Prólogo

Lo conociste, lo odiaste, hiciste una puesta y perdiste: Ahora debes pagar

Lo odias aun más por el simple hecho que como toda Swan debes cumplir con tu promesa de ser su esclava…

Estas en su poder…Te obligas a ti misma a conocer al enemigo, lo conoces, y descubres que después de todo no es tan mal tipo, por el contrario, puede ser dulce, cariñoso, gracioso e incluso descubres que no es ni tan fuerte ni tan frio como aparenta serlo. Sonreirás al darte cuenta que ciertas veces su actitud es la de un niño…Pero, nunca olvides, recuerda que él sigue siendo el príncipe de la seducción…El Diablo…No tienes opción, nadie la tiene, siempre caerás en sus redes, quieras o no…El te enamorara

Lloraras y lo maldecirás una y otra vez hasta caer dormida, lo odiaras, le gritaras a Dios para que te ayude a olvidarlo, pero el mismo lo había dicho: "Dios no te escuchara, solo yo"

Por él, por ti…estas obligada a enamorarte del Demonio… ¿Serás capaz de soportar su vida de excesos? No lo sabes, pero lo que si sabes es que si hubieras tenido alguna opción, jamás te habrías enamorado de aquel muchacho que siempre te repite: Eres mía