Lo siento por haber tardado tantisimo.

Y ahora, a leer.

Los preparativos de la boda la estaban costando más de lo que pensaba, mucho tiempo y esfuerzo, pero por supuesto merecía la pena. Nora observaba el vestido de novia ante ella. Era el sueño hecho realidad de cualquier niña. Sus pliegues suaves y de color cremoso invitaban a acariciarlo. Su propio diseño, para su propia ceremonia... acababa de quitárselo, era la última prueba antes del gran día. Un suspiro nervioso se escapó de sus labios, y entonces la sonó el móvil. Respondió con rapidez y a los pocos minutos, una limusina negra con las lunas tintadas pasaba a recogerla.

"¿Dónde quiere que la lleve, señorita Nim?" preguntó el chofer.

"A Mountain's Peak y lo más rápido posible"

"Sí, señora". El joven se caló la gorra, y arrancó, antes de mover el coche añadió. "Han dejado esa botella de champán para usted en la nevera del coche señora. Regalo de su prometido". La diseñadora sonrió de oreja a oreja, Daniel era siempre tan atento. Ni siquiera tenía que descorchar la botella, una copa helada y cristalina y a su lado una rosa roja, tan hermosa y fragante... Hacía tantísimo calor en ese coche, que dió un largo trago a la bebida.

"Por favor, chofer, ponga el aire acondicionado, y vayámonos ya, que tengo prisa".

"Sí, señora" El coche comenzó a moverse, pero apenas había recorrido unos metros cuando la joven cayó en un sueño tranquilo. Eames al volante sonrió.

Giró en una esquina, y entró en un garaje, aparcando la limusina y yendo a colocarse a la parte de atrás. Entonces el resto del equipo entró en el coche: Dom, Arthur, Yusuf y Sam. Repartieron las agujas y entonces entraron en el sueño...

Se encontraban en un hermoso palacete, casi como Versalles... todos los invitados estaban vestidos de época. En el centro de la sala, Nora hablaba con su familia vestida con un traje del siglo XVIII y una máscara mientras se abanicaba con una pluma roja a juego con su vestido. Arthur llevaba el pelo un poco más largo recogido con un lazo en la nuca, camisa y máscaras blancas combinada con pantalones y chaleco negros terminaban el conjunto. Dom y Eames se acercaron a él, llevaban la misma ropa, pero de distintos colores, el falsificador llevaba un llamativo color granate y Cobb, también con el pelo recogido con un lazo vestía de verde.

"¿Vamos a tener que estar vestidos así todo el rato?" preguntó Eames.

"Os recuerdo chicos que este sueño unicamente tiene dos niveles" dijo Dom. "Así que no, estas pintas solo las llevamos en el nivel de Sam".

"Pues vaya idea..."

"No ha sido idea mía, os lo aseguro" dijo Sam acercándose al equipo. Se miró confusa, buscando algún fallo en su vestimenta cuando vio las caras de los tres hombres. La joven llevaba el pelo suelto cayendo sobre sus hombros, que estaban desnudos ya que la arquitecta vestía un corsé negro y una falda violeta que caía hasta sus pies, que hacía juego con la máscara que acababa de apartar de su rostro, ya que al contrario que los hombres (y la anfitriona) todas las mujeres llevaban su máscara con un cómodo palo que la sujetaba y así podían mostrar su rostro cuando desearan. "¿Llevo algo mal?" Preguntó ella preocupada.

"Estás... " empezó Dom.

"... íncreible" terminó Arthur.

De pronto una risa se le escapó al falsificador, al ver en la lejanía al último miembro del equipo.