De las reglas sociales y otros males

Se masajeó el cuello con la mano, al tiempo que meditaba las palabras de Altaïr, tenían varios informantes dispersos en el Reino de Antioquia, pero la comunicación se había cortado hacía varias semanas. Malik había enviado algunos asesinos a investigar suponía que en un par de días la información le llegaría, hasta entonces no podía hacerle promesas a Altaïr sobre traer más acero o algún otro metal raro. Claro que podían intentar negociar con los francos en Akka, no obstante eso implicaría que el metal tendría que pasar por el reino de Jerusalén y parte de las tierras de Salah ad-Din, lo cual atraería mucha atención, ningún reino se sentiría cómodo si se enteraba que los Asesinos estaban adquiriendo material para forjar armas. Tampoco entendía la desesperación de Altaïr por tener el metal, el invierno se acercaba pero eso no quería decir que el camino a Masyaf se bloqueara, la última vez que había sucedido eso, eran todavía muy jóvenes.

—Supongo que una vez tengas el material, podrías hablar con Ezra para comenzar a forjar lo que deseas, aunque últimamente se ha quejado de que necesita un horno nuevo. —comentó Ra'uf mientras terminaba de desabrocharse las últimas correas de sus botas.

—Lleva años pidiendo un horno nuevo, Ra'uf —intervino Malik quien ya había terminado de quitarse las botas. Ezra era el herrero en jefe de Masyaf, desde luego que su trabajo era considerado primordial, no obstante a veces hacía demandas que rayaban en lo ridículo.

—Para acceder a las peticiones del Maestro va a demandar mejoras. —Ra'uf y Ezra llevaban una relación estrecha, aunque no muy íntima. Como Ra'uf era el maestro de combate, tenía a su disposición la mayoría de las armas, por lo tanto estaba al pendiente del estado de las mismas, si un aprendiz de Ezra metía la pata, Ra'uf era el encargado de hacérselo notar de inmediato.

Malik estaba a punto de objetar que Altaïr era el Maestro y que Ezra debía obedecerlo sin hacer demandas, pero justo en ese momento entraban al salón Al-Qaum, en donde les esperaba un espectáculo de lo más peculiar.

Maria estaba rodeada de algunos de los maestros de la Orden, Abu Ali entre ellos, parecían estar pasando un rato ameno pues la mayoría estaba sonriendo, aunque sin duda alguna la que más se estaba divirtiendo era ella. La mujer comenzó a hablar provocando que los hombres se silenciaran entre sí, prestando atención a cada una de sus palabras. Por un momento creyó que todo estaba bien porque Altaïr simplemente se había encogido de hombros, sin embargo, segundos después su amigo detuvo su caminar mientras hacía una cara de espanto que incluso Ra'uf notó.

Usualmente Altaïr actuaba de manera indiferente ante cualquiera de las ocurrencias de Maria, como si sus acciones fueran moneda corriente, que por primera vez expresara preocupación, le ponía los pelos de punta a Malik. Allah en su sabiduría sabía que esa mujer era capaz de escandalizar a la Orden entera en un segundo.

Yusuf, el maestro que enseñaba a los chicos a escalar apropiadamente, comenzó a toser alejando de sí su bebida. Maria se rió, provocando que Dushara, el maestro de danza, mirara su vaso con aprensión antes de sorberlo con cuidado, inmediatamente su rostro se tornó colorado con una mueca de desagrado.

—Lo ven, la prueba de fe —definió Maria alzando su vaso antes de beberlo de un jalón—. Y así es como los francos detectan espías —finalizó, cruzándose de brazos contenta con su trabajo.

—Y esa es la razón de que sean tan malos en combate —bromeó Yusuf.

—Oh, siempre dicen lo mismo solo porque no toleran las bebidas —se quejó frunciendo la nariz.

—Una copa de buen vino es algo digno de disfrutar, mas esto, Saida, no tiene sabor —se quejó Dushara mirando el vaso con desagrado—. Hujja. —Los hombres del lugar le ofrecieron a Altaïr los saludos habituales, Maria se limitó a alzar una ceja a manera de reconocimiento. Malik rodó los ojos, en su última plática con la inglesa había dejado claro que si bien Altaïr pasaba mucho tiempo con ella, no lo empleaba en instruirla sobre las costumbres más básicas, quizás ella no lo pensara de esa forma, pero incluso si no era su esposa, el que no le ofreciera deferencia al Maestro de la Orden se veía mal.

De inmediato los maestros se reacomodaron para darle espacio a Altaïr a lado de Maria, Ra'uf y Malik se incorporaron donde mejor pudieron.

—Nuestra querida, Saida, estaba enseñándonos sobre las diferentes bebidas del occidente —le explicó Dushara a Altaïr. Aunque los maestros que enseñaban a las mujeres, solían tener poco o nulo contacto con los demás hombres de la Orden, Dushara siempre se había sentido dispuesto a entablar relación con todos, las burlas que recibía por parte de los demás hombres por enseñar danza, parecían no importarle.

—Ella tiene un amplio conocimiento —añadió Yusuf.

—Lo sé —Altaïr trató de sonar indiferente pero su réplica se escuchó más como una lamentación. Maria se limitó a sonreírle como si hubiera dicho algo gracioso y beber de su copa—. Ha aprendido desde pequeña. —Malik tuvo el presentimiento de que no lo estaba diciendo a manera de elogio.

—¿Es costumbre de los francos exponer a los niños a bebidas embriagantes? —Malkiel, el erudito traductor de arameo y fenicio, era conocido por su estricta moral. Si bien él era un asesino en toda la regla, tenía muy arraigadas las leyes del Talmud. Aunque no estaba de parte de Abbas, sí creía que Altaïr estaba faltando a la moral por vivir con una mujer que no era su esposa. El que consintiera entablar platica con prácticamente una bi hejabi(1), resultaba cuando menos curioso.

Maria lo observó como si estuviera tratando de descifrar sus intenciones, acto que incomodó al hombre, quien como muchos, no estaba acostumbrado a que una mujer, que no fuera su esposa y muy probablemente ni ella lo hacía, lo interpelara de esa forma.

—Supongo que la respuesta es sí, pero no es con la intención de inducirlos al vicio —respondió sin inmutarse ante la reacción de hombre, sirviéndose más vino—. Es más fácil pillar una enfermedad por beber agua de pozo o río, que por beber alguna bebida preparada(2), a mi madre en particular le disgustaba ver agua en la mesa, aparentemente uno de mis hermanos murió por beber agua contaminada(3). —Malik tuvo la sensación de que la mujer estaba sospesando demasiado sus palabras, como si no quisiera revelar más de lo necesario—. De pequeña solía beber Ale(4), pero no recuerdo haber sentido los efectos del alcohol ni una sola vez. —Por un momento pareció que iba a decir algo más, pero solo una misteriosa sonrisa apareció en su faz antes de beber.

—Pensaba que a los francos solo les gustaba embriagarse —replicó Abu Ali, recibiendo aprobación de los demás.

—Nunca lo pongas en duda —exclamó Maria como si aquello fuera halagüeño—, es parte de entablar buenas relaciones, a ustedes les gusta tomar baños(5), fumar de esa larga pipa(6), eso sería excéntrico para los francos... además solo los más ricos tendrían sirvientes suficientes para acarrear el agua y calentarla.

—Pero no les parece un exceso ahogarse en la misma —si quien hubiera dicho eso fuera alguien diferente a Altaïr probablemente la inglesa lo hubiera tomado como una ofensa, sin embargo, Maria se limitó a reír y beber.

—Solo porque seas terrible para tolerar el alcohol, no significa que otros no puedan disfrutarlo. —Altaïr endureció sus facciones al voltearla a ver, en cambio las de Maria se volvieron jocosas.

—Así que toda su familia bebe. —No era raro que de pronto esos dos se enfrascaran en sí mismos haciendo sentir que los demás sobraban.

—Parte de una tradición familiar, supongo... —parecía que estaba recordando algunas cosas—, padre decía que nadie querría a una esposa que no pudiera entretener a sus invitados toda la noche y a los hombres les gusta brindar por las damas. —Quizás no había sido su intención pero aquellas palabras sonaron más escandalosas de lo que quizás la costumbre de los francos era—. ¿Qué dije mal? Es la costumbre... voy a odiarme por decir esto, pero las mujeres llevan una vida activa, deben organizar los banquetes, desde ordenar a los sirvientes para que atiendan a los invitados, decidir qué platillos se van a servir, son las encargadas de hacer que los invitados pasen una estancia agradable, una esposa que no participa en una vida social que beneficie al esposo es signo de exclusión, un estatus que no es recomendable —esclareció mientras rellanaba su copa una vez más.

Malik no podía imaginar a Maria haciendo nada de eso, parecía que la meta de su vida era luchar contra la sociedad entera.

—Y tú eras una hija ejemplar —replicó Altaïr, recibiendo un golpe en el hombro con el dorso de la mano.

—A ti tampoco te hubiera gustado pasar largas horas encerrado en tu habitación mientras abajo había fiesta —contraatacó tomando un trago de su copa—. Claro que tenía sus desventajas como soportar a vejetes impertinentes o mancebos torpes, pero los caballeros siempre estaban dispuestos a contar sus aventuras, aunque era evidente que exageraban en la mayoría, los bardos cantaban toda la noche hasta quedarse sin voz, los juglares animaban el ambiente, había comida de todo tipo y la bebida corría toda la noche —sus ojos se encendieron ante el recuerdo, aunque no era claro si por todo lo mencionado o solo la parte en la que había vino.

—Lo había olvidado —rumeó Dushara— en sus fiestas, los francos permiten que hombres y mujeres convivan. —Varios de los presentes negaron con la cabeza.

Maria rió antes de añadir:

—Seguro hay peores castigos. —Malik rodó los ojos al tiempo que palmeaba la rodilla de Ra'uf quien probablemente iba a decir lo grandiosas que eran las mujeres o alguna cosa peor.

—Mencionaste que tenías más de un hermano —intervino Malik antes de que la conversación se convirtiera en un campo de batalla velado sobre lo permisible en una mujer.

La inglesa observó la copa que sostenía entre sus manos, Altaïr le lanzó una mirada de advertencia. Al parecer había ido de un tema peligroso a uno prohibido. Esa no había sido su intención y si Maria no contestaba, se retiraría sin ofenderse.

—Sí, más de uno —contestó dejando la copa vacía sobre el suelo—. Yo tuve tres hermanos.

—¿Creció entre niños, Saida? —aventuró a cuestionar Dushara. De ser así quizás eso explicaría algunas cuestiones de su forma de ser.

Maria negó con la cabeza.

—Tenía tres hermanos y dos hermanas. Madre creía impropio que mis hermanos convivieran con nosotras, claro que éramos pequeños, cualquier prohibición era para nosotros algo divertido. —Era la primera vez que la escuchaba hablar con tanto entusiasmo sobre un tema personal, por lo regular la inglesa se limitaba a quejarse de su vida—. Excepto por Elizabeth... —por un momento parecía como si Maria se hubiera arrepentido de hablar, sin embargo continuó como si nada—: ella es un año menor que yo, era el tipo de hermana que iba a acusarte con tus padres por cualquier cosa que hicieras, además de empeñarse en hacer las cosas de forma tan perfecta que tus padres te lo restregaban en la cara todo el tiempo —les explicó al tiempo que llenaba y vaciaba otra copa.

Malik rodó los ojos, ¿había alguien con quien ella no discutiera todo el tiempo?

—Los hermanos son una bendición —recitó Malkiel.

—No era la única a la que Elizabeth exasperaba, aunque sin duda era con quien más discutía. Magdalene, quien es menor que Elizabeth, tampoco la toleraba por mucho tiempo. Maddy es del tipo de personas que siempre quieren encontrar bondad en todas las personas, nunca dice algo negativo de las mismas aunque estas sean maliciosas y le habla con el mismo cariño a sus seres queridos como a su peor enemigo.

—¿Ustedes dos se llevaban muy bien? —aventuró Dushara, Maria hizo una mueca mientras se volvía a llenar su copa.

—No exactamente —Esa era una respuesta que no sorprendía a nadie—. De pequeña Maddy era el tipo de hermana que te acompaña a todos lados sin darte un respiro. No era malo, pero sí molesto y problemático porque al no saber mentir, ni disimular, terminaba metiéndonos en más problemas. Mis hermanos y yo nunca apreciamos eso —finalizó bebiendo un trago.

—¿Prefería jugar con sus hermanos, Saida?

—James era mucho más grande que yo, además era el heredero, padre lo envío a formarse como Caballero cuando yo tenía seis, después de eso él tenía poco interés en jugar con niños. —La mayoría de los jóvenes de Masyaf perdían el interés de jugar con los menores cuando comenzaban su camino como asesinos—. Peter era dos años más grande... llevábamos una relación más estrecha —una sonrisa sincera apareció en su rostro—, él me enseñó a golpear con los puños cerrados, a patear a los niños en las espinillas, algunos movimientos básicos con la espada, a pescar, a tirarme desde los riscos.

Quien iba a pensar que el origen del mal se encontraba en un mocoso inocente.

—¿Su padre nunca le regañó? —preguntó Dushara asombrado. Quizás el hombre no fuera un asesino hecho y derecho, pero sabía las reglas de la sociedad.

—Cuidar de los niños no es labor de los hombres, eso es trabajo de la nodriza —declaró Maria con cierta frialdad, y antes de continuar volvió a tomar de su copa—, él estaba demasiado ocupado con sus labores como para prestarnos atención. —Nadie podría estar en desacuerdo con aquellas palabras, los hombres no se mezclan con los niños, eso era tarea de las mujeres. No obstante, Malik recordaba con afecto el tiempo que su padre les había dedicado tras las labores del campo—. Peter... era... de esos niños llenos de energía que no se saben estar quietos, solíamos jugar cuando estábamos juntos —Malik podía detectar el afecto en las palabras de la inglesa, ellos dos debieron ser más cercanos de lo que sus anécdotas pretendían señalar— también nos gustaba cabalgar en los alrededores e ir al pueblo a causar alboroto. Con el tiempo mi hermano fue quien más me recordaba que debía comportarme como Dios manda, él nunca dejó de hacer las mismas trastadas, solía decirle que si él no se detenía ¿por qué debía hacerlo yo? —bebió de su copa como si estuviera brindando por ello.

—Seguro cambió con el tiempo, cuando se hizo responsable de su familia.

Maria alzó una ceja ante el comentario de Malkiel al tiempo que volvía a llenar su copa. No obstante varios hombres secundaron la moción como si fuera algo natural, incluso Malik se atrevió a añadir que el trabajo cambiaba a los hombres.

—Era capaz de sentarse en una silla por un par de horas, suficiente para mantener a su familia, si a eso te refieres, pero por lo demás nunca cambió —comentó vaciando su copa de un solo trago—. Además, nosotros no trabajábamos, no sé por qué tienen esa fijación ustedes por el trabajo, pero para nosotros es insultante insinuar que hacíamos alguna clase de labor(7).

¿Cómo podía ser considerado un insulto decir que hacías algo productivo con tu vida?

—¿Ser mercenario acaso no es trabajo? —preguntó Altaïr, confundido con la declaración de Maria.

—Técnicamente, nunca fui mercenario. Tenía dinero para venir a tierra santa con mis propios medios, en el caminó encontré a Robert, él hizo el viaje de Inglaterra a Acre ¿sabías?(8) Y cuando me uní a los templarios ellos pagaban todo.

—¿Qué hacía su padre para mantener a su familia, Saida? —Era extraño pensar en que un hombre pudiera mantener a una familia de siete si creía que cualquier clase de labor estaba muy por debajo de él.

La pregunta sorprendió a Maria quien se tomó unos segundos para responder, que no para beber.

—Él poseía propiedades de diversas clases, así que se dedicaba a cobrar los beneficios.

Así que su conocimiento sobre el manejo de propiedades venía de familia y con ello, no necesariamente se refería a mantener en orden un casa, como había insinuado el día que la confrontó.

—¿Qué beneficios podían tener esas propiedades? —preguntó Abu Ali.

—Seguro están familiarizados con la renta de propiedades —esa vez Maria respondió con gran facilidad—. Él rentaba parcelas que una familia trabajaba y ellos tenía la posibilidad de pagar con dinero o en especie —Malik estaba seguro que había más de lo que ella decía, pero no estaba seguro de qué podía ser—, por tanto él no trabajaba, solo hacía tratos con otras personas. Mis hermanos hacían lo mismo con las propiedades que mi padre les dio, así que ellos no trabajaban. —De alguna manera aquello no sorprendió a Malik, el que Maria proviniera de una familia adinerada, quizás mucho más adinerada de lo que podían imaginar, tenía sentido. Ella estaba acostumbrada a pertenecer a la élite de la sociedad—. Eran... muy similares a mi padre.

—Un hombre honorable sin duda.

Maria río mientras llenaba su copa.

—Tan honorable como se puede ser con un sin número de amantes y bastardos... bueno mi hermano tenía una amante a la vez, creo. Mi padre podía tener más de tres —Abu Ali casi se atraganta con su copa de vino—, a ellas sí les prestaba atención hasta que se aburría de ellas, a sus hijos nunca —continuó la mujer sin inmutarse—. Al menos no mientras éramos pequeños, al crecer trató de usarnos a su beneficio tanto como fuera posible.

—Todas las personas deben respetar a su padre y a su madre —recitó Malkiel.

—No es faltarle al respeto a mi padre afirmar que no tenía interés en nosotros —rebatió la inglesa—, algunos de mis hermanos murieron de pequeños e inclusive cuando James falleció a mi padre no le interesó. Lo único que le interesaba era el poder, el vino y las mujeres. — Malik pudo sentir la tensión tras semejante declaración, ¿qué se podía comentar después de tan cruda revelación? ¿Qué se podía esperar de un hombre cuya única labor era gastar dinero?—. Cuando le anunciaron que James murió, mi padre tenía dos mujeres a su lado, le pidió a todos los que lloraban que se largaran de su presencia y le trajeran vino, un hijo que había desobedecido sus órdenes no merecía atención de su parte, podía hacer más hijos si le era necesario. —Por más que Malik se esforzara en ponerse de lado de Malkiel, no podía reprocharle a Maria la opinión que tenía de su padre. Incluso si no hubiese deseado mostrar su dolor, burlarse de una situación semejante era de mal gusto.

—Un padre nunca debería enterrar a su hijo —habló Abu Ali—, por muy terrible que este sea.

Maria asintió con la cabeza volviendo a beber.

—James, creo que él era un buen hijo... tenía diferencias con mi padre aunque nunca pelearon o trataron de matarse. Tenía poca relación con madre, mas mi madre jamás se preocupó por relacionarse con nosotros, quizás solo con Jhon, quien irónicamente huía de ella. —Era difícil imaginar crecer en una situación como aquella, con padres que en el mejor de los casos ignoraban las acciones de sus hijos—. Sin embargo, cuando se pelearon fue por defender a Maddy.

Maria volvió a llenar su copa vaciando la botella por completo.

—Maddy siempre fue hermosa, ya saben de este tipo de mujeres que donde quiera que vayan los hombres la siguen con la mirada, incluso dentro de las bellezas que tienen aquí, ella sería considerada como una joya.

—La belleza es una característica que corre dentro de su familia —le halagó Dushara.

La inglesa le miró como si hubiera dicho algo extraño, aunque aceptó la nueva botella que le ofreció el hombre sin miramientos.

—No lo digo porque sea mi hermana y no considerarías a Elizabeth bella —insistió con seriedad—, podría describirte que Maddy tiene el cabello rubio que llamamos silver, con una impecable piel blanca y los ojos de color azul muy claro, combinación que aquí sería suficiente para volverla exótica, sin embargo eso sería vulgarizar la apariencia física de mi hermana. Imagínala como gustes con esas características, añadido a eso su personalidad es dulce, amable, siempre dispuesta a ver lo mejor de las personas, incapaz de concebir maldad alguna... la hija o esposa perfecta en varios sentidos.

Malik no sabía si Maria idealizaba a su hermana o si por alguna extraña razón del destino, alguien así fue a nacer en una familia como aquella.

—¿Por qué su padre pelearía con su hermano por ella? —preguntó Yusuf.

—Porque demasiada bondad en este mundo te puede llevar a la ruina —contestó de inmediato Maria—, Naïve —exclamó en su lengua natal—, siempre creí que mi hermana era tan crédula que llegaba al punto de la estupidez.

Dushara intentó decir algo pero es difícil saber si uno tenía que aceptar estar de acuerdo en insultar a la familia de una mujer como la inglesa, o si debía oponerse, así que se limitó a beber con ella.

—Uno no puede ir por el mundo creyendo que todas las personas a tu alrededor, solo tienen buenas intenciones —sentenció con dureza—, y sin embargo, ella en verdad lo creía. Le dije varias veces que tenía que tener cuidado con los hombres, pero ella me decía que yo estaba siendo muy dura.

Malik aceptó una copa de vino de parte de Maria, al tiempo que respaldaba su idea de que las mujeres siempre tenían que estar cuidándose de las malas intenciones de los hombres.

—Nunca me enteré de todos los detalles, cuando sucedió el incidente yo estaba escuchando a los bardos, pero en una de las fiestas que mi padre realizó, uno de los jóvenes le tendió una trampa a Maddy para separarla de su dama de compañía y los demás invitados. De acuerdo a James estuvieron a solas por poco tiempo, por lo cual él nunca tuvo el tiempo necesario para "arruinar" a Maddy, no obstante quedarse a solas era suficiente(9). —Ra'uf exclamó unas palabras de pésame e incluso casi derrama el vino que Maria le había servido.

Solo había dos formas de salir de ello, casar a su hermana con el joven o asesinar al criminal, aunque eso no restauraría el honor de su hermana y por ende nunca se podría casar.

—Este joven no era un desconocido para la familia, James lo conocía más porque fueron compañeros de armas mientras se entrenaban como caballeros y no era un buen hombre... nunca llegué a conocerlo tanto, pero en las pocas veces que interactué con él me pareció una persona cruel, gustaba de usar la fusta con su caballo hasta el punto en que lo hacía sangrar, se divertía provocando accidentes entre los criados, e incluso tirarle rocas a los niños... mi hermano no podía permitir que Maddy terminara con una persona como él.

»Le rogó a mi padre negar la mano de Maddy, podían enviarla fuera del Inglaterra, teníamos familia en Escocia en donde ella pudiera casarse a pesar del incidente, incluso le propuso escotarla hasta Francia y no regresar hasta que estuviera casada, mas padre se negó. El muchacho le había hecho una propuesta generosa a cambio de la mano de Maddy —Cuando Maria quería sabía transmitir muchas emociones con sus palabras, el asco era palpable en cada una de sus sílabas—. Una vida de maltratos a cambio de poder, el precio por mi hermana era razonable para mi padre. James solo vio una alternativa.

Los hombres a su alrededor asintieron con la cabeza, sintiendo empatía con la decisión del hermano de Maria.

—Tuvieron un duelo justo, al menos eso fue lo que me dijeron, el joven murió antes de que mi hermano saliera del pueblo. Viajó a Francia en donde se vio involucrado en la última insurrección del Rey Richard, murió en batalla.

—Una muerte honorable —intervino Abu Ali con el sinceridad.

Maria asintió con la cabeza, alzando su copa.

Aye, aye. Cheers for the lad! —La expresión de Maria era difícil de discernir, no estaba molesta por las palabras de Abu Ali, mas tampoco parecía estar contenta. ¿Qué expresión podía tener uno cuando hablaba de la muerte de un hermano?

—¿Qué sucedió con su hermana? —preguntó Dushara cuando Maria volvió a dejar su copa vacía en el suelo.

—Lo que en realidad le sucede a toda mujer hermosa —respondió mientras uno de los ayudantes de cocina le llenaba la copa y le daba otra botella de vino—, se casó con un hombre viejo, gordo y apestoso —terminó para decepción de todos los oyentes.

—Usted nos ve con tan buena luz, Saida —rió Yusuf.

Malik nunca había escuchado a Maria halagar a un solo hombre, ni siquiera recordaba haber escuchado que se expresara de manera afable sobre Altaïr.

—No bromeo —sentenció antes de beber de su copa—, el hombre ya tenía canas, para él subir al caballo era toda una odisea y definitivamente no querías sentarte a la hora de comer a su lado.

—Pero ella es feliz —terció Dushara.

Maria le sonrió de manera sardónica.

—Tiene dinero suficiente para gastar en vestidos y joyas, supongo que ha de ser un consuelo —comentó con indiferencia.

—La familia es suficiente fuente de alegría, Saida —le regañó Malkiel.

A lo cual ella volvió a reír.

—Él solo sabía hablar de comida, Maddy tenía la cabeza llena de listones y telas, si se dirigían la palabra sin duda alguna sus pláticas debían ser fuente de sabiduría, además más de siete años y ningún hijo... como cristiana creo en los milagros, pero eso no quiere decir que los haya visto.

Abu Ali no sabía si reír o negar con la cabeza como lo estaba haciendo Malkiel, Maria tenía el don de provocar reacciones contradictorias.

—Podría decir que tuvo el final que merecía, pero de cualquier forma no creo que hubiera tenido otro diferente, su mente estaba llena de los romances idílicos que cantan los bardos. Creía que un día vendría su caballero de brillante armadura montado en su blanco corcel para llevarla a su castillo donde vivirían felices para siempre —De alguna manera, aunque la noción estaba plagada de un idealismo europeo, Malik creía que la mayoría de las jóvenes crecen pensando que los hombres son cosas que en la realidad nunca son, ni serán—. Ella podría ser la mujer más bella del mundo, pero para Padre eso sola convertía en un objeto que se podía vender más caro que los demás, mas al final iría al mejor postor, como a cualquiera de nosotros.

—Elegir al consorte de un hijo nunca es fácil, Saida —intervino Malkiel—, siempre encontraremos falta en aquel que se lleve a nuestros seres queridos.

—Cierto, algunos padres se toman la molestia de buscar la persona indicada para su progenie —concedió Maria mientras bebía de su copa—. Conozco algunos que inclusive piensan que sus hijas tienen en el cabeza algo más que cabello y asombrosamente les preguntan si el prospecto a marido les agrada.

Hubo algunos murmullos en la sala mas nadie se atrevió a formular una respuesta a la declaración.

—¿Su padre trató de presentarle prospectos a marido, Saida? —aventuró a preguntar Dushara.

Maria le sonrió asegurándole que no la había ofendido con su pregunta, no obstante Altaïr no tenía un gesto agradable en el rostro.

—Mi madre quería casarme desde que tenía 12 años(10), pero yo no estaba interesada en pasar a ser la propiedad de alguien. A tu pregunta sí, tuve que soportar semejante martirio desde esa edad. —Hubo varias risas dentro del círculo, la mayoría podía imaginar lo que les había deparado a los pobres incautos—. Algunos eran más ineptos que otros, desde luego.

—¿Su padre le preguntaba su opinión? —intervino Ra'uf, recordando el agrio comentario que hizo.

—¡Señor en el cielo! Nunca.

—¿Y cómo evitó casarse? —preguntó Malkiel con sincera curiosidad.

Maria les sonrió de aquella manera que indicaba que su cabeza revoloteaba con maquiavélicas intenciones. Todos esperaron con ansias que dejara de beber para continuar su relato.

—Bueno, no puede haber boda si el novio o su familia salen corriendo, ¿cierto? —Ninguno se atrevió a poner en duda sus palabras, bien sabían qué clase de escándalos era capaz de lograr—. ¡Ah, aquellos eran buenos tiempos! Me encantaba verlos dar las más ridículas excusas o salir corriendo sin una sola palabra.

—Las mujeres siempre son crueles con los hombres —bromeó Yusuf.

—Claro, porque tratarme como ganado es completamente halagador —se quejó antes de volver a tomar—. Su madre parió seis hijos, tiene buena casta —habló con voz grave, probablemente imitando a su padre—. Tres varones fuertes todos ellos, aunque tardó un poco, todas las mujeres son iguales, quieren rebelarse y uno tiene que tomar las riendas. Si hablas de una buena vaca o una marrana no dices palabras tan diferentes.

Aunque sin duda una mujer que tiene muchos hijos es alguien admirable, decirlo en esos términos suena un poco rudo.

—Pero seguro sus prospectos intentaron hablarle...

—¿De qué? —le interrumpió Maria—, estaban comprando una esposa, después de un heredero las mujeres no tienen ningún uso y no necesitas hablar para ello. —En la sala se extendió un silencio incómodo en donde los hombres observaron a todos lados menos a la mujer que hablaba.

—Pero al final su padre tomó en cuenta su... punto de vista, no la forzó a casarse —medió Malkiel.

El ambiente se enrareció de inmediato, como si de pronto hubiese aparecido Abbas para decir algún comentario hiriente. Altaïr contuvo la respiración mientras Maria se servía otra copa de vino y Malik supo la verdad, en realidad todos la intuyeron.

—Él me forzó —respondió con tranquilidad—, los hombres creen que la mujer es tonta, incapaz de hilar dos pensamientos seguidos, ¿por qué tendría que creer que cuando decía que no quería casarme, lo decía en verdad? Yo solo estaba mal, como todas las mujeres, ¿en qué momento de la vida tenemos una pizca de inteligencia que nos permita saber lo que queremos?

—¿No quería una familia? —el tono que usó Abu Ali fue suave, como si estuviera hablando con su hija.

—¿Sabe lo que es tener un hijo? —le cuestionó Maria—, no hacerlo, a ustedes les encanta hacer hijos, pero su trabajo termina ahí y aún así se supone que yo tengo que dejar que alguien a quien no conozco, no respeto, no tolero, no tengo interés, haga conmigo lo que quiera ¿Cuál es la diferencia con una prostituta? —Malik nunca había pensando en ello, las mujeres se limitaban a hacer lo que los hombres decía porque, porque, porque... ¿Qué opción tenían?—, Y se supone que debo dedicar mi vida a algo creado de esa circunstancia que no pedí, ni quise, ni desee. ¿Por qué no puedo hacer otra cosa de mi vida? No es como si todos los hombres fueran padres.

—Pero tener un hijo es algo hermoso, Saida —la forma en la que Malkiel lo dijo sorprendió a la mayoría, para un hombre tan serio, tanto sentimiento era extraño.

—Supongo, no lo sé, pero eso no quiere decir que tengo que hacerlo con cualquiera, hay gente a la que no le importa, pero mi meta en esta vida no es eso. ¿Por qué no podía aspirar a ser erudita, o artesana, o abogada, o soldado? ¿Por qué solo tengo que ser madre?

Malik había visto a Maria interactuar con niños, era muy buena con ellos, uno podría pensar que sería buena madre, como también era buena con la espada, administrando propiedades, enseñando a los jóvenes... no obstante, por el simple hecho de ser mujer, pareciera que no era importante nada de lo que hiciera si no tenía un hijo.

Aunque pareciera ridículo y trivial, lo cierto era que procrear sí era importante, incluso para ellos era una ley el tener hijos, era parte de su servicio a la hermandad, hasta ese momento nunca se había cuestionado la razón de ser de aquella ley, pues la descendencia era necesaria para la sobrevivencia pero Maria exponía elocuentemente varios términos. ¿Por qué debían obligar a las mujeres y a sí mismos a procrear cuando ambas partes no tenían ningún interés mutuo? En cierto sentido, la reclamación de Maria sobre no ser diferente de las prostitutas era muy válida.

—¿Qué sucedió con su esposo? —inquirió Malkiel, y Malik contuvo la respiración por un segundo, no le sorprendería escuchar la historia de una adultera, más no a todos les parecería divertido aquello.

Maria bebió de su copa sin inmutarse, más Altaïr miró directamente al profesor de arameo, como si lo retara a continuar por esa vía.

—Murió —respondió tras un largo rato, encogiéndose de hombros.

Los hombres le ofrendaron sus condolencias en diversos idiomas y religiones. Mas Maria le quitó importancia al asunto diciendo:

—Si Dios es justo, él debe estar en infierno. —Acción que provocó asombro, incluso en Ra'uf quien siempre era demasiado condescendiente con la mujer—. No era un buen hombre, pese a que le gustaba aparentar ser buen cristiano y poner cara de no rompo un plato, le gustaba intimidar a aquellos que consideraba por debajo de él, no se hacía cargo de sus responsabilidades, se pasaba gran parte del día bebiendo o jugando, gustaba de alardear de lo que no tenía... era un completo imbécil —sentenció sin remordimientos—. Todo eso se lo dije el primer día que vino a jactarse de que sería mi esposo, yo le advertí que si el atravesaba la puerta de mi cuarto, yo lo atravesaría con mi espada.

Era difícil imaginar que a Maria la obligaran a hacer algo en su contra. Sin embargo, no negaba que debió ser la mar de divertido escuchar esa escena.

—Eso no debió ser agradable.

—Él y mi padre hicieron un trato del cual yo nunca fui partícipe, eso no fue agradable.

Malik intentó decir algo pero ¿qué podría decir? Que era su deber tener un esposo, mas ¿por qué debió ser así? Claro, el curso natural de las cosas es que una mujer se case, tan pronto como pueda engendrar hijos, pero quién decía que ellas no podían ser algo más.

—¿Acaso quiso ser otra cosa que guerrera? —le preguntó Malik de repente.

María lo observó con extrañeza, como si hubiera hecho algo aún más raro que ella. Jugó con la copa en sus manos.

—Mi tío era un escriba, a él le gustaba recopilar historias del pasado, le encantaba ir de pueblo en pueblo escuchando las historias de los ancianos, también iba en busca de libros que hablaran sobre ellos, le fascinaban los mitos sobre dioses paganos, él era cristiano, pero le intrigaban todas esas historias, creía que valía la pena recordar a todas las sociedades antiguas... En Inglaterra las tradiciones son importantes, algunas de ellas son más viejas que William the Conquer(11), a mi padre le encantaba recitar nuestros antepasados hasta donde pudiera recordar. No éramos como ellos, pero venimos de ellos.

Yusuf asintió con la cabeza.

—Ninguna sociedad podría estar donde está, si no recordara sus antepasados, Mahoma nos dio una nueva forma de ver la vida, pero no nos transformó en algo que no reconocemos.

—Me encantaba escucharle todas las noches, a veces pedía que me repitiera la misma historia por semanas, nunca me aburría de verle escribir y dibujar esas preciosas ilustraciones. Era un trabajo tan majestuoso... le pedí a mi padre que mandara a un convento, él se rió y dijo que nunca le daría a la iglesia ni una moneda(12).

—Oh, pero ellas son tan... frías, Saida —protestó Dushara.

—En aquel entonces me parecía buena idea... luego supe que se me tendría prohibido escribir, y tampoco podría hacer copias de libros(13). No creo que hubiera durado mucho tiempo ahí. —Nadie podría objetar aquello, Maria era... bueno, no era una mujer de cristianos votos—. Ah, pero cuando era niña me fascinaba imaginar que viviría las mismas aventuras que todos los héroes o dioses de los que tanto hablaba mi tío.

—Nos gustaría tener el honor de escuchar las historias de su pueblo, Saida —intervino Abu Ali.

Maria sonrió ante la idea.

—¿Cuál era su favorita, Saida? —preguntó Ra'uf.

—Ah, es difícil de decir. Me encantaba escuchar las historias sobre los Tuatha Dé Danann(14), los Fir Bolg, los Muintir Neimhidh, los Muintir Partholóin, las sagas de la mitología de Cymru(15) también eran de mis favoritas, las historias del King Arthur... hay tantas historias como pueblos en Britania(16), pero una de las favoritas de mi familia, salvo por mi madre que detestaba cualquier cosa que no fuera cristiana, eran las sagas nórdicas. A mi padre le gustaba escuchar las historias sobre Thor, mi tío creía que Odín era un buen dios y a mí me encantaban las skjaldmö.

—¿Las qué?

—Skjaldmö, podría traducirse como: doncellas escuderas, eran vírgenes que elegían la senda de la guerra.

—¿Mujeres guerreras en la historia? —la incredulidad de la voz de Malkiel era clara.

—No eran las únicas, en Britania hay historias de mujeres que gobernaban solas, comandaban ejércitos, entrenaban guerreros, mi padre estaba muy orgulloso de mi abuela, quien había nacido en Skye, en donde Ulster, un héroe legendario, aprende el arte de la guerra de Sgathaich.

—Nusaybah bint Ka'ab, peleó y protegió a Mahoma ¿por qué te parece imposible en otros pueblos, hermano? —intervino Abu Ali.

—Claro, mas ella también era madre y esposa —puntualizó Malkiel como si quisiera hacer notar lo que faltaba en la vida de Maria—, nunca se negó a lo natural.

Maria bufó a manera de protestar.

—No puedo decir que odio estar con un hombre, ¿cierto? —Decir aquello era un pleonasmo, era evidente que disfrutaba la compañía de Altaïr— y tampoco es que odie la idea de una familia, pero quiero tener en mi vida algo más que solo eso. ¿Está mal aspirar a algo más en esta vida que lo que otros han determinado para ti? —le confrontó directamente.

Malik recordó las pláticas con Altaïr sobre esta mujer, hasta ese momento nunca había pensando seriamente en las razones de Maria para ser de aquella manera. Siempre todo le había parecido una especie de encaprichamiento, como si ella lo hiciera más por el placer de romper las reglas que por algún sentido más profundo, pero no era así. Maria tenía ambiciones en la vida como cualquiera de ellos, e incluso más que ellos ¿cuántos de los presentes deseaban tener más conocimiento? ¿mejorar sus habilidades físicas? ¿retarse a sí mismos?

—No está mal, Saida —intervino Malkiel— mas sin el papel primordial que la mujer tiene ¿qué pasaría con cualquier nación?

—Imagen por un momento que el único objetivo en su vida es engendrar un hijo, nunca les han preguntado si quieren, no tienen opción a decidir con quién quieren y no pueden hacer otra cosa que no sea eso. ¿Les gustaría una vida así?

Bajo esos términos, la vida parecía asfixiante.

—Eso suena horrible —declaró Abu Ali.

—Y sin embargo es la vida que nos obligan a vivir.

—No obligamos a nadie, Saida, a las mujeres... —insistió Malkiel.

Maria le miró con impaciencia.

—Sí claro, lo primero que hicieron ustedes fue aplaudir mis habilidades con la espada.

—Bueno, es en la naturaleza de la mujer... —trató de intervenir Yusuf.

—¿De acuerdo a quién? ¿a ustedes los hombres?

—Nunca he escuchado...

—¿En algún momento se les ha ocurrido preguntarle a las mujeres? ¿Les han dado una opción?

—Pero el orden en el que se mantiene la sociedad, dictamina que... —Malkiel seguó en la batalla.

—Creí que nada es verdad y todo está permitido.

El silencio que se hizo en la habitación fue profundo, Maria había lanzando un argumento contra el que nadie podía defenderse.

Yusuf se cruzó de brazos mientras meditaba las palabras de la inglesa, Malkiel en cambio se veía alterado, Abu Ali parecía más tranquilo como si aquel argumento no le sorprendiera, Ra'uf no dijo nada mas asintió con la cabeza, Malik no sabía exactamente qué sentir, desde luego que su reclamo tenía lógica, pero las implicaciones de su razonamiento eran tan profundas que parecía cambiar la base de sus mundos.

—Nuestro credo nos impele a ser sabios, Saida —se atrevió a romper el silencio Abu Ali—. Eso debería incluir cuestionar nuestras propias creencias.

Lo cual fue recibido con entusiasmo por la mayoría de los presentes.

—El papel de la mujer es primordial para el mantenimiento de nuestro credo. No creo que eliminar esa función sea benéfico para hombres o mujeres —No importaba que tan avanzada pudiera estar una sociedad o qué nuevos descubrimientos se hicieran en el campo científico. En cualquier parte de mundo y en cualquier época, la mujer era la única que podía dar vida—. Mas limitar nuestro alcance a lo único que conocemos sin atrevernos a ver más allá de nuestras narices, no es algo que los asesinos deberíamos consentir —terció Malkiel con seriedad—. Mejores caminos hemos de elegir, aunque eso implique modificar nuestros senderos seguros.

—Es un honor que decida enseñarnos a ser mejores —aseveró Yusuf.

Maria tenía una mente muy rápida para las afrentas, pero no tenía ni idea de cómo lidiar con los halagos, la suspicacia la acechaba como una sombra.

—Yo...

—Compartamos un buen banquete nocturno —sugirió Dushara antes de llamar por los sirvientes.

—¡Ah! Con más botellas de buen vino —añadió Yusuf.

Noción que fue aprobada con emoción por Maria. Altaïr gruñó mas no hizo ningún intento para detener a los asistentes. Malik sabía que a su amigo no le gustaba el alcohol, al menos no después de las terribles experiencias que había tenido cuando era más joven, él nunca se había negado a probar un par de copas, Ra'uf también parecía bastante entusiasmado. Sin embargo, pese a la molestia que pudiera causarle a Altaïr, lucía mucho más tranquilo y es que por primera vez Maria estaba conviviendo con los asesinos sin estar a la defensiva... aunque había que admitirlo, quizás también se debía al estado de ebriedad en el que se encontraba.

Este capítulo me costó bastante tiempo realizarlo, por toda la investigación, pero también por la trama, de hecho existen varias versiones de este capítulo porque daba para explorar muchos temas. Al final creo que esta es la mejor versión, porque pone a Maria en una perspectiva diferente y le da un avance a su relación con los asesinos. ¿Ustedes qué opinan?

Gracias por leer.

(1)Bi hejabi, literalmente: sin velo. Malik hace referencia a la semejanza que encuentra con una Almet (cortesana).

(2) El agua de aquella época debía estar bastante más limpia que la de hoy día, no obstante los lugares en donde almacenaban el agua o bebían el agua, no tenían la misma limpieza. Varios historiadores aceptan que beber agua en ese entonces podía ser peligroso por lo que había cierta preferencia por beber otro tipo de bebidas. Las bebidas alcohólicas de aquel entonces, pasaban por procesos que mataban a los microbios a diferencia del agua que se tomaban directamente del río o pozo, esto no quiere decir que la gente no bebía agua o no sabía que beber agua contaminada era malo, solo que pese a tener ciertas precauciones, había factores que ellos ignoraban.

(3) En aquel entonces, lo que hoy consideraríamos una simple diarrea o gripe, era capaz de matar a muchas personas porque la medicina no estaba tan avanzada o bien los mismos intentos de salvar a las personas las mataban. Era común beber brebajes con los ingredientes más extraños o la favorita de la ilustración: desangrar a las personas. En el mejor de los casos, recomendaban orar y encomendarse a dios.

(4)Ale, cerveza de fermentación alta. Es considerada la bebida de la edad medida, puesto que tenía varios nutrientes y salvaba a los niños de enfermar por beber agua no purificada. De acuerdo a los textos, estas cervezas no tenían graduación alcohólica o bien era tan baja que de todas formas era imposible embriagarse. Las cervezas con mayor graduación alcohólica, eran consumidas en fiestas, tabernas, etc.

(5)Hammam, baño turco o árabe. Eran y en algunos lugares aún siguen siendo puntos de encuentro social muy importantes, tanto para hombres como para mujeres en el medio oriente.

(6)Hooka/Shisha/Narguile/etc: La forma actual surge alrededor del siglo XV, no obstante, se tiene evidencia de hasta 1320, varios dicen que incluso años antes, ciertamente hay disputas alrededor de la fecha y el país de origen. Lo que sí se sabe es que su uso era común incluso antes de que se popularizara. Históricamente, quizás no existiera en el siglo XII, pero bah, un anacronismo no hace daño, además, estamos con los supuestos fumadores de hachís.

(7) Recordemos que Maria es una noble, aunque no ha declarado esta última parte. Ya había comentado que no es lo mismo ser noble a ser un mercader aunque este último tuviera más dinero que el noble. La nobleza, se jactaba de no tener que trabajar para tener dinero o el estatus que tenían, este es un punto un poco complicado de explicar. Pero basta decir que insinuar que alguien trabajaba era sumamente ofensivo.

(8)Robert de Sable y Ricardo I de Inglaterra eran amigos, inclusive se sugiere que Robert obtuvo el mando de los Caballeros Templarios en parte por influencia del Rey Ricardo. Cuando Ricardo I hace el juramento de ir a Tierra Santa, viaja de Francia (o lo que hoy conocemos como Francia) a Inglaterra, junto con Robert y éste último parte con los soldados ingleses antes que el Rey mismo.

(9)Hombres y mujeres solteros no debían convivir juntos sin un chaperón, esto era para impedir relaciones sexuales o algunos otros comportamientos ilícitos (como beber, etc.), pero en general era para evitar seducciones. La presencia de un adulto garantizaba la virtud de la joven, en cuestión. En aquellas épocas, el que un joven y una jovencita se quedaran a solas sin vigilancia, significaba para la joven la ruina pues se tenía por perdida su virtud (así fueran 10 minutos), el joven estaría comprometido por honor, a ofrecer su mano para restablecer la virtud de la joven. Aunque ambos juraran y perjuraran sobre la biblia que no habían hecho nada, la sociedad siempre creería que la virtud de la joven había sido robada. El hombre podía elegir no casarse y aunque sufriera cierta censura de sus pares, podría rehacer su vida, la joven en cambio sería vista por toda la vida como una cualquiera además de deshonrar a su familia, quien no podría ser admitida en otras casas, tiendas e incluso la iglesia, y si tuviera hermanas, ellas también se verían como mujeres carentes de virtud, por tanto no podían casarse. Un hombre honrado no podía llevar a otras casas o a sus familias, mujeres sin virtud. A las mujeres de toda esa familia se les cerrarían las puertas.

Otra manera de resolver la situación sería que los hermanos mataran al ofensor, aunque esto no garantizaba que la joven pudiera casarse, por muy virtuosa que ella fuera y que se comprobara que seguía siendo virgen. La familia también podía optar por mandar al exilio a la joven o sacarla del hogar y dejarla en la calle, jamás volver a mencionar su nombre y esperar a que el escándalo pasara.

Hoy día nos parecerá drástica, ridícula o absurda la simple idea de que cinco minutos a solas con un hombre son suficientes para comprometer nuestra virtud y que eso signifique gran cambio, no obstante en aquellas épocas, basta decir que significaba la destrucción entera de toda una familia.

(10) En aquella época, era la edad mínima que una mujer debía tener para poder casarse legalmente. No eran extrañas las novias de esa edad, extraño era que una mujer no tuviera marido antes de los 20, para entonces era considerada una solterona.

(11) William the Conquer, o Guillermo el Conquistador, es quien unifica y da forma a la amalgama de reinos y costumbres que hoy día conocemos como Inglaterra.

(12) Para entrar a los conventos o abadías las familias le pagaban al lugar una cierta cantidad (una dote), variaba de acuerdo a la fama del lugar y la posición de la familia.

(13) Durante la edad media, estaba prohibido enseñarle a una mujer a escribir, a razón de que esto podía inducirla al pecado. Incluso Eleonor de Aquitania, reina de Francia e Inglaterra, pese a ser una de las mujeres más poderosas del siglo XII, no sabía escribir. Se le podía enseñar a leer a una mujer si se contaba el permiso de la iglesia, aunque lo recomendable era que se le mantuviera ignorante. En los conventos usualmente solo la directora de la abadía o el convento sabía escribir.

(14) Tuatha Dé Danann, Fir Bolg, los Muintir Neimhidh, los Muintir Partholóin vienen de la mitología Irlandesa.

(15) Cymru, Gales.

(16) En una sola isla, coexisten varios países que en la actualidad y en el pasado conforman lo que conocemos como Bretaña o Gran Bretaña si prefieren. Maria misma es un conglomerado de ese bagaje cultural, es difícil separar una mitología de la otra porque se influencian, las historias que hoy nos llegan del Rey Arturo y Morgana son un claro ejemplo, ya que ambos tienen características de la mitología galesa, que se mezclan con elementos de la Britania de los romanos y del cristianismo.