¡Stop!

Hola a todos y a todas mis queridos y queridas lectoras. Aquí me hallo con el último capítulo de esta Historia que...bueno ha durado mucho.

Antes que nada quiero decirles gracias ante mano pro aguantarme tanto tiempo.

(Sobre todo a su paciencia y lindos comentarios que me alientan a seguro en esto, no os voy a mentir)

Ya sé que quieren leer el capítulo , pero solo quiero hacerles cuatro advertencias antes de que se pongan a leerlo.

1.-¡Es largo de cojones!

2.-Antes de leerlo vayan al baño, meen , caguen y etc...

3,-Vaya a por palomitas y su bebida.

4.-Espero no haberles decepcionado y disfruten la lectura.

PD: Alto contenido Naruhina y lemon...creo que voy a llorar , porque lo he terminado. T_T


Capítulo 20. Battler for the sun.

Vale. Sí. Me los merecía.

¡Claro que me merecía un par de golpes por parte de Sasuke por mi estúpido comportamiento!

Pero este Uchiha se había pasado de la raya, tanto así que al final terminé devolviéndole un par de golpes también por haber coaccionado a mi mujer, por besarla, tocarla e incluso me había insinuado ¡que se la quería tirar con esa asquerosa sonrisa arrogante suya!

¡Infamia!

¡Maldito bastardo!

¿Cómo pudo?

¡Qué rabia!

Como disfruta joderme la vida...

Pero, ¡ah!... espera un momento... paré en seco mi marcha cerca de los dominios de los Hyûga al caer en cuenta de algo que había dicho... Espera... yo... acabo de decir...

¿Mi mujer...?

Tal cual había terminado de formular la pregunta mis ojos se enfocaron en una inconsciente Hinata que yacía en mis brazos con su carita de ángel, con pinceladas de esa inocencia que me encanta corromper.

Automáticamente una sonrisa orgullosa y arrogante se formó en mi rostro al pronunciar, y esta vez en voz alta, lo suficientemente audible para mí...

-Eres mi mujer... Hyûga Hinata.-

Una pequeña carcajada me acompañó a reanudar la marcha hasta las puertas de la mansión Hyûga donde tenía que dejar a Hinata con la excusa de que se había desmayado por el cansancio...

Vale, sí. Una excusa pobre, trillada y hasta absurda, pero es que no se me ocurrió otra cosa y para cuando se me iluminó una mejor, frente a mí estaba uno de los sirvientes, guardias o qué sé yo de los Hyûga que me oteó con ojos analíticos al observarme traer entre mis brazos a la primogénita del clan y legítima heredera inconsciente.

No tardó ni dos segundos en reaccionar al ver a Hinata en ese estado quitándomela de las manos sin apenas dejar que me reactivara.

-¿Qué le ha pasado a Hinata-Sama?.-

-No, no ha sido nada grave, sólo necesita descansar o eso me dijo Sakura-Chan... -Mentí. Sí. Esa era mi otra buena excusa.

-¿La señorita Haruno?.- Yo asentí ante su pregunta mientras observaba como este la miraba con preocupación y un deje de felicidad que no me gustó nada.

-Bien. Supongo que gracias entonces.-

-¡Hey, espera!.- Lo detuve sin darme cuenta, la verdad es que quería quedarme con ella aunque suene descabellado por mi parte y más aún sabiendo que no me lo permitirían... aún así...

-¿Se le ofrece algo más Uzumaki? .-

-La verdad es que... ¿No necesitas ayuda para llevarla a su habitación? .-

-No, gracias. Puedo solo, además Hinata-Sama es muy liviana. De hecho.-Pasó un oteo rápido a mi persona y prosiguió.-Parece que es usted el que necesita ayuda...-

-¡Ah, bueno! Yo estoy bien de verdad.- Contesté al ver que se refería a mis heridas de "guerra".- Sólo decía... por si acaso ya sabes... por ayudarte.-Intenté sonar casual pero nada, al contrario me puse nervioso, tanto así que agarré al tipo por la manga de su camiseta inconscientemente.

-Disculpe, ¿se le ofrece algo más?.-Curvó una ceja.

-¡Ah! No, ¿por qué? .-

-Porque me está halando, y con fuerza, mi ropa.-

-¡Perdona, perdona! Es sólo que... -Reí con nerviosismo rascando mi cabeza sin saber muy bien como actuar.- Quiero... bueno, sólo quiero asegurarme de que estará bien cuando despierte.-

-Sí. No se preocupe, queda en buenas manos.- Lo solté a regañadientes.- Con su permiso, gracias y disculpe las molestias.-

-No fue... -¡Pump.- Nada... -El sonido del portazo que pegó la puerta en mis narices retumbó en mis tímpanos junto a una media sonrisa que significan que ahora viene algo peligrosamente divertido y necesario.

Sí. Iba a dejarle tiempo suficiente para que dejara a mi mujer en su habitación para yo poco después infiltrarme en sus dominios para estar junto a ella cuando despierte.

Aún teníamos cuentas pendientes, cosas importantes que puntualizar y aclarar aunque algunas ya se daban por sentadas yo necesitaba su confirmación, necesitaba más de un sí, y miles de, "te amo Naruto-Kun"

Sonreí con eso último. De hecho, sentía como algo en mi estómago se removía de sólo pensar e imaginar que me lo dijese con ese tono de voz tan dulce e inocente que me encantaba y que en otras circunstancias me encendía como pólvora.

¿Estúpido, no?

Después de tantas veces que me lo ha dicho, de tantas veces que me he negado a aceptarlo, de oírlo como cierto, debido a la contradicción de sus actos, de malentendidos de por medio, de errores míos y suyos, de terceros que más que ayudar lo estropeaban más...

Sí... necesitaba con urgencia a Hinata en ese momento... necesitaba sus abrazos, necesitaba sus besos... necesitaba sus te amo, necesitaba que me... me mimara, que me tranquilizara, que me dijese que yo era el único, que no había nadie más, aunque yo sabía que era el único hombre en su vida, el primero y el último en todo... necesitaba que ella me lo susurrase al oído mientras acariciaba con dulzura mi cabello... necesitaba estar seguro al cien por cien y sólo ella podía curarme por completo de esto.

Es cursi... pero no me importa. Es lo que quiero, es lo que siento, es lo que más anhelo, lo que necesito para estar bien.

La necesito a ella.

Media hora exacta fue lo que tardó el tipo en dejar la habitación de Hinata. No tardé ni un pestañeo en ver la forma de meterme en su habitación sin ser visto, aunque he de reconocer que esta vez me costó mucho esfuerzo llegar hasta ella porque a pesar de que mi cuerpo cura sus heridas automáticamente por ya sabemos quien, aún sentía dolor en mi labio partido, así como, en unas cuantas partes más de mi cuerpo que me encargaría yo mismo de curar cuando llegase a la morada de mi dulce Hinata.

Cuando llegué a su habitación no se me hizo difícil entrar, puesto que su ventana como de costumbre se hallaba abierta. Lo primero que buscaron mis pasos, mis ojos, mis sentidos e hizo saltar a mi corazón mezclando antiguas heridas... porque aquí fue donde todo empezó...y donde terminaría... aquí en esta habitación ordenada, que huele a ella... a lavanda... fue donde nuestra pesadilla empezó... y aún así...

-No me arrepiento Hinata... -Le susurré cerca de su oído mientras besaba su frente con una tenue sonrisa pintada en mi rostro para poco después dirigirme a su cuarto de baño a limpiarme la sangre seca de mi labio inferior.

Me hizo gracia el hecho de que sabía a la perfección donde estaban todas las cosas de ese habitáculo. Cuando entré al aseo automáticamente supe donde debía buscar el botiquín tomando prestadas las cosas necesarias para curarme, así como, limpiar la sangre seca de mis magulladuras.

Salí con el botiquín entre mis manos cerrando con suavidad la puerta del cuarto de aseo para sentarme en el suelo frente a la cama de Hinata, bueno lateral para ser exactos, apoyando mi espalda en la mesita de noche de color ocre. Sin proponérmelo sonreí al verla dormir, la verdad es que parecía cansada, extenuada, y no me extraña, yo estaba igual tanto física como mentalmente, aunque creo que más mental que otra cosa.

Abrí el botiquín de color gris sacando, con cuidado de no hacer ruido para no despertar a Hinata y mucho menos levantar sospecha de mi presencia allí. Lo primero que saqué fue el algodón, seguido del agua oxigenada y el alcohol. Mojé un poco el algodón con el agua oxigenada para colocármelo en la herida del labio, no escocía en absoluto, lo repetí varias veces hasta que cogí otro algodón pero esta vez... el dichoso alcohol.

Este sí que ardía y escocía sin dejarme tregua a no quejarme al sentirlo en contacto con mi piel.

-¡Ay!... ¡Auch!... como escuece esto... mierda... ¡Aaaau! -

¡Ah! Esta mierda ardía como el infierno. Intenté no quejarme mucho siseando varias veces al oír un suspiro de Hinata que me sobresaltó pero que pasé de largo al observarla aún durmiendo sin percatarse de mi presencia.

No tenía intención de despertarla la verdad, aunque me moría de ganas por hacerlo. Meterme en su cama bajo esas mantas, abrazarla, besarla y sí, seamos honestos, meterle mano mientras dormía para así despertarla con cariño, claro que también quería acariciarla e incluso mimarla, era contra lo que estaba luchando en ese instante.

Luchaba contra mis propios deseos e impulsos por estar cerca de ella.

Mis impulsos, mis ganas, mis deseos, eran ahora mismo mis propios enemigos.

-Lavanda...-

Oí o me pareció escuchar. No lo supe muy bien, tampoco estaba seguro, a lo mejor me estaba traicionando el subconsciente pero verla removerse en la cama hizo latir mi corazón con fuerza. Parecía que me estaba faltando el aire de sólo pensar que se estaba despertando porque me ponía nervioso lo que pasase si ella... por cualquier cosa, motivo, razón o circunstancia... llegara a...

Rechazarme...

Eso me daba pavor tan siquiera pensar.

¿Y qué se suponía que haría yo si ella me dejase?

¿Habría valido la pena pasar por todo esto para nada?

No sabía... no... no... no... mejor no pensaba en eso porque ya iba a empezar a hiperventilar y eso no era sano, no era bueno. Tenía que calmarme, respirar profundamente y afrontar cualquier cosa... cualquier cosa que ella decida.

Porque sí.

¿Para qué me iba a engañar?

Todo dependía ahora de ella.

De Hinata.

Yo le dejaría en claro que la amaba con locura angustiosa. Que estaba dispuesto a aceptar mis errores, aceptaría cualquier castigo por ellos si ella aceptaba estar conmigo como tiene que ser.

Como novios, pareja, amantes, amigos, como... hombre y mujer.

No, espera, como amigos no.

No podría ser su amigo, la amo demasiado, como para soportar esa categoría de relación.

Sí... eso era lo que tenía que decirle. Que la amaba, que me perdonase mis múltiples estupideces, lo mucho que me gusta, que me encanta lo que me hace sentir, que me fascina como soy cuando ella está conmigo, que me enciende muchísimo tan sólo con ponerme un dedo encima... sí, tengo que ser sincero con Hinata... entonces... yo... nosotros... o sea yo...

¿Por qué cojones estaba tan nervioso, joder?

Atento.

Captó por completo mi atención cuando la vi removerse un poco en la cama.

Estaba completamente expectante a sus movimientos. Concentrado en cualquier cosa que ella hiciera... la observé con atención girarse boca arriba y seguramente con sus hermosas perlas despiertas sintiendo cada vez más rápido el latir de mi corazón, así como, mi estómago encogerse.

Estaba nervioso, ansioso por saber que nos depararía a ambos después de nuestra charla.

-Estoy en mi habitación... -

Enunció con voz tenue incorporándose con suavidad fijando su vista en mí. Y yo... yo sentí que me consumían los nervios. Mi estómago estaba revuelto en un sin fin de cosas raras... como si un vacío se hubiese abierto en él. No sabía como reaccionar y eso que había pensado qué hacer o qué decirle cuando despertase, pero a lo único que atiné fue a hacer una especie de sonrisa torcida que creo yo delataba mis nervios.

-¿Te desperté, verdad? .-Sonreí durante un instante para acto seguido volver a hablar al ver su cara de sorpresa y desconcierto.-¡Oh, lo siento! Tomé prestado el botiquín que estaba en tu cuarto de baño, en cuanto termine lo dejo todo tal y como estaba.-Solté una risita nerviosa que duró un pestañear cuando vi a Hinata a mi lado con expresión preocupada, que, debo admitir, me derritió.

-¡Oh, Dios Naruto! ¿Qué te ha pasado? .-Se acercó a mi rostro quedando de rodillas frente a mí haciéndome sentir feliz y ciertamente algo más relajado manifestándose en una sonrisa tranquila.

Esa expresión de preocupación suya, era hermosa.

-¿Estás bien?.- Le pregunté acariciando su bello rostro sin poder contenerme.

-Yo debería preguntar eso, ¿no crees? .-

Tan... tan linda... tan... ¡ahg! ¡Encantadora!

Esa expresión preocupada con esos ojos, ese delicado rostro me hizo casi suspirar cuando sentí como sujetaba mi mano que se encontraba en su mejilla bajando con delicadeza quitándome el algodón para seguir ella con mi antigua acción.

- Dios mío Naruto... ¿Qué te ha pasado? ¿Estás bien? ¿Por qué no vamos a un hospital? ¿Qué haces aquí? ¿Qué hacemos aquí en mi habitación...? ¿Qué pasó con Sasuke?

Demasiadas preguntas para tan pocas respuestas.

Sabía de antemano que al despertar tendría que contarle todo lo que había pasado al igual que ella tendría que darme ciertas explicaciones... pero esa última pregunta era la misma que yo quería hacerle, es más... al pronunciarla su reacción fue bastante turbada y eso no me gustó nada.

La observé, la sentí inquieta cuando su respiración empezó a cambiar deteniendo su acción de curarme y eso que estaba deseando que fuese mi enfermera pero a la vez sabía que... tenía que disculparme con el amor de mi vida.
Arrepentido no estaba, pero si estaba dolido por varias razones, con ella, conmigo, con el mundo...

-¡Ah! - Escapó de su boca al sobresalto que sintió al percibir como agarraba su muñeca y la dirigía hacia mi herida sin dejar de mirarla.

Quería que se concentrase en mí, sólo en mí, en nosotros, no en terceros. Y la única forma de obtenerlo, de que entre los dos todo fuese como la seda era ser sincero. Y aunque puede que saliera perjudicado, acribillado en dolor, iba a tomar una decisión de valientes, no más cobardía.

Iba a decirle todo lo que sentía, iba a hacer lo que mejor se me daba... ser honesto con ella.

No quiero perderla y estar perdido sin ella.

-Hinata... continúa... por favor... cúrame... -Hablé suave intentando relajarla, tanto así que obedeció sin más. Solté su pequeña muñeca cuando sentí ese asqueroso ardor del alcohol.

-!Au!... duele...-

-¡Ah! Lo siento... Lo haré más despacio, ¿si?.-

-No... -Negué moviendo la cabeza con suavidad. -Está bien, soy un poco quejica... soy un mal paciente...-Sonreí contagiándole y sacándole una bella sonrisa de esas que me gustan.

-Está bien... procuraré de todas formas hacerlo más suave... -La tenía tan cerca que me era ya imposible no tocarla...

Consciente o inconscientemente me atreví a jugar con uno de sus mechones azules que tanto me gustan. Su cabello es precioso, suave, sedoso... todo en Hinata me parecía hermosamente delicado...

No sé que me pasaba pero estaba hipnotizado, embobado con su belleza, con su delicadeza... era el amor que siento por ella, era el ambiente, la luz tenue de la habitación, qué mierda sé yo qué era que estaba bajo su dominio... todos mis sentidos estaban puestos en ella.

-Hazlo como quieras conmigo...-Mis ojos bajaron a sus labios... quería besarla... con hambre... -Pero no pares... quédate aquí conmigo... seré bueno...-

-Ya eres bueno...-

¿Qué yo era bueno? ¡Por favor! Si aquí el ángel era ella y yo un monstruo que sólo pensaba en devorarla por completo, en absorberla para mí... Tenía que centrarme en otra cosa que no fuese en abrazarla, besarla... mierda... que difícil me era no pensar en ello teniéndola tan cerca...

Había pasado tanto tiempo sin tenerla así, sin estar así... tan mía... la echaba tanto de menos...

Fueron, no sé, un par de minutos, tal vez cinco, en los que el silencio se cirnió entre nosotros, en los que me autoinfligí enfriar mi mente... aunque funcionó por un tiempo aquello terminó cuando volví a pronunciarme deteniendo sus acciones.

Ya era suficiente. Teníamos que hablar.

-Hinata.- Enuncié con seriedad sujetando sus muñecas en un estúpido intento por impedirle que escapara de mí y la situación.

-Sí...-

-Supongo que te estarás preguntando varias cosas, ¿verdad?.-

-Sí.-Asintió.

-Bien. En primer lugar y antes que nada... te diré que... -Me interrumpí para rascarme la cabeza soltando así una de sus muñecas sin saber muy bien como explicarme, yo no soy bueno con las palabras pero lo iba a hacer saliese como saliese.- Que... responderé a todas y cada de tus preguntas sin chistar. Sabes tan bien como yo que entre los dos no está todo dicho, ¿verdad? .- Pasé de su muñeca a sujetar su mano entrelazándola con la mía haciéndole ver que estaba con ella, que estaba nervioso, necesitado de su lado comprensivo y paciente brindándole una media sonrisa que correspondió de igual forma cuando apreté mi agarre.

-Sí...-

-Bien... pues sólo déjame pedirte una cosa, ¿si? Y entonces responderé a todo lo que quieras, te diré todo lo que desees y más, lo prometo.-Asintió como respuesta automática mientras soltaba su mano moviéndome para cambiar de posición soltándola por completo y alejándome unos metros de ella.

Lo que iba a hacer y pedir era algo idiota pero... pero necesitaba sentirla lo más cerca posible de mí. No quería escapar ni que ella escapara de esto.

Me moví lo suficiente para recostar mi espalda en la tabla de madera de su cama con las piernas completamente estiradas echando mi cabeza un instante hacia atrás mientras suspiraba profundamente liberando la tensión que sentía en ese momento. No era fácil... pero tampoco difícil... sólo estaba nervioso.

-¿Quieres encender la luz o prefieres que hablemos a oscuras?.-La noche estaba ya sobre nosotros, quería verla y que ella me viese.

-No, está bien así...-

-¿Segura?... A mí me gustaría verte... Aunque bueno... no creo que quieras mirarme a los ojos, después de todo te he hecho mucho daño... Está bien... Per...-

-¡No! No es eso... No.-Me interrumpió de forma sorpresiva y no lo negaré, hizo brincar mi corazón.- Está bien lo que dices.-

-¿Entonces...? ¿La encendemos?.-

Ni siquiera respondió simplemente estiró su mano apretando el interruptor encendiendo así la luz de la mesita de noche para volverse hacia mí mientras sonreía victorioso. La vi ¿ansiosa...?

-Ya...Ya está...-Contestó acomodándose en su sitio.

Al otearla con claridad y mejor, supe enseguida que estaba nerviosa, puede que incluso más que yo, aunque no negaré que estaba, muerto de miedo no, pero si temeroso a lo que pudiese pasar de forma negativa entre nosotros. Pero aún necesitaba algo... aún no la tenía cerca de mí como quería. No lo suficiente como para no escapar de ella.

-Hinata.-Pronuncié su nombre con decisión.- Antes de nada, de contestar a todas tus preguntas, dudas o de yo mismo empezar esta conversación te pido por favor... y puede que sea una tontería, porque la es, pero bueno, es importante para mí... un favor que... por favor, te podrías sentar sobre mí.- Concluí soltando un suspiro sintiéndome torpe ante mis palabras. Tenía que hacerlo... la necesitaba.

-¡Qué! .- Contestó sorprendida llevándose una mano al pecho observando el calor en sus mejillas ante mi atrevida propuesta. Pero anhelaba que aceptara.

-Por favor... de verdad necesito que lo hagas, porque quiero decirte todo mirándote a los ojos lo más cerca posible que pueda, no quiero escapar de tu mirada... por favor... te lo suplico... ¡No es para nada raro, lo prometo!.-

Enuncié, y posterior el silencio que me pareció longevo encrespó mis nervios y ansias por su respuesta. Seré honesto, no aceptaría una negativa. No ahora que estaba tan cerca de tenerla sólo para mí. ¡La quería sentir cerca de mí! No quería que huyese de esto.

Pero verla así... parecía tan indefensa... tan delicada en esa posición que...

¡Joder, me moría por abrazarla, besarla, decirle mil "te amo"!

Pero no podía hacerlo hasta que todo estuviese claro, muy claro, como el agua limpia, cristalina... Estaba en jaque... mejor dicho, siempre estaba en jaque con Hinata... la observé haciéndome asustar su reacción al darse cuenta de algo que, juro, a veces desearía poder leer su mente, porque Hinata para mí era tan impredecible que llegaba a asustarme, después de todo lo que había pasado entre nosotros intentaba que no influyera la negatividad en mí.

Un sobresalto azotó mi cuerpo al oírla pronunciar mi nombre con seriedad.

-Naruto... -Me encaró preocupada acercando inconscientemente su cuerpo hacia el mío produciéndome unas ganas de...- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué haces tú aquí en mi casa y en mi habitación? .-

-¡Ah, Hinata! Eso mismo trato de decirte, de explicarte, todo lo que pasa y pasó entre nosotros. Mira, sé que la última vez que hablamos yo... yo no reaccioné muy bien ante tu confesión, yo... de verdad que no supe que decirte yo... joder necesito, ¡no espera! -Esto estaba patas arriba, necesitaba orden en esto. Acerqué con decisión su rostro al mío, tanto que tuve que frenar mis impulsos por besarla parando justo a tiempo para sentir su aliento haciendo cosquillas en mis labios. ¡Esto era mortal! .- Estoy aquí por ti, sólo por ti. Estoy aquí para hablar contigo. Pero, para hacerlo necesito que te... que te sientes sobre mí a horcajadas a ser posible. No es por nada raro lo juro, y si hago algo que te moleste no dudes en golpearme lo más fuerte que puedas y las veces que quieras, ¿si? Pero de lo contrario si no lo haces no contestaré a tus preguntas, a ninguna... y te diré que esta es la última vez que te busco, porque si me voy ahora mismo de tu habitación no sabrás nada y si quieres respuestas tendrás que ir tú a mi casa a buscarlas. Así que... ¿Qué eliges Hinata?.-

-¿Qué?.-La miré contrariada pero a la vez... parecía... ¿feliz?

-¿Qué eliges?.- Volví a insistir nervioso, ansioso... por su respuesta positiva.

Pero digo yo...

¿Por qué tenía que tener la mente tan retorcida?

La vi acercarse a mí como un felino cazando a su presa, mirándome directamente a los ojos con esas perlas... ¡Ay, señor! si ella supiese que yo estaba más que cazado, capturado, encerrado, enjaulado en sus besos, perdido en su cuerpo y más que envenenado por su amor, que lo más seguro es que si Hinata chasqueaba los dedos me tenía puesto de rodillas si lo quisiese...

Era demencial, aterrador, pero a la vez... me sentía tan bien... esto, este amor... que siento por Hinata era de entrega total... no me importaba para nada mi persona o mi vida... ella era más valiosa que cualquier cosa.

Tuve que respirar con fuerza al verla acercarse a mí recostando mi espalda en la madera. ¡Maldito cosquilleo en la entrepierna! ¡Maldita sea su sensualidad inocente! ¿Pero cómo no sentirlo cuando estaba cavando mi propia tumba al hacer tal petición? Recién ahí me di cuenta de lo que había pedido... me había puesto la soga al cuello yo solo... pero por Dios como lo estaba disfrutando y frustrando a la vez... masoquismo era lo mío.

Verla morderse el labio inferior cuando terminó de sentarse encima de mí fue devastador... ¿En qué momento había agarrado esa sensual maña?

Luchar, batallar, frenar mis impulsos me era agotador... de todas formas terminé sonriendo por la situación en la que yo mismo había pedido mi condena a morir en los brazos de mi perdición. Que irónico todo.

-¿No te haré daño?.-

-No. De hecho es todo lo contrario.- Contesté más que feliz mientras enrollaba sus brazos en mi cuello mientras yo hacía lo mismo en su cintura sonriendo inspirando profundamente su aroma. Esto era genial.

-Bien, ahora que estamos cómodos puedes empezar el interrogatorio.- Solté una leve risita al igual que ella con aquello de "cómodos" intentando relajar "el asunto"... O más bien "mi asunto"

-¿Me amas?.-Me preguntó con suma tranquilidad acercando su rostro al mío ladeando su cabeza dejando caer por completo ¡Ah, mierda...! su cuerpo en mi regazo. Mentiría si dijese que no me esperaba esa pregunta pero no pensé que fuese la primera. Aunque me alegro de que la haya hecho desde un principio. Y era tan obvia la respuesta. El ambiente pareció cambiar por completo.

-Te amo Hinata.-Suspiré cerrando los ojos con felicidad rozando mis labios con los suyos, estrechando su cintura acercándola más a mi cuerpo. ¡Ah! ¿Qué demencia tenía contigo Hinata?

-¿Cuánto?.-Sonreí. ¡Maldita sea! ¿Cómo no sonreír ante esa pregunta? Abrí los ojos para ladear mi cabeza al lado contrario al suyo muriendo de amor por ella. ¡Estúpido! ¡Me sentía cursi, pero si era con ella, sólo con ella estaba bien! Pero ahí iba mi confesión de amor, iba a decirle todo lo que sentía, todo lo que me hacía sentir, todo lo que iba a soltar era la más pura verdad.

-Mucho. Muchísimo, tanto así que no sé controlar mis sentimientos por ti, me desbordan de talmanera que no he sabido decírtelo hasta ahora. Son tantos... Y tan fuertes... tan apabullantes... que dan miedo... Sé que he sido idiota muchas veces y que te he lastimado por ello, pero no sabía como manejarlos ni manejarme, nunca había sentido algo así por alguien... Te amo tanto, tantísimo que sólo quiero controlarte, tenerte para mí, sé que no está bien, que en ocasiones actué como un loco pero... ser posesivo contigo es algo que no sé cuantificar... Y menos aún cuando sentía que estabas en tierra de nadie, a veces te sentía mía, y a veces de todos, y yo te quería para mí y no sabía muy bien por qué, pero ahora lo sé. Ahora sé por qué soy tan posesivo contigo...-Un suspiro salió de nuestras bocas ante mis palabras sintiéndome aliviado por completo, liberado, como si me hubiese quitado un peso enorme de encima... entregado, me estaba entregando a mi Hinata cuando se apegó más a mí haciéndome perder el control de mí mismo.

No me hacía falta nada más en ese instante que no fuese Hinata y su cuerpo sobre el mío. Su respiración agitada al igual que la mía, el sudor de su anatomía mezclándose con la mía mientras me dejaba la mente en blanco suspirando por ella de placer, un placer, un deseo por el que estaba luchando. No está bien, necesitamos terminar de hablar, de dejar todo bien ordenado entre los dos, antes de pensara en hacer el amor.

¡Malditas hormonas!

¡Maldita excitación!

¡Bendita sea o maldita, yo que sé! La diosa que tenía en mi regazo haciendo viajar mi imaginación a sitios insospechados, así como, sentirme más vivo que nunca.

Sí. Era más fácil echarle la culpa a ellas, a las hormonas, aunque la verdad... Estoy completamente, demencialmente, posesivamente, enamorado de esta mujer, de esta bella mujer. De mi mujer, de mi Hinata-Chan.

Lo sé... lo sé, lo sé... tuve que tragar saliva para frenarme. Tenía que controlarme y no pensar en hacerle el amor, antes tenía que dejar las cosas claras entre nosotros... porque cada vez que tenemos relaciones siempre, después del placer, del amor... pasa algo malo y... mierda... ya estoy cansado de esa porquería... Quiero una relación normal con ella... lo quiero todo con ella.

-Tampoco quiero que controles tus sentimientos por mí... te amo tal y como eres. No me importa nada más que no seas tú.-Cerré mis ojos sintiendo como acercaba su mejilla a la mía acariciándola, dejándome casi derrotado con ese gesto tan cariñoso, devastador, destrozando la pequeña muralla que acababa de construir frenando mis deseos, al abrazarme con fuerza haciéndome sentir tan vulnerable.-No quiero hablar, no quiero escuchar nada que no sea un te amo Naruto... he esperado tanto por esto que sólo quiero estar así contigo, quiero... te quiero a ti por completo... Quiero que seas mío...-Susurró al borde de soltar lágrimas haciéndome asustar pero a la vez... derritiéndome, consumiendo mi ser...

-Ya me tienes a tu merced...- Le respondí automáticamente abrazándola con emoción, enterrando mi rostro en su cuello, suspirando con ganas para después besar esa deliciosa piel blanca haciéndola exhalar un gemido e incrementando mi excitación al tiempo que apoyaba mi barbilla en su hombro, tenía que hablar ahora o me perdía por completo en el amor y el placer.-Siempre... y para el resto de mi existencia... quiero estar contigo Hinata, hasta el final... quiero ser todo para ti, así como, lo eres tú para mí... Te amo pero necesito decirte y pedirte perdón por muchas cosas... sólo escúchame por favor...-

Me tembló el corazón entero, así como, un nudo en mi garganta se formó y en mi estómago, una sensación de vacío se instalaba en mí mientras me autoinfligía no estropear el momento con alguna estupidez mía. La abracé casi con miedo porque realmente me estaba abriendo por completo a ella, iba a decirle todo a lo que le temía, todo lo que quería... mi corazón y el suyo latían con fuerza reconfortándome a su vez, haciéndome saber que no era el único que estaba con las emociones a flor de piel.

¡Quería estar envuelto en sus brazos, en su amor!

¡Quería ser suyo, ya!

¡Quería que fuese mía ya!

Pero necesitaba decirle todo lo me pasaba con ella... todo mis miedos e inseguridades... no quería sufrir más... ya estaba cansado de eso... de la soledad, de la frustración, del dolor, de los celos... no quería sentirlos más... deseaba amor, darle mi amor a ella... quería que fuese mi refugio... mi hogar... sus brazos, su cuerpo, sus besos... los deseaba como míos... solamente yo podía tenerlos.

-Te... Te escucho mi amor...-Me contestó dejándome casi narcotizado al besar tan tiernamente mi cabeza acariciando mi cabello y mi nuca... me hizo sentir como un niño... como un cachorro herido al que estaba sanando... sentía unas ganas horribles de llorar...

-No quiero llorar... -Gemí ahogado que me hizo sentir tan vulnerable, tan débil ante ella... le estaba dando el poder suficiente para matarme con una sola palabra...

-No lo harás... y si lo haces estaré ahí para llorar contigo.-Volvió a besar mi rostro para seguir acariciándome, acercándose más a mí mientras se acomodaba mejor en mi... mi... entrepierna... estaba encima de mi abultado miembro...

-No quiero estar sólo nunca más... -Exhalé con fuerza mientras una de mis manos se posaba en su nuca agarrando con fuerza su pelo enredando mis dedos entre esas bellas hebras azules mientras empezaba a mover con sutileza sus caderas sobre mí. ¡Maldita sea! ... Esto... esto... empezaba... había pasado de un estado vulnerable a uno mucho más ardiente y salvaje de un plumazo... con tan sólo un movimiento suyo.

Increíble.

-No lo estarás... -Suspiró cuando moví mi pelvis instintivamente contra su intimidad... ¿Estaría ya mojada? ...¿Estaría tan perdida como yo en esto? ¿Ahora por qué estaba pensado en hacerla mía salvajemente? ¿Pero cómo...? ¿En qué momento paso esto...? Tenía que hablar ya, estaba perdiendo la determinación.

-Si estás tú sé que no será así...-Exhalé.-Pero las cosas contigo no han sido fáciles para mí... y aún me lo sigues poniendo difícil... -Suspiré con ahínco estrechando aún más mi abrazo tirando de su cabello con sutileza hacia atrás agarrándolo con fuerza ladeando su cabeza a un lado para rozar mi nariz sobre su cuello mientras estaba perdido al sentirla moverse contra mí frotándose de forma más lasciva sobre mi miembro semi-erecto. ¡Qué delicia! -No es fácil para mí hablar de esto... y mucho menos bajo estas condiciones... ¡ah, Hinata! Sigue moviéndote así... -Resoplé exiliándome al placer.- Mmm... espera no te muevas necesito decirte unas cuantas cosas... yo, lo que te hice fue algo horrible. Mmm... y aún así no me arrepiento de haberlo hecho. Soy horrible, no soy tan bueno como dices... Hinata... ahora mismo yo pienso en...-

"Follarte hasta decir basta y no parar".- Eso era lo que iba a decirle pero era demasiado atrevido y fuera de contexto con lo que estaba diciendo.

¿Qué pretendía?

¿Matarme?

Estaba conteniéndome, la manera en la que la tenía agarrada de esa forma tan brusca era porque me estaba frenando a mí mismo, intentando no ceder y caer de lleno al más delicioso de los placeres que había conocido jamás... estar dentro de Hinata... metérsela hasta el fondo de forma suave y brusca... ¡Demonios!

Suspiré en su oreja mientras ella seguía moviendo sus caderas sobre mi erección, que ganas de tirarla al suelo, quitarle los pantalones y las bragas sin miramientos para hundirme entre sus pliegues, no me faltaban ganas, me desbordaban.

-No importa... -Me respondió juntando nuestras frentes mirándonos a los ojos mientras una de mis manos apretaba su cadera con fuerza, así como, sus manos acariciaban mis labios resecos

- Da igual, sea lo que sea, te perdono Naruto... Te perdono todo Naruto... Sólo quiero, deseo... te deseo, quiero ser tu mujer, la madre de tus hijos... quiero hacer... el... amor contigo...-

Que le daba igual... eso había dicho, que me perdonaba...

yo perdí.

La besé con hambre metiendo mi lengua en su boca de forma brusca y ansiosa jugando con su lengua sin contenerme desatando la bestia que había despertado Hinata. Ella chupó la mía haciéndome perder la cordura apretándola, juntándola más hacia mí de forma tosca, haciéndola gemir cuando succioné su lengua. Empujé mi pelvis hacia arriba varias veces queriéndola penetrar con ropa y todo de por medio. Su respuesta fue la misma haciéndome estar en un estado más que febril por follármela.

Tras unos instantes de caricias lascivas y besos más que húmedos, gemidos suaves por su parte y fuertes exhalaciones de aire por la mía, la aparté con cuidado de mí siendo consciente de que esto estaba mal...¡No! ¡No podía dejarme llevar otra vez! ¡Joder! ¡Siempre igual! Con Hinata siempre terminaba igual de salvaje y jodiendo las cosas cuando me dejaba llevar por mi instinto saliendo dañado, con más dolor que placer o amor cuando terminábamos de hacerlo.

Yo quería hacerlo y terminar bien, como mimos, abrazos y palabras cursis de por medio, no como lo hacíamos nosotros dañándonos más. Estaba harto de esa mierda.

Con la respiración agitada y el rostro al igual que el mío sonrojado, tragué saliva con fuerza buscando mi voz en un último intento de lucidez.

-No, no, no Hinata, otra vez no. Vamos de nuevo por mal camino otra v... - Ni tiempo me dio a que terminara la frase cuando me acalló besándome con la misma efusividad con la que yo la había besado antes. ¡Joder que bruja! Tomó entre sus manos mi rostro con ansias, jugó como quiso con mi boca dejándola hacer lo que quisiera conmigo gustoso.

Me estaba dejando devorar complacido por Hinata con una... madre santa... estaba más que burro ahora mismo.

¿No se daba cuenta acaso esta diosa de ojos violáceos que yo quería hablar como la gente civilizada que se suponía era ella mientras yo era el animal que la empotraba contra lo primero que veía para metérsela hasta el fondo?

¿En qué momento habían cambiado los roles?

¿Cómo resistirme a algo que deseaba tanto?

¡Era imposible no dejarme hacer lo que me estaba haciendo!

Por mí podría violarme, atarme en la cama, que yo iba a disfrutar igual.

¿De dónde salía ese masoquismo mío?

Me dolía la polla de sólo pensar que me atara para torturarme de placer con sus besos, sus caricias, sus pechos, sus manos... ¡Mierda, toda ella!

Si me tenían que comparar con algún animal que no fuese el burro en ese momento, era con un pulpo. Mis manos pasaban de arriba abajo sobre toda su anatomía con unas ganas infernales. Apretando con hambre sus caderas mientras ella danzaba sobre mi erección. Me moría por chupar sus pezones y prenderme a ellos como un lactante hasta hacerla gritar.

¡Que mierda lo iba a hacer!

Metí con ansias mi mano bajo su camiseta buscando una de las fuentes de mi obsesión. Agarré la tela del sujetador desesperado por estrujar con ganas sus grandes pechos con el fin de hacerla gemir fuerte y a ser posible gritar.

-Aaaahhh!...-Gemí exhalando al igual que ella con brío cerca de su boca que se mantenían entreabiertas a la par mientras pinzaba su pezón. ¡Maldita sea que cosa más rica!

-Eres tan linda incluso gimiendo Hinata... -Le susurré antes de volver a enterrarme en su boca.

¡Qué delicia de mujer!

Agitados, ambos nos quedamos mirándonos un instante en el cual yo me quedé idiotizado ante su perfección, una vez que nos ayudamos mútuamente a casi arrancarnos la camiseta. Sus manos se movieron solas por instinto sobre mi pecho, palpando con ansias mis pectorales duros tensando mi mandíbula ante lo rico que se sentía el roce de sus pezones erectos sobre mi pecho. Quiero más... más... quiero que me...

-Tócame más.. .-Susurré con voz ronca anhelando su contacto. Que me conociera más...

Más... más... más de ti Hinata... lo quiero todo.

Ante mi atenta mirada paseó sus manos acariciando desde mi pecho hasta el borde de mi pantalón haciéndome tragar saliva. En ningún momento apartó la mirada de mí queriendo hacerme saber que quería ver cada una de mis reacciones ante su tacto. Si dijese que quería que me mordiese sería excesivo.

Pero era así.

Se tomó su maldito tiempo oteando mis reacciones, excitándome al verla absorta en su labor, haciéndome resoplar con fuerza cada vez que acercaba sus manos al borde de mi pantalón deseando volver a experimentar el sabor de su cavidad chupando mi miembro. Ahora si que quería correrme en su boca.

Acerqué su rostro al mío haciéndola cerrar los ojos mientras acariciaba de forma dulce, suave, su preciosa cara. Ella no era así... a Hinata no podría hacerle eso, no ahora, quizás más adelante, ahora tenía que cuidarla, ser dulce, gentil, amoroso con ella. Demostrarle lo importante que es para mí. Mi preciosa mujer... tan delicada, tan fina, tan hermosa que me daba miedo tan siquiera ejercer más fuerza de lo normal por si se me rompía. Para mí ella estaba hecha del más bello y delicado cristal... yo siempre tan torpe... no quería estropearlo.

Subió sus manos a mis hombros abriendo sus perladas orbes para observar mis ojos de lleno cegándome... No, espera... era ella también la que estaba cegada por el placer... lo observé reflejado en sus ojos, aún así, la iba a dejar hacer lo que quisiera conmigo. Lo haría a su manera. Ella mandaba...por el momento...

-Tómate el tiempo que quieras... Hinata... Mátame de placer a base de caricias si quieres...-

-Quiero verlo... -Me susurró sobre mi boca entreabierta mientras descendía desde mis hombros pasando por mi pecho, abdomen, clavándome las uñas en el trayecto, haciéndome ronronear con ganas contenidas cuando se detuvo en el borde de mi pantalón. Con eso último mis calzoncillos estaban ya más que mojados.

-Quiero verlo... -Volvió a repetir mientras sus manos desabotonaban mi pantalón haciéndome encoger el estómago sobreexcitado.

-¡Oh!.. Hinata... -Resoplé con brío y sorpresa ante su acción al liberar mi miembro de mi ropa interior con rapidez y habilidad. Me pilló totalmente desprevenido.

¿Esto era lo que quería ver?

¿Mi erección?

¿Mis calzoncillos negros manchados de líquido preseminal?

¿Qué diablos pretendes hacerme Hinata?

Si vas a matarme hazlo ya, pero no me hagas sufrir más.

Se quedó quieta, embobada mirando mi falo durante unos segundos. Segundos que me parecieron eternos. Estaba completamente erecto, mi miembro se hallaba adherido a mi abdomen nada más ser sacado. Mi respiración se volvió agitada al verla acercar su rostro a él haciéndome casi correrme del gusto.

-Hi... Hinata... Cielo...-

Ni siquiera se molestó en mirarme mientras se acercaba con una lentitud tormentosa a mi erección dolorosa. ¡Dios mío! ¿Acaso pretendía hacer lo que yo quería y no que hiciese?

-Hinata... -Tragué saliva buscando algo coherente que decir, mi voz se oía tan distorsionada.- Escucha... no hace falta que lo hagas... ¿si?.- Estaba loco por intentar detenerla.

¿Qué hombre no querría eso?

Debería ser yo el único estúpido.

Ella no levantó su precioso rostro, ni me escuchó creo, estaba absorta en su acción. Se escurrió hacia abajo con una sensualidad felina en posición de ataque sin quitarle ojo de encima a mi erección mientras yo echaba la cabeza hacia atrás cerrando los ojos con fuerza, tensando la mandíbula al sentir su respiración en la punta de mi anatomía masculina.

-Hinata espera... -Ella levantó por un segundo su vista sólo para decirme... tan jodidamente...

-Naruto-Kun... Tengo hambre... -Me dijo haciéndome abrir los ojos de sorpresa con esa contestación tan caliente.- De ti... - ¡Buaaahh, tío! ¡Tocado y hundido!

-¡Oooohhhh! ¡Dios mío! Mmmmm... -Ese gemido ronco me había salido desde el alma al sentir la calidez y estrechez de su boca.

Se lo había metido de una en la boca, sin preámbulos, ni juegos, ni torturas de por medio. Directa empezó a mover su cabeza de arriba abajo succionando con fuerza en la punta, haciéndome ahogar mis gemidos, resoplando en cada movimiento... a la cuarta vez que subió para jugar con mi glande y su lengua perdí la cuenta, el norte y no sé qué más porque yo estaba ya en otra dimensión.

-Siiii... Ssssshhhhhssss... uufffsss... Hinata... ci... Oohh... cielo cuidado con los dientes... cariño... mmmm... -No era una experta en ello pero para mí era suficiente, me estaba brindando un placer inaudito. Ya habría tiempo para que se volviese una experta.

La observé con ojos achicados de placer como lo sacaba de su boca para dejarle la labor a su lengua que subía y bajaba lamiendo desde la base hasta la punta haciéndome suspirar con ganas, pero ganas de verdad... no sé cuantas veces eché la cabeza hacia atrás mordiéndome los labios y apretando los puños para otra vez sisear roncamente, cuantas veces habré repetido "¡oh Dios!" mientras recogía su pelo en un moño improvisado para que no le estorbara a la vez que succionaba con más fuerza y se lo metía hasta ¡Dios santo! hasta el fondo. En un momento dado yo me dejé guiar por el instinto tomando entre mis manos su cabeza para marcarle el ritmo que quería moviendo de forma consciente mi pelvis al sentir su lengua juguetona que me hacía yo qué sé que cosa en la punta pero cada vez que lo hacía yo soltaba su nombre entre roncos suspiros, exhalaciones y vete tú a saber qué más decía porque yo ya no sabía nada, sólo estaba concentrado en lo que ella me hacía. En la forma que movía su lengua, chupaba mis testículos para después llegar a la punta y otra vez volvía a chupármela...

Lo que más me ponía era que en casi ningún momento había apartado la vista de mis ojos y esa mirada suya mientras me comía literalmente era la más sexualmente erótica que había visto jamás y no me cansaría de verla.

-Oooooohhhh... Hinata... Hinata... Hinata... Hinata... Joder ...-

Esta vez la vi sacarlo de nuevo para ahora utilizar sus labios recorriendo de arriba abajo la longitud de mi falo haciéndome cerrar los ojos en el proceso...

-Uuuuffff... Mierda... que... bien... ssshhhsss... se... sien... mmm... te-

Hinata no decía ni una palabra, estaba completamente concentrada en comérmela de esa forma tan subjetiva que no sabía yo ya cuanto más podría aguantar sin correrme en su boca o en su cara... no quería hacerlo pero a la vez si quería... pero no quería que parase lo que estaba haciendo, era delicioso. Me la comía tan bien.

Su diestra era su ayudante, sosteniendo con delicadeza y firmeza mi masculinidad. Yo la oía suspirar, oía y sentía su saliva, el sonido tan lascivo que hacía la fricción de mi polla con su garganta, la calidez de su boca, e incluso, exhalar aire con fuerza cuando se la metía tan adentro que me hacía retorcerme de gozo, deleite, dicha, gusto, fruición, agrado, regocijo, complacencia, satisfacción, placer... tantas cosas, tantas palabras, que ni una de esas podría describir lo que estaba sintiendo.

-Jo...joder...Hinata...¡Oooh!.-

No aguantaba más... sentía que en cualquier momento me iba a correr de forma vertiginosa y no quería mancharla, no quería verla así, no aún, no ahora, se suponía que tenía que ser yo quien me comiera a Hinata y no ella a mí. Se suponía que era yo el que la tendría como ella me tenía a mí, sometido con su boca, gimiendo por ella... yo no... Mierda... ¡otra vez su dichosa lengua!

-Hinata... para... en serio para... Uuuuffff! Dios, deja de hacerme eso con la lengua... me voy a correr...¡basta!.- Tuve que apretar los dientes mientras la detenía en seco subiendo con algo de brusquedad su cabeza a la altura de la mía.

-Hinata... ya... -Estaba sofocada al igual que yo. Sus mejillas teñidas de carmín y su boca... ¡Diiiioooosss, su boca!

-Pero Na...-

Ni la dejé hablar, me tiré a su boca con hambre agoniosa haciéndola gemir por la sorpresa o la agresividad con la que lo hice. Le recorrí su cavidad por completo haciéndonos abrir la boca a su máxima extensión mientras la saliva resbalaba por algún lado de nuestra comisura mientras una de mis manos se aferraba con firmeza a su nuca enmarañando su pelo para que no se alejase de la mía mientras la otra envolvía su mano derecha con la que sostenía mi miembro.

Me separé de ella un instante para mirarla a los ojos y así darle tregua a nuestras mandíbulas.

-Hinata... No... -Declaré con ronquera mientras ella me miraba confundida. Le tomó poco entender mi negativa.

-Naruto yo... yo quiero... hacerte sentir bi... bien...-

-Lo sé, y lo haces genial... ¡Dios eres fantástica! pero con esto es suficiente créeme... -Volví a besarla pero esta vez de forma más calmada hasta que me hizo sisear de nuevo al empezar a mover su mano de arriba abajo en mi miembro.

-Hinata... -La llamé con voz ronca y cansada.

-Naruto... -Suspiró rozando mis labios mientras yo parpadeaba intentando contenerme por el efecto tan subjetivo con el que me había llamado.

-No... -Pegué mi frente a la suya mientras tragaba saliva. Se me acaba de ocurrir algo con lo que complacerla y por consiguiente a mí mismo sin necesidad de que volviera a comérmela. Se suponía que nuestra reconciliación tenía que ser dulce y empalagosa.

-Pero dime, ¿por qué... no... aahhh... -La volví a interrumpir mordisqueando con sutileza su barbilla mientras suspiraba con esos gemidos despertando el animal que llevaba dentro.

-Preguntas ¿por qué? Fácil...-La besé con suavidad antes de proseguir entrecerrando mis ojos en el proceso.-Porque antes de hacer lo que quieres hacer... -Envolví mi mano y la suya que sujetaba mi miembro mientras yo empezaba a marcarle el ritmo de movimiento errático... -Tienes... aaah... -Exhalé en su boca.- Que aprender a hacerlo con la mano porque con la boca... ¡Dios!... lo haces de miedo...-

Sí... así empezó el dulce placer de una de las mejores masturbaciones de mi vida, ¡y las que me quedaban!

Suave, rápido, de arriba hacia abajo, lento, besos húmedos, exhalaciones profundas, suspiros, gemidos roncos. Permanecía con los ojos cerrados mientras mi rostro se contraía a medida que el tiempo avanzaba y el ritmo se aceleraba. La suavidad de su pequeña mano que se dejaba guiar por la mía imaginando que era su estrecho interior en donde la metí besos en mi cuello, en mi boca , Nuestras lenguas jugando de forma erótica..esos jodidos y maravillosos "Naruto-kun"... Y de repente, aquella sensación electrizante, aquellos destellos , juntos a esos pequeños espasmos haciéndome contraer mi cuerpo junto a aquel sonido ronco abriéndose paso por mi garganta chocando sobre su cuello mientras mi otra mano agarraba con fuerza su cabello enmarañado en mi mano, hizo que me corriera ensuciando nuestras manos y vete tú a saber que más.

-Ahh... Dios... Hinata-Chan...-

Estaba totalmente ido, envuelto en mi orgasmo momentáneo. Abrí los ojos alejándome de ella unos centímetros, oteándola agitada, sonrojada y apretando sus piernas. Estaba seguramente más que mojada aguantándose por su inoportuna timidez. No supe en que momento me dejé llevar por el calor de la situación retirando mi mano de la suya alzándola hasta su rostro enseñándole aquella esencia blanca.

-Diablos... te voy a volver a violar después de esto... Hinata... -Susurré audible sobre su clavícula mientras le sacaba un gritillo ahogado al mordérsela con perversión.

-Puedes hacerlo las veces que quieras... -Me contestó separándose de mí, brindándome una sonrisa junto a un beso corto en los labios haciéndome cerrar y abrir los ojos de forma instintiva.

-Oye, ¿tú eres consciente de lo que acabas de decir?.-

-Mmm... -Hizo una mueca graciosa ladeando su cabeza a un lado sacándome una media sonrisa.-Si... yo quiero hacerlo... contigo siempre.-Ahora iba a hacer algo realmente perverso.

-Ahora abre la boca.-Le ordené. Ella así lo hizo mirándome con asombro mientras le metía un par de dedos manchados con mi esencia en su cavidad.- Esto es lo que querías probar, ¿verdad? Chupa y lame que yo haré lo mismo contigo.- Los chupó y lamió con los ojos cerrados arrugando su expresión mientras yo reía con perversión cuando los retiré.

La observé fascinado y cada vez más caliente. Estaba encogida de hombros apretando sus piernas, con sus mejillas sonrojadas, seguramente estaría tan deseosa y mojada. Otearla así... me tuve que morder los labios para controlarme un poco.

Increíble.

Estaba impresionado de como había pasado de ser la Hinata sensual y pasional que me había quitado la cordura, sometiéndome a un placer exquisito... A su inoportuna timidez que había vuelto para tomar su lugar convirtiéndose de nuevo en la tímida, cohibida y dulce Hinata.

Mi dulce Hinata-Chan.

Sonreí acercándome de nuevo a ella como un imán en busca de sus adictivos labios, lengua y todo.

Volvimos a besarnos con suavidad y profundidad abriendo nuestras bocas hasta su máxima extensión mientras la tumbaba en el suelo. La saliva... sentía nuestra saliva deslizarse por la comisura de nuestros labios, respirando con exhalaciones profundas. Hinata apoyó sus codos en la superficie deslizándose para adoptar una postura más cómoda, abriendo sus piernas en el proceso para dejarme acomodarme entre ellas. Apoyé una mano en el suelo para no aplastarla mientras la otra se encargaba de recorrer su muslo, apretándolo en el trayecto, haciéndonos suspirar separándonos unos instantes.

-Te... amo... tanto... Hinata-Chan...- Susurré mirándola a los ojos relamiéndome la boca. Sonrió suspirando colocando sus manos en mis hombros.

-Mi... Naruto-Kun... -Musitó alzando su cabeza un poco más para besar la punta de mi nariz haciéndome derretir por dentro. -Eres tan maravilloso... -Besó mi mejilla haciéndome cerrar los ojos disfrutando de sus mimos.- Tan perfecto, tan mío...-

-No... no soy perfecto, pero tuyo si soy en cuerpo, alma, desde el pelo hasta la punta de los pies.-Elevó de nuevo su cabeza para darme un beso corto haciéndome abrir y cerrar los ojos por acto reflejo.

-Yo siempre he sido tuya, toda tuya... Desde el principio mi corazón, mi vida, mis pensamientos, te pertenecen...-

-Mmm... Hinata por favor no me digas eso, vas a hacer que me de un ataque al corazón...- Declaré dejando caer mi cuerpo por completo sutilmente escondiendo mi rostro en su cuello mientras la abrazaba, invadido por un sentimiento tan maravilloso... llamado amor.-Eres maravillosa, de verdad que no te me...

-No digas eso. Tú mereces mucho más, siempre lo has merecido.-Me amonestó interrumpiéndome dándome un ligero golpecito en mi espalda para después acariciar mi cabello.-Y yo... te... prometo que haré todo lo posible para hacerte feliz. Daré lo mejor de mí.-

-Hinata... -Susurré alzando mi rostro con el estómago encogido y el pecho tan lleno de... no sé qué... pero se sentía increíble. Creo que hasta quería llorar de felicidad.- Es la prim... yo... yo también lo prometo, con vida que no te dejaré ir, estaré siempre contigo aunque tú ya no me ames y...-

-Eso no va a ocurrir, yo no voy a dejar de amarte jamás.-Esbocé una enorme sonrisa hinchando mi pecho de orgullo y felicidad, de sentimientos y emociones que no sabía describir pero que se sentían tan bien que...

-Por favor que esto no sea un sueño...-Bajé mi rostro para dejar un casto beso en su boca.- Es demasiado...-

-Bonito para ser verdad.- Yo asentí aún con la sonrisa en los labios.- Yo también me siento igual que tú... no sé cómo describirlo pero... quiero que dure...-

-Para siempre... yo también lo quiero. Siento... siento que se me va a salir...-

-¿El corazón por la boca o del pecho?.- Yo volví a asentir con más entusiasmo dejándome besar por ella con suavidad.

-Si y eso... ¡oh! Es que... no puedo dejar de sonreír, seguro que parezco idiota.-

-Yo tampoco puedo dejar de sonreír Naruto-Kun... siento como si mi estómago...-

-Se encogiese y sintieras muchas cosquillas o un hormigueo... como cuando tienes hambre pero no es hambre es otra cosa... que...-

-¿Que te hace sentirte feliz...? .-

-¡Sí, sí eso mismo Hinata! ¿Entonces eso es que nos amamos mucho? Tanto que acabamos las frases del otro ¿Eso es bueno, no? Aunque parece un poco... cursi...-

-Sí, nos amamos, yo te amo desde siempre.-Soltó una pequeña risita encogiéndose de hombros y enrollando los brazos en mi cuello.- Sí, eso es muy bueno. Ser cursi no siempre es malo.-

-Hinata... -La llamé con voz ronca, ahora otro sentimiento se instaló, mejor dicho, ya instalado en mi cuerpo volvió con más fuerza y cargado de sensaciones que... mi cuerpo entero necesitaba. La reclamaba.- Yo quiero... hacerte el amor... quiero... no espera, deseo estar entre tus piernas... -Bajé mi rostro para besar y lamer su cuello calentándome más al oír sus ligeros gemidos.

-Yo... yo... también deseo... te deseo mucho... siempre... quiero sentirte... Mmmm...-Declaró moviendo sus caderas sobre el bulto firme en mi entrepierna.-Más de ti siempre...-

-Entonces... -Enuncié irguiendo mi cuerpo mientras le desabrochaba el pantalón.- Levanta las caderas y déjame quitarte esto que estorba.-

De un tirón le quité el pantalón y las bragas tirándolo por algún lugar de por ahí observando como Hinata cerraba sus piernas invadida por la vergüenza al verse tan expuesta hacia mí sólo con aquel sujetador negro.

Me quedé mirándola un buen rato maravillado de saber que todo eso, que toda ella siempre, siempre fue para mí.

-Naruto...-

-¿Si? .- Me acerqué a ella de nuevo apoyando mis manos a su costado.

-Va... vamos a la cama...-

-Sí, pero antes quiero quitarte el sujetador.- Ella asintió con aquel sonrojo tan característico suyo apoyando su cuerpo sobre sus codos mientras yo me deshacía de la prenda y la tiraba por ahí.

-Ven, déjame que te cargue.-Ella enrolló sus brazos en mi cuello y sus piernas en mi cintura mientras yo la levantaba del suelo sujetándola de las caderas.

La tumbé en la cama con suavidad sonriéndonos con complicidad mientras le abría las piernas y las colgaba en mis hombros.

-Tienes una piel muy suave... me gusta mucho.-Ronroneé tomando entre mis manos una de sus piernas empezando a repartir besos desde su tobillo hasta llegar a su húmeda entrada.

-Mmmm... ¡aaaahhh! Mmmm... aaahhhh... -Gimió cuando empecé a besar su intimidad e incrementando en el tono cuando pasé mi lengua por sus labios.-Mmm... Dios... Naruto...-Alcé la vista mientras con una mano separaba sus labios.

-¿Soy tu Dios?.-Cuestioné con picardía a la vez que introducía un dedo.

-Mmmm... uuuuhhh... Sí... -Sonreí pervertidamente chupando su clítoris metiéndole un segundo dedo.

-¡Aaaahhh! ¡Ahí!... uuuuhhh .-

-¿Se siente bien?.-

-Sí, sí... muy bien... -Contestó para sobreexcitación mía que quería hacerla gritar.

Me hundí en su sexo, metiendo, lamiendo, chupando su punto sensible, así como, mi lengua y mis dedos danzaban en su interior haciéndola arquear su espalda, aferrando sus manos en las sábanas o tapándose la boca.

Yo seguía en lo mío concentrado en comerla entera, ansiaba oírla gritar, suplicar por más. Sentía sus fluídos por toda mi boca relamiéndome por más, más, quería que se corriese en mi boca y no iba a parar hasta conseguirlo.

-Uuuuhhh... Aaahhh... Na... Naruto... no más... ¡Ah!-Gritó enterrando la cara en la almohada cuando aumenté la velocidad succionando su clítoris con más fuerza haciendo círculos con mi lengua en él.- ¡Aaaah...! ¡Aaaahhh...! ¡Uuuuhhh!... voy a... -Su respiración era irregular, sus gemidos y gritos cada vez más altos haciéndome bajar una de mis manos a mi falo para empezar a masturbarme. Se estaba volviendo insoportable, quería metérsela ya.

-Vamos Hinata... Tengo sed... quiero que te corras en mi boca... -Declaré sintiendo su interior contraerse, sintiéndola arquearse con fuerza, echando su cabeza hacia atrás, elevando sus caderas hacia mí en un movimiento tan bien conocido por los dos, totalmente ida en el placer que mi boca y mis dedos le brindaban.

Aumenté la velocidad de mis dedos así como la de mi lengua con se movía con más brío en su interior dejando la labor de masturbarme para hacerla correrse ya, porque no estaba seguro si había oído pasos acercándose a nosotros.

-Vamos... Hinata-Chan... necesito que te vengas en mi boca...-

-No... no hables así... ¡aaaahhh!.-

-¿No te gusta?.- Cambié la posición de mis dedos haciéndola gritar cuando mi pulgar entro a jugar en su clitoris junto a mi lengua observándola como sus piernas perdían fuerza, así como, los dedos de sus pies se contraían al sentir su orgasmo ya inminente.

-¡Aaaahhh... si...-

-¿Si te gusta?.-

-Mmmmm... Uuuhhh... Sí... no sé...-Contestó cuando hundió su rostro en las sábanas mientras yo seguía con los movimientos, así como, levantaba un poco la cabeza.

Sentía a alguien muy cerca de nosotros. Algo fluyó por mi corriente sanguínea al caer en cuenta de donde estábamos.

-Mierda... -Mascullé.-Hinata... sshhhh... no grites tan fuerte...-

-No puedo... mmmmm... no puedo...-Joder, volví mi vista a la sombra de pies que estaba parada en la puerta. Rayos, tenía que dejar mi perversión para otro momento. - Me... ¡Ah!-

Rápido.

Tuve que actuar rápido.

Sentí su sexo humedecerse y contraerse tanto que retiré mis dedos cuando la golpeaba de lleno su orgasmo mientras me lancé a ella a taparle la boca con una mano para que no gritara a la vez que se oían los toques en la puerta.

Tock, tock, tock...

-Hinata-Sama, ¿se encuentra usted bien?.-

La adrenalina mezclada con miedo a ser descubierto fluyó por mi cuerpo teñido de morbo.

Tragué saliva maldiciendo al inoportuno individuo que me privó de sentir como mi mujer se corría en mi boca.

¡Diablos!

Deslumbré mis orbes en Hinata destapando su boca mientras esta habría sus ojos de golpe al oír la voz del tipo. Me miró con miedo mientras yo le sonreía intentando recobrar el aire.

-Tranquila... No nos van a pillar lo juro.-Ella asintió mientras yo me levantaba de la cama y me iba al baño.-Ve, haz que se vaya de aquí.-

-Hinata-Sama... ¿Se encuentra usted bien? ¿Puedo pasar, se le ofrece algo?.-

-¡No! Perdón, digo sí, sí estoy bien Hi... Hiro-Kun. Gracias por preocuparte.-

-¿Está usted segura? .-

-Sí... Sí, ¿por qué lo pregunta?.-

-¡Oh! Lo que sucede es que varios de los sirvientes han pasado cerca de su habitación porque han oído ruidos raros y antes de avisarle a Hiashi-Sama, me han dado parte a mí para ver si se encuentra bien, ¿está segura de que no le duele algo? .-

Yo me eché a reír tras eso último.

¿Doler?

Yo vi y palpé todo lo contrario.

Mientras Hinata se encontraba parada frente a su puerta tapando su cuerpo con las sábanas hablando con el tal Hiro me asomé un poco, no tenía que haberlo hecho porque sentí... una bruma intensa... verla así de esa forma me hizo perderme.

Despertó en mí... el jodido morbo...

Cuando me quise dar cuenta ya estaba detrás de Hinata, sujetando sus caderas arrinconándola contra la puerta apegando mi pelvis a su trasero haciéndole sentir mi erección.

-¡Pe... pe... pero! ¿Qué... qué estás haciendo...?.- Me susurró con sobresalto al sentir como separaba sus piernas y metía mi miembro entre ellas sintiendo el calor y humedad de su sexo al tirar la sábana al suelo.

-No sé Hinata... no he podido resistirme... -Ronroneé en su oreja mordisqueando su lóbulo para después lamer su cuello.-Quiero hacerte el amor... ahora. Voy a metertela ...ya...-

-¡No, no! ¡Es... estás... estás... mmm... ¡uuuhhh! .-

Ella intentó detenerme pero le fue imposible. Fui más rápido que ella con mis movimientos.

Una de mis manos subió a taparle la boca mientras la otra se encargaba de sujetar sus manos apoyándolas en la puerta. Mi miembro entró en su interior con facilidad, estaba tan mojada...

-¡Aaahh! Hinata... -Mordí su nuca haciéndola gimotear y gritar acentuando un poco más la presión de mi mano en su boca reteniendo así sus gritos y gemidos a mi tan inesperado movimiento y brusquedad.-Shhhh... estás... tan húmeda... eres tan estrecha... si pudiera... mmm... describirte lo que siento cada vez... ¡aaaahhh! que estoy dentro de ti... me aprietas tanto... uuufffsss... bésame.-Ella giró su rostro cumpliendo mi petición mientras el vaivén empezaba suave y profundo aumentando la excitación de una situación morbosa.

-¿Hinata-Sama?... ¿Está bien? La he oído gritar, ¿está con alguien? ¿Hay alguien ahí? .-

-Mmmm... Naruto-Kun... nos... nos van a descu... aaaahhh... brir... -Ladeó su cabeza a un lado dándome acceso libre a su cuello.

-Haz que se vaya... quiero hacerte el amor... qui... quiero que sólo gimas para mí.-

-Hi... Hiro-Kun... estoy bien... por favor... retíreseeee...-

-¿Está segura de que está bien? Yo... -

-¡Sí!.-

-Pero, Hinata-Sama...usted...-

-¡Por favor váyase! Estoy muy bien...-

-Como... como ordene... pero... yo creo que...-

-¡Gra... Gracias...! .-

Sonreí con perversión ante esa escueta conversación, así como, por los esfuerzos de Hinata por aparentar tranquilidad cuando era todo lo contrario. Estaba jadeando, aguantando sus gemidos clavando con fuerza sus uñas en la madera de la puerta echando su cabeza hacia atrás dejándome ver esos bellos ojos opalinos oscurecidos. Una visión tan erótica... nos movíamos con suma sensualidad...

Le había costado muchísimo pronunciarlas haciendo acopio de la poca cordura que le quedaba porque yo no se lo estaba, ni se lo había puesto fácil.

La había embestido con fuerza cuando pronunció ese "sí", mientras mis manos se habían adueñado de sus pechos apretándolos con ganas con ese "¡Por favor váyase! Estoy bien..."
Ya creo que estaba más que bien. Yo estaba en el cielo y el infierno a la vez.

-Na... Naruto... esto...-

-Esto es maravilloso...-

-¡Aaahhh...!-

-Sí... aaahhh...-

Ella llevó sus brazos hacia atrás enrollándolos en mi cuello mientras sus manos acariciaban mi pelo. Le embestía con lentitud y profundidad para volver al vaivén rápido. Ambos jadeábamos con exhalaciones profundas intentando contener nuestros gemidos, Hinata más que yo que tuve que hacerle morder un par de veces mis dedos que no hizo más que desquiciarme al sentir su lengua y dientes, así como, sus uñas clavadas en mis antebrazos.

-Quiero verte... -Musité sobre su boca entreabierta lamiendo hacia arriba desde su barbilla hasta su labio inferior.

Salí de ella girándola, poniéndola de cara a mí, observándonos, ambos rojos, agitados. En ese momento sentí un escalofrío algo indescriptible como si todo a nuestro alrededor no existiera.

-Hinata... por favor... eres preciosa...-Declaré acercándola a mí agarrándola por las caderas.-Tú... toda tú... eres como una diosa...-Ella enrolló sus brazos alrededor de mi cuello mientras mis manos descendían a sus muslos.- Y no dejaré que nadie te tenga... -Ella tiró de mí para besarme sin mucho esfuerzo mientras yo enrollaba una de sus piernas en mi cadera. Hinata entendió a la perfección.-Sube... -Susurré a la vez que ella se impulsaba hacia arriba envolviendo así mi pelvis.

Ambos sonreímos en el beso.

-Naruto-Kun... te amo mucho... mucho... mucho... más que a mi vida.-

-Lo sé... yo también te amo más que a mi vida... .-La llevé hacia la pared volviendo a introducirme de vuelta en ella mientras suspirábamos complacidos.

-Mmmm... eres... maravilloso... aaahh... mi Naruto-Kun... no quiero... separarme de ti... nunca más... porque yo... uhhh...-

-Yo también... no quiero vivir sin ti... antes muerto...-

-Si... Si tú mueres... yo... yo muero...-

-No... voy a morir sin antes tener una familia contigo... -Sonrió arqueándose con sensualidad ante mí.

-Si... más... más rápido... por favor... ya...-

-¿Ya... casi? .-

Ella asintió aferrándose más a mi cuerpo mientras yo aumentaba el ritmo de las embestidas, así como, amasaba sus pechos con ambas manos, para después hacerlo con una al sentir las contracciones del orgasmo de Hinata envolviendo mi miembro mientras ella enterraba su rostro en mi cuello e uñas en mis dorsales reprimiéndose todo lo que podía para no gritar. Yo estaba en las mismas.

-Mierda... mierda... -Mascullé al percibir tal placer... -Hinata... mi Hinata... -Jadeé su nombre cerca de su coronilla apretando más aún su seno izquierdo.- Me... corro... tengo que salir... ah...-

-Nooo... hazlo dentro... me gusta...-

No soportaba más. Me dejé llevar en busca de mi propio clímax al oírla, aumentando la velocidad, apretándola más entre mi cuerpo y la pared. Retirando mi mano izquierda de su pecho para impulsarla y acomodarla mejor, penetrándola con fuerza, llegando hasta el fondo, dejando mi mente en blanco por completo ido en su estrechez caliente, húmeda... impregnado de sus deliciosos fluídos.

Su habitación estaba inundada de nuestros jadeos, el sonido de nuestras pieles chocando, el sonido de la fricción de nuestros sexos.

La habitación olía, y se oía, a sexo.

Pero sexo con amor.

Porque nosotros hacíamos el amor.

En un momento dado me importó una mierda que nos oyeran, que nos descubrieran cuando arremetía aún más contra ella al sentirla derramarse otra vez mientras yo salía y entraba con brío de Hinata. Sus orgasmos eran cada vez más seguidos dejándola casi sin fuerzas y a mí eso me mataba. Yo intentaba aguantar todo lo posible retrasando mi orgasmo, aflojando el ritmo, pero me era imposible, necesitaba derramarme en su estrecho interior.

Ya podían destrozar la puerta de su habitación que nadie, ni el mismo Hiashi con todo el clan Hyûga juntos iban a impedirme correrme dentro de mi mujer y mucho menos separarnos. Ni Hinata ni yo lo íbamos a permitir.

Mi clímax llegó haciéndome jadear roncamente sobre su cuello mientras mi cuerpo se encogía recibiendo aquella sensación inaudita de placer junto a esos pequeños espasmos. Mantenía los ojos cerrados viendo destellos con el entrecejo contraído, exhalando, apoyando mi frente contra la pared mientras recuperaba un poco el aliento para poco después volver a besarnos pero con calma, sólo nuestros labios danzando juntos con aquellos sonidos producidos por estos. Nos besamos con cariño, con risitas cómplices.

-Te amo... -Susurramos al unísono.

Era perfecto.

-¿Estás bien Hinata? .- Cuestioné mientras la acostaba con cuidado en la cama.-Creo que... que me he pasado con eso... y... -Ella negó acariciando mi rostro interrumpiéndome.

-Estoy muy bien... -Sonrió.- No... no pasa nada sólo no...-

-Está bien... no lo volveré a hacer... -Finalicé acomodándome encima de ella sin aplastarla disfrutando de sus caricias, la suavidad y calidez de su cuerpo.

-No te preocupes, está bien... me... me ha... ha... gustado.- Yo simplemente sonreí. Pequeña pervertida.

-Te amo mucho Hinata... -Pronuncié cerrando los ojos con gusto, satisfecho de poder expresarle lo que sentía sin miedo alguno.

-Lo sé mi amor... yo también y mucho mucho... -Soltamos una pequeña carcajada cómplice mirándonos a los ojos con otra cosa más que amor.

-Eres maravillosa, ¿lo sabías?.-Besé su mejilla haciéndola sonreír.

-Maravilloso eres tú.-Enunció depositando un suave beso sobre mi frente mientras ambos afianzamos nuestro abrazo.

-No. Tú eres preciosa, tienes unos ojos increíbles, y no por el Byakugan, que también, lo digo por su color. A veces parecen grises pero a la vez no, son así como lilas, no sé... sólo sé que los amo mucho.-

-A mí... me... me gustan mucho tus ojos también son tan claros, sinceros, alegres como un sol que ilumina la oscuridad y cuando sonríes te ves... te ves...-

-Me veo... -Alenté besando su hombro para después acariciar con la punta de mi nariz su níveo cuello.

-Muy... muy guapo.-

-¿De verdad? .- Ella asintió avergonzada y yo feliz sonreí con amplitud.-Yo siempre he sido guapo, Hinata-Chan.-

Nos besamos soltando una risita susurrándonos a escasos centímetros de nuestros labios.

-Esto me encanta. Estar así contigo... no lo cambiaba por nada.-

-A mí también.-Juntamos de nuevo nuestros labios, y repito, no me cansaré de besarlos.

-Pienso que cualquiera que nos vea moriría del asco...-

-¿Por qué?.-

-Estamos siendo... muy cariñosos y melosos...-

-¿No te gusta? .-

-¡Qué dices! ¡Me encanta! ¡Incluso quiero más! Sólo que... quería hacerte sonreír .-

-Bueno... a mí me gusta que estemos así de... de cariñosos y melosos... y si no les gusta a los demás...-

-Que no miren... -Completé haciéndonos reír a ambos para poco después observarnos con amor.

¡Esto se sentía increíble!

Volví a acomodarme encima de ella cuando sus manos, sus suaves dedos recorrían mi espalda de arriba hacia abajo con dulzura produciéndome sensaciones mágicas para después acariciar mi cabello bajando un poco para acariciar con la yema de su pulgar mi mejilla.

Yo estaba tan feliz y en paz que mis ojos se estaban cerrando cuando ella habló.

-Naruto...-

-Si... dime... -Musité con somnolencia dejando un pequeño beso en su clavícula.

-¿Qué pasó contigo y Sasuke en el bosque...?.-

-¡Ah, eso! .-

-Sí, eso...-

-No mucho, sólo nos dimos un par de golpes nada más... -Contesté restándole importancia. No me apetecía hablar de eso sólo quería estar así con ella hasta dormirme y despertarme entre sus brazos.

-¿Pe... Pero por qué? ¿Acaso fue por mi culpa? Lo siento mucho yo voy a...-

-Ssshhhh... -La interrumpí acallándola, posando mi dedo índice en esos lindos labios.-No te preocupes, está todo bien.- Le sonreí relajándola así, o eso pensé. Lo menos que quería era conversar sobre Sasuke después de hacer el amor. ¿Por qué no seguíamos con la hermosa melosidad de antes?

-Pero... pero ambos estaban peleando por mi culpa.- Se removió haciéndome a un lado sentándonos ambos sobre la cama.- Yo soy la culpable si yo no hubiese aceptado su propuesta yo sólo... quería...-

-Protegerme. Lo sé, el teme también, pero a su manera.-Me encogí de hombros acariciando su rostro.- Aún así me merecía los golpes por haberme comportado como un gañán contigo, si hay alguien que tiene que pedir perdón aquí soy yo Hinata.-

-Yo ya te he perdonado desde hace mucho.-Enunció acercando su frente a la mía con los ojos cerrados, haciéndome sonreír.-No quiero que estés mal con tu mejor amigo y menos por alguien como yo.- Inspiró con suavidad para después besar la punta de mi nariz, mientras yo entrelazaba nuestras manos.-Yo he cometido muchos errores y debo pedir perdón sobre todo a Sakura-San yo la he hecho sufrir...-

-Déjalo ya Hinata, está bien habla con ella lo entenderá después de todo ambos sólo formaban equipo para ver si eran compatibles a petición de Sasuke... supongo que... -Suspiré.- Que... malinterpretamos vuestra cercanía... aunque eso no quiera decir que tú y el teme... mmm.-Me masajeé las sienes con mi otra mano apretando el agarre de nuestros dedos entrelazados un momento antes de proseguir... esto era tedioso...

-Está... está bien... yo y él... -Ella desvió su mirada avergonzada por la razón que iba a exponer.

-Reconozco que decir esto me cabrea bastante Hinata...-

-¡Lo sé y lo siento! No volverá a pasar.-Deshizo el agarre para tomar entre sus manos mi rostro con expresión compungida.

-¡Por supuesto que no va a volver a pasar, jamás! .- Sentencié tomando sus manos entre las mías, dejándolas reposar en su regazo.

-Pero... es que con él las cosas eran...-

-Para por favor. No sé si quiera saberlo, bueno si lo quiero saber, pero antes dime dos cosas.-

-Sí.-

-¿Tú y el teme no se... no se acostaron, verdad?.-

-¡No! ¡Por supuesto que no, jamás! Sólo nos besamos y él bueno... él...-

-Él...-

-Él... no tiene importancia.-

-Si la tiene, ¿qué mierda te hizo? Lo mato, si te llegó a tocar lo mato.-

-¡No! Sólo... me tocó... ciertas partes...-

-¿Qué partes? .-

-Eso no importa Naruto...-

-Si que importa, ¡a mí me importa! no vaya a ser que me quede corto con los golpes que le di.-

-¿Lo golpeaste? .-

-Por supuesto. Es verdad que yo me merecía un par de golpes por mi conducta hacia ti, pero él se los merecía por maldito manipulador, por coaccionarte, por entrometido aunque a su manera haya querido protegerme de mí mismo y a la vez a ti, pero... ¡eres mi novia y no me hace gracia que otro haya tocado lo que es mío!.-

-¿Qué... Qué es lo que has di... dicho? Yo... yo soy...-

-Eres mi novia... -Ahí recién caí en cuenta de lo que acababa de decir.- Siempre lo fuiste o eso creo.-Besé su frente.- Lo que tú y yo teníamos era raro, no había nombre o no sé .-Me encogí de hombros sonriéndonos.- Pero yo no le hago el amor a nadie que no sea una mujer única y especial para mí... eres la única, la primera y única mujer a la que he... me he...-Decir esto era un poco vergonzoso.-Entregado...-

-¡Naruto-Kun! .-Gimoteó emocionada abrazándome por la cintura mientras yo me sentía tan avergonzado como un tomate por lo que acababa de decir.- Tú también fuiste, eres y serás el único hombre en mi vida, nunca nadie más lo juro, ¡te amo! .- Le devolví el abrazo estrechándola con fuerza en mi pecho.

-Eso lo sé... ahora lo sé, pero no me cambies de tema, ¿qué fue lo que te tocó?.- Ella hundió su rostro en mi pecho antes de contestar.

-¿De verdad quieres saberlo?.-

-¡Por supuesto! .-

-Decir esto... es vergonzoso... -Hizo un mohín.

-No importa, habla...-

-Pues... las piernas...-

-Ya... ¿qué más? .-

-Mmm... brazos...-

-Hinata... -Amonesté.

-Está bien... -Bufó alzando su rostro sonrojado.-Pero vamos a hacerlo bien, ¿de acuerdo? .- Yo asentí sin entender muy bien.- Así no habrán más malentendidos entre nosotros.-

-Me parece perfecto.-

Nos acomodamos bien en la cama. Yo recosté mi espalda en el cabecero de madera mientras Hinata se acomodaba en mi pecho adoptando una postura cómoda abrazándonos.

Besé su frente acariciando su lacio cabello estrechándola entre mis brazos a la vez que ella besaba mi barbilla.

-Te escucho Hinata... -Ella suspiró.

-Bien, ¿recuerdas lo que pasó en aquel parque cuando... cuando me besó y tú nos viste?.-Yo asentí.

Hinata empezó a relatarme con detalle todo lo que había pasado entre nosotros. Todos los malentendidos que habían de por medio nuestra, así como, yo escuché e intervine un par de veces para pedirle disculpas y maldecir.

Al final me contó lo que yo ya sabía y Sasuke me había dicho.

Sí. El teme me había echado en cara mi "extraño" comportamiento con Hinata... tachado de poco hombre y cobarde, así como, lo mal que se me veía, que era malo mintiendo y fingiendo.

En pocas palabras me había ayudado a su manera. Pero su manera no fue más que un detonante para espabilarme y ver lo evidente. Hacerme ver que era lo que realmente me pasa con Hinata.

El miedo a perderla, la necesidad que tenía de ella, el terror al verla con otro, me ayudó de cierta forma a aclararme, sincerarme conmigo mismo. Aunque eso no quita el hecho de que disfrutó haciéndolo, sobre todo el hacernos creer a todos y sobre todo a mí... que Hinata y él eran pareja. Eso me había destrozado el corazón, me había dejado hecho polvo.

Aún así... sólo quiero dejar el tema atrás enterrado y vivir el presente y el hermoso futuro que me esperaba con el amor de mi vida.

Con mi futura esposa y madre de mis hijos.

-Y eso fue todo... -Concluyó arrugando su nariz encogiéndose de hombros.

-Mmm... si te digo la verdad quiero olvidar todo eso de cierta forma pero a la vez no. Sobre todo la parte en la que tú y... -Carraspeé.-Y Sasuke tienen ese acercamiento tan... íntimo...-

-Lo siento...-

-Mira que hacernos creer que estaban juntos... que eran novios... eso fue demasiado... ¡Maldita sea! Te besaste con él...-

-Pero entiende, lo hice para protegerte. Yo te hacía daño si estaba cerca de ti. Yo quería que volvieses a ser el Naruto de siempre, el alegre y sonriente, no el que eras por culpa mía... Ambos de cierta forma queríamos protegerte. Sí, me equivoqué en elegir la forma, pero no sabía cómo y el me dio una alternativa que vi buena bajo esas circunstancias... tal vez no fueron las correctas...-

-No, no lo fueron...-

-Pero yo no sabía qué hacer y me aferré a lo único que vi en ese momento como bueno en medio de todo lo malo...-

-Puedo llegar a entenderlo pero aún así... eso no quita que me enferme de sólo recordar que Sasuke te besó tantas veces como quiso, que te tenía como yo quería tenerte en esos momentos... Hinata, dime la verdad te metió mano, ¿verdad?.- Pregunté con agonía.

-Sí... -Musitó desviando la mirada.

-Mierda... lo sabía... -Me llevé una mano a la frente en modo de visera cerrando los ojos con frustración.-Respóndeme una cosa, si yo no llego a aparecer en ese momento en el bosque donde los encontré tan apegados... porque parecía que iban... a eso.-Rechiné los dientes.-Le hubieras dejado que...-

-¡No! Yo iba a romper con él, iba a decirle que se terminaba la farsa. Aquello estaba haciendo daño a mucha gente.-

-Bueno como sea, no quiero hablar más de eso.- Le sonreí acercando mis labios a los suyos.-Quiero estar contigo Hinata, ya está todo aclarado entre los dos... no necesito más que a ti... ya sé que me amas a mí sólo, a mí como yo te amo a ti, y que se vaya a la mierda el mundo, vamos a hacerlo otra vez... ¿si?.-La besé con ansias metiendo mi lengua con facilidad en su boca subiéndome encima de ella acomodándonos ambos sobre la cama.

Quiero olvidar que se había besado con otro... y que ese otro era Sasuke...

Ella abrió sus piernas abrazando mi cintura sin romper el beso, sus manos viajaron a mi espalda y las mías a sus senos alzándose así mi orgullo de inmediato.

-Hinata... -Exhalé recordando algo de lo que si me arrepentía.

-¿Si?.-

-Hay algo de lo que si me arrepiento profundamente...-

-¿Qué cosa? .-Alzó una ceja mientras yo estiraba una mano para apagar la luz de la habitación y tener así más intimidad.

-Te tenía que haber llevado a mi casa en vez de haberte traído a la tuya, ¡diablos! así podría hacerte gritar y gemir lo que quisiera sin reprimirte, bueno reprimirnos... -Bufé.- Además, no nos queda de otra, sino queremos que tu padre y todo el jodido clan Hyûga quiera cortarme la cabeza... -La besé.- Por las cosas tan pervertidas y deliciosas que le hago a su heredera...-

No la dejé contestar la besé mientras ella se reía y volvíamos a reanudar las caricias y el exquisito placer de hacer el amor.

Hacer el amor con Hinata, estar con ella, besarla, acariciarla, hundirme entre sus pliegues... era como las drogas entre más la probaba más la quería, más la deseaba...

Más la amaba.


Habían transcurrido ya seis meses desde que Hinata y yo estábamos juntos de forma oficial.

La pesadilla había terminado por fin y todo había vuelto a la calma, mejor dicho, ahora todo estaba en su lugar.

Hinata habló y pidió perdón a Sakura que le restó importancia al asunto y ambas volvieron a ser las mismas de siempre e incluso parecían más unidas. Lógicamente, omitiendo algunas partes. Eso me hacía feliz, dado que ambas eran importantes para mí. Obviamente, Hinata más, en eso no había discusión ni confusión.

Las cosas con Sasuke volvieron a la normalidad, aunque eso no quita el hecho de que aún tenía esa espina de que... había manoseado a mi novia, futura esposa y madre de mis hijos... pero se me olvidaría... algún día... tal vez... sin rencores.

Y sí, el teme y Sakura empezaron a salir juntos. A su manera, pero juntos al fin y al cabo. Ambos se amaban, eso era tan obvio.

Nunca me vi ni me sentí tan feliz como cuando Hinata aceptó el anillo de compromiso que le di cuando le propuse matrimonio, para mi fue como la gloria. Lo llevaba todo el tiempo, y me encantaba verlo en su dedo anular. Alejando así a cualquier indeseable que tan siquiera pensara quitármela.

Aunque con Hiashi... era otra cosa... mi suegro era otro tema a tratar que ahora no compete, por si se lo están preguntando a mi "suegri" no le hacía mucha gracia... pero no le quedaba de otra que aguantarme yo no me iba a separar de Hinata jamás y eso se lo había dejado bien claro, cada vez que tenía oportunidad.

Aunque si se enteraba de lo que le hacía a su hija mayor y de lo que me hacía ella... seguro me mataba por degenerado como mínimo. Y más aún después de la charla de llegar vírgenes al matrimonio que nos dio... viejo anticuado.

Ir por las calles tomado de la mano de la mujer más maravillosa sobre la faz de la Tierra, era un sueño hecho realidad, y una bendición. La felicidad, el amor es algo increíble e indescriptible.

Seguí celándola, creo que eso nunca cambiaría, o nunca lo hará, ni lo sé ni me importa la verdad, ya no. Eso si, ya no era como antes, de esa forma tan salvaje y dañina. Volví a controlarme, a tomar control de mis emociones, porque yo sabía que ella, que Hyûga Hinata sería Uzumaki Hinata.

Y eso, quieras o no, hacía mucho.


Seis meses habían pasado apenas, pero ya era mía y yo era suyo, y con esa seguridad me di cuenta de que siempre lo había sido. Siempre, desde un principio. Fueron sus hermosos ojos, su risa amable y sincera, su dulce voz, sus suaves y largos cabellos azules, sus detalles, su forma de ser, su cuerpo sin imperfecciones, y ella, toda ella era para mí. Todo lo que Hinata representaba para mí todo eso que me robó el corazón.

Su amor tenía cautiva mi alma, y no iba a hacer nada para remediarlo.

Y en esto estaba pensando mientras la admiraba secretamente bajo el marco de la puerta de mi habitación, observándola intensamente mientras dormía, anhelando cada parte de su cuerpo, cada centímetro de su piel delineada por aquellas franjas de luz solar que se extendían por toda la estancia mostrándome a esa mujer que me tenía hecho su esclavo, cosa de la que ella nunca se enteraría.

Acababa de llegar de una misión, de una muy larga y agotadora.

Y la había echado tanto de menos...

Llegar y verla dormir en mi cama con mi ropa me hacía sentir magníficamente feliz, cumpliendo el sueño de todo hombre, ver a su mujer con su ropa puesta. Era algo, así como, saber que era sólo tuya, como marcando tu territorio... déjenlo... no lo entenderán.

¿Había algo más sensual que eso?

Que excitante.

Pero a la vez tan reconfortante... porque verla ahí, representaba el inicio de uno de mis sueños más anhelados.

El de tener una hermosa familia.

Y Hinata, ya era mi familia.

-Eres la más hermosa mujer que conozco.-Dije cuando me percaté de que se había despertado desde mi posición.

Si, era justamente así como lo sentía y la veía.

-Mmm. Bienvenido a casa Naruto-Kun... -Sonrío desperezándose y levantándose a la vez.-

-Gracias... ya estoy en casa...-Pronuncié a la vez que depositaba un casto beso en mi mejilla para después abrazarme por la cintura pegando su rostro en mi pecho mientras yo correspondía como se debía a esta tan maravillosa bienvenida.

-¿Cuándo has llegado? -Preguntó deteniendo el beso en la boca que iba a darle de pronto sacándome del ensimismamiento.-¿Llevas mucho rato... aquí parado en la puerta... espiándome?.-Me sonrió y me miró de tal forma que sentí mi corazón latir inquieto. Me había pillado espiándola mientras dormía.

Me sonrojé, y no supe qué decir o hacia dónde correr. ¿Vaya estupidez, no?

-Bu... bueno, no te creas que llevo mucho rato aquí... tal vez lleve una hora o así... -Era espectacular lo que tenía delante de mí, ella era, sencillamente, irreal. Respiré profundo y me tragué la vergüenza momentánea tomando entre mis manos su hermosísimo rostro. Ansiaba besarla.

-¿Has llegado hace una hora y no me has despertado? ¿Por qué?.-Contrajo su entrecejo unos segundos para después exclamar un "oh" deshaciendo el abrazo dejándome un vacío.-No me digas que... -Se sonrojó como una manzana dando un paso hacia atrás. ¡Qué linda!

-Si Hinata, llevo aquí de pie una hora mirándote dormir...-

-¿Por... Por qué?.-Dio otro paso atrás totalmente sorprendida mientras yo sonreía de forma hilarante.

-¿Aún lo preguntas Hi-na-ta-Chan?.- Solté una carcajada suave cuando estuve demasiado cerca de ella, notando como se tensaba. Sí, ya sabía lo que yo quería hacerle.-¿Aún te pongo así de nerviosa?.- La escuché tragar duro y luego negar con la cabeza una y otra vez inflando sus mejillas de una forma tan graciosa y linda.

¡Ah! Estoy enamorado.

-¿Ner... Ner... Nerviosa yo? Te... Te... Te confundes.-Dio tres pasos atrás y yo cinco hacia delante hasta hacerla caer sentada en la cama mientras me quitaba la parte de arriba dejando mi torso desnudo.

-¿Ah, no?... ¿Segura?.- Me alejé de ella y en cuanto lo hice alzó una mano y la pasó por mi pecho desnudo, yo contuve el aliento y sonreí-. Ya veo... Será mejor que me vaya a la ducha...-

Inesperadamente me sujetó de la cintura del pantalón tirando de mi cuerpo hacia la cama.

Apoyé mis manos a cada lado aguantando mi peso para no aplastarla mientras Hinata se hallaba recostada totalmente y sonrojada. Yo sentí que mis entrañas se derretirían con la cercanía y un calor recorrió mi cuerpo dando como resultado una erección inmediata.

-Vaya... ¿Quién iba a decir que la dulce y tierna Hinata fuera tan sexualmente activa? -Me miró encogiéndose de hombros aún más roja que antes soltando mi pantalón girando su rostro haciendo una mueca tan linda dejándome ver ese largo y lindo cuello blanco...

Esto era automático. No me lo pensé ni dos veces. Agaché la cabeza aspirando su aroma mientras la punta de mi nariz subía y bajaba desde su oreja hasta su clavícula.

-Yo también deseo hacerte el amor... te he echado tanto de menos... pero estoy hecho un asco... ven y date una ducha conmigo, ¿si?.- Me alcé para besar sus labios con suavidad.-¿Vienes? –Insistí.

-Síííí... -Respondió enrollando sus brazos y piernas en mi cuerpo volviendo a besarme de una forma más fogosa y ansiosa mientras yo la cargaba hasta el baño, abriendo la puerta de una patada.

Nos desnudamos el uno al otro entre besos, caricias, suspiros, gemidos, jadeos mientras el agua salía de la ducha.

-¡Aaaahhh! Te amo mucho Naruto-Kun... -Jadeó cuando la penetré con suavidad y lentitud clavando sus uñas en mis hombros.

-¡Aaaahh! .- Exhalé .- Te amo también... mi Hinata-Chan...-

Un vaivén suave nos acompañó iniciando aquel acto tan placentero... tan íntimo... tan de los dos...

La pesadilla, todo lo malo había terminado, como si nunca hubiera existido, y finalmente, era nuestro turno de comenzar a vivir en un sueño.

-¡Uuuhhh!... mmmm... ¡aaaahhhh!... más más rápido...-

-Eres mí... Hinata... Sólo mi Hinata-Chan... mía Hinata...-

-Sííí... Por favor más fuerte... ¡Uuuhhh! -Gimoteó arqueando su espalda con sensualidad mientras yo me perdía en ella.

-Dame lo que quiero Hinata... mmmm... si quieres lo pides...-Jadeé en su boca, mordisqueando su barbilla bajando el ritmo de las embestidas...

Ella hizo un mohín en forma de protesta mientras yo reía.

-Mmmm... ¿Siempre serás... tan posesivo? .-Me besó con hambre sonriendo gustosa afianzando con sus piernas el agarre en mi pelvis dejando nuestros cuerpos aún más juntos si es que se podía. Que sensualidad...

-Contigo siempre seré posesivo... así que... -Agarré con fuerza sus glúteos, apretándolos con ganas haciéndola respingar hacia arriba mientras mordía su cuello.-Venga Hinata... dame lo que quiero... -Ella suspiró mordiéndose los labios mientras yo cerraba la llave de paso del agua.

Aquí iba a haber... mucho calor...

-Soy... sólo tuya... -Retomé de nuevo el vaivén con más presión y brío... resoplando en su oído.

-Sí... ¿qué más...?-

-Te amo y te amaré... sólo a ti... ¡Oh Dios! Sí... así...-

-Ajam... ¿qué... aahhh... qué más...?.-

-Y... tú eres... ¡Dios!... ooohhh... sólo mío... ¡y te amo! Ooohhh...mmmm...-

-Hinata... -Sonreí gustoso justo antes de besarla de nuevo jugando con su lengua unos intensos instantes antes de completar nuestra declaración.- Yo también te amo...-.

No había nada más, no existía nadie más que los dos.

Por que esto era así...ambos estamos enamorados...

Por que el que está enamorado hace el amor todo el tiempo, incluso cuando no lo está haciendo...

En amor, uno y uno son uno, y nosotros éramos uno.

Hinata era mi vida, yo era su vida, éramos nuestra vida y era perfecta.


Fin.


Bueno...¿Que les pareció? ¿Muy largo ,no?

Lo siento pero es que me negaba a hacerlo en 2 partes, no me gustaba como quedaba y se cortaba todo el rollo.

Espero que lo hayan disfrutado , enserio...(Espero expectante vuestros comentarios/criticas y demás cosas de esas xD)

En fin. No puedo más que darles las gracias a todos ustedes mis lectores por su linda paciencia , sus bellos comentarios , a todos aquellos que me leen desde la sombras y no comentan, gracias también por estar allí.

KXM

Meliandrade
Maryan
Hinasae
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Danielle-hime
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Luli92
Invitado1997
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HinataUzumaki
Stellamine
Eliuska20
Unachica
Sngo surime
Papaleta
Ur-Chan
Kyoko Nakamura
Jime otakuhime
Aquary

¡MUCHAS GRACIAS!


Espero no haberles decepcionado con el final y hayan disfrutado tanto como yo de él.

Un saludo de...

Tenshou Getsuga...