*Advertencias: AU, yaoi, utilizare los nombres de personas ya que aquí no son países*

Los inseparables

Abril del año pasado:

Tres amigos que nunca pasaban desapercibidos ante los ojos de nadie observaban desde la esquina de un pasillo escolar hacia cierto punto donde, por sus caras, podía predecirse que iba a pasar algo verdaderamente divertido.

¡Boom!

El trió se echo a reír con carcajadas a vivo pulmón; el denso humo no paraba de salir del despacho de profesores como si no tuviera fin.

-He de admitir que esa cosa que conseguiste por internet estuvo awesome-El albino hablo entre risas.

-Oui, mon ami, te dije que sería espectacular~- El francés sustituyo su risa por una sonrisa cómplice.

-¡Sálvese quien pueda!

El moreno echo a correr dejando atrás a su par de amigos.

Los otros dos no tardaron en comenzar a huir de la escena del crimen también, alcanzando al español y haciendo que sus carcajadas resonaran por todo el pasillo.

Esa sin duda, fue la gota que colmo el vaso.

/

La clase de matemáticas no era tan aburrida como todos los demás estudiantes decían, de hecho, era interesante, el resultado siempre era exacto, no había opciones de otra cosa, así era como debía ser el mundo; firme y recto.

La profesora me llamo después de haber recibido una llamada por parte del prefecto. Me pregunte que era lo que pasaba, yo no había cometido ningún error en todo el curso, además era jefe de grupo.

Seguramente era eso, tener que organizar al salón para algún evento, pues bien, estaba listo.

Aunque la mirada reprobatoria de mi superior de dijo lo contrario.

-Señor Beilschmidt, llamaron de la escuela de su hermano.

Mi hermano ¿Cómo no lo había pensado antes? El causante de muchos de mis problemas, de muchos de los problemas de todo el mundo ¿Qué has hecho ahora, Gilbert?

-¿Qué ocurre? –Respondí tratando de adivinar la respuesta.

-Fue expulsado junto con otros dos muchachos, y dice que no lo dejan salir de su escuela hasta que vayas tú.

Felicidades bruder, al fin lograste que te expulsaran, justo como te lo advertí. Tú y esos dos amigos tuyos van a tener serios problemas, y serios problemas se queda corto.

-Disculpe las molestias, señor –Me disculpé por la irrupción a mis estudios.

-Hazme un favor y enséñale a tu hermano mayor a comportarse- Finalizo.

Mi hermano es, simplemente, el origen de todas mis vergüenzas, pero ya tengo un plan para el.

/

Eso no era justo, ni siquiera tenían pruebas de que habíamos sido nosotros. El hecho de que el increíble yo y estos dos fuéramos los causantes de toda la diversión en este aburrido lugar no quiere decir que seamos los culpables de esto. Aunque en realidad lo somos ¡Pero no tienen pruebas! ¡Ese es el punto!

Mire a Francis a mi derecha, tenía una cara meditabunda, como si también estuviera pensando que pudo haber salido mal en el plan ¡Pues claro que algo iba a salir mal en el plan! ¡Si lo organizo el!

Luego mire a Antonio a mi izquierda, al pobre casi podía ponérsele un letrero en la frente que dijera "regañado", la culpa y la preocupación se le notaban por todos lados.

Mire al frente con el ceño fruncido, no faltaba mucho para que West se apareciera por la puerta giratoria echando humo por la cabeza y soltándome un discurso de aquellos que solo el sabe hacer.

No puedo creer que expulsaran al más genial de toda la escuela, con sus amigos que… aunque no me guste admitirlo abiertamente, también son geniales. Suspiré.

-Oigan, no tienen por que estar aquí, solo a mi me retuvieron para esperar a West- Gruñí.

-Vamos a estar contigo Gilbo, no te vamos a abandonar en pleno campo de batalla- Me sonrió Toño.

Francis solo asintió con la cabeza, opinando lo mismo que el español.

Iba a contestarles algo cuando llego mi hermano, justo como lo predije, furioso de pies a cabeza.

-Te lo advertí bruder.

Ya parecía que esa era su forma de saludarme, lo cuál me ponía de mas mal humor.

-Tsk, solo fue una bromita.

-Ustedes –Lud se dirigió a mis amigos- váyanse a sus casas. –Ordenó.

Ambos me miraron con expresiones de que no podían hacer nada contra las ordenes del musculoso de mi hermano; se levantaron y se despidieron de mi con un gesto de mano.

Y ahora ya sabía lo que me esperaba.

/

Cuando el hermano de Gilbert entro en las oficinas pensé por un momento que nos golpearía a Antonie y a moi. Menos mal que no sucedió, tendría entonces que pasarme un tiempo considerable en una sesión de belleza.

-¿Qué vamos a hacer ahora? –Me pregunto mi amigo español con esa mirada de perrito asustado.

-Seguro que a Gilbo ya se le ocurrirá algo –Intente consolarlo abrazándolo por el hombro.

-Buscaremos otro instituto ¿cierto? –Sus grandes ojos verdes me miraron esperanzados.

-Claro que sí, mon ami, que nadie puede separarnos.

Acaricié su espalda, y esque no lo puedo evitar, Antonie es tan inocente que tengo un imán hacia el cuando se pone así, así que si mis manos bajaban un poco más de su espalda no importaría.

Y cómo era de esperarse, Toño ni se inmuto, por eso me encanta este chico.

/

Por fin llegamos a casa y West seguía regañándome sobre tonterías. ¡Que humillante es que tu hermanito que antes media como un metro te de ordenes!

Un tiempo atrás Lud ya me había amenazado que si seguía comportándome tan, como el dice 'incivilizado' me mandaría a estudiar al mismo instituto en el que el estaba, de esta forma me tendría vigilado.

Ore-sama no quería estar allí, era uno de esos lugares internado, no quería tener que compartir habitación con alguien, que West tuviera libre acceso para regáñalo cuantas veces quisiera, y que lo castigaran con cada cosa awesome que hiciera.

Ni siquiera estaban separados por grados, eran tan pocos los estudiantes que estaban las edades todas mezcladas, disque que así se podía aprender mejor, pero bah, no iba a estar allí solo, claro que no.

/

Después de haberme despedido de Francis, que siempre es muy amable conmigo cuando me pongo de preocupón, me lave la cara; había sido una mañana agotadora.

-Expulsado, no puedo creerlo –Suspiré mirándome al espejo.

El sonido de la tonada de mi celular me saco de mis pensamientos.

-¿Hola?

-Toño, que ya tengo un lugar en la mira –Era la voz ronca de mi buen amigo albino.

-¡Ah! ¡Hola, Gilbo! ¿Cómo estas, tío?

-¿Me escuchaste o qué? –Seguía de mal humor.

-¿Qué cosa? –Sonreí, la verdad es que no había puesto mucha atención a lo que me había dicho, esque lo dijo tan rápido…

-Un nuevo instituto donde tenemos que estar el Bad Friends Trio.

-¿Ah si?

Escuché con atención lo que me decía Gilbert, busque una pluma y una hojita para anotar los datos, pero como solo encontré pluma tuve que escribírmelo en la mano.

Ahora tenía que pasarle el aviso a Francis.

/

El desayuno huele de maravilla, no cabe duda que soy un excelente chef.

Destapé la olla dejando salir el vapor de nuevo y aspirando su aroma.

-Provecho~ -Dije para mi mismo sentándome en la mesa.

Justo cuando iba a comenzar a comer de mi comida al más puro estilo francés, mi celular sono.

-¿Oui?

-¡Hola Francisco!

Suspiré pesadamente, cuantas veces tenía que decirle que era 'Francis' nada de 'Francisco' que eso no se escuchaba glamoroso.

-Es Francis…. –Corregí- ¿Qué pasa mon cherie?

-Esque Gilbert ya tiene los datos para el nuevo instituto.

-Te escuchó –Y como dije, le escuché interesado.

No pude evitar formar una sonrisa, era el mismo lugar donde estaba Ludwig, que predecible era ese hermanito de Gilbo, pero bueno. Tome apuntes que servirían para mi inscripción en una libreta que tenía por allí.

-Merci, Antonie~

-¡De nada Francisco!

Suspiré de nuevo.

/

Actualidad:

Habían pasado ya las vacaciones de verano, y el gran día había llegado. Todo estaba listo para el nuevo ciclo escolar.

Gilbert ya estaba refunfuñando en el asiento del copiloto. Comprendo que estuviera molesto por no poder ni conducir su propio auto, pero esque no me iba a arriesgar a que el se desviara del camino solo para evitar su destino.

-¿Estas listo? –Le pregunte al sentarme a su lado en el auto.

-JaGruño como respuesta- ¡Pero oye! ¡Que Ore-sama no quiere estar internado ahí!

-Es para que aprendas bruder… así estarás más controlado.

Fue demasiado tarde cuando reaccione que "más controlado" no eran unas buenas palabras para mi hermano mayor.

-¿Más controlado? –Me respondió indignado- ¡Quiero llegar a dormir a mi cama! ¡No a la cochina cama de un instituto!

-Yo también me quedare, Gilbert…

-¡Eso no es ningún consuelo, West!

Respiré profundo y me prepare para su monólogo de 'mártir awesome' por el resto del camino.

/

Ropa: lista, peines y cepillos: listos, cosas para el amour: listas…

Repasaba mi lista mental mientras le daba una segunda checada a mis maletas perfectamente arregladas para iniciar la temporada que estaría en ese instituto.

Al parecer tendríamos que dormir allá durante todo el ciclo escolar, lo cual me causaba mucho anhelo, ya quería saber con quien compartiría mi habitación y seguramente algo más~

A el no le parecía mala idea vivir en ese lugar, podrían hacer ahora más bromas, y no podrían ser expulsados, ahí evitaban a toda costa la expulsión, pero estaban los castigos.

¡Pero seguro que eran castigos para niños! Como una plana de quien sabe que, o unas cuantas vueltas a la cancha, o tal vez pararse en el rincón ¡Nada de lo que tuviera que preocuparse!

Una vez listo tomo sus maletas y salió sintiendo como la brisa de la mañana agitaba sus dorados cabellos. Ese sin duda, no podría ser un mal día.

/

El despertador sonó de nuevo, y con un gesto cansado pero repetitivo volví a apagarlo.

-Que es muy temprano…- Me queje somnoliento.

Un extraño presentimiento surgió en mi entonces… ¿Por qué había puesto el despertador? Es decir, nunca lo usaba a menos que fuera a ir a…

-¡La escuela!

Me levante tan rápido como pude, ¿Cómo pude haber olvidado el primer día de clases? Mire el reloj digital, faltaba poco para que me cerraran la puerta en la cara y me dijeran que volviese el próximo año.

-¡A un jefe no se le puede tratar así!

Un poco angustiado me vestí como pude, vacié mis cajones en mi mochila, tomé un tomate de la mesa y corrí hacia la puerta.

Después podría dormir en clases todo lo que quisiera.

/

-¡Y no creas que me he olvidado de la vez que me prohibiste injustificadamente bailar rap!

West seguía sin contestarme ya desde hace un tiempo ¡Seguro que estaba ignorando a Ore-sama!

-¿Me estas escuchando, West?

-¿Nombres?

-¿Eh? –Me gire para mirar quien nos hablaba, era la recepcionista del instituto.

-Gilbert y Ludwig Beilschmidt- Contesto mi hermano.

-En seguida les doy los números de sus habitaciones.

La encargada tecleó con agilidad nuestros nombres en su computadora mientras yo volvía a mirar a West molesto por haberme ignorado.

-Gilbert Beilschmidt: habitación 104, Ludwig Beilschmidt: habitación 101.

¡Por lo menos estábamos separados! No era que me gustara estar distante de mi querido hermano menor, pero justo ahora estaba en un plan insoportable en que Ore-sama no podía pasar sus valiosas horas aguantando sus sermones.

West agradeció a la mujer y me siguió en la búsqueda de nuestras respectivas habitaciones.

Ahora solo podía esperar que me tocara un compañero digno de mi genial presencia.

/

Con pasos apresurados pero sin perder elegancia llegue a donde se encontraba la señorita encargada, quien por cierto, era bastante guapa.

-Bonjour mon cherie~ -Me recargue sobre la pared con mi perfecta sonrisa mientras la miraba- Vengo por mi habitación.

-Humm –Me miro a través de sus gafas de media luna- ¿Su nombre?

-Oh là là! Cierto, que grosero soy…. –Dramatice un poco con una mano en mi frente- François Bonnefoy, ese es mi nombre.

La mademoiselle tecleó mi nombre y mi habitación apareció en la pantalla de su ordenador.

-Francis Bonnefoy: habitación 107, ya se encuentra su compañero esperándolo.

Una risita traviesa se escapo de mis labios al oír aquellas palabras.

De verdad que era un afortunado el que comparte habitación con Onii-san

-Merci beacoup.

Seguí mi camino en busca de mi alcoba sin quitar una sonrisa entre coqueta y malévola de mi rostro.

/

Podía escuchar mis pasos fuertes que resonaban en el pasillo debido a que me encontraba corriendo apresuradamente.

-¡Antonio Fernández Carriedo! –Grité apenas llegue a las oficinas.

Un poco aturdida la secretaria busco mi nombre en su computadora y me respondió:

-Habitación 110 –Miro la pantalla insegura- Creo que ya hay un compañero esperándole… -Lo último lo dijo en casi un susurro.

-¡Gracias!

Y corrí nuevamente perdiéndome en los pasillos, las clases comenzaban en menos de una hora.

/

La señorita me había dicho que aún no tenía un compañero de habitación. He de admitir que me preocupe un poco al pensar que podría tocarme con algún alumno irresponsable que gustase de llegar tarde el primer día de clases, pero la idea de que tal vez fui yo el que llegó demasiado temprano me tranquilizo.

Mis cosas se encontraban ya perfectamente acomodadas en los cajones y en el closet, incluso ya tenía la cama más cercana a la puerta elegida, menos mal que no se usaban esas literas molestas aquí.

Me deprimía un poco el no haber podido traer mi preciado piano, de verdad que tenía ganas de tocar, esperaba que allí tuvieran alguno.

El sonido de la puerta al abrirse me saco de mis pensamientos.

La mirada azul y la sonrisa extraña de mi compañero me pusieron nervioso. Aun así aparente calma y me levante de mi asiento para estrecharle la mano y presentarme.

-Mucho gusto, soy Roderich Edelstein, tú debes ser mi compañero.

-Ah~ oui, me llamo François Bonnefoy – El del acento francés estrecho mi mano.

-Perdona, ya he elegido la cama de la derecha, si no te importa.

-Claro que no, claro que no –Negó con la cabeza- En cualquiera de las dos camas podemos acomodarnos ¿no? –Me susurro con una sonrisita.

-¿Perdón? –Sinceramente no había comprendido el por que de su frase.

-Oh, ya lo descubrirás –Y fue a vaciar sus pertenencias sin quitar esa sonrisa de su cara.

De entrada me había parecido una persona incomoda, también me dijo algo que no comprendí del todo. En fin, seguro tendría que conocer más a ese tal Francis para comprenderlo.

Aunque una vocecita interior me advertía que no lo hiciera.

/

En lo que caminaba por los pasillos saque un cigarrillo y lo encendí con mi encendedor; total, si alguien me decía algo ya fumaría más tarde en los jardines o frente a alguna ventana.

Busque con la mirada la habitación 104, y finalmente la encontré.

No pude evitar detenerme un momento en la puerta al notar una hoja pegada allí donde decía "habitación de Ore-sama", o algo así pude entender de esos garabatos.

De entrada ahora sabía que me había tocado con un compañero difícil de tratar, abrí la puerta con cautela.

Pero volví a quedarme estático, todo, absolutamente todo, estaba echo un asco.

Ropa (que supuse que era del tal Ore-sama) esparcida por doquier, sobre las camas, en el piso, incluso en el ventilador de techo, los cajones abiertos y las camas (ambas) destendidas. Y para terminar el cuadro, el susodicho desplomado en el sofá viendo la tele.

-O-Oye –Comencé, aunque no sabía exactamente que decir.

Unos ojos rojos me miraron, me pareció poco común, nunca había visto a un albino.

-¡Ah! ¡Hallo! ¡Tú debes ser el afortunado! –Tenía una voz ronca y chillona, bastante molesta.

Mi compañero se levanto del sillón para ir a donde me encontraba.

-Mi genial nombre es Gilbert Beilschmidt ¿Cuál es el tuyo?

-Soy Vincent Van Dijk –El tal Gilbert iba a comenzar a decir algo más pero proseguí- ¿Qué significa este desastre? –Protesté.

Su sonrisa se borro rápidamente.

-Pues si te molesta recógelo, mi cama es la de la ventana.

¿Qué recoja? ¿Yo? ¿Su desorden? Ok, mi personalidad va a chocar demasiado con la de este sujeto.

-Tú lo recogerás, y ahora- Ordené- Si quieres puedes tener desordenado tu lado de la habitación pero el mío y mis cosas, las dejas intactas.

-¡Eres como West! ¡Que mierda yo no recojo nada! –Dicho y hecho fue de nuevo a ver la tele.

Lo tome por el hombro antes de que se recostara en el sillón y lo empuje hacia su desorden. Si no me hacía caso por las buenas ya me haría caso por las malas.

/

Me hundí un poco más en el sofá tratando de consolarme. Había tenido muchos problemas con la recepcionista al entrar.

Primero que nada, parecía no haberme visto ni escuchado, tuve que decir mi nombre bien alto para que notara mi presencia. Segundo, mi nombre no estaba registrado en la lista de inscritos y tercero, buscaron mis datos en las hojas de las carpetas para después resultar que habían tirado mi hoja con mi información por accidente. Por suerte aun no recogían la basura y encontraron mi archivo.

Suspiré, no entendía por que siempre pasaba desapercibido.

De pronto la puerta se abrió y un chico moreno paso muy apresurado.

-H-Hola soy Mathew Williams –Me presente tímidamente.

El pareció no oírme (que sorpresa).

Así que me acerque y le dí unos toquecitos en el hombro para llamar su atención. El respingo y muy sorprendido me miro.

-¡Ah! ¡Hola! No sabía que había alguien aquí.

Le dedique una sonrisa tímida.

-Soy Mathew Williams, seré tu compañero de habitación.

-¿De veras? –Tenía una amplia sonrisa- ¡Yo soy Antonio Fernández Carriedo!

Mi compañero de habitación con acento español no parecía ser una mala persona, eso me alivió mucho.

/

-¡Ya te dije que me estaba cayendo!- Me defendí, ofendido.

-¡M-Mientes! ¡No puedes caerte tantas veces y en todas tenerme a mi enfrente y tocarme en lugares indebidos!

-Yo se que parece extraño, pero así paso –Hice un puchero, mi compañero austriaco era alguien demasiado refinado.

-Espero una disculpa y que mejores tu comportamiento vulgar- Se fue hasta la puerta- Me voy a mis clases, adiós.

Y dio un portazo molesto.

Venga, que solo quería darle un poco de amour, además el me había provocado con esos ojos violetas y esa mirada refinada.

Resoplé, ya me las arreglaría después con Roderich, ahora tenía una reunión con el Bad Trio para buscar nuestro salón.

Así pues, salí por la puerta con mi mochila colgando de un hombro.

/

Este tipo, no puedo creer la mala suerte que le toca a alguien tan increíble como yo. No me toco con West pero si con otro que en cierta forma me recuerda mucho a el.

Le saqué la lengua cuando me dio la espalda y metí mi ropa sin doblar en uno de los cajones.

¡Esque no puede comprender que Ore-sama estaba estresado y llegó a desahogarse de las tonterías de su hermano menor! También me recosté en ambas camas para ver cual era más cómoda. De hecho, ese holandés debería sentirse halagado de compartir una habitación con migo.

-Si no te apresuras no llegarás a clases- Me dijo en una especie de despedida desde la puerta.

-¡Yo no soy el que tuvo la idea de ordenar el cuarto!

Pero no me escucho, pues el muy insolente ya se había ido. Hice una pequeña rabieta awesome y deje de hacer lo que estaba haciendo. Tenía que reunirme con Francis y Toño justo ahora, así que también salí de la habitación de muy mal humor.

/

Ahora en lo único que estaba pensando era en que tenía que reunirme con mis amigos.

Me aseguré de cerrar la puerta con llave antes de salir, sentía que se me había olvidado algo… o alguien adentro… pero ¡nah! Seguro que era mi imaginación.

Caminé por los pasillos hacia el ala donde se encontraban las aulas de clases con las listas pegadas. Me encontré con Francis, al parecer su habitación estaba enfrente de la mía ¡Que suerte!

-¡Hola Fran…!

-Francis, Francis –Me dijo antes de que terminara de saludarlo.- Bonjour mon ami ¿Has visto a Gilbo?

-¡Ya llego por quien lloraban! –Los gritos del alemán respondieron por mi.

-¿Entonces qué? ¿Buscamos nuestro salón?- Pregunté animado.

-¿Tu que crees? –Gilbert levanto una ceja.

-Vamos ya- Francis comenzó a caminar hacia el primer salón para buscar nuestros nombres.

-Salón A… -Murmuró Gilbo mientras leía- ¡Vamos aquí chicos! ¡Aquí esta Ore-sama!

Yo asentí y me dispuse a entrar al aula al lado de Gilbert, pero la mano de Francis me detuvo.

-¿Eh? ¿Qué pasa?

-Nosotros no vamos aquí… -Dijo en tono lúgubre.

-¿Cómo que no? – Gilbert salió para mirar nuevamente la lista- ¡Pero si aquí estoy yo!

-Estas tú, mon ami… pero no Antonie y yo.

-¿QUÉ? –Gritamos ambos al unísono, esque nunca había estado separado el trío.

Francis se adelanto para mirar la lista del salón B y regreso con la cara más deprimida del mundo.

-Chicos… estamos todos separados- Sentenció- Gilbert va en el A, yo voy en el B y por lo tanto tú vas en el C- Dijo mirándome.

-¿Cómo es eso? –Gilbo estaba al borde de un ataque de histeria- ¡Debe haber un error!

-¿Qué vamos a hacer? –Murmure triste.

-¡Quejarnos! ¿Qué más?- Mi amigo alemán me respondió como si fuera lo más obvio del mundo.

-Lo haremos en receso mes amies… -Francis bajo la mirada- No hay tiempo ahora, las clases ya comenzaron.

Gilbert iba a reprochar pero el profesor que ya había entrado a su salón lo jalo por la chamarra y lo hizo entrar cerrando de un portazo.

-Auf revoir, Antonie –Me dijo Francis caminando abatido a su aula.

Yo me quede allí parado, no podía ser… habían separado al Bad Friends Trio, habíamos comenzado mal… ¿Qué nos depararía el resto del año?

/

*Notitas: YAAAAAAAAAY ¡un nuevo fic! Espero que les haya gustado el primer capítulo x3, este fic va a tener los capis más largos a comparación con mis otros fics 8D asdasdasd no sabía como ponerle a Holanda así que tome prestado el nombre de otro fic que ando leyendo xP si hay molestias me proponen nuevo y asunto arreglado ;P

¡Hetalia le pertenece a Himaruya!