LA HISTORIA NO ES MIA, ES DE T.G. Kira, PERO MUY AMABLEMENTE ME DIO PERMISO PARA ADAPTARLA A BLEACH.

LOS PERSONAJES DE BLEACH SON PROPIEDAD DE TITE KUBO.

Capitulo narrado por Ichigo.

Gracias por leer el fic y comentar, espero que este capítulo les guste.

PORCELANA

"La mente es tan delicada y frágil como la porcelana, pero a diferencia de esta ¿Será posible juntar los trozos de una mente destrozada?"

EPILOGO: ESPERANZAS

― ¿Cómo esta todo Ichigo?

Aun dos meses después que empezase a vivir con Rukia, Yoruichi llamaba casi todos los días para saber como estábamos. No me molestaba, al menos no más de lo que a cualquier persona.

― Ya sabes que estamos bien, Yoruichi. Te lo dije ayer.― conteste medio riendo. Al otro lado del teléfono también pude escuchar su suave risa.

― Tienes razón.― comentó de manera apacible. ― ¿Ya está todo bien con Rukia?

Fruncí el ceño ante el recuerdo.

Habíamos discutido hace un par de días.

Fue difícil para mí el darme cuenta de muchas cosas antes y una de esas era el hecho que había cuentas que pagar. Y cuando entendí eso y que Rukia tendría que correr no solo con sus gastos normales sino que también lo que implicaban conmigo me sentí realmente mal porque ahora sería una carga para ella. Así que hable con Kisuke y él me dio una chequera con fondos en las cuentas que me correspondían. No era exactamente lo que quería hacer pero de momento era quizá lo más sensato.

Aunque aparentemente a Rukia no le pareció porque empezamos a discutir. De una manera rara y medio retorcida me hacía gracia. Parecíamos una pareja normal discutiendo, no era que alegrase pelear con ella, pero era algo normal en mi vida.

No tomo más de unas horas que volviésemos a estar bien y a regañadientes acepto la poca ayuda que estaba ofreciendo. Creo que la hice aceptar con mi argumento de querer cuidar de ambos o simplemente lo hizo para hacerme feliz.

― Si, Yoruichi. Lo arreglamos, no te preocupes.

― Me alegro, pero como te dije es bastante típico para una pareja molestarse cuando no se está de acuerdo. Lo importante es contentarse pronto.

― Tienes razón.

―Me alegro que todo esté tan bien contigo. Debo irme Ginta tiene visitas y quiero hacerles unas galletas.

― ¿Rose? ―pregunté, aunque ya sabía la respuesta.

― Si, es una niña tan encantadora. Me alegro que se haya hecho amiga de Ginta. Bueno, cuídate Ichigo.

― También tú. Saluda a Kisuke de mi parte. ¿Por cierto como le va con Momo?

― Tiene mucha esperanza con su caso a pesar de los diagnósticos de otros doctores, él está seguro de poder ayudarla. Así es él, ve esperanza en donde los demás no.

― Tienes muchas razón, él es así. Bueno, adiós, tía Yoruichi.

― Cuídate.

Coloque el teléfono en su lugar teniendo una sonrisa en mis labios.

No sabía que había hecho Ginta para que Rose cambiara de opinión con respecto a él pero ahora ella lo visitaba mucho, o él venía con la excusa de verme a mí pero corría a casa de su amiga. Rukia solo sonreía al verlo pero no decía nada, aparentemente ella sabia más que yo al respecto.

Fui a la habitación que compartía con Rukia para cambiarme. Hoy visitaríamos la tumba de mis padres, hace tiempo que quería hacerlo, necesitaba hacerlo porque no los olvidaba y a pesar que ya no estaba aquí quería hacerlos participes de algunas cosas, de alguna manera.

Rebusque en el cajón en busca de la cajita de música, dentro aun conservaba el anillo que había encontrado.

Ahora ya estaba listo, solo tenía que esperar que Rukia llegase.

En cuanto escuche el sonido de la puerta abrirse salí al salón.

― ¿Cómo esta ella? ― le pregunté después de darle un beso de bienvenida.

― Esta triste, estuve un rato intentando animarla pero creo que nada lo hará.― dijo con decepción. ― Pobre Soi Fong, de verdad lo extraña.

― Lo sé y la entiendo. Pero él volverá en unos días ¿no?

― Díselo a ella.

Ese día en el que Soi Fong salió rumbo al aeropuerto detrás de Byakuya muchas cosas cambiaron para ella. No pudo alcanzarlo pero eso no le importo, tomó un avión con el mismo destino que el de Byakuya. No sabemos qué sucedió ahí o como lo encontró Soi Fong. Solo sabemos que una semana después ella regreso a casa y dijo que Byakuya tendría que arreglar unas cosas antes de poder volver con ella.

Ahora ella pasaba los días extrañándolo aunque hablaban casi a diario, tanto como sus trabajos se lo permitían a cada uno.

― ¿Estás listo? ― Rukia había entrado a la habitación y salido con una chaqueta.

Asentí sin decir palabra.

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Llegamos al parque memorial en donde estaban las tumbas de mis padres. Rukia tomo mi mano y caminamos juntos en torno a las múltiples dispuestas a lo largo del recorrido. A pesar de ya haber estado aquí tenía una rara sensación. Pero no era mala, era casi como estar en paz.

A diferencia de la primera vez que había venido no estaba nervioso, sabía lo que encontraría.

Era todo tan diferente porque ahora sabía tantas cosas, tantas cosas que desconocía y que ahora entendía.

Sin darme cuenta llegamos al pie de la pequeña colina en donde estaba sus tumbas.

― ¿Quieres un momento con ellos? ― preguntó dulcemente sin soltar mi mano.

Asentí y ella silenciosamente se hizo a un lado.

Al llegar frente a las tumbas me di cuenta que aun tenían los ramos secos que había dejado hace unos meses ahí. Las hice a un lado y coloque el nuevo ramo que traía.

― Hola mamá. Hola papá. Perdón por no haber podido venir antes, se que ha pasado mucho tiempo desde que los visite pero….― mi voz se corto un poco, las traicioneras lagrimas empezaron a formarse en mis ojos sin yo darme cuenta―….han pasado tantas cosas.

Empecé a contarles todo lo que me había pasado, todo lo que había superado, todo lo que había cambiado en mi. Les conté mis logros y progresos, mis momentos de miedos y tristezas. Era tonto porque sabía que ellos no me escucharían pero de alguna manera me reconfortaba que ellos se enteraran de mi vida.

― Kisuke me llevo a nuestra casa. Bueno, la que fue nuestra casa. Creo que no la reconocerían ya no es el hogar que ustedes formaron. ― dije tragándome un sollozo mientras sacaba la cajita de música de mi pantalón. ― Pero encontré tu cajita, mamá. Recordé tu melodía y también encontré dentro el anillo que te dio papá. Kisuke me conto que te lo dio él para pedirte casarte con él.

Saque el pequeño anillo de su escondite, para mostrárselos, como si lo necesitasen.

― ¿Saben? Quiero pedirle a Rukia que se case conmigo. Le pregunte a Kisuke si te molestarías tú o papá si se lo pedía con tu anillo, dijo que tú estarías muy feliz porque lo tendría alguien que me ama mucho. Yo también estaría feliz porque se cuanto te amo papá y se con cuanto amor te dio este anillo. Ahora quiero dárselo a Rukia con todo ese amor en el. De verdad espero que no les moleste, a ninguno.

A pesar de mis palabras sabía que no estaba mal. Solo quería contarles mis planes. Quería que Rukia fuera mi esposa, al menos quisiera pedírselo. Tener la oportunidad de verla hermosamente vestida de blanco.

El deseo había surgido después de haber asistido a la boda de Renji. Su novia, Tatsuki, se veía tan feliz mientras caminaba al altar. Pero durante toda la ceremonia me había imaginado que éramos Rukia y yo dándonos los votos de amor y fidelidad.

Había sido una hermosa ensoñación, sin duda.

― ¿Creen que diga que si? ― pregunté en voz alta mientras guardaba en anillo en su lugar.― Yo espero que sí.

Sonreí a pesar de las lágrimas. Cuanto deseaba que ellos pudieran oírme, hablarme, aconsejarme. Pero ya lo había aceptado, ellos ya no estaban en este mundo.

Empecé a ponerme de pie para acomodar las flores. Descuidadamente dirigí la mirada hacia la lápida de mi madre. Donde descansaba la pequeña muñeca. Ya no era hermosa como lo había sido hace tiempo. El sol la había vuelto descolorida y las inclemencias del tiempo habían ensuciado su ropa.

Sonreí con tristeza, de alguna manera me molestaba verla de esa manera, pero ese era su lugar. Junto a esa lápida.

― Les prometo volver más seguido. Los quiero.― susurré lo último con mi corazón contrito por tantos sentimientos.

Mientras descendía la colina pude ver a Rukia que me esperaba a la sombra de un árbol y no pude evitar sonreír.

Ella se había convertido en mi luz, aun en los momentos oscuros, en los más terribles, en los mas solitarios o tristes ella me hacia sonreír y me hacía pensar que había esperanza.

Esperanza para todo. Para con todos. Ella había detenido la lluvia en mi interior, había cambiado mi mundo.

Cuando llegue a su lado tome su cálida mano y la estreche con cariño.

Esta noche le pediría que se casara conmigo.

Tenía la gran esperanza que diría que sí.

Ella diría que sí. Sí, claro que lo haría.

FIN

Espero que esta historia les haya gustado, solo me queda agradecerles por tomar parte de su tiempo para leer este fic y/o para comentar sobre él, de verdad que sus comentarios me alegraban el día. Espero verlos pronto en algún otro de mis fics.

Un agradecimiento especial a T.G. Kira que me permitió adaptar su historia al mundo de Bleach.

Saludos…

Lovetamaki1