Capitulo 1: Un día normal

BPOV

Iba por un callejón, estaba todo absolutamente oscuro y me sentía realmente cansada, me pare de repente ya que no sabia que estaba haciendo allí, de pronto escuché una voz demasiado familiar

-¡Corre Bells!, debes correr, no mires hacia atrás- me dijo la voz de Danny, pero no sabía de donde me hablaba mi novio, aún así hice lo que me pidió, eché a correr como si en ello se me fuera la vida, el callejón se me hizo cada vez más conocido y las palabras de Danny se escuchaban cada vez un poco más cerca, se encendió una luz que me dejo claro donde me encontraba, estaba en Forks, busqué a mi novio con la mirada y en cuanto lo vi me quedé sin aliento, unos tipos lo estaban intimidando, mientras uno tenía sus brazos agarrados a la espalda, el otro le revisaba los bolsillos, me disponía a correr, no dejaría que le hicieran nada, pero mis pies no respondieron, no podía moverme, estaba tratando de avanzar cuando las palabras de mi novio me hicieron levantar la cabeza

- Déjenla en paz, no le hagan nada a ella por favor- decía mientras uno de los tipos le daba un golpe en el estomago, quería que me mirara, estaba bien, pero era como si no me viera y en ese instante el tipo que lo había golpeado sacó de entre sus ropas un arma y le apuntó directo al corazón, cerré los ojos al tiempo que escuchaba el feroz estruendo, un grito salió de mis labios

-¡DANIEL!- desperté en mi cama, estaba sudando y las lagrimas bañaban mi rostro, me senté en la cama y tapé mi cara con ambas manos, fue un sueño Bella, fue un sueño, me repetía mientras trataba de recuperar la calma, miré mi reloj de noche, eran las 5 de la mañana, en unas horas me tendría que levantar para ir a mi ultimo día de Universidad, me dejé caer otra vez en las almohadas pero sabía que ya no podría volver a dormir, tenía miedo de cerrar los ojos y volver a ver a mi novio envuelto en sangre, hace 3 años nos asaltaron en Forks cuando veníamos saliendo del cine, y como Daniel se rehusó a entregar sus cosas los tipos le dispararon en reiteradas oportunidades, después de eso recuerdo muy poco, solo parte del funeral. Decidí mudarme a Phoenix cuando me di cuenta de que si me quedaba en ese pueblo me iba a volver loca o en su defecto a morir de la tristeza por mi amor perdido, rodé sobre mi costado y trate de alejar los malos recuerdos de mi cabeza, mi corazón había dejado de latir y sentir cualquier clase de amor desde el momento en que le perdí a él, había aprendido a sonreír de nuevo, pero no engañaba a nadie, la alegría jamás me llegaba a los ojos, mis amigos siempre me lo decían y en serio ellos esperaban que volviera a ser la misma Bella que era hace un poco más de 3 años, dentro de mí, sinceramente esperaba lo mismo.

Luego de quedarme dormitando durante las horas que me quedaban, mi despertador sonó y me levanté con parsimonia a ducharme, no tenía ganas de ir a clases, pero al fin necesitaba algo que me distrajera, el agua caliente ayudó un poco a relajarme y me puse las primeras ropas que pille, unos jeans pitillos y una blusa verde botella, mis tenis de siempre y recogí mi cabello en una coleta, bajé y tomé mi desayuno mientras seguía pensando en mi Daniel, recordé cuando me dijo que me amaba, cuando me propuso ser su novia y cuando se lo contamos a los chicos, estaban tan contentos como yo, y siempre pensé que estaba soñando, puesto que sentía que mi novio era demasiado perfecto para mi, mi celular me sacó de mis pensamientos y lo abrí sin mirar el ID, ya sabía de quien se trataba

- Hola Alice, buenos días- dije mientras sonreía y tomaba un sorbo de mi café

- Hola Bellita, ¿Cómo estás?- dijo con su voz de campanas

- Mmm…, bien, bien, ¿y tú?- dije mirando por mi ventana

- Vaya, ni tu te lo crees… pesadillas de nuevo ¿verdad?- dijo con tono serio, suspiré

- Si, la verdad es que ya me provocan dolor de cabeza, pero bueno, son cosas… ¿y bien?, a que debo el honor de tu temprana llamada- dije tratando de deshacer el nudo de mi garganta y cambiando de tema, ella suspiró pero lo dejó pasar

- Bueno… lo que pasa es que hoy no te llevaré a la Universidad, Jasper va a ir a recoger a su primo al aeropuerto, viene a pasar las vacaciones a Phoenix y bueno le prometí que lo acompañaría… lo siento- dijo en voz baja y pude verla con su tono preocupado

- No hay problema, me voy en autobús o en Subterráneo, da lo mismo, que les vaya bien y cuídense- dije con un encogimiento de hombros

- Espera, es que eso no es todo, le pedí a Rose y Emmet que pasaran por ti y me dijeron que a las siete y treinta estarían fuera de tu edificio, te recompensaré, ¿Te parece si nos juntamos a almorzar?, lo que quieras, pon la hora y el lugar y ahí estaré- dijo mientras me daba su tono más alegre

-Esta bien, pero te aviso luego ¿si?, ahora me iré a terminar de arreglar si no Emmet echará mi puerta a bajo- reímos a la par- y suerte con lo del pariente de Jazz, mándale saludos ¿si?, besos, adiós- dije y la comunicación se cortó, llevé mi taza al fregadero y la dejé ahí más tarde lo lavaría, cepillé mis dientes y metí mis libros en la mochila, 15 minutos después estaba saliendo del edificio y de un salto me subí al enorme jeep de Emmet

- Buenos días chicos, gracias por venir a buscarme- dije mientras trataba de recobrar la respiración, los ojos azules de Rose se dieron vuelta para mirarme

- Respira Bella, no llegaremos tarde a demás, es último día- dijo mientras me sonreía, le traté de devolver la sonrisa, pero ella entrecerró los ojos- No dormiste bien ¿Verdad?- ahora sí, obvio Alice le había dicho algo, me mordí el labio mientras miraba por la ventana

- Bells, sabes que puedes contar con nosotros para lo que necesites ¿Cierto?, te queremos demasiado y daríamos lo que fuera por verte sonreír otra vez- dijo Emmet mientras me miraba por el espejo retrovisor, tomé aire

- Gracias chicos, lo sé, y en serio lamento que tengan que deprimirse por culpa de mi cara, hago lo que mejor puedo- dije mientras él me sonreía y arrancaba el enorme automóvil.

Mis amigos eran ellos 4: Rose y Emmet, Alice y Jasper, eran novios entre ellos, y han sido mis amigos desde que me mudé a Forks cuando tenía 12, desde siempre me he llevado muy bien con ellos y cuando mi novio murió fueron un gran pilar para mí, gracias a ellos no perdí la cordura y son tan buenos conmigo, que cuando les dije que me mudaba a Phoenix hicieron todo lo posible por quedar en la misma Universidad que yo, aunque todos estudiamos distintas carreras, por mi parte estudio Literatura, Rose estudia diseño y modelaje, Alice está en la carrera de Producción de Eventos, Jasper estudia Psicología, mientras el grandulón de Emmet esta en el campus de Pedagogía en Educación Física, por lo que tenemos demasiados temas de conversación instruyéndonos en las carreras de los demás

- ¡LLEGAMOS! Que lamentable, extrañare la Universidad durante este tiempo- dijo Emmet mientras suspiraba teatralmente, sonreí mientras sacudía la cabeza, él no se tomaba nada en serio

- Si, claro, te deprime tanto que hoy ni siquiera querías venir, eres un flojito- dijo Rose antes de bajarnos, comenzamos a caminar, cuando llegamos a nuestro punto de distanciamiento Rose me miró con una sonrisa en su rostro

- Cuando terminen tus clases, avísanos, te dejamos en tu depa o hacemos algo ¿te parece?- dijo mientras Emm me sonreía y asentía animadamente

- No se preocupen, mi auto estará listo en unas horas y debo pasar por él a la taller, y luego iré a comer con Alice… - lo cuál me recordó- Emmet, ¿Por qué no fuiste a recibir a tu pariente?- dije mientras este me miraba con las cejas alzadas

- Vaya, no tenía idea que llegaba hoy- se encogió de hombros- se me olvidó, en todo caso tendré 2 meses para saber como está así que…- dijo mientras sonreía, Rose sacudió su cabeza y yo sonreí, ellos me hacían reír mucho, me despedí de mis amigos mientras me dirigía a mi edificio.

La mañana pasó entre comentarios de donde pasaríamos las vacaciones y cosas por el estilo, pero la verdad es que para mí no tenían mayor importancia, pretendía quedarme en mi departamento leyendo algún libro y viendo un par de películas, incluso podríamos ir a ver a Carlisle y Esme, los padres de Emm y Jazz, más que eso no tenía mayores planes, desde hace mucho que no me importaban las vacaciones, las ultimas que pasé fueron hace 4 años cuando con Danny nos fuimos una semana a Brasil, fue la ultima vez que sentí el mar bajo mis pies, sin dudas esas fueron las mejores vacaciones, pero luego de su muerte no me daban ganas de hacer nada.

Cuando salí del campus me dirigí al taller donde estaba mi Mercedes, ese era mi tesoro más preciado, había sido un regalo de mis padres cuando entré a la Universidad, pero más que nada lo cuidaba porque Charlie lo había escogido, y mi padre había fallecido en un operativo policial hace 2 años en Forks, por lo que solo quedaba mi madre, la cual por cierto, se casó con un hombre menor que ella, Phil, hace un par de años, la veía muy poco, aunque siempre ha estado pendiente de que no me falte nada.

Llegué al taller donde tenían mi vehículo, no sabía donde dirigirme por lo que le pregunte a un muchacho que se encontraba de espaldas a mi

- Disculpa- dije mientras el muchacho se daba la vuelta, mi cara de sorpresa al reconocerlo fue incluso más grande que la de él

-¿Jacob?... ¿Jacob Black?- dije con una sonrisa mientras el hacia lo mismo, limpió sus manos mientras se acercaba a mi

- ¡Bella!, no lo puedo creer ¿Qué haces aquí?- dijo mientras me abrazaba

- Vengo por mi auto, pero ¿Y tú, desde cuándo trabajas aquí?- dije mientras hacia un movimiento de la mano indicando el lugar, el se encogió de hombros

- Vine a terminar la preparatoria y conseguí trabajo de mecánico, ya sabes que me encantan los coches y las tuercas- dijo con una sonrisa, había cambiado notablemente, éramos muy amigos cuando yo vivía en Forks, sin embargo cuando comencé a salir con Daniel, él comenzó a alejarse hasta que nuestro contacto fue totalmente nulo, lo recordaba como un chico con pasos torpes, de aspecto desgarbado y físico de a corde a su edad, pero ahora en cambio, era todo un hombre, tenía un cuerpo casi tan descomunal como el de Emmet, y la sonrisa de su rostro era por lo único que lo había reconocido, eso no cambiaba.

Luego de conversar un rato, dijo que lo esperara ya que iba por mi auto, volvió a los pocos minutos con mi bebé, y me dio un recibo para pagar por la reparación del mismo, intercambiamos números de teléfono y me despedí de él, me subí a mi coche y cuando ya me encontraba de camino recordé que debía llamar a Alice para que nos juntáramos, contestó al primer toque

- Bella, pensé que ya no íbamos a juntarnos- dijo con tono de reproche, rodé los ojos aunque no me estaba viendo

- Alice, te dije que te avisaría cuando estuviera lista, juntémonos en la Pasta Nostra en 15 minutos ¿Te parece?- dije mientras paraba en una luz roja

- Me parece estupendo, a demás necesito hablar contigo unas cositas, así que nos vemos ahí ¿Si?, te mando besos, adiós- dijo y la comunicación se cortó.

Suspiré, solo esperaba que no se le hubiera ocurrido nada descabellado esta vez, siempre hacía lo imposible por subirme el animo, pero sinceramente me estaba cansando.