Bueno...esta es la nueva idea que me andaba dando vueltas, espero que les guste tanto como Amor anestesiado en transición! y espero sus reviews también para saber su opinión, sean sinceras :D si no les gusta díganmelo, se los agradeceré!

Aquí verán a una Valentina y una Pía bastante distintas a las que están acostumbradas, pero es un proceso...Además...yo amo a los protagonistas antagónicos!


Abro los ojos y el mundo se ve nebuloso, pestañeo, una dos, tres…no sirve, me restriego y empiezo a distinguir colores y formas. Me levanto en una cama que no es mía, veo a mi lado; una chica duerme, no la conozco. Mis recuerdos terminan conmigo en la barra del bar brindado por la nada.

Supongo que debo sentirme sucia o culpable, mas es ya costumbre en mi vida tener una noche así. Los excesos se habían vuelto tan normales que ya no tienen gracia. Siempre hay dinero, siempre hay fiestas, siempre hay chicas, pero al parecer el rumbo lo tengo perdido hace ya mucho tiempo.

Mi vida es vacía, mi arte ya no me basta. Antes solía ser parte de mi alma misma impresa en mi voz y mi guitarra; ahora sólo es otro producto que el mercado entrega.

Lo peor de todo es que no puedo parar; este estilo de vida se ha transformado en un círculo vicioso para mí.

Recuerdo el primer año de mi carrera y como juré no convertirme en esto. Pero simplemente no pude evitarlo y aquí estoy, en la cama de una extraña pelirroja como yo.

Mi ropa está tirada por todo el cuarto y fermenta con un olor a vodka y cerveza combinados…tal vez algo más. Aunque no sé que sea; no recuerdo nada, ni tampoco quiero recordar; un porro? Alguna pastilla quizás…o cierto polvito mágico…

Recojo mis ropas lentamente; el mareo en mi cabeza me impide que sea de otra forma; un malestar familiar invade mi estómago y sé que me espera una gran resaca, de esas que te dejan tirada en la cama por lo menos un día entero.

Tomo mis jeans y me los pongo, de inmediato veo que hay manchas amarillentas cerca en ellos, producto seguramente del vómito.

Trato de hacer memoria… qué pasó anoche? Pero a mi cabeza sólo llegan ciertas fotografías borrosas y flashes sin ningún sentido. Aunque no tengo que ser adivina para saber que pasó. Probablemente estaba yo en la barra bebiendo cuando esta pelirroja se me acercó…brindamos un poco, bailamos quizás y luego de eso nos besamos y terminamos en su departamento.

Me pongo la camisa que es lo único que me falta y salgo del cuarto. Aquel departamento no es muy grande, sin esperar más salgo de ahí para irme a mi hogar. No me molesto en despedirme de la chica, tal vez ella tampoco recuerda lo ocurrido.

Salgo del edificio y no reconozco las calles; jamás las he visto, aunque parece ser un barrio bastante discreto, no tan exclusivo como el mío, pero aún así discreto. Tomo el primer taxi que para y me dirijo a mi domicilio. El camino es largo, pero en mis jeans hay billetes suficientes para pagarlo.

Llego a mi departamento e inmediatamente cierro las cortinas que están abiertas; la luz me hace daño en mi estado. Me ruge el estómago y a pesar del malestar en él me preparo un huevo revuelto, unas tostadas y un café, uno muy útil dadas las circunstancias.

Después de comer me voy a la tina, necesito un baño. No le pongo burbujas, ni sales ni nada, sólo el agua caliente es lo que necesito. Me hundo en ella y mi cabeza sigue zumbando; lentamente mi cuerpo se pone pesado y ya todo es obscuro, es una sensación agradable. Despierto y el agua aún sigue tibia, por lo que calculo que me he dormido media hora o más. Salgo de la tina, me seco cuidadosamente y visto una polera sin mangas y unos bóxers para irme a la cama. A pesar de ser recién las 4 de la tarde y algo necesito dormir.

Al salir al living siento un olor a tabaco y un flash de los besos de la chica pelirroja se me viene a la mente; una nausea horrible se apodera de mi cuerpo; a lo mejor necesito seguir vomitando para desintoxicarme, pero odio hacer eso…el mareo pasa. Voy a mi cama y me lanzo en ella fatigosamente; creo que me quedo dormida antes de caer a la almohada.

La vibración de mi teléfono celular sobre el velador me hace salir del encantamiento de Morfeo. Lo tomo torpemente aún media dormida.

-Aló?- contesto con voz ronca.

-Valen! Vas a venir hoy o no?- Es mi amiga Ana que me llama para recordarme algo que seguramente he olvidado.

-Ir? Donde? Con quién o qué?- le pregunto.

-Buuu! Habíamos quedado de salir esta noche, ya sabes! A Studio!- Studio es una nueva discoteque de ambiente gay que se inaugura hoy.

- Lo había olvidado! Qué hora es?

-Son las 9:14, te estoy esperando desde las 9 Val!- me dice ella reclamándome.

-Aguántame un poquito más, en media hora estoy allí.- le suplico.

- Está bien Val, pero no es justo, siempre te tengo que esperar- dice ella burlona.

-Oki doki! Espérame!- cuelgo y busco mis ropas apresurada. Jeans ajustados color negro, una polera blanca y una camisa roja con cuadritos. Casi ni me peino, porque me gusta que el pelo se me vea desordenado. Sólo me perfumo generosamente, porque creo que tengo una obsesión por los olores. Me he demorado 15 minutos en arreglarme, todo un record. Tomo el celular, las llaves, la billetera, listo.

Bajo al estacionamiento y me alegro de no haber llevado mi auto ayer, probablemente hoy estaría todo sucio y hasta podría hacerlo maltratado, o peor aún, maltratarme a mí mientras conducía ebria.

Manejo aquel deportivo rojo y me dirijo a Studio calmadamente, tengo tiempo.

Voy llegando, de lejos diviso a Ana que está con cara de fastidio. Me detengo y me bajo del vehículo para saludarle.

-Por fin apareces!- me dice Ana luego de darme un pequeño abrazo.

-Sí- me toco la cabeza- es que me quedé dormida. Había olvidado por completo nuestros planes de hoy.

-Bueno, menos mal que está este aparatito mágico- me dice ella agitando su teléfono.

- …entramos?- Le propongo al ver que estamos aquí paradas sin hacer nada.

- Yo creo que hay que esperar, que no ves que hay una fila inmensa?- efectivamente, hay un guardia custodiando la entrada y una fila realmente grande. Pero ser famosa me ha dado mis privilegios y si algo sé de esta vida es que cuando una tiene poder hay que usarlo.

- Pero Ana, que no sabes las ventajas que tiene ser yo?- Le digo mientras le levanto una ceja. Ella me mira sonriente, sabe a lo que me refiero. La tomo de la mano y me dirijo al guardia.

- Hola! – le saludo simpáticamente- podemos pasar?

- Cuando hagas la fila tal vez puedas pasar- dice él con un tono seco.

-Usted no entiende- interviene Ana- mi amiga Valentina Rubiales- dice enfatizando mucho mi nombre- y yo queremos pasar, nos hace el favor?- dice ella señalando la cinta que impide la entrada. Yo me cruzo de brazo presumidamente y el guardia cambia raudamente su semblante, se pone un poco nervioso.

- Lo siento señoritas- se disculpa y retira la cinta de terciopelo- pasen por favor, que se diviertan.

Al entrar oímos el escándalo y los abucheos de la gente que aún tiene que seguir esperando para poder entrar.

El lugar no está mal, es un poco pequeño para lo que yo acostumbro, pero se ve decente. Hay una gran pista de baile en el centro y algunas pesas a los alrededores, la barra está casi a la entrada y en los rincones hay dos sofás en cada lado para las parejas que se ponen más ardientes. De hecho hay una pareja de chicos en uno de los sillones que se besa ardorosamente, las mesas están casi todas ocupadas y para que decir la barra. La pista de baile está muy concurrida, pero no llena.

-Vamos a bailar! – de grita Ana tomándome de la mano. Bailamos una hora sin parar, pero mi garganta me reclama.

-Voy por un trago! Quieres algo?- le pregunto casi gritando para que me escuche. Ella niega con la cabeza.

Voy hasta la barra que está muy concurrida. Alcanzo a llamar la atención de una barwoman del lugar, le pido un tequila sunrise, ella me sonríe coquetamente mientras me lo prepara, otra conquista? Mejor esta noche no, ya estaba harta de las conquistas de una noche. Bebo apresurada, error, así me embriagaré rápido, bajo un poco el ritmo.

De lejos veo a Ana en la pista de baile muy entretenida con una castaña que le hace compañía, decido atrasarme más para no molestarle en su posible conquista.

-Valentina!- me doy vuelta inmediatamente casi por inercia y veo a una chica totalmente desconocida, es rubia y tiene un aspecto muy alborotado.

-Sí! Es ella! – grita otra chica morena con un poco de sobrepeso que está a su lado.

-Que emoción, que emoción!- dicen ambas juntas dando saltitos. Yo sólo levanto ambas cejas sorprendida. Ambas me amarran en un abrazo.

- Hey! – les digo separándome- quienes son ustedes?

-Yo soy Marissa- dice la morena- ella es Nina- apunta a la rubia

- Y somos tus fans número uno! Verdad Mari?- Nosotras todos los días te mandamos mails y te escribimos en twitter! Seguramente nos recuerdes!- Las miro tranquila, he tenido más encuentros con fans de este tipo, aunque hace como un mes que no me pasaba.

- Somos de tu club de fans también!- añadió Marissa- Y en twitter yo soy MariRubialesFan y ella es NinaRubialesfan!- sus twitters me traen algún recuerdo, sí…ellas siempre me mandan mensaje, que rara vez respondo, pero es que de un tiempo acá he estado muy desconectada de las redes sociales y sólo a veces miro el twitter, que con tantos seguidores casi está por explotarme en la cara.

-Ah sí…si las conozco- reconozco- sí…que quieren, quieren que les firme algo, un autógrafo…?- les ofrezco con el tono más amable que puedo encontrar.

-Sí nos recuerda!- dice Nina abrazando a Marissa- No puedo creer que te conozcamos en persona!

-Sí..yo tampoco…- murmuro sarcástica- Bueno niñas! Ha sido un placer conocerlas pero …tengo que ir a bailar! Se me cuidan!- Me echo a correr a la puerta de salida, definitivamente la noche se está tornando aburrida sin el exceso que estoy acostumbrada, y este encuentro con fans no se me hizo otra cosa más que estresante.

Me subo a mi auto y acelero, por la ventana del retrovisor veo a Nina y Marissa corriendo, ja! Pobres, después iban a tener que esperar mucho para volver a entrar…

No me dan cargos de conciencia dejar a Ana en aquel lugar, bien sé que no la dejé sola y tal vez mi presencia le hubiese estorbado en aquella situación.

Conduzco sin rumbo fijo, doy vueltas y vueltas por la cuidad nocturna, buscando un sitio que me llame la atención, pero ninguno parece seducirme. Estos barrios altos tienen sitios seguros, limpios y todos legales, pero son tremendamente aburridos!

Llego a otro tipo de barrio, se siente en el ambiente, he conducido bastante ya. Veo un lugar con letras rojas que se prenden y apagan "Un paraíso de nenas" dicen las letras. Siempre las conquistas me han sido tan fáciles, nunca he tenido siquiera que pedir por un revolcón, y de repente una idea me hace cosquillear en el estómago…como será pagar por uno? Sería dueña total de aquel cuerpo por algunas horas y sobre todo, por lo menos el asunto no sería tan fácil como siempre. Por lo menos tendría que soltar más de lo que vale un vodka y la bencina del auto.

Me bajo del vehículo y camino hacia el lugar, dudo un poco, tal vez es demasiado peligroso que una mujer sola entre en este tipo de locales, además de ser bastante extraño. Pero el hecho de que no sea un lugar pensado para personas como yo me seduce aún más, la chica tal vez no fuese lesbiana, pero veré cuanto poder tiene realmente el dinero.

Entro y el tipo de la puerta me mira un poco extrañado, pero no me dice nada, el lugar esta alumbrado por una molesta luz roja que llena todo el ambiente, huele a tabaco, alcohol y lujuria; mi corazón late entusiasmado. No hay mucha concurrencia, puedo encontrar fácilmente una mesa vacía frente al escenario que tiene un gran tubo. Una chica me pide la orden, pido tequila y me dedico a esperar el show.

Dos chicas salen a bailar y hacen uso del dichoso tubo, ambas me parecen vulgares y no logran llamar mi atención, parece que este plan no resultó como lo esperaba. La camarera llega con mi tequila y lo bebo lentamente mientras observo el baile. Movimientos pélvicos y sucios acompañan aquella coreografía, pero el talento artístico no estaba en ninguna parte. La vejiga me reclama y me levanto al baño, el lugar está bien limpio para mi sorpresa, aunque no hay baño de mujeres, hay uno sólo son indicaciones, tal vez es porque acá no vienen mujeres. Me miro al espejo mientras me lavo las manos, comienzo a acalorarme y me mojo la cara para apaciguar aquel ardor.

Al salir del baño veo a otra chica en el escenario, pero esta es distinta a las otras. No me parece vulgar para nada y en su rostro hay un semblante que me llama la atención…no se ve hambrienta de sexo como las otras, no intenta ser sensual, pero lo es…sus movimientos son elegantes y precisos; tiene un largo cabello negro que amarra con un moño de lado, con su flequillo peinado de igual manera. Ni siquiera mira el tubo…parece más bien que su baile cuenta una historia. Su vestuario es el de una colegiala, pero es normal, digo, no tiene ni la falda extremadamente corta, ni la camisa en forma de peto ni nada, es como una real colegiala inocente. Mueve las caderas lentamente al ritmo de "Wicked game" de Chris Isaac. De vez en cuando mira a la audiencia y pone un dedo en su boca como diciéndonos que guardemos silencio, su mirada es profunda, un poco triste, resignada. Parece tocarse toda la cara, pero solo pasa sus manos por el aire, camina un poco por el escenario a paso lento mirando al suelo y la melancolía de la canción parece estar en sus movimientos. Gira su cabeza hacia todos lados, como si quisiese liberarse de algo que la ata y me tiene completamente perdida en su baile, el cual no me produce pasión, es algo diferente, algo extraño…realmente me cautiva, y siento deseos de abrazarla, de abrazarla y protegerla. No se saca ninguna prenda, eso molesta a los presentes, pero a mí me deja con más interés de conocerla. Termina su baile moviendo los labios con Chris "Nobody loves no one" dice mirando al cielo mientras niega con la cabeza.

Aplaudo exageradamente con una gran sonrisa en mi rostro. Ella me mira y me regala una sonrisa antes de marcharse y en puedo apreciar que unos hermosos hoyuelos se le forman en las mejillas. Aquella ternura que tiene me hace elegirla de inmediato.

Al lado del escenario hay un hombre con un traje barato que cuenta billetes, me acerco a él.

-Disculpa…-Digo un poco temerosa, el me mira de reojo mientras sigue contando sus billetes- Quisiera conocer a la chica que acaba de bailar.

-Tú? Pero si…- duda un poco- Mira depende de que quieras, esa chica es de las más caras.

-Quiero llevarla conmigo esta noche- le digo segura.

-Uh! No creo que te alcance niña, ya te dije, hasta que ella te mire es caro.

- Pagare lo que sea- le digo sacando de mi bolsillo un fajo de billetes, el me mira sorprendido y me sonríe, yo me cruzo de brazos con aires de superioridad.

- Hey! – Le llama a unos de los empleados que limpian las mesas- tráeme a Pía, alguien quiere conocerla.

Así que Pía es el nombre de esta muchacha que acaba de deslumbrarme…