilo... Demasiado tranquilo, se podría decir. La habitación era reinada por la oscuridad de la noche, se sentía frío en todos los rincones de esta.

Todo estaba en silencio, lo único que lo rompía eran las respiraciones de ellos. Se podían divisar seis figuras en aquella amplia y oscura habitación subterránea. Parecían ser tres ANBU, los dos ancianos del consejo y... Un preso que se encontraba en medio, sentado en una banca de piedra, con las manos y pies apresados por grilletes. Aquella figura, parecía ser la de un hombre, puesto que estaba completamente desnudo e inconsciente.

El silencio aun prevalecía en el lugar, hasta que el mismo fue roto por una voz femenina.

—No puedo creer que este maldito siga con vida. -Dijo la anciana del consejo, Koharu. Hubo silencio por otros cortos segundos, el fiel compañero de la anciana, Homura, permanecía con el ceño fruncido, asintiendo por lo que escuchó hablar de su acompañante. Ambos ancianos, parecían ser la cabeza de Konoha, dado el hecho de que aun no se elegía a un buen candidato a Hokage y la princesa Tsunade... había muerto hace unos meses a causa del aparente líder de la asquerosa organización Akatsuki.

—A mí también me cuesta creerlo, nunca imaginé que el poder del extinto clan Uchiha fuera tan grande. Es un alivio que ya no sea un problema para la aldea de Konoha - Habló Homura mientras miraba con desprecio y asco al hombre que tenían amarrado enfrente de ellos. La mirada era tal y como la de un hombre rico que ve a un perro callejero cruzarse en su camino.

—Hnm... - Ese gemido les advirtió que el prisionero estaba despertando, unos ligeros movimientos de los parpados les indicaron que no tardaría en despertar.

—Ya saben qué hacer. -Los ANBU, ante la potente voz de la mujer, acataron y con precaución colocaron unas vendas alrededor de los ojos del preso. Una vez puestas las vendas, el preso comenzó a moverse levemente, tratando de buscar algo que al parecer no encontraba. El preso comenzó a temblar con cierto temor, mientras que se mordía los labios de la desesperación por el hecho de no poder ver nada.

—Has despertado, Uchiha Madara. -Dijo uno de los ANBU con la clara repugnancia en su voz. El nombrado no dijo nada, solo calló sin parar de temblar nervioso. -Tranquilo, no te hemos arrancado los ojos aun, aunque deberíamos hacerlo, no lo hemos hecho. -Ante lo mencionado, Madara dio un suspiro de alivio. El susto dado momentos antes, le hizo recordar cuando era joven y perdió la vista. El Uchiha sintió un escalofrío recorrerle la columna al recordar dicha escena. Ya se había dado cuenta que tenía una venda en la cabeza, aun así, no debía bajar la guardia.

—Excelente, lograron atrapar a la bestia. -Rió burlón el Uchiha, sacando un gruñido por parte de los ancianos.

—A lo que vamos -Dijo Koharu con voz fría.- ¿Cómo es que sigues con vida, maldito? -El Uchiha legendario solo sonrío. Su sonrisa era de aterrar, pues hace mucho que el Uchiha no sonreía con esas ganas.

—Digamos que soy muy necio y terco, no me gusta la idea de morir, aún no -Madara sabía bien como jugar sus cartas, sacando más de un gruñido a los concejales.

—No eres nada más que un simple idiota que debió morir hace más de ochenta años -Murmuró Homura.

—Oh, gracias por el cumplido -Sonrió de nuevo, sacando de quicio a los presentes por su actitud tan arrogante. Madara rió satisfecho al escuchar los gruñidos de los ancianos, aun sin borrar su inhabitual sonrisa, el Uchiha dio un suspiró de obstinación. - "Esto será un dolor" -Fue lo que pensó el Uchiha, pues ahora se encontraba preso y sumiso ante los altos rangos de una institución cuyo nombre fue impuesto por nadie más que él y el hombre al que tanto pudo llegar a odiar. Madara sonrió aun mas al recordar aquellos días en los que a cada segundo un órgano humano era arrancado de su lugar, donde a cada respiro dado, se podía aspirar una deliciosa aroma a sangre. ¡Oh! Que gloriosos fueron aquellos tiempos. El Uchiha se vio obligado a volver a la realidad debido a una voz que interrumpió sus pensamientos.

—Uchiha, debes entender que en la posición en la que te encuentras nos favorece a nosotros, los altos mandos de la hoja, ¿Verdad? -La boca del pelinegro se torció al escuchar esa oración.

—Si, claro que soy consciente de la situación en la que me encuentro, no nací ayer -La posición comenzaba a calarle en las articulaciones al mayor, estar encadenado no era una de sus torturas favoritas.

—Bien, ya que tenemos claras las posturas, Madara. Quisiéramos que nos respondas ciertas cuestiones que tenemos. -Murmuró Homura serio, mirando con el asco en sus ojos al hombre que se encontraba sentado en medio de la habitación.

—¿No creen que vamos demasiado rápido? -Sonrió aun más el Uchiha.

—Déjate de bromas, Madara. -Ordenó uno de los ANBU que se encontraban presentes, mas el Uchiha seguía sin quitar esa sonrisa que tanto molestaba a los otros. Madara tan solo calló por unos minutos antes de quitar su sonrisa y responder con una voz lúgubre:

—No tengo nada que revelar, no tiene caso decirles la verdad, ustedes jamás podrán entender el por qué. -Dice serio Madara, impresionando a los otros por tal respuesta.

—No nos creas tan estúpidos como para no entender... -Koharu fue cortada debido a que Madara comenzó a hablar.

—¡Los creo lo suficientemente estúpidos como para no entender mis motivos! ¡¿Quienes se creen ustedes como para decir que pueden comprender todo por lo que he vivido, las razones de mis actos? -El nivel de voz del Uchiha aumentó considerablemente, aunque tenía las manos detrás de la espalda, apretaba sus puños con furia, deseando poder liberarlos de la atadura y así poder descargar su rabia contra la carne de sus apresores.-¡Ustedes no saben nada! -Escupió con desprecio a donde calculó estarían los pies de Homura. Esa acción cabreó en demasía a los ancianos, la anciana Koharu sin poder contenerse, le propinó una bofetada al prisionero. Mas fue su impresión al ver como el azabache rió ante esa acción, su risa era demasiado espeluznante, con su voz tan grave y mortífera que causaría sudar hasta a los mismos Dioses.

—¡Calla Madara! ¡Estás preso ahora, completamente indefenso ante nosotros y si en verdad aprecias tu vida, más vale que acates nuestras órdenes! -Dijo Homura apretando los dientes de enojo.

—¿Indefenso? ¿Vida? ¿Órdenes? -Cuestionó el Uchiha burlón antes de volver a soltar otra carcajada, molestando aun mas a los presentes por su actitud tan irritante y prepotente- Se supone que hace más de ochenta años, yo morí ante Hashirama, el primer Hokage, en el Valle del Fin -Rió el pelinegro.- Mas sin embargo, aquí estoy, siendo "sometido" por ustedes, los alumnos del segundo Hokage -La sonrisa no desaparecía.

—Es por ello que te tenemos aquí -Los puños de Homura estaban dispuestos a soltar un golpe contra la cara del Uchiha si es que su actitud no cambiaba.

—Ya les dije que soy muy terco y necio, no me parece eso de morir ahora. Además, tengo aun muchas cosas por las cuales, morir no me es un lujo.

—¿Cómo el hecho de que sabes que no verás a tu hermano menor? –Los músculos de Madara se tensaron al escuchar eso.

—Cállate, no tiene nada que ver con él -Murmuró con los labios apretados y conteniendo la rabia. Homura y Koharu no dudaron en aprovecharse de esa recién encontrada debilidad en el mayor.

-Así que es eso... -Murmuró uno más de los ANBU. Hubo silencio en la habitación, el sometido tan solo se dignaba a agachar levemente la cabeza. Madara sintió la tristeza al recordar su anterior vida al lado de su pequeño hermano, Izuna. Los presentes pudieron notar el repentino cambio de humor en el preso.

—¿No sientes pudor de haber matado a tu hermano, Madara? -Cuestionó Homura, volviendo a dirigirle una mirada de asco al hombre mayor.

—Yo no mate a mi hermano... -Murmuró aun más lúgubre el Uchiha y con los dientes muy apretados por el enojo, le frustraba que le acusaran por ese hecho. Lo menos que el haría sería matar a su hermano, pero, nadie lo creería.

—Claro, lo dice el único que pudo haber lanzado al Kyubi sobre Konoha, hace ya 16 años -Soltó con ironía la única mujer en esa estancia.- Tu sed de poder es más grande que tu propio ego y eso es mucho decir.

—Cállate anciana, nadie te mando a decir nada.

—Es la verdad, en tu desesperación por salir de tu ceguera, le quitaste los ojos a tu hermano y lo asesinaste. –Continuó la mujer, haciendo caso omiso del comentario hecho por el mayor.

—¡No saben nada! ¡Izuna me dio sus ojos! ¡Era por el bien de mi clan! Pero... Ahora todos están muertos... Y es mejor así, no éramos más que unos perros, no, ni a eso llegábamos. Me da vergüenza reconocer que alguna vez fui líder de los Uchiha. -Esa declaración sorprendió en demasía a los presentes, nunca se esperaron esa respuesta por parte de ese hombre. El anciano del consejo, Homura, frunció el ceño antes de decir:

—¿Estás dolido por la pérdida de tu Clan, Madara? -Sonrió de medio lado, pero, a los pocos segundos, la sonrisa se esfumó- Realmente es increíble, pero, no estás en tu derecho de quejarte. Tu mismo fuiste culpable de que este se extinguiera.

—Tarde o temprano ellos iban a morir. No soportaba la idea de que murieran en las manos repugnantes de ustedes, si alguien iba a darle fin a su sufrimiento... ese iba a ser yo. -Dice el Uchiha con voz grave.

—Al parecer, tu no conoces la vergüenza -Musitó la anciana.

—Desde hace algunos años que decidí sacarme de penas -El Uchiha comenzó a mover un poco su cabeza en un vago intento de quitarse la molesta venda que le impedía ver a sus captores.

—No creas que te librarás tan fácil de esa venda -Dijo un ANBU con máscara de gato y detalles en color rojo.- No eres de fiar.

—Oh, pensé que como ya andábamos con cosas como mi Clan, no sería necesaria esta estúpida venda -Soltó el Uchiha tratando de recuperar su compostura y no dar signos de alguna otra debilidad. Los ancianos del consejo fruncieron el entrecejo por el comentario de Madara; Homura se llevó los dedos a las sienes, realmente estaba muy cansado y el preso no ayudaba mucho que digamos.

—¿Madara, nos crees estúpidos como para retirarte esa prenda de los ojos? -Murmuró molesta Koharu, mas el Uchiha solo sonrió.

—Hmn, ¿De veras quieres que conteste esa pregunta? -El pelinegro soltó una sonora risotada, como disfrutaba de hacer rabiar a los demás.

—¿No nos dirás nada, verdad Uchiha? -Preguntó Homura mientras miraba a los ANBU, ordenándoles acercarse al preso con la mirada.

—Me reservo mis comentarios -El Uchiha levantó la cabeza con desdén, como si estuviera en otro lugar y no en ese. Todos callaron, observando la sonrisa triunfante que tenía el Uchiha. Los presentes comenzaron a mirarse entre ellos, antes de que un ANBU preguntara:

—¿Qué haremos con él? -Dijo el ANBU serio.

—Si, díganle, ¿Qué harán conmigo? -Dice burlón Madara con su voz de Tobi, sacando de quicio a sus acompañantes.

—Sáquenle información sobre sus próximos planes, no importa el método que usen -Dijeron a la vez Homura y Koharu, antes de retirarse y cerrar la puerta detrás de ellos, no sin antes lanzarle una mirada envenenada a Madara.

—Hnm... Interesante -Murmuró uno de los ANBU.

—"¿Qué me harán estos tipos?" -El miedo llegó al Uchiha, pero no dejó que se demostrara, aun tenía su orgullo. El preso tenía sus sentidos muy abiertos, aun desde su lugar guardaba cautela, lo que les hacía gracia a los ANBU. Uno de ellos, se acercó poco más a donde estaba el mayor y le tiró un puñado de cabellos hacia atrás, haciendo que el Uchiha crujiera los dientes "mirando" hacia arriba.

—Uchiha Madara, has cometido muchos crímenes y actos repugnantes. Ya es hora de que recibas tu castigo, pero, antes queremos saber cuáles son tus planes. -Dice el ANBU serio, sin dejar de tomarle de las largas y azabaches hebras que poseía Madara. Este tan solo sonrió por nueva cuenta.

—Déjame pensarlo... Hnm... Creo que eso debería importarte una soberana mierda -Sentenció el Uchiha, aun con el molesto tirón de cabellos, del cual se intensificó el agarre.- Mhn -Gimió el mayor un poco adolorido por el tirón.

—Cállate y responde, ¿Cuáles son tus planes? -El Uchiha crujió los dientes, pero, se tranquilizó y sin más, respondió.

—Tal vez quiero aplastar a esta mierda de aldea, tal vez quiero volver a gobernarla, tal vez quiero matar a toda la raza humana, tal vez solo quiero revivir mi clan o bien, tal vez solo irme a un bar y beber alcohol hasta desfallecer. -El Uchiha rió por su propia broma, sacando un gruñido de parte de los ANBU. El azabache seguía sosteniendo su sonrisa, dejando aun escapar unas pequeñas risas.

—No es un juego, a menos que te guste arriesgarlo todo y buscar tu tan merecida muerte -El agarre era fuerte, incluso algunas hebras negras se habían soltado de la cabellera de Madara.

—Ya te dije, yo debería estar muerto.

—Esto podría ser mas tardado de lo que pensé -Murmuró uno de los ANBU que se encontraba ahí, eran un total de tres.

—¿Tú piensas? -Ante el chiste, Madara siguió riendo.

Los ANBU realmente no se explicaban cómo es que este hombre podía llegar a ser tan... irritante. Los tres presentes se encontraban con los puños apretados, tratando de mantener su compostura.

—Uchiha Madara, ¿No piensas decirnos las cosas por las buenas? -Murmuró el ANBU apretando aun más el agarre de sus cabellos.

—Tal vez si, tal vez no. Depende de mi estado de humor. -Rió de nuevo Madara, volviendo a sacar otro gruñido de sus acompañantes.

—Bien, tú lo quisiste. -Dijo soltándolo de su agarre y volver a mirar a los otros. Los ANBU respiraban profundamente, tratando de mantener la paciencia, aun seguían mirándose mutuamente, mientras que el Uchiha tenía una sonrisa prepotente sobre su rostro. Sabía que había ganado esta pequeña batalla, pero, aun debía mantener la guardia. -Por ahora corres suerte, Uchiha Madara. Descansa por ahora, nos veremos en cinco días. -Declaró el ANBU serio, antes de retirarle la venda que cubría sus ojos y salir junto con los otros de la habitación. Un suspiro salió de los labios del Uchiha al escuchar la puerta cerrarse, relajó por un momento todo su cuerpo, sintiendo la tensión del momento. Tal vez sus palabras fueran graciosas e irritantes, pero solo era una manera de evitar que los demás vieran que tenía cierto temor, sobre todo cuando pensó que de nuevo estaba ciego. Jamás podrá olvidar como fue que sufrió al no poder ver bien los rostros de sus familiares, como no podía estar más en el campo de batalla, como no podía distinguir el rostro tan joven de su pequeño hermano menor.

Izuna -Murmuró bajo mientras miraba sus pies. El Uchiha sabía que los próximos días serán los peores que experimentaría por primera vez después de tanto tiempo, temía por su suerte, le atemorizaba lo que fuera a pasarle. -¿Qué tan lejos pueden llegar los malditos de Konoha? –Se cuestionó a sí mismo el azabache, temblando ante miles de posibles acciones que llegaron a su mente.- De cualquier modo… morir me es imposible. –Murmuró con la cabeza gacha Madara, sintiendo como su mirada tuvo un cambio drástico, transformándola de una oscura, fría y aterradora mirada a una perdida, vacía y entristecida. En poco tiempo, el preso se quedó dormido en la oscuridad de aquella habitación tan fría y solitaria.