Tengo que decirles que no tenía ganas de escribir este cap... porque... demonios! capitulos finales no son mi fuerte! odio cuando un fic se acaba, simplemente no quiero que se acabe... ese es el problema... pero bueeeeeeeeno...

Les quiero mucho, se que querían que este fic fuera mas largo pero si lo hago mas largo mi inspiracion se acorta... y quiero que tenga un buen final, no un final de porqueria. Por si se lo preguntan alguna vez, a pesar de haber inventado algunas cosas, este fic esta basado en una historia real.

Como sea... se que sonara un poco irresponsable, pero este es el primer fic que logro terminar... todos los otros me quedaron terriblemente incompletos... wuaaaaaaa! como sea...

Un besote y Cruel Intentions se despide con una escena XXX que de seguro todas ustedes han de haber estado ansiando desde el capitulo 3 jajaja.

Les adoro! Cruel Intentions les adora! Adios y disfruten el último capitulo.


XII

Capítulo Final

Hinata y Hiashi no se hablaban desde hace días desde que ella había escapado de la casa para ir a dormir donde un hombre. Si, Neji se lo había contado todo y aún no podía creer que la chica lo hubiese hecho. Pero supuso que era justo, ella también cometía errores y gracias al cielo, no había pasado nada peor.

Hanabi intentó ablandar la situación entre padre e hija mayor durante toda la cena. Les contó sobre sus citas con Konohamaru, lo tontos que eran sus compañeros de clase, etc. Mientras su hermana se esforzaba por aparentar interés en lo que ella decía, el hombre se mantenía ausente y meditativo. Como casi siempre lo hacía.

Hinata se quedó un rato más en la cocina para lavar los platos, pese a que la sirvienta insistía en hacerlo ella. Poco después subió a su cuarto, se encerró en su habitación e intentó hacer todos los esfuerzos posibles por no llorar, pero las lágrimas salieron en silencio de sus ojos.

Escuchó que golpeaban levemente su puerta.

_ Adelante..._ susurró. Su padre corrió la persiana y caminó hacia ella. Tenía en sus manos una carta con un borde azul oscuro. La chica se irguió asombrada._ ¿Es esa una carta de...?_ el hombre asintió.

_ Entraste a la facultad de psicología._ la chica sonrió con dificultad y bajó la mirada sin contestar. Hiashi dejó la carta sobre el escritorio, caminó hacia ella y se sentó a su lado._ Ese chico, ¿Lo quieres?

_ Si._ susurró ella con indiferencia._ P-pero... pero... no después de lo que pasó._ Hiashi afirmó no tan seguro._ Lo lamento... papá...

_ Quiero que entiendas una cosa._ Hiashi la miró por primera vez en semanas. No con severidad como solía hacerlo. Con cariño._ Yo nunca, nunca, podría odiarte.

_ Fue... fue algo que dije sin pensar, padre...

_ Lo dijiste porque lo sentiste. Después de tantos años... en verdad no te culpo._ la chica miró a su padre con atención. Parecía atormentado por los recuerdos._ Cuando tu madre murió... tenías ocho años. La trajeron entre sábanas hasta la casa. Les ordené que lo hicieran de noche para que tú no la vieras._ el hombre junto los dedos frente a su rostro._ Incluso en aquella edad... te parecías tanto a ella... tenías su sonrisa, sus mejillas... durante mucho tiempo, Hinata, no pude ni ver tu cara. No... podía ni hablarte... tenía miedo... tenía miedo de perderte como la perdí a ella._ la chica soltó un jadeo y aferró a su padre de la mano._ Y una noche... una noche te escuché llorar hasta quedarte dormida. Entré a tu habitación y... te miré... me di cuenta de que eras hermosa... juré que... te protegería por siempre.

_ Papá..._ el hombre cerró los ojos con dolor.

_ Perdóname por no cumplirlo._ la chica se abrazó a su padre con fuerza. El hombre la rodeó con sus brazos, ambos llorando en silencio.

_ Te quiero mucho... papá._ Hiashi le acarició la cabeza.

_ Hija mía...

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Ino calentaba en completo silencio, algo apartada del resto. Parecía bastante concentrada en lo que estaba leyendo, se mordía las uñas con ansiedad. Hinata se acercó a ella.

_ ¿Y bien?

_ Tienes completa razón, este libro es fabuloso. Por dios, me gustaría leer tan rápido como tu, ¡mira lo enorme que es esta cosa!_ levantó el libro y lo analizó entre sus manos._ Debe pesar al menos dos kilos._ Hinata sonrió.

_ Y los otros dos son mucho mas grandes._ Ino la miró con horror._ ¿Aceptas el reto?

_ Por supuesto, bitch._ ambas sonrieron._ Por cierto, ¿No tiene escenas muy fuertes?

_ ¿Cómo...?

_ ¿Sexo y esas cosas?

_ A-algo así...

_ Eres una completa pervertida._ la pelinegra se sonrojó._ Es broma._ Ino suspiró y se sentó en la banca para ponerse los zapatos._ Me alegra que tu y tu padre se hayan reconciliado, llevabas demasiado tiempo sufriendo por su culpa.

_ Para ser sincera siento cargo de conciencia.

_ ¿Por qué? Siempre te culpas a ti misma..._ Hinata bajó la mirada.

_ Es que debí de haberme dado cuenta...

_ No eres perfecta, no te puedes dar cuenta de todo._ Ino se levantó._ Todos cometemos errores, niña. TODOS. El echarte la culpa por errores ajenos no es sano. Es lo que te vuelve insegura.

_ Supongo que tienes razón._ miraron al frente, por donde Karin y Suigetsu acababan de aparecer. Los dos se veían bastante entretenidos en su conversación. Suigetsu pasó un brazo por el hombro de la pelirroja, la chica lo miró con desconfianza y sonrió.

_ ¿Desde hace cuánto están juntos?_ preguntó la rubia. Hinata se encogió de hombros.

_ No lo están, todavía. Conoces la fama del Tiburón._ Ino suspiró.

_ El maldito amor y sus engaños._ comentó. La Hyuga la miró fijamente.

_ ¿Estás bien?

_ Ajá. ¿Por?_ Hinata le iba a preguntar sobre Shikamaru, pero decidió callarse la boca. El celular le sonó en alerta de mensaje, lo sacó y miró la pantalla extrañada._ ¿Qué? ¿Un mensaje del Uchiha?

La chica se guardó el teléfono extrañada y negó con la cabeza.

_ Era de Shikamaru._ la rubia se puso tan pálida como el color de su blusa._ Pero era para terminar el proyecto de lengua que estamos haciendo juntos.

_ ¿Te pidió que te encontraras con él en su casa?

_ No, en el gimnasio después de clase, ¿Está bien por ti?

_ No veo porque no._ el celular de Ino sonó al entrar un nuevo mensaje. Ambas levantaron la ceja, la rubia miró la pantalla y se guardó el celular de inmediato.

_ ¿Qué?_ Ino negó con la cabeza y le sonrió a su amiga.

_ Nada importante._ mintió. Acababa de entender el plan, le acababa de llegar el mensaje del Uchiha. "Porrista, necesitamos hablar. En clase de química después del colegio". Sasuke no le hubiese enviado ese mensaje ni loco, lo suyo se había acabado hace meses y con Hinata de por medio el Uchiha era incapaz de pensar en agarrársela con otra. Hinata había recibido un mensaje de Shikamaru, aquella era la trampa mas obvia del universo. Supuso que los chicos estarían esperándolas, solo que cambiados de orden.

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La rubia se acomodó la falda de porrista y miró el reloj por enésima vez. No debía de haber ido, debía de haber ignorado en mensaje de Sasuke y haberse ido a su casa. Pero había algo que no podía evitar y era el hecho de que su corazón lentamente se estaba despedazando de nuevo.

Ahora ya no había Naruto que la consolara. No, Naruto estaba con Sakura y ella estaba inconcebiblemente feliz por eso. Pero el tiempo iba descubriendo su propia vulnerabilidad ante los hechos. Estaba asustada e indefensa, no era nada más que una muñeca barbie ya abandonada por su dueño.

Sintió un par de brazos agarrarla de los hombros y cayó en la cuenta del frío que se destilaba por su uniforme empapado. Sin pensarlo mucho tiempo, se dio la vuelta acurrucándose en los brazos de Shikamaru. Se dio cuenta de que estaba igual de empapado.

_ Shika...

_ Cállate. Solo cállate._ se quedaron un largo rato abrazados, escuchando la torrencial lluvia de las afueras._ ¿Por qué demonios te quiero? ¿Por qué? Hay un millón de chicas mejores que tú en el mundo. Hay un millón de chicas que morirían por que las quisiera de la misma manera...

_ Sigue soñando, adefesio._ lo interrumpió Ino. Le apartó el cabello mojado de la oreja y le susurró al oído._ Algún día, cuando seas un gran político y tengas un cargo aburrido e importante... encontrarás a una aburrida diplomática igual a ti y vivirán juntos y aburridos por siempre. Tendrán hijos, serán felices..._ se apartó ligeramente de él para que pudiera ver su rostro._ Mírame, Shika. Yo seré una modelo famosa o... tal vez una actriz... con una vida llena de romances efímeros. Despertaré todas las mañanas para darme cuenta de que mi cama está vacía de nuevo.

Shika le acarició el rostro y sonrió.

_ Claro que no._ levantó el rostro de la chica._ La Ino que yo conozco tendrá... una vida fabulosa, una vida... al lado de un hombre que la adore. Un hombre afortunado mas que nadie en este mundo._ se quedaron mirando fijamente, la chica sin comprender bien del todo a que se refería él._ Un gran político con un cargo aburrido e importante.

La rubia soltó una risotada y se echó sobre él, casi botándolo al suelo.

_ ¿Es una promesa?

_ Hmmm... no... pero es un intento._ Ino lo agarró del rostro y le plantó un beso en la boca.

_ Gracias... por amarme._ Shikamaru sonrió. "¿Quién no lo haría, Ino?" pensó para sus adentros.

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Hinata corrió después de clase al gimnasio, para su mala suerte caía una lluvia torrencial, así que terminó mojada hasta los tuétanos. Se refugió bajo el techo del lugar. El gimnasio estaba completamente vacío, supuso que el Nara no había llegado todavía. Se metió al baño y chequeó si el maquillaje se le había corrido.

No porque le importase, no usaba nada más que un poco de rímel en las pestañas. Solo por el placer de admirar su propia desgracia en el espejo. Si, tan baja autoestima tenía...

_ Estoy gorda..._ pensó en voz alta.

_ No lo estás._ la chica miró a través del espejo y no tuvo tiempo de reaccionar. Sasuke la agarró de la cintura, le dio la vuelta y estampó sus labios contra los de ella. Por más forcejeos que la Hyuga hizo por apartarlo de si misma, no pudo._ Deja de resistirte.

_ ¡Deja de tocarme!_ le gritó ella apartándolo con una fuerza poco común en ella._ ¿Lo planeaste todo?

_ ¿Creíste en serio que el perezoso de Nara se tomaría el esfuerzo de correr hasta el gimnasio con lluvia solo por ti?_ Hinata interpuso los brazos en su cuerpo en cuanto el Uchiha amenazó con acercarse de nuevo._ ¿Cuál es tu maldito problema, niñata? ¡Te comportas como una estúpida!

_ ¿Cómo me...?

_ ¡Estúpida! ¡Estúpida porque eres más fuerte de lo que pareces y lo sabes! ¡Porque has vivido toda tu vida tratada como una princesita intocable, porque el único que te trata de otra manera soy yo! ¡Y porque quieres que te trate así y estás demasiado asustada para aceptarlo!

_ ¡No seas tonto! ¡A nadie le gusta que le hagan sufrir!

_ A ti sí. Te hace sentir fuerte, te hace sentir amada.

_ ¡No es cierto!

_ ¡Si lo es, maldita cobarde, acéptalo!_ la chica apartó el rostro con dolor._ ¿Quieres saber lo que causas en mi? Amor, consuelo, confianza... sentimientos que nunca he tenido con ninguna mujer. Puedes decir que soy un sádico, lo acepto. Pero sabes que tu eres a la que menos he hecho sufrir, y sabes que es porque te quiero.

Hinata tomó aire y lo miró a los ojos. Sabía que sus palabras eran sinceras y sabía que en el fondo ella se sentía igual.

_ Sasuke dame... dame espacio..._ el chico se apartó de ella para dejarle respirar. Hinata se sostuvo contra los lavabos. ¿Por qué estaba tan malditamente empapada? ¿Por qué él estaba ahí en aquel momento que ella estaba tan indefensa?

El Uchiha la volvió a acercar a su cuerpo para abrazarla.

_ ¿Tienes frío, mi amor?_ la chica asintió y recostó la cabeza en su pecho._ Pareces un pájaro mojado._ bromeó el chico, Hinata sonrió.

_ ¿Me veo fea?

_ No._ Sasuke juntó su frente con la de ella y cerró los ojos._ Tu nunca te verás fea.

Se quedaron un rato en silencio. Hinata sintió como Sasuke la empujaba levemente hacia uno de los baños, soltó un jadeo. Sasuke le agarró una de las piernas y la levantó a la altura de su cadera. Solo una vez más, después podía seguir detestándolo, solo necesitaba un momento más entre sus piernas.

La besó apasionadamente, intentó separarse unos segundos, pero Hinata lo agarró de los cabellos para que no dejase sus labios.

_ Extrañabas esto... ¿No es verdad?_ le espetó el pelinegro finalmente apartándola de si mismo y agarrando sus cabellos con rudeza. La chica mantenía los ojos fuertemente cerrados, como si se estuviese enfrentando a sensaciones que no sentía hace mucho.

_ ¿En qué momento dejaste de ser rudo conmigo?_ le preguntó con verdadera curiosidad. Sasuke la agarró del trasero y la levantó del suelo ante su sorpresa.

_ No lo sé, pero volveré a serlo._ Hundió la cabeza entre sus pechos mientras su mano se escabullía bajo su braga y comenzaba a jugar con su clítoris. La chica soltó un gemido que tubo que acallar desesperadamente en el hombro del Uchiha._ Estás bastante impaciente...

Hinata soltó un fuerte gemido al sentir a Sasuke dentro de ella nuevamente. No había caído en la cuenta de lo mucho que extrañaba aquella sensación delirante. El vaivén comenzó de nuevo, con pasión, con amor, el chico volvió a sentirse en el cielo, entrando y saliendo de su amada, ambos fundidos en aquel irrompible abrazo de lujuria y consumación de su amor.

Sasuke se sentó en el retrete y sentó a la chica sobre él, ayudándola a moverse con sus brazos. Escondió su rostro en el hueco de su cuello mientras la escuchaba gemir. Una de las manos de la Hyuuga se aferró fuertemente a la puerta, arañándola, sus paredes se estrechaban en torno al miembro que parecía descender más profundamente.

Hinata soltó un gemido escandaloso que tuvo que acallar en seguida, no quería que el mundo se enterase que lo estaba haciendo con un chico en los baños del colegio. Ambos llegaron al orgasmo simultáneamente y tuvieron que acallarlo en la piel del otro para que no los descubriera.

Sasuke finalmente dejó que los pies de Hinata tocasen el suelo, mientras se abrochaba el cinturón de su pantalón y echaba una última mirada a los pechos bien formados de su novia.

La chica sintió como la agarraba fuerte contra si mismo, sintió la opresión de su pelvis y lo rodeó con los brazos, juntando su frente a la de él.

_ ¿Por qué te amo tanto, patán?_ se preguntó a si misma en voz alta.

_ Porque..._ comenzó él, pero por primera vez no pudo dar una respuesta que demostrase su superioridad. Hinata sonrió socarronamente dándole con la culata de su propia arma.

_ Porque sí._ dijo por fin. Le dio un beso que le cortó el aliento, aquella niña tan inocente podía comportarse como una verdadera femme fatale a veces. Sasuke dejó que lo guiara fuera de los baños de niñas.

_ Con crueles intenciones._ susurró en su oreja antes de salir del gimnasio y hundirse en la lluvia. Abrazado de su amante, su novia, su mejor amiga.