Este comenzó siendo un One Shot, pero para poder contar bien la historia, seria demasiado largo para hacerlo en un solo capitulo, así que lo dividí en dos partes y se lo dedico a mi viejo, ¿por qué?, fácil, la historia es basada en un hecho de mi vida, la edad coincide, los hechos también, es parte de mi propia novela. Mi papa siempre me considero su princesa desde el día en que nací, ya que fui la primer hija mujer (por las dudas somos 5 hermanos, 3 mujeres y 2 varones jajajaja), pero él siempre me dio consejos, siempre rechazo cada novio que llevaba a casa (excepto al que hoy es mi esposo por supuesto jajjjjajaja) y eso que lleve muchos pues solo me duraban 3 o 4 meses como mucho jajajajaja (aunque hubo una excepción, mi propio Seiya, que estuvimos 4 años, pero esa es otra historia, que ya la volcare en letras, pero bueno, que padre no cela a su hijita ¿no?

Les comento que no estarán incluidos todos los personajes, porque tome solo algunos ya que en esa época de mi vida los amigos que "TENIA" eran mas o menos con las personalidades que tome.

Bueno espero que lo disfruten, besos….

Trágica

Mi nombre es Serena Tsukino, tengo 21 años, me he recibido en diseño grafico hace poco. Siempre me caracterizan porque soy una chica muy enamoradiza, soy de esas que a la semana se le escapa un te amo, y eso me ha traído muchos problemas. Siempre que termino una relación, me taladro la cabeza con temas románticos y lentos.

Soy fiel oyente a un programa de radio, todas las noches de 22 a 00 se llama Tu y Yo, es muy romántico, todos los días tratan un tema diferente, y con tantos novios que he tenido por supuesto siempre tengo algo para opinar, así que me tienen como una oyente VIP. Muchas veces me han pedido que vaya a la radio, pues les gusta mi voz y los consejos que doy a otros, no pueden creer que con tan corta edad, tenga tanta experiencia en relaciones.

Pero bueno por supuesto que yo como cualquier chica tengo un novio perfecto, un buen trabajo, familia que me ama y mis amigas por supuesto, pero todo eso cambio muy rápido y la historia que hoy quiero contarles comenzó en una noche de junio, cuando el frío invierno golpeaba fuertemente sobre las ventanas me desperté resaltada, por un sueño que hacia tiempo venia repitiéndose…..

-Les juro chicas, fue rarísimo, y no es la primera vez que tengo este sueño- le comentaba a mis amigas, mientras les servia un café.

-Hay Serena, pero no es nada, muchas veces el ser humano repite los sueños, sabes que son deseos reprimidos- me decía amablemente Amy, mientras tomaba una galleta.-

-Pues yo creo que tienes que tener cuidado, no me hule nada bien eso, podrías tomarlo como que algo te esta avisando- la temperamental y espiritual de Rei, trataba de encontrarle el aura y sentido a mi sueño.

-Bueno no se, espero que sea solo un sueño y nada mas- les termine diciendo, como poniendo punto final al tema- y por cierto Mina como te esta yendo en la nueva agencia- Mina, mi hermana gemela jajajaja, estaba cumpliendo su sueño de modelar, tenia un hermoso cuerpo y una personalidad única, haciéndola muy especial-

-La verdad que re bien Sere, aun no puedo creerlo, aunque hay un modelo que no deja de criticarme y encontrarme defectos a cada momento, pero nada importante- reía nerviosamente, eso significaba una sola cosa, aquel tipo la sacaba de sus casillas- Por cierto amiga, que es de Darien, hace tiempo que no lo vemos y casi ni hablas de él.

-No se que decirte amiga – de pronto sentí como mis ojos se cristalizaban-

-euhh, Sere tranquila que pasa- me trataba de consolar Rei. Y la verdad no sabia que hacer, hacia tiempo que no estábamos bien, aunque yo me encontraba organizando nuestra fiesta de compromiso, él cada vez menos se hacia sentir-

-chicas la verdad…es que hace dos semanas que no se nada de él, lo he llamado y le he dejado mensajes, pero no me ha contestado, y me pidió que nunca lo visite en el hospital, así que….- listo ya lo sabían, las cosas no eran color de rosas, yo lo amaba con locura si, pero tampoco quería molestarlo y no sabia que era lo que le estaba pasando, siempre le hice reclamos, porque en el hospital no le pagaban mucho, y había rechazado una excelente oferta en una clínica privada y mejor paga, pero el era demasiado bueno y muy poco interesado en el dinero.-

- Bueno yo creo que deberías ir al hospital y plantarte frente a él, tienes que decirle todo lo que sientes y lo que piensas, amiga vamos, tu no eres así- Mina con sus intentos de hacerme sentir bien, pero se que tenia razón, debía enfrentarlo-

-esta bien- dije poniéndome rápidamente en pie- tienes razón, hoy mismo me voy a su trabajo y lo encaro.

Así, después de despedir a mis amigas, les comente a mis padres que iría a encontrarme con Darien, a mi padre no le gustaba mucho él, la edad no era problema, pero según el había algo que no le gustaba, pero respetaba mi decisión. Mi madre, ella feliz, porque le caía estupendamente, y porque siempre nos llevaba ambas de compras. Se la gano fácil por así decirlo.

Y bueno, tome el autobús que me llevo directo al hospital, cuando llegue el estaba en una cirugía, así que fui a su casa porque no sabia cuanto podría demorar eso y la verdad no quería que todo pasara de hoy. Cuando llegue me encontré con Michiru, la hermana que estaba con su marido Haruka y la pequeña Hotaru, él como no ganaba mucho no podía pagarse un alquiler, así que vivía con ellos.

Por supuesto me recibieron de maravilla, me puse a conversar con Michiru de los detalles que aun faltaban para la fiesta, mientras la pequeña dibujaba y Haruka nos hacia la comida. Que bien me sentía en aquella familia, tendríamos un hermoso futuro con Darien, estaba cien por cien segura de aquello. Las horas pasaron rápidamente, la familia se había despedido y se acostaron, yo como siempre fui a recostarme al dormitorio de él, encendí el estereo y estaba puesto el CD de Cristian Castro, que cada noche que estábamos juntos escuchábamos, puse el tema "Ángel" mi preferido de este álbum. Las canciones pasaron y el sueño me venció, no se en que momento, pero sentí una calida caricia recorriendo mi rostro, cuando abrí los ojos, ahí estaba él, regalándome esa sonrisa que sabia me volvía loca.

- Perdón por despertarte Princesa, no era mi intención- me dijo mientras me daba de probar de sus labios-

-mmhhh…. Si cada vez me vas a pedir perdón espero que se repita- le dije mientras rodeaba su cuello con mis brazos y lo atraía hacia mi lado- te extrañe mucho, esta todo bien entre nosotros, hice algo que te molesto – le pregunte sin rodeos, pero el me observaba a los ojos y lentamente acariciaba mi largo cabello, enredando sus dedos entre ellos-

- No preciosa, todo esta bien quédate tranquila, se de los mensajes que me dejaste, pero estas dos semanas estuve con mucho trabajo, estoy preparando un proyecto para presentar, lo sabes- lo recordé en ese momento, que tonta, y yo suponiendo cualquier cosa-

-Pero bueno amor, al menos podrías haberme telefoneado aunque sea para decirme buenas noches, no se, algo- trate de decirle lo mas calmada posible, pero el noto como voz se quebraba-

-Lo siento princesa, prometo que no volverá a ocurrir, por cierto, la presentación será en Agosto, iras cierto, necesito tu apoyo- que podía decirle, no había nada que le negara, aunque sabia que era una perdida de tiempo y dinero, pero debía estar con él-

-por supuesto, ahí estaré- le dije, y lo abracé fuertemente, tenia un mal presentimiento, no podía estar tranquila, pero había tiempo aun, así que le dedique mi mejor sonrisa, y el me respondió con un hermoso beso, en ese momento nos perdimos en nuestras caricias y la noche paso rápidamente, a las 5:30 me acompaño a tomar un taxi, debía llegar antes de las 7, ya que mi papa llegaba a esa hora, porque hacia seguridad por las noches.

Llegue a salvo, y a tiempo, me acosté y al rato el despertador sonó, maldición debía ir a trabajar y no descanse nada, pero valió la pena.

La semana paso de igual forma de tranquila que siempre, cuando llego el viernes, con mis amigas nos juntamos en casa para programar la salida del viernes que siempre era solo de chicas, los sábados yo se los dedicaba a Darien, cuando los tenia libres por supuesto.

- bueno, hora de ponernos al día primero, que paso con Darien, cuenta con detalle- me pregunto Mina sin vueltas, así que les explique todo lo de aquella noche-

-mmmhhh- indagaba Rei – no se no es que yo siempre tenga ser la pesimista pero la verdad que no le creo- listo genial tenia que abrir la boca.

- no seas así de pesimista Rei, por favor – decía enojada Mina- yo pienso que él dice la verdad.

- Si además, teniendo en cuenta lo que consume el trabajo en un hospital – la acompañaba Amy- yo también pienso como Mina – Y así continuaban debatiendo, claro como ellas no tenían novio, siempre debían opinar sobre mi noviazgo, pero bueno eran mis amigas, y se que siempre velaran por mi-

- bueno pero no creen que podríamos organizar a donde vamos a ir esta noche – les dije para que terminaran con el tema- aparte necesito ir a comprarme ropa.

- Pero Serena ya te compraste la semana pasada, y la anterior y la anterior, debes tener algo que ponerte – me decía Amy, como siempre, a ella no le gustaba que yo gastara todo mi sueldo en ropa para salir-

- Hay…Amy…..sabes que no me gusta ir con la misma ropa, suficiente con que haya solo dos discos, mira si alguien se da cuenta que llevo lo mismo que otra vez – le dije poniendo mi cara de perrito mojado y tocándome la frente como si me estuviera por dar algo.

- esta bien – dijo mi amiga sintiéndose vencida, y así fuimos las cuatro de compras, yo me compre una minifalda negra bien entallada, con un pequeño tajo en la pierna izquierda, bien sexy, y un corset de imitación de cuero, color negro, con unos detalles de encaje en el centro, lo quería porque al otro día lo usaría con él, quería sorprenderlo, pero por supuesto siempre me gustaba mostrarme en la disco.

Después de las compras fuimos a casa como siempre, cenamos unas pizzas, y comenzamos a maquillarnos, mientras bebíamos un vino O2, de chandon, por supuesto, me encantan los vinos espumantes. Tardamos como siempre 3 horas en arreglarnos, cuando ya dieron las 1:30, fuimos a bailar, la pasamos súper, Mina se la paso bailando toda la noche con el que supuestamente siempre la critica en el trabajo, su nombre era Yaten, medio antipático, no era de mi tipo, pero ella estaba muy contenta que él le respondía. Amy por su parte se retiro a las 3, no le gustaba ir, pero lo hacia para que no la torturemos, y Rei, bue como siempre se perdió con ese melenudo que siempre se encuentran y se la pasan en la parte de los reservados.

Yo por mi parte, me encanta bailar, así que no decía que no a ninguna invitación, pero por supuesto siempre tenia que aparecer Diamante, él es mi mejor amigo, somos amigos desde los 13 años, tuvimos una relación a esa edad, pero ni cuenta, luego nos convertimos en confidentes y hoy es como un hermano para mi, siempre me cuida, a decir verdad a él tampoco le caía bien Darien, pero mientras no me lastimara siempre me apoyaba. Nos fuimos a la barra, mientras nos poníamos al día y como siempre escuchaba su Sermón de que debería estar sola para disfrutar, que no me comprometiera etc.

Y así eran nuestras salidas, por supuesto al día siguiente no pude ver a Darien, por mas que me quede dormida esperándolo no llego, pero el domingo aunque sea me llamo, conversamos por casi 2 horas por teléfono, mientras estábamos acostados cada uno en su casa.

Los días pasaron rápidamente, llego sin darme cuenta Agosto, ya solo faltaban 5 meses para nuestro compromiso, estaba emocionada, ya tenia todo listo, solo faltaba esperar un mes antes para entregar las invitaciones, esa manía mía de hacer todo rápido sirve de algo. Aunque con Darien no nos veíamos a diario al menos una o dos veces estábamos juntos, llego el gran día de la presentación en la que había estado trabajando, fui hasta su casa y justo me encontré con Michiru que salía junto a Hotaru.

Hola- les dije con una gran sonrisa, dándoles a saber de mi presencia-

Hola Serena, justo estábamos de salida- me dijo Michiru muy apurada-

-me imagino, por eso venia, para ver si íbamos todos juntos- le dije animadamente-

-a donde- me pregunto desconcertada, eso me llamo la atención.

-Hoy Darien presenta su proyecto- le recordé – acaso no van a ir? – su cara me lo dijo todo.

- Sabes que no estamos de acuerdo con que trabaje ahí, así que no pensamos ir – guau cuanta frialdad, me daba pena por el- No me digas que iras. – Me pregunto como esperando que me uniera a ellos-

- La verdad si voy a ir, quiero apoyarlo, aunque no este de acuerdo con esto, el es a quien amo –ella me sonrió-

- muy bien, pásalo lindo y le mandas saludos de nuestra parte.- y así se fueron, bueno no me quedaba otra que ir a eso sola.

Tome un taxi nuevamente, ya pronto empezaría, cuando llegue vi como estaba llenos de vehículos por todos lados, la presentación seria en una auditorio del municipio, el mas grande en la ciudad, aquel lugar estaba atestado de gente. Me dirigí a la puerta y de pronto sentí una mano en mi pecho que me frenaba.

-Su pase por favor – un hombre que mediría casi 1.90 o 2 metros diría yo, con el pelo negro y bastantes canas, una gran panza, estaba vestido con un traje azul oscuro.

-¿Qué pase? – mi ignorancia era grande, y el miro como no creyéndome.

- Señorita sin pase no puede pasar- pero este tipo me estaba tomando el pelo….

- Vera señor, yo no necesito pase porque soy la novia del Dr. Chiba – ja! Toma eso bravucón-

- Y eso a mi me tiene sin cuidado, sin pase no entra- este tipo lograba sacar lo peor de mi.

- Escuche un momento, llame al Dr. Chiba y dígale que Serena Tsukino esta aquí – dije casi a gritos, golpeando mis tacos fuertemente, como una nena si lo se, pero no hubo forma, la gente me miraba tildándome de escandalosa, y el maldito gordo no me dejo entrar, ni modo, no me perdería de mucho, no entiendo nada de estas cosas. Me di media vuelta y me fui.

Por la noche lo telefonee, pero me atendió Michiru diciéndome que aun no había regresado, le deje el recado como siempre, me tumbe a escuchar mi programa preferido, hacia tiempo que no lo hacia, pero el cansancio acumulado me venció, caí rendida.

El despertador me estaba diciendo que me había quedado dormida vestida, lo apague, me fui directamente a ducharme, para arrancar el día. A la salida del trabajo pase por la casa de él, quería que me contara todo y saber como había resultado, pero solo estaba Haruka, me dijo que lo había visto temprano, pero como aun estaba dolido por la ausencia de ellos no les dirigió la palabra. Genial, pensé para mis adentros, la que me esperará a mi.

El día termino y yo no pude verlo ni hablarle, lo llame por la noche pero se negó atenderme, frustrada y dolida llame a Mina y vino rápidamente, fuimos a mi dormitorio, yo me senté en la cama, apoyando la espalda sobre la pared mirando a través de la ventana, ella se sentó a mi lado, permanecimos un rato en silencio.

- No se que hacer, te juro amiga – le dije entre lagrimas.

- Mira amiga tu mas que nadie sabes que siempre te apoyo, y que el me cae muy bien, pero honestamente, tu padre tiene razón es poca cosa para ti, y tu no dejas de estar llorando siempre por el, una relaciona si no sirve- esas palabras que me había dicho Mina me cayeron como un balde de agua-

-¿Qué hago? – necesitaba urgente ayuda, alguien tenia que indicarme que debía hacer

- ya fuiste una vez, ahora deja que el venga, tu no tienes que estar persiguiéndolo siempre, eso es enfermizo- genial urra pensé para mi, ahora parezco una enfermiza obsesiva, no, no quería serlo, pero esto que no me hablara, que se negara me estaba matando.

La verdad las palabras de Mina no me ayudaron en nada, solo para darme cuenta que estaba sola y debía resolverlo yo misma.

Al día siguiente me reporte enferma, me fui al hospital, cuando llegue para variar se encontraba en una cirugía, pero esta vez no me iría a su casa, hoy no huiría.

Fui a la sala de médicos, ahí me puse a conversar con Andrew, un amigo de él, vio mis ojos llenos de lagrimas, no quise contarle nada de lo que me entristecía, así que hablamos de cosas sin importancia, el reloj se movía rápidamente, y a las 17:25 hs, el apareció con una gran sonrisa, venia bromeando con sus colegas y las enfermeras, me pare rápidamente pero observe como cambio su semblante, frunció el ceño y miro para otro lado, siguió caminando, eso me dejo en shock, que le pasaba, corrí junto a él y lo alcance en el pasillo, no me di cuenta que la puerta había quedado abierta.

-Darien espera- le dije tomándolo del brazo a la altura del codo y lo volteé para que me viera – que te sucede, no me vas hablar- en su cara solo había enojo y desprecio.

- Suéltame Serena, por favor, te he dicho muchas veces que no quería que vinieras a verme al trabajo- su tono de voz era notablemente de disgusto.

- Y que quieres que haga si no quieres responder mis llamados – le pregunte y ahí sucedió, mi voz se quebró y mis ojos se cristalizaron.

- Lo siento- dijo bajando la mirada – pero ya no podemos seguir juntos, no quiero saber de ti- en ese preciso momento sentí como mi corazón estallaba al igual que mis ojos, las lagrimas no paraban de salir, esto debía ser una pesadilla, si eso es – ahora vete por favor - ¿Qué? Me dije para mi

- Estas loco o que – fue lo que me salio – no puedes dejarme, nosotros vamos a comprometernos, yo, yo te amo Darien – las lagrimas me hacían mas torpe de lo que soy.

-Perdóname pero no puedo estar con alguien que no me apoya en mi carrera- me dijo mirando hacia otro lado, evitando ver mi sufrimiento.

-pero que estas diciendo – alguien le lleno la cabeza seguro- Sabes que yo siempre te apoye en todo, hasta te conseguí ese maldito puesto que rechazaste en la clínica, por este hospital de porquería – vocifere a gritos- como eres capaz de decirme eso justo a mi!.

-El domingo te necesitaba a mi lado Serena, y no estuviste, me fallaste me dejaste solo, todos festejaban el éxito con sus novias y con su familia y donde rayos estabas tu, me dejaste solo en el mejor momento de mi vida, eso me demostró que no me amas verdaderamente.

-No Darien, si fui a verte, yo – trate de explicarle- intente entrar pero no me lo permitieron.

-Deja de mentir por favor te lo suplico Serena – su tono de voz subió dos octavas- ya basta.

- Pero Darien en serio, no me dejaron entrar porque no tenia pase.

-Me hubieses hecho llamar, por favor no excusa – me dijo sin entenderme.

-pero te juro que intente, se lo pedí, no me dejo – dije vencida bajando la mirada – tienes que creerme.

-Lo siento Serena, pero vele el lado positivo, al menos no cometimos un error.

- No por favor – sentía como el cuerpo me templaba y las rodillas ya no me dejaban permanecer parada, pero luchaba- no me dejes te lo suplico, creeme, siempre te he apoyado.

-Se termino – se intento voltear, pero mis rodillas chocaron fuertemente contra el piso

-por favor, por favor te lo imploro, no me dejes – el punto máximo de humillación, lo alcancé yo en ese preciso momento-

-No hagas eso por favor, ponte de pie – vi como sus ojos se cristalizaban, y unos murmullos se escuchaban, de pronto Amy llegaba corriendo, arrodillándose junto a mi lado, tratando de hacerme levantar.

-Serena, por favor no vale la pena, no lo merece, levántate- me suplicaba mi amiga, pero yo no podía apartar la vista de él.

- Darien por favor, no me dejes – no dejaba de implorarle, pero el se volteo y se dirigió a la sala en donde cerro la puerta.

-Hay amiga, Andrew me llamo cuando escucho todo, por favor tienes que levantarte, seguro que luego se le pasa y se arreglan pero no debes rebajarte de esta forma, nadie merece una humillación así- pobre Amy, queriendo ayudarme pero yo no podía prestar demasiada atención a lo que decía, me levante de golpe me solté de su agarre y Salí corriendo de allí. Las personas, los autos, todo pasaba rápidamente, las lagrimas nublaban mi vista, escuchaba como me tocaban bocina, como la gente me gritaba cuando la chocaba pero anda me importaba, corrí hasta una cabina telefónica, saque los únicos 0.25 centavos que me quedaban y llame a casa, suplicando que mi madre atendiera, pero ella había salido y papa atendió. Yo no paraba de llorar y golpear en puño contra el vidrio.

-papa, por favor ven a buscarme- le suplicaba entre sollozos, apenas si podía hablar

-Hija donde estas – maldición la voz de preocupación de mi padre me puso peor.

-frente al supermercado de la calle 1-22-14 Jinan – sentía como mi padre colgó y los gritos que ahogaba en mi interior salieron – PORQUE DARIEN PORQUE, NO ME DEJES POR FAVOR, gritaba mientras golpeaba con todas mis fuerzas la cabina, de pronto un estallido de cristales, y sentí un liquido calido corriendo por mi mano, tenia todos los nudillos cortajeados, pero no sentía dolor, porque el del corazón era tan fuerte que nada me importaba.

Salí de la cabina ahora destrozada, y me senté en la orilla de la vereda, abrazando mis rodillas, esperando que mi padre viniera, preguntándome que había sucedido, porque, si íbamos a comprometernos, si el decía amarme, como una cosa tan pequeña puede causar tanto dolor, era posible morir por un corazón roto, ya pronto lo averiguaría, y ahora que haré, todos me vieron arrodillarme a sus pies suplicándole, no tendré cara para verlos, supongo que jamás volveré a pisar ese hospital, de pronto diviso la camionetita Asia Towner bordo vino, de papá, su cara de enojo, conduciendo locamente, estaba completamente sacado de sus casillas, desde adentro abrió la puerta del copiloto, yo subí, sin parar de llorar, pero a la vez sin decir palabra. Cuando habríamos hecho unas cuadras, vio mi mano ensangrentada, pero no pregunto que hice.

-¿Qué sucedió Serena? – me pregunto dulcemente pero sin cambiar la cara llena de furia que tenia.

-Darien corto conmigo papa- se podía llorar tanto por dios…

-Y por eso estas así- no entendía lo que me decía- siempre lo dije, ese era poca cosa para ti, será medico pero no tiene futuro trabajando a donorem, siendo de una familia de poco recursos – mi papa siempre había sido sincero, y frío, pero siempre tratando de alentarme- déjate de lamentar por favor – esas palabras me dolieron mas, se que él no lo soportaba, pero acaso no podía entender lo que me dolía, como estaba sufriendo, mama porque no estabas tu, si ella hubiese venido seria todo distinto.

Cuando llegamos a casa entre corriendo entre llantos, me encerré en mi dormitorio, comencé a tirar todo, rompió todos los posters que tenia en las paredes, tantos años de juntarlos y pegarlo, para que de esta forma descargara toda la impotencia que sentía. Se ve que cuando llegamos mi papa le contó a mama, porque ella apareció en mi dormitorio.

- Serena, Serena!- me gritaba tratando de frenarme, pero necesitaba descargarme, detrás pude escuchar a Mina y Rei también gritando, pero yo estaba cegada por el dolor, quería de alguna forma reflejar como me sentía por dentro, rota… de pronto comenzó arderme la mejilla, lleve mi mano hacia ella y vi a mi madre frente a mi, me había dado una bofetada, como era posible aquello – Hija por dios reacciona, ya basta.

-no puedo mama, no quiero vivir mas, ya no – caí pesadamente al suelo, inconsciente.

Esa noche las chicas se quedaron a dormir, querían asegurarse que no cometiera ninguna locura.

Al día siguiente no quise salir de la cama, mi madre me excuso en el trabajo, alegando que esta enferma, no sentía fuerzas, pero de todas formas estire mi brazo hasta la mesita de luz y tome el teléfono, marque a su casa, pero nadie contestaba; lo intente varias veces, sin obtener resultados, frustrada revolee el aparato. Mi madre al escuchar el estrepitoso sonido corrió hacia el cuarto, y me vio llorando, se sentó a mi lado abrazándome, tratando de consolarme.

-Hija por favor, no estés mas así, la vida sigue, ya veras- como podía decirme eso, si ella solo estuvo con papa, ella si tenia suerte, encontró a su príncipe en la primera oportunidad. Pero ¿y yo?, yo perdí el amor de mi vida

- no puedo mamá, siento que no tengo nada aquí – tocándome el pecho – me duele tanto este vacío, me duele ma – le dije abrazándola mas fuerte. Los parpados me pesaban de tanto llorar, y me quede dormida. Desperté para la cena, mi madre me la trajo, porque no quería levantarme ni comer, de esa forma me intentaba obligar.

Me senté en la cama y jugué con la comida, cuando vi la hora me percate que mi programa había comenzado, tome el control remoto del equipo de música y lo prendí, el tema de hoy "que has hecho por amor" genial, le habían dado la tecla, escuche los mensajes de los oyentes detenidamente, pero no me sentía identificada con ninguno, así que me levante y busque el teléfono, por suerte se había quebrado el casquillo pero estaba entero, marque a la emisora.

-estas en el aire – decía esa voz tan sensual del locutor.

-Hola Jedite, soy la Princesa de la Luna – ese era mi apodo, porque no quería que nadie supiera que era yo la que tantas veces llamaba.

-Wow….cuanto tiempo Princesa, como has estado – que tierno como si realmente le importara, pensé.

-acá, nuevamente, con el corazón roto, llamaba por el tema del día.

-cuéntanos Princesa que has hecho por amor – silencio…, esperaba que comenzara, tome fuerzas.

-me puse de rodillas, ante la persona que amo, y le suplique que no me abandone delante de todos sus compañeros de trabajo, tu que dices, alguien podrá superarme – se escucharon ruidos del otro lado de la línea, de pronto el conmutador de la radio exploto.

-Wow, princesa, creo que no, que nadie podrá ganarte, sabes siempre te escuchamos, tienes una hermosa voz y supongo que debes ser una hermosa mujer, y por eso creo que si un hombre permite que eso suceda es porque realmente no te amaba. Nunca vuelvas hacer eso, tienes que salir siempre con la frente en alto- sabias palabras dijo Jedite.

-de todas formas, lo hice, porque lo amo, y si de casualidad esta escuchando espero que me entienda. Adiós- Corte dejándolo con lo que pensara decirme en silencio.

-Por dios las líneas están explotando, escuchemos alguno de los mensajes

-Princesa, ven conmigo que te aseguro jamás deberás suplicarme nada, te daré todo – decía uno.

-como puede un hombre permitir eso es que acaso no tiene corazón- decía una chica enojada.

Y así los llamados continuaron, todos tratando de alentarme, que levante el animo, que encontrare a mi verdadero amor y demás cosas, pero nada podía reponer este dolor, nadie podría sentir realmente lo que a mi me estaba pasando.

Me acosté nuevamente y así pase la semana, llamando todas las noches a la radio, peleando con mi madre que insistía en que me levantara, al cuarto día de estar en cama, llego un telegrama, me habían despedido alegando "abandono de trabajo", no me importaba, para mi la vida había terminado aquella tarde en el hospital. Mis amigas habían venido cada día, hasta Diamante vino a visitarme, cuando se entero de lo sucedido, pero no atendí a nadie, no estaba ni de humor y mucho menos con ganas de escuchar "yo te lo dije" "pero si no te convenía" "es un idiota" "como pudiste hacer eso", para que, me preguntaba, si yo ya me decía todo sola.

Cuando llego el sábado, mi madre ya superada por mi depresión me levanto de la cama tirando desde el colchón, logro sacarme, hizo que me bañara y me arreglara, sin muchas ganas le obedecí, mi papa estaba sentado en el sillón, observándome mientras me hacia mi tradicional peinado. Mi mamá tomo su bolso y me arrastro con ella fuera de la casa, el sol de la tarde hizo que mis ojos me ardieran.

-eso es lo que obtienes por llorar tanto y vivir toda la semana a oscuras en tu cuarto- me decía regañándome.

-y a donde me llevas – le pregunte mientras me hacia subir a la camioneta.

-a terminar esto bien de una vez por todas- no entendí que quería decir, pero pronto empecé a darme cuenta a que se refería cuando reconocí el barrio de Darien.

- No mamá, por favor, no quiero verlo, no podré soportarle- comencé a llorar

-Calmate por favor hija, pero quiero que ese mal nacido me escuche con atención, y así podrás continuar.- llegamos, ya era tarde para correr, cuando estábamos bajando, vi a la pequeña Hotaru que corría hacia mi.

-Tía Serena – me gritaba dulcemente, mis ojos no paraban de producir lagrimas, y correspondí al tierno abrazo de la niña que quería como si realmente fuera mi sobrina de sangre, pero al escuchar el grito de la pequeña, su madre salio rápidamente hacia fuera, pude ver a Michiru que corría hacia mi, y me abrazaba fuertemente.

-Lo siento tanto preciosa- me decía con verdadero dolor en su voz- es un estupido todo por ese maldito hospital – trataba de explicarme, mis lagrimas no dejaban de caer, me separe de su abrazo y Haruka apareció.

-Hola gatita- me decía como siempre- ¿Cómo estas?

-Que pregunta estupida que haces Haru, como crees que puede estar ese maldito de mi hermano, mira como al dejo- Michiru siempre defensora de pobres, me causo gracias- pero que falta de respeto, perdónennos, pasen por favor.

Entramos a la diminuta cocina, nos sentamos cada uno en una silla, solo había cinco, así que parecía una fiesta aquello.

-¿y Darien?- pregunto mi mamá yendo directamente al grano.

-donde mas podría estar- dijo molesta Michiru- en ese hospital de pocas pulgas.- odiaba realmente aquel lugar, al igual que yo. La pequeña no dejaba de observar mi mano vendada.

-Tía ¿Qué te paso?- me pregunto con tanta inocencia.

-Se tropezó y se corto con unos vidrios – dijo mi madre como si nada, pero Haruka y Michiru intercambiaron miradas, y me miraron desaprobadamente.

El tiempo paso y ya se estaba haciendo tarde, ya los temas de conversación se habían acabado, y justo cuando nos decidimos a irnos, despedíamos a la familia, mientras la puerta se abría detrás de mi. Sentí como la brisa del exterior trajo su perfume y no pude contenerme, comencé a llorar en silencio, sin voltearme, todos clavaron la vista en él, entonces pude ver como la cara de mi mama se transformo.

-¿Qué sucede aquí? – Pregunto el muy maldito haciéndose el pobrecito, y ahí me di cuenta, lloraba si, porque me dolía, pero era tanto el odio que estos días sembré, que tenia ganas de carme encima de él y molerlo a golpes, lamentablemente mi mama me gano, solo escuche el ruido de la bofetada, no tenia fuerzas para girarme.

-Te haces el santo todavía- mi madre lo rebajaba con la mirada- eres un pobre medico de cuarta, mi hija te dio todo, te abrimos las puertas de nuestra casa y de nuestro corazón y esto le hiciste a mi hija – entonces ella me tomo de mi brazo vendando y me arrastro frente a el, poniéndonos cara a cara, y cuando levante la mirada, reconocí en aquellos azules, la tristeza y el dolor, al igual que los míos, solo que yo ya tenia los ojos muy chiquitos de lo hinchado que lo tenia de tanto llorar, y las ojeras estaban bien violetas a causa del insomnio que por culpa de aquel padecía.

-Serena- salio en un susurro de sus labios, y sentí asco al escucharlo.

-No quiero verte jamás cerca de mi hija te queda claro- se giro para ver al resto de la familia- lamento mucho todo esto, Uds. Se ve que son buena gente, pero la verdad, esto- mirándolo de arriba abajo- no merece acercarse a nosotros. Sean bienvenidos cuando quieran.

Y así mi madre me llevo con ella, subió a la mini van, y cuando yo estaba por subir recordé todas mis cosas que allí tenia, así que volví corriendo, cuando abrí la puerta, lo pude ver solo, en el sillón sentado, tomándose la cabeza, llorando, levanto la mirada y se acerco para tomarme en sus brazos, por un momento casi caigo, pero me había dado cuenta que realmente un hombre que permite que una mujer se humille como yo lo había hecho no merecía mi amor. Esquive sus brazos y corrí hacia su dormitorio, comencé a tomar todos mis CD, excepto el de Cristian Castro, no quería escuchar aquel tema que me hacia recordar tantas noches de pasión, metí todo en una bolsa, los peluches que le había regalado, los cambios de ropa que allí tenia para cuando me quedaba a dormir. Sin voltearme Salí de la casa. Esa fue la última vez que pisaría aquel lugar y que si dios estaba en mi lugar jamás lo vería de nuevo.

La verdad eso que hizo mi madre me ayudo mucho, sembré mucho odio en mi interior, hacia él, era mas fácil odiarlo que olvidarlo.