Aqui va el nuevo experimento, espero les guste ;)


El aroma del café frente a mi inundaba mis pulmones, estaba muy caliente, como siempre ignoré el vapor que salía por la taza y lleve el líquido hasta mi boca, justo como lo esperaba quemé mi lengua por completo, solté un par de maldiciones y deje la taza donde estaba. El ordenador frente a mi me declaraba la guerra, la página en blanco me embarraba en la cara mi falta de talento para escribir, ya que esta, era la segunda vez que intentaba iniciar con la tarea que la editorial me había encargado. Escribir mis memorias.

Fue idea de uno de los nuevos ministros de la tierra unida, hacer una autobiografía de la Almirante Elizabeth Hayes, todavía me sonaba demasiado presuntuoso ¿quién era yo, para escribir mi vida? el ministro me había respondido la pregunta al instante que la formule.
– Usted y su esposo son los personajes más emblemáticos de la historia moderna, fueron testigos de la primera guerra interestelar, gracias a ustedes la reconstrucción del planeta fue posible – la convicción con la que hablaba el
ministro me generaba cierta incomodidad ¿en verdad éramos tan importantes?

Decidí darle una oportunidad al proyecto que me estaban proponiendo, así que, aquí me encontraba una vez más, encerrada en mi estudio intentando pensar como iniciar un relato que contara mi vida. Cuando me entrevisté con el director de la editorial y le expuse mis notables preocupaciones por mi falta de talento para escribir, el salió con la peor respuesta que yo esperaba
- que usted sepa escribir es lo de menos Almirante –
- ¡cómo lo de menos!¡si es lo más importante! – pude ver en su mirada el notable temor que le produjo mi tajante respuesta
- usted solo encárguese de relatarnos como ha sido su vida, sus experiencias, su entrada a la milicia, sus decisiones más importantes, y nosotros nos encargaremos de darle forma a sus ideas, tenemos un equipo por demás preparado, así que no tiene por qué preocuparse -

¡Bah! que fácil sonaba, tanto que de nuevo ya llevaba más de una hora intentando escribir una sola palabra sin mayor éxito y con la lengua quemada. Me levanté de mi escritorio, la desesperación estaba empezando a dominar mi cuerpo, y debo admitir que también mi orgullo se encontraba muy raspado, no estaba acostumbrada a perder retos. Fui hasta la chimenea que tenía enfrente, era nuestro lugar preferido para poner las fotografías de nuestra familia.

Ahí estaban algunas fotos de los días jóvenes de Rick y yo en algunas saliamos aun con nuestros uniformes del SDF1 y el escuadrón Skull, la foto de nuestro matrimonio, la mañana en el hospital cuando cargue por primera vez a nuestro primer hijo, otra más en el nacimiento de Sarah, los primeros días escolares de ambos, las fotos preferidas de navidad, las vacaciones, los cumpleaños, todos eran recuerdos maravillosos que, de cierta forma contaban nuestra historia, tome entre mis manos la más reciente fotografía agregada a la colección, el primer retrato de mi primer nieto. El hijo de Roy.

Me costaba trabajo pensar como había pasado el tiempo, podía decir al día de hoy, que mi vida era completamente feliz, compartí mi vida con el hombre que más he amado, superamos juntos tiempos difíciles, fuimos testigos de la reconstrucción de todo un planeta, y lo que más me tenía orgullosa es que los horizontes de la raza humana habían traspasado los límites de la galaxia. Y además si a todo esto le agregaba la felicidad que mi familia nos brindaba, era todo invaluable.

Caminé hasta el enorme librero que se encontraba en mi estudio, llegaba del piso al techo, con cientos de libros de todo tipo, mi esposo siempre se sorprendía de que todos los libros que se encontraban ahí ya habían sido leídos por mí. Pero era la verdad, mi gusto por los libros era contundente y expansivo, los ordenaba
por categorías, y sabía perfectamente en donde estaba cada uno de ellos.

Llevé mi dedo índice para acariciar el lomo de todos ellos, era un proceso que me relajaba y me daba mucha liberación y me detuve hasta encontrar un material que yo sabía no debía estar en ese librero, porque, para empezar ni siquiera era un libro. Lo tomé, y me sorprendí al descubrir una fina capa de polvo en toda la pasta, parecía viejo ¿cuántos años tenía que yo no abría aquel álbum? Ni siquiera lo recordaba, lo tomé y lo lleve hasta mi escritorio, me senté y tomé de uno de mis cajones un pequeño toallon que utilice para limpiarlo un poco. Tomé mi taza de café, ya estaba bebible. Abrí la primera página y me encontré con una caligrafía que yo reconocía perfectamente "Este álbum pertenece a Lisa Hayes"

Ya había olvidado ese álbum, mi vida previa a mis hijos parecía haber sido guardada en lo más profundo de mi memoria, la veía como un recuerdo muy lejano tan borroso que apenas lograba distinguirlo. Lo abrí con sumo cuidado y podría decir que con cierta devoción, y al encontrar la primera fotografía se me hizo un nudo en la garganta. Era una fotografía de la boda de mis padres, seguramente era la única que quedaba. Mi padre se veía tan joven con su cabello castaño cubierto bajo su sombrero militar, relucía su mirada transparente y autoritaria, vestía su uniforme militar, y su brazo derecho sostenía el de mi madre, quien se veía hermosa con su vestido blanco, su cabello color miel igual al mío enredaba flores blancas que resaltaban sus ojos verdes, me sorprendí al ver el parecido que ella y yo teníamos. Cuanto desearía que ellos hubieran estado presentes en mis momentos más felices.

Le di otro gran trago a mi café, y rose las teclas de mi computadora. Ya tenía una idea de más o menos por dónde empezar, no valía la pena mencionar como se conocieron mis padres, ni cuando y como había nacido yo. Lo importante era encontrar el punto exacto en el que yo había decidido tomar el camino que me llevó a la carrera militar que muchos admiraban y otros tantos envidiaban. Pero ¿en dónde se encontraba ese punto?

Giré mi vista hacia el álbum, y pase a la siguiente página. Sonreí, por la ironía de recibir justo frente a mí, la pregunta que rondaba mi cabeza desde hace varios minutos. El rostro de la persona que estaba en esa fotografía, era precisamente de quién había iniciado mi vida como militar; no directamente, pero gracias a él tomé la decisión. Y para sorpresa de muchos mi decisión de entrar a la milicia no fue por historia familiar, obligación, talento o por amor a mi patria, sino por la más banal justificación. Amor


Hola, ¿cómo están? Tanto tiempo sin leernos ¿no? Estoy muy emocionada, este es mi siguiente experimento, es una idea que llegó a mi en mis más recientes vacaciones, y no pude dejar de pensar en la historia, y en seguida me puse a escribir, como han podido leer en este prologo pequeñito, contaré la vida de nuestra querida Lisa Hayes. A los que me leyeron en mi fic anterior les debo mucho, estoy consciente de que Dont Look Back, fue una historia con muchos defectos gramáticos, ortográficos, y contextuales, pero después de todo era mi primera historia, así que de la experiencia y los errores se aprende, no quiero decir con esto que no este satisfecha con lo que fue mi primer intento, todo lo contrario, me trajo mucha felicidad y me hizo encontrar un pasatiempo que me llena mucho y me ayuda mucho. Con "Memorias" les prometo haré un mayor esfuerzo, intentaré que este a las alturas de sus expectativas y sobre todo que nos traiga imágenes de los personajes que tanto queremos.

Les agradezco de nuevo la lectura, y por favor dejenme comentarios, quejas, porras, sugerencias, ¡lo que sea!

Les quiere, R.