Traduccion del maravilloso fanfic por Children of the Shadows http: / www . Fanfiction . net /s/ 4390076 /1/ Dating_ Remus_Lupin solo quitenle los espacios!

Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen y no me gano ni un centavo con la traducción, aunque ya quisiera...

Saliendo con Remus Lupin

Capítulo uno: Presentando a Remus Lupin

Una manera apropiada de narrar esta historia podría ser empezar cuando todo comenzó, al tiempo en que Sirius Black nació. Se supone que fue un agradable día de enero, aunque en Londres uno nunca sabia, donde el clima estaba en un limbo entre monótono o de plano deprimente. La madre de Sirius, una joven Walburga Black, se sintió más que humillada al tener que abrir sus piernas y exponerse ante los sanadores para un parto natural. Por lo tanto, lo sobrellevó en una forma que encontró más adecuada (aunque muchos no): había bebido una copiosa cantidad de poción ilegal y ayuda de una varita mágica. Tiempo después, estas pociones serían señaladas como la razón por la cuestionable salud mental de Sirius.

James Potter, que nació tan solo dos meses antes fue considerado como una aceptable compañero de juegos para el joven Black. Ambos niños de respetables familias de sangre pura (a diferencia de esos desagradables Weasleys) y ambos considerados como los herederos de la fortuna familiar. Por tanto, ambos eran los príncipes de sus familias y hermanos de pecho. James Potter sabía todo acerca de Sirius Black, hasta el ultimo detalle. Si le hubiesen pedido que escribiera un resumen de su mejor amigo, James habría resaltado los siguientes puntos:

Sirius Black era un rebelde. Nadie terminaba de entender que incitaba esta rebelión, aunque la Sra. Black solía culpar a los Potter. De todas maneras, a Sirius le encantaba hacer absolutamente todo que estuviese contra las reglas, sin importar que tan ridículo fuese. Cada año, encontraba algo distinto que hiciera que Walburga Black gritara hasta estar ronca. En su primer año en Hogwarts, habían sido los estandartes de Gryffindor pegados por toda su habitación. En segundo, el cabello largo y la ropa muggle. En tercero, los afiches de chicas en bikini; y finalmente en su cuarto año, Sirius le presentó a la Noble y antigua Casa de los Black a David Bowie y Led Zeppelin. Desde luego, junto con el metal pesado también vinieron la atroz chaqueta de cuero y el collar con tachas.

Sirius Black también estaba demente. Ahora, cuando le preguntaban, Sirius negaría completamente ser remotamente parecido a sus padres, en especial su madre. Infortunadamente, dios y la genética tienen sentido del humor. Sirius no sólo heredó su linda cara de la Sra. Black, sino también su temperamento y su completa locura. James recuerda una vez que Sirius había intentado saltar desde el quinto piso del Caldero Chorreante tan solo por diversión. La idea de romperse unos cuantos huesos o hasta la cabeza y sangrar por todos lados le era desconocida al joven Black.

A Sirius Black no le gustaban mucho las chicas. El periodo de "las niñas son tontas"de Sirius duró todo el segundo curso.En tercero, después de que James declarara su eterno amor por Lily Evans, Sirius decidió que debería alcanzar a su compañero y se consiguió una novia, afiches obscenos (ver hecho uno), y se volvió mas engreidamente encantador de lo que James recordara que fuese. Esto continuó hasta cuarto curso cuando Sirius tuvo su primer beso y decidió que su novia los calamares viejos sabían exactamente igual.

Sirius Black era gay. James ignoraba por completo esto a pesar del hecho número tres y los numerosos posters de David Bowie y jugadores de Quidditch sin camisa. De hecho, incluso después de que Sirius le revelara a James ser gay en cuarto año, James se rehusaba a creerlo. No porque se sintiese incómodo en ninguna manera, pero después de todo el tiempo de conocer a Sirius, consideraba el hecho número cuatro como simplemente una manifestación del hecho número uno. En realidad, James no llegó a creerle a Sirius hasta que Remus Lupin entró en sus vidas.

Así que mientras el nacimiento de Sirius es lo mas apropiado de contar para empezar una historia así, tal vez lo más fácil sería continuar con el verano antes del quinto año de James y Sirius. Fue un verano caluroso, quizás demasiado caliente ya que ambos chicos habían estado la mayor parte del día en el estanque junto a la residencia de los Potter. Se bañaban desnudo, por supuesto, porque todos saben que nadar no es ni la mitad de divertido si tienes ropa puesta y para el final del día, los dos lucían un broceado tan espectacular que se ganarían una hora de la Sra. Potter frotándoles aloe-vera en su piel. Antes de la aloe-vera, sin embargo, es donde ocurre la crucial conversación de nuestra historia.

Así, podemos decir que comenzó una noche en el parque, cuando el sol se encontraba de un tono rosáceo debido al poniente sol. Los chicos estaban exhaustos y poco dispuestos a regresar a casa y confinarse ellos mismos después de haber tenido un día maravilloso. Así que estaban posponiendo el momento en un parque infantil cercano, haciendo trucos en el columpio y deslizándose de pie en los toboganes porque eran demasiado grande para sentarse en ellos. . El favorito de Sirius era por supuesto las barras de mono y se balanceaba allí mientras le confesaba a James...

'Diablos, odio ser gay,' Sirius declaró, sujetándose en las barras con sus rodillas y mirando de cabeza a James. Su largo y mojado cabello se sacudía bajo él y un momento de irritación, lo amarró todo en una cola de caballo.

James se subió las gafas y miró brevemente a su amigo, antes de volver al libro que él y Sirius habían tomado de la oficina de su padre (Maldiciendo a tus Enemigos). 'Apenas tienes quince años Sirius, no sabes si eres gay,' contestó simplemente, prestándole atención a una de las paginas que sabía intentaría usar una vez estuviesen en la escuela y con Severus Snape a la vista.

Sirius frunció el ceño, su atractivo rostro ya enrojecido de la sangre que se le iba a la cabeza y sus ojos grises un poco saltones. 'Pensé que ya habíamos tenido esta conversación. No me gustan las aves... para nada.'

'Tan solo has besado una,' razonó James. 'No puedes juzgarlo así.' se preguntó si el cambio en su sexualidad era una nueva fase y si Sirius estaba planeando en contárselo a la Sra. Black pronto. Por la seguridad de Sirius, James esperaba que no. Los Black no lo dudaban mucho en utilizar las maldiciones en la disciplina infantil.

'Esa una fue suficiente,' Sirius respondió con asco, forzando a James a recordar su conversación sobre la novia-molusco. Y esperaba que Lily Evans no supiera así. Aunque no dejaría de gustarle por eso, pero sería un percance a su próxima relación.

'De cualquier modo, soy gay.' Repitió en caso de que James no lo hubiese oído la primera vez. 'Soy un miserable hombre gay.'

James resopló por la palabra "hombre" pero no agregó nada más. 'Supongo que te quejarás todo el día hasta que te pregunte por qué exactamente eres miserable.'

'Por supuesto.' sonrió Sirius, sentándose derecho entre dos tubos un poco mareado por el movimiento repentino.

James puso los ojos en blanco exasperado, cediendo ante el melodrama de Sirius. Como obviamente no había manera de salir de esta situación, cerro su libro y concentró toda su atención en su amigo. 'De acuerdo, ¿por qué odias ser gay?'

Sirius suspiró dramáticamente. 'No encuentro a nadie a quien pedirle una cita,' replicó, descansando su cabeza con sus manos. 'O sea, son los 70's por los calzones de Merlín; uno pensaría que habrían algunos chicos *hada corriendo por ahí y solteros.'

James tuvo una muy perturbadora imagen mental de Sirius con alas de plumas y un tutú rosa. La sacudió con rapidez, sin intenciones de perder su almuerzo o su salud mental en los arbustos.

'Me refiero a que hasta un tonto como tú ha tenido una novia o dos. ¿Por qué yo tengo que estar solo?'

James gimió, sabiendo que un discurso de vanidad estaba próximo. Sirius era un Black después de todo, y aunque la manzana hubiese caído a una buena distancia del árbol, seguía siendo una condenada manzana. No era una naranja.

'Mi encanto y mi insaciable atractivo se desperdician,' se quejó Sirius justo a tiempo al agarrarse de la barra nuevamente, esta vez con sus manos y se balanceó como un mono rabioso.

Sirius tenía puesta una camiseta de James demasiado pequeña porque no se había molestado en desempacar su baúl. Como resultado, terminó mostrando más piel que cubriéndola. No es como que cualquiera de las vecinas se estuviesen quejando. Sirius era innegablemente guapo después de todo, pero seguía siendo un masivo golpe al ego de James saber que a pesar de ser hetero y estar disponible, su supuesto amigo gay aun conseguía mas atención que él. Si tan solo esas chicas pudieran escuchar su conversación ahora...

'No puedo ser el único, ¿cierto?' Sirius preguntó, mirando fijamente a James. 'Digo... Tengo quince... debería poder tirarme a algún tipo bueno(N.T.: sexy, guapo,etc...) este año...'

En un momento de afecto fraternal, James de dio cuenta de que los ojos de Sirius ya no tenían ese brillo sempiterno de picardía o humor. Estaba siendo bastante genuino, su expresión era casi suplicante. James se preguntaba si era realmente sobre tener un novio o acompañante: alguien que hiciera que se sintiese un poco menos como un extraño y más como si perteneciese en algún lugar. Tal vez Sirius solo necesitaba a alguien con quien relacionarse y no solo con quien tener sexo. Sabía que preguntarle a Sirius si eran esos sus verdaderos motivos sería una pérdida de tiempo, así que James decidió encogerse de hombros casualmente y proveerle la respuesta más simple que encontró:

'Podrías invitar a salir a Lupin.'

Sirius dejó de balancearse. '¿Lupin?'

James asintió, abriendo su libro para parecer menos intimidante y mas relajado. Habían límites para las conversaciones masculinas, y hablar sobre sentimientos y emocionarse sobre prospectos de citas definitivamente cruzaba la línea. 'Está en nuestro curso, comparte dormitorio con Frank...'

Sirius lucía perplejo. 'No creo haber oído jamás sobre él. ¿Cómo puede estar en nuestro año y en Gryffindor, y pasar desapercibido?'

James se rascó la nuca distraídamente. 'Es el chico del que hablaban esos rumores el año pasado. El que encontraron besándose con el Golpeador, Patrick Orton.'

La sorpresa en el rostro de Sirius fue suficiente para que James supiera que tenía su atención. Nadie sabía realmente cuanto de los rumores era cierto, pero James y algunos otros jugadores del equipo habían tenido asientos de primera fila para todo el espectáculo que se formó. Sirius, que se unió al equipo el último año, cuando Orton se transfirió repentinamente a una Academia de Quidditch a medio semestre, sólo sabía los datos básicos. James no era un chismoso y en realidad nunca lo habían discutido hasta ahora. Con Sirius saltando ansiosamente de las barras para sentarse frente a James.

Sirius ni siquiera intentó ocultar su emoción. Todos sabían que cualquier situación con un poco de peligro y chisme solo servían para atraer y tentarlo aún más. 'Entonces. ¿Era Lupin?' le preguntó a James, sus ojos brillando con la simple idea de tener una cita con alguien infame. 'Merlín, pensé que sería mayor. Orton estaba en séptimo.. eso es como pedofilia o algo así!'

'Orton es un imbécil. Lily también lo piensa,' añadió James obtusamente, como si Lily justificase su declaración, cosa que sí hacía. Lily era la chica más inteligente de la escuela y cuando decía o pensaba algo, siempre estaba en lo correcto; incluso si afirmara que la luna estaba hecha de queso, James le creería. 'Al minuto en que los rumores llegaron al campo de Quidditch, se echó para atrás y culpó de todo a Lupin. No sé por qué; no había nadie molesto al respecto... solo curioso. Pero fue y dijo que estaba bajo la influencia de una poción de amor que le hizo Lupin y que sé yo que más. Casi todos le creyeron, solo porque era el capitán del equipo de Quidditch.'

Las cejas de Sirius se unieron pensativamente. '¿Cómo sabes que Orton estaba mintiendo?'

'Tengo una clase con Lupin... Cuidado de Criaturas Mágicas...' James explicó recordando que Sirius había preferido tomar Estudios Muggles. 'No parece la clase de persona que haga eso. Terriblemente callado. Casi siempre se está él solo y no molesta a nadie. La gente lo jodió mucho después de lo de Orton, pero nunca les dijo nada.'

James recordó lo insensible que le pareció Lupin, si de por si estoica expresión se veía como si se hubiese apagado por completo. Cuando Lily y Alice lo defendieron de los chicos que lo atormentaban, Lupin simplemente los miró de un modo que les advirtió que lo dejaran en paz y no se metieran con él. James creía que se veía casi peligroso en ese momento, y supo que no era el único que lo pensaba. Mucha gente aún lo molestaba sobre su asunto con Orton, pero a diferencia de las otra victimas del abuso, nadie nunca tocaba a Lupin o provocaba a una pelea física con él. Era casi como si estuviesen demasiado asustados para acercársele demasiado. Pero claro, quien no lo estaría; el chico tenía los ojos más muertos y del color ámbar más frío que James haya visto en su vida.

'De todos modos,' James continuó, rompiendo su línea de pensamientos, 'si fuese capaz de preparar un Filtro de Amor, me parece que hubiese hecho algo para vengarse, ¿no crees? Puede que se te haga un poco difícil acercarte a él. El chico es prácticamente mudo. Solo lo he oído hablar para responder la asistencia.'

Sirius sacudió la mano quitándole importancia. 'Eso se arregla,' contestó, obviamente confiando en su encanto e influencia. '¿Cómo suena su voz, lo recuerdas?'

James no lo recordaba y trató con todas sus fuerzas de no reírse al ver el rostro preocupado de Sirius cuando le contestó, 'Un poco como una niña en realidad. Como chillona.'

'Asi que no terminado de desarrollarse. Eso está bien. O sea, tu voz también suena chillona en ocasiones.'

'¡Claro que no!' Gritó James indignado, esperando que Lily Evans no pensara que su voz era chillona. '¿Y sabes que mas? ¡Lupin es muy bajito!' Mintió James en venganza. '¡Y tiene manchas por toda su cara y es calvo!'

Sirius soltó una carcajada, cayendo en su espalda y sujetándose el estomago. 'Suena como un sueño, Jamie-boy. No puedo esperar.'

James arrancaba malhumorado el césped debajo suyo.

'¿Qué más me puedes decir sobre él?'

James consideró decirle otra atroz mentira, pero decidió que Sirius podía utilizar aunque fuese un poquito de información sobre el chico Lupin. Después de todo, a pesar de ser idiota legal, Sirius siempre lo ayudaba en sus intentos de conquistar a Lily. Solo era lógico devolverle el favor.

'Bueno con los animales,' James le dijo a Sirius, pateándolo juguetonamente en la rodilla cuando Sirius se estiró en el césped como si le perteneciera. 'Cuando tuvimos la clase con los unicornios, él fue al único chico a quien se le acercaron. Casi le pincharon el gordo culo a Peter cuando trato de verlos de cerca.' James sonrió cariñosamente al recuerdo. 'Escuche a Lily y Alice diciendo que se parecía a Blanca Nieves.'

Sirius miró hacia arriba inquisitivamente. '¿Qué es eso?'

James se encogió de hombros. 'A mi que me registren. Creo que es porque es muy pálido.'

Sirius unió sus cejas en gesto pensativo, 'Así que es este Lupin... es pálido...alto y sin manchas...callado...y bueno con los animales. Nada terrible. Eso lo arregla todo.' Sirius le dedicó una sonrisa traviesa a James y se levantó con una pose valerosa. 'Jamie-boy, Lupin es mi novio de ahora en adelante, y como mi hermano en armas y primo segundo en tercer grado, es tu deber aceptarnos como pareja y ¡darnos tus mejores deseos y tu mejor vajilla!'

James alzó una ceja sarcástica. 'Tú ni te sabes su primer nombre.'

'Psh. No seas tan materialista. El amor no conoce fronteras,' Sirius declaró, cabeza en alto y manos descansando en su cintura. 'Los nombres son insignificantes.'

James puso los ojos en blanco.'No le has preguntado aún.'

'Acaba de ser traicionado por su novio, James. Necesita un hombro en el que llorar, alguien en quien apoyarse y que lo consuele, y que traiga una sonrisa a su rostro.' Sirius sonrió ampliamente y sostuvo sus brazos bien abiertos. '¿Por qué crees que es el candidato perfecto? La oportunidad es idea. ¡Él es mío!' La última parte de su discurso puntuada por un inusual grito de guerra.

James gimoteó, sintiendo los comienzos de inevitable perdición. Bueno al menos, sería un año interesante...

XxxxX

Más tarde si le preguntasen como fue que él y Remus Lupin se conocieron, Sirius contaría la historia como amor a primera vista. Diría de un modo bastante romántico que había estado parado en un lado de la plataforma mientras que Remus estaba en el otro, ambos estáticos contra la agitada multitud de los estudiantes y padres. Sus ojos se encontrarían y sería como si luz celestial brillara en Lupin, diciéndole a Sirius que Remus era 'el único' aun antes de que James lo señalase. Habría electricidad y escalofríos, y el tiempo se detendría solo para ellos.

'Eramos los opuestos perfectos,' diría con una boba sonrisa. Remus Lupin, el pulido y remilgado Mod*, y Sirius Black, el pícaro rebelde. Era una imagen tan completamente imperfecta que solo podría ser descrita como arte en su punto máximo. Los dos chicos se acercarían sin darse cuenta y en cuestión de minutos, sus manos y labios se encontrarían en perfecta unión. Desde luego, procederían a echarse un polvo en un compartimiento vacío(protección incluida por supuesto) por cuatro horas, después de las cuales intercambiarían te quieros.

Al final del cuento, James reviraría los ojos y señalaría que Sirius no había conocido el nombre de pila de Lupin cuando se conocieron. Pero claro, como fue mencionado anteriormente, Sirius no era materialista. Los nombres eran insignificantes en el camino al verdadero amor. Aun así, los hechos fueron ligeramente exagerados para fines de entretenimiento y lo que realmente sucedió fue eh... un poco distinto.

'¡No lo veo!'

'¡Allá, más a la izquierda!' James gritó por encima de la muchedumbre, volteando agresivamente la cabeza de Sirius hasta ver a un hombre de mediana edad con cabello grisáceo y un gran baúl de escuela, parado frente al Expreso de Hogwarts.

'¿Te fumaste algo?' Sirius gritó enojado. 'Ese tiene que tener treinta al menos. ¡No hay forma de que haya repetido tantas veces para seguir en Hogwarts!'

James lo golpeó en la cabeza. '¡Ese es su papá, idiota! ¡el chico a su lado!'

Sirius volvió a mirar, solo para que sus ojos se abrieran y perder el aliento. 'Diablos,' exclamó, parado en puntillas para ver mejor. '¡Mierda, colega, no me dijiste que era tan jodidamente hermoso!'

'¿Lo es?' James preguntó, también en puntillas para confirmar la opinión de Sirius.

Sirius lo miró incrédulo. Hasta un hombre heterosexual podría ver que Lupin estaba en forma. El chico tenía cabello castaño claro y arreglado que le recordaba a la arena y la playa y olas en calma; algo largo pero no tanto como el de Sirius que estaba sujeto en una trenza desaliñada bajo sus omóplatos. Lupin también tenía, dichosamente, una piel inmaculada sin manchas, salvo por un lunar bajo un ojo que Sirius quería besar. Sin embargo esos ojos; fueron lo que realmente capturaron su atención e hicieron que Lupin resaltara de entre las demás personas, eran del más suave color ámbar y... tristes...casi depresivos...

'Es un Mod,' Sirius notó sin encogerse, fijándose en el atuendo de Lupin: un suéter cuello tortuga oscuro y de manga larga, sobre pantalones grises de vestir, y la túnica de la escuela colgando abierta de sus hombros. Hasta tenía un bastón, madera oscura pulida, pero no del tipo aristocrático que usaba el padre de Sirius. Sirius, quien era todo sobre jeans rasgados y cuero y cualquier cosa que fuese ruidosa, salvaje y molesta. Eran completos opuestos; ; ¿de qué hablaría con Lupin? Al chico probablemente le gustaba Frank Sinatra, por Merlín.

I did it myyy wayyy

Sirius tembló al pensarlo.

'Pensé que solo estaba deprimido,' dijo James finalmente, después de pasar un buen minuto inspeccionando la ropa de Lupin. 'Honestamente, yo creo que te equivocas con él.'

Sirius miraba las imposiblemente negras y gruesas pestañas que enmarcaban los ojos ámbar del chico y suspiró.'No creo que me equivoque. Esto no es bueno... me refiero a que probablemente escucha a The Jam and Wizard's Eye, Jamie. Ellos hacen rock en trajes. ¡Es una desgracia!'

James miró a Sirius como si no pudiera importar menos.'Bueno, si no estás realmente interesado. Supongo que Lupin podrá componer su corazón roto él solo...'

Sirius se sorprendió.'Wow, yo no dije eso...'

'Entonces anda y hablale, porque ya va a entrar...' replicó James, su expresión de superior. 'Aún no le he pedido a Evans este año, así que te dejaré solo, ¿puedo?'

Sirius sonrió, revisando su reflejo y acomodando su collar de remaches. 'No vengas corriendo con tentáculos en tu cara otra vez. Casi me succionaron el cabello la ultima vez.'

Sirius esquivó el golpe de James y corrió hacia el tren en movimiento, rápidamente echándole un vistazo a todos los compartimientos y encontrándose con varias parejas en plena sesión de besuqueo. En otro momento, Sirius se hubiese quejado sobre asquerosos espectáculos y tontos enamorados, pero ese día se encontraba en un inusual buen humor. Después de todo, él y Lupin serían una de esas asquerosas parejas sin un gramo de decencia. El pensamiento lo mando pitando por el pasillo, un bota en cada paso.

Al fin encontró a Lupin en el ultimo compartimiento, sentado solo y viendo por la ventana con la misma expresión de tristeza con que Sirius lo había encontrado antes. '¿Extrañando tu casa tan pronto?' preguntó, rompiendo en silencio mientras entraba y cerraba la puerta detrás de él.

Lupin le dedicó una breve mirada y luego volvió a la ventana pero no antes de que Sirius viese que sus ojos se endurecieron ligeramente. Su expresión miserable se había ido para ser reemplazada por una mas resguardada y reservada.

'No te culpo,' continuo, sentándose en el lado opuesto a Lupin. 'O sea, Grimmauld Place es horrible, pero si extraño al Señor y a la Señora Potter. Son los mejores y me quedo con ellos la mayor parte del verano. La Sra. Potter hornea los mejores pasteles del mundo. Deberías probarlo alguna vez.'

Lupin continuó ignorándolo, para el desagrado de Sirius. James había mencionado que el chico no hablaba mucho, pero Lupin podía al menos hacer el esfuerzo de dar cuenta de su presencia. De todas maneras, Sirius no se rendiría tan fácilmente. Lupin era el amor de su vida, después de todo, y el amor en una camino lleno de obstáculos(o algo así).

'¿Entonces, que clases tomas? Sé que tienes Cuidado de Criaturas Mágicas con mi amigo , James, y se que tienes que tomar otras más ya que son obligatorias.' De nuevo Sirius se encontró acompañado por el silencio. James no había mencionado el problema de actitud de Lupin. 'Creo que te sientas hasta el final del salón o algo, porque nunca te he visto en clase. No te culpo. Es genial cuando quieres tomar una siesta durante las lecciones de Binns.'

Lupin parpadeó y Sirius supo que había obtenido el principio de una reacción. No era la sonrisa que esperaba y Lupin no parecía el tipo que se ahogaba de la risa, pero era definitivamente mejor que la expresión estoica y reservada que mantuvo con Sirius por tanto rato.

'Deberías sentarte conmigo, James y Peter en el festín esta vez,' Sirius ofreció con una amplia sonrisa, 'Le lanzamos comida a los de Slytherin cuando los profesores no están viendo y James ha estado trabajando en una broma durante todo el verano. No me quiere decir lo que es, ¡pero va a ser brillante! Y están los pobres de primero... siempre susceptibles y un buen susto.'

'Soy un prefecto,' replicó duramente y Sirius pensó que iba a morir de sobre-estimulación.

Fueron las primeras palabras que le había dicho en casi media hora de diarrea oral de Sirius, aunque no era muy amables. La voz de Lupin no era chillona ni aguda en lo absoluto, más bien madura y muy, muy sexy en la opinión de Sirius. No era tanto su voz sino el modo en que lo había dicho – solo por encima de un susurro y suave mientras las palabras salían de sus labios en una melodía tentadora. Los mismos labios rosados que Sirius tenía diez minutos mirando antes de darse cuenta de que Lupin era prefecto.

Un prefecto...

Nada bueno.

Salir con un prefecto sería el peor movimiento que un problemático bromista como él podría hacer. Lupin le podría quitar puntos, tratar de que obedeciera las reglas, enseñarle moral y etiqueta, tal vez quisiera cambiarlo y hacer que dejara de hacer travesuras del todo! De un momento a otro, Sirius se uniría al cuerpo estudiantil y acatando sus deberes como ciudadano y estudiante de Hogwarts.

No. No. No.

Eso no puede ser.

Sirius se mordió el labio y miró fijamente a Lupin. Maldición, como deseaba a ese chico. ¿Cómo se suponía que decidiese entre una perfecta imagen de belleza (también candidato sexual en potencia) y su dignidad y sentido de auto-preservación? ¡Imposible!

A menos.

A menos de que Sirius lo cambiara a él primero; y lo convirtiera en un Merodeador certificado y creador de diabluras. Después de todo, era el más insistente de todos y cuando se decidía a hacer algo no había quien lo detuviera hasta conseguirlo. Además, una vez que él y Lupin estuviesen saliendo, no tendría más elección que escucharlo. Eso es lo que hacen los novios, ¿no?

'¿Algo del carrito, queridos?'

Sirius vio a la Señora del Carrito – Martha (según leía la tarjeta con su nombre), y sonrió. '¿Te puedo ofrecer algo, Lupin? Lo que tu quieras – yo invito.'

Sirius volteó para ver que Lupin ya se había levantado y estaba pagándole a la mujer por un puñado de ranas de chocolate. 'Lo de siempre, eh querido?' ella comentó amablemente, añadiendo un par de Pasteles de Calabaza en una bolsa de papel. 'No te ves muy bien este año. ¿Estás bien, Remus?'

Remus. El nombre del chico era Remus.

Sirius y Remus.

Remus y Sirius.

SiriusRemusSiriusRemus

'Estoy bien, señora,' Remus respondió en esa manera tan maravillosa suya, todo encanto silencioso y palabras mimadas. Sirius se lo quería comer entero y luego un poco más.

La puerta se cerró mientras Martha dejaba el compartimiento, y Sirius notó que Remus se estaba apoyando bastante en su bastón, mientras cambiaba la bolsa a su mano libre. Fue sólo cuando el chico empezó a cojear que Sirius se le ocurrió que tal vez el bastón no era una moda Mod sino una muleta.

'Estás cojeando,' una obvia declaración, aún un poco impresionado de notar los vendajes envolviendo la pierna derecha de Lupin, bajo su pantalón.

'Que observador,' murmuró sarcásticamente. La fluidez y tranquilidad en la que usaba su bastón le dijo a Sirius que probablemente no era la primera vez que lo utilizaba. Sirius se preguntó si la pierna de Lupin estaba fracturada.

'Digo, ¿por qué estás cojeando?' re-formuló Sirius, levantándose de su asiento para ayudar a su futuro novio y amor de su vida.

'Por la diversión,' Remus dijo en un bajo y mordaz tono, 'Cuando estoy libre, cojeo como pasatiempo.'

Sirius se hubiese reído si la situación fuese menos seria. 'Ven, pon tu brazo en mi hombro. Yo te puedo-'

Sirius apenas lo había tocado, cuando Remus lo tomó violentamente por el mentón y le dijo 'cállate', y lo besó con fuerza.

Sirius sintió que su cabeza explotaba, estrellas y constelaciones bailaban frentes a sus ojos y su cerebro decidía dejar de funcionar por completo. Fue ardiente. Muy, muy ardiente, y Remus no se molestó con las sutilidades de pedir permiso o besando progresivamente. Solo se sumergió, su lengua explorando cada rincón de la boca de Sirius, dientes pellizcando casi maliciosamente el labio inferior de Sirius. Las manos de Remus enterradas en el cabello de Sirius, apretándolo y atrayéndolo hacia sí mismo, casi haciendo que sus cuerpos pierdan el balance.

Cuando finalmente Remus lo soltó, Sirius estaba mareado con éxtasis, una sonrisa tonta formándose en su cara. Ya podía ver los pequeños corazones de amor enmarcando el rostro de Remus, a los ángeles trompeteando sinfonías y rapsodias épicas, también pequeños elfos verdes bailando tap sobre arco-irises y oro...

'Ganaste. Solo ve a buscar tu dinero ahora y deja de molestarme.'

Los corazones se quebraron y los elfos se vieron un tanto confundidos. '¿Cómo?'

'¿No era eso?' preguntó Lupin con frialdad, su rostro recordándole a Sirius las muñecas que a veces veía en las jugueterías – las de piel de porcelana y grandes ojos azules que se te quedan viendo por horas de un modo aterrador y sin parpadear. 'Una apuesta más grande tal vez. Seducir al Afeminado de la escuela y después abandonarlo a la semana. Veamos si usa una poción amorosa otra vez. ¿O acaso tenías que dormir conmigo?'

Sirius, ya sobrio de sus fantasías bordadas de oro, le pregunto,'¿De qué estas hablando? ¿Cual apuesta?' Cuando Lupin no le respondió y se volvió a sentar en su puesto, tan indiferente como siempre, Sirius lo siguió. 'Oye, en serio, ¿de que hablas?'

Sirius frunció en el entrecejo cuando Lupin siguió mirando por la ventana, la dura y reservada mirada de vuelta en sus ojos ámbar. Esos ojos: no lucían humanos, Sirius se fijó por primera vez. Eran ojos de un muerto, ese brillo tan singular que había visto en la plataforma solo era un truco de la luz. No estropeaban su hermosura, pero te dejaban con un vacío, una sensación de incertidumbre.

Un poco incómodo y siendo inepto en manejar situaciones complicadas, Sirius decidió que quizás sería tranquilizador para Lupin retomar la conversación donde la había dejado.

'Entonces, pensamos en bromas durante el verano entero. Pienso que deberías unirte a nosotros, como estamos en el mismo año y todo. Te agradará James; es genial y tal vez un poco menos maniático que yo, excepto cuando es sobre Lily Evans. Merlín sabrá lo que le ve a esa loca del infierno. Y está Peter, creo que te agradará también. Es buen amigo, aunque es algo irritante como idolatra a James.'

El esfuerzo descarado de Sirius por cambiar de conversación pasó por completo desapercibido por Lupin, quien estaba concentrado en la distancia, como perdido en las planicies y campos de maíz.

'Por supuesto, no te dejaré prestarles demasiada atención a ellos cuando estés conmigo y eso. No te quiero perder por demasiadas bromas ni nada por el estilo. ¿lo has notado? Hasta nuestros nombres suenan bien juntos. Sirius y Remus. Remus y Sirius. Somos la pareja perfecta, ¿eh?

Sirius tomó aire después de un largo rato y miró a Lupin, tallando lentamente el perfil del chico en su memoria y deteniendo en sus labios. Los mismos labios que lo habían estado besando furiosamente hace tan solo unos minutos. El recuerdo trajo pequeños corazones rojos a sus ojos otra vez y Sirius tuvo que quitarse la baba con el dorso de su mano para no parecer un maniático perdido.

'Sabes. Le dije a James que eras un Mod o algo así cuando vi ese bastón. Y tus ojos... al principio pensé que tenías postizas puestas.' Sirius rozó suavemente las pestañas de Lupin con sus nudillos – eran reales. 'Como piedras de ámbar,' susurró,' mi mamá las usa todo el tiempo, pero no le quedan ni la mitad de lindas que a ti. Tienes unos ojos preciosos, ¿algunas vez te lo han dicho?'

'Disculpame,' dijo bruscamente, empujando a Sirius a un lado y se encontró derretido en su asiento por culpa de esa voz de nuevo. De verdad necesitaba aprender como controlarse mejor cerca de Lupin; su cerebro hecho papilla todo el tiempo no sería precisamente deseable.

'¡Oye!' Sirius lo llamó, siguiendo a Remus una vez que se había compuesto y que sus agallas se solidificaran.'¡Oye! Todavía vas a Hogsmeade conmigo, ¿verdad? Oye! No abandones a tu cita, demonios!'

'Asumo que fue bien, entonces?' James preguntó, saliendo del compartimiento adyacente cuando escuchó gritar a Sirius. Una sonrisa de sabelotodo posada en sus labios y vio la espalda de Remus alejarse cuando cruzó a la izquierda y se desapareció en otro compartimento, probablemente el de Prefectos. 'Realmente encantador, Black. Ya los tienes de rodillas por ti.'

Sirius no le prestó atención, soltando un suspiro soñador. Lupin sería difícil de conseguir – un luchador de verdad. Perfecto. Sirius ya se estaba enamorando de él. Remus. Viendo a su mejor amigo a través de ojos acuosos, Sirius sonrió de lado, 'Jamie, mi amigo, creo que he encontrado al elegido.'