La sangre cubrió ambas manos de Severus. Era sangre la sangre de Lily Evans la que cubría sus manos. Abrió sus ojos como platos. Se negaba a creer la simple idea de que Evans este muerta. No, era imposible en lo más recognito de lo recognito extraño. Por las barbas de merlín, no, Lily nunca moriría. Ella simplemente no estaba muerta.

Snape se miro sus manos ensangrentadas. No tenía el coraje para secarse aquella sangre. No se le estaba permitido. James era el que tenía que limpiar su sangre. No el. No, no podía. Pero mierda, como quería. No, no, ¡no!. Los principios iban primero, los principios, tenia que pensar en los principios. Lentamente su semblante se redecoro, se debilito. Lily Evans no estaba muerta. Una lagrima broto de sus ojos. Joder, si lo estaba.

Pequeños recuerdos azotaron su memoria, pequeños pensamientos. Pequeños momentos que recorrió, pequeños fragmentos que podrían haber sucedido en un futuro. En cada fragmento estaban ambos, Lily y Severus. Felices. De la mano.

Lily estaba muerta, lo juraba por la sangre en sus manos. Pero nunca lo estaría para Severus Snape, el simplemente no se limpiaría esa sangre.


Esto es taaaan horrible. D: