Nada más que la viñeta me pertenece. El título (Back in Black) es una canción de AC/DC.

Para ubicarnos, es después de que Dean regresó del infierno.


Back in Black

Luego de una agradable estadía de cuatro meses en el infierno (hotel cinco estrellas, desayuno, almuerzo y torturas gratis) el mayor de los hermanos Winchester regresa a la vida. Despierta en su ataúd, se pregunta por qué mierda está en uno, lo rompe y comienza a hacerse un camino hacia arriba a fuerza de sus manos.

¿Qué porqué volvió, o cómo diablos lo hizo? No tiene idea, no es él el de las respuestas.

Después de pasar varias pruebas por parte de Bobby y de su hermano y de vivir las más raras estupideces que a uno puede llegar a ocurrírsele, está de vuelta en la carretera. Otro día más de caza.

Una mano en el volante y uno de sus brazos apoyados en la ventana; el ruido del viento al pasar a toda velocidad a su lado; un cielo despejado, la autopista vacía, la música a todo volumen (a pesar de que eso molesta a Sam). Su hermano a su lado, buscando alguna noticia en el periódico que podría llegar a llamar su atención.

Todo está jodidamente bien para él; solo un par de recuerdos que lo torturan, pero no piensa en eso en este momento.

—Dean —llama Sam, dejando el diario a un lado y pasando a mirarlo—, ¿cómo es el infierno?

El mayor de los Winchester hace una mueca de molestia con la boca y cambia una mirada con lo que sea que estuviera al otro lado de su ventana.

—No has hablado sobre eso desde... no sé, nunca, Dean —murmura. Lo observa con gesto preocupado. Sabe que algo anda mal con su hermano, cuando de repente lo encuentra ensimismado, fuera de la caza. Por eso siempre está tan ansioso de matar algo nuevo.

Pero no hace caso, como siempre. Sam cree que lo mejor es hablar, pero Dean esquiva todo lo referente a eso. Y no hay quien le haga cambiar de opinión.

Le lanza una mirada de reproche a la vieja casetera y piensa en bajar el volumen de esa maldita cosa, pero sabe que no pondrá de mejor humor a su hermano, así que espera paciente a que él responda.

Dean suspira, vacila en preguntar si encontró otro caso, algo extraño, pero sabe que Sam no va a permitir que se cambie de tema. Decide cortar por lo sano. Da una esperanza de una próxima charla que no está seguro de poder enfrentar luego, pero solo quiere seguir bien.

—No arruines el momento —comienza, meneando la cabeza, pero sin sacar la vista de la carretera—. Perra.

Sam hace una mueca de exasperación, pero, después de soltar un suspiro, sonríe. Mira de reojo a su hermano y vuelve la vista al frente, a la autopista despejada y el cielo claro de media tarde. Tendría tiempo más adelante para sacarle la respuesta, a golpes si era necesario. Toma su comentario como un «hablamos luego» y decide seguir buscando algo raro.

—Idiota.

Dean emboza una sonrisa y comienza a cantar, a pesar de que Sam rueda los ojos y suelta un «¡Por favor, hombre!» un segundo después al tiempo que abre el periódico. Suelta una risa y sigue, porque AC/DC está sonando, maneja de nuevo a su nena, Sammy está sentado a su lado y volvió a la tarea de cargarse a unos cuantos hijos de puta y devolverlos al infierno.

Y así se está bien. Si alguien lo podía detener, ya no… Porque está de vuelta.


Nota de la autora

# Viñeta: 572 palabras.

Lo sé, este fic no es nuevo. Ando editando todos mis fics (que realmente es casi un suicidio). ¿Por qué nadie me dijo que tenía tantos errores?
Los encuentro culpables, señores.

Espero que hayan disfrutado del pequeño escrito. Un saludo desde esta parte del mundo,

Mor.