Bueno Señoras y Señores al fin después de una larga espera ha llegado el final, después de una crisis, mucho drama y un poco de azúcar ha llegado el fin. Mil gracias a todos por haberme acompañado en este fic, en cada capitulo y durante todo este tiempo.

Gracias a Letifiesta, a Rickhunter, a Mimi Star, Karlita Gatita, Hel201, Mari3304, Mafer Aceff, Paili, Citlalii, Paulinasheccid, Maria Paula, Danny, Rag´s, Princess By Poetry, Daty1 Yukihira Q, Yrazema, Sakura, Daniel Cosmo, Raqhu, Poppy Moore, Perse B.J. a cada uno de ustedes les agradezco sus comentarios y el que me acompañaron en cada capitulo.

Discleimer. Nada de esto me pertenece...

CATORCE

PALABRAS

Helga descendió del avión y fue a recoger el equipaje mientras James marcaba un número telefónico, su primo por primera vez parecía nervioso por todo lo que le comentó este viaje o lo elevaba como empresario o perdía lo poco propio que tenía, suspiro y camino hacia una agencia de viajes donde rento un automóvil y lleno los papeles, camino despacio hacia su primo que colgo la llamada.

- ¿Qué tan mal estan las cosas?

- No estan tan mal, creo que podremos arreglarlo Alan y yo, mientras aun tengamos gente para trabajar.

- ¿quieres ayuda?

- No deseo recibir la ira de Olga en mi vida, me hizo jurar que no te metería en estos negocios, Alan me llamó hace un momento y me dijo que te programo una cita en dos horas en la Gazeta de Hillwood.

- Dos horas, debo ir a arreglarme –dijo ella mirando el reloj.

- Bueno vamos a rentar el auto y te llevaré.

- Mejor dicho yo te llevaré –dijo Helga enseñandole las llantas.

- Oye pero yo conduzco.

- No –dijo Helga riendo – Me llamaras cuando quieras que venga por ti.

Helga conducia en silencio mientras miraba las viejas calles de su ciudad y recordaba momentos inolvidables vividos con sus amigos, penso en Arnold y las cartas que leyo en todo el camino, no las terminó pero todas le decían una y otra vez "te amo" "eres todo para mi" y eso quizas le hubiera la esperanza debida pero el estaba a miles de kilometros, tenía una hermosa novia y la había olvidado. Intento borrar esos pensamientos y concentrarse en la conversacion de su primo y en la entrevista de ese día, eso le emocionaba, volvería a escribir, volvería a ser Helga Pataki.

- Si – dijo Alan – estoy llegando, un auto gris, claro los vere en la entrada. – y al decir esto colgo el telefono.

- Portate bien, llamame cuando te desocupes.

- Si mamá –dijo el besandola en la mejilla –suerte en tu entrevista.

Arnold colgo su movil y miró a su mejor amigo que lucia extremadamente preocupado.

- Ya esta aquí –dijo caminando hacia el exterior del edificio – Acaba de llegar de Londres.

- Espero que todo salga bien, me gusta mi empleo –dijo Gerald bajando las escaleras con el mientras veían un auto detenido afuera del corporativo y que hablaba con el conductor que arranco a toda velocidad mientras el se despedía. – Eso es saber correr. –dijo Gerald.

- Vamos tenemos mucho trabajo.

- ¿Señor Collins?

- A sus ordenes –dijo el rubio sonriendo – Y el es Gerald Johannsen, por favor llamame Arnold.

- Gracias soy James Bennet. – Se sorprendió al ver al rubio, lo reconocería en cualquier parte años atrás lo había visto discutir con su prima, después lo veía cada vez que entraba en la habitacion de Helga donde ella tenía una foto de el cerca de su cama. En verdad el mundo era un pañuelo.

- Creemos que las cosas van bien –dijo Arnold – Aunque los abogados parecen un poco malhumorados.

- Bueno vamos dentro –dijo James – Me dijo Alan que los abogados ya llegaron.

- Si estan dentro –dijo Arnold saliendo de su sorpresa – Te mostraremos todos los documentos.

Helga estuvo horas en la entrevista, le revisaron los papeles la entrevistaron varios editores y el presidente de la compañía.

- Bueno, te daré el trabajo aunque tienes poca experiencia, pero tus diarios de la escuela me muestran tu capacidad.

- Gracias.

- Estaras por ahora cubriendo los sociales.

- Muy bien –dijo ella emocionada.

- El trabajo será de doce horas y bueno el suelo es base, pero si te desempeñas correctamente podremos hacerte un aumento en tres meses, asi que espero que mañana te presentes a trabajar.

- Por supuesto.

Helga detuvo el auto fuera de su casa y sacó su manojo de llaves, no sabía si seguia teniendo la misma cerradura y al comprobarlo vio que si y entro en la casa.

- ¿Mamá?

- Helga –dijo su madre saliendo de la cocina. – Helga cariño ¿cuando llegaste?

- Hace un rato, tenía una entrevista y pense en llegar antes de ir pero me entretuve de mas y bueno llegue por un café y en el baño me di una manita de gato, ahora solo quiero irme a bañar.

- Muy bien, te prepararé algo de comer.

- Me vine con James y el esta ahora arreglando algunos asuntos con la compañía.

- Olga no me dijo nada.

- Quizas no se ha dado tiempo de llamarte, hay mucho trabajo en estos momentos y me imagino que esta apoyando a Alan.

- Tienes razón, bueno sube a bañarte, por cierto sabes que tu amiguita Phoebe es nuestra vecina.

- No lo sabía –dijo deteniendose a medio camino – Nunca me lo comentaste.

- Bueno se que tu y ella hablan y creí que te lo había dicho hace unos dos años se mudaron compraron la casa Paterson y viene de vez en cuando, espero que vayas a visitarla.

- Si eso haré –dijo ella subiendo su equipaje y acomodandolo en su vieja habitación.

Helga se sorprendió de ver su habitación tal y como la había dejado casi seis años atrás, su madre le había respetado su privacidad, se veía limpio el cuarto y la cama con sabanas limpias pero todo cada cosa seguía en su lugar, cerró la puerta y dejo la maleta sobre la cama y se sentó a su lado, en el buró estaba el viejo camafeo que fue parte de ella por mas de diez años y lo tomó con cariño para abrirlo y ver su contenido.

- Cabeza de balón estoy en casa. –dijo suspirando – Lamento que no estes aquí para invitarme un helado. – lo volvió a poner donde mismo y se dirigió al baño para darse una refrescada antes de descansar un poco de volver por su primo.

James estuvo encerrado con los abogados de la compañía Harries y los suyos por casi ocho horas, Gerald y Arnold continuaron el trabajo corporativo, Arnold realizando entrevistas para posibles candidatos que cubrieran las diversas vacantes y Gerald supervisando el control de cada uno de los diferentes establecimientos del centro comercial. Cuando la puerta de la sala de juntas se abrió eran casi las siete de la tarde, todos se habían marchado con excepción de los dos amigos que charlaban y terminaban de revisar algunos papeles.

- Estoy agotado –dijo James mirandolos despues de despedir a todos los hombres. – Gracias por la comida.

- Pero ya debe tener hambre –dijo Gerald – Porque no vamos a la cocina a que coma algo.

- Se los agradezco estoy famélico.

- Los alcanzaré allá –dijo Arnold – Tengo que terminar de revisar esto.

- Muy bien viejo pedire algo para ti. – James y Gerald caminaron por los pasillos desiertos mientras el moreno explicada que departamento estaba en que oficina.

- Ha sido una excelente construcción la que has diseñado.

- Gracias, pero sobre todo por la confianza.

- Así que como van las cosas, todo bien.

- Si –dijo Gerald - ¿Cómo esta Helga?

- Bien. –dijo el sorprendido - ¿Cómo sabes que Helga y…?

- Bueno, tú me dejaste la carta para Arnold ¿no? Tengo excelente memoria para los rostros, ella y tu bueno, se fue contigo ¿no? –Gerald no recordaba cual era la relación entre el y Helga pero sabía que habia sido el la causa del rompimiento de su mejor amigo con su novia.

- Ya veo –dijo el castaño –Solía hablar de ti, de Phoebe y de Arnold.

- Fuimos viejos amigos.

- Pero ya no se hablan.

- El tiempo ha pasado –dijo el – Pero me da gusto saber que esta bien.

- Huele delicioso –dijo James cuando la puerta de la cocina se abrió, miró al moreno y pensó si debía decirle que Helga había vuelto, pero ella no le había dicho lo contrario, mejor se lo preguntaría a ella.

- Natalie –dijo el llamando la atención de la chef principal que al voltear se soprendio de ver a James al lado de Gerald.

- Hola –dijo ella sin poder apartar los ojos de James que le sonreía.

- Deseo presentarte a la chef Natalie Collins.

- ¿Collins? –dijo el mirando a la rubia, así que era ella, no podía negarlo era muy bonita, la causante de las lagrimas de su prima.

- Es el gerente James Bennet.

- Que gusto Señor, Alan me llamo para decirme que vendría le tengo la cena preparada.

- Gracias- dijo el – Espero que nos acompañe a cenar.

- Será un placer. Los llevarán a su mesa, ¿dime Arnold no vendrá?

- Bajara en un momento.

- Los alcanzo en un minuto, solo dejo todo listo aquí. – Ella les sonrió y los vio salir, no podía creerlo era demasiado guapo, Alan no le había dicho y suspiro emocionada.

Los cuatro charlaron sobre todo el trabajo, James estaba sorprendido de lo mucho que todo había avanzado y como solo esperaban al gerente para realizar la fiesta de inauguración aunque todo ya estaba marchando a la perfección no se había realizado ningun tipo de recepción y era necesario para poder adquirir nuevos empresarios que desearan invertir en ese corporativo.

- Pues podemos hacerlo este fin de semana.

- Me parece bien –dijo Gerald – Solo hay que fechar las invitacion y enviarlas, me hare cargo.

- Nat puede encargarse del banquete, es la mejor chef que he conocido.

- Vamos deja de alagarme –dijo golpeando el brazo de su hermano – No soy tan buena pero hago lo que es necesario.

- Hacen muy linda pareja –dijo James sonriendo y Gerald se rio fuertemente.

- Te lo dije amigo, si no lo aclaro yo todos piensan que ustedes son esposos. –dijo Gerald riendo.

- ¿No son esposos? –dijo James sorprendido - como te apellidas Collins creí.

- Somos hermanos –dijo ella- Lo se, soy mas hermosa y lista que él pero ni modo tiene que aguantarse.

- ¡vaya esto si es sorprendente! –dijo el – Alan nunca me dijo que estarías aquí con tu hermano, porque tu eres la recomendada de Alan ¿verdad?

- Si, ¿Cómo esta él?

- Excelente tiene una pequeña hija se parece mucho a mi prima. – Arnold miraba a su hermano, ¿acaso tenían un conocido en común? Recordo que su hermana le había dicho que un amigo suyo les habia conseguido el trabajo, quizas era él.

- Y como se llamaba la chica –dijo Natalie mientras partía un bollo - ah si Helga ¿Cómo esta ella?

- Bien. – Dijo James sin mirar a nadie mas, pero noto como el hermano de Natalie levantaba la cabeza y el moreno solo se concentraba en su plato.

- La última vez que la vi casi muere por una hormiga, me asuste tanto.

- Ella esta bien, Olga se asusto demasiado y bueno ella al recuperarse siguió con su trabajo y ahora esta escribiendo.

- Solía ser muy buena –dijo Gerald notando como su amigo lo miraba interrogante – Pues saludala cuando la veas – El teléfono de James comenzo a vibrar y el disculpandose lo contesto.

- Hola princesa.

- ¿Acaso no piensas llamarme?

- Bueno estoy cenando, ¿te gustaría venir?

- Gracias me encantaría conocer tu oficina, pero tengo algo bueno que contarte, tengo trabajo –dijo en un grito que escucharon todos en la mesa.

- Genial, disculpen por favor –dijo James poniendose en pie.

Uno de los meseros se acerco a Natalie quien disculpandose se puso en pie y se dirigió a la cocina, Gerald continuaba entretenido en su plato esperando la reacción de su amigo.

- Lamento decirte que tendras que aguantar escuchar hablar de Helga. –dijo Gerald suspirando al ver el silencio de su amigo.

- No se porque dices eso –dijo Arnold mirando la carta.

- Vamos viejo, no has hablado desde que escuchaste que Natalie la pronuncio y sabes que hablamos de Helga Pataki, pero debes saber que el la conoce y tu hermana la conoció en Venezuela asi que no puedes comportarte como lo estas haciendo, no cada vez que lo hagan, porque se van a dar cuenta que algo te pasa. -dijo al verlo taciturno.

- No estoy haciendo eso.

- Claro, por eso estas callado.

- ¿Qué quieres que haga? Me tomó por sorpresa, además ella me dejo muy claro que bueno, la perdí y no creas que le voy a preguntar dime como va el matrimonio de Helga a quien por cierto perdí por idiota.

- Puedes hacerlo, quizas te diga que es infeliz, o que no se caso, o que.

- Es realmente feliz con ese hombre con quien vive en Europa.

- Viejo deja pasar eso, ademas tu tambien estas un poco dolido por lo ocurrido con María.

- María no tiene nada que ver aquí.

- Como tu digas, pero quita esa cara, James es mejor y menos pomposo que Iván y deseo que podamos hacer buena amistad, así podremos no se, quizás buscar un mejor puesto.

- Eres incorregible –dijo mirandolo y despues viendo que su hermana y James regresaban a la mesa platicando.

James reía mientras miraba hacia la mesa donde los dos hombres hablaban al parecer de algun tema difícil y podía imaginarse cual era.

- Pero dime ¿cuando empiezas?

- De hecho hoy, por eso te llamo –dijo la rubia – Iba a ir por ti para que celebraramos juntos pero me llamo mi nuevo jefe, eso suena genial –dijo riendo – y me dijo que tengo que ir a un entrenamiento en D.C. así que tengo que estar a las diez y quiero llegar temprano así que viajaré hoy.

- ¿Hoy? Helga acabamos de llegar debes estar muy cansada, ¿en que te irás?

- En auto, quizás llegue en unas cuantas horas, te llamaré al llegar.

- ¿Cómo se te ocurre?

- Papá y mamá te esperan en casa, nos vemos en unos días y deja de repelar –dijo ella riendo. –Te quiero primito.

- Y yo a ti querida prima.

Los días pasaron lentamente convirtiendose en semanas, Arnold y James terminaban de revisar los reportes de la ultima semana de ventas y los comentarios que aun se hacian sobre la recepcion del centro comercial, todo el trabajo estaba en orden y James se estiro mirando al rubio que miraba una foto que el chico tenía en el escritorio, se puso de pie y se acerco a Arnold.

- Es una linda foto. –dijo el mirando la foto donde los cuatro amigos disfrutaban de un 4 de julio.

- Si, viejos recuerdos –dijo el rascandose la cabeza, el cabeza de balón agradeció que el teléfono de James comenzara a sonar, desde la cena el no la había mencionada y Nat tampoco era mejor así. Abrió una carpeta y suspiro, desde aquel día en el hospital no había dejado de soñar con ella, le preocupaba su salud, pero lo que mas le angustiaba era que en sus sueños ellos eran otra vez felices y compartían tiempo juntos una y otra vez, juegos que su mente le hacía y le obligaban a recordar aquello que le causaba un gran dolor en su corazón. Si tan solo las cosas se hubieran arreglado entre ellos, si hubieran tan solo quedado como amigos ahora no solo el, sino que Phbs llevaba las consecuencias pues desde hacia tiempo por lo que le dijo Gerald la oriental había perdido comunicación con la que alguna vez fue su mejor amiga.

James miro su celular, su prima despues de tres semanas al fin se comunicaba con él, dejo un momento la conversación del teléfono de la oficina aparte y cogió la llamada.

- James tienes que encender el televisor –dijo Helga con un tono de urgencia.

- ¿Qué es lo que sucede? Calmate y explicame, ¿Dónde estás?

- Trabajando, no tengo tiempo, de hecho voy a colgar, pero prendela en el canal 40. Besos te quiero. – el sonido del corte de la llamada saco de onda a James que miro a Arnold que leía el informe de las ventas.

- Arnold por favor, prende el televisor en el canal cuarenta tengo que terminar esta llamada.

Arnold le sonrió a James y se acerco a la mesita donde estaba el control remoto, desde que el gerente había llegado a la oficina era la primera vez que el televisor se encendía a él no le gustaba en comparación con Iván que todo el tiempo lo tenía prendido, movió la guía de canales hasta dar con el que le había solicitado, lo miro para decirle pero James estaba de espaldas contestando la llamada.

"Muchas gracias por continuar con nosotros, gracias Luis por tu reporte, ahora le damos la bienvenida a nuestra nueva integrante que vendrá al estudio a darnos buena información, te dejo el lugar Robert. = Gracias Su –dijo otro comentarista – Y gracias por ganarme el dar la bienvenida, pues como decía su a partir de hoy y cada quince días nos estará acompañando una mujer espectacular que nos dará toda la información necesaria sobre las novedades literiarias a nivel mundial, su carrera como escritora va iniciado pero podemos decir que es un cometa Halley literario, dinos que tienes para nostros querida Helga=

Arnold caminaba a su escritorio cuando una suave risa lo hizo detenerse, conocía ese sonido, soñaba con el cada noche y mientras estaba despierto lo podía escuchar en su mente se dio la vuelta y posó sus ojos en el televisor donde solo vió un ejemplar del libro que anunciaba la comentarista, Arnold dejo de escuchar, todo a su alrrededor se perdió solo podía verla, lucia fabulosa, su cabello era mas largo que la ultima vez que la vio en Venezuela y era rubia nuevamente, vestia causalmente con un sweter rosa y pantalones de mezclilla, el maquillaje en su rostro era suave pero le hacía resaltar el color de sus ojos.

Gracias Helga te veremos en quince días, pues así es amigos recuerden que una ciudad que lee es una ciudad que avanza. Volvemos Su al estudio contigo. Gracias…

Helga salió corriendo del estudio para ir por telefono que estaba en el camerino, la gente la felicito por el camino y fue detenida por su "jefa provisional"

- Bien hecho Pataki

- Gracias –dijo la rubia sonriendo.

- Te dejaron esta nota, ve por tu pase y te esperamos en quince días no llegues tarde te enviaremos los nuevos libros a tu oficina.

- Gracias nos vemos –dijo ella tomando su celular mientras esperaba una llamada la cual no llego, tomo su pase para la proxima vez y subió a su auto.

- James te encontraras con Betsy por no hacerme caso –dijo ella cerrando el puño mientras arrancaba a toda velocidad.

James se acerco a Arnold que miraba el televisor.

- ¿sucedió algo? Novedades en D.C.

- No nada –dijo el rubio – ¿Pongo las noticias? –dijo mientras su corazón latía rapidamente.

- Bien, Arnold necesito que localices a Gerald y a Natalie tenemos que arreglar lo del evento del Sr. Gonzalez.

- ¿Fue quien te llamó?

- Si, deja el televisor encendido.

El rubio camino por todo el centro comercial buscando a su mejor amigo, no podía dejar de pensar en Helga, ¿quizas debio preguntarle a James? Ese canal era local, entonces ella estaba en Hillwood un brote de esperanza brinco en su corazón y miro por todos lados como queriendo verla salir de alguna de las tiendas departamentales. Cruzo las puertas que daban al corporativo y se dirigó a las cocinas sin notar a la chica rubia que entraba echando chispas hacia el Hall.

- Hola –dijo Helga con su mejor tono a la recepcionista – Deseo ver a James Bennet.

- ¿Quién lo busca? –dijo la chica mirando a Helga.

- Helga Pataki y dile preciosa que me atienda en este mismo instante o ire yo a matarlo. –La secretaria miro a la rubia que parecia molesta y llamó a su jefe.

- Adelante la espera –dijo ella, Helga le sonrió pero no se movio de allí.

- Piensas decirme donde esta su oficina.

- En el tercer piso –dijo ella asustada.

- Gracias.

Arnold camino por el Hall de regreso con Gerald detrás y con varias charolas en las manos mientras se dirigían a la oficina del gerente.

- Gerald dime ¿Phbs a hablado con Helga?

- No viejo, ya te lo dije ellas se dejaron de hablar poco despues de su compromiso y desde entonces bueno Phbs la extraña pero no dice nada. ¿Por qué tanta insistencia con ella? Amigo ya olvidala o preguntale a James como esta.

- La vi –dijo el rubio.

- ¿Qué? ¿Dónde?

- En el televisor, al parecer trabaja en el canal 40

- Pero ese es local, ¿Esta en Hillwood?

- No lo se, debo ir al canal, ¿me cubres?

- Claro, pero no quiero que te ilusiones demasiado.

- Estoy bien –dijo el saliendo del elevador y mirando a la secretaria que estaba cerca de la puerta con cara de asustada.

- ¿Qué sucede?

- Una mujer llego aquí gritando y ahora creo que esta discutiendo con el Señor Bennet, me llamo la recepcionista y me dijo que amenazo con matarlo.

- ¿Qué? –dijo Gerald sorprendido, ambos chicos abrieron la puerta para toparse con un James sonriente que miraba a una chica alta con una gorra y chamarra gruesa en medio de la habitación.

- NO PUEDO CREERLO, CINCO MINUTOS, NO DE HECHO FUE MENOS, PERO NO, NO PODIAS VER EL TELEVISOR EN ESTE TIEMPO

- Debes escucharme yo prendi el televisor, mira sigue prendido.

- DE QUE SIRVE QUE ESTE PRENDIDO, HE SI NO LO VAS A VER ESPERABA TU LLAMADA PERO NADA, TRES SEMANAS EN D.C. CAPACITANDOME PARA ESTO Y TU OCUPADOTE VERDAD.

- Perdoname por favor cariño, mira porque no vamos a comer y.

- ERES UN TONTO JAMES BENET PATAKI –dijo ella

- Creo que me gustaba mas tu otra personalidad –dijo el chico riendo haciendo enojar mas a Helga.

- AH SI, PUES ESTA ES MI VERDADERA PERSONALIDAD, ESTA ES LA VERDADERA HELGA Y CREEME NO QUERRAS VERME ENOJADA, ME VOY A CASA. – abrió su celular que estaba timbrando mientra su primo quería hacerla sentir mejor - ¿Hola?

- Pero Hel –dijo el poniendose de pie y notando a las dos personas que estaban en la puerta mirando soprendidos a la rubia que estaba congelada en la misma posicion que cuando se dio la vuelta para marcharse.

- Ah chicos –dijo el –gracias por las muestras. Ven te presentaré aunque creo que ya los concoces –dijo el mirando a su prima que lo miro con dolor, mientras escuchaba a otra persona en la otra línea.

- Es un gusto verlos –dijo ella –Hola Gerald, Arnold –dijo sin mirar al segundo a los ojos – Es un gusto verlos pero debo irme. Nos veremos en casa James, me llamaron del trabajo –dijo la rubia saliendo de la oficina con el corazón a punto de estallarle.

- ¿Ella es? – pregunto Gerald esperando que le dijera que era otra cosa menos su esposa.

- Mi prima –dijo James suspirando – Y creo que esta vez si esta molesta.

Arnold atendió los pendientes de la empresa, pero no podía dejar de pensar en la rubia que unas horas atrás había tenido delante y que de nuevo no dijo nada.

- James- dijo el mirando a su jefe – Si no hay mas pendientes puedo retirarme.

- Claro –dijo mirando al rubio – Por cierto, no se si tengas problemas pero invite a cenar a tu hermana, ¿esta bien?

- Pues –dijo el sonriendole – Claro – Arnold sabía que a su hermana James le gustaba mucho y le alegraba saber que el se había fijado en ella. – Nos vemos mañana.

Camino por las calles de su infancia, pensando en si ir a casa de los Pataki a buscarla, quizas a hablar con ella, Gerald había hablado con él sobre la suerte de verla de nuevo, así podría cerrar ese capitulo de su vida, pero ¿era lo que el quería? Ademas no sabía si vivia con sus padres o con su esposo en la ciudad, levanto la vista y se topo con el viejo restaurant donde ellos habían comenzado a ser novios, quizás un café le ayudaría a aclarar las ideas. Abrió la puerta y vio el restuarant lleno, todos estaban cenando disfrutando de la musica y el buen ambiente que tenía el local quizas alli no encontraría la paz que buscaba, no en ese momento. Cuando iba a salir la vio al fondo, en su vieja mesa, Helga removia el contenido de su bebida mientras parecia estar en otro lado menos allí. Se acerco a la mesa con ganas de tomarla entre sus brazos y abrazarla, frente a ella había otro lugar puesto, quizas tenía compañía.

Helga suspiro mientras removia el café, no podía creerlo apenas tres semanas y ya estaba sin trabajo, según su nuevo jefe no podían contratarla en esos momentos en el periodico y en la televisora continuaría con un trabajo provisional cada quince días para dar las novedades literarias pero sin un contrato fijo, ademas eso no era lo que ella quería. Quizás lo que debía hacer era irse lejos, a donde nadie la conociera, lejos de Londres, lejos de Hillwood, quizas a México o a España, pero donde pudiera empezar, donde no se topara con el cabeza de balón en cada esquina. Sonrió para si misma cuando lo vio en oficina de su primo se soprendió, no espera verlo allí pero mas aun no supo que significaba esa mirada en sus ojos, quizás la distancia y la falta de comunicación si menguaban el amor y todos los recuerdos, quizas ambos eran diferentes.

- ¿Puedo acompañarte? – pregunto una voz sacandola de sus cavilaciones, ella le sonrió y continuo con la vista en su bebida, pero al final ambos terminaban donde mismo, entonces no eran tan diferentes.

- Hola.

- Hola Helga –dijo el mirandola, no podía quitarle los ojos de encima era hermosa, mas de lo que la recordaba, buscaba palabras para inciar la conversacion pero no podia articular ninguna.

- Me da gusto verte, claro puedes sentarte –dijo ella levantando la mirada – Así que trabajas con mi primo.

- Si, no sabía que era el.

- Pero probablemente el si sabia que eras tu, ¿Cómo esta tu familia?

- Bien –dijo el – Felices de estar en la ciudad y mis abuelos parece que rejuvenecieron. Espero algun día los conozcas.

- Me dará gusto.

- ¿Y tu? ¿Cuándo volviste?

- El mismo día que James, volvimos por su trabajo.

- Ah –dijo el – Helga se que quizas no sea el momento pero debemos hablar.

- No hay nada de que hablar.

- Claro que si, debes escucharme –dijo el – fui muy estupido al no reconocerte aquella vez y.

- No tienes porque decir eso –dijo ella sonriendo con tristeza al recordar el dolor que le causo que el no la hubiera visto – Es normal.

- ¿Por qué haces esto? Se que debí haber visto que eras tu –dijo el intentando no subir la voz pero necesitaba arreglar las cosas y ella no se prestaba, quizas mil veces hubiera preferido a la Helga violenta a esta que parecía insensible a la situación – Se que te dije que te.

- No lo digas –dijo ella - ¿Por qué no dejas las cosas así? El tiempo ha pasado, hemos madurado, hay otras personas en nuestra vida.

- Porque siempre estaras tu en la mía –dijo el.

- Mira cabeza de balón, ya es suficiente, decidí aceptar mi realidad y la tuya, porque insistes en esto, ya te he perdonado, ya me he arrepentido lo suficiente en mi vida, lo unico que deseo es que tu me perdones a mi y es todo, seamos felices cada quien con su vida.

- Pero porque nunca me das tiempo de hablar porque siempre tienes que ser tu la que diga la ultima palabra, fui un tonto al aceptar tu nota.

- ¿Mi nota?

- Si esa estupida nota de que ya no te escribiera, debi haberlo hecho, debi llamar a tus padres e ir a buscarte, pero siempre he sido demasiado cobarde.

- No eres cobarde –dijo ella – Pero Arnold porque quieres lastimarnos, el tiempo ya pasó hemos crecido, podemos ser amigos.

- No me interesa ser tu amigo –dijo el y vio que sus palabras nuevamente la lastimaban. – No quise decir eso.

- Esta bien –dijo ella abriendo su cartera y sacando un poco de dinero. – Mejor dejalo así.

- No –dijo el – Antes tienes que escucharme, se que no es una excusa pero nunca recibí tus cartas.

- Lo se –dijo ella – Ninguna de ellas, eso lo se.

- Entonces porque no me dejas explicar, se que me viste con.

- Porque –dijo ella – No puedo perdonarme que siempre desde niña dije que te amaba, dije que siempre serías la persona en mi corazon y mi vida y permití que una mala persona me convenciera de lo contrario, me deje llevar por sentimientos que no debería tener, Arnold no lo entiendes no soy una buena persona, así que lo mejor es que nos apartemos –dijo poniendose de pie y saliendo del restaurant, Arnold pago la cuenta y salió detrás de ella, corrió un poco para alcanzarla.

- Espera, espera, espera –dijo el deteniendola y notando que estaba llorando. – Porque no quieres hablar.

- Porque de que serviría Arnold, dime estas dispuesto a dejar todo por volverlo a intentar.

- Si –dijo el – ¿Que puedo dejar? No tengo nada.

- No puedes decir eso, ¿acaso no la amas?

- Pues- dijo el dandose cuenta hacia donde iba ella- que me dices tu ¿Lo amas?

- Ya no se que es el amor –dijo ella. Para de pronto verse capturada por los labios de él, la sensación era maravillosa, sus labios se encontraron mostrandole el amor que el sentia por ella, suavemente hablando sin necesidad de palabras. Ella se dejo llevar por la dulce sacudida que provocaba en ella los labios de Arnold, el frío los envolvía pero ninguno de los dos lo noto.

- Esto es –dijo el separandose de ella y juntando su frente a la ella. – Helga necesitas escucharme.

- No te escucharé, primero debes tu oír lo que tengo que decir, porque es necesario que te lo diga, porque despues no podre hacerlo –dijo comenzando a caminar y el a su lado – Debo aceptar que fui una tonta, porque siempre te esperé, espere cada carta que pormetiste enviar, cada carta que escribi era una carta de dolor, mientras menos me escribias yo mas lo hacia esperando romperte corazón con cada línea.

- Yo escribí.

- Lo se –dijo ella – Asi como yo a ti, pero se que mis cartas no las recibiste.

- Debes saber porque.

- Es lo de menos –dijo ella – lo que tienes que saber es eso, que mis cartas intaban decirte cuanto te ama y cuanto me lastimabas, al final, decidí dejar de escibir, pero nunca –dijo ella mirandolo – te dije que me dejaras de escribir.

- Pero entonces.

- No se –dijo ella – Cuando te vi en la boda, bueno fue no se, bueno quizás porque pude ver que estabas bien, no esperaba verte allí, según Alan iriamos de viaje a Perú a buscarte en fin tenía una lista de lugares donde podría enocontarte y lo que el nunca supo es que tu estuviste en la boda, pero cuando te vi sonreirle a esa mujer supe que te había perdido, quizas no porque la amaras –dijo al ver que el quería responder – Pero si porque ella estaba a tu lado en ese momento, al lado de tu familia, y yo no podía compartir ese momento contigo.

- Pero Helga –dijo el deteniendola- Debes saber que María y yo no eramos nada.

- No parecían eso.

- Vamos Helga eres mas lista que eso, no puedo negarlo desde que llegue allí María quiso salir conmigo pero no me interesaba, mi corazón le pertence a otra chica y eso se lo deje en claro cada vez que saliamos, para mi era una amiga, asi como Laila o Phbs. Fui a la boda con ella porque mi madre insitió no porque me gustara tu lo sabes, no soy fan de las fiestas y menos de una que me recordará que la mujer con la que quiero casarme me ha dejado de escribir y me saco de su vida.

- Todo fue un malentendido –dijo ella sonriendo – Y sabes todo fue mi culpa.

- Eso no es cierto, fuimos ambos.

- No –dijo ella – Yo recibi todas tus cartas –dijo ella con dolor – todas tus cartas estaban en mi casa, ocultas en un jarrón y nunca lo supe hasta hace poco.

- Entonces si las recibiste.

- El día que tomé el avión para aca las leí todas y me di cuenta que fui una tonta y que por eso te perdí, por orgullosa y por pensar que Iván sería la solución a todo y el simplemente fue el que lo arruinó.

- Helga sabes que podemos ser siempre amigos, a menos que tu esposo.

- ¿Esposo? Yo no tengo esposo.

- No te…

- ¿Casaste? No Arnold, cancele todo, no podía hacerle eso a él era un buen amigo y terminamos la relación, bueno yo a él y cuando vino acá creo que se fugo con alguien.

- Tu prometido era ¿Iván?

- Si, Ivan Harries.

- Vaya –dijo el – Entonces no estas casada.

- No –dijo ella – Ahora que hemos arreglado las cosas, me da gusto saber que seremos amigos, quizas algun día nos volvamos a ver.

- ¿Pero a donde vas?

- Lejos –dijo ella – Nos vemos -dijo ella separandose de él.

- ¿En verdad te irás?

- Yo no tengo nada que hacer aquí, ya te dije todo lo que necesitaba decir, hemos arreglado la situacion, es momento de dejar que nuestros corazones sanen.

- Pero, ¿Por qué te vas?

- ¿Qué es lo que quieres Arnold? Tu estas con comprometido con ella, mi corazón no resistira de nuevo amarte como te amo y verte con otra persona, y lo mas triste es que te perdi por mi orgullo, pero no pienso ser la causa de que rompas tus promesas.

- Helga, mi amor –dijo tomandola de la mano y acercandola a él – Yo no estoy comprometido con ella, es cierto salimos un tiempo pero ella, bueno se marcho a Venezuela , pero lo hice porque soy un tonto, quise cubrir mi dolor de tu perdida con ella, pero no es justo ni para ella, ni para mi.

- Entonces tu no.

- No cariño, mi corazon sigue siendo tuyo, solamente tuyo y nunca mas te dejaré ir.

- Arnold yo, siento todo esto, si hubiera recibido tus cartas me habria dado cuenta que era una tonta, pero me dolio saber que no leiste ni una de mis palabras.

- Pero si tu quieres aun puedo hacerlo –dijo el abrazandola – tenemos toda la vida por delante. Esta vez Helga Pataki no te dejaré ir.

- ¿Estas seguro de esto?

- Si es necesario mañana mismo me casaré contigo. – dijo besandola en los labios mientras suaves copos de nieve caian sobre ellos dando inicio a una nueva temporada de navidad que para nada sería fría y solitaria.

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CINCO AÑOS DESPUÉS.

- Vamos Phbs –dijo la rubia abriendo la puerta de la casa de la oriental mientras llevaba un pastel en las manos ya que Phbs con su segundo embarazo parecía que explotaría con cualquier esfuerzo.

- No Helga Pataki, escuchame bien ya te lo perdone hace años cuando me sacaste de tu vida esta vez no.

- Por favor –dijo la rubia colocando el pastel en la mesa llena de regalos. – Es algo muy importante y solo tu puedes ayudarme, desde aquella vez que casi me das en la cara con la puerta me di cuenta de que lo que hice fue un error pero que quieres estaba mal.

- En eso tienes razón –dijo ella mirando a su mejor amiga.

- Ven entonces –dijo Helga jalandola al interior de la casa y encerrandose en el estudio.

- ¿Qué pasa? Otro viaje de trabajo, no creo que Arnold quiera que.

- No es eso, de hecho ya renuncie –dijo ella – Aunque Arnold no lo sabe.

- ¿Cómo que renunciaste?

- Si – dijo ella mirando a su mejor amiga que se sentó en el sofa. – de hecho el viernes, mi jefe no quería pero ya es necesario.

- Bueno Helga ahora si estoy preocupada, piensas volverte a marchar al extranjero llevandote a tu esposo contigo.

- No –dijo riendose la rubia.

- Entonces.

- No me lo vas a creer, pero con esto se que me perdonaras todos mis errores pasados.

- Creeme no tienes tanta suerte.

- Eres cruel –dijo ella riendose mientras veía a su mejor amiga ansiosa por lo que le contaría. –Está bien te lo diré. Pero prometeme que no le dirás a Arnold.

- Si es por el trabajo no se lo diré es tu problema.

- No es eso –dijo ella acercandose a su oído y contandoselo en secreto.

- HELGA EN VERDAD – dijo gritando mientras la abrazaba – CUANDO TE ENTERASTE, ESTO ES MARAVILLOSO.

- ¿Qué es maravilloso? – Pregunto Gerald que acababa de entrar en compañía de Arnold a la casa.

- Nada mi cielo, la fiesta –dijo ella riendo – Trajeron lo que faltaba.

- Si –dijo el mirando a su esposa. - ¿Cómo te sientes, no estas muy cansada? –dijo el moreno.

- Para nada- -dijo riendo – estoy fabulosa, pero ven Helga debemos seguir platicando.

- Si, hola mi cielo –dijo besando a su esposo en los labios que la vio marcharse de la mano de su mejor amiga.

- ¿Quién diría que al final tu y Helga tendrían su final feliz? – pregunto el moreno.

- Agradezco cada día eso –dijo Arnold sonriendo. – Aunque debo decirte que la veo diferente.

- ¿Diferente? En que forma.

- Pues, no lo se, parece que hay algo entre los dos como un secreto y me siento algo confundido esta demasiado feliz ultimamente.

- Vamos viejo, sigue siendo ella, aunque exteriormente ha cambiado sigue siendo la misma Helga Pataki que me hacia temblar en la primaria.

- No era tan mala.

- Por supuesto –dijo el riendo – Vamos los invitados estan llegado.

Arnold se acerco a su esposa que miraba a los invitados darle sus regalos al cumpleañero, Arnold la abrazo por la espalda mientras veian a sus mejores amigos reir con los padres de otros niños.

- ¿Estas bien cariño?

- Perfecta –dijo ella riendo – Vamos a caminar.

- Pero la fiesta esta por empezar –dijo Arnold.

- No hay problema ya he hablado con Phbs.

- Vamos –dijo el tomandola de la mano y saliendo de la casa. Los dos caminaron en silencio y cruzaron las viejas calles hasta llegar al viejo restaurant que era parte de su vida y de cada suceso importante para ellos.

- Te invito un café –dijo ella entrando en el local donde se sentaron en la vieja mesa de siempre.

- Helga siento que algo te sucede.

- Tienes razón.

- ¿Debo preocuparme?

- Si –dijo ella mirandolo a los ojos – Arnold debo confesarte algo, desde hace unas semanas hay otra persona en mi vida.

- ¿A que te refieres con eso?

- Primero creí que bueno, estaba equivocada, pero poco a poco se ha convertido en alguien muy, muy importante para mi y debo decirte que lo amo.

- Helga yo –dijo el mirandola preocupado, vio en sus ojos que ella le decía la verdad – ¿y desde hace cuanto sucede esto?

- Dos meses –dijo ella – recuerdas el último viaje hace tres semanas.

- ¿Allí lo conociste? Y dime lo amas, Helga debes pensar…

- Espera –dijo ella cambiando su mirada por una entre risa y pregunta – Creo que me estas malentendiendo.

- Espero que si –dijo el tomandola de la mano – Helga no se que es lo que me quieres decir pero, si tienes dudas sobre nosotros podemos arreglarlo.

- No tengo dudas sobre nosotros, porque crees eso.

- Me acabas de decir que conociste a alguien.

- Yo no te dije que conocí a alguien eso tu lo interpretaste yo dije que hay alguien mas en mi vida.

- ¿Y no es eso?

- Crees que te engañaría –dijo ella riendo – Arnold te amo demasiado y lo he hecho por años como para irme con el primero que me coquete, ademas mucho me ha costado estar contigo para dejarte ir para otra persona.

- Entonces.

- No lo entiendes Arnold, mira –dijo ella – Tengo una foto de esa persona especial para mi – abrio su bolsa y saco un sobre, Arnold lo abrió con cuidado y vio el papel incredulo y despues miro a su esposa.

- ¿Seré papá?

- Si –dijo ella riendo – me acabo de enterar durante el viaje, como acabo de volver no te lo había dicho.

- Eres maravillosa –dijo el besandola – Te amo Helga.

- Y yo a ti amor. – El la beso suavemente pues en esos momentos su felicidad era mayuscula, sabía que siempre tendrían problemas y diferencias, pero ambos habían aprendido que con el dialogo y mucho amor todas las cosas podrían solucionarse, el hecho era que ambos estuvieran dispuestos a salvar la situación.

Gracias de verdad a todos, por sus reviews por sus lindos comentarios en cada capitulo fueron de gran animo para escribir, los quiero y les dejo mil besos, que su vida este llena de puras cosas buenas.

Besos

Ires