Las chicas súper poderosas han regresado.

"La vida esta hecha de momentos amargos y de momentos dulces. Con risas, lagrimas, sollozos y suspiros, todos juntos, como una mezcla de torta. A veces la mezcla no es homogénea, pero con algo de suerte, en algún instante compactara." Aixa-Gabii Serrada.

Aclare mi garganta una vez mas, mientras limpiaba mis sudorosas manos contra el pantalón de vestir que estaba usando.

Le sonreí con la mayor calma posible a Jennifer mientras este me hacia señas de que decía estar tranquila. En cualquier momento comenzaríamos y yo quería salir corriendo.

En esta ocasión habíamos sido mucho más inteligentes. Antes de la hora de convocatoria, yo ya estaba en la librería donde se llevaría acabo la firma de autógrafos.

Sorprendentemente solo después de dos semanas de haber propuesto la idea, se había hecho realidad.

Jennifer había movido cielo, tierra e infierno para que fuera posible lo mas rápido posible, y aquí nos hallábamos, en una de las librerías mas reconocidas del centro de la ciudad, a la espera de la gente.

Según los informes de seguridad desde la parte de afuera, la cola era circunstancialmente larga, llena principalmente de mujeres que apretaban contra si libros, revistas y demás pertenencias que se asemejaran con el libro.

Sonreí ante la idea de lo que me encontraría en unos minutos.

Nunca lograría perdonarme con suficiente eficacia no haber disfrutado de mi primera firma de autógrafos. Haber estado tan en estado de zombi que ni siquiera me di cuenta de lo que pasaba a mí alrededor y de la devoción que mis lectoras me demostraban. Era irónico que yo misma haya echado por la borda una sensación tan divina.

El calor que te expresaba saber que eras esperada por millones no tenía comparación. Tal vez sonara banal y ególatra, pero el sentimiento era único. La adrenalina de tener que hablar ante millones y a su vez solo ante unos pocos. La sensación de tranquilidad al saber que ellas no juzgarían mis palabras, que ellas me entendían.

Ellas mejor que nadie iban a entender mi historia. Se lo tomarían con calma y aplaudirían, porque ellas al igual que yo, éramos mujeres que habíamos renacido de los pedazos de una tormentosa relación amorosa.

Jennifer me hizo una seña para avanzar. Antes de salir completamente, me extendieron el micrófono que usaría para dar la bienvenida y entonces, me encontré con mi publico.

Sorprendentemente calladas, estallaron en aplausos cuando me vieron. Los gritos, vítores y apoyos no se hicieron esperar. Camine a lo largo de la improvisada tarima y me posicione en el medio de esta, recostada sobre el escritorio que me habían proporcionado.

Podía calcular que había unas 500 personas dentro de la librería y otras 500 mas a fuera, pegadas de las vitrinas observándome. Aclare mi garganta y se instalo el silencio en el lugar. Esperaban por mí.

-Buenas tarde señoritas.- los aplausos no se hicieron esperar y les regale una sonrisa honesta antes de señalarse que guardaran la calma.- Hoy tenemos una ardua y larga jornada ¿no creen? Tengo millones de autógrafos que firmar y otro millón de preguntas que responderles. El día de hoy soy completamente de ustedes y de sus dudas. Las invito a apagar sus celulares para evitar interrupciones y entregarse completamente a nuestra pequeña conferencia sobre "Sobreviviendo al fracaso" A partir de ahora lo único importante son ustedes, Elena y Federico.- volvieron a estallar en aplausos y yo me deslice hasta quedar sentada sobre la mesa.

Me voltee para ver a Jennifer y ella me sonrió feliz y aupándome. Las cosas estaban saliendo mejor de lo que pensé.

Las rondas de preguntas de las fans comenzaron y no pude parar de reír a cada momento. Las preguntas iban desde saber del libro y los personajes, hasta conocer más sobre mi vida privada. Estas ultimas trate de esquivarlas de la mejor manera, pero siempre había algo que se me escapaba.

-Bella, como he leído que te gusta ser llamada.- aclaro la próxima fan al preguntar. Le asentí con la cabeza, sonriéndole y apoyándola con dicho gesto.- Algunos rumores rezan que tienes una relación con un famoso economista de New York ¿Es él tu Federico? – se escucharon algunos suspiros a mi alrededor y aparte el micrófono para reír.

-No hay manera que se les escape nada.- todas rieron.- Bueno, como ya en preguntas atrás les confesé, el libro esta inspirado en mi propio fracaso. Para cuando comencé a escribirlo, estaba viviendo con intensidad mi propia depresión. Las cosas no habían salido como yo soñé y pues, es difícil explicarle eso al corazón.- asintieron con la cabeza, animándome a continuar.- Cuando el libro fue terminado y Elena se hallo a si misma feliz y reconstruida en los brazos de Federico, en mi vida no existía tal cosa. Paso mucho tiempo hasta que yo pudiera probar en carne propia lo que había escrito, pero en realidad fue como si lo vaticinara. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para contarles formalmente sobre mi relación con ese economista con quien me han visto últimamente. No se si es igual de soñado que Federico, pero es perfecto como es.- los suspiros y sonrisas no se hicieron esperar en la habitación.- Cuando escribí este libro, yo misma en el fondo no creía en que fuera posible volver a nacer, pero luego, en este ultimo tiempo me impulsado a creer y eso me hace bien.

Los aplausos no se hicieron esperar. Muchas daban vítores a mis palabras y otras mas simplemente apretaban con fuerza sus ejemplares contra el pecho.

Voltee a la parte trasera del escenario y me encontré con la mirada y sonrisa sincera de Jacob. Movió sus dedos en un gesto de saludo y me regalo un te amo entre labios. Le sonreí con mayor fuerza y regrese a lo mio.

La ronda de preguntas acabo alrededor de las doce del medio día y me dispuse a firmar los autógrafos.

Agradecí a todos los santos arriba en el cielo la falta de nieve en este 16 de enero. A pesar de que el frio era apremiante, la molesta expresión meteorológica se había mantenido a raya.

Las mujeres de diferentes edades e historias comenzaron a pasar con sus ejemplares en mano. Me trajeron revistas con reportajes míos para ser firmados. Libros y ediciones especiales tapa dura. Fotos mías promocionales y demás objetos. Todos fueron firmados.

Me tome infinitas cantidades de fotos y procure darle a cada una de ellas, una dedicatoria especial y diferente a la anterior. A todas les regale una sonrisa honesta y escuche lo que tenían para decir.

Recibí algunos regalos, como peluches, dulces, franelas y demás. Cada uno lo fui pasando a las manos de Jennifer para que fueran guardados. Todos se irían conmigo a casa.

En algún momento después de caída la tarde, mi mano comenzó a latir fuertemente, indicándome lo cansada que se encontraba. Jennifer me informo que ya quedaban alrededor de solo 100 personas a fuera y agradecí el hecho.

A pesar de que la reunión había sido muy divertida y reparadora, mi cuerpo pedía algo de descanso. Mi espalda estaba matándome y mi mano reclamaba ya no firmar nada más. Trate en vano de ser creativa para continuar haciendo dedicatorias especiales, pero mi mente también pedía un relevo.

A eso de las nueve de la noche y gracias a la colaboración de las chicas que estaban quedando, logre terminar. La cantidad de fotos disminuyo, la cantidad de firmas también y para cuando pasaban las ultimas 10, ellas solo pedían que les firmara un libro y a lo mejor un foto. Estaría eternamente agradecida con ellas.

-Hola amor.- sentí los fuertes brazos de Jacob encerrarse en mi cintura mientras me ponía de pie.

Me deje caer entre sus brazos y recosté mi cabeza sobre su hombro. Él acaricio los costados de mi cintura, aprovechando para encontrarse con unos retazos de piel que se dejaban exponer a través de mi blusa.

-¿Cómo te sientes?- pregunto en mi oído antes de darle un par de besos a mi cuello.

-Muerta. Mi muñeca duele más que nada en mi vida y mi espalda pide un receso de tres días de sueño.- medio reí.

-Estuviste estupenda, ellas te aman.- su mano izquierda viajo hasta la mía y la elevo por detrás de mi. Comenzó a repartir suaves besos sobre mi palpitante muñeca y suspire de puro éxtasis.

Amaba a este hombre.

-Son todas muy especiales. Siento mucha pena por la ultimas, ya no tenia la misma energía para atenderlas.- un vez que dejo mi mano libre, estruje mis ojos.

-No hay nada de lo que debas preocuparte, ellas entiende a la perfección. Es imposible para ellas imaginar algo malo contra ti, verte fue como conocer a Dios.- estallamos en carcajadas, ganándonos una mirada extrañada del servicio de limpieza que esta recogiendo todo el desastre de papel y sillas.

-Me harás sonrojar.- bromee con el.

-Ese es mi objetivo favorito.- me volteo entre sus brazos y sus manos abandonaron su agarre en mi cintura para tomar mi rostro. Proteste.

-No me sueltes, que me iré directo al piso.- a pesar de la connotación bromista de la oración, en el fondo de mi alma estaba tratando de darle un mensaje.

-Nunca dejare que te caigas.- sus brazos se afianzaron una mas en mi cuerpo sosteniéndome. Deje caer mis pies y el inmediatamente me elevo del suelo.- Preferiría morir que dejarte caer.- le sonreí de manera tierna y me acerque para besarlo.

Mis labios no llegaron aun a los suyos cuando una conocida y chillante voz nos interrumpió.

-Mira que bonitos los tortolitos.- escuche su risa acompañada de la de Rose y suspire molesta.

Deje un pequeño beso sobre los labios de Jacob antes de alejarme de él. Me soltó a regañadientes y una vez que me halle de nuevo en el suelo, me descalce los tacones para bajar de la tarima.

-Ustedes no conocen el significado de la privacidad.- afirmo Jake bajando junto conmigo. Se abrazó a mí y nos acercamos a mis dos mejores amigas para saludarlas.

-¿Privacidad? Privacidad es que te la folles en un hotel, eso era exhibicionismo.- como siempre Rosalie tan delicada con sus comentarios. Mis mejillas se sonrojaron y Jake exploto en carcajadas.

-Con ella mucho nunca es suficiente ¿no?- bromee Jake y Alice y yo negamos con la cabeza mientras Rose le sonreía, provocaba matarla.

-Bueno mi pequeña artista, debemos irnos. Esta noche va a ser de ataque.- me acerque y deposite un suave beso en los labios de Jake antes de alejarme de él. Le quite de entre sus manos mis tacones y fui por mis cosas que estaban sobre la tarima. Me calce a regañadientes los mortales zapatos y guinde de mi hombro mi bolso.

-Andado.- le guiñe un ojo a Jake y pase por su lado con Alice y Rose siguiéndome.

-Te amamos Jake, hablamos mañana.- le grito Rose mientras salíamos y le di una mirada perspicaz.- ¿Qué? Tu no eres la única que quiere con él.- se encogió de hombros y mi mandíbula callo al piso.- Tranquila Bella, sabes que yo estoy muy bien atendida ahora.- Alice y yo rodamos los ojos y nos metimos dentro del nada llamativo Porsche de Alice.

Gracias a la descerebrada manera de conducir de la enana demoniaca, llegamos en unos 20 minutos a su apartamento.

Antes de que el auto estuviera completamente estacionado, Rose se tiro de él.

-Mi Dios allá arriba en el cielo, gracias por haberme regalado una oportunidad más para vivir. Aléjame de la enana y permite que algún día le quiten la licencia de conducir. Amen.- Rose estaba hincada contra el césped de la entrada del edificio, con las manos extendidas al cielo y su ojos cerrados fuertemente.

Estalle en carcajadas mientras la observaba.

-Muy graciosa Rosalie Cullen, vamos a ver si rezas tanto cuando le diga a Emmet que tienes herpes.- Rose abandono su posición inmediatamente y le dedico una mirada seria y molesta.

-Yo que tu, buscaría mi muerte natural.- la amenazo, antes de arrebatarle las llaves y caminar hasta la portería.

El vigilante nos regalo una honesta sonrisa a cada una y se despidió con la mano a través del vidrio.

-Si no fuera por que podría ser mi padre, ya hace rato lo hubiese violado, es tan cuchi.- fueron las ultimas palabras de Rose antes de que las puertas del ascensor se cerraran

Por supuesto, una Cullen no podría vivir en un lugar humilde, mucho menos si esa es Alice.

El ascensor llego directamente a la sala de estar del acogedor, excelentemente decorado y excéntrico apartamento.

En el fondo de esta, frente al juego de muebles se encontraba una mesa de café cubierta de fotos que fui a investigar de primera mano.

Las fotos eran encabezadas por una de su madre biológica. Otra de su padre con Esme y una de Edward y Rose. Más allá estaba mi foto promocional del libro en un bello portarretrato azul claro. Al lado de esta estaba mi foto vestida de novia, compartiendo un beso con Edward. Se me encogió el corazón.

Detrás de estas fotos se encontraba una muchísimo más grande de Jasper y ella compartiendo un abrazo amistoso pero misterioso.

-Eres una jodida masoquista hermanita.- le reclamo Rose cuando detallo lo mismo que yo. Alice se acercó a nosotras y nos regalo una media sonrisa.

-El amor es así, que mas da.- Rose metió sus largas manos entre la corta cabellera de su hermana y la revolvió aun mas.

-Esa no es excusa para que dejes que Jasper venga cuando quiera, se acueste contigo y se vaya a hacer una vida con María.- los pequeños y casi siempre eléctricos ojos de Alice se opacaran ante la mención del hecho y Rose la abrazo para darle apoyo.

Para eso era esta reunión esta noche de un lunes. Rose había pedido libre el día siguiente al igual que Alice, y aprovechando que hoy era mi firma de autógrafos, celebraríamos en grande al mayor estilo de tres mujeres juntas.

Alice había estado durante semanas escondiendo información sobre Jasper. La última vez que lo vi fue en la discoteca y el juego del pin fue lo último que se supo de su romance. Alice le restregó en la cara su nueva conquista y Jasper le recordó que llevaba toda la vida con María. El admitió su derrota públicamente y entonces ni siquiera por pin pude saber de él.

Sus publicaciones se habían hecho imparciales. Alice no volví a hablar de él, y yo nunca fui su mejor amiga así que tampoco ni idea.

-Jasper se fue con María a Londres. Al parecer la beca se había retrasado y por eso no fue cuando te conté Bella.- se escapo de los brazos de su hermana y me miro. Asentí con la cabeza en señal de que recordaba de lo que me estaba hablando.- Pero bueno, el 2 en la madrugada me llamo para decirme que estaba en Londres. Parece que se casaran el próximo mes, cuando logren asentarse, que se yo.- sus ojos se oscurecieron un poco y bajo la mirada hasta la foto de ella con Jasper.

-No tengo nada que decir.- pensé que lo había dicho dentro de mi mente, pero al notar su asentimiento de cabeza note que hable en voz alta.

-Voy a tomar el próximo vuelo a Londres y lo castrare. Luego hare que María se lo coma triturado con pasta.- bromee Rose, logrando romper así la firme tensión en la sala.

Rose siempre tuvo ese talento para ser increíblemente mordaz, fuertemente seca, muy irónica, honesta y en un toque graciosa. Siempre tenía algún comentario sarcástico que hacer, sacándonos una sonrisa a todas. Ella no tenia miedo de decir nada de lo que pensaba y no se omitía ninguna idea. Ella era así y punto.

-Bueno que carajo, ella se lo merece, ojala se indigeste.- hablo Alice y todas estallamos en carcajadas.

Después del momento de tensión vivido con la experiencia de Alice, nos dispusimos a cambiarnos. Nos deshicimos de los tacones, la ropa formal y el maquillaje.

En unos minutos nos hallamos en el medio del salón, entre un montón de cobijas y almohadones, protegidas del frio piso por la gruesa alfombra del suelo.

Rose llevaba un mono deportivo y una camisa gigante de color gris que decía Yankees en la parte delantera.

Estallamos en carcajadas cuando vimos la parte trasera de la camisa: McCarty 18

-Dios, ya usa su ropa.- grito Alice, dando saltos por la casa.

-Me extraña que te sorprenda enana, desde siempre fue así.- era cierto lo que decía Rose. Desde que ellos eran novios y Rose perdió la virginidad de él, ella solía cargar su ropa.

Sus camisas de práctica, su ropa de diario, sus camisas de salir. Toda cosa que fuera de Emmet y ella pudiera usar, lo lucia con orgullo por toda su casa.

-Bueno, pero después que él se fue para convertirse en el ardiente jugador que es, tu quemaste todo en una hoguera en el jardín. No te vi volver a usar una prenda de hombre desde ese entonces. Prometiste que no lo volverías a hacer.- refuto esta vez Alice, sentadose de nuevo con nosotras en nuestro improvisado circulo.

-Fue el quien me pidió que la usara, bueno, mas bien me lo exigió.- Alice y yo aullamos y la incitamos a continuar.- Esa mañana cuando nos encontramos, creo que quise morirme y luego volver a vivir. Sentí que iba a escupir un pulmón o algo de eso que tengo adentro. Fue una locura ¿saben? Como que lo estuviese viendo por primera vez en toda mi vida. Hablamos durante unos minutos y de repente me halle besándolo. Lo demás es algo que no creo que tengo que contar.- Alice y yo negamos con la cabeza frenéticamente.

-Bueno, ustedes siempre fueron como pólvora, explotaban a la mas mínima presencia de fuego.- susurre.

-Fue una locura diferente. Él ya no es un niño y yo tampoco. Lo ultimo que dijimos fue nuestros números de teléfono y luego me dio su camiseta y me dijo que la usara. Yo me negué y entonces el me abrazo de una manera demasiado extraña para como es el y me susurro literalmente "es una orden". Aun me golpeo contra las paredes por haber sido tan pandeja y no habérsela pegado por cabeza. Nos hemos visto en estos últimos días y siempre que terminamos el me viste, bueno, mas bien me pone esta camisa y me besa la frente, no sé que demonios le pasa.- Rose se aclaró la garganta y nos miro, esperando nuestra opinión.

-Es un gesto claro de posesividad Rose. Él esta marcando su territorio obligándote a usar su camisa. Es como que te ponga un anillo en el dedo o que te haga un chupetón, son la misma cosa pero diferente.- Alice se recostó en mi regazo y comencé a trazar formas en su cabeza.

-Alice tiene razón Rose, es una cuestión de orgullo o algo así. Tal vez con el tiempo se ha vuelto más posesivo que antes.- fue mi turno de hablar.

-O solamente lo hace como consecuencia de lo que paso entre ustedes. El paso semanas mandando regalos y cartas a la casa. Llamaba a tu celular, al mio y a la casa. No fue hasta que Edward le dijo que fuera a joder para otro lado que lo supero. Tal vez tiene miedo que esta vez sea igual que antes y por eso quiere mantener una parte de él siempre contigo, una manera de mantenerte amarrada, como diciendo "esta vez no voy a dejar que te vayas"- Rose y yo compartimos una mirada seria antes de observa a Alice, que continuaba divagando en el techo.

-Carajo Alice, voy a usar eso para mi libro.- quite se cabeza de mis piernas con rapidez y corrí para tomar mi teléfono.- Ahora repite claro y fuerte, lo grabare.- empuje contra su rostro mi teléfono y ella rodo los ojos.

-Son unas jodidas estúpidas las dos. Váyanse al demonio.- protesto y se encamino a la cocina.

-Vamos Alice, era excelente para el libro, soy tu amiga, no me prives de tu talento.

-¡PENDEJA!- grito esta.

-Esa enana debería ser psicóloga, no sé que hace escribiendo chismes en un periódico que no estudia.- Rose se acercó a mi y recostó su cabeza contra mi hombro.

-Te escuche Rosalie Cullen.- se estrello un pote plástico de agua vacío frente a nosotros.

-¿Te fumas algo o que coño?- le reclamo Rose en son de chiste.

-Es hora del sushi.- gemí de pura frustración y arrugue la cara.

-¿Es totalmente enserio?- empuje a Rose fuera de mi camino cuando la escuche reír. Ella era parte de esto.

-Vamos Bella, es hora que superes el hecho y aprendes a educar tu paladar. Eres una respetada y conocida escritora del jet set neoyorquino, hay que aprender a comer sushi.- frente a mi se apareció Alice con una bandeja repleta de coloridos roles de pescado crudo.

-Jodete Alice, no como vainas crudas.- ambos hermanas me reprocharon con la mirada.

-No, no, no. Basta de tonterías Isabella, el día de comer sushi llego y es hoy.

-Alice por Dios, ¿Sabes cuantas veces tu hermano intento hacerme comer sushi? Todos los malditos días preparaba sushi y casi que lo empujaba frente a mis narices. Jamás lo comí Alice, ni siquiera considerando que era comida preparada por él. Todo lo que el hacia yo me lo comía, excepto el sushi. Lo odio.- le regale una mirada significativa para indicarle que no estaba dispuesta a dejarme manipular por ella.

-Pues nosotras no somos Edward, no cocinamos y en definitiva estos roles no están hechos por él, aunque son de su restaurant.- rodé los ojos ofuscada por el tema.- Así que cierra los ojos, abre la boca y traga.- completo Rosalie antes de comenzar a reír como loca. La mire tratando de entender el chiste, hasta que Alice la acompaño.- Oh vamos Bella, sonó terriblemente mal.- trate de rememorar sus palabras y cuando caí en cuenta, comencé a reírme también.

-Eres una cerda Rose.- ella hizo una pequeña reverencia y luego empujo contra mis labios entreabiertos el rol de comida.

No tuve más remedio que tragar con serenidad.

-¡ODIO ESTO!- les grite a ambas una vez que la mezcla de arroz con salmón y otras cosas bajo por mi garganta.

-Ya aprenderás pequeña, tenemos toda una vida para ello.- gruñí antes de sentirlas abrazándome por cada lado.

-Este es el momento perfecto para un tonto estado de BlackBerry Messenger.- menciono Alice y de inmediato comenzó a teclear.

"Las chicas súper poderosas están de vuelta señores. Hombres asústense, porque vamos contra ustedes" escribió la enana demente.

"¡Noche de sushi obligado, confesiones, amistad y cero hombres. CSP*!" decía el de Rose.

Yo también me anime a seguir la onda y coloque:

"Nada que yo pueda hacer. Las adoro y punto. CSP hasta la muerte"

Las tres nos miramos una vez que cada uno leyó los mensajes y nos sonreímos.

-Una foto ¡ya!- anuncio Alice y se puso en medio de las tres con su BlackBerry en mano a una distancia prudencial.- Como en los viejos tiempos.- nos participo la enana y las tres entendimos a la perfección.

El incandescente flash ilumino ligeramente la habitación y nuestras cabezas se juntaron para ver la fotografía.

En la pantalla del teléfono se mostraban nuestras caras haciendo muecas. Alice tenía la boca algo torcida y un dedo sobre su barbilla, mientras que Rose estaba picando un ojo y sonriendo. Yo por mi parte tenía la lengua de medio lado.

Inmediatamente las tres colocamos la foto en nuestro perfil. Nos vimos a los ojos y compartimos un cercano y caluroso abrazo grupal.

-Las extrañe mucho.- se escapo de mis labios.

-Me alegra que hayas regresado Bella.- fue Rose en esta oportunidad.- Al fin te diste cuenta que la única polla bueno no es la de mi hermano.- las tres estallamos en carcajadas y la apreté mas fuerte.

-Gracias Rose, yo también te amo.- continuamos riendo por un prolongado rato con ese y otros chistes que fueron saliendo.

Aunque lo dijera en juego, de verdad que la amaba. A ella y Alice. Eran lo mejor que podía tener en mucho tiempo. Las cosas cambiaban a mí alrededor, pero mis chicas, siempre eran las mismas.

La vida a veces era demasiado amarga para digerirla, pero en momentos como estos, te demostraba que también podía ser muy dulce. Bipolar y todo, pero vida al fin.

-Las chicas súper poderosas han regresado.- fueron las ultimas palabras dichas esa noche, antes de dejarnos arrastrar por Morfeo.


HOLA! Que tal por aquí? Ya se que van a decir que soy una impertinente, que publico y publico vainas que al final no avanzan en la trama, pero bueno, a veces es necesario liberarse del drama y los hombres, solo nosotras con nuestras opiniones.

Espero que les haya gustado, de corazón.

Ahora las quiero invitar a buscar en mi perfil mi página de fans en Facebook y una vez que le den "me gusta" podrán revisar la bitácora la historia. En una nota publique todos los detallitos de PDDC, como datos de edad, gustos y momentos de antaño. Eso nos servirá a muchas como recordatorio de lo que ya paso e impulso para lo que vendrá.

También me gustaría aprovechar para contarles que las actualizaciones puede que se vuelvan mas esporádicas de ahora en mas, porque voy a comenzar las clases y bueno, esa gente que se hacen llamar profesores creen que uno no tiene vida.

Muchas gracias por los 5 comentarios que recibí en mi capitulo anterior y por las recomendaciones, favoritos y alertas. Todos los veo, los celebro y casi que lloro, ustedes hacen posible todo lo que uno sueña.

Comentarios? Gracias!