Veintiocho.

De llamadas telefónicas y siendo golpeados

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—Y con esto acabamos.

Sasuke examinó el contrato frente a él con cautela, leyendo cada palabra con cuidado extra sólo en caso de que hubiera algún agujero que pudiera haber pasado por alto. Cuando estuvo listo, asentó el folder sobre la mesa con cuidado, casi como si fuera el juego de documentos más importante con el que se hubiera encontrado alguna vez en los años que sirvió como CEO—y probablemente lo eran. El archivo contenía la más delicada información detallada que sería indudablemente de gran ayuda en el futuro: récord de los crímenes de Madara, detalles de su corrupción sobre los recursos confiados a él, hojas de balance, estados de flujo de fondos y cuentas de pérdidas y ganancias comenzando desde el tiempo en que Sasuke había sido coronado presidente, el testamento de sus padres y muchos otros papeles legales.

Durante los últimos días, los ancianos habían anunciado en lo sucesivo una reunión para discutir el estatus de Madara en la compañía. Muchos de ellos habían votado para quitar a Madara por completo del consejo de directores, permitiéndole quedarse en la compañía con derechos limitados. Como un verdadero Uchiha, había intentado luchar para salirse del problema pero el trato ya estaba hecho. Era degradación o término, y Madara, incapaz de seguir tolerando la carga, decidió simplemente abandonar la compañía para bien. Ahora, nadie sabría si él decidía golpear de nuevo, pero en lo que respectaba a Sasuke, los Uchiha's estarían a salvo por un muy largo, largo tiempo.

—Y con esto acabamos —aceptó, tendiéndole el archivo a Itachi para que fuera guardado en una caja de seguridad mientras alzaba la vista, —Gracias, Ichinose.

—No hay problema —respondió el abogado con fluidez, metiendo el resto de los archivos en su portafolio. Se puso de pie, seguido de los hermanos Uchiha, y luego se despidió de ambos con un apretón de manos, —Ha sido un placer, Itachi, Sasuke.

Con un intercambio final de despedidas, Itachi se fue para escoltar a Ichinose hasta la salida y encargarse de los archivos, dejando a Sasuke a solas en su oficina. Cuando el Uchiha menor se reclinó sobre su silla, respiró profundamente y su mirada recayó en el teléfono sentado en su mesa. Con cautela, se acercó y alzó el auricular, sus dedos marcando un número que contactó tantas veces durante los últimos días que ya no tenía que intentar recordarlo porque su cuerpo obviamente lo hacía.

Y como sus otros intentos, este igual fue en vano. La voz que le contestaba no había sido la que él añoraba escuchar; en cambio, era la operadora diciéndole que el número estaba fuera del área por el momento y que debería intentar de nuevo pronto.

Así que lo hizo. Y lo hizo. Y lo hizo, probablemente otras cinco veces después de eso. Quizás estaba siendo repulsivamente terco, pero esta era una de esas cosas que simplemente no podía dejar pasar. Ella era una de esas cosas que él no podía dejar ir—y no quería hacerlo.

Demonios, ella encabezaba la lista y estaría jodido si sólo se quedaba de brazos cruzados y dejaba que su vida pasara de él.

Así que Sasuke decidió hacer la siguiente mejor cosa que pudo hacer.

La recepcionista de la oficina Miyazawa contestó después del tercer timbre, sonando alegre y optimista. —¡Buenos días! Hisajima Shiho al habla y esta es la oficina principal de los Miyazawas. ¿En qué puedo ayudarle?

—Me gustaría hablar con Haruno Sakura —se detuvo, y luego agregó, —Por favor.

—De acuerdo, ¿con quién estoy hablando?

—Uzumaki… —se detuvo justo a tiempo, sus hombros tensos. ¿Cuál era el punto de mentir? Probablemente no le llevaría a ningún lugar lejano de donde estaba parado en este punto de tiempo y en definitiva no quería eso. —Es decir Uchiha —se corrigió, —Está hablando con Uchiha Sasuke.

Si Shiho sospechó de él, lo pasó por alto rápidamente. —Muy bien, veamos… —hubo una ligera pausa antes de regresar de repente a él, —Me temo que Haruno-san está de viaje, señor. ¿Prefiere dejarle un mensaje en cambio?

El Uchiha se paralizó en su asiento. —¿Está de viaje? —preguntó, odiando la forma en que su voz sonó débil, insegura, —¿Sabe por cuánto tiempo estará fuera? ¿O cuándo regresara?

—Debería estar de regreso en dos o tres semanas, Uchiha-san —la voz de Shiho fue suave, relajada ahora. —Si sus asuntos son urgentes y apremiantes y de naturaleza profesional, señor, puedo remitirlo a su reemplazo temporal. Estoy segura que Amaru-san está igual de capacitada para ayudarle y ella…

Pero el resto de la oración de Shiho pasó desapercibida por Sasuke, quien sólo pudo procesar la primera parte.

Dos o tres semanas. Dios, ¿a dónde se había ido Sakura? ¿por qué? Y aun más importante, ¿cómo es que él no había escuchado nada sobre esto en lo absoluto? Después del baile dos semanas atrás, los medios se habían vuelto completamente locos con la revelación de que Miyazawa Akihito tenía una nieta de antaño. Las conferencias de prensa que habían seguido después de eso habían sido para ahuyentar las interminables sartas de rumores y preguntas arrojadas a Sakura y a sus padres. Lo había visto todo en la televisión cuando no estaba trabajando. Incluso así, los medios todavía encontraban a Sakura un enigma, siguiendo cada uno de sus pasos y especulando cada vez que ella hacía o no hacía algo. Aparecía con frecuencia en las noticias, algunas veces llegando hasta las revistas de chismes y otras veces sólo siendo mencionada de paso. Demonios, ellos incluso habían lanzado su biografía en una revista de adolescentes, llamándola la nueva Cenicienta. Había escuchado que le habían asignado un guardaespaldas personal, lo que lo hacía sentir—

—Uchiha-san, ¿todavía está ahí?

Ante la mención de su nombre, Sasuke se enderezó en su silla, —Todavía estoy aquí.

—¡Bien! Ahora, ¿lo dirijo a Amaru-san o prefiere dejar un mensaje para Haruno-san en cambio?

—¿Sabe a dónde se fue? —decidió preguntar.

Shiho sonó pesarosa, —Me temo que no, señor.

Con un suspiro de decepción, Sasuke le dio las gracias y luego colgó, contemplando qué hacer después. Dos o tres semanas. Demasiado tiempo. La necesitaba mucho antes de eso. Necesitaba que ella supiera que él no la iba a dejar ir y necesitaba que ella supiera eso rápido, antes de que ella pudiera dejarlo ir a él.

Una idea cruzó su mente y Sasuke se movió para tomar el teléfono una vez más.

—Setsuna, necesito que busques algo para mí.

xx

Sai no estaba feliz. Lejos de eso.

Cruzando los brazos, se apoyó en su asiento y observó a su visita, su expresión siendo una vacía hoja en blanco. —No esperaba verte aquí —dijo, el timbre de su voz tranquilo a pesar de que hubo un ligero aumento de incomodidad al preguntar, —¿Cómo me encontraste?

Sasuke lo vio a los ojos. —Tengo mis fuentes.

—Todos las tenemos —aceptó Sai con placidez. —Quizás le mejor pregunta sería… ¿por qué viniste a mí?

El Uchiha pasó sus dedos sobre el cabello, obligándose a serenarse. No quería estar ahí. A decir verdad, estar ahí era probablemente lo último que quería para sí mismo, pero tenía que hacer lo que tenía que hacer. —Sakura se ha ido.

—Ah, sí —el hombre de negocios asintió. —¿Qué tiene eso que ver contigo estando aquí?

—¿Sabes dónde está?

Los labios de Sai se alzaron en una falsa sonrisa. —No.

Sasuke estuvo incrédulo. —¿No sabes?

—No —repitió. —Por desgracia, no sé dónde está. Pero Sakura es un adulto y puede cuidar de sí misma perfectamente bien. Necesita el tiempo lejos y ella lo sabe.

—¿Así que ella se está escapando del mundo? ¿Sólo así?

—Regresará.

—¿Está sola?

El hombre de negocios pelinegro negó con la cabeza, —Tenten está con ella.

Sasuke asimiló esta información y la meditó en su cabeza, sintiéndose relajar un poco, aliviarse un poco. Si Tenten estaba con Sakura, entonces era casi cien por cierto seguro que ella estaba bien. Nadie conocía y entendía a Sakura como lo hacía Tenten.

Sai se inclinó, descansando su barbilla en el dorso de su palma. —Francamente, Uchiha-san, si ella no te ha dicho dónde está, quizás es porque no quiere que tú lo sepas. ¿Has considerado eso?

—Sí —el Uchiha respondió con rigidez, —Pero también he considerado la alternativa.

—¿Que es?

—Ella quiere que luche por ella —Una pausa. —Y necesito recordarle que yo también quiero luchar por ella.

Ante la respuesta, las comisuras de los labios de Sai temblaron y silenciosa diversión bailó en sus oscuros orbes ónices. Le dio una larga mirada a Sasuke, su mirada fijada en el hombre parado frente a él. —Ah, ya lo veo ahora.

Sasuke entrecerró los ojos con sospecha, —¿Ver qué?

—La diferencia entre nosotros —Sai respondió quedamente, poniéndose de pie. Dios unos cuantos pasos hasta que estuvieron cara a cara, parado uno o varios centímetros más alto que el Uchiha. —La única ligera diferencia en donde yo fallé y tu podrías —y habrías de— triunfar.

—No entiendo de qué estás parloteando.

Pero Sai, no estando intimidado, sólo dijo con mucha simpleza, —Tú la amas.

—¿ no?

—No tanto como tú —respondió el hombre de negocios, —Y evidentemente, no como tú.

Sasuke bufó.

—Quizás solía hacerlo —continuó Sai, su voz tan impávida, tan impasible que fue casi áspera, —No lo sé. Pero si sé una cosa, Uchiha Sasuke —alzó la mirada, —La dejé ir.

El Uchiha arrastró los pies, de repente incómodo. —Eso no fue lo que ella dijo.

Sai estuvo de repente intrigado. —¿Qué fue lo que ella dijo?

La respuesta de Sasuke fue corta, directa. —Ambos se dejaron ir.

La intriga se convirtió de repente en diversión. —Eso es algo tan propio de Sakura.

A regañadientes, el CEO pelinegro estuvo de acuerdo, —Ya sé.

—¿No?

—Ya sé —Sasuke masculló. — cómo es ella. Sé por lo que ha pasado—

—¿Lo sabes?

Ojos obsidiana lo fulminaron. —¿Qué quieres decir?

—¿Sabes por lo que ella ha pasado el último par de semanas? —preguntó Sai. —En el momento que ella más te necesitó, tú le diste la espalda y te fuiste. ¿Qué es lo que tú sabes de ella, Uchiha Sasuke? ¿Qué derecho tienes para saber algo sobre ella? La viste en la fiesta. ¿Cómo sabes que ella siquiera te perdonará?

Sasuke se puso rígido al escuchar la pregunta. —Puedo intentar.

—¿Y si fallas?

—Eso no es algo que decidas.

—No —aceptó. —Supongo que no. Como dije, hay una diferencia entre nosotros, y aquí es donde la diferencia entra.

—Hablar contigo es como hablar con un balbuceante eunuco, Arakaki Sai —declaró Sasuke de forma taciturna, —Te vas en círculos hasta el punto de ser incoherente. Sólo ve al punto.

Sai lo miró por un largo, largo rato y por un terrible momento, Sasuke pensó que había desperdiciado los últimos quince minutos para nada.

Pero entonces él sonrió—realmente sonrió.

—Perdí mi oportunidad, Uchiha Sasuke —habló, esta vez con fortaleza, sin importar lo tenue que fue, —La dejé ir. Pero para ti, tu oportunidad todavía está aquí —hizo una pausa, —No la dejes pasar. No la dejes ir a ella —sus ojos se suavizaron, —O se volverá algo de lo que te arrepientas.

¿Tú te arrepientes? Sasuke quiso preguntar, pero en cambio su voz fue queda. —Ya sé.

Tomando una nota, Sai garabateó algo en ella y se la tendió a Sasuke. —Este es el teléfono nuevo de Tenten. Si logras conseguir que ella te perdone, entonces quizás todavía tengas otra oportunidad con Sakura.

El Uchiha le dio un vistazo al pedazo de papel con incredulidad. —¿Por qué me estás ayudando? —preguntó, el escepticismo claro en su voz, —Tú me odias.

—No es cierto —refutó Sai, calmado pero ilegible. — me odias a .

Sasuke no respondió.

—Pero dejando el egoísmo de lado, quiero que Sakura sea feliz. Ella lo merece más que nadie, después de todo por lo que ha pasado, después de todo lo que su familia le ha hecho pasar… después de todo por lo que yo la he hecho pasar —dijo tomando el periódico desechado que había estado leyendo cuando Sasuke entró irrumpiendo en su oficina. Sin palabras, dobló el papel con esmero, asegurándose que cada esquina estuviera acorde a la otra esquina, borde con borde y le cayó en cuenta a Sasuke lo muy similares que ellos eran en realidad. —Pienso que tú la puedes hacer feliz.

—Ella me odia.

Sai lo miró. —No, no te odia. Está enojada. Tiene todo el derecho a estarlo —puso el periódico de lado, —Y tú también lo sabes.

Sasuke puso mala cara, —¡Tú—!

—No pongas a prueba mi paciencia, Uchiha Sasuke —lo interrumpió Sai, pareciendo extrañamente astuto, —Debe haber alguna razón por la que viniste a irrumpir a plena luz del día a mi oficina.

No teniendo ninguna respuesta real a eso, Sasuke metió el papel en su bolsillo y comenzó a irse antes de detenerse en la puerta. No molestándose en mirar a Sai, masculló un poco entusiasta y a regañadientes, —Gracias.

Él no perdió el ritmo. —De nada.

Esta vez Sasuke se giró, sus ojos encontrándose con los de Sai, negro contra negro, al repetir, —Gracias —finalmente saliendo por la puerta antes de que este último pudiera responder.

Quizás en un futuro muy, muy lejano o quizás en otra vida, ellos podrían ser amigos.

xx

Demonios.

Dejando salir una sarta de insultos, Tenten fulminó sus zapatos, cerrando la puerta de vidrio detrás de ella al dirigirse a la veranda. Demonios, demonios, demonios.

—Tenten, ¿estás ahí?

¡Debió haber sabido que no era bueno contestar a números extraños! Ahora estaba atascada con las consecuencias en la forma de un hombre persistente negándose a rendirse a menos que ella le dijera donde estaba—específicamente Uchiha Sasuke.

Asegurándose de que Sakura no la escuchara, suspiró en el teléfono, —Sí. Sí, aquí estoy, Sasuke. ¿Qué quieres?

Hubo duda en su voz al preguntar, —¿Cómo está ella?

—Sobrellevándolo —respondió, haciendo una mueca a pesar de que Sasuke no lo podía ver.

Era la verdad: Sakura lo estaba sobrellevando. No bien, sólo sobrellevándolo—y estaba comenzado a volverla loca. No estaba mejorando. No lo estaba superando, y Tenten se sintió de repente inútil. Originalmente pensó que estar lejos de todo el caótico desorden que Sakura había llamado hogar le haría bien a ella, pero viendo que ella a penas estaba mejorando, la escritora no sabía qué más hacer.

—No está triste, ni amargada, ni enojada —Tenten le informó con debilidad, con cansancio, mientras se sentaba, —Está comiendo bien, está durmiendo bien, se está cuidando bien…

—¿Pero?

Ella blasfemó. Era como si él tuviera un sexto sentido, en serio. —Pero no es feliz —dijo. —No es ella misma. Y odio eso, Sasuke, Dios, lo odio mucho. ¡Y odio que me estés llamando a en vez de a ella!

La respuesta de Sasuke fue plana pero paciente. —Le hubiera llamado a ella si ella hablara conmigo, Tenten.

—Ya sé.

—Hmm.

—¿Qué?

—¿Me dirás alguna vez donde están?

Tenten se mordió el labio, discutiendo consigo misma en su cabeza. Por un lado, aunque el tiempo lejos no estaba haciendo más feliz a Sakura, quizás sólo necesitaba un poco más de tiempo. Por el otro lado… su intuición le estaba diciendo que su mejor amiga no estaba lidiando con el problema en lo absoluto, lo que inevitablemente les llevaría a un problema mayor. Encerrar los sentimientos sólo funcionaba para un rato, para un momento; incluso así no era la mejor opción —o la manera en lo absoluto, en serio— para resolver un problema. A este ritmo, a Tenten no le importaba si Sakura le trataba con frialdad por un rato —eran mejores amigas, lo superarían— pero no podía soportar estar de lado y verla marchitarse por más tiempo.

Suspirando de nuevo, descansó los codos en su regazo, inclinándose al frente, la barbilla sobre su palma. —Estamos en Okinawa.

Sasuke sonó incrédulo, —¿Okinawa?

—Sí. Okinawa.

—¿Para qué?

Molesta, Tenten rodó los ojos, —Necesitó investigar un poco.

—Ya veo —respondió Sasuke y luego se quedó completamente callado con excepción del tecleo en su computadora.

—¿Y bien?

—¿Y bien qué?

—¡No me digas que querías saber sólo porque sí! —estalló con impaciencia, —¿Vas a venir o no?

—La paciencia es una virtud, Tenten —el Uchiha sonó divertido, —Acabo de comprarme un boleto de avión. Estaré ahí para esta noche.

Al escucharlo, la escritora de romance sintió de inmediato una ola de alivio tan poderosa que ignoró su ligera burla. —De acuerdo, te tomaré la palabra —dijo. —Nos estamos hospedando en el hotel de los Hyuugas, habitación doce-cero-dos. Le avisaré al recepcionista para que así él sepa sobre ti.

—Bien. Gracias.

—¿Sasuke?

—¿Sí?

Observó a través del cristal de la habitación a Sakura. Su mejor amiga pelirrosa estaba acurrucada con una almohada y una cobija en el sofá, sus ojos pegados a la televisión. Su rostro estaba demacrado, su expresión sombría y triste. —Más vale que esto valga la pena.

La respuesta de Saske fue fácil, relajada, pero seria. —Ya sé.

Pero Tenten no había terminado. Sus siguientes palabras fueron dichas con suavidad, de forma queda, como si estuviera conteniendo su propio aliento y esperando lo mejor.

—Más vale que valgas la pena.

Hubo una ligera pausa y luego, —Ya sé.

xx

Haruno Sakura amaba las fiestas.

Las amaba porque eran ruidosas, distrayéndola de sus caprichosos pensamientos sobre cierta persona que habían estado merodeando en el fondo de su mente. Las amaba porque celebraban algo, recordándole que aunque ella no estaba exactamente feliz, muchas personas a su alrededor sí lo estaban. Las amaba porque había música y baile, y estaría libre de—

—¿Sola?

—personas insinuándosele.

Atreviéndose a levantar la mirada, se encontró cara a cara con un hombre en sus treintas. Tenía cabello castaño y brillantes ojos azules que le hubieran recordado a los de Naruto si tan sólo no la estuvieran viendo como si fuera un objeto específicamente hecho para su lascivo placer perverso.

—No —respondió Sakura finalmente, una sonrisa amable esparciéndose en sus labios, —Mi mejor amigo está por aquí.

—Estoy seguro que lo está —el extraño enarcó las cejas al sonreír con arrogancia, claramente escéptico, —Bueno, él está equivocado al dejar a alguien como tú a solas. Mi nombre es Daisuke, acabo de romper con mi novia y estaría complacido de hacerte compañía hasta que él regrese—si es que él regresa.

Su sonrisa se volvió forzada. —Es un ella y no, gracias.

—¿En serio?

—Sí —respondió, bebiendo de su cocktail, el sabor familiar del martini deslizándose por su garganta. Por varios minutos, Daisuke sólo la observó con curiosidad. —Te conozco —dijo de repente. —Eres Sakura. La heredera de antaño de los Miyazawa—

—No —Sakura lo cortó antes de que él pudiera terminar su oración. Divertida, bebió de su cocktail, el sabor familiar del martini deslizándose por su garganta. ¿Así que ahora era heredera? Esas revistas de chismes claramente necesitaban inventar mejores historias—la verdad, para variar, estaría bien. Asentando la copa, lo miró con indiferentes ojos jade, —No soy Miyazawa Sakura.

—Ciertamente te pareces a ella.

Se encogió de hombros. —Eso me han dicho.

El castaño estuvo callado por unos segundos antes de que se acercara, su mano apretando los dedos que ella tenía sobre su copa. —¿Estás segura —comenzó, sus labios cerca de su oído, su aliento, apestando ligeramente a alcohol, ventilando su mejilla, —Que no quieres que te haga compañía? Te puedo conseguir otra copa.

La pelirrosa retrocedió con dureza, de inmediato, cautelosa de no mostrar la repugnancia apareciendo en el fondo de su estómago y lo empujó con su mano libre. —Estoy segura.

Con sorpresa, su sonrisa sólo se ensanchó, infinitamente complacido consigo mismo. —Bueno, eso está muy mal.

Ella no respondió, rogándole a cualquier dios que hubiera enviar rápidamente a este hombre mujeriego muy, muy lejos de ella. Había decidido bajar al bar del hotel mientras Tenten trabajaba como esclava sobre su libro en la habitación después de la cena, sabiendo que había una fiesta de fin de semana donde podría tener bebidas gratis. Incluso había tomado asiento en una pequeña mesa fuera del bar ignorando la alberca o el jardín, pensando que podía usar aun más silencioso tiempo pensar. El cielo oscuro era una cubierta de precioso azul aterciopelado, manchado de una constelación de estrellas y ella estaba sola ahí afuera.

O al menos, debió haberlo estado, porque esto era tan lejos como podría llegar a estar 'sola' y estaba comenzado a lamentar su decisión. Si hubiera sabido que tendría que lidiar con alguien tan mal educado y descarado como este hombre cuando todo lo que ella quería era algo de paz, se hubiera encerrado en un armario y permanecido ahí por días. Al menos eso le hubiera dado toda la paz y el silencio que añoraba.

—Eso es muy malo para ti, quiero decir —continuó Daisuke con casualidad, su tono conversacional al tomar asiento a su lado, una brillo perverso en el brillante azul de sus ojos, —Resulta ser que a me gustan las mujeres como tú. Juegas a hacerte la difícil, piensas que eres un reto —su mano descansó sobre la rodilla de ella y cuando ella intentó sacarse los dedos de encima, su agarre sólo se intensificó de forma persistente, —Pero al final sólo eres otra chica solitaria con la desesperada necesidad de compañía—

Ojos jade le observaron con incredulidad, pero él no había terminado.

—…o, para ponerlo a secas, alguien para coger.

Al escuchar su vil comentario insidioso y acompañante burla despectiva, Sakura se puso rígida en su asiento, sus dedos intensificándose alrededor del cocktail que estaba sosteniendo.

—Pero qué encantador eres —comentó después de que se recompuso, ni un indicio de emoción en su bonito rostro, —Por lo que escuché, Daisuke-san, parece que eres el que tiene la desesperada necesidad de compañía. Me preguntó por que será eso, ¿hmm? —finas cejas se alzaron sobre sus ojos esmeraldas, —¿Acaso tu novia de dejó por tu falta de tacto? ¿Tu asqueroso comportamiento hórrido? ¿Tu lenguaje colorido? ¿Tu fétido olor corporal? ¿Tu rostro horroroso? —hizo una pausa y sus ojos jade se oscurecieron, —¿O eres tú mismo, porque eres tan repulsivo?

Él abrió la boca, los músculos de su rostro intensificándose con enojo.

—Me das pena —Sakura lo interrumpió, su voz empalagosamente endulzada que rayaba en lo burlón, —Pero ella me da aun más pena, para ser honesta contigo. Imagino que haber estado involucrada con alguien tan… abismal no debe ser una experiencia muy gratificante para ella. Y aun así estás aquí, ni siquiera intentando en mejorar si no flirteando con mujeres que preferirían morir antes que estar con alguien tan repugnante como tú.

Sus ojos se entrecerraron. —Tú—

—Pero qué vergonzoso —susurró. —Pero qué patético.

—¡Tú, perra! —ahogó un grito Daisuke, todo su cuerpo temblando con enojo. La tomó del brazo y en respuesta ella ahogó un grito, sorprendida, mientras él alzaba su barbilla con rudeza, obligándola a mirarlo, sus labios a centímetros de distancia. Sus ojos jade ardiendo con furia y forcejeó, pero sus agarre era fuerte y firme. —Escucha —siseó, —Nadie me había así, así que cállate de una jodida vez. Mujeres como tú no son mejor que la basura, ¿y sabes lo único para lo que eres buena? Follar. ¿Me escuchas? Eso es todo para lo que eres buena. Un buen polvo.

—Estúpido —escupió en respuesta, atragantándose con aire suprimido, el desprecio ardiendo en sus ojos sólo multiplicándose, —Tu cerdo machista.

El agarre en su brazo se intensificó y la soltó de la barbilla, haciendo su mano para atrás y Sakura contuvo el aliento, retrocediendo en su asiento cuando sus ojos se cerraron con alarma, preparándose para el impacto…

Pero la bofetada nunca llegó.

En cambio, un fuerte golpe entregado directo a su rostro lo hizo tambalearse hacia atrás, sacudiéndolo de su asiento, el agarre en su brazo aflojándose cuando su cuerpo se tambaleó. Apretó su mejilla derecha, aullando con dolor, su grito estridente y perforante al retroceder—antes de que otro golpe le llegara de nuevo y esta vez, cayendo al suelo como una servilleta usada, chillando con dolorosa agonía.

Sakura soltó el aire que no notó había estado sosteniendo, sus ojos ensanchados al ver la figura de pie frente a ella, sus espalada encarándola. El cabello negro carbón, la curvatura de su cuello, los hombros familiares temblando con puro odio…

—Sa… ¿Sasuke?

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tbc.


Bad timing. Ya sé.

Sin embargo, fuera de lo mucho que tardé (estoy consciente y las recompensaré, eso no lo duden), espero que noten el paralelismo del final del capítulo con el del primer capítulo. (:

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Bueno, oficialmente ya terminé la prepa. Big Deal. Pero sí me dejó muy agotada. Lo peor es que las últimas semanas se volvieron hábito y ahora ya por inercia sólo duermo como dos o tres horas. Bueno, mejor para ustedes, así tendré más tiempo para andar por aquí. (:

Por cierto, realmente no estaba consciente de que no había estado respondiendo desde hace un par de capítulos o más y nadie me dijo nada. Los había estado guardando, alegando que iba a contestarlos después... y cuando reviso todo, ¡resulta que tengo como 80! PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN. No fue mi intención, pero que sepan que los leo. Es sólo que estas semanas he estado muy ensimismada y en mi propio mundo que ni cuenta de nada. No es sino hasta hoy que me doy cuenta de lo atrasada que ando con todo. Además, para variar hay un calor que me hace desear dormir todo el día. D:

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Y la pregunta del millón: ¿alguien quiere una sasugalleta o un sasupeluche?

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Sasuke-glamour off!