Soul's Scars


Summary: Wanda y Melanie han sido separadas, Wanda ya tiene un nuevo cuerpo, pero ¿Podrá Wanda separar los sentimientos de su nuevo cuerpo con el anterior cuerpo que pertenecía a Melanie?

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la historia es completamente de mi creación por lo que queda prohibida la copia parcial o total del texto, además de cualquier tipo de adaptación. También queda prohibida cualquier publicación en otra página que no sea fanfiction sin mi autorización previa.


Capítulo I.

Nuevo Cuerpo.


Este fanfiction está dedicado a una personita muy especial, alguien que sin conocerme me abrió parte de su vida y también su hogar. Alguien en quién confio por la pureza de su alma y sus sentimientos siempre de buena fe, alguien que con solo darle unos minutos te cautiva por su dulzura, alguien a quién querría conocer en todas mis vidas, en estas y en las venideras. Alguien que sin ser santa es servicial y sin ser un "alma" es buena.

Amiga no hay palabras para describirte y sé que mereces muchos más elogios de los que las palabras te podrían entregar. Sé que no eres perfecta, pero la perfección tiene muchas definiciones distintas, a mi me basta que seas como eres, con eso ya eres perfecta para mí.

Soy feliz de decirte: Amiga, este es mi regalo para ti.

Con mucho amor para: Lizzy_liz.


Mi décima vida. Si, una vida con un cuerpo nuevo, pero un inicio diferente, si porque ya nada era igual. Ver a Melanie era extraño, ver mi cuerpo era algo tan inusual que sabía que me costaría mucho tiempo adaptarme, también tenía que adaptarme a verla feliz con Jared. Él y ella eran inseparables estaban todo el tiempo juntos y muchas veces me invitaban a disfrutar con ellos de un partido de fútbol en la sala de recreaciones, Ian disfrutaba acompañarme, pero la verdad es que ya no era tan buena como antes y él lo sabía, mi nuevo cuerpo no respondía tan bien a las exigencias físicas y constantemente parecía una pequeña niña, algo que me tenía bastante agotada, pero estaba agradecida de no tener que compartir mi cuerpo, por mucho que extrañara a Melanie dentro de mí o a decir verdad, yo dentro de Melanie, tenía que sentirme agradecida de estos humanos egoístas, como ellos se habían proclamado luego de mi inserción.

Me miré al espejo que estaba allí. Rubia de cabello largo ondulado, tenía hermosas pestañas, eran largas y crespas, parecía una muñeca de porcelana, aunque nunca en mi vida había visto una, sabía como eran por los recuerdos de mi anfitriona. Mis manos eran pequeñas, todo mi cuerpo lo era. Me miraba una y otra vez y aún no me acostumbraba a ese reflejo. No parecía ser yo.

—¿Qué pasa? —sonrió Ian al verme sentada en una orilla del hospital.

—Es extraño —susurré —, es extraño ver a Melanie, sé que sonará muy feo o muy mal, pero aún no me acostumbro a estar aquí y así.

Ian me miró dulcemente y no era difícil de creer, después de todo mi nuevo cuerpo le provocaba dulzura a todos, menos a mí.

—¿Extrañas ese cuerpo o lo que ese cuerpo sentía? —inquirió.

Sabía a que se refería, lo sabía perfectamente y por más que fuese un alma "humanizada" no podía mentir. Si, extrañaba la forma en que Melanie sentía, ella era mucho más intensa y su seguridad y fortaleza me gustaba.

—Sí, Melanie era fuerte, su cuerpo lo era y podía hacer cualquier cosa con él, a pesar que lo compartiéramos —sonreí al recordar las veces en que la voz de Melanie me daba valor, ahora no tenía una voz que me diese esa fuerza y a pesar de ser un alma luchadora, sentía que con Melanie todo era diferente.

—¿Es sólo eso lo que extrañas del cuerpo de Melanie? —insistió Ian.

¡Oh! Dijo mi consciencia al comprender a que se refería. No podía negar que extrañaba a Jared, si lo extrañaba, las celulas del cuerpo de Melanie se incineraban cada vez que nos tocaba, jamás olvidaría esa sensación.

—¿Lo extrañas? —susurró Ian tomando mi rostro entre sus manos —, ¿Extrañas a Jared?

Un nudo en mi garganta se ató firmemente, sin dejarme respirar con tranquilidad. Las miradas que nos intercambiábamos eran reales, él me sonreía cada vez que estábamos solos, pero cuando estaba Melanie o Ian, eramos dos perfectos desconocidos.

—S-Si —susurré —, pero no como tú crees. Extraño las sensaciones de Melanie, no es fácil acostumbrarse a este cuerpo nuevo, es extraño que esté vacio, nadie con quién compartirlo, nadie con quién compartir sentimientos.

—Wanda —se acercó mucho más a mí —, Wanda, yo comparto tus sentimientos, ambos los compartimos. No necesito estar encerrado en el mismo cuerpo contigo para sentirme parte de ti, para sentir lo que tu sientes, para estar siempre contigo. Somos cuerpos separados, pero es como si fueramos una sola alma.

Mi corazón latió con fuerza, parecía salirse de mi cuerpo, cada célula parecía latir al unísono, cada lugar donde me estaba tocando parecía arder en llamas, cada centímetro de mi rostro que era tocado por su hálito tibio parecía responder a él. Si, porque a pesar de mis debilidades él seguía estando allí para mí, cuidándome dándome esa seguridad que a veces me hacía falta, porque él era mío, y no tenía que compartirlo con nadie.

—Lo siento —escuché la voz de Doc al entrar al Hospital.

—No, nosotros lo sentimos, ya nos vamos —dije mientras Ian me ayudaba a levantarme.

—¿Pasa algo Wanda? ¿Te sientes bien? —dijo Doc preocupado quizá por mi apariencia frágil.

—Si, es sólo que vine a recordar —sonreí.

—Espero que recuerdes cosas buenas —rió tenuemente Doc. Sabía a que se refería, sabía que se refería a la masacre. Temblé al recordar aquellas imágenes.

—No te preocupes Doc, yo haré que recuerde lo mejor de nosotros —me sonrió Ian mientras me sostenía de la cintura con su fuerte brazo.

—No lo dudo —dijo Doc mientras volvía a sus asuntos.

Era la hora de comer, Ian y yo nos habíamos dado la mañana libre, pero en la tarde tendríamos que ir a trabajar al huerto de las zanahorias, había que volver a plantar y remover la tierra y por más que Jamie se ofrecía a hacer mis trabajos, insistí que perfectamente podía soportar una tarde de labores.

—¡Wanda! —gritó Jamie al verme.

Ya no podía decir que era un niño pequeño, de hecho era más pequeña que él, pero seguía siendo mi niño, aquel por el que Melanie y yo daríamos cualquier cosa. Por lo menos a él lo podía seguir queriendo públicamente, Melanie y yo podíamos compartirlo.

—Jamie ¿Qué tal las clases con Sharon? —sonreí.

—Aburridas, prefiero nuestras clases de la tarde contigo —sonrió mientras me abrazaba.

Ian se adelantó a buscar nuestras porciones de comida, vi como Melanie le insistió que se sentara cerca de ellos. Jared no se opuso aunque Ian no parecía disfrutar de la idea y yo no podía evitar sentirme culpable.

—No digas eso, Jamie, Sharon puede enseñarte cosas que yo no sé —añadí mientras caminábamos hacía la mesa.

Melanie estaba sentada lo más cerca posible de Jared. Si, se veían hermosos, parecían irradiar algo especial. Eran como… como las palomas, si, como las palomas, que durante toda su vida tenían una sola pareja, si, eran palomos. No tuve que mirar hacía la dirección de Ian para saber que estaba atento mirándome.

—Hola, Wanda —sonrió Melanie —, ¿Cómo te has sentido?

Mi cuerpo. No podía evitar pensarlo, y aunque para algunos sonaría egoísta decirlo en voz alta, no podía evitar pensarlo, ningún humano comprendería como me siento. Ver a Melanie era como verme al espejo, pero verme al espejo con mi nueva apariencia era como ver a una extraña.

—Bien, Mel, gracias ¿Y tú? ¿Qué tal va tu vida otra vez? —sonreí.

—Se siente bien, aunque extraño ¿No te pasa que te sientes vacía? —rió —, parezco loca hablándome sola en la cabeza.

Jared y Jamie rieron ante el comentario de Melanie.

—Lo sé, de repente me encuentro buscándote y recuerdo que no estás —sonreí.

—¿Sentimentalistas? —añadió Jeb.

—Absolutamente —sonrió Jared —, me siento envidioso y fuera de lugar ¿Tú no, O'Shea?

Ian por primera vez desde que nos habíamos sentado a comer, miró a Jared y al resto de los que estaban sentados en la mesa.

—No, yo no —dijo cortante.

—Llevará bastante tiempo para que estos dos se acostumbren —rió Kyle que recién venía llegando a la mesa junto a Sol, que desde que había llegado no se había separado de él.

—¿Cómo te sientes, cariño? —sonreí a Sol que aún estaba un poco tímida.

—Bien, Wanderer, gracias —susurró.

Sol era la única que me llamaba Wanderer. A excepción de Ian que de vez en cuando lo hacía. Cada vez que Wanderer sonaba en sus labios estremecía, en él ese nombre sonaba dulce.

La tarde se hizo larga, no podía evitar exigirme más, pero este cuerpo no debía ser demasiado exigido, cada vez que podía Ian me lo recordaba. Me quitaba la picota de las manos y me daba a beber un poco de agua, me besaba tiernamente en los labios y me susurraba al oído palabras de aliento y otras veces un suave te quiero que me hacía estremecer. Jeb me había dicho que podía saltarme el trabajo de las siembras, que podía dedicarme a la cocina, a lavar ropa, a enseñar por las tardes y a hacer jabón, pero él me conocía bien, sabía que no me rendiría.

—¿Te gusta tu cuerpo? —sonrió Jeb un día que estábamos solos haciendo Jabón.

—Un alma siempre es agradecida de lo que tiene y de las oportunidades que la vida le da —sonreí.

—¿Te has acostumbrado ya? —insistió.

—Creo. Quizá tarde un poco más, pero soy feliz en él —dije mientras sentía el ardor en mis manos.

—Las almas son felices fácilmente —añadió.

—Si, pero no he sido más feliz en otro lugar que no sea en este —sonreí.

—Pero también has sufrido mucho, más que en otro mundo —volvió a añadir.

—Si, puede ser, pero intento olvidarme de esa parte.

El silencio se adueñó de la habitación, quizá Jeb estuviese pensando y recordando desde que había llegado acá hasta ahora. Yo también lo hacía. Habían pasado demasiadas cosas desde entonces.

—¿Qué tal se ha portado Ian? —sonrió.

Esto parecía un interrogatorio, estaba segura que Melanie estaba detrás de esto, ella, después de todo me conocía demasiado bien y a pesar que siempre hablábamos del tema, no me extrañaría que le haya pedido a su tío que me lo preguntase de nuevo. O, quizá, como buena familia ambos estaban en los mismos planes.

—Muy bien, él es todo un caballero, me cuida y protege mucho —dije con toda naturalidad.

—Te quiere mucho, también —añadió.

—Si —sonreí tímida al sentirme expuesta.

—Wanda, yo… iré al grano, hija —carraspeó para aclararse la voz —, si no te sientes cómoda con Ian o no sientes que le correspondes, sólo dínoslo no tienes que sentirte obligada a estar con él.

¿Eso creían? ¿Creían que no amaba a Ian?

—No, no se trata de eso Jeb, yo si quiero a Ian y muchísimo estoy feliz con él y soy feliz como me trata, jamás pensaría en sentirme obligada por sus sentimientos —dije nerviosa.

—Sólo te lo decía, hija, tú verás que haces después —sonrió.

Se marchó como si nada, dejando ahí su trabajo. Yo continué con el mío y de paso terminé el de Jeb. Tenía tiempo y hacer jabón era más sencillo que picar y remover tierra. Lo que Jeb me había dicho me dio vueltas en la cabeza por mucho. ¿No se notaba que quería a Ian? Él siempre estaba haciéndome mimos, cuidándome y preocupado por mí ¿Era capaz de demostrárselo también yo a él?

—¿Te sentías obligada por los sentimientos de Melanie? —una voz más que conocida erizó mi piel. A mis espaldas estaba Jared, podía sentirlo, aún su voz retumbaba en mi piela erizada. De seguro había escuchado mi conversación con Jeb.

—Jared —dije dándome la vuelta —, ¿Dónde está Mel?

—Se ha quedado en el huerto, vine a buscarle agua —dijo mientras se lavaba las manos —, pero no has respondido a mi pregunta ¿Te sentías obligada por lo que Mel sentía por Jamie? ¿Por lo que sentía por mí?

—No sé cual es el interés de todo el mundo en averiguar eso. Yo quiero a Jamie, muchísimo tanto como Melanie lo quiere, tanto como si estuviese ahora mismo en su cuerpo —dije sin mirarlo, no podía mirarlo. El sólo hecho de hacerlo me hacía sentir mal, no podía dejar de pensar en Ian.

—¿Y yo? —añadió. Agradecí que aún mantenía la distancia.

—No sé por qué haces esto, Jared. ¿De qué te sirve saberlo? —dije sin alzar la mirada que estaba fija en mis manos que revolvían el jabón.

—Wanda, sólo quiero saberlo, sólo dímelo —insistió.

Sabía como me estaría mirando en estos momentos y, quizá podría llamarlo cobardía, pero no me atrevía a alzar la mirada.

—Vamos, Wanda, hubo un momento en el que me pediste algo y yo accedí, ahora yo te lo pido a ti, pero no quiero que mientas —dijo con su voz firme.

—Esa fue otra vida, Jared, otra vida —dije tratando de escabullirme en mis propios pensamientos.

—Para mí fue la misma vida, Wanda, la misma, así que podrías reconocer lo que aún sientes por mí —sentía su mirada fija en mi —. Son sólo sentimientos —añadió.

"Sólo sentimientos"

Esos mismos que me habían llevado a hacer lo que hice, dejar libre a Melanie, por su bien y por el mío, amar a Ian, amarlo a él… sentimientos, sensaciones completamente distintas a las que alguna vez conocí. Sólo sentimientos… eran mucho más que eso para mí.

—Deberías llevarle el agua a Melanie, puede tener sed —añadí.

Jared caminó hacía mí, podía sentir como su respiración se aceleraba, al igual que la mía. Sus botas quebraban las pequeñas piedras del suelo, como si ese sonido supiera que aumentaba el suspenso en mí, mientras que yo seguía clavada al suelo sin poder moverme a ningún sitio más que quedarme frente a la olla con jabón.

—Melanie está esperando el agua —dijo Ian —, yo que tú no la hago esperar Howe.

Ian estaba detrás de Jared, con una postura rígida parecía que no cedería ante nada. Era como un Oso cuando marcaba terreno, parecía demostrar que le pertenecía a él, sólo a él. Indudablemente yo era el terreno a defender, aunque no parecía tener sentido ya que Jared no tenía interés en mí, lo más probable es que sólo lo hiciera por molestarme, por incomodarme, y aunque parecía injustificado, él seguía haciéndolo.

—Lo sé, O'Shea, no seas así, a Wanda no le gustan los celos ¿sabes? —rió irónicamente.

—¿Qué sabes tú lo que a Wanda le gusta? Te recuerdo cómo has sido con ella —gruñó.

—Creéme que no fui yo quién intentó ahorcarla, O'Shea y por más que no te guste, sé perfectamente que le gusta a nuestra invitada —sonrió.

Ian parecía que iba a explotar, parecía que se lanzaría como una fiera sobre Jared y nadie podría detenerlo, ni siquiera Jeb con un arma.

—Basta ya, no tiene sentido que discutan por una estúpidez, Jared ve a llevarle el agua a Mel —dije intentando poner orden, pero fui rotundamente ignorada.

— Créeme, Jared Howe que a Melanie no le gustará nada que molestes a Wanda —dijo secamente antes de avanzar hasta mí.

Jared se fue con el agua, mientras que Ian no le quitó los ojos de encima hasta que vió que se había marchado por completo.

Pensé que Ian me recriminaría mi actuar, lo más probable era que le molestaría mi silencio. Obviamente no había que ser inteligente para notar que en una situación como esta cualquiera hubiese salido fuera de sí, pero Ian parecía intentar calmarse antes de hablarme. Se acercó a mí, me soltó el pañuelo que sostenía mi cabello y extendió mi larga cabellera rubia ondulada. Quitó mis manos de la cuchara con la que revolvía el jabón, las tomó en las suyas y las besó a pesar del ácido que estas tenían. Me estrechó contra sí y el calor de su cuerpo inundó el mío. Los brazos confortantes de Ian me abrazaron haciendo que me sintiera segura, haciendo que perdiera la noción del tiempo.

—Sé —susurró —, sé que para ti todo es diferente, que no ves todo tal cual es, pero alejate de Jared, hazlo por mí.

¿Alejarme de Jared? ¿Aún más? ¡Pero si no le hablaba! Ni siquiera lo miraba cuando él me hablaba, solamente lo saludaba cuando estaba con Melanie, lo evitaba a toda costa ¿Qué más quería Ian de mí?

—Sólo hazlo por mí —volvió a susurrarme. Alzó mi rostro con sus manos y posó sus labios sobre los míos, sus tibios labios se adueñaron por completo de mi boca. Mis pensamientos se vieron interrumpidos, como un canal de televisión mal sintonizado. Estrechó sus brazos alrededor de mi cintura y se apoderó de mi labio inferior, jugando suavemente con él, haciendo que cada centímetro de mi piel le reconociera. Me alcé en puntillas, tratando de acercarme aún más a su boca, como si eso fuera posible y enlacé mis manos entorno a su cuello. Sus besos, sus caricias y sus manos hacían que mis sentidos se quedaran apagados, sólo funcionaban en las zonas que él me tocaba, en las que me acariciaba tan tiernamente como fuertemente, como demostrándome por qué yo era de él. No me molestaba para nada que me lo demostrara. Sus manos me atrajeron aún más a él y las mías recorrieron su firme espalda, jugué con su cabello y entonces sentí que el aire me faltaba, que mis pulmones exigían más aire, pero mi cuerpo exigía más de Ian. Fue cuando él me separo suavemente y me besó con suavidad.

—Te quiero, Wanderer —susurró antes de abrazarme.

—También te quiero, Ian O'Shea, tu gusanito te quiere —susurré en su pecho.


Hola chicas.

Si, aquí inaugurando un nuevo Fandom. Es que desde que Lizzy_Liz me hablara de "The Host" un día en la mañana, no me pude despegar de él.

Si, y como Meyer siempre deja sus historias abiertas a mi mente creadora. ¡He aquí un Fic!

No sé cuantos capítulos tendrá, pero espero que les guste.

Besitos a todas.

Manne Van Necker

¡No olvide dejar su Review!