Hola! La segunda parte de "La enamorada de Freddie", está acá: Espero que lo disfruten y también espero sus comentarios... (Desde ya los pedía la chica)... ¡Por favor! Y muchas gracias por su comentario en la primera parte :) Sí que levantan el ánimo :)

ICarly ni sus personajes me pertenecen, pero esta historia sí y algún que otro personaje nuevo inventado...

Capítulo 2: La enamorada de Freddie, parte 2

—¡Sam, no! —suplicó Freddie, volteando a mirar a la rubia. —¿Qué haces? —le preguntó después.

Pero Bianca ya la había escuchado y se acercaba a ellos sonriendo.

—¿Freddie?

Sam miraba, sonriendo con suficiencia y divertida. Freddie largó por la boca un quejido, con algo parecido a un sollozo, y se dejó ver, lamentando la situación y quitándose su disfraz con algo de resignación.

—¿Qué hacías con eso, amorcito? —preguntó Bianca, acercándose a él y poniendo sus brazos alrededor de sus hombros. Carly alzó las cejas y Sam quedó mirando todo con una de las comisuras del labio levantada.

Freddie la apartó de sí, contestando:

—Estaba ensa…

—Escondiéndose de ti —habló Sam, por encima de lo que Freddie estaba diciendo.

—…YANDO UNA OBRA DE TEATRO —alzó la voz Freddie, al oír lo que la rubia había dicho, volteando a mirarla con una mirada de advertencia. Sam sólo se encogió de hombros.

—Freddie, ¿podrías venir a casa después de clases? Necesitaría que me explicaras algo más de Matemática.

Freddie suspiró, poniendo los ojos en blanco, pues no podía decirle que no. Ya antes se había comprometido a ayudarla con matemática y no era tan mala persona como para no ayudar a quien lo necesitara.

—Claro —contestó el chico, entonces, haciendo que Carly y Sam se sorprendieran.

—¡De acuerdo, gracias! ¡Tengo una sorpresa para ti! ¡Ve a tu casillero! —exclamó Bianca y luego le dio un beso en los labios y se fue.

—¿Te escondes y luego aceptas ir a su casa? —preguntó Sam. —¡El asunto es divertido si sólo te veo molesto y asustado! —se quejó Sam, como si Freddie hubiera hecho algo mal.

—A diferencia de ti, Sam... —empezó a decir Freddie—. Yo sí pienso en los demás y no sólo en mí mismo —continuó diciendo Freddie. Y al decir esto, se dirigió a su casillero, haciendo que Sam le dirigiera la mirada en su trayectoria.

Luego, cuando se alejó lo suficiente, la rubia se acercó a su casillero y lo abrió otra vez. Con la atenta y confundida mirada de Carly, sacó de su casillero unas grandes pinzas y luego volvió a cerrar el casillero. Carly alzó las cejas al ver lo que Sam había sacado.

—¡Oh, por Dios! ¿Qué vas a hacer con eso? —le preguntó Carly, pero Sam no contestó. Como un rayo, se alejó al casillero de Freddie y Carly la siguió.

Después de ver la sorpresa en su casillero (¿cómo había conseguido abrirlo?), que se trataba de una buena cantidad de fotos de Bianca pegadas por cada partecita de casillero, por dentro y en la puerta, Freddie cerró la puerta disgustado, sin siquiera guardar ningún libro dentro, como había pensado hacer anteriormente y fue al aula de su primera clase.

Sam llegó al casillero de Freddie y se agachó ante él...

—¡Sam! —exclamó la castaña—. ¿QUÉ PIENSAS HACER? —se alteró después, al ver que su mejor amiga intentaba abrir el casillero de Freddie... Y que ya a los dos segundos ya lo había conseguido.

—¡Oh, por Dios! —volvió a exclamar Carly, abriendo los ojos como platos, al ver "la sorpresa" de la que había hablado Bianca.

Sam se reía y todavía haciéndolo, dijo en voz alta:

—Y sigo disfrutándolo...

—Sam... —dijo Carly, con voz de advertencia.

—¡Oh, vamos! —exclamó Sam con una sonrisa, poniéndose de pie. —Sabes que es gracioso...

—Claro que no —respondió Carly, pero a los dos segundos ya se estaba riendo con Sam.

El día fue peor para Freddie durante las clases (por las burlas de Sam —aunque Carly la regañaba, Sam seguía—) y luego de las clases, cuando fue a la casa de Bianca. Los había llevado la mamá de la chica en su auto y, apenas entraron, Bianca lo llevó a su habitación, encontrándose el chico con grandes pósters con su rostro en todas las paredes y el techo. Freddie se quedó sin habla unos segundos y luego miró a Bianca, que lo miraba sonriendo, y le dijo:

—Bianca, tenemos que hablar.

El sábado, día del show, Freddie se dirigió al departamento de Carly. Como estaba la puerta cerrada, tuvo que hacer sonar el timbre y Spencer, que estaba ocupado en una nueva y extraña escultura, por el momento sin forma y color marrón, fue saltando con pasos largos hacia la puerta.

—¡Ya vooooy! —gritaba Spencer mientras tanto. Luego llegó a la puerta y la abrió. Allí estaba Freddie, con los pulgares en los bolsillos delanteros de sus vaqueros.

—¡Hola, Spencer! —saludó el chico, entrando al departamento y mirando con extrañeza la escultura del hermano mayor de Carly, pero por una rara razón no quiso preguntar qué era aquello.

—Tu chica ya está arriba —dijo Spencer, sonriendo y acercándose a él. Enseguida, le dio un codazo burlón de "Bien hecho" a Freddie, quien lo miró, sonriendo confundido.

—Spencer, Carly no es mi chica —dijo el castaño.

—No me refiero a Carly —dijo Spencer serio. Sí, se trataba del buen chico de Freddie, pero también se trataba de su hermana menor.

—¿SAM? —preguntó Freddie con incredulidad.

Spencer se quedó pensativo y se encogió de hombros.

—Si tú quieres… —dijo después—… Pero no.

—¿Entonces?

—¡Oh, vamos! ¿De dónde la conoces?

—¿De dónde la conozco a quién? —espetó el chico. Spencer se rió como si Freddie hubiera dicho un buen chiste, le dio palmaditas en el hombro y regresó a su escultura.

Freddie se quedó unos dos segundos quieto de la confusión y luego subió al desván por el ascensor. Cuando salió del ascensor vio a dos chicas sentadas una al lado de la otra en los pufs de colores. Estaban de espaldas al ascensor, pero se dio cuenta de que una de ellas se trataba de Sam, por la cabellera rubia y enrulada. Pero la otra no se trataba de Carly, puesto que aquella chica tenía pelo enrulado, negro y espeso.

—Mira, ¿ésta no está linda? —preguntaba Sam a la otra chica, haciendo que arrugara el ceño y además achicara un poco los ojos, confundido. Se fue acercando para ver qué hacían y vio que Sam tenía un álbum de fotos de él y le estaba mostrando las fotos a Bianca. Y le estaba entregando una de las fotos como si fueran de su propiedad.

—¡SAM! —exclamó el chico.

—¡Freddie! —exclamó Bianca, emocionándose por la llegada de su amor. Pero Freddie miraba a Sam disgustado y confundido. La rubia lo miraba sonriendo.

—¿Qué tal, Fredñoñezco? —preguntaba Sam.

—Freddie, Sam me estaba mostrando unas fotos tuyas… —explicaba Bianca, levantándose y acercándose a él.

—¡Ese álbum estaba en mi departamento, Sam! —exclamó el chico.

—Sí, lo sé. Concretamente, en tu habitación. Deberías cerrar la puerta, cualquiera podría entrar.

—Freddie, mira qué hice en tu… —hablaba Bianca, pero Freddie seguía concentrado en Sam, mirándola boquiabierto.

—¡Dame eso! —exclamó después, y le arrebató a Sam el álbum.

—Mira, Freddie, Sam me dio esta foto, dice que estás lindo… —seguía hablando Bianca.

—¿Qué? —volteó a mirar a Bianca el chico, confundido.

—Yo no dije eso —habló Sam.

¿Por qué lo había extrañado demasiado?, se preguntó Freddie… ¿Por qué le había gustado demasiado?... Se alteró en su interior.

—¡Ya! Dame esa foto, Bianca. Y creo que en la semana ya había hablado sobre algo yo... —le recordó Freddie a Bianca, sacándole la fotografía de la mano.

—¡Ay, Freddie, te perdono! —exclamó Bianca con entusiasmo—. Me invitaste a venir, y eso es lo que cuenta —dijo después, abrazándolo muy fuerte al chico, que estaba anonadado. Por sobre los brazos de Bianca, el chico miró con disgusto a Sam.

Freddie, luego, fue hacia el carro con todas sus cosas tecnológicas y computacionales para conectarlas para el show.

—¡Freddie! ¡Mira qué hecho en tu Laptop! —exclamó Bianca, sonriendo anchamente y dando saltitos entusiasmados.

A Freddie le molestó que hubieran tocado sus cosas sin permiso y, mientras encendía la Laptop, aparecía Carly.

—¡Hola! —exclamó la chica.

—Hola… —dijo el chico, casi sin hacerle caso.

Sam y Carly se acercaron a donde estaba Freddie, quien se quedó boquiabierto al darse cuenta de lo que la chica había hecho: había puesto como imagen de fondo un enorme corazón rojo rodeado de corazoncitos más chiquitos. Y además, decía: "Te amo, Freddie"en el centro del corazón grande. El chico abrió los ojos de par en par.

Carly y Sam se miraron riendo y, aunque Freddie las miró disgustado, no cesaron.

—¿Te gusta, Freddie? —sonrió Bianca, acercándose también, creyendo realmente que Freddie iría a decir "¡Sí, y quiero casarme contigo!".

—Eh… Au…

—Lo dejaste sin palabras, Bianca —dijo Sam, divertida, haciendo que Freddie volviera a dirigirle una mirada de disgusto. —Se siente el amor en el aire —burló Sam, y luego se rió apenas.

—¡Ay! —exclamó Bianca con gran entusiasmo y luego aplaudió unas cuantas veces. —Si quieres puedo conseguir más…

—Oh, eso le encantaría más —siguió molestando Sam.

—¡Sam! —le exclamó el chico a la rubia en un susurro molesto, al tiempo que Bianca empezaba a buscar más imágenes románticas.

—Estoy disfrutando esto —dijo Sam.

Freddie puso los ojos en blanco, agarró a Sam del brazo y la arrastró fuera del desván, al otro lado de la puerta. Mientras Carly miraba ceñuda de la confusión con los brazos cruzados, Bianca miraba confundida también pero con las cejas alzadas.

—¿Tú trajiste a Bianca aquí? —le preguntó Freddie a Sam, muy enojado.

—Sí —respondió Sam, sonriendo.

—¿POR QUÉ?

—¡Porque es divertido! —exclamó Sam.

—¡No, no lo es!

—¡Oh, vamos!

—¡Ahora haz algo para sacarla de aquí! ¡No quisiera hacer el show con ella mirándome con sonrisitas y haciéndome ojitos! —ordenó Freddie. —¡En la semana no me ha dejado ni un minuto en paz! Cada receso, cada vez que abría mi casillero…

—¿Todavía no puedes quitar sus fotografías de tu casillero? —preguntó Sam.

—¡Las pegó con un pegamento especial! —exclamó Freddie.

—Sí, no sé qué tiene en los ojos —dijo Sam—… Ni que fueras guapo. —luego exclamó: —¡A mí me molestaría tanto Freddie! —exclamó la rubia, con gran tranquilidad.

—¡Sam!

—La verdad no ofende —se justificó la rubia.

Freddie rodó los ojos y la miró enojado.

—¡Tú me metiste en esto otra vez y tú me vas a sacar! —exclamó luego el chico.

Sam rodó los ojos. ¡Odiaba que ya no lo pudiera ver como algo divertido porque estaba pensando en cómo se sentía Freddie!

—Bien, ¿cómo? —preguntó la rubia, seria. —Ahí viene —le avisó después. Y Freddie supo que alguien llegaba puesto que había escuchado la puerta del desván al abrirse.

Pronto Freddie tuvo un plan... Uno bastante loco, pero un plan al fin al cabo... Sólo esperaba no perder algún brazo luego, porque aquel plan implicaba a Sam.

—Se está acer... —empezó a decir Sam.

Pero se quedó sin palabras cuando Freddie de pronto la abrazó. Estaba tan cerca que aquel contacto la llenó de muchas emociones y le hizo sentir electricidad por todo el cuerpo. Sentía como si hubiera estado muerta segundos antes y ahora renacía, tan sólo por ese contacto, pues podía sentir a su corazón latiendo con intensidad y constatar que estaba viva.

Freddie sólo había tenido un plan, pero sentía calidez por aquella cercanía que estaba teniendo con Sam, lo que lo confundió, haciendo que quitara su mirada de desesperación por una de gran confusión... Y de una confusión bastante sentida. Pronto, los dos, se sintieron nerviosos.

—¿Freddie? —llamó Bianca por atrás de él.

Freddie soltó a Sam y, todavía confundido por lo que había sentido por aquel contacto y por no haber recibido ningún golpe de ella, se la quedó mirando a los ojos unos segundos como ella a él. Los dos aturdidos.

Luego Sam volteó a mirar a Bianca, que se acercaba a ellos por atrás de Freddie, lo que hizo que Freddie volviera a la realidad y se pusiera al lado de Sam para mirarla. Así se acordó del plan que se le había ocurrido.

—Bianca, ella es mi no...

Pronto, Sam supo lo que Freddie iba a decir y el por qué del abrazo.

—Me estaba dando un consejo —interrumpió de pronto Sam. —Sólo me daba ánimos...

—Qué lindo, Freddie, ayudando a tu amiga —sonrió Bianca.

Freddie miró boquiabierto a Sam.

—¡Sam!

Freddie rodó los ojos, dio media vuelta, abrió la puerta del desván y entró bastante ofendido. Bianca lo siguió al segundo.

—¡Amorcito! —exclamaba mientras.

Sam rodó los ojos, sintiendo cómo se sentía Freddie, como otras veces ya. Se sentía frustrada cuando pensaba hacer lo correcto y cuando quería ayudar a Freddie. Inmediatamente, agarró su celular del bolsillo y activando para que en otro celular aparezca "Número privado", llamó al celular de Bianca y, deformando un poco su voz, se hizo pasar por la madre y le dijo que necesitaba que fuera a casa enseguida. Pero antes, la chica ya había puesto en sus páginas de redes sociales varias fotos de Freddie rodeado de pequeños corazones. Así que, cuando apareció en la escuela al día siguiente, muchos de los estudiantes con los que se encontraba en el camino empezaron a molestarlo por el asunto de sus fotos románticas.

—Oh, amorcito... —burlaban unos.

—Dame un besito —decían otros.

Freddie se sentía avergonzado mientras Sam sonreía divertida y Carly estaba sorprendida.

Freddie puso los ojos en blanco y se acercó a las chicas, que empezaron a reírse.

—¡Acábenla! —exclamó Freddie—. ¡Bianca me acabará volviendo loco! —exclamó el chico luego.

—¿De amor? —preguntó Sam.

Freddie la miró con los ojos entrecerrados.

—¡Basta, Sam! ¡Contaba con tu ayuda!

—¿Por qué no le hablas y le dices que no te interesa? —preguntó Carly.

—¡Ya lo he intentado tres veces! En la primera, le dije: "Bianca, yo no siento nada por ti".. ¡Y me besó! ¡Eso no es normal! Luego le dije: "¿No me escuchaste? Eres linda pero no me gustas" y, entonces, me dijo: Wow, ¿piensas que soy linda? —trató de imitar la voz de Bianca.

—No vuelvas a hacer esa voz —le suplicó Carly, algo traumada, pero Freddie siguió contando.

—¡Y me volvió a besar! Luego, le dije: "¿No me entiendes? No me gustas, lo siento". ¡Parecía que había funcionado hasta que el Demonio con Caireles de Oro la invitó al show del sábado diciendo que yo quería que fuera! ¡Y todo empezó otra vez! ¡Espero que se te ocurra algo para sacármela de encima...! —aquello último se lo dijo a Sam. Entonces, sin más palabras, Freddie se acercó a su reparado casillero. Sam lo había roto al intentar abrirlo.

Al segundo, lo abría para guardar algunos de sus libros. Estaba guardando casi todos los libros que había en su mochila cuando sintió unos golpecitos en su hombro derecho. Inmediatamente, se puso de pie y volteó a mirar. Allí estaba Bianca, sonriéndole.

—¿Hola? —preguntó Freddie, queriendo largarse de allí.

—Hola, Freddie —dijo ella con voz coqueta.

—¿Necesitas algo? —le preguntó Freddie entredientes.

Bianca se acercó a darle un nuevo beso en la boca... ¿Cuántos besos le había robado ya? Freddie ya había perdido la cuenta después del beso número veinte.

—Wow, wow, wow... —dijo él, al darse cuenta, agarrándola de los hombros y apartándola de sí inmediatamente. —Ya, Bianca, ¡enserio!

—Pero somos novios, Freddie —dijo ella.

—¿Eh?

¿Qué? ¿Mañana serian marido y mujer? Si ella seguía yendo a ese paso, a Freddie no le extrañaría.

—Ay, Dios —se lamentó el chico.

Bianca intentó volver a besarlo pero Freddie la apartó a un lado y empezó a correr mientras veía a Sam acercarse y luego Bianca empezaba a perseguirlo.

—¡Freddie...! ¡No seas tonto! ¡Ven! —suplicaba Bianca con los brazos alzados y tratando de alcanzarlo.

—¡Sam, Sam, Sam! —exclamaba Freddie.

Sam miró confundida, pero entendió gran parte. Inmediatamente, se sacó la mochila, al tiempo que Freddie pasaba por su lado, escapándose de Bianca, que estaba llegando a donde estaba ella. Entonces, agarró la mochila de las correas y la revoleó contra el estómago de Bianca, que cayó adolorida y de espaldas al suelo. Freddie escuchó el ruido producido al caer la chica, se detuvo y volteó a mirar lo que había pasado. Mientras, Sam volvía a colgarse la mochila con una sonrisa de suficiencia. Freddie regresó a ponerse al lado de Sam, sin dejar de mirar, como Sam, a la chica tirada en el suelo.

—Siempre quise golpear a alguien con una mochila —dijo Sam.

—Gracias. Creí que no me ayudarías —dijo Freddie.

—Quisiera no volver a hacerlo.

Freddie puso los ojos en blanco.

Luego se dirigieron miradas, se encogieron de hombros, se dieron media vuelta y se fueron.

Luego de las clases, Freddie entraba al departamento con los auriculares de su PearPad en los oídos, cantando un poco alto. Sucedía que estaba más alegre y tranquilo por el hecho de que, aparentemente, Bianca había desistido de seguir abordándolo.

El mundo está dando vueltaaas

(cantaba Freddie)

Peligrosamente bonita

Así me gustaaass…..

Ahora esto está sucediendo

Ámame, ódiame

Yo te estoy sintiendo

Cerró la puerta y dio media vuelta… Allí estaba Bianca, al lado de su madre en el sofá, tomando un té. Freddie abrió los ojos de par en par y sin dejar de mirarlas confundido, se quitó los auriculares.

—Hola, Freddie, hijo… Tu amiga es encantadora.

¿Encantadora?... Oh, Dios, ¡eso estaba pasando!, se disgustó Freddie.

—Hola, Freddie —saludó Bianca, sonriendo.

La Señora Benson se puso de pie y se acercó a Freddie, que estaba boquiabierto.

—Hijo, es linda tu novia.

—¡No es mi novia!

—Pues deberías considerarlo —habló la Señora Benson, con los ojos bien abiertos, dándole un buen consejo a su hijo.

Si viera como se comportaba mayoritariamente, no pensaría lo mismo, se dijo Freddie. La chica ahora estaba de lo más tranquila, no había hecho ningún movimiento hacia él ni para abrazarlo ni para besarlo ni para quedarse cerca de él. Estaba todo planeado por parte de ella, de eso estaba muy seguro.

—Estuvimos hablando de unos nuevos jabones antibacteriales para ti, hijo… ¿Qué otra chica se preocupa así por tu salud?

¡Oh, Dios!

—Además, su padre es farmacéutico.

Triple ¡oh, Dios!

—¡Mamá, no hablaré esto contigo!

—¿Sigues enamorado de Carly Shay?... Recuerda que te hizo alérgico a los tacos.

—¡Hay cosas de las que no tengo que hablar contigo!

Freddie resopló indignado, dio media vuelta y abandonó el departamento, exaltado.

—¡Fredward Benson! —gritó la Señora Benson, muy enojada.

—¡Tienen que ayudarme! ¡Esto se ha ido de control! —espetó Freddie entrando al departamento de Carly como una exhalación.

Sam estaba recostada en la mesita ratona, otra vez, y Carly, que estaba sentada en el sofá, la usaba de mesita para apoyar su Laptop, también otra vez.

—Se ha ido de control hace rato, Freddo… Ya eres así de nacimiento —dijo Sam, sin inmutarse y siguiendo despatarrada en la mesita ratona. —No creo que tengas arreglo.

—¡YA BASTA, SAM! ¡NO ESTOY DE ÁNIMOS! —gritó el chico, desesperado.

Sam suspiró y se levantó de la mesita ratona. Carly se dio cuenta a tiempo y quitó apresuradamente su computadora portátil de encima de su mejor amiga.

—¿Qué ocurre? —le preguntó Sam entonces al chico.

Freddie trató de tranquilizarse un poco…

—¡Bianca!

—¿No te había dejado en paz después de las clases? Quiero decir, después de que Sam la hubiera golpeado con su mochila —preguntó Carly, confundida.

—¡Estaba tomando té con mi madre! —exclamó el chico.

—¿Enserio? —se sorprendió Carly.

—Tal vez deberíamos hacer que se le pegue a otro chico —se le ocurrió a Sam.

—¡No, Sam! —exclamó Carly.

Pero Freddie sonreía con una de las comisuras de sus labios y una ceja levantada.

—¿Qué es esa mirada? —preguntó Carly.

—Sí, debemos hacer que se le pegue a otro chico —contestó Freddie.

Sam sonrió anchamente.

—¿Qué tal a David? El chico nuevo —dijo ella.

—¡NO! ¡Él no! Ya tiene novia —se desesperó Carly, de pronto.

—¿Te gusta, cierto? —le preguntó Sam.

—Sí —respondió Carly, y Freddie alzó las cejas un milisegundo con una mirada de "claro", porque le había parecido predecible... Bastante predecible.

—¿Sugerencias?

—No sean malos... ¿Otro chico tendrá que soportarla? —preguntó Carly. —Si se lo mereciera...

—¿Qué tal Jeff? —preguntó Sam, y Freddie sonrió.

Pronto Freddie agarró su PearPhone y activando el "número privado", le mandó un mensaje a Bianca, pidiéndole para verse y hablar, haciéndose pasar por Jeff. Serían dos pájaros de un tiro… Se quitaría de encima a Bianca y conseguiría una empelagosa venganza para Jeff. Sólo esperaba que funcionara.

Al día siguiente en la escuela, Bianca se acercó a Freddie cuando él estaba con Sam y Carly en la zona de los casilleros de las chicas. Freddie miró asustado y Carly y Sam intercambiaron miradas cómplices. Los tres pensaban que Bianca volvería a la carga, pero pronto dijo:

—Freddie, lo siento, creo que debemos terminar. Ahora Jeff es mi novio.

Freddie resopló de alivio, pero dudó que, en realidad, fueran novios.

—Ouh, bueno, que seas feliz... Bianca, ve despacio con él, ¿quieres?

Bianca era buena chica después de todo.

—¿De qué hablas? —preguntó Bianca, aturdida.

—De nada —se apresuró a decir Freddie.

—Bueno, Freddie, gracias por el mejor casi mes de mi vida. Creo que ya podrás estar con Sam...

Luego de decir aquello, la chica dio media vuelta y se fue. Freddie y Sam quedaron pasmados y Carly estaba ceñuda de la confusión.

—¿Qué quiso decir con eso?

—¡Está loca de remate! —Exclamó Sam.

—¡Pero si quieres! —burló Freddie.

Sam le hizo una burla y luego Freddie se la devolvió.

—¡Amorcito, podemos ir a mi casa después de clases! ¡Mi mamá hace unos pastelitos deliciosos! —decía la voz de Bianca.

Freddie, Carly y Sam, voltearon a mirar y vieron que Jeff iba caminando con el ceño fruncido del disgusto y de la irritación, mientras Bianca lo seguía.

—¡Ay, qué lindo eres! —decía Bianca después.

Freddie, Carly y Sam se miraron y luego Freddie le dijo a Sam:

—Sam, tenías razón, es divertido.

Luego, los tres empezaron a reírse.

Fin del capítulo

¿Les gustó o no les gustó? ¡Me lo pueden decir en sus comentarios...! :)

Por favor, dejen Review... (Imaginenme triste si no los recibo :( )

Ya me tendré que ocupar con el tercer capítulo, y espero terminarlo rápido, si mi bloqueo lo permite...

¡Saludos!