Epílogo.

De un epílogo de todo tipo

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(cinco meses después)

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En una particular soleada mañana de viernes, cerca de dos minutos antes de que su reloj de alarma sonara a las siete AM, Uchiha Sasuke se despertó para encontrar una cama vacía y su playera azul favorita desaparecida.

Ahora, a diferencia de lo que la gente creía, esta no era una rara ocurrencia. Después de todo, Sasuke era más una persona mañanera y su plateado reloj de alarma servía más como decoración que algo más. Que la cama estuviera vacía, las sábanas deshechas, y su playera favorita desaparecida tampoco era algo de lo que no se hubiera escuchado. Cuando Sakura se pasó a vivir con él a su largo pero inmaculado departamento varios meses atrás, él descubrió que ella era una persona todavía más madrugadora que él.

Aventando las sábanas a un lado, Sasuke se puso de pie y se dirigió al baño para refrescarse.

Sakura estaba en la cocina cuando él terminó, el olor a comida confirmando sus sospechas antes de que la viera siquiera. Ya que una colección de recetas de Honoka llegó una semana atrás, la pelirrosa había estado pasando casi una hora en la cocina todas las mañanas, preparando esto o cocinando aquello. Como era de esperar, su comida nunca fallaba en terminar siendo abismalmente insípida si no es que acaso un poco quemado, aunque tenía que admitir que disfrutaba secretamente verla trabajar alrededor de la cocina de él—de ellos, se corrigió.

—Buenos días.

Ante su silencioso saludo, Sakura saltó, casi tirando la espátula en la freidora frente a ella. Se dio la vuelta, una mano en su cadera mientras ojos jade se entrecerraban. —¡Sasuke! ¡Me sorprendiste!

—Estás usando mi playera.

Y sí que lo estaba. En realidad, él estaba bastante seguro de que su playera era la única cosa que ella estaba usando, y debajo de ésta… bueno.

—Ya lo noté —ella se encogió de hombros—. ¿Qué? Está cómoda.

Sasuke se sirvió un vaso de agua. —¿Qué estás preparando?

—Salmón con arroz frito.

Tomando varios sorbos generosos, él asentó el vaso en la barra y enarcó las cejas. —¿No estás preparando mucho para el desayuno?

—Estoy planeando en darle a Ojii-sama algo para que pruebe —respondió Sakura, usando energéticamente su espátula para vadear entre el arroz—. Sólo para asegurarme que sepa de la misma forma que el de Okaa-san.

—En serio —dijo el Uchiha con burlona sinceridad, luchando contra la urgencia de picarla. Honoka era una gran cocinera, pero estaba claro para él que Sakura había heredado sus inexistentes habilidades culinarias de su padre. La última vez que había sido invitado a comer a la casa de los Haruno, Manabe había confundido el azúcar con la sal en la peor forma posible—su condimentada carne Szechuan y berenjena había terminado siendo terrible, casi enfermizamente dulce. Por supuesto, logró apañárselas en la comida y ganarse con éxito los corazones de sus padres. De nuevo.

La pelirrosa se giró hacia él lo suficiente para enviarle otra devastadora mirada fulminante, aunque las comisuras de sus labios estaban teniendo un sospechoso tironeo. —Insúltame una vez más y ya no habrá desayuno para ti, Sasuke.

Acercándose para envolver los brazos alrededor de su cintura, él sonrió con socarronería y asentó un flojo beso en la curvatura de su hombro. —La cantina en mi oficina tiene suficiente comida para durarme una semana, estoy seguro.

Sakura bufó. —La cantina en tu oficina tiene suficiente comida para durarte todo un mes.

—Y que lo hace —concedió con suavidad, soltándola para dejarla hacer su trabajo.

Alzó la freidora de la estufa y comenzó a transferir el arroz en dos platos y un largo bentō, el último obviamente para su abuelo. Mientras él se servía otra taza de agua, ella dispuso del freidor en el lavado y a él le tendió su parte de arroz frito antes de que ambos se sentaran en el comedor.

—Es mi último día con los Miyazawa's —dijo, tomando una cucharada del arroz—, así que pensé que debería mostrarle mi agradecimiento a él, sabes. Es decir, desde hace algunos cuantos meses he comenzado a llamarle Ojii-sama y él estuvo tan feliz, mi mamá estuvo tan feliz… es agradable —se encogió de hombros—. Él es bastante agradable, en realidad.

Sasuke sólo asintió, conociendo bastante bien la verdad de las palabras de Sakura. Cuando ellos se juntaron casi medio año atrás, la respuesta que Akihito dio había sido casi una instantánea conformidad—lo que, para los oídos-entrenados-para-los-negocios de Sasuke, sonó casi como una aprobación o incluso un incentivo. A decir verdad, era bastante extraño ver a Akihito interactuar con Sakura en la forma en que un abuelo lo haría con su nieta dentro de las paredes de la oficina principal de los Miyazawa's, pero eso había respondido todas las preguntas de Sasuke. A Akihito realmente le importaba Sakura, y eso era suficiente para él.

La conversación se movió a temas más casuales mientras terminaban de desayunar: cómo la búsqueda de trabajo de ella estaba yendo (bien, ella tenía una entrevista el miércoles de la siguiente semana), el nuevo restaurante italiano en el centro que ella había probado con Tenten el martes (la bolas de carne estaban deliciosas, pero estaban muy, muy cargadas de calorías), y que sus padres se iban a quedar en la ciudad esa noche en caso de que hubiera algo que necesitara ser hecho.

Ante esto último, Sasuke se atragantó, apenas escondiendo la sorpresa en sus ojos. —¿Eso te dijeron? —exigió— ¿Cuándo?

—Ayer en la noche —respondió Sakura, la confusión arrugando sus cejas—. Es extraño, en realidad. Otou-san se tomó un día libre hoy, y él nunca hace eso a menos que algo grande esté ocurriendo, ¡ya sabes lo trabajador que es! ¡Y tampoco puedo creer que Okaa-san esté de acuerdo! —tomó con un tenedor un blando pedazo de salmón— ¿Qué es lo que piensas, Sasuke?

Mierda.

—Quizás sólo quieren unas vacaciones —respondió de forma tan indiferente como pudo, agarrando el vaso con jugo de manzana del portavasos y beberlo—. O quizás sólo quieren verte.

—Hmm —mordió pensativa—. No lo sé. Quizás. Ya sabes, Okaa-san está pensando en regresar a trabajar. Ayudar a Ojii-sama ahora que él está haciendo serios planes de retirarse.

Sasuke no pudo evitar enarcar las cejas con eso. —¿En serio? —preguntó. Honoka, sin importar lo inteligente y arreglada que pareciera ser, no le daba la impresión de ser del tipo de estar en oficina. Es más, habían pasado años desde la última vez que ella había tocado algo remotamente relacionado a los negocios; sería bastante interesante verla ahí.

—Sí, pero Ojii-sama está en contra, así que no pienso que ella vaya a hacerlo.

—Tiene sentido.

La pelirrosa pareció dudosa. —¿Eso crees?

Él le dio una mirada. —Pienso que es seguro decir que tu abuelo consiente a tu madre, Sakura. No creo que él esté consciente, pero lo hace.

Sus labios se curvaron en una sonrisa mientras sus ojos jade se suavizaban, aunque la preocupación en sus ojos no cesó. —Eso es cierto. Sólo espero que no haya ningún problema esta vez. Es decir, usualmente ellos no vienen a la ciudad los viernes…

Empujando la ligera culpa que sintió hasta el fondo de su estómago, Sasuke se limpió la boca con una servilleta de papel. —Todo estará bien.

Sakura le sonrió ampliamente. —Sí tú lo dices.

Moviéndose para darle un apretón a su mano, él rozó su pulgar a través de sus nudillos y sonrió con arrogancia. —Eso digo yo.

xx

—Ah, Sakura, Sasuke-san, me alegro de verles.

Unos meses atrás, Sasuke hubiera pensado que recibir un saludo de Akihito tan temprano en la mañana era imposible. Hoy, se había vuelto una rutina acostumbrada que ya no pensaba mucho en ello.

—Akihito-san.

Por supuesto, eso no significaba que desecharan todos los medios de formalidad.

—Te traje el almuerzo, Ojii-sama —Sakura comenzó a hablar a su lado, asentando el bentō en la mesa—. Salmón con arroz frito. Con huevos, justo como te gusta.

—Estoy deseando probarlo —dijo Akihito, la expresión en su rostro sombría aunque Sasuke supo que él estaba complacido. El CEO de los Miyazawa's asintió pensativo desde detrás de su mesa por varios minutos silenciosos, antes de que él finalmente recuperara un archivo de los estantes y se lo tendiera a su nieta, regresando al hombre de negocios de la nada. —Esto detalla las finanzas para nuestro proyecto colectivo con los Uchiha's, Sakura. Revísalo y dime lo que piensas —dijo, alzando la cabeza para mirarla—. Esa será tu última tarea en esta compañía.

Una brillante sonrisa se extendió en los labios de Sakura al poner el documento dentro de su bolsa. —¡Eso haré!

—Bien —asintió de nuevo, girándose hacia Sasuke esta vez—. Ah, Sasuke-san. Ha pasado algo de tiempo desde que nos vimos. ¿Cómo ha estado?

—Estamos teniendo un buen progreso —respondió el Uchiha con calma practicada, aunque todo lo que él quería hacer era enarcar las cejas. Era cierto que ellos dos no se veían tan seguido, pero hablar de negocios en frente de Sakura no iba a ayudar a su… 'caso', a pesar de que Naruto insistió en que no se tenía que preocupar de nada. Ciertamente, Sakura ya estaba confundida—él iba a mejorar su juego y hacer eso rápido—. En realidad, tenemos varios planes de crecimiento y expansión fuera de Japón.

Akihito rió entre dientes. —Nada mal, nada mal.

Sintiéndose más que obligado, Sasuke preguntó, —¿Y usted?

El CEO se acercó y descansó los hombros en la mesa, observando a los dos. —Voy a retirarme pronto —dijo—, aunque probablemente ya lo haya escuchado de Sakura. Tampoco puedo imaginarme que sea una sorpresa. No me refería a su compañía, sin embargo—me refería a usted. ¿Cómo ha estado usted? ¿Cuáles son sus planes para el futuro?

Pretendiendo permanecer tan inadvertidamente silenciosa como fuera posible, Sakura observó la charla frente a ella mientras Sasuke le detallaba a Akihito sus planes—lo que, predeciblemente, involucraba a los Uchiha's. La conversación fue relajada, sino es que hasta ligeramente extraña. Akihito siempre había estado interesado en su relación con Sasuke —lo suficiente para darle miradas significativas que ella realmente no entendía cada vez que salía de la oficina con el Uchiha, pero no suficiente como para hacerle preguntas directamente— pero ella nunca se imaginó que él estaría interrogando a Sasuke una mañana, tan de la nada. Frunciendo las cejas, trató de pensar en la razones del porqué Akihito parecería de repente tan decidido en conocer a Sasuke.

Fueron los dedos de Sasuke acercándose a los de ella que finalmente rompieron su hilo de pensamientos, ya que él estuvo de repente dándole un apretón a su mano. —Por supuesto —estaba diciendo, la sonrisa arrogantes en su rostro sospechosamente triunfantes—. Un día, también me gustaría proponer la mano de su nieta en matrimonio.

La declaración, entregada de forma casual, casi a modo de broma, hizo que sus ojos se ensancharan. La sorpresa en su rostro tan palpable, ella chilló, luchando contra el color amenazando en extenderse en sus mejillas.

—Ah —Akihito enarcó las cejas por su reacción—. ¿Asumo que no ha hablado de esto con ella?

Sasuke se encogió de hombros y se giró para verla de reojo, ojos obsidiana brillando con algo juguetón, algo burlón al preguntar, sonando serio, —¿Podemos ir a comprar algunos anillos esta noche, si tú quieres?

El esfuerzo casi heroico de Sakura para esconder su sonrojo falló al instante mientras se golpeaba el hombro. —¡Sasuke!

—¿Qué?

—¿'Qué'? —se atragantó, ojos ensanchándose— ¿Eso es todo lo que vas a decir? ¿'Qué'? Tú sólo—yo sólo—¿qué?

La diversión tironeó de las comisuras de sus labios, y él sonrió con socarronería. —No parezcas tan sorprendida.

Ojos jade sobresalieron todavía más, —¡Que no parezcas tan sorprendida—!

Ahem.

Una incómoda y claramente falsa tos de Akihito interrumpió a Sakura y sus mejillas de inmediato flamearon, el rojo brillante pintando su piel clara al recordar en dónde estaban. Fulminando a Sasuke, alzó ambas manos y su cubrió el rostro con timidez, su pecho pesando con cada profunda inhalada que tomaba.

—Sakura, hay un documento que quiero que me traigas. Es el reporte de impuestos del año pasado, hay algo que quiero revisar —dijo Akihito, el tono plácido que había adaptado para decirle a Sakura que él iba a pretender que lo que había ocurrido entre ella y Sasuke no había ocurrido—. Está en la caja de seguridad de tu oficina. Ya sabes la contraseña.

—De acuerdo —asintió, observándolo desde atrás de sus dedos—. Te lo traeré de inmediato.

—Tan pronto como Sasuke se vaya —presionó el CEO—. Que sea lo primero que hagas al entrar a tu oficina.

La pelirrosa se aclaró la garganta, removiendo las manos de su rostro, y con el tono más profesional que pudiera congregar, dijo, —Por supuesto.

Él asintió y regresó a su trabajo. Sabiendo que ésta era una ventana de oportunidad para escapar ilesos, Sakura agarró la mano de Sasuke y lo sacó a rastras de la oficina de Akihito. Juntos se dirigieron a la pequeña oficina de ella al final del pasillo.

—¡No debiste de haber hecho eso! —bateó con fuerza el hombro de él cuando entraron a un pasillo vacío. Apresurándose para estar al menos tres pasos de distancia frente a él, exclamó, —¡Debiste de al menos informarme si tú—si tú ibas a—!

—¿Si iba a proponerte matrimonio? —preguntó Sasuke, la silenciosa risa evidente tanto en sus ojos y en el barítono de su voz.

Sakura aventó las manos al aire. —¡Bueno, !

—No podías no haberlo esperado —enarcó las cejas y fijó en ella una seria mirada—. ¿Cierto?

—Bueno… —ella dejó de caminar tan de repente que él casi choca con ella—. Eso creo, supongo —ella se encogió de hombros, mordiéndose el labio por un momento antes de regresarle la mirada, la diversión bailando en sus brillantes ojos jade mientras sus labios se curvaban—. Pero aun así, me gusta ser sorprendida.

—Y sorprenderte es lo que haré —respondió Sasuke, agarrando su mano. Sus labios descendieron a los nudillos de ellas, justo sobre su dedo anular, el beso tan ligeramente suave e inocente que ella se sonrojó una vez más.

—¿Lo dices en serio? —preguntó, observando su corbata cuadriculada en azul— ¿Realmente nos vamos a casar?

El Uchiha se enderezó aunque no le soltó la mano. —Eso depende.

Ella alzó la cara para verlo. —¿De?

—Si tú vas a aceptar o no cuando te pregunte.

Su respuesta la hizo rodar los ojos. —Oh, en serio, Sasuke.

—Bueno —le dio a sus dedos un suave apretón—. Por una vez me gustaría hacer de la forma normal.

Ella se dio cuenta que él tenía un punto mientras lo dejaba empujarla aún más por el pasillo. Su relación no había comenzado de 'la forma normal' como él tan elocuentemente lo ponía—en realidad, casi todo en ella estaba al revés sino es que patas arriba. Quizás era tiempo para algún grado de normalidad, sin importar de qué se tratara.

—De acuerdo —aceptó, una sonrisa esparciéndose en sus labios mientras se detenían frente a la oficina de ella—. Podemos hacerlo de la forma normal si eso quieres. ¿Te veo después?

—Nos vemos después —confirmó Sasuke. Le soltó la mano y sonrió con socarronería—. Ponte algo bonito esta noche. De preferencia ese vestido que usaste para la boda de la prima de Tenten.

La suave sonrisa se ensanchó, en una casi juguetona sonrisa felina. —No puedo, olvidé llevarlo al sastre luego de que me lo arrancaras. La rasgadura fue bastante amplia que no pude arreglarla por mi cuenta —dijo—. Pero usaré algo igualmente bonito, si no es que más bonito.

Cuando Sasuke le regresó la sonrisa con una suya de arrogancia y asintió en respuesta, ella entró a la oficina y cerró la puerta detrás de ella. Asentando su bolsa en la silla, abrió las persianas, suspirando con satisfacción cuando la luz solar comenzó a entrar en la oficina. Luego se pavoneó hasta la caja fuera en la esquina de su oficina y comenzar a introducir la combinación, abrió la puerta, esperando ver folders gruesos, los mismos que ella se pasó todo el día reordenando el día anterior para que así su reemplazo lo tuviera más fácil para adaptarse, pero encontrando que estaba vacía—excepto que no del todo.

Sentada justo en el centro de la caja fuerte había una pequeña caja abierta, un anillo devolviéndole la vista, pequeños diamantes brillantes formando una línea que seguía el contorno del círculo. Una nota estaba bajo la caja.

Con manos temblorosas, contuvo el aire y se movió a agarrarla.

Sakura,

Veme afuera.

—Sasuke

xx

Parado afuera de las puertas del elevador, Sasuke estaba dando vueltas, reprendiéndose por estar tan agitado sobre el asunto. Era Sakura, por el amor de Dios, no debería tener alguna razón para actuar como… ¡como un estudiante de preparatoria que le pide una cita a una chica por primera vez! Había encarado a un sinfín de compañeros de negocios, muchos de los cuales eran más intimidantes y siniestros que ella, pero pudo haber jurado que él nunca —nunca— antes había estado tan nervioso.

Pero de nuevo, esta era probablemente la cosa más importante que él había hecho alguna vez en su vida.

—¡Sasuke!

Sakura apareció frente a él, la caja en su mano derecha, la nota en su otra mano. Se detuvo cuando estaban a unos cinco pasos de distancia.

—Oh por Dios —fue todo lo que ella dijo.

De inmediato, Sasuke dejó de estar dando vueltas. —¿Y bien? —preguntó. Ella estaba tan roja como un tomate, y por el calor que él estaba sintiendo, tuvo una furtiva sospecha de que él tampoco estaba enteramente tranquilo— ¿Te sorprendí?

—Oh por Dios —repitió, dando un paso al frente—. Oh por Dios. Sí, lo hiciste. Pensé que ibas a —nunca pensé— ¿es por eso que mis papás están en la ciudad? ¿Ojii-sama estaba en esto?

—Sí, y sí —respondió, sonriendo con socarronería mientras sus ojos ónices brillaban, la diversión revoloteando en sus irises—. También Karin. No sabía la clave de la caja así que ella tuvo que abrirla para mí.

Ella enarcó las cejas.

Sasuke suspiró, y luego admitió. —Y Suigetsu. No iba a dejar a Karin a solas conmigo.

Unos momentos de silencio pasaron cuando la mirada de Sakura recayó en el anillo, el diamante brillando radiantemente bajo la luz del lugar. Su barbilla se aflojó y partió los labios, pero ningún sonido salió mientras observaba, completamente sin palabras.

—Sakura —sus ojos se suavizaron mientras esta vez, él daba el paso hacia adelante. Tomando tanto la caja como la nota de sus manos, metió al bolsillo la segunda y alzó la barbilla de ella para que pudiera verla, sus miradas entrelazadas—. No tengo un discurso preparado, y no me voy a poner de una rodilla.

Cuando ella no lo derribó de inmediato, él continuó.

—Nunca seré tan romántico como Sai, y quizás nunca llegue a entenderte como lo hace Tenten —dijo quedamente—. Hice muchas cosas malas, y… quizás todavía haga muchas más en el futuro.

Una nerviosa risa entre dientes escapó de los labios de ella, pero aun así sonrió.

—Y a ti… a ti te gusta robar mi playera favorita. Llenas el congelador con tres botes de helado que no hay más espacio para la carne. No puedes funcionar sin café, y tu comida sabe tan abismalmente insípida, algunas veces creo que hay algo malo con tus papilas gustativas —inhaló profundamente cuando los ojos de ellas brillaron, alentándolo a continuar—. Pero… pero me mantienes con los pies en la tierra —agregó con dificultad, claramente incómodo con lo que intentaba decir—. Me mantienes cuerdo. Me haces feliz.

Sasuke parecía estar total y absolutamente avergonzado y Sakura se mordió el labio, tratando de reprimir la risa.

—Discutiremos en el futuro, y probablemente discreparemos más de lo que coincidiremos, pero… —tomó la mano de ella y la alzó—. Pero estoy dispuesto a intentar. Y no hay nada más —ella se atragantó, y él sonrió brevemente antes de continuar—. No hay nada que quiera más en este mundo que tenerte a mi lado. Verte caminar por el pasillo de la iglesia. Despertar con mi playera favorita faltando porque tú la estás usando. Así que…

Su sonrisa se ensanchó mientras le daba un apretón a su mano.

—Cásate conmigo, Haruno Sakura.

El aire se le atascó al observarlo y de repente, una lágrima calló por su mejilla mientras sus labios rosados se curvaban en una brillante sonrisa.

—¿Estás seguro que quieres comer mi comida 'abismalmente insípida' por el resto de tu vida? —preguntó de forma tentativa, sus voz temblorosa.

Su rostro se tornó serio. —Confieso mi esperanza de que mejorarás con el tiempo —dijo—. Pero en caso de que no lo logres, siempre existe la comida para llevar.

Sus ojos brillaron. —Debemos comenzar a recolectar menús.

—Puedo vivir con eso.

Sus sonrisa fue tímida, sus mejillas empolvadas de un adorable tono rojizo. —Probablemente tendremos que comprar también un refrigerador más grande, ya que no voy a renuncia a mi helado.

Él asintió. —Los vegetales congelados no sabe tan bien de todos modos.

—Yo… —lo miró a través de largas pestañas—. No voy a cambiar mis hábitos del café.

—No te estoy pidiendo que lo hagas.

Sakura lo estudió un largo rato, y luego su rostro se iluminó tan brillantemente que los ojos se suavizaron. —Muy bien entonces —suspiró profundamente y extendió la mano hacia él—. Ya que quieres que sea normal, creo que esta es la parte donde tú… haces lo tuyo.

Sasuke sonrió con triunfo y deslizo el anillo en el dedo de ella. La mirada de ella recayó sobre éste y sonrió. —Esta será la parte donde ahogas un grito porque es tan increíble —le dijo, y luego hizo un grito ahogado a modo de burla, admirándolo antes de que regresara a él, ojos jade suavizándose—. Y esta, Uchiha Sasuke, será la parte donde me besas—para que yo sepa que esto es real.

Acunó su rostro entre sus manos y asestó un beso en la mandíbula de ella. —Oh, es real —susurró, sus labios rozando la comisura de los de ella antes de besarla finalmente, su voz tenue y ronca que la hicieron estremecerse—. Es muy, muy real.

Y durante ese único y arrebatador momento, el mundo fue sólo de ellos.

Esto es para siempre.

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fin.

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Ya sé que me porté mal y tú tuviste tus errores
Y los dos aún así tuvimos espacio libre para crecer
Y aunque el amor algunas veces lastima, aun así te pongo antes que nada
Y haremos que esto funcione

BAD BEHAVIOR


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This is it. No más BB.

Eso sí... ¡Les agradezco de todo corazón su apoyo!

Un agradecimiento especial a todas las personitas que leen esta historia desde sus inicios. ¡Gracias por la confianza!

Y por supuesto, no hay que olvidarnos: ¡Un agradecimiento especial a Seynee por dejarme traducir esta magnífica historia y a Katte Turner por ser mi beta!

Gente linda y adorable everywhere.

Eso sí, todavía no desapareceré. Me seguirán viendo y espero que puedan visitar las otras traducciones. ¡Yup!

¡Espero seguir viéndolas a todas! (;

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Hep, tengo una petición, y como no soy de pedirlo, creo que está... bien. ¿Creen que cada una de las que lea este epílogo me pueda dejar su opinión?

Sería algo muy especial. Lo apreciaría mucho.

A los anónimos: De una vez les agradezco de todo corazón porque ya no habrá una siguiente vez para contestarles. Favor de dejar nombre. Lo apreciaría mucho.

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Muchas gracias a todas por sus RR. Y a las que me ponen en alertas y favoritos. ¡Todas son unos chocolates! 8D

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En fin, ¿Alguien quiere las últimas galletas y sasupeluches?

Edición especial (no podía faltar una última vez): Sasusakupeluches de BB. Haha. Yup.

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Sasuke-glamour out!

Finished: 6.50 PM ~14/Septiembre/2013