Hola! Lo siento, había dejado esta historia abandonada. Es más corta que Amor anestesiado debo advertir, no más de 7 u 8 capítulos, pero también está un poquito más intensa, aquí va el capítulo dos, es un poco corto, pero es porque quiero conservar ciertas formalidades con respecto a la estructura que quiero darle, ya verán.

Otra cosa importante, esta historia como amor anestesiado llevará música y ojos con la canción de este capítulo "Amanece" de Lucybell, el capítulo está especialmente hecho para que se lea la parte de la canción ESCUCHANDOLA, si no la escuchan le quitaran toda la atmósfera. Además vale la pena escucharla, es formidable, como todo el trabajo de ese grupo , bueno, me despido por un momentico esperando que este capítulo también les guste.

Ah y sé que ya debería haber subido el capítulo 14 de Amor anestesiado en transición porque ya estaba escrito, pero mi pc se enfermó y ya me borraron toda la información hace unas 3 semanas atrás :/ menos mal que el resto de la historia está en la net XD! Sino la pierdo entera… en fin, tendré que escribirla de nuevo cuando me dé algún tiempo entre la lucha de estudiantes contra el gobierno jeje!

Cariñosos saludos de su atrasada JackieVodka


El hombre me indica que la chica tardará un rato, entonces me siento a esperarla en la misma mesa en la que había estado antes. Luego de algunos minutos me avisa que ella está lista.

Miro hacia una escondida puerta marrón ubicada al lado de la barra, no la había notado antes; no tiene ningún letrero ni nada, tal vez es para no llamar la atención; se abre y sale la chica morena llamada Pía, esta vez trae su largo cabello suelto y el flequillo recto sobre sus ojos. Viste discreta, Blue Jeans, blusa rosa y una chaqueta de mezclilla verde. Nadie que la viera en la calle adivinaría su noble oficio. La miro a los ojos y le regalo una sonrisa, al verme parece contrariada.

Pasa por el lado del tipo al que le pagué, él la mira serio y desafiante.

-Ya sabes.- Le advierte cerca de la oreja, ella lo mira indiferente y le asiente con la cabeza- Si te queda gustando podemos negociar un precio de clientes habituales!- se dirige esta vez a mí, yo solo levanto mi pulgar y medio sonrío. Cuando Pía llega hasta a mi lado le ofrezco mi brazo para que se tome de él, ella no titubea y lo toma, pero no de muy buena gana.

Hago galas de toda mi caballerosidad cuando llegamos al auto y rápidamente le abro la puerta del copiloto, intento sonreírle pero su mirada no me encuentra en ningún momento.

En el camino pienso en que debo decir…el hielo parece demasiado en este momento, no sé cómo romperlo. De pronto una idea se me viene a la mente ¿Dónde iríamos? Esa es la pregunta que romperá el hielo, al menos en este momento.

-Y…donde quieres ir?- le pregunto fingiendo despreocupación, ella me mira con la misma indiferencia.

-Yo no quiero, así que me da igual- dice encogiéndose de hombros, está muy a la defensiva y me siento un poco cohibida.

-Sabes quién soy?- Le pregunto para aclarar una duda que me está inquietando.

-Debería?- Me responde casi al instante con otra pregunta.

-No sé…- titubeo perdiendo un poco el aplomo- sólo tenía curiosidad de saber por qué viniste conmigo.- Termino la pregunta directamente echándole una fugaz mirada para luego volver a poner la vista en el camino.

-Tú me pediste, esa es la respuesta. Te gusté, tenías el dinero y me arrendaste.- de reojo veo como me clava la mirada reprochante, y entonces comprendo que no está ahí por voluntad propia.

No digo más en el trayecto, claramente Pía no quiere hablar, pero eso es justamente lo que más me motiva a seguirla conociendo.

Llegamos a mi departamento, ya que ella no dijo nada, no pregunta nada tampoco, sólo baja del deportivo y espera a ser guiada por mí.

Estoy emocionada, un poco asustada, nerviosa… creí que esos sentimientos ya habían muerto en mi.

Aunque pagué por ella siento como si fuese prohibida, inalcanzable; es tan misteriosa...creo que eso es lo que me está volviendo loca.

Comienzo a caminar hacia mi departamento sintiendo sus pasos detrás de mí y parece que el sonido que hacen sus zapatos se escucha más despacio que el que hace mi corazón mientras bombea mi sangre.

Por fin llego a mi puerta y recuerdo que el lugar no había quedado aseado del todo…pero ah! Es domingo, el día en que viene mi empleada doméstica a hacer la limpieza semanal, he tenido suerte.

En todo caso no sé por qué me molesto en esas cosas, porque estoy tan nerviosa, digo, no es la reina de Inglaterra, sólo es una prostituta que arrende para mi disfrute personal, como dijo ella, esos eran los hechos, ¿entonces por qué estoy actuando como si fuera mi primera cita con la mujer de mi vida?

Al abrir la puerta constato que, efectivamente, todo está en orden. Enciendo la luz al lado de la puerta, entro y le abro paso a la gran sala con murallas blancas, pocos muebles, mucho espacio libre, 5 parlantes puestos en lados estratégicos del espacio, pantallas gigantes de plasma y el más formidable equipo de música que pude encontrar en venta.

-Quieres tomar algo? – Le ofrezco caminando hacia mi bar ubicado en una de las esquinas de la sala.

- Un vodka Tonic estaría bien. – me indica sentándose en el abultado sillón de cuero negro frente a la gran pantalla.

- A tus órdenes Pía- sonrío dándole la espalda, poniendo en evidencia que ya estaba al tanto de su nombre.

- Ah, así que no te han dado chance de que nos presentáramos y te han dado mi nombre por adelantado, Valentina. – Me volteo y la miro con cara de interrogante.- Sí- asiente- sé quién eres.

-Qué sabes? –Le pregunto con un poco de preocupación mientras le entrego su vaso, sé que no tengo buena fama, socialmente hablando, me parecía más cómodo el hecho de tener que descubrirnos.

- Eres una famosa cantante de rock y pop, alguna vez fuiste buena- dice calmadamente mientras le da un sorbo a su bebida- eres lesbiana reconocida- sonríe de un solo lado-te haces la rebelde- por último me mira- Y estás hundida en mundo de drogas, escándalos y alcohol.- termina con una traviesa sonrisa tomando otra vez de su vaso.

Me deja con la boca semi abierta, estoy tan acostumbrada a escuchar adulaciones que el hecho de que alguien me dijera lo malo que tenía a la cara hacía una explosión dentro de mí. Tomo un trago de mi tequila, me siento a su lado y me armo de aplomo para seguir nuestra conversación.

-No todo lo que dicen de mí es verdad.- intento defenderme

- Y por qué te importa lo que piense de ti?- me pregunta mientras pasa sus dedos circularmente por el borde del vaso que sostiene en sus manos.

-No lo sé… porque sí. – No sé realmente cómo responder a su pregunta- porque estoy en desventaja con respecto a ti- concluyo finalmente- yo sólo sé tu nombre.

-Que quieres saber? – inquiere esta vez mirándome.

-Todo- confieso.

- Wow! Siempre estás tan interesada en saber de tus adquisiciones? –Me pregunta con real sorpresa y cargada de ironía. Tal vez ella piensa que soy una pervertida por haber pagado para traerla conmigo.

- Pía, yo no hago esto usualmente, esta es la primera vez que pago por una…- corto ahí la frase, tal vez se ofenda si lo digo.

-Una qué? – pregunta sonriendo de medio lado mostrando su blanca dentadura superior.- Una prostituta! Dilo con toda confianza, eso soy- me dice para luego tomar de su vaso.

- Eres diferente.- Le digo sin miedos, ella se atora de la sorpresa y luego ríe apresuradamente.

-Jajaja! Eso les dices a todas? Valentina, conmigo no tienes que fingir, de todas maneras estoy acá y haré lo que quieras.- me habla esas últimas palabras acariciando sugestivamente mi muslo.

- Y si lo que quiero es hablar?- pregunto desafiante.

- Ambas sabemos que no es eso lo que quieres. – me reta levantando una ceja seductora y lamiéndose su labio superior, tal vez inconscientemente.

- Y según tú que quiero?- Le pregunto provocadoramente acercándome de manera lenta a su rostro; cuando estoy casi saboreando sus labios ella me corta con su respuesta.

- Follarás conmigo la mitad de la noche desaforadamente, tomarás una siesta de una media hora para reponer fuerzas y después me usarás para cumplir todas las fantasías sexuales que aún no has podido con las otras, seré tu esclava sexual el resto que quede de la noche y mañana en la mañana me devolverás a mi antro sin ningún rayón.

Me descoloca su respuesta, cómo es que todo en su mente está estructurado de esa manera? Me separo inmediatamente, ella no se inmuta. Me siento exaltada de repente.

-Te equivocas! – le respondo enérgicamente- no es para eso que te quiero- la tomo de los hombros alborotada toda yo - si fuese por eso hubiese elegido a cualquiera de la otras- por primera vez en la noche la siento intimidada- te escogí a ti- le digo mirándola directamente a las pupilas café- sabes por qué?- evade mi mirada- sabes por qué? – le sacudo obligándola a encontrar mi mirada. – porque quiero que bailes para mí. –Ahora la siento descolocada a ella.

No me responde nada, yo inmediatamente tomo el control remoto del equipo de música y el de la casa; un botón y la luz está tenue, otro más y la música comienza, ella entiende y se pone de pie.

/watch?v=WDRVp3v8xEQ&feature=related (pongan este enlace en youtube y les saldrá la canción en versión albúm...casi todas están es versión "en vivo" no es la mejor)

El sonido profundo de las percusiones y el vinilo antiguo del preludio de "Amanece" comienzan.

Ella empieza a mover sus caderas al ritmo lento de la música, mirándome con su expresión seria y distinguida. Yo la miro absorta desde el momento en que se paró y ahora mismo sigo cada uno de sus pasos; se acerca hacia mi cara mientras su cuerpo sigue balanceándose a ese compás profundo que llena mis sentidos.

Desentiérrame, adivina mis sueños- Se acerca mucho- y permíteme en tu espalda rasguidos,- Pero no llega a tocarme- que en todo amanece,- Sólo se queda lo suficiente para que alcance a respirarle la piel extasiando cada parte de mi cuerpo en el acto- que en todo amanece.- para luego alejarse y seguir moviéndose frente al sofá.

Sin prisa y sin intentar ser sensual ser quita su chaqueta de mezclilla y la deja caer al suelo.

No siempre es fácil avanzar, - se agacha cuidadosamente a mis piernas y muerde su labio inferior mientras me mira dilatando las pupilas -cuando comienza a calentar.

Se pone de pie nuevamente, estira su mano y me llama con su índice, me paro ensimismada en su figura siempre elegante.

Pone una mano en mi cintura, sin dejar de moverse en ese vai-ven de pasiones abstractas que se respira en el aire. Da una vuelta por mi silueta quitándome la camisa sutilmente. Se para frente a mí otra vez y comienza a desabrochar los botones de su blusa. Trago saliva y muevo los dedos tratando de controlar ese hormigueo que siento en el cuerpo. Sube los brazos y entiendo; dócilmente subo su blusa rosa hasta encontrarme con su rostro, que aún con poca luz brilla.

Al moverte ten claro el sentido,- Nos miramos, mis ojos resplandecen ante su majestuosidad- que en ti todo amanece.

Toma mi polera y tira de ella hacia arriba, subo los brazos e inmediatamente estamos en igualdad de condiciones. Siento que estallaré de deseo si no la beso en este mismo instante.

No siempre es fácil avanzar – Le tomo de la cintura y me acerco decidida a su boca-cuando comienza a calentar- Y siento su dulzura llegando a mis labios

El sol