¡Hola! ¿Cómo están? Espero que súper bien. Primero que todo, quisiera disculpar el no haber escrito hace algunos meses, ya que les había prometido la continuación de mi primera historia. Segundo, les tengo malas noticias: aún no tengo la continuación. Lo que sucede es que tenía tantas ideas en la cabeza que al final se volvieron un revoltijo de cosas sin sentido y cada vez que escribía un poco, borraba lo poco y nada que llevaba. Tercero, escribiré la continuación cuando tenga mis ideas más claras y me llegue algo más de inspiración . Cuarto, quiero agradecer a todos los que leyeron mi historia y que me hicieron llorar gracias a sus comentarios. De verdad, son muy buenos conmigo. Gracias. (Muchas gracias brendan94, onigan, akira-chan, poison-girl, tantos nombres que tendría que escribir una hoja completa y luis escobar vi tu video y me pareció muy lindo. Me encantaron las imágenes). Por último, les traigo una nueva historia que está basada en una película (sólo basada no es igual a la película) que vi en vacaciones y que me encantó. Espero que a ustedes también les guste y también es un naruhina (es que me encanta esta pareja). También quisiera que me dijeran que les parece la historia y cualquier crítica siempre es bien aceptada.

Sin más que decir y siempre agradeciendo cada vez que leen y comentan mi historia,

Saludos.

PD: Los personajes ni la idea principal no me pertenecen. Y el nombre de la película no lo daré hasta que termine la historia (es que no quiero que sepan lo que puede o no pasar). También, pedir si descubren de qué película se trata no lo revelen por favor n.n.

"La vida está llena de sorpresas… buenas y malas… pero que al final nos hacen crecer y nos muestran lo bello de ellas…"

Una chica de cabellos negros con destellos azulados miraba por la ventanilla del automóvil en que viajaba junto a su madre y su hermana.

Hina… espero que puedas divertirte – Le dijo su madre que manejaba el auto, al mirarle por el espejo retrovisor.

Lo intentaré…aunque no sé si será posible – Esto último lo dijo muy despacio para que su madre no le escuchara.

Espero que cumplas, Hina. El año pasado te la pasaste encerrada en la casa y, de verdad, me gustaría que disfrutaras las vacaciones junto a tu padre – Mencionó la mujer joven, muy parecida a Hinata.

Ya dije que lo intentaré, mamá… - Suspiró la chica, sin quitar sus ojos del paisaje.

Mamá, ¿por qué papá nos invitó a pasar las vacaciones con él? – Preguntó una chica de unos trece años, de cabello castaño y largo, que estaba sentada al lado de su madre. Nunca nos había invitado a su casa – Continúo la chica.

Hanabi, tu padre quiere recuperar el tiempo que no estuvo cerca de ustedes – Respondió la madre.

No creo que pueda… debería haber pensado eso antes de dejarnos… - Dijo Hinata un poco molesta.

Hina, él es tu padre y, por lo tanto, tiene el mismo derecho de pasar tiempo con sus hijas, quieras o no – Dijo la mujer con un tono fuerte. Además, lo que pasó es un problema de su padre y mío – Finalizó la mujer.

Pero, él… - Hinata trató de seguir con la discusión, sin embargo fue interrumpida por su madre.

No se habla más del asunto, Hinata. Sólo espero que la pasen bien y compartan con su padre – Dijo muy autoritaria Hana.

Sí, mamá – Respondió muy alegre Hanabi. Ella se sentía emocionada por pasar tiempo con su padre, a quien no veía desde hacía dos años. Hinata no respondió y continuó con la mirada hacia la ventanilla.

El padre de las chicas, Hiashi, les invitó a que pasaran las vacaciones de verano en su residencia actual: una pequeña ciudad localizada en la costa. Hinata no estaba muy convencida de esto, pero su madre le insistió tanto que ella no tuvo las fuerzas para negarse.

¡Mira, mamá! ¡Ahí está papá! – Gritó Hanabi emocionada. Unas pequeñas lágrimas bajaron por su rostro. Apenas Hana detuvo el auto, la pequeña corrió en dirección a su padre para abrazarlo.

¡Hanabi! ¡Estás muy grande! – Hiashi abrazó emocionado a su hija. La abrazó con todas sus fuerzas.

Tú estás igual, papá – Dijo Hanabi, aún abrazada a su progenitor.

Tienes razón, Hanabi, tu padre sigue igual – Sonrió Hana, quien se había bajado del auto y se acercaba a dónde se encontraba su ex esposo.

Los padres de las chicas, hacía dos años se divorciaron. Nadie sabía la verdadera razón de esta ruptura, pues ellos no mencionaron nada, simplemente un día Hiashi se despidió de su familia y se fue. Sólo se comunicaba con ellas por carta y rara vez por teléfono. A raíz de esto, Hinata se volvió una persona muy cerrada. Casi no hablaba con su madre o con su hermana, ya no portaba con su encantadora sonrisa y el brillo de sus ojos se había perdido, al igual que su personalidad. Aquella chica tierna y sonriente se había esfumado. Por lo que todas las cartas que mandaba Hiashi, ella las enviaba de vuelta, sin siquiera abrirlas. Hinata estaba muy molesta con su padre por haberlas dejado y hacer que su madre sufriera. Ahora no entendía el por qué Hana accedió a que ellas pasaran el verano con él.

Hana… ¿cómo has estado? – Preguntó Hiashi, dejando el abrazo de Hanabi.

Muy bien, ¿y tú? – Preguntó ella acercándose para abrazarlo y besarlo en la mejilla.

Hanabi, ¿por qué no vas a ver tu cuarto? Lo preparé especialmente para ti – Dijo el Hyuga sin dejar de abrazar a su ex esposa. Hanabi asintió y corrió hacia la casa, que se encontraba frente a una playa muy tranquila.

¿Cómo te has sentido? – Preguntó Hana con melancolía.

Bien. No te preocupes – Respondió Hiashi con una sonrisa. Hinata miraba la escena con muchas dudas desde el auto.

"¿Por qué se comportan así? ¿No saben acaso que por su culpa nuestra familia se destruyó?" – Se preguntaba la morena. No entendía a sus padres.

¿Cómo han estado las chicas? – Preguntó Hiashi, al momento que dejaba de abrazar a Hana, pero sin soltar una de sus manos.

Hanabi está muy bien. Le ha ido excelente en el colegio, es la primera de su clase… sin embargo, Hinata… - Hana dudaba si debía de seguir con la conversación. Hinata… no ha vuelto a tomar, pero me preocupa que lo haga de nuevo… - Dijo la mujer con un poco de tristeza.

Hana, recuerda lo que te dije… ella lo hizo para llamar nuestra atención… la entiendo… - Dijo Hiashi, mirando directamente a Hana.

Lo sé, sólo… sólo que no sé qué pasará cuando sepa la verdad sobre nuestra ruptura… - Hana ya no podía guardar lo que sentía y unas desobedientes lágrimas bajaron por su rostro.

No llores… ella no lo sabrá aún… yo me encargaré que lo sepa de la mejor manera… - Dijo no muy convencido el hombre. Hana asintió, mientras Hiashi le secaba las lágrimas. ¿Ha vuelto a tocar? – Preguntó Hiashi.

No, aunque le he pedido que lo haga. Fue aceptada en la una de las mejores universidades de artes y le ofrecieron una beca, pero ella se rehúsa a ir – Dijo la madre de las chicas.

Yo me encargaré de que tome la mejor decisión – Dijo el hombre. Hinata bajó del auto y se dirigió hacia sus padres. Hinata… qué lindas estás – Saludó el padre. Hana soltó su mano y miró a su hija, quien traía una maleta. Hinata no respondió y siguió con su camino.

Discúlpala… sé que lo hace de esta forma o sino no se quedará – Pidió a su ex esposo.

Ya lo sé… - Hiashi ayudó a Hana a bajar la maleta de Hanabi.

Entonces, es hora de que me vaya… te despides de las chicas por mí o sino no volveré a mi trabajo – Dijo Hana con una sonrisa.

Claro – Sonrió Hiashi. Hana se dio vuelta y se dispuso a subir al automóvil. Espera – Dijo el hombre. Hana se dio vuelta y él la abrazó. Sabes que has sido la única mujer a la que he amado, ¿cierto? – Preguntó Hiashi sin soltar a la mujer. Hana asintió derramando unas pequeñas lágrimas. Hiashi la tomó de su barbilla y le dio un pequeño beso en los labios.

Tú también siempre lo serás… - Le dijo Hana al hombre. Se separó de él y subió al auto. Hiashi se quedó un buen tiempo en la misma posición hasta que su hija menor lo sorprendió.

¡Papá! – Gritó Hanabi, quien se dirigía hacia dónde estaba él. ¡Está muy lindo el cuarto! ¡Es perfecto! – Gritaba emocionada la chiquilla. ¿Y mamá? – Preguntó al llegar al lado de su padre.

Se fue… me dijo que la despidiera de ustedes o no pararía de llorar – Bromeó el hombre. Hanabi rió con el comentario. Bien, he cocinado tu platillo favorito, según tu madre –

¿Arroz con curry? – Preguntó asombrada la chiquilla.

Sí – Respondió Hiashi. Tomó a su hija de la mano, cogió la maleta y entraron a la casa. Dile a tu hermana que se lave las manos para almorzar – Pidió Hiashi al entrar a la casa.

No está… salió hace unos minutos… traté de detenerla, pero ella es una terca – Dijo molesta Hanabi.

Bueno… tal vez fue a recorrer la playa. De seguro vuelve más rato… - Dijo Hiashi con un poco de tristeza. Deseaba arreglar los problemas con su hija. ¿Almorzamos sin ella o la esperamos? – Preguntó el padre su hija.

¡Sin ella! Tengo mucha hambre – Respondió Hanabi con una sonrisa. Hiashi le imitó y se fueron a la cocina a poner la mesa.

Al recorrer la playa por una media hora desde la casa de Hiashi, se llegaba a una feria de juegos mecánicos que estaba llena de gente y locales. Las personas jugaban en la playa y disfrutaban de las atracciones.

"¿No se supone que es una ciudad pequeña? Hay demasiadas personas" – Se preguntaba Hinata, mientras caminaba por la playa y entre las personas, quienes le miraban un poco raro. "¿Por qué me miran así? Debe ser por mi ropa" – Suspiró la morena. Ella estaba vestida con unos jeans ceñidos al cuerpo, una camiseta de mangas largas y unas botas que le llegaban a las rodillas, acompañados de un bolso que cruzaba por su espalda. "Lo siento, pero en el viaje me dio frío" – Les respondía mentalmente a las personas que le miraban.

Hinata se adentró a la feria, recorrió algunos puestos y compró una malteada. Caminaba distraída entre la gente. Cerca de ella, se encontraban unos chicos jugando voleibol, mientras varios jóvenes gritaban disfrutando el juego. Hinata siguió caminando sin percatarse que inconscientemente se estaba acercando demasiado a los jugadores.

¡Cuidado! – Gritó un chico pelinegro que apenas unos segundos atrás había lanzado el balón. Hinata hizo caso omiso y un chico rubio, quien iba a golpear el balón, cayó sobre ella, sin conseguir su objetivo. Hinata le miró sorprendida por unos instantes. El rubio también le miró por unos segundos. El contacto de sus miradas y sus pieles, los llevaron a un sueño que jamás pensaron que tendrían. Hinata sintió como si el chico que tenía en frente, lo hubiese conocido antes y Naruto como si aquella chica la hubiesen puesto especialmente en su camino. Un raro y único sentimiento comenzó a nacer en sus corazones.

¡Naruto! ¿Estás bien? – Preguntó una chica rubia, que se acercaba al chico que aún estaba sobre la chica, rompiendo el mágico momento que se presentaba.

¡Lo siento! – Respondió Naruto, mientras se levantaba y ayudaba a la chica a pararse. Naruto la miró detenidamente y se dio cuenta de lo hermosa que era.

No te preocupes… - Respondió Hinata un poco aturdida por la mirada del chico. ¡Oh rayos! – Reclamó Hinata al mirar que su camiseta estaba completamente mojada y manchada por la malteada que se había derramado.

Naruto, te dije que miraras por donde caminas – Le regaño Ino a su amigo.

Sí, lo sé. Lo siento – Se disculpaba el rubio con una mano sobre su cabeza.

Fue mi culpa… no miré por dónde iba… aunque deberías de ser más cuidadoso, hay niños por aquí – Dijo Hinata, mientras trataba de limpiar su camiseta.

Bueno, si tú lo dices… ¡Hey, chicos! ¡Descansemos unos cinco minutos! – Gritó la rubia a los contrincantes. Un pelinegro y una peli rosa, quienes también eran sus amigos.

¡De acuerdo! – Gritó la peli rosa.

¡Hoy no es mi día! – Se reclamaba Hinata, al ver que su camiseta no se limpiaría con nada. ¡Es mi favorita! – Seguía reclamando la morena.

Discúlpame… déjame comprarte otra – Pidió el rubio a la chica. Hinata subió su vista y le miró directamente a los ojos. Naruto tenía unos ojos tan azules como el cielo, los cuales reflejaban una seguridad que pocos tenían. Su cabello dorado como el resplandeciente sol que les acompañaba. Su cuerpo era de un joven de dieciocho años, no muy flaco, pero tampoco musculoso, sólo unas pequeñas marcas que demarcaban sus abdominales. Simplemente lindo.

No te preocupes… yo misma puedo conseguir otra – Respondió la morena. Naruto la miró con detalle, sus ojos de un color extraño, pero lindo, su cuerpo de una chica de dieciocho años que dejaría a varios con la boca abierta si se pusiera un bikini y su cabello negro, pero que en sol daba la impresión de ser azul. En fin, una bella mujer.

Por favor… déjame recompensarte – Pidió nuevamente el rubio. Hinata le miró perdida en sus profundos ojos. Jamás había sentido esa sensación que la mirada del rubio producía en ella. Para Naruto, la misma sensación rondaba por su cuerpo.

Naruto, la chica dijo que no… déjala tranquila – Dijo Sasuke, el pelinegro que había lanzado el balón minutos atrás, mientras se acercaba al rubio. Además, las chicas quieren comer helados… acompáñame – Pidió autoritario el pelinegro a su amigo.

Acaso no puedes ir solo… - Naruto se dio vuelta para hablar con su amigo. Está bien… déjame preguntarle su nombre, por lo menos… - Dijo el rubio. Cuando se dio vuelta hacia la chica, ella ya se había ido.

Las chicas siempre escapan de tu fealdad, jajajaja – Bromeaba el pelinegro. Naruto le miró molesto y trató de buscar a la chica, sin conseguir su fin. Aquella chica se había esfumado.

….

¡Rayos! Esto me pasa por no quedarme en casa – Se reclamaba la morena. "Aunque ese chico era muy lindo… demasiado diría yo" – Suspiró la chica. Naruto provocó una sensación nueva y extraña, pero que pronto descubriría lo que en verdad significaba. Hinata llegó a una tienda y entró a comprar una camiseta.

Hinata pasó toda la tarde recorriendo la playa, hasta que se hizo de noche. Compró unas entradas a los juegos que comenzaban a encender sus luces y se dirigía a la montaña rusa para colocarse en la fila, cuando alguien le tomó de la ropa.

Papá te ha estado buscando toda la tarde – Dijo Hanabi.

¿Crees que me importa? – Preguntó Hinata a su hermana menor.

Debería… es nuestro padre también – Respondió Hanabi con molestia.

Claro… mira, mamá dijo que teníamos que divertirnos y eso es lo que estoy haciendo, así que ahora déjame tranquila – Pidió la morena a su hermana.

Bien, como quieras. Le diré a papá que estás aquí. Sólo no llegues borracha – Dijo Hanabi.

¿Borracha? ¡Cómo te atreves a decirme eso! ¡Tú sabes que yo no bebo! – Reclamó Hinata a su hermana, quien reía por lo bajo.

Bueno, si no quieres que le diga a papá eso, debes darme dinero – Dijo muy sonriente Hanabi.

¿Dinero? Ni loca – Dijo la morena molesta.

Está bien, si quieres que papá venga y te moleste por todo el verano… - Decía la chiquilla.

¡Bien! Ahí tienes, chantajista – Hinata le entregó unos billetes a su pequeña hermana.

Gracias, diviértete. Yo le diré a papá que no te moleste y nos vayamos a casa. Adiós – Se despidió Hanabi, mientras corría en busca de su padre.

"Eres una tramposa, Hanabi. Ya verás cuando volvamos a casa" – Le decía mentalmente a su hermana.

….

¡Mira ahí está la montaña rusa! ¡Subamos! – Gritó Ino, quien venía agarrada del brazo de un chico pelinegro.

Si quieres, yo me subo contigo, Ino – Dijo Sai. La rubia le abrazó más fuerte y le dio un beso en la mejilla.

¡Eres lo máximo, Sai! ¿Ustedes también se suben con nosotros? – Preguntó a sus amigos que venían tras de ellos.

Sakura, ¿quieres subir? – Preguntó Sasuke a su amiga.

Claro – Respondió con una sonrisa la peli rosa.

Y a mí que me parta un rayo, ¿no? – Dijo molesto Naruto.

Ay, Naruto – Suspiró Ino. Te dije que invitaras a alguna chica, incluso a la pesada de Shion, si querías – Le regañó a su amigo.

Sabes que ella no les cae bien, aunque es mi "amiga" – Respondió el rubio.

Sí, pero anda babosa detrás de ti… y así no nos reclamarías tanto – Comentó Sasuke, haciendo que todos asintieran apoyando el comentario.

Además, fuiste novio de ella el año pasado –Dijo Sakura.

Sabes que sólo lo hice para que dejara de molestarme y porque a mis padres les agrada – Dijo molesto el rubio, al recordar lo que había hecho.

Bueno, dejemos de hablar de Shion. De seguro hay alguna persona sin compañero en la montaña rusa y te puedas sentar con ella. ¡Vamos! – Gritó Ino, mientras corría de la mano con Sai y los demás le seguían.

….

"Por fin está avanzando la fila" – Se decía Hinata. En ese instante, sintió unas voces tras de ella.

Hoy está muy llena la feria – Comentó Ino.

Sí, es que hoy comienzan las vacaciones de verano oficialmente – Dijo Sakura.

Oye, pero no hay ninguna persona sin pareja, por lo que veo… mejor no subo y los espero aquí abajo – Dijo Naruto al mirar la fila y darse cuenta que todos iban emparejados.

No seas tonto, Naruto. A ver… - Ino comenzó a mirar alrededor y se dio cuenta que delante de ella se encontraba una chica sin pareja. Oye, ¿tienes pareja? – Le preguntó a la chica que estaba delante de ella.

No, pero… - Alcanzó a responder Hinata, antes de que Ino le volviera a interrumpir.

¡Qué bien! – Gritó emocionada Ino. Naruto, esta chica quiere subir contigo – Le dijo a su amigo, mientras apuntaba a Hinata con el dedo.

"¡¿Qué? ¡Yo no dije algo así!" – Pensaba Hinata alarmada. Pero, pero, yo… - Hinata se dio vuelta y vio que eran los mismos chicos que jugaban un partido de voleibol. Entonces, se quedó callada.

Oye, no es la misma chica de la tarde – Susurró Sakura a su pareja.

Parece… - Contestó Sasuke con la misma intensidad. En ese momento, la fila empezó a avanzar hasta que fue el turno de subir de Hinata.

¿Vienes sola? – Preguntó el encargado del juego a la morena.

Claro que no viene sola, aquí está su pareja – Interrumpió Ino antes de que Hinata contestara y empujó a Naruto para que se subiera.

Muy bien. Ustedes se subirán a la próxima vuelta – Les dijo el encargado a los cuatro amigos que estaban en la fila. Ellos sólo se limitaron a asentir.

Los carros de la montaña rusa comenzaron a avanzar y a subir por el armazón. Naruto miró con detenimiento a su pareja hasta que cayó en cuenta que se trataba de la chica de la tarde.

Oye, tú eres la chica de la tarde. ¡Qué coincidencia! – Naruto sonrió para su acompañante. "Justo cuando pensaba en ti" – Se decía el rubio. Desde que conoció accidentalmente a la morena, Naruto no logró sacársela de sus cabeza, por lo cual, durante el día pasó muchas vergüenzas: primero confundió a sus amigas con unas ancianas, soportó los golpes de las ancianas y de sus respectivas amigas por la confusión, olvidó su balón en la playa, derramó su helado antes de siquiera probarlo, en fin, demasiadas para contarlas.

Sí, qué coincidencia – Respondió Hinata un poco sonrojada. Ese chico era de verdad lindo.

De verdad, siento mucho lo de tu camiseta – Dijo Naruto al ver que la chica llevaba puesta una camiseta totalmente diferente.

Te dije que no importa – Contestó Hinata un poco seria.

Lo sé, pero es que de verdad quisiera compensarte… ¡Ahhhh! – Gritó el rubio al momento que los carros bajaban de una altura bastante grande.

¡Ahhhh! – Gritó Hinata, mientras trataba de aferrarse a lo que podía. Y lo único que tenía cerca era a ese chico rubio, entonces le abrazó con fuerzas y cerró sus ojos. "¡Nunca más me subo a este juego! ¡Soy una tonta!" – Se reclamaba la morena. Jamás debería de haberse hecho la valiente para subir al juego. Naruto se sintió en los cielos al sentir el abrazo de la morena.

Al terminar el fatal recorrido, los carros volvían a su lugar inicial. Las personas que se habían subido bajaron con total normalidad, dejando a los dos chicos sentados en uno de los carros.

Disculpen, tórtolos, pero es hora de bajarse – Dijo un poco molesto el encargado del juego, pues estaban retrasando la atracción. Hinata abrió los ojos y se separó del rubio.

Lo siento – Dijo la chica. "¡Rayos! ¡Qué vergüenza!" – Se decía mentalmente.

Los dos chicos se bajaron del juego y Hinata comenzó a caminar hacia la casa de su padre. Eran suficientes emociones por hoy.

Espera – Dijo el rubio a la morena.

¿Qué sucede? – Preguntó un poco sorprendida la morena. "De verdad que es muy lindo" – Pensaba la chica.

Me gustaría invitarte una malteada, para compensarte – Le dijo Naruto con una sonrisa muy encantadora.

N-no es necesario – Respondió Hinata embobada por la sonrisa del chico.

Por favor – Pidió el chico, mirándola muy tiernamente que Hinata no tuvo otra opción.

Está bien, pero que mejor sea una manzana confitada – Respondió Hinata con una sonrisa. Hace mucho tiempo que nadie le había hecho sonreír.

De acuerdo, entonces vamos – Naruto le ofreció una de sus manos a la chica. Hinata le miró extrañada.

P-puedo caminar sin perderme – Dijo la chica, rechazando la mano del chico. En estos momentos no se sentía segura de poder encariñarse con otra persona. No quería que la "abandonaran" nuevamente.

Disculpa, es que con mis amigas siempre caminamos de la mano – Sonrió Naruto, dejando a Hinata más embobada que antes.

Hablando de ellas, ¿tus amigos no se molestarán contigo? – Preguntó Hinata, tras sacudir su cabeza para borrar en su mente la sonrisa del rubio.

No, ellos están preocupados de sus propias vidas – Dijo Naruto sonriendo. Empezó a caminar hacia un puesto donde vendían todo tipo de fruta confitada. Ven, vamos – Le invitó a la chica. Hinata le siguió y caminó al lado de él.

¿Y Naruto? – Preguntó Sakura.

De seguro se fue con la chica pelinegra – Respondió Sasuke. Ino y Sai asintieron con una sonrisa.

Yo también pienso lo mismo. Esa chica sí que lo dejo tonto, jajaja – Rió Ino.

La chica era linda, pero no tanto como ustedes – Les dijo Sai a sus acompañantes. Las dos chicas lo abrazaron, agradeciendo el cumplido.

Dos, por favor – Pidió al vendedor. Recibió las manzanas y pagó por ellas. Toma, son las mejores de la feria – Le dijo Naruto a Hinata, mientras le daba una de las manzanas.

Gracias – Respondió Hinata al recibir la manzana. Le dio un mordisco y sonrió. ¡Está muy dulce! – Dijo como una niña pequeña. Naruto le miró. Esa chica hacía que se sintiera extraño. No sabía cómo explicarlo, pero le hacía feliz.

Ves, te lo dije. Ven, conozco un lugar donde podemos comer tranquilos – Le dijo el rubio a su acompañante. Hinata le siguió sin oponerse. Los dos chicos subieron por el muelle que quedaba cerca de la feria y se sentaron a mirar la luna que se posaba espléndida en el cielo y en contraste con el mar, mostraba un paisaje único.

Que linda se ve la luna – Comentó Hinata, comiendo su manzana.

Es una de las cosas que más me gustan de esta ciudad – Mencionó Naruto, mirando de reojo a su acompañante.

¿Siempre has vivido aquí? – Preguntó Hinata sin mirar al rubio.

Sí, al igual que mi padre. Mi madre llegó a esta ciudad a los doce años y se enamoró de mi padre, entonces jamás han querido dejar la ciudad. Yo les apoyo, yo tampoco quiero dejar esta ciudad. Aquí conocí a mis mejores amigos y pasé los mejores años de mi vida – Le decía Naruto a Hinata, quien escuchaba atenta a toda palabra que salía por su boca, pero sin mirarlo. Es una pena que tenga que irme a estudiar – Dijo esto con pesadez. Como ya había cumplido los dieciocho años, él debía de ir a estudiar a la universidad. ¿Y tú? Nunca te había visto por aquí – Le preguntó el rubio.

Yo vengo a pasar las vacaciones con mi padre – Dijo Hinata sin desviar su mirada. Aunque creo que no ha sido una buena idea – Suspiró la chica.

¿Por qué? Si es que puedo preguntar – Dijo el rubio.

Sólo no me llevo bien con mi padre – Dijo seria Hinata.

¿Y dónde vive tu padre? – Preguntó el chico.

Vive casi al principio de la ciudad, en una cabaña… - Hinata no pudo continuar porque Naruto le interrumpió.

Una cabaña blanca al frente de una playa muy tranquila. Tú eres hija de Hiashi Hyuga, ¿no? – Preguntó Naruto a su acompañante.

Sí, ¿cómo lo sabes? – Preguntó sorprendida Hinata, mirando a Naruto.

Es un conocido de mi padre y trabajan juntos… aparte de que te pareces un poco a él – Le dijo Naruto con una sonrisa fingida, tratando de esconder lo que verdaderamente sabía.

Ya veo… en fin es hora de que me vaya. Gracias por la manzana – Dijo Hinata, mientras se levantaba. No deseaba hablar de su familia en estos momentos.

Espera – Le pidió el rubio al coger una de sus manos para que se volviera a sentar. Quédate conmigo – Le dijo mirándola directamente y con un leve sonrojo en sus mejillas. Hinata le miró un poco aturdida, sin embargo, obedeció gustosa. Se volvió a sentar y se acomodó, sin que el rubio soltara su mano.

Si quieres que me quede, no necesitas coger mi mano – Le dijo Hinata sin mirarlo y un poco sonrojada. En ese instante, Naruto la jaló un poco hacia él para que quedara a unos pocos centímetros de su cara. ¿Q-qué haces? – Preguntó con dificultad la chica.

Lo que debería de haber hecho desde que te conocí – Le dijo el rubio, mientras se acercaba delicadamente a los labios de la chica, quien le miró sorprendida, pero sin oponer resistencia hasta que se dio cuenta de lo que estaba pasando. Se separó del chico y se levantó un poco molesta.

Yo no soy un amor de verano, Naruto – Dijo Hinata. "Me aprendí su nombre de tanto escucharlo por la boca de sus amigos" – Pensó la morena, al momento que se alejaba del rubio.

¡Oye! ¡Espera! – Gritaba el rubio sin respuesta. Hinata comenzó a correr, perdiéndose entre las personas de la feria. ¡Ni siquiera me has dicho tu nombre! – Gritó Naruto al ver desaparecer a la chica. "¡Diablos! Esto es lo que me pasa al hacerle caso a mis impulsos" – Suspiró Naruto. "Aunque estar tan cerca de ella fue lo mejor que me ha pasado… ¿acaso esto es amor a primera vista?" – Pensó con una pequeña sonrisa.