Disclaimer: los personajes son de Sherrilyn Kenyon, ningunito es de mi propiedad.

Este pequeño momento está ubicado antes del epílogo de «Un amante de ensueño».


Incorregible
Capítulo único.

—Pero, ¿y si no soy buena madre? —¿Cuántas veces no había hecho ya esa pregunta en la semana? El pobre Julián ya había perdido la cuenta. Suspiró.

—Tranquila, Grace. Estoy seguro que lo serás.

—P-Pero, ¿y si no logro hacer que se porten bien? ¿O si no les gusta mi comida? ¿O si...? —Julián esbozó una sonrisa traviesa, dejando ver sus hoyuelos.

Esa sonrisa que a Grace hacía que se le detuviera el corazón y le robaba el aliento.

—Estoy seguro que seras tan buena madre como lo eres en otras cuestiones.

—¡Julián!

Él ensanchó más su sonrisa y Grace se sonrojó. Julián se rió. Grace negó.

—No se puede hablar enserio contigo —replicó y se cruzó de brazos.

Julián se acercó a ella y la tomó por la cintura, acercándola a su fornido pecho.

—Yo hablo muy enserio —dijo en algo que sonó casi como un ronroneo.

Las manos de Grace estaban apoyadas en el pecho de general de la antigua Macedonia de Julián. Éste miró los labios de la mujer y bajó el rostro para rozarlos. Eran el complemento del otro, y lo sabían.

Se besaron.

Para arruinar la magia del momento, sonó el teléfono.

Julián se apartó de mala gana de Grace y tomó el aparatejo; luego de ver el identificador, gruñó.

—¡Joder! ¿Qué rayos quieres, Selena? —contestó.

Uy, perdón —respondió ella, claramente ofendida—. Bill y yo queríamos saber si les apetecía venir a comer al rato.

Julián resopló.

—Bien, sí, iremos, adiós. —Y colgó.

Grace le miró con el seño fruncido, a lo que el general se encogió de hombros.

—Eso no fue cortez, Julián.

—Interrumpirnos cuando estábamos tan ocupados tampoco lo fue.

Gracé suspiró. Definitivamente, Julián era un caso perdido.

—Pero da igual, ya tendremos mucho tiempo. —Grace le miró interrogante—. Recuerda que mi madre quiere mínimo seis nietos.

Ella palideció.

—Pero, si no soy buena madre primeriza, ¿cómo quiere más? —Julián suspiró.

—Mejor despreocúpate, vamos a la cama y...

—¡Julián! ¡Estoy hablando enserio!

A él le llamearon los ojos.

—Yo también.

Grace suspiró y rodó los ojos. Su esposo la levantó y comenzó a llevarla a la habitación. Le dió un beso a su marido, lo amaba demasiado, y cada día que pasaba, cada que pensaba lo que habían tenido que pasar para estar juntos, su amor se intensificaba.

Él sonrió con arrogancia.

—Ahora, Grace Alexander, voy a demostrarte como quieren los Dioses que un hombre ame a una mujer.

Ella rodó los ojos. Definitivamente, Julián era incorregible.

Y lo amaba.


Reeditado.

Piedad, por favor, es el primer fic de este fandom que escribo xd.

PD: este fic debió titularse la desaparición de las tildes, lel :v