Los personajes de Akuma To Love Song no me pertenecen.

Diablesa.


María Kawai es una hermosa diablesa.

Es sincera, te dice a la cara todo tus pensamientos, saca a relucir tu pecado, uno que guardas en lo más hondo de ti mismo, María Kawai es un demonio.

Meguro Shin llevo sus dedos a las teclas del piano del instituto, lo tocó suavemente y ese toque suave provoco un sonido, frunció las cejas unos milímetros, tocó otra vez y la acción pasada se repitió.

―¿Nada con que entretenerse, Meguro Shin?

Sus cejas se dispararon hacía arriba, sorprendido, luego de analizar la voz de nuevo en su mente se relajó.

―¿Qué quieres? ―gruño por lo bajo, con voz fría y distante.

El cuerpo delgado de María Kawai fue revelado cuando entro en su campo de visión, delante del piano, metros más atrás, con el uniforme del instituto, ella miró y giro unos centímetros su cara, haciendo la transformación adorable.

―Únete a mí, Meguro Shin.

El estudiante alzó una ceja, escéptico, formo una línea tensa en los labios y cerro suavemente el piano. Se cruzó de brazos y le miro.

―¿Sabes que esa pose es algo intimidante, María? ―preguntó relajado. María Kawai relajo el giro de su cabeza.

―Es la transformación adorable. ―respondió, no sin antes, dirigirle una mirada vacía.

―¿A dónde quieres que me una? ―murmuro con frialdad. Notando la ridícula actuación de María por ser adorable. ―Esta petición suena para que me una a tu secta.

Bromeo. Sí, bromeo.

María alzo una fina ceja, sus labios rosados se curvaron, para él, maliciosamente, para ella, adorablemente.

―Al grupo de canto de clases.

―No.

Rechazo la oferta rápidamente, María le miro brevemente antes de asentir.

―Eres bueno tocando el piano, Meguro Shin.

Y, como había aparecido, como un fantasma en medio de la noche, o el diablo encarnada, salió de la puerta con lentitud, con el cuerpo firme.

Meguro Shin suspiro.

María Kawai es el diablo reencarnado en persona. Hablar con ella te corrompe, te incita a estar con ella hasta destruirte. María Kawai es un demonio pero, es endiabladamente hermosa, provocándote.

Shin se sentó en su silla, miró por la ventana con aburrimiento. La puerta abriéndose llamó su atención, de reojo miró a María y Yuusuke. Como si se tratara de una película en blanco y negro no escucho ruido, solo vio para su consternación como él sonreía, mientras ella miraba los papeles que tenía en la mano. Entonces escuchó.

―Si quieres yo puedo aprender a tocar el piano. ―bromeo Yuusuke haciendo la transformación adorable.

María Kawai le miro de soslayo, sus labios se curvaron, casi oculto para las vistas de los demás pero no para él.

―Cuento contigo, Yuusuke Kanda.

Y su mirada que parecía despreciar todo en el instituto, en la vida, le llegó a él. Se miraron durante unos segundos antes de que María diera ligeramente la vuelta y se concentrara en los papeles que llevaba en las manos.

Debió aceptar unirse.

María Kawai es una diablesa, jugando, despreciando, corrompiendo todo a su paso. María Kawai la diablesa, le atrae.