11.- Epilogo

Gaara estaba llorando mientras dormía junto a mí. Enseguida pensé que había hecho mal en haberlo cuestionado.

-Gaara…- Toque la mano que tenía recargada en la cama. El despertó automáticamente. Habían pasado 3 horas desde que estaba dormido y fue en los últimos 15 minutos donde parecía estar teniendo una pesadilla.

-¿Cuánto tiempo dormí?- Se tallo los ojos.

-Tres horas.-

Yo seguía viendo hacia enfrente.

-Dormí bastante.- Se intentó acomodar con pesadez.

Gaara se acercó a mi oído y murmuró en un cierto tono sensual.

-Aléjate de mí.- Todo mi cuerpo se sacudió.

-Eres lo más importante para mi.- Era ahora o nunca.

-…Y siempre lo será Kazekage, porque lo que siento por usted, es amor.-

-¿Es así de terrible el amor?- Yo no daría marcha atrás.

- ¿Se sufre tanto como para fingir que mueres y no volver a ver a alguien? ¿Duele tanto que quieres huir de la persona que amas? ¿Te hace sentir tan mal que ni siquiera el dolor de tu amado es motivo para que contestes "quién eres"? ¿Eso es amor?-

- Así es.-

Gaara se paró de la cama y movió mi barbilla con su mano para que lo viera a los ojos.

-Si es así el amor. No quiero tenerlo. Porque no te quiero ver sufrir.-
-Aunque no me lo des, tú también sufrirás….- Le dije deteniéndolo de la mano antes de que se fuera.

Me levante de golpe quedando de rodillas en la cama y toqué su rostro con las dos manos

-No me hagas esto Matsuri.-

-Igual me duele.- Le di un beso en la mejilla.

-Te dolerá menos si me alejo.- Bajo la mirada con un poco de sonrojo. Delicadamente me quito las manos de su cara y observó las vendas manchadas de sangre.

-¿Te das cuenta que te pude haber matado? ¿Y aun así guardabas silencio?-

-No estaba lista para esto.- El me observo y negó con la cabeza.

Intenté pararme pero él salió.

/

-Vamos muchachos antes de que todos se vayan quiero que volvamos a reunirnos, solo será una carne asada en mi casa, prometo no hacer preguntas incomodas.- Naruto le rogaba a los hermanos de la arena que se quedaran un par de días más pues el clima no parecía muy favorable a las afueras de Konoha.

-Se hará lo que diga Gaara.- Dijo Kankuro resignado a irse.

-De acuerdo.- Gaara soltó un suspiro y estrecho la mano a Naruto en señal de trato.

Al día siguiente todos se reunieron en el jardín de la nueva casa de Naruto y Hinata, parecía acogedora, era una casa amplia con estilo oriental. Sakura llego tarde, pero llego acompañada, era Sasuke, no había podido llegar a la boda pero cuando se apareció en la carne asada Naruto esbozo una sonrisa de oreja a oreja. Fue un momento emotivo, los dos se dieron un abrazo fraternal y Sasuke estrecho la mano de Hinata felicitándole por el matrimonio.

-Solo pude venir a saludarlos, no me puedo quedar más tiempo. Pero quiero que sepas que estoy feliz por ti Naruto.- Sasuke volteó a ver a Sakura, quien se acercó lentamente a los tres.

-Naruto, Hinata, yo iré con él.- La pareja se quedó sorprendida, siempre pensaron que ella lo esperaría siempre, pero ahora estaba decidida a seguirlo.

-¿E-Estas segura Sakura-chan?- Naruto pregunto con algo de inquietud pues Sasuke no era del todo romántico o amoroso con ella, y no sabía si le daría un buen trato.

-Sí.- La pareja se despidió de todos los invitados y se marchó.

Poco tiempo después se cambió el de Sasuke a Sakura, y todos comenzaron a comer y a platicar cosas que habían pasado durante la boda.

-Por cierto Gaara ¿Por qué llegaste todo empapado?- Le pregunto Naruto en un tono discreto y ya alejado de los demás invitados.

-…Es una larga historia ¿Recuerdas a Matsuri? ¿Mi alumna muerta con la que me besé?- Dijo Gaara viendo a todas direcciones.

-Si… ¿Qué pasa con ella?- Naruto estaba un poco nervioso porque él sabía la verdad pero jamás se tomó la molestia de mencionárselo a Gaara.

-Pues, ella está viva y vive aquí en Konoha, de hecho estaba en tu boda, seguramente la llevo Ino como invitada por que trabaja para ella.- Naruto se puso pálido.

-¿No sabias nada de esto?-

-En realidad la había visto cuando era una niña, y no estaba seguro que fuera ella, tú me dijiste que había muerto así que supuse que solo era una coincidencia muy extraña que esa chica se pareciera a Matsuri.- El rubio rasco su cabeza sonriendo de manera tímida.

-No puedo perdonarle esto Naruto… Me dijo que sus sentimientos hacia mi eran "amor", pero… ¿Cómo se ama así? ¿Por qué hiso eso?- Gaara esperaba que Naruto le diera una respuesta pues ya sabía más de mujeres que él.

-Seguramente porque pensó que estar contigo era imposible, ella estaba muy enamorada de ti, pero finalmente no le corresponderías. Cuando algo o alguien te hace infeliz optas por apartarte de su camino, o quitarlo del tuyo. Y esa fue su decisión. Debes perdonarla Gaara, tú le habías hecho cosas peores a tu pueblo, y ahora te tienen fe, perdonaron todo lo que hiciste.-

Naruto sito lo que Matsuri le había dicho desde hace mucho tiempo.

-Puede que tengas razón…- Gaara tomo una cerveza, decidió desahogar un poco sus dudas.

-Gaara ya llevas 5 cervezas,…- Temari intentó controlarlo un poco.

-No estoy ebrio, no es Sake.- Gaara tomó su último trago y salió de casa de Naruto.
Kankuro lo siguió todo el camino sin decir nada, hasta que llegaron a la florería.

-Espérame aquí.- Gaara le dijo a Kankuro. En la reunión había escuchado que Ino estaba con Sai en un paseo romántico mientras que Matsuri atendía la florería.

-Buenas tard..- Matsuri se quedó con la palabra en la boca mientras veía como su amado entraba y caminaba con enojo hacia ella.

-Matsuri.- Dijo mientras la observaba directamente a los ojos.

-Mañana me iré, y solo venía a decirte que no te puedo perdonar, y te pido que me olvides porque me casaré con Shijima.- Hasta Kankuro escuchó eso afuera de la tienda, le era increíble pensar que su hermano cometería tal error.

-Felicidades, señor.- Matsuri había tomado sus sentimientos por él y los había echado a la hoguera en ese momento.

-Adiós.- Gaara se dio la media vuelta y comenzó a caminar.

-Ojala que no se case sin amor…- Las palabras de la castaña detuvieron el paso del pelirrojo.

-A ella le dará igual, pero se engañaría a usted mismo. Debería casarse hasta que encuentre a su verdadero amor… como Naruto.-

Gaara no dijo nada y se dirigió a la salida haciendo un gesto para que Kankuro lo siguiera.

-¿De verdad aceptarás a Shijima?-

-Sí, es lo mejor que puedo hacer.-

-Torpe testarudo…-

/

Habían pasado un año y medio, el asunto de la boda de Temari tenía estresado a la mitad del consejo en Sunagakure. Gaara por su parte intentaba arreglar una especie de cita con Shijima, para que lo acompañara en aquella ceremonia, pero Temari se negó rotundamente, y le pidió al Kazekage que alejara a esa mujer de ella, y a cambio le prometía que no invitaría a Matsuri a la boda. Él acepto.

Sin embargo y a pesar de las preocupaciones sobre la boda, Temari seguía en el dilema de alejar a Shijima de Gaara, tampoco quería unirlo con Matsuri, pero mientras la chica de la villa del agua no forzara a su hermano ella estaría en paz.

-Gaara ¿Te puedo pedir un favor?-

-Por supuesto.-

-¿Puedes ir por mi tocado y ramo?-

-…- Lo pensó un par de veces.

-¿Puedes, o no?-

-Por supuesto ¿Pero a quién se lo has pedido?-

-Vendrán de Konoha, aquí no hay flores.-

-… ¿Ino?-

-Sí, solo ella.-

-¿Y Matsuri?- La pregunta salió en automático de la boca del Kazekage.

-Te prometí no invitarla a la boda.- Temari sintió un poco de alivio, sabía que el pelirrojo la tenía en mente y sería difícil sacarla. Gaara solo tallo su frente con el pulgar, dejo salir un suspiro y con la mirada le indico a Temari que estaba todo bien.

Pasaron los días y los invitados arribaron en grupos. El novio llegó con su equipo de toda la vida, y para sorpresa de Gaara, Ino había traído a Matsuri, por alguna extraña razón.

-Lo siento Temari, pero las flores no resistirían el viaje, Matsuri es la única capaz de revivir una planta y no podía arriesgarme.-

-Está bien, pero tendrás que explicarle eso mismo al Kazekage…- Ino trago saliva pero tuvo determinación.

Pocas horas antes de la boda, Temari estaba siendo vestida por un grupo de mujeres expertas, decidieron colocarle una yukata especial y maquillarla. Matsuri observó desde un lugar de la sala, hasta que le indicaran hacer la entrega del ramo y el tocado. Ino estaba cerca de ella, por si el Kazekage reaccionaba mal ante la presencia de la castaña y poder explicarle el por qué. La castaña veía con tristeza el ramo lleno de flores blancas y de color morado, se había esmerado en mantenerlas vivas durante un largo tiempo y, aunque Temari se había disculpado mil veces por lo que pasó, Matsuri solo pensó en que era lo mejor para ella.

-Listo, ahora puedes darme eso.- El Kazekage quedo frente a ella de pie. Su oración saco de sus pensamientos a la castaña.

-Claro, Lord Kazekage.- Se puso de pie e hiso una reverencia para hacerle entrega del ramo.

-¿Irás a la boda?-

- No señor.- Matsuri se dirigió con frialdad, ni siquiera lo veía a los ojos, ella solo veía un punto en la pared.

-…Temari es tu amiga,.. deberías.- Gaara observó el ramo y lo bello que se encontraba.

-Imposible, se debe cumplir la voluntad de la novia, y las promesas del Señor Kazekage.-

- …No siempre se deben cumplir.- gruño el pelirrojo.

-¿Acaso usted rompe sus promesas?- Matsuri dejo salir esas palabras como si su lengua hubiese cobrado vida.

-…De vez en cuando.- Dijo recordando que a la castaña era a la única persona que le había fallado.

-…Yo no lo hago.-

-…Yo pensé que "jamás volverías a cruzarte en mi camino", eso lo prometiste.-

Matsuri trago saliva y frunció un poco el ceño, Gaara se quedó parado esperando una respuesta pero la castaña solo hiso una reverencia en silencio y camino por un costado de él directo a la salida.

-Siempre ha sido mi única excepción...-

Gaara escuchó pero no sabía qué hacer ante aquellas palabras.

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-¿Será una niña?- Le preguntó a Sakura.

-Probablemente será un varón.- Gaara sonrió una vez más.

-¿Está todo bien Sakura?- Preguntó la castaña.

-Sí, solo debes comer mejor Matsuri, estas muy delgada.-

-De ahora en adelante lo haré no te preocupes.- La castaña le sonrió a Sakura.

-Señor Kazekage ¡Yo sé que su hijo será el líder de su aldea igual de joven que usted y verá que yo seré la nueva Hokage de Konoha!- Dijo la pequeña Sarada, hija de Sakura.

-Claro que sí Sarada.- Gaara estaba más que feliz, parecía que tenía ganas de llorar por la emoción de saber que el bebé estaba sano y sería un varón.

Gaara observó a su prometida y acarició su frente. Matsuri le sonrió un poco.

La pareja salió de casa de los Uchiha, con dirección al departamento de Matsuri, ella vivía en la zona nueva de Konoha, en un edificio moderno con departamentos pequeños y caros, pues además de trabajar en la florería, Matsuri cultivaba algunas hierbas medicinales así que se podía dar el lujo de vivir en un lugar así.

La pareja quiso recorrer el trayecto caminando, Gaara la llevaba sujeta de una mano, la mayoría de la gente en Konoha se sorprendía al ver al Señor del desierto con una mujer, toda la situación en sí era extraña, sobre todo porque nada había sido oficial como en otros matrimonios de autoridades importantes.

Gaara se detuvo en una tienda especial para bodas, después le dirigió la mirada a la castaña quien le sonrió un poco sonrojada.

-Tenemos que hacer el anuncio lo más pronto posible… y haré un gran festival para ello.-

-¿Pero no te parece algo complicado todo esto? ¿Qué tal si ellos piensan que el bebé no es tuyo?-

-En todo caso, les diré que estabas resguardada ante cualquier peligro en otra aldea.-

-Gracias, amor.-

Gaara volteó a ver a Matsuri, el seudónimo de "Amor" era algo bastante especial para él.

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Llego el día de anunciar a la familia de la arena, Temari, Shikamaru y Shadakai estaban presentes en la cuidad del desierto. Naruto y Hinata asistirían hasta el día en el que el Kazekage se casara.
Gaara por otro lado había formado un consejo nuevo lleno de jóvenes shinobis en los que confiaba a plenitud, la mayoría eran aldeanos que habían tenido un desempeño excelente en la guerra, había ninjas médicos, especialistas en armas, en taijutsu y en genjutsu, era un consejo nuevo para una era nueva. Se dedicaron por un mes a preparar una especie de evento público, nada ostentoso pero que reflejara alegría.

Ese mismo día por la mañana la tv, los periódicos y volateros de la cuidad llevaron la noticia a cada ciudadano. Las actividades laborales se suspenderían ya que el gobierno tenía una noticia que dar a las afueras del palacio del viento. La cuidad se adornó con detalles en blanco y fue a medio día que Matsuri hiso un Jutsu para que miles de pétalos cayeran del cielo. La gente de la cuidad estaba a la expectativa de todo, salieron de sus casas y se dirigieron a las afueras del palacio. Dieron las 2 de la tarde y Gaara salió al balcón principal. La gente hiso una bulla llena de aplausos y gritos de emoción, Gaara sonrió un poco y la gente enloqueció de alegría.

-Gente de Sunagakure, sé que todos se preguntan por qué está sucediendo todo esto, y quiero informarles de mi más grande alegría hasta el día de hoy.- La gente volvió a gritar de la emoción.

-Tras siete meses de resguardo, y por cuestiones de seguridad, quiero presentarle a la cuidad a mi futura esposa, Matsuri de Sabaku no…- Matsuri no salió del palco y toda la gente se había quedado en silencio, la mayoría estaba sorprendida ante tal noticia.

-Y a mi hijo, el futuro de esta nación...- Gaara estrecho la mano para acercar a Matsuri, él le sonrió, mientras que el sol de Sunagakure hacía sentir a la castaña calidez ante su nerviosismo. Matsuri salió al palco con su barriga abrazada por debajo.

La gente del pueblo gritó una vez más, se escucharon aplausos por varios minutos, Matsuri se soltó a llorar y Gaara la abrazó frete a todos. Y a pesar de que aún habían dudas sobre el origen de esta historia, la gente de la cuidad acepto con alegría aquella noticia, el Kazekage por fin tenía todo lo que necesitaba. Y al igual que Temari, los habitantes lloraron al ver tal muestra de amor.

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-Matsuri, el bebé es muy pequeño…- Decía el Kazekage con un poco de preocupación.

-El estará bien… Solo déjame verlo…-

Matsuri acababa de dar a luz al primogénito del Señor del desierto, estaba agotada pues apenas estaba recuperando peso y ánimos cuando el bebé decidió salir.
Gaara sostuvo al bebé por unos momentos, igual que él, el bebé no había llorado al momento de su nacimiento, pero los doctores dijeron que no había problema con ello, después de todo sus genes eran fuertes.

Aquella creatura era idéntica a su padre, pero a diferencia de él, el pequeño no tenía aquellas ojeras profundas, y efectivamente no tenía cejas.

-Es tan bello…- Matsuri sostuvo al bebe mientras se recuperaba un poco, Gaara observó aquella escena con amor, pensó en un segundo que todo parecía una mentira ¿El con una familia? Pues sí, estaba bien acentuado en la realidad.

-Kiseki…- El Kazekage no dudo ni un minuto en decidir el nombre del bebé.

-¿Milagro?...-

-Sí…-

Matsuri le sonrió, acerco su mano a la del Kazekage para que lo abrazara, se quedaron juntos por un momento.

-Es un nombre perfecto, Gaara.-

Así doy fin a esta historia, espero que haya sido de su agrado, edite todos los capítulos para hacer más amena la historia, espero que puedan re-leerlos porque cambié muchas cosas, creó que ahora es una lectura menos pesada. MIL GRACIAS POR LEER!