Tiempo sin vernos, pero aquí vuelvo con otro fic de Sasameki Koto. Hace unas semanas atrás subí uno que se llama besos mariposa en Rated M, se supone que es un tipo de secuela de confusiones, pero igual se puede leer sin antes haber visto mi otro fic.

En esta nueva historia de Sasameki Koto Sumika se siente pasada a llevar por su mejor amiga. Aun no sabemos como esto afectara su relación ni que sucederá cuando agreguemos un nuevo personaje.

Me gustaría que esta historia la hiciéramos en conjunto, por lo que estaré abierta a sugerencias e ideas que ustedes puedan portar.

Estoy creando otra historia de SK, pero aun no decido si será un one-shot o una con capítulos como esta. Cuando me decida la subiré.

Bueno sin más aquí esta el primer capitulo de Chica Cool. n.n

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Disclaimer: Sasameki Koto, sus personajes y cualquier cosa que puedas reconocer en este Fic no me pertenecen.

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CAPÍTULO 1: CALLEJÓN

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Sumika estaba en el salón, todos se habían ido a sus casas, pero como ella era la delegada de la clase tenia algunos deberes que cumplir.

Kazama se encontraba en la biblioteca con su querida senpai, la que le había roto el corazón mil veces, dándole esperanzas, coqueteando, para luego tratarla de una manera fría. A los días se disculpaba y decía que no sabía que le había pasado, que ella no era así y que sentía gran cariño por Kazama. Con eso la rubia la perdonaba y la senpai volvía a lo mismo, robándole besos a kouhai, dándole esperanzas, cuando la verdad era que la bibliotecaria ya tenia novio y solo jugaba con los sentimientos de la pobre chica, porque en su interior nunca perdono que su actual novio se fijara en Kazama primero y que ella hubiese sido su segunda opción.

Sumika odiaba verlo, cada vez que la maldita le rompía el corazón a Ushio, la chica en si salía corriendo a refugiarse en la morena, llorando sin parar en su hombro y cada vez la delegada de clase no podía parar de preguntarse porque Kazama no veía que la bibliotecaria no le convenía ¿Acoso no entendía que era Sumika quien la amaba con todo su ser y que haría cualquier cosa por ella?

Mientras la rubia lloraba, Sumika en su mente maldecía a la senpai, la llamaba de la manera más ofensiva que en el momento se le podía ocurrir. Claro está que no lo decía en voz alta. No, la morena ya había aprendido su lección. La primera y última vez que dijo algo malo respecto a la bibliotecaria por herir a Kazama, esta última la había abofeteado y tratado mal por hablar de esa manera de la senpai que ella tanto quería y tanto dolor le causaba.

Murasame Sumika ya no daba con la situación. Una cosa era saberse no correspondida, pero otra muy distinta es saber que no eres más que un pañuelo de lagrimas, solo necesitado y buscado cuando la persona estaba triste y lloraba, luego de eso el pañuelo se dobla y guarda en el bolsillo hasta la próxima, sin siquiera molestarse en lavarlo. Sumika ya no era la amiga de Kazama era un hombro en el cual llorar, un pañuelo desechable.

Es verdad que la amaba, pero también era verdad que se había dejado pisotear muchas veces. Debía hacerse respetar. Debía olvidarse de Kazama. Quizás ella no era el tipo de la rubia, pero el tipo de alguna otra chica debía ser.

*SASAMEKI KOTO*

Era una mañana de Sábado, estaba soleado y Sumika se había despertado por culpa de un perro que no paraba de ladrar.

Buscó su teléfono y vio que recién eran las 7:30 trató de volver a dormir pero el maldito perro no paraba de ladrar. Se dio cuenta que sus intentos eran en vano, así que se puso un pantalón de buzo negro, una polera azul, un polerón gris y sus lentes. Ató su pelo en una coleta de caballo con el flequillo hacia un lado y se dirigió a la entrada de su casa. Allí se puso sus zapatillas y salió a hacer jogging.

Ya había trotado unos par de kilómetros sin parar, su mente solo se concentraba en su respiración, por lo que no se dio cuenta que sus pies la habían llevado a un lugar peligroso de la ciudad.

De repente escuchó un grito. Corrió lo más rápido que pudo al lugar desde donde provenía el grito. Era un callejón sombrío.

Allí había un hombre que sostenía un cuchillo y estaba amenazando a una chica con este. Con una mano tapaba la boca de la chica para evitar que volviera a gritar, mientras que con la otra, que tenía el cuchillo, la mantenía amenazando el abdomen de esta.

Sumika estaba enfurecida. No permitiría que ese tipejo asqueroso dañara a la chica.

Se iba acercando lentamente, procurando no hacer ruido para no alertar al abusador.

"Si te quedas tranquila no te haré daño y quizás hasta lo disfrutes" – Le decía a la chica mientras lamia su cuello.

Sumika se posiciono detrás del tipo. Cuando este sintió una presencia detrás suyo giró la cabeza para comprobar que era. En ese momento la morena agarro con fuerza la mano derecha que sostenía el cuchillo y la dobló hacia la espalda de este, provocando que de la impresión y la fuerza infligida, este soltara el arma blanca.

"Pero que-" – El sujeto trató de darse la vuelta para hacerle frente a la morena, pero esta fue más rápida y lo aprisionó contra la pared a un lado de la chica, cortando la replica del tipo.

"Llama a la policía y dile donde estamos y lo sucedido." – ordenó a la chica que estaba ahí como paralizada por lo que había ocurrido.

Esta al oír la voz de la Karateka salió del estado de shock en el que se encontraba e hizo como se le pidió.

Sumika mantuvo al tipo aprisionado contra la pared hasta que llego la policía. Estos le hicieron un para de preguntas a ambas respecto a lo sucedido y luego tomaron al antisocial y se lo llevaron con ellos. Dejando a Sumika y la otra chica sola en aquel callejón sombrío.

La castaña se veía aliviada.

"Gracias…" – murmuro algo avergonzada.

"De nada." – Replicó la morena – "debes tener más cuidado, este lada de la cuidad es peligroso."

La morena la examinó con la mirada. La chica era una cabeza más baja que ella, tenía el pelo castaño y los ojos café almendra.

"Lo siento… soy nueva aquí, me mude hace un par de días." – Decía nerviosa – "Me desperté temprano y quise salir a caminar para conocer la cuidad, pero sin darme cuenta me perdí y termine aquí."

"Oh! Ya veo… por cierto, soy Murasame Sumika."

"Gusto en conocerte Murasame-san. No sabes cuanto me alegro que hayas pasado por aquí. Me salvaste, por eso te estoy muy agradecida… mi nombre es Fukawa Hikari."

"Gusto en conocerte también Fukawa-san. Yo también me alegro de haber estado cerca para parar a ese tipejo." – decía empuñando su mano derecha.

"Murasame-san yo sé… que quizás tengas cosas que hacer, pero me gustaría invitarte a comer algo ahora. A lo mejor… ¿ya desayunaste? No lo sé, pero por favor acéptalo como muestra de mi agradecimiento, sino fuera por ti yo… yo…" Suplicaba, se veía que estaba apunto de quebrarse por los acontecimientos de la mañana. La verdad sino hubiese sido por Sumika, Hikari hubiese terminado siendo violada, quizás hasta muerta.

Sumika notó que la chica se estaba quebrando, así que decidió interrumpirla.

"La verdad no he comido nada aun, así que acepto con gusto tu invitación." – Dijo con una sonrisa para tratar de calmarla – "No te preocupes, no creo que te vuelva a molestar y ahora lo único que debes hacer es alejarte de este lado de la cuidad o si vienes trata de hacerlo acompañada ¿esta bien? Ahora mejor salgamos de aquí."

Dio unos pasos adelante y le hizo señas para que la siguiera fuera de esa boca de lobo.