Esta historia es con fines de diversión, los personajes no me pertenecen, espero les guste, aquí hay unas cosas que debería haber puestos desde un principio,

- lo que se encuentre con negrita es las acciones de los personajes entre diálogos

- lo que encuentren con cursiva a partir de este capítulo serán las conversaciones telepáticas de Harry y Bella/Lily., también para las posibles profecías

También a partir de este capítulo creo que voy a empezar a madurar las actitudes de varios personajes, no se ustedes pero hay algunos capítulos que me desesperan por sus actitudes algo infantiles.

Eso será de momento, disfruten la lectura.

Hermione dio un grito. Black se puso en pie de un salto. Harry saltó también como si hubiera recibido una descarga eléctrica, sintió a Lily hacerlo lo mismo a su lado.

—He encontrado esto al pie del sauce boxeador —dijo Snape, arrojando la capa a un lado y sin dejar de apuntar al pecho de Lupin con la varita—. Muchas gracias, Potter, me ha sido muy útil.

Snape estaba casi sin aliento, pero su cara rebosaba sensación de triunfo.

—Tal vez os preguntéis cómo he sabido que estabais aquí —dijo con los ojos relampagueantes—. Acabo de ir a tu despacho, Lupin. Te olvidaste de tomar la poción esta noche, así que te llevé una copa llena. Fue una suerte. En tu mesa había cierto mapa. Me bastó un vistazo para saber todo lo que necesitaba. Te vi correr por el pasadizo.

—Severus... —comenzó Lupin, pero Snape no lo oyó.

—Le he dicho una y otra vez al director que ayudabas a tu viejo amigo Black a entrar en el castillo, Lupin. Y aquí está la prueba. Ni siquiera se me ocurrió que tuvierais el va lor de utilizar este lugar como escondrijo.

—Te equivocas, Severus —dijo Lupin, hablando apri sa—. No lo has oído todo. Puedo explicarlo. Sirius no ha veni do a matar a Harry.

—Dos más para Azkaban esta noche —dijo Snape, con los ojos llenos de odio—. Me encantará saber cómo se lo toma Dumbledore. Estaba convencido de que eras inofensivo, ¿sa bes, Lupin? Un licántropo domesticado...

—Idiota —dijo Lupin en voz baja—. ¿Vale la pena volver a meter en Azkaban a un hombre inocente por una pelea de colegiales?

¡PUM!

Del final de la varita de Snape surgieron unas cuerdas delgadas, semejantes a serpientes, que se enroscaron alrede dor de la boca, las muñecas y los tobillos de Lupin. Este perdió el equilibrio y cayó al suelo, incapaz de moverse. Con un rugi do de rabia, Black se abalanzó sobre Snape, pero Snape apun tó directamente a sus ojos con la varita.

—Dame un motivo —susurró—. Dame un motivo para hacerlo y te juro que lo haré.

Black se detuvo en seco. Era imposible decir qué rostro irradiaba más odio. Harry se quedó paralizado, sin saber qué hacer ni a quién creer, sintió a Lily a su lado, estaba empezando a temblar, una ira por lo que ese tonto le estaba causando a su hermano empezó a nacer en su pecho, fue cuando lo sintió algo en su interior se encendió, venía desde su corazón y poco a poco lo noto circular por todo su cuerpo. Dirigió una mirada a Ron y a Her mione. Ron parecía tan confundido como él, intentando toda vía retener a Scabbers. Hermione, sin embargo, dio hacia Snape un paso vacilante y dijo casi sin aliento:

—Profesor Snape, no... no perdería nada oyendo lo que tienen que decir; ¿no cree?

—Señorita Granger; me temo que vas a ser expulsada del colegio —dijo Snape—. Tú, Potter's y Weasley os encon tráis en un lugar prohibido, en compañía de un asesino esca pado y de un licántropo. Y ahora te ruego que, por una vez en tu vida, cierres la boca.

—Pero si... si fuera todo una confusión...

—¡CALLATE, IMBÉCIL! —gritó de repente Snape, des compuesto—. ¡NO HABLES DE LO QUE NO COMPRENDES! —Del final de su varita, que seguía apuntando a la cara de Black, salieron algunas chispas. Hermione guardó silencio, mientras Snape proseguía—. La venganza es muy dulce —le dijo a Black en voz baja—. ¡Habría dado un brazo por ser yo quien te capturara!

—Eres tú quien no comprende, Severus —gruñó Black—. Mientras este muchacho meta su rata en el castillo —señaló a Ron con la cabeza—, entraré en él sigilosamente.

—¿En el castillo? —preguntó Snape con voz melosa—. No creo que tengamos que ir tan lejos. Lo único que tengo que hacer es llamar a los dementores en cuanto salgamos del sauce. Estarán encantados de verte, Black... Tanto que te darán un besito, me atrevería a decir...

El rostro de Black perdió el escaso color que tenía.

—Tienes que escucharme —volvió a decir—. La rata, mira la rata...

Pero había un destello de locura en la expresión de Sna pe que Harry no había visto nunca. Parecía fuera de sí.

—Vamos todos —ordenó. Chascó los dedos y las puntas de las cuerdas con que había atado a Lupin volvieron a sus manos—. Arrastraré al licántropo. Puede que los dementores lo besen también a él.

Sin saber lo que hacía, Harry cruzó la habitación con tres zancadas y bloqueó la puerta, noto como Lily lo imitaba, su aura mágica era más grande que antes.

—Quítense de en medio, Potter's. Ya estás metido en bas tantes problemas —gruñó Snape—. Si no hubiera venido para salvarte...

—El profesor Lupin ha tenido cientos de oportunidades de matarme a mí o a mi hermana en este curso —explicó Harry—. Hemos estado solos con él un montón de veces, recibiendo clases de defensa con tra los dementores. Si es un compinche de Black, ¿por qué no acabó con nosotros?

—No me pidas que desentrañe la mente de un licántro po —susurró Snape—. Quítate de en medio, Potter's.

—¡DA USTED PENA! —gritó Harry—. ¡SE NIEGA A ES CUCHAR SÓLO PORQUE SE BURLARON DE USTED EN EL CO LEGIO!

-¡ADEMAS ES UN MALDITO AMARGADO QUE NO SE ATREVE A VER MAS ALLA DE SUS NARICES! ¡DESCARGA SU IRA CONTRA UN MONTO DE NIÑOS QUE NO TIENEN NI IDEA DEL PORQUE LO HACE!

—¡SILENCIO! ¡NO PERMITIRÉ QUE ME HABLEN ASÍ! —chi lló Snape, más furioso que nunca—. ¡De tal palo tal astilla, Potter's! ¡Acabo de salvarte el pellejo, tendrías que agradecér melo de rodillas! ¡Te estaría bien empleado si te hubiera ma tado! Habrían muerto como tu padre, demasiado arrogantes para desconfiar de Black. Ahora quítate de en medio o te quitaré yo. ¡APARTATE, POTTER's!

Harry se decidió en una fracción de segundo, Lily imito a su hermano al mismo ritmo. Antes de que Snape pudiera dar un paso hacia ellos había alzado la varita.

¡Expeliarmo! gritaron en conjunto.

Pero la suya no fue la única voz que gritó. Una ráfaga de aire movió la puerta sobre sus goznes. Snape fue alzado en el aire y lanzado contra la pared. Luego resbaló hasta el suelo, con un hilo de sangre que le brotaba de la cabeza. Estaba sin conocimiento.

Harry miró a su alrededor, noto a su hermana viéndolo con una leve sonrisa, pero el ceño fruncido. Ron y Hermione habían in tentado desarmar a Snape en el mismo momento que él. La varita de Snape planeó trazando un arco y aterrizó sobre la cama, al lado de Crookshanks.

—No deberías haberlo hecho —dijo Black mirando a Harry—. Tendrías que habérmelo dejado a mí...

Harry rehuyó los ojos de Black. No estaba seguro, ni si—quiera en aquel momento, de haber hecho lo que debía.

—¡Hemos agredido a un profesor...! ¡Hemos agredido a un profesor...! —gimoteaba Hermione, mirando asustada a Snape, que parecía muerto—. ¡Vamos a tener muchos pro blemas!

-yo mas bien creo que nuestros compañeros de casa nos darán una medalla, y armaran una fiesta por el daño causado a nuestro estimado profesor –hablo Lily con una leve sonrisa, lo ultimo lo dijo con sarcasmo.

Lupin forcejeaba para librarse de las ligaduras. Black se inclinó para desatarlo. Lupin se incorporó, frotándose los lu gares entumecidos por las cuerdas.

—Gracias, Harry, Lily—dijo.

—Aún no creo en usted —repuso Harry.

-me reservo el derecho de duda –comento Lily tranquilamente

—Entonces es hora de que te ofrezcamos alguna prueba —dijo Black—. Muchacho, entrégame a Peter. Ya.

Ron apretó a Scabbers aún más fuertemente contra el pecho.

—Venga —respondió débilmente—, ¿quiere que me crea que escapó usted de Azkaban sólo para atrapar a Scabbers? Quiero decir... —Miró a Harry, Lily y a Hermione en busca de apo yo—. De acuerdo, supongamos que Pettigrew pueda transfor marse en rata... Hay millones de ratas. ¿Cómo sabía, estando en Azkaban, cuál era la, que buscaba?

—¿Sabes, Sirius? Ésa es una buena pregunta —observó Lupin, volviéndose hacia Black y frunciendo ligeramente el entrecejo—. ¿Cómo supiste dónde estaba?

Black metió dentro de la túnica una mano que parecía una garra y sacó una página arrugada de periódico, la alisó y se la enseñó a todos. Era la foto de Ron y su familia que ha bía aparecido en el diario El Profeta el verano anterior. So bre el hombro de Ron se encontraba Scabbers.

—¿Cómo lo conseguiste? —preguntó Lupin a Black, es tupefacto.

—Fudge —explicó Black—. Cuando fue a inspeccionar Azkaban el año pasado, me dio el periódico. Y ahí estaba Pe ter, en primera plana... en el hombro de este chico. Lo reconocí enseguida. Cuántas veces lo vi transformarse. Y el pie de foto decía que el muchacho volvería a Hogwarts, donde esta ba Harry...

—¡Dios mío! —dijo Lupin en voz baja, mirando a Scab bers, luego la foto y otra vez a Scabbers—. Su pata delan tera...

—¿Qué le ocurre? —preguntó Ron, poniéndose chulito.

—Le falta un dedo —explicó Black.

—Claro —dijo Lupin—. Sencillo... e ingenioso. ¿Se lo cortó él?

—Poco antes de transformarse —dijo Black—. Cuando lo arrinconé, gritó para que toda la calle oyera que yo había traicionado a Lily y a James. Luego, para que no pudiera echarle ninguna maldición, abrió la calle con la varita en su espalda, mató a todos los que se encontraban a siete metros a la redonda y se metió a toda velocidad por la alcantarilla, con las demás ratas...

—¿Nunca lo has oído, Ron? —le preguntó Lupin—. El mayor trozo que encontraron de Peter fue el dedo.

—Mire, seguramente Scabbers tuvo una pelea con otra rata, o algo así. Ha estado con mi familia desde siempre.

—Doce años exactamente ¿No te has preguntado nunca por qué vive tanto?

—Bueno, la hemos cuidado muy bien —dijo Ron.

—Pero ahora no tiene muy buen aspecto, ¿verdad? —ob servó Lupin—. Apostaría a que su salud empeoró cuando supo que Sirius se había escapado.

—¡La ha asustado ese gato loco! —repuso Ron, señalan do con la cabeza a Crookshanks, que seguía ronroneando en la cama.

-enserio este chico tiene el cerebro completo –menciono Lily intrigada por la actitud de su amigo.

Pero no había sido así, pensó Harry inmediatamente. Scabbers ya tenía mal aspecto antes de encontrar a Crooks hanks. Desde que Ron volvió de Egipto. Desde que Black es capó...

—Este gato no está loco —dijo Black con voz ronca. Alar gó una mano huesuda y acarició la cabeza mullida de Crooks hanks—. Es el más inteligente que he visto en mi vida. Reco noció a Peter inmediatamente. Y cuando me encontró supo que yo no era un perro de verdad. Pasó un tiempo antes de que confiara en mí. Finalmente, me las arreglé para hacerle en tender qué era lo que pretendía, y me ha estado ayudando...

—¿Qué quiere decir? —preguntó Hermione en voz baja.

—Intentó que Peter se me acercara, pero no pudo... Así que se apoderó de las contraseñas para entrar en la torre de Gryffindor. Según creo, las cogió de la mesilla de un mu chacho...

El cerebro de Harry empezaba a hundirse por el peso de las muchas cosas que oía. Era absurdo... y sin embargo... vio a su hermana quien tenía una mirada seria pero atenta a todo lo que oia, y podía apostar que pensaba lo mismo que el.

-pues claro hermanito –escucho en su cabeza.

—Sin embargo, Peter se olió lo que ocurría y huyó. Este gato, ¿decís que se llama Crookshanks?, me dijo que Peter ha bía dejado sangre en las sábanas. Supongo que se mordió... Simular su propia muerte ya había resultado en otra ocasión.

Estas palabras impresionaron a Harry y lo sacaron de su ensimismamiento.

—¿Y por qué fingió su muerte? —preguntó furioso—. Porque sabía que usted lo quería matar; como mató a mis padres.

—No, Harry —dijo Lupin.

—Y ahora ha venido para acabar con él.

—Sí, es verdad —dijo Black, dirigiendo a Scabbers una mirada diabólica.

—Entonces yo tendría que haber permitido que Snape lo entregara —gritó Harry.

—Harry —dijo Lupin apresuradamente—, ¿no te das cuenta? Durante todo este tiempo hemos pensado que Sirius había traicionado a tus padres y que Peter lo había persegui do. Pero fue al revés, ¿no te das cuenta? Peter fue quien traicionó a tus padres. Sirius le siguió la pista y...

—¡ESO NO ES CIERTO! —gritó Harry—. ¡ERA SU GUAR DIÁN SECRETO! ¡LO RECONOCIÓ ANTES DE QUE USTED APA RECIESE! ¡ADMITIÓ QUE LOS MATÓ!

Señalaba a Black, que negaba lentamente con la cabeza. Sus ojos hundidos brillaron de repente. Lily negaba con la cabeza.

—Harry..., la verdad es que fue como si los hubiera ma tado yo —gruñó—. Persuadí a Lily y a James en el último momento de que utilizaran a Peter. Los persuadí de que lo utilizaran a él como guardián secreto y no a mí. Yo tengo la culpa, lo sé. La noche que murieron había decidido vigilar a Peter, asegurarme de que todavía era de fiar. Pero cuando llegué a su guarida, ya se había ido. No había señal de pelea alguna. No me dio buena espina. Me asusté. Me puse inme diatamente en camino hacia la casa de tus padres. Y cuando la vi destruida y sus cuerpos... me di cuenta de lo que Peter había hecho. Y de lo que había hecho yo.

Su voz se quebró. Se dio la vuelta.

—Es suficiente —dijo Lupin, con una nota de acero en la voz que Harry no le había oído nunca—. Hay un medio infa lible de demostrar lo que verdaderamente sucedió. Ron, en trégame la rata.

—¿Qué va a hacer con ella si se la doy? —preguntó Ron con nerviosismo.

—Obligarla a transformarse —respondió Lupin—. Si de verdad es sólo una rata, no sufrirá ningún daño.

Ron dudó. Finalmente puso a Scabbers en las manos de Lupin. Scabbers se puso a chillar sin parar; retorciéndose y agitándose. Sus ojos diminutos y negros parecían salirse de las órbitas.

—¿Preparado, Sirius? —preguntó Lupin.

Black ya había recuperado la varita de Snape, que había caído en la cama. Se aproximó a Lupin y a la rata. Sus ojos húmedos parecían arder.

—¿A la vez? —preguntó en voz baja.

—Venga —respondió Lupin, sujetando a Scabbers con una mano y la varita con la otra—. A la de tres. ¡Una, dos y... TRES!

Un destello de luz azul y blanca salió de las dos varitas. Durante un momento Scabbers se quedó petrificada en el aire, torcida, en posición extraña. Ron gritó. La rata golpeó el suelo al caer. Hubo otro destello cegador y entonces...

Fue como ver la película acelerada del crecimiento de un árbol. Una cabeza brotó del suelo. Surgieron las piernas y los brazos. Al cabo de un instante, en el lugar de Scabbers se ha llaba un hombre, encogido y retorciéndose las manos. Crooks hanks bufaba y gruñía en la cama, con el pelo erizado.

Era un hombre muy bajito, apenas un poco más alto que Harry, Lily y Hermione. Tenía el pelo ralo y descolorido, con calva en la coronilla. Parecía encogido, como un gordo que hubiera adelgazado rápidamente. Su piel parecía roñosa, casi como la de Scabbers, y le quedaba algo de su anterior condición roedora en lo puntiagudo de la nariz y en los ojos pequeños y húmedos. Los miró a todos, respirando rápida y superficial mente. Harry vio que sus ojos iban rápidamente hacia la puerta. Lily tenía la mente a mil planeando como evitar que esa cosa, porque para ella no era una persona, fuera a dar donde merece y de esa forma honrar a sus padres.

—Hola, Peter —dijo Lupin con voz amable, como si fue ra normal que las ratas se convirtieran en antiguos compa ñeros de estudios—. Cuánto tiempo sin verte.

—Si... Sirius. Re... Remus —incluso la voz de Pettigrew era como de rata. Volvió a mirar a la puerta—. Amigos, que ridos amigos...

Black levantó el brazo de la varita, pero Lupin lo sujetó por la muñeca y le echó una mirada de advertencia. Enton ces se volvió a Pettigrew con voz ligera y despreocupada.

—Acabamos de tener una pequeña charla, Peter, sobre lo que sucedió la noche en que murieron Lily y James. Qui zás te hayas perdido alguno de los detalles más interesantes mientras chillabas en la cama.

—Remus —dijo Pettigrew con voz entrecortada, y Harry vio gotas de sudor en su pálido rostro—, no lo creerás, ¿ver dad? Intentó matarme a mí...

—Eso es lo que hemos oído —dijo Lupin más fríamen te—. Me gustaría aclarar contigo un par de puntos, Peter; si fueras tan...

—¡Ha venido porque otra vez quiere matarme! —chilló Pettigrew señalando a Black, y Harry vio que utilizaba el dedo corazón porque le faltaba el índice—. ¡Mató a Lily y a James, y ahora quiere matarme a mí...! ¡Tienes que prote germe, Remus!

El rostro de Black semejaba más que nunca una cala vera, mientras miraba a Peter Pettigrew con sus ojos inson dables.

—Nadie intentará matarte antes de que aclaremos al gunos puntos —dijo Lupin.

—¿Aclarar puntos? —chilló Pettigrew, mirando una vez más a su alrededor; hacia las ventanas cegadas y hacia la única puerta—. ¡Sabía que me perseguiría! ¡Sabía que volve ría a buscarme! ¡He temido este momento durante doce años!

—¿Sabías que Sirius se escaparía de Azkaban cuando nadie lo había conseguido hasta ahora? —preguntó Lupin, frunciendo el entrecejo.

—¡Tiene poderes oscuros con los que los demás sólo podemos soñar! —chilló Pettigrew con voz aguda—. ¿Cómo, si no, iba a salir de allí? Supongo que El Que No Debe Nom brarse le enseñó algunos trucos.

Black comenzó a sacudirse con una risa triste y horrible que llenó la habitación. Lily pensaba que había hombres realmente estúpidos, esa escusa está muy pero muy mal, ella no le creyó ni de broma

—¿Que Voldemort me enseñó trucos? —dijo y Peter Pet tigrew retrocedió como si Black acabara de blandir un látigo en su dirección—. ¿Qué te ocurre? ¿Te asustas al oír el nom bre de tu antiguo amo? —preguntó Black—. No te culpo, Pe ter. Sus secuaces no están muy contentos de ti, ¿verdad?

—No sé... qué quieres decir, Sirius —murmuró Petti grew, respirando más aprisa aún. Todo su rostro brillaba de sudor.

—No te has estado ocultando durante doce años de mí —dijo Black—. Te has estado ocultando de los viejos segui dores de Voldemort. En Azkaban oí cosas. Todos piensan que si no estás muerto, deberías aclararles algunas dudas. Les he oído gritar en sueños todo tipo de cosas. Cosas como que el traidor les había traicionado. Voldemort acudió a la casa de los Potter por indicación tuya y allí conoció la derrota. Y no todos los seguidores de Voldemort han terminado en Azka ban, ¿verdad? Aún quedan muchos libres, esperando su opor tunidad, fingiendo arrepentimiento... Si supieran que sigues vivo...

—No entiendo de qué hablas... —dijo de nuevo Petti grew, con voz más chillona que nunca. Se secó la cara con la manga y miró a Lupin—. No creerás nada de eso, de esa lo cura...

—Tengo que admitir; Peter, que me cuesta comprender por qué un hombre inocente se pasa doce años convertido en rata —dijo Lupin impasible.

—¡Inocente, pero asustado! —chilló Pettigrew—. Si los seguidores de Voldemort me persiguen es porque yo metí en Azkaban a uno de sus mejores hombres: el espía Sirius Black.

El rostro de Black se contorsionó.

—¿Cómo te atreves? —gruñó, y su voz se asemejó de re pente a la del perro enorme que había sido—. ¿Yo, espía de Voldemort? ¿Cuándo he husmeado yo a los que eran más fuertes y poderosos? Pero tú, Peter... no entiendo cómo no comprendí desde el primer momento que eras tú el espía. Siempre te gustó tener amigos corpulentos para que te prote gieran, ¿verdad? Ese papel lo hicimos nosotros: Remus y yo... y James...

Pettigrew volvió a secarse el rostro; le faltaba el aire.

—¿Yo, espía...? Estás loco. No sé cómo puedes decir...

—Lily y James te nombraron guardián secreto sólo por que yo se lo recomendé —susurró Black con tanto odio que Pettigrew retrocedió—. Pensé que era una idea perfecta... una trampa. Voldemort iría tras de mí, nunca pensaría que los Potter utilizarían a alguien débil y mediocre como tú... Sin duda fue el mejor momento de tu miserable vida, cuando le dijiste a Voldemort que podías entregarle a los Potter.

Pettigrew murmuraba cosas, aturdido. Harry captó pa labras como «inverosímil» y «locura», pero no podía dejar de fijarse sobre todo en el color ceniciento de la cara de Petti grew y en la forma en que seguía mirando las ventanas y la puerta.

—¿Profesor Lupin? —dijo Hermione, tímidamente—. ¿Puedo decir algo?

—Por supuesto, Hermione —dijo Lupin cortésmente.

—Pues bien, Scabbers..., quiero decir este... este hom bre... ha estado durmiendo en el dormitorio de Harry duran te tres años. Si trabaja para Quien Usted Sabe, ¿cómo es que nunca ha intentado hacerle daño?

—Eso es —dijo Pettigrew con voz aguda, señalando a Hermione con la mano lisiada—. Gracias. ¿Lo ves, Remus? ¡Nunca le he hecho a Harry el más leve daño! ¿Por qué no se lo he hecho?

—Yo te diré por qué —dijo Black—. Porque no harías nada por nadie si no te reporta un beneficio. Voldemort lleva doce años escondido, dicen que está medio muerto. Tú no co meterías un asesinato delante de Albus Dumbledore por servir a una piltrafa de brujo que ha perdido todo su poder; ¿a que no? Tendrías que estar seguro de que es el más fuerte en el juego antes de volver a ponerte de su parte. ¿Para qué, si no, te alojaste en una familia de magos? Para poder estar informado, ¿verdad, Peter? Sólo por si tu viejo protector re cuperaba las fuerzas y volvía a ser conveniente estar con él.

Pettigrew abrió y cerró la boca varias veces. Se había quedado sin habla.

—Eh... ¿Señor Black... Sirius? —preguntó tímidamen te Hermione. A Black le sorprendió que lo interpelaran de esta manera, y miró a Hermione fijamente, como si na die se hubiera dirigido a él con tal respeto en los últimos años—. Si no le importa que le pregunte, ¿cómo escapó us ted de Azkaban? Si no empleó magia negra...

—¡Gracias! —dijo Pettigrew, asintiendo con la cabeza—. ¡Exacto! ¡Eso es precisamente lo que yo...!

Pero Lupin lo silenció con una mirada. Black fruncía li geramente el entrecejo con los ojos puestos en Hermione, pero no como si estuviera enfadado con ella: más bien pare cía meditar la respuesta.

—No sé cómo lo hice —respondió—. Creo que la única razón por la que nunca perdí la cabeza es que sabía que era inocente. No era un pensamiento agradable, así que los dementores no me lo podían absorber... Gracias a eso conservé la cordura y no olvidé quién era... Gracias a eso conservé mis poderes... así que cuando ya no pude aguantar más me con vertí en perro. Los dementores son ciegos, como sabéis. —Tragó saliva—. Se dirigen hacia la gente porque perciben sus emociones... Al convertirme en perro, notaron que mis sentimientos eran menos humanos, menos complejos, pero pensaron, claro, que estaba perdiendo la cabeza, como todo el mundo, así que no se preocuparon. Pero yo me encontraba débil, muy débil, y no tenía esperanza de alejarlos sin una varita. Entonces vi a Peter en aquella foto... comprendí que estaba en Hogwarts, con Harry... en una situación perfecta para actuar si oía decir que el Señor de las Tinieblas recupe raba fuerzas... —Pettigrew negó con la cabeza y movió la boca sin emitir sonido alguno, mirando a Black como hipno tizado—... Estaba dispuesto a hacerlo en cuanto estuviera seguro de sus aliados..., estaba dispuesto a entregarles al úl timo de los Potter. Si les entregaba a Harry, ¿quién se atreve ría a pensar que había traicionado a lord Voldemort? Lo reci birían con honores... cuando vi a Lily sentí que tenía que esmerarme mas, por ambos, no podía permitir que nada les pasara a los dos.

—Así que ya veis, tenía que hacer algo. Yo era el único que sabía que Peter estaba vivo...

Harry recordó lo que el padre de Ron le había dicho a su esposa: «Los guardianes dicen que hacía tiempo que Black hablaba en sueños. Siempre decía las mismas palabras: "Está en Hogwarts."» vio de reojo a su hermana y noto que ella había llegado a la misma conclusión que él, a la vez que la vio dibujando su mano a su varita.

—Era como si alguien hubiera prendido una llama en mi cabeza, y los dementores no podían apagarla. No era un pensamiento agradable..., era una obsesión... pero me daba fuerzas, me aclaraba la mente. Por eso, una noche, cuando abrieron la puerta para dejarme la comida, salí entre ellos, en forma de perro. Les resulta tan difícil percibir las emocio nes animales que se confundieron. Estaba delgado, muy del gado... Lo bastante delgado para pasar a través de los barrotes. Nadé como un perro. Viajé hacia el norte y me metí en Hogwarts con la forma de perro... He vivido en el bosque desde entonces... menos cuando iba a ver el partido de quidditch, claro... Vuelas tan bien como su padre, Harry, Lily... —Miró al muchacho, que esta vez no apartó la vista—. Créanme —añadió Black—. Créanme. Nunca traicioné a James y a Lily. Antes habría muerto.

Y Harry lo creyó. Asintió con la cabeza, con un nudo en la garganta. Lily también le creyó, asintió con la cabeza mientras unas cuantas lagrimas se escaparon de sus ojos.

—¡No!

Pettigrew se había arrodillado, como si el gesto de asen timiento de Harry hubiera sido su propia sentencia de muer te. Fue arrastrándose de rodillas, humillándose, con las ma nos unidas en actitud de rezo.

—Sirius, soy yo, soy Peter... tu amigo. No..., tú no...

Black amagó un puntapié y Pettigrew retrocedió.

—Ya hay bastante suciedad en mi túnica sin que tú la toques.

—¡Remus! —chilló Pettigrew volviéndose hacia Lupin, retorciéndose ante él, implorante—. Tú no lo crees. ¿No te habría contado Sirius que habían cambiado el plan?

—No si creía que el espía era yo, Peter —dijo Lupin—. Supongo que por eso no me lo contaste, Sirius —dijo Lupin despreocupadamente, mirándolo por encima de Pettigrew.

—Perdóname, Remus —dijo Black.

—No hay por qué, Canuto, viejo amigo —respondió Lu pin, subiéndose las mangas—. Y a cambio, ¿querrás perdo nar que yo te creyera culpable?

—Por supuesto —respondió Black, y un asomo de sonri sa apareció en su demacrado rostro. También empezó a re mangarse—. ¿Lo matamos juntos?

—Creo que será lo mejor —dijo Lupin con tristeza.

—No lo haréis, no seréis capaces... —dijo Pettigrew. Y se volvió hacia Ron, arrastrándose—. Ron, ¿no he sido un buen amigo?, ¿una buena mascota? No dejes que me maten, Ron. Estás de mi lado, ¿a que sí?

Pero Ron miraba a Pettigrew con repugnancia.

—¡Te dejé dormir en mi cama! —dijo.

—Buen muchacho... buen amo... —Pettigrew siguió arrastrándose hacia Ron—. No lo consentirás... yo era tu rata... fui una buena mascota...

—Si eras mejor como rata que como hombre, no tienes mucho de lo que alardear —dijo Black con voz ronca.

Ron, palideciendo aún más a causa del dolor; alejó su pierna rota de Pettigrew. Pettigrew giró sobre sus rodillas, se echó hacia delante y asió el borde de la túnica de Hermione.

—Dulce criatura... inteligente muchacha... no lo consen tirás... ayúdame...

Hermione tiró de la túnica para soltarla de la presa de Pettigrew y retrocedió horrorizada. Pettigrew temblaba sin control y volvió lentamente la cabeza hacia Harry y a Lily

—Harry,Lily, Harry.. qué parecido eres a tu padre... Lily tu eres idéntica a tu madre, pero estoy seguro que ambos son igual que él...

—¿CÓMO TE ATREVES A HABLAR A HARRY Y A LILY? —bramó Black—. ¿CÓMO TE ATREVES A MIRARLOS A LA CARA? ¿CÓMO TE ATREVES A MENCIONAR A JAMES DELANTE DE ELLOS?

—Harry —susurró Pettigrew, arrastrándose hacia él con las manos extendidas—, Harry, James no habría consen tido que me mataran... James habría comprendido, Harry... Habría sido clemente conmigo...

Tanto Black como Lupin se dirigieron hacia él con paso firme, lo cogieron por los hombros y lo tiraron de espaldas al suelo. Allí quedó, temblando de terror; mirándolos fijamente.

—Vendiste a Lily y a James a lord Voldemort —dijo Black, que también temblaba—. ¿Lo niegas?

Pettigrew rompió a llorar. Era lamentable verlo: parecía un niño grande y calvo que se encogía de miedo en el suelo.

—Sirius, Sirius, ¿qué otra cosa podía hacer? El Señor de las Tinieblas... no tienes ni idea... Tiene armas que no podéis imaginar... Estaba aterrado, Sirius. Yo nunca fui valiente como tú, como Remus y como James. Nunca quise que sucediera... El Que No Debe Nombrarse me obligó.

—¡NO MIENTAS! —BRAMÓ BLACK—. ¡LE HABÍAS ESTADO PASANDO INFORMACIÓN DURANTE UN AÑO ANTES DE LA MUERTE DE LILY Y DE JAMES! ¡ERAS SU ESPÍA!

—¡Estaba tomando el poder en todas partes! —dijo Pet tigrew entrecortadamente—. ¿Qué se ganaba enfrentándo se a él?

—¿Qué se ganaba enfrentándose al brujo más malvado de la Historia? —preguntó Black, furioso—. ¡Sólo vidas ino centes, Peter!

—¡No lo comprendes! —gimió Pettigrew—. Me habría matado, Sirius.

—¡ENTONCES DEBERÍAS HABER MUERTO! —bramó Black—. ¡MEJOR MORIR QUE TRAICIONAR A TUS AMIGOS! ¡TODOS HABRÍAMOS PREFERIDO LA MUERTE A TRAICIONAR TE A TI!

Black y Lupin se mantenían uno al lado del otro, con las varitas levantadas.

—Tendrías que haberte dado cuenta —dijo Lupin en voz baja— de que si Voldemort no te mataba lo haríamos noso tros. Adiós, Peter.

Hermione se cubrió el rostro con las manos y se volvió hacia la pared.

—¡No! —gritó Harry Se adelantó corriendo y se puso en tre Pettigrew y las varitas—. ¡No podéis matarlo! —dijo sin aliento—. No podéis.

-en todo caso los más indicados somos nosotros dos –hablo Lily- es por su culpa que crecimos separados, es su culpa que perdiéramos a los dos seres más importantes de nuestra vida, pero mi hermano tiene razón. –añadió, pero su mirada a la rata era claramente de odio, el más puro odio

Tanto Black como Lupin se quedaron de piedra.

—Harry, esta alimaña es la causa de que no tengas pa dres —gruñó Black—. Este ser repugnante te habría visto morir a ti también sin mover ni un dedo. Ya lo has oído. Su propia piel maloliente significaba más para él que toda tu fa milia.

-Lily, princesa, Sirius esta en lo cierto, -hablo Lupin- aunque también tienes razón en eso.

—Lo sé —jadeó Harry—. Lo llevaremos al castillo. Lo entregaremos a los dementores. Puede ir a Azkaban. Pero no lo matéis.

-completamente de acuerdo –añadio Lily

—¡Harry! ¡Lily!—exclamó Pettigrew entrecortadamente, y rodeó las rodillas de Harry con los brazos—. Tú... gracias. Es más de lo que merezco. Gracias.

—Suéltame —dijo Harry, apartando las manos de Petti grew con asco—. No lo hago por ti. Lo hago porque creo que mi padre no habría deseado que sus mejores amigos se con virtieran en asesinos por culpa tuya.

-eso es cierto, a mi padre capaz que le da un ataque al corazón por ver a sus dos UNICOS Y VERDADEROS AMIGOS –recalco esa parte- siendo enviados a un lugar como la prisión por culpa de un maldito cobarde, desprecio de ser humano, que no debería de existir, pones en vergüenza a la raza humana con solo respirar. –añadió con odio puro en su voz

Nadie se movió ni dijo nada, salvo Pettigrew, que jadea ba con la mano crispada en el pecho. Black y Lupin se miraron. Y bajaron las varitas a la vez.

—Ustedes son las únicas personas que tiene derecho a deci dir; Harry, Lily—dijo Black—. Pero piensen, piensen en lo que hizo.

—Que vaya a Azkaban —repitió Harry—. Si alguien merece ese lugar; es él.

-y que le den el peor calabozo de ser posible, que los dementores lo visiten a cada hora de su mísera existencia. –dijo Lily

Pettigrew seguía jadeante detrás de él.

—De acuerdo —dijo Lupin—. Hazte a un lado, Harry, Lily —ambos hermanos dudaron—. Voy a atarlo —añadió Lupin—. Nada más, se los juro.

Harry y Lily se quitaron de en medio. Esta vez fue de la varita de Lupin de la que salieron disparadas las cuerdas, y al cabo de un instante Pettigrew se retorcía en el suelo, atado y amor dazado.

—Pero si te transformas, Peter —gruñó Black, apuntan do a Pettigrew con su varita—, te mataremos. ¿Estás de acuerdo, Harry, Lily?

Harry bajó la vista para observar la lastimosa figura, y asintió de forma que lo viera Pettigrew. Nadie noto a Lily tomando algo entre sus manos, y guardándolo bajo su túnica.

—De acuerdo —dijo de repente Lupin, como cerrando un trato—. Ron, no sé arreglar huesos como la señora Pomfrey pero creo que lo mejor será que te entablillemos la pier na hasta que te podamos dejar en la enfermería.

Se acercó a Ron aprisa, se inclinó, le golpeó en la pierna con la varita y murmuró:

¡Férula!

Unas vendas rodearon la pierna de Ron y se la ataron a una tablilla. Lupin lo ayudó a ponerse en pie. Ron se apoyó con cuidado en la pierna y no hizo ni un gesto de dolor.

—Mejor —dijo—. Gracias.

—¿Y qué hacemos con el profesor Snape? —preguntó Hermione, en voz baja, mirando a Snape postrado en el suelo.

-podemos dejarlo aquí –cuestiono Lily emocionada- al fin y al cabo solo las serpientes lo extrañaran. –añadió, Hermione solo la vio, Ron y Harry no lo dijeron en voz alta pero estaban de acuerdo con ella.

—No le pasa nada grave, y no podemos dejarlo aquí Lily—explicó Lupin, inclinándose y tomándole el pulso—. Sólo os pasasteis un poco. Sigue sin conocimiento. Eh... tal vez sea mejor dejarlo así hasta que haya mos vuelto al castillo. Podemos llevarlo tal como está. —Lue go murmuro—: Mobilicorpus.

El cuerpo inconsciente de Snape se incorporó como si ti raran de él unas cuerdas invisibles atadas a las muñecas, el cuello y las rodillas. La cabeza le colgaba como a una marioneta grotesca. Estaba levantado unos centímetros del suelo y los pies le colgaban. Lupin cogió la capa invisible y se la guardó en el bolsillo.

—Dos de nosotros deberían encadenarse a esto —dijo Black, dándole a Pettigrew un puntapié—, sólo para estar seguros.

—Yo lo haré —se ofreció Lupin.

—Y yo —dijo Ron, con furia y cojeando.

Black hizo aparecer unas esposas macizas. Pettigrew volvió a encontrarse de pie, con el brazo izquierdo encadena do al derecho de Lupin y el derecho al izquierdo de Ron. El rostro de Ron expresaba decisión. Se había tomado la verdadera identidad de Scabbers como un insulto. Crookshanks saltó ágilmente de la cama y se puso el primero, con la cola alegremente levantada.

NOTA:

Bueno si lo hice subí dos capítulos en un mismo día pero sentí que se lo debía a ustedes mis estimados lectores. Muy bien hasta la próxima. Bye.