Hola holaaaa, siii, estoy viva! Perdón, ya saben, estudio, facultad, etc etc. Trataré de actualizar más seguido, lo prometoooo! Tengo una invitación para hacerles! Hay un nuevo foro de DC en castellano para rolear una historia desde cero, estan buscando gente! Yo ya estoy allí como Raven, hay un Nightwing pero nos faltan Titanes. La historia todavía no comenzó, así que estan a tiempo! la dirección es infinitecrisis . el - foro . net (saquen los espacios). Los espero!

Bueno, ahora si, los dejo con la historia!


Wolf and Raven

Capítulo 3

-Me preguntaba… ¿Qué sabes sobre Kirill Volkov?-

Raven tomó un sorbo de té y lo miró extrañada. Luego de unos momentos su cara pasó a iluminarse, como si llegara a una conclusión y chasqueó la lengua.

-Claro…debí suponerlo, como heredero de Bruce Wayne es normal que estés dentro de los negocios familiares.-

Es rápida ¨ La verdad es que no estoy seguro de qué es lo que quiere saber Bruce, solo sé que es un empresario de Moscova que es nuevo en los círculos internacionales y que esta aquí en Gótica.-

-Es un empresario y político de Moscova, aboga por la economía local y protege la historia de un pueblo atacado por la economía global, pero parece que esta vez decidió abrirse.-

-Pero ¿Sabes que clase de negocio realiza? ¿Cuál era su fortaleza en Moscova? ¿Era transparente?-

-Lo siento, mi madre era americana y en Moscova son muy cerrados con los asuntos internos…mi dinero proviene de la herencia de mi madre, todo ganado aquí cuando era periodista.-La joven negó con la cabeza, otorgándole la información que le venía al cerebro en ese momento, la cual finalizó tomando otro sorbo de té. Pudo ver como la expresión del joven pasaba de ser expectante a una de desilusión, ella también habría puesto la misma cara ya que lo que le había dicho era de poca utilidad. Lamentó no haberle podido ser más útil, pero eso era todo.

-Esta bien, de todas formas, si Charles no pudo conseguir lo que sea que Bruce quería tal vez es porque no existe…-Le dedicó una sonrisa de costado, Charles tenía razón, había algo en su forma de hablar, en su voz, que se notaba cuando pronunciaba las erre. Raven tenía una voz suave, delicada al oído, era extraño escucharla hablar tanto, pero para nada perturbador. Cortó un pedazo de pastel con el tenedor y se lo llevó a la boca, relajado ahora que finalmente podía entablar una conversación normal con la joven.

-Entonces… ¿Es complicado el asunto de tu herencia?-

-No sé si es complicado, esas son las reglas del Estado.-Contestó ella con tono ligero, aceptando las como eran.

-¿Cómo es Moscova?-

Raven pasó media hora relatando distintos aspectos de su ciudad, desde el clima hasta la gente. Era un tema seguro para tratar con Richard mientras intentaba comprenderlo un poco más. Realmente no era como pensó que serían todos los jóvenes de su edad, parecía prestar real atención a sus palabras, tratando de captar cada una y apreciando y poniendo empeño en imaginar las descripciones que ella le otorgaba, siempre dispuesto a preguntar más. Era un investigador nato. Al terminar ese pensamiento una alarma resonó en su mente, la primera de muchas que escucharía en el futuro.

Dick realmente estaba disfrutando ese tiempo que estaba pasando con aquella chica tan intrigante. Aún tenía muchas más preguntas. ¿Por qué conociendo tanto su ciudad natal había decidido venir a vivir a otro continente, a una ciudad tan parecida pero distinta a la vez? Podía decir que era una persona muy reflexiva y en su vocabulario podía notar la pasión por la lectura, pero la lectura profunda, de esa que se asimila y enriquece a una persona. Al cambiar de posición rozó el tenedor con la mano y recordó su porción de pie, agarró el tenedor, partió otro trozo y en el momento en el que lo levantaba en el aire se fijó en que los ojos de ella seguían sus movimientos, específicamente, el pastel.

-Podemos ordenar otro si quieres.-

-¿Eh?...ah, no, no te molestes.-Por primera vez vio algo que nunca pensó que iba a ver en el rostro de aquella joven, sus mejillas se tiñeron de un rojo imperceptible.

-Vamos, ya pasamos la hora del almuerzo, estoy seguro de que tienes hambre.-

-Pero no quiero abusar…-

-Ten…-Dick evaluó unos segundos y estuvo a punto de llevar el tenedor a la boca de Raven pero lo pensó dos veces. Por alguna razón sentía que no podía hacer eso con aquella joven, no es que fuera inocente, todo lo contrario, había algo de ella que imponía respeto. Además, era la primera que no mostraba interés en él abiertamente, sentía que de alguna forma debía ganarse su amistad y coqueteando con ella no sería la indicada. Entonces posó el tenedor en el plato, lo giró y se lo acercó.

-Pero es tu almuerzo.-

-No voy a volver a agarrar ese tenedor hasta que no comas aunque sea un poco.-La joven suspiró pero le hizo caso. La verdad era que se estaba muriendo de hambre, sin embargo no quería que se notara, así que cada movimiento que realizaba era medido, demasiado tal vez, ya que Richard lo notó y se sonrió.

-Sabes….podrías conseguir un trabajo.-

-¿Tan ansioso estás porque te devuelva tu dinero?-Él se asustó por unos momentos, pensando que Raven había tomado a mal sus palabras nuevamente, pero luego captó cierto brillo en sus ojos, reconoció el sarcasmo en su voz y vio parte de la sonrisa camuflada detrás de la taza de té.

-No, no, para nada, mientras tanto no me molesta seguir invitándote cafés.-Mentalmente deseó golpearse por haber dicho eso, pero como si el universo lo hubiese escuchado sintió repentinamente como un peso caía de repente sobre sus hombros y un par de brazos lo estrujaban.

-¡Richard!-

¡Kory! Había olvidado que debía encontrarme con ella…menos mal que quedé en este lugar. ¨ ¡Kory! ¡Me asustaste!-

-Lo siento Richard… ¡Oh! Raven, que agradable sorpresa.-La pelirroja sonrió, a pesar de la estoicidad de su nueva amiga.

-Buenas tardes.-Se limitó a decir Raven, tomando luego lo último que quedaba de su té. La alegría constante de Kory la molestaba un poco, además de esa capacidad de confiar en todos. En el fondo la verdad era que le envidiaba la inocencia que poseía, lamentablemente ella había visto cosas que se la habían arrebatado a una edad muy temprana por lo que no podía vivir inmersa en la feliz ignorancia juvenil.

-¿También estás aquí para que Richard te ilumine con sus conocimientos de química?-Kory tomó asiento al lado de Dick y sacó sus cosas de la mochila que llevaba al hombro.

-No…-Raven no pudo contener una mueca irónica ante la emoción de la joven, parecía que le estaba presentando a un maestro iluminado de la vida. Dick se encogió de hombros al ver la expresión de la chica y esta se limitó a devolverle el gesto.

-Sobre lo que dije del café…-

-No te preocupes, después de todo podría seguir tu consejo y conseguir un trabajo. Ahora debo irme a ver a mi tía.-

-¿Tu tía?-

-Si…ella se encarga de mi mientras viva aquí-Dick notó cierto sarcasmo y le dio la impresión de que en realidad era Raven la que se encargaba de ella misma y por lo que había podido ver hasta el momento no lo sorprendía para nada.

-Amiga Raven ¿Estás segura que no puedes quedarte?-Preguntó Kory esperanzada, ilusamente creyendo que podría convencer a la joven extranjera.

-No, lo siento, gracias por el té.-Inclinó la cabeza a forma de saludo y salió del lugar, pensando realmente en ir a visitar a su tía Nastia y hablar sobre conseguir un trabajo.

Richard suspiró al ver que su tarde con Raven había concluido, pero no se iba con las manos vacías. Con respecto a ese tal Kirill Volkov no había hecho ningún avance, pero con Raven era otro tema. La joven tenía convicciones fuertes, firme en no aceptar sus ofertas hasta que él le diera un argumento válido. Había demostrado carácter al enfrentarlo con algunos comentarios, la actitud que había aflorado el primer día de clase aún se encontraba dentro de ella, no había sido una simple reacción hacia un entorno desconocido. Raven parecía conocer a la gente muy bien. O por lo menos a la gente que traía algo entre manos.

Raven observó con una ceja alzada el cartel que colgaba sobre su cabeza. El bar se llamaba Devil's Dance, nombretallado y pintado sobre una tabla de madera que debía tener másaire que madera de los años que llevaba encima. No había ventanas, tan solo una puerta de madera negra y a sus lados paredes de ladrillos. Miró a su alrededor y decidió que no estaba tan convencida de estar más segura afuera que dentro del lugar, a pesar de que era de Nastia. Al abrir la puerta comprobó que sus suposiciones eran acertadas, el lugar era un antro oscuro con clientela dudosa. Pequeñas mesas de madera igual de vieja que la del cartel de la entrada cubrían la mayoría del lugar, salvo por un pequeño escenario donde una mujer con poca ropa y muchas curvas danzaba al ritmo de las vibraciones de una guitarra eléctrica. A pesar de que había poco espacio entre las sillas los clientes se la arreglaban para estar lo más separados de la mesa siguiente, todos con las cabezas gachas hablando en susurros. Entre el humo de cigarrillo y la luz baja era difícil distinguir las caras que la miraban, un silencio tenso cayó sobre la joven. Cómo estaba acostumbrada a lugares así, se limitó a inclinar la cabeza en forma de saludo a nadie en particular y se dirigió a la barra.

-¿Y quien eres ?-Un hombre la tomó del brazo y la quiso atraer hacía su cuerpo, confundiéndola con una de las mozas que trabajaba allí o tal vez no.

-Nadie de tu interés.-Rápida, le asestó un codazo en la boca del estómago y se desembarazó de su brazo. El hombre gimió y cayó al piso, sus compañeros se levantaron rápidamente.

-…maldita perra…-el hombre gimió nuevamente mientras sus amigos lo miraban divertidos. Raven retrocedió unos pasos, mirando hacia su alrededor, las otras mesas la miraban pero nadie pretendía levantarse a ayudarla, eso lo daba por sentado.

-Parece que le gusta la acción a la pequeña.-Comentó uno de los hombres, frotándose las manos y mirándola libidinosamente. Realmente odiaba pelear, pero su padre había insistido en que ella aprendiera y había pocas veces en las que agradecía saber hacerlo, esta era una de esas veces. Sin embargo, antes de que los hombres dieran otro paso, se escuchó una voz alegre desde la barra.

-¡Ey! ¡Ey! Dejen a esa chica en paz, que es mi sobrina, además, están dejando de lado a las pobres muchachas.-Nastia le hizo una seña a una de las mozas y esta llevó una bandeja con whisky para los hombres, quienes la miraron complacidos y se sentaron, palmeando en la espalda al hombre que había sido golpeado y continuando la conversación que habían interrumpido. El golpeado seguía dedicándole una mirada asesina a Raven, pero no dijo nada más.

-Perdona por eso, con este humo no puedo ver bien quien entra al principio.-Nastia le sonrió desde detrás de la barra mientras Raven tomaba asiento y miraba la cantidad de bebidas en los estantes de atrás, muchas prohibidas en varias ciudades, incluyendo Gótica.- ¿Quieres tomar algo?- Dijo la mujer señalando justamente una de esas bebidas de procedencia dudosa. Raven arqueó una ceja.

-¿No tienes algo más…hogareño?-

-¡Ah, entonces será un vodka! No voy a preguntar si lo puedes aguantar, de seguro tu padre se hizo cargo de que si.-

-No tienes idea…-Raven se llevó el vaso a los labios y tomó un gran trago, su garganta ardió mas ni una mueca traicionó su rostro.

-¿Te gusta mi pequeño bar?-La tía sonrió, apoyando sus codos en la barra.-No parece, pero realmente rinde mucho-

-Es bastante acogedor, la clientela muy amable.-La joven sonrió de costado y tomó otro sorbo de su Vodka, su mirada perdida. Nastia se rió descaradamente, amaba el humor sucinto y ácido de su sobrina.

-Entonces, Raven querida. ¿Qué te trae por aquí?-

-Necesito un empleo.-Terminó su vaso y se lo alcanzó a Nastia, haciéndole un gesto para que le sirviera más. La mujer ni lo dudó y pero arqueó las cejas, sorprendida.

-Pero, pensé que tu padre se ocupaba de tu dinero…-

-Solo lo suficiente como para que viva, y está pensando en sacarme del hotel y llevarme a vivir con él…aunque ya no me reconozca como su hija.-Su voz no se quebró ni por un instante y su gesto no cambió, aun cuando Nastia dejó caer la botella al piso de la sorpresa y la miraba ahora con un atisbo de pena en los ojos. Raven sintió la rabia crecer dentro de ella al ver ese sentimiento en los ojos de la mujer, pero se controló, ya que todo el bar se había quedado en silencio y miraban hacia la barra, alertados por el ruido del vidrio al romperse contra el suelo. Luego de unos momentos retornaron cada uno a su asunto y Nastia se agachó para limpiar el desastre, haciendo un puchero por haber desperdiciado tan buena botella de Vodka.

-Me quiere en sus garras y yo no quiero tener nada más que ver con él…nunca más.-

Ambas jóvenes se sostuvieron la mirada durante unos momentos, hasta que Nastia sonrió una sonrisa orgullosa y asintió con la cabeza.

-Muy bien Raven, puedes trabajar para mí.-

-… ¡¿Qué? No, no me mal entiendas…no quiero ser una…-Raven se apresuró a señalar a una de las jóvenes con poca ropa que servían la mesa.

-¿Una qué?... ¡Ah! ¡Tú piensas que son prostitutas! Ojojojo…no querida, no obligaría a nadie a trabajar de eso. Solo las que lo desean lo hacen, y tampoco las detengo, no soy quien para manejar la vida de nadie.-

-¿Quién querría trabajar de eso?-Preguntó Raven con tono despectivo, dedicándole una mirada fría.

-No me mires así, y tú ya conoces el ambiente, sabes que por dinero hay gente que haría cualquier cosa. Aquí en Gótica también hay gente bastante podrida. Además, mucha clientela viene a buscar información y algunas de las chicas son muy buenas para eso. Recuerda, todo el mundo aquí tiene dobles intenciones.-

-Todo el mundo en todos lados tiene dobles intenciones.-

-Exactamente.-

Raven se volvió a quedar en silencio, pensando sobre lo que acababan de hablar. Todas las personas actúan por conveniencia, todos tienen un objetivo detrás de cada acción que realizan, en ese mundo era necesario ser egoísta para sobrevivir. Aquella tarde, mientras hablaba con Richard, recordó esa mirada llena de bondad que le había dedicado el joven. Había algo que no cuajaba en ello, no podía comprender por qué el joven tenía tanto interés en ella. No era tonta, estaba consciente de cómo funcionaban las mentes de los hombres, pero Dick no había hecho ningún avance ni había dado ningún signo de estar interesado en ella de esa forma. Su curiosidad iba más allá, ella sabía que él no podía dejar de observarla…luego de pensarlo un poco, decidió que todavía podía darle el beneficio de la duda, debía estar alerta…

-¿Qué hiciste hoy?-

-Salí a correr a la mañana por la zona vieja de la ciudad…-

-¡Oh!-Nastia soltó un silbido.- Si que tienes agallas niña, la parte más pintoresca, a su oscuridad le debo mi clientela, ah, corrupta Ciudad Gótica, gracias.-Sonrió cual gato de Cheshire y la miró expectante.

-Encontré una librería interesante.-

-La de Charles, sin duda. Ese hombre es un amor.-

-Es muy amable, si.-Asintió Raven.-Luego fui a tomar un café con Richard…-Encogió los hombros a escuchar el chillido y se arrepintió en ese instante de haber dicho eso.

-¿Qué Richard, Richard Grayson? ¡Que tonta! ¿Cuál otro si no?-

-¿Por qué tanto escándalo?-

-¿Por qué? ¡Porque es el joven más codiciado de todo Gótica! ¡Por eso! Heredero de Bruce Wayne, cerebrito, deportista, esta como para…-

-Ya entendí, ya entendí.-Hizo un gesto con la mano para que se calmara.-Me invitó él el té, no tengo dinero encima. Por eso quiero empezar a trabajar.-

-Querida, aprovecha que ese joven te echó el ojo, deja que te invite lo que sea, créeme que las cuentas de Wayne no lo sentirían aunque te comprara media joyería.-

-No me gusta deberle nada a nadie.-Apoyó su vaso con fuerza en la barra, cortando el tema allí.- Hablando de otra cosa. ¿Sabes de algún lugar con baja renta? La semana que viene ya debo abandonar el hotel.-

-Así que tu padre va en serio, o todo o nada.-

-Siempre ha sido así él.-

-No creo que el sueldo que te pague alcance para que puedas alquilar algo decente…pero te puedo ofrecer la habitación que hay aquí arriba.-Ante la mueca de la joven, Nastia se apresuró a tranquilizarla-No es como el bar ¡No te asustes! Viví en ella durante muchos años, aunque pequeña, es bastante acogedora. Una chica tiene que tener estilo. ¿Por qué no subes y duermes allí una noche? Si te gusta, mañana podemos pasar a retirar tus cosas del hotel.-

Raven lo pensó durante unos momentos y finalmente decidió que no tenía nada que perder. Se levantó de su asiento y miró hacia todos lados buscando una escalera, pero arqueó una ceja al no verla por ningún lado. Nastia se sonrió y presionó un botón debajo de la barra. Detrás de ella, la estantería con las botellas se desplazó hacia adelante y se movió hacia un costado luego, dejando ver unas escaleras que subían.

-No te preocupes, además del botón hay que insertar una llave, es bastante privada.-

-¿…Estás segura que no traficas drogas?-

-Jajaja, querida, esas están en el depósito de abajo, pero no son mías, ya sabes, yo solo les rento el lugar.-

Decidió no ponerse a evaluar si era verdad lo que decía Nastia o no y se encaminó hacia su merecido descanso. Claro está que todavía debía hacer su guardia nocturna, no traía su capa llevaría su capa consigo, así que tendría que tener más cuidado. No quería que Batman y Robin la descubriesen, no por el momento. Antes de subir, escuchó la voz de Nastia, mas no se giró ni se dignó a contestar.

-Raven, recuerda…pase lo que pase, siempre serás hija de tu padre.-


Parece que el Boy Wonder se esta interesando en Raven de a poco, por otro lado, Raven parece estarse desligando de su misteriosa familia, que pasará? No se lo pierdan!

Demoness Raven