Gerald POV

No entiendo a las mujeres Gerald

Venido de la boca de mi mejor amigo, eso no me sorprendía en absoluto. Podía ser una maravilla en deportes, en lo académico y también en lo moral. Pero el pobre Arnold no entendía de chicas, así de simple. Eran un mundo en completo desconocido para él. La expresión "Tengo frío" la tomaba como un aviso de que estaba helando, no un implícito "Abrázame". Que una mujer le dijese "Cuídate" significaba para su menudo cerebro que la chica esperaba que ojalá estuviera bien de salud y entonces se alejaba feliz del lugar. Pero un cuídate dicho con el corazón es en realidad un "Espero que no te pase nada, porque no sabría que haría sin tí" lo cual nos lleva a hablar del tercer punto en el carácter de Arnold: no sabe escoger de quien enamorarse.

Para él no hubiera sido difícil conseguirse a una chica tierna, dulce y simpática ¡Con lo popular que es!. De hecho, muchas de las muchachas mas lindas de la ciudad habían puesto sus ojos en él, pero no. Solo tenía ojos para una mujer en esos momentos ¡Y vaya chica! . Tenía que justamente caer enamorado perdidamente de Helga G Pataki, la más gruñona y complicada de todas las mujeres del instituto, tener un hijo de mentiras con ella y para coronarlo todo, vivir en la misma casa ¡Y aún con todas esas oportunidades ni siquiera saber que podía hacer para ganarse su corazón!

-¡Si serás idiota Arnold! ¿Cómo se te pudo ocurrir tratar de besarla?-

-Estuve tan cerca...- se repetía Arnold una y otra vez, con la cabeza pegada a la mesa en actitud bastante depresiva. Hasta daba un poco de lástima verlo ahí, con la vista desenfocada, voz muy baja, los brazos colgando y casi sin peinar.

-¡Ya cálmate viejo! No seas melodramático- Vi justo como Zachary entraba por la puerta de la cafetería- ¿acaso quieres dar una mala impresión a la competencia?-

-Me vale un rábano...- seguía Arnold en su actitud pesimista

-Pues yo no voy a dejar hundirte. Fue un error descomunal de tu parte (y por no decir estúpido) tratar de besar a Helga a la fuerza, sin saber que bien hubiera podido ser su primer beso y tenía que ser algo especial. Lo arruinaste ¿y qué? Tal vez no te hable en unos dos días ¿y qué? Tal vez esté furiosa contigo al momento del proyecto ¿y qué?...-

-Vaya manerita tienes de levantarme el ánimo Gerald- me cortó, con la cabeza pegada a la mesa y sin dejarse ver el rostro.

Cerré la boca al instante, definitivamente soy un asco como psicólogo.

-Perdona casanova-

-No creo tener mucho de eso.-

-Mira, simplemente no puedes..?-

-No Gerald- de repente alzó la cabeza y me miró con furia, tanta, que casi retrocedí- No voy a tratar de olvidarme de Helga si es lo que pretendes. ¿Salir con alguien más? Ni loco. Ya la ignoré por 16 años, ya dejé que la historia se estanque una vez. Puede que esté triste, pero no me voy a rendir tan fácil.- se levantó de la silla furioso.- Y ahora me voy a ver a mi bebé. No la voy a dejar cargar con el trabajo sola.

-¡Eso es Arnold ve por ella!-

Mientras lo veía alejarse por la puerta, pensé que al fin estaba tomando las riendas del asunto. Pero una vez más me había equivocado y había puesto toda mi comida en un mal canasto. La decisión de salir por la puerta principal como todo un hombre hecho y derecho le duró apenas unos veinte segundos, tras los cuales vio entrar a Helga con la niña en brazos en la cafetería. Puso cara de espanto y salió corriendo despavorido de vuelta a la mesa donde estaba yo. La risa se me salía por los poros y no la podía evitar. El salvador del vecindario Arnold... ¡huyendo de una mujer!

-Ya sé lo que estás pensando y no quiero que me digas nada- me advirtió con cara de asesino en serie.

-Pero...-

-Solo cierra el pico Gerald.-

-No sé por qué te portas tan grosero, amigo. Yo solo te iba a decir si no le ibas a pedir a tu hija.-

-Se la pediré después.-

Tras esa resolución, hizo varios intentos de levantarse, pero la verdad era que el pánico lo dominaba al imaginarse hablando con Helga ( eso o se ponía muy rojo) No hizo caso a la mi platica acerca de que Phoebe iba a ser parte del comité encargado de los anuarios y del periódico escolar y que no había querido que me ocupara del bebé la primera noche (casi discutimos por el pequeño Charles). No me escuchó cuando le pregunté si teníamos programado el entrenamiento de basquetball para esa tarde o si lo iba a posponer porque todo el equipo tenía niños robot que cuidar (me incluía). Y sobre todo; no comió nada, pero a Helga se la comía con los ojos.

-No sé que hacer para que me perdone...-

-Tierra llamando a Arnold- agité una mano frente a su cara- Te he estado hablando durante casi media hora y solo me has respondido con "ajaes". Creo que ya te perdimos amigo.-

Sin saber porque, su rostro se iluminó de repente y me miró de repente a mí bajo una luz nueva.

-Gerald. Tú sabes de chicas-

-¿Y eso a qué caso viene? Yo me preocupo de que no te hayas transformado en un maldito zombi y a tí lo único que se te ocurre es responderme con que yo si sé de chicas.- le respondí bastante molesto.

Arnold me sonrió. Nunca me ha agradado esa sonrisa, siempre la pone cuando tiene uno de esos planes descabellados. La última vez fue cuando quizo seguir a Helga al cine.

-A no, eso sí que no. ¡De ninguna manera voy a hacerla de cupido viejo! Ese no es mi trabajo y deberías dejar que las cosas fluyeran sin ayuda de nadie.-

-Pero si pudiste enamorar a chicas de sexto grado cuando íbamos en cuarto, ¿que hace esta vez diferente? ¡vamos Gerald!-

-Que si Phoebe se entera de que estoy interfiriendo con esto, me mata. O peor, no me habla nunca más.-

-¡Pero por qué no! serías el chico bueno de la serie, detrás de los arbustos, guiando a su mejor amigo.-

-Hace un rato me dijiste que no dijera nada y que cerrara el pico. No sé porque de repente has cambiado de parecer si a mí las cosas me gustaban tal y como eran.-

-Pero no es nada malo Gerald. Tú me ayudas un poco, yo hago a Helga feliz y si Helga es feliz, Phoebe es feliz ¡Todos ganamos !-

-Pero si me descubren...- le hablé tratando de razonar con él.

-Solo haz cuenta de que es otra chica y así nadie sale lastimado.-

-Eso no se puede- y puse cara seria.

-Dame una buena razón de porque no-

-Porque Helga no es una chica normal, viejo. Es una de esas chicas que solo son una en un millón. Al igual que Phoebe, no se dejaría embaucar con simples fruslerías baratas y eso tú lo sabes. Puede que sea muy atractiva, pero hay que admitirlo, no es tan femenina como las otras mujeres-

-Pues ahí va. En eso te equivocas completamente.- dijo, mientras dirigía una mirada fugaz llena de ensueño a la mesa de Helga.

-No puede ser que pienses así, si tu la conoces desde el kinder.-

- Ella sí es muy diferente en varios aspectos pero no en todos , en serio no te miento. Ayer- bajó la voz y se acomodó mas cerca de la mesa para que nadie más que yo pudiera oirlo- Ayer ella estaba cantando.-

Silencio de mi parte y de la impresión hasta arrastré un poco la silla hacia atrás.

- A ver si lo asímilé...¿Estamos hablando de la misma Helga G Pataki?- El dato me había dejado anonadado. Ella nunca había cantado en ningún lugar. Es más ¿Helga tenía conocimiento de qué era la música?

-Y eso no es todo Gerald. La canción era de ella, compuesta especialmente por ella . Una canción de cuna maravillosa, tal vez la más hermosa que he escuchado en mi vida.-

-¿No estás exagerando tal vez?- Arrugué un poco la nariz. Y es que era cierto de que Arnold se dejaba llevar mucho por la apariencia o por las expresiones de querubines de las chicas. Y yo no me creía que Helga hubiera cantado una sola vez en su vida.

- No te exagero. Era la canción mas bonita que he escuchado, con un ritmo lento, pero armonioso. Lástima que no tuviera música de fondo, hubiera sido la imagen de la perfección.-

-Pues yo he oído a muchas chicas cantar en este instituto y bastante bien. Y...- le lancé una mirada muy significativa hacia la mesa de Helga, donde también se encontraba Phoebe conversando.- ¿ No crees que eso es solo por que estás enamorado? Mira viejo; para mí, Phoebe es la mejor esgrimista del mundo y sin excepción. Pero muy a mi pesar , puede que sea la mejor en esgrima solo para dos hombres: para su papá y para mí. No quiere decir que vaya a ganar el campeonato mundial por eso. No creo que deberías...-

No me dejó completar la frase con "magnificar la situación". Por que ya estaba saltando en su asiento y con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Eso es! Gerald eres un genio.-

-Yo ahora no he dicho nada con que aportar.- le dije con unos ojos enormes de sorpresa

-¡Ponerle la música de acompañamiento a Helga! Eso es lo que necesito para reivindicarme.-

-Y aquí vamos otra vez... ¡Oye Arnold, a donde vas! ¡Ni siquiera te comiste el pudín de tapioca! -

-No hay tiempo para eso- me dijo él mientras se levantaba apresurado de su asiento y se dirigía a la salida.- ¡Tengo que componer!-

Puse cara de resignación y miré el pudín de tapioca ahí abandonado y suplicando que se lo comieran. "bueno" pensé "menos gente, más pudín para mí". Y luego hablé muy bajo a la bandeja para que nadie me oyera

-Al menos espero que si algo sale mal, no me achaque la culpa entera a "mis" grandes ideas.-

¿Será propio contar de que ese almuerzo comí postre doble? Yo creo que no.


Helga POV

Estábamos caminando por los pasillos, después del almuerzo,de camino a nuestros respectivos lockers y hablando de nuestras frívolas vidas. Está bien, no... Hablábamos de nuestro primer día como madres. Más especificamente del día anterior. Yo aún no le mencionaba a Phoebe lo del incidente de esa mañana y no tenía el valor de contárselo, por alguna extraña razón.

- No sabes lo que te envidio Hel- me conversaba Phoebe ojerosa, mientras nos deteníamos frente a nuestros casilleros grises.- Al menos tú no has tenido una mala noche.

- Mmm, no te creas. Ayer sí me despertaron una vez.-

-¿No me dijiste que era Arnold el que estaba encargado del bebé?-

-Fue solo una tontería.-

-Helga...- Phoebe puso cara seria.

-No tenía ni la más remota idea de como atender a Eileen...- no quería parar de hablar, porque sabía que se me venía una regañiza de esas que solo puede dar una mejor amiga.

-Helga...-

-¡Ya sé lo que me vas a decir Phoebe Heyerdah!.- exploté- Que debí haber dejado que él aprendiera solito a solucionar sus cosas. Que debí solo haberle dicho lo que tenía que hacer y no hacerme cargo yo. Que no debí dejarle entrar a mi cuarto a las 2 de la madrugada para...

-¿QUÉ?-

Mierda. Eso era precisamente lo que tenía que evitar decir.

-Esto... ¿dije de mañana? Quiero decir que no tuvo que entrar, solo se quedó en el marco de la puerta.-

-No tienes nada que explicar Helga, oí perfectamente lo que dijiste y se que cuando explotas, se te sale toda la verdad.- Phoebe me miraba con el seño fruncido.- Mas vale que no haya hecho nada.-

-Ya te dije que solo entró para lo de la bebé. Después se quedó dormido en el sofá-

Esa era la otra cosa que no tenía que decir.

-¡LO DEJASTE DORMIR EN TU CUARTO!-

Defintivamente estaba perdiendo mi don para ocultar las cosas. Ahora se me salían mis secretos como si en vez de ser algo malo, fueran una gran noticia nacional que debía ser repetida por cadena.

-¡Pero te juro que no pasó nada! ¡Se quedó tan dormido que ni yo me di cuenta de que se había quedado ahí!-

-Mira Hel...- Phoebe me tomó del hombro- Eres mi mejor amiga, no quisiera que algo malo te pase ¿entiendes? Tienes que admitir por una vez en la vida, que fue algo estúpido de tu parte dejar que él se quedara durmiendo en tu cuarto.-

La miré seriamente, pero no porque estuviera enojada con ella, si no porque sabía que tenía razón. Había dejado que Arnold se quedara en mi cuarto, y lo peor fue que lo hizo con mi propio permiso. Si me hubiera puesto firme desde ayer, el incidente de la mañana se podía haber evitado.

-Tienes razón hermana.- reconocí- Tengo que ponerme más dura al respecto. Pero es que es difícil ¿sabes? Me siento muy confundida con respecto a mis sentimientos. A pesar de que dije que Arnold ya era parte de mi pasado, lo sigo viendo en mi presente y con una lucidez mayor y más insoportable a la anterior. Luego está Zach, el primer chico que me ha servido de un amigo de verdad en toda mi vida y tampoco sé muy bien que puedo sentir.-

-Debe ser agobiante pensar en todo eso.-

-No tienes idea de cuanto. A veces creo que si una persona siente tantas cosas solo puede quedarse encerrada, bajo un millón de aldabas en un bunker contra bombas atómicas.-

-Lamento haber sido tan ruda Hel... Pero sí debes admitir que fue algo muy estúpido.-

-Nada viniendo de mí es estúpido Phoebe, solo por ser Helga G Pataki se llaman accidentes.- le dije muy ufana

-Entonces no dejes que el "accidente" se repita ¿ok?-

-Es un pacto hermana.-

Llegamos a los lockers con los bebés a cuestas y fue difícil maniobrar con los niños y las mochilas al mismo tiempo. Saqué mis libros de literatura inglesa y matemáticas, pues tenía tarea buena cantidad de tarea que hacer. De no haber estado tan distraída habría visto el papelito. Pero tal como ocurre en esas ocasiones extrañas, siempre es la persona menos adecuada para la ocasión la que se presta para las situaciones más incómodas.

-¡Hola chicas!-

-Zach, que sorpresa, pensaba que ya estarías haciendo tus experimentos de niño genio.-

-Tenía una hora libre en Química.- nos dijo bastante aliviado- La maestra enfermó y no tuvo tiempo de dejarnos tarea. ¿y ustedes señoritas? fue una mañana ajetreada por lo que veo.-

-Y por lo que nosotras vemos, tú no cargas ningún niño.- comentó Phoebe

-Victoria decidió quedárselo. Parece que no confía en que pueda cargarlo o darle de comer.

-Debe ser por tu fama de gafe, señorito de ciudad.-

-¿Yo con mala suerte? No me hagas reír debilucha.-

-¡Ya sabes que puedo odiarte sin remordimientos!-le dije graciosa mientras le aventaba el libro de matemáticas a la cabeza, el cual Zach esquivó bien. El pobre libro se quedó abierto de par en par en el pasillo con todos sus problemas y sus fórmulas... y el papelito verde que no había alcanzado a ver antes salió volando de ahí.

-No te agaches Hel yo recogeré tus cosas, es lo menos que puedo hacer por una debilucha.-

-Te estaré agradecida padre irresponsable.-

Con Phoebe nos miramos divertidas mientras el Zach recogía mi libro y los papeles dentro de él.

-¿Qué es esto Hel?-

-¿Qué es que?-

-Este papel que acaba de volar de tu libro. Este pequeño verde-

-No es mío y no tengo idea de que hace ahí.-

-"Tienes una voz preciosa" Perdona lo de la mañana. Hay una sopresa para tí"- recitó Zach en voz alta, mientras me traspasaba con sus ojos verdes.

Y en tanto Zach iba leyendo el papelito, no podía evitar enrojecer más y más. Y por algún extraño motivo empezaba a sentirme muy, muy culpable.


Ayyy diositoo ! al fin pude traerles esto de pascuas a ramos. Noticias importantes de la autora que me justifican ¡YA ENTRE A LA UNIVERSIDAD! WIIIIII Y lo mejor es que pude entrar a la carrera que quería, un pequeño milagro que tenía que agradecer. Estoy estudiando medicina y aún intento acostumbrarme al cambio de ciudad, de amigos, de ambiente y tareas escolares. Tal vez tarde más en mi próxima entrega pero como he dicho antes "nunca he dejado incompleto nada, y esta vez no será la excepción"

Los quiero a todos, besos y gracias por los reviews. No se olviden que me gusta leer sus opiniones y agradecerles personalmente, pero como dijo una vez el conejo blanco con reloj de leontina en mano ¡se me hace muy tarde! Los amoooo.