Ok, veamos…Hola de nuevo…la verdad es que no sé exactamente qué decir. Bien, por ahí me pidieron epilogo…y esta historia me gustó tanto que me dije, ¿Por qué no? Quedo mucho más largo que un capitulo normal, por lo tanto no se si realmente sea epílogo…básicamente es lo que ocurre los días siguientes al "final". Como sea, ojalá lo disfruten. Como siempre, drama, drama, romance y más drama xD pero me esforcé. Ah! Antes de empezar, si te carcome la duda, sí, las armas de fuego ya existían en ese tiempo. Una cosa más…Gracias, muchas gracias a todas por sus buenos deseos de cumpleaños. 18 no son cualquier cosa y soy muy feliz n.n

Bien, vayamos ahora con el epilogo, capitulo extra o como quieran llamarle.

La Bruja y el Demonio

Capítulo Extra/Epílogo

Leave out all the rest

Soul despertó al día siguiente con una extraña sensación en el pecho. Algo que hacía mucho tiempo que no había sentido, o quizás nunca. Se incorporó, el piso le estaba destrozando la espalda. Entonces fue cuando echó en falta algo a lo que sus brazos se habían acostumbrado durante la noche; el cuerpo cálido y pequeño de Maka, que no se veía por ninguna parte.

Se sintió extrañamente alarmado. Habían pasado tantas cosas que por un momento temió que una vez más, quien había estado con él durante la noche no fuera Maka sino otra ilusión. Salió de aquella casa y se dio cuenta de que la casa se encontraba en el bosque. Aun había humedad en el ambiente debido a la lluvia, y hacía un viento fresco y agradable. Todo esto implicó en Soul un enorme sentimiento de extrañeza, pues era la primera vez que se encontraba en un bosque. Se dio cuenta entonces de la cantidad de cosas que serían nuevas para él, que había pasado toda su vida en esa "prisión" sin conocer el mundo.

¿Sería verdaderamente capaz de cambiar eso? Sin Maka se sentía como un verdadero inútil. No sabía a dónde dirigir sus pasos ni lo que seguía después.

De pronto, su atención fue llamada por la voz que necesitaba escuchar.

-Soul, por aquí- él volteó y se encontró con Maka, quien estaba parada entre unos arbustos. Soul se acercó, aliviado y reprendiéndose a sí mismo por su estúpida inseguridad, hasta tomar la mano que Maka le ofrecía.

-¿Alguna vez has nadado en un río, Soul?-preguntó mientras caminaban. Mientras la veía de espaldas, cayó en cuenta de que Maka vestía un vestido blanco muy sencillo, y que él mismo también vestía de blanco con ropas que habían salido de la nada.

-No- contestó. Definitivamente, acostumbrarse a que Maka fuera una bruja no sería fácil.

Maka volteó hacia él y le sonrió sin dejar de caminar.

-Entonces hay que apurarnos- apremió, jalándolo del brazo con entusiasmo.

Entonces, llegaron al lugar donde Maka le enseñó una de las cosas más extrañas que él hubiese visto en su vida.

-Este es el río Sena.

Soul se quedó en silencio, mientras Maka se acercaba a la orilla.

-Acércate.

Él permaneció con las manos en los bolsillos (vaya, nunca había usado bolsillos en el pantalón) y se acercó con aparente indiferencia.

Veras- susurró ella, como si fuese a confiarle un gran secreto- hay tantas cosas en el mundo que quisiera mostrarte, y no sabía ni por dónde empezar. Hay montañas, mar… hay bosques y desiertos...si pudiera te lo mostraría todo en un momento.

De pronto, solo guardó silencio.

Soul se acercó, preguntándose si algo le pasaba, pero ella reacciono en unos instantes.

-como sea, ¿te gustaría entrar? Yo no sé nadar muy bien, pero nada perdemos con sólo entrar.

Soul asintió. Maka se saco los zapatos y se acerco a la orilla. Estaba a punto de mojar un poco sus pies cuando algo la impulso a darse la vuelta. De espaldas a ella, Soul se quitaba la camisa. En ese momento, Maka vio su espalda y las dudas comenzaron a asaltarla de nuevo.

Las heridas, abiertas nuevamente y más terribles que nunca, estaban allí todas ellas. Si eso había pasado en un principio, ¿Qué pasaría después, cuando todo se volviera más difícil? Nadie podía asegurarles la supervivencia, por más que ellos quisieran pensar que sí. Es decir, el amor no siempre era lo que prevalecía.

Soul se acercó cuando ella estuvo hundida hasta la cintura. Caminó con temor, pero sentir el agua a su alrededor, y el fondo bajo sus pies, fue perfecto, un detonante que lo obligo a querer seguir.

Se aproximo hasta Maka, pero se detuvo un poco al notar la mirada taciturna y la expresión no muy feliz de la bruja.

-¿ocurre algo?- preguntó sintiendo esa inseguridad de nuevo. Esa sensación de que la felicidad que había alcanzado, no iba a durar si Maka hacia cualquier cosa. En ese momento se detuvo.

¿Cómo podía haber confiado, entregado su corazón y su vida, a alguien que sólo apareció de la nada para voltear su mundo por completo y que además era una bruja?

Al mirarse a los ojos, ambos comprendieron que algo estaba mal.

Maka no podría soportar que lo dañaran una vez más por su culpa. Había sido suficiente con los latigazos y con el abandono que se obligo a realizar, pero en semejantes condiciones todo se podía repetir, la misma historia una y otra vez. Nada les garantizaba que luego de haber escapado de Paris todo iba a estar bien.

Soul soltó un suspiro y luego trató de hacer su típica sonrisa, como tratando de darle seguridad.

Se acercó un poco más a ella. El agua les llegaba a la cintura.

-Quizás deberíamos quedarnos aquí. Si nos adentramos mas podría ser peligroso.

De pronto, casi inconscientemente, Maka comparó esa advertencia con lo que estaba ocurriendo entre ellos, con sus sentimientos. Es decir, si llegaban más allá, las cosas poco a poco irían a peor.

Permanecieron unos minutos disfrutando de aquella tranquilidad. Soul divisó entonces algo a lo lejos. Algo que le resultaba familiar y atrayente.

-Son la entrada a las catacumbas- confirmó Maka con una sonrisa triste y luego recordó. El piano.

Soul suspiró.

Ella se le acercó y le abrazó, luego de proponerse dar un par de pasos en falso que quizás la pusieran en el camino correcto, pues si algo no quería era separarse de él…aunque todo fuera un error, aunque estuviesen destinados a sufrir.

Soul la abrazó de vuelta y le dio un beso en la frente.

-Soul…cierra los ojos.

Soul hizo caso y sintió que ella lo soltaba y se separaba de él. Maka se hizo hacia atrás disfrutando un momento de la vista, de su cuerpo delgado y ligeramente formado, de sus facciones duras, pero inocentes, de la forma en que el sol le daba en el cabello, iluminándolo.

Pero algo estaba mal en esa escena y lo tenía que corregir. Hizo un cuenco con sus manos y las llenó de agua. Tomó impulso y una sonrisa traviesa cruzó por su cara.

-¡Oye!- gritó Soul en cuanto sintió el agua fría bajando por la piel de su pecho y sus brazos, que aun estaba seca…al menos hasta que Maka quiso hacer algo al respecto.

Sin embargo ella no se detuvo y continuó lanzándole agua, a lo que le correspondió ya fuera de toda confusión. Obviamente, él lograba levantar mucha más agua, pero en semejantes condiciones… ¿a quién le importaba eso? Lo importante era que estaban juntos… como nunca debió haber sido y al final sin embargo fue.

Maka le tiró un manotazo a Soul y éste aprovechó para apoderarse de su brazo y jalarla hacia él. La abrazó y hundió el rostro en su cabello revuelto. Ella se estremeció y acercó su cara un poco más hacia él.

De pronto algo la hizo separarse. Lo alejó bruscamente de ella pero no le soltó la mano, al tiempo que sus ojos se dirigían hacia la orilla del rio.

-alguien se acerca por el camino- susurró y en efecto, Soul alcanzó a escuchar unos caballos- deberíamos volver a la cabaña…

Se acercaron a la orilla y Soul recogió su camisa, la cual uso para cubrir a Maka, quien de pronto se había estremecido de frio.

La abrazó por los hombros y comenzaron a caminar despacio, de cualquier forma no les quedaba demasiado lejos.

Para Maka fue un poco extraño sentir esa protección de parte de Soul. Ella estaba my acostumbrada a hacer todo por sí misma, y ahora tenía a alguien más a su lado que se preocuparía por ella. Sin embargo Maka no quería que Soul se preocupara. No quería que saliera lastimado algún día….aun más todavía. Esa sensación no la dejaba en paz, simplemente no podía pensar en otra cosa, en que en cualquier momento algo podía pasar y de un solo zarpazo del destino perdería a Soul…la única persona en el mundo después de su familia que había logrado traspasar esa barrera que había interpuesto entre ella y el mundo…para no ser infeliz, ni ser lastimada.

De modo que de un momento a otro se quitó de encima la camisa y se la dio a Soul de regreso.

-Esta refrescando…póntela.

Él no la aceptó.

-Podrías enfermarte- dijo él firmemente, rechazándola.

-Tú eres el que aún está herido.

-Tú eres la que estuvo inhalando humo por diez minutos y que ayer se estaba desmayando.

Se miraron retadoramente el uno al otro, y después ambos bajaron la cabeza.

-Oye- dijo Soul con resolución- de cualquier forma, estamos a cinco pasos de la cabaña, ¿No?

Y de hecho así era, estaban a punto de llegar.

Entraron allí en silencio. Soul se sorprendió. A diferencia de un rato antes, cuando había salido, ya había un par de cosas en la cabaña, básicamente, una pequeña mesa con sus sillas y una cama, que era la que ella usó por poco tiempo en el cuarto que había alquilado en París.

-No podemos correr el riesgo de irnos todavía- explicó ella- estuve pensándolo mucho y creí que este sería un buen lugar para quedarnos al menos las próximas dos semanas. Quiero traer más cosas, pero... lo de ayer…me quitó demasiada energía y no puedo hacer mucho por ahora.

La chimenea estaba encendida aunque él recordaba perfectamente que estaba apagada cuando salió. Definitivamente, no sería fácil acostumbrarse.

Maka se acercó a la chimenea con la clara intención de secarse, y Soul hizo lo mismo, sentándose a su lado.

Las cosas comenzaban a ponerse extrañas entre ellos y era difícil de admitir, pero así sería su vida en adelante, ¿No? Maka le había contado antes de eso, de las cosas que hacía, huir de una ciudad a otra todo el tiempo y protegerse todo el tiempo de sus perseguidores. Soul no estaba acostumbrado a vivir así, pero desde el momento en que conoció a Maka, ésta comenzó a abrirle los ojos a lo que había detrás, a la realidad del mundo que los rodeaba, a la maldad, al egoísmo.

Y se lo agradecía, pues sabía que aunque hubiese cosas malas, las cosas buenas no iban a faltarles seguramente.

De un momento a otro sintió como ella se recargaba en su brazo.

-Me cansé mucho- declaró cerrando los ojos- estuve fuera de practica mucho tiempo…casi desde que asesinaron a mis padres.

Soul guardó silencio recordando que era un tema muy sensible para ella. Maka se recargó un poco mas contra él, deseando desesperadamente que la abrazara, cosa que ocurrió. Dentro de su mente se libraba una gran batalla, pues no lograba decidir si estaba haciendo lo correcto.

Mientras tanto, descansar en sus brazos parecía una buena opción.

Sus ropas se secaron en un rato durante el cual ninguno de los dos dijo nada, pero al cabo del cual Maka se puso de pie y se puso a buscar entre las cosas la canasta de comida de Tsubaki.

Le ofreció de comer a Soul y ambos se sentaron a la mesa uno frente al otro. Estaba nublado afuera y de pronto comenzaba a refrescar.

En cuanto terminaron con la comida, se quedaron sentados sin saber qué hacer.

-Soul…-Maka comenzó a hablar. Decidió que solo estaría cometiendo una estupidez si se quedaba en silencio con algo así- Nunca he vivido con nadie más. No sé sobrevivir de otra forma que no sea cuidando de mi misma. No sé si pueda hacer lo mismo contigo…no quiero que las cosas salgan mal.

Maka se golpeó mentalmente…eso no sonaba exactamente a lo que quería decir, pero se sentía tonta de tratar de rectificarlo.

Soul se quedó en silencio unos segundos y luego replicó:

-Que seas una bruja no quiere decir que debas protegerme. Soy fuerte y si es necesario me haré más fuerte todavía. Ese es un asunto que no está en consideración- cruzó los brazos y volteó la cara- si no me quieres a tu lado deberías decirlo y punto.

Maka abrió los ojos desmesuradamente y comprendió que con su forma de pensar era todo lo que estaba logrando; convencer a Soul de que ella no lo quería a su lado.

-No sé por qué piensas así- protestó ella- si no te quisiera sencillamente me hubiera ido el día que te azotaron.

Soul se tensó al recordar ese día.

Maka sintió fuertes deseos de llorar. De pronto se dio cuenta de que, ahora con menos presión y angustia que en días anteriores, se revelaba poco a poco cuan difíciles eran las personalidades de ambos como para que pudieran estar juntos sin pelearse. Había notado algo de esto antes, pero se hacía más notorio. El era un poco mordaz, directo y sin temor de decir lo que pensaba. Ella era dura, poco o nada sumisa y tendente a involucrarse demasiado en todo. Lo peor; ambos eran rebeldes, orgullosos y por tanto reacios a aceptar un error o a perder.

Sin embargo se dio cuenta pronto de que con eso también lo amaba. Lo amaba con todo lo que implicaba, con todo lo que tenía que lidiar.

Soul cerró los ojos luego de que a su mente vinieran otras cosas que le había dejado esa humillación pública… el beso y las cicatrices, eso era todo.

-No pensé que fuera tan difícil- declaró- ¿crees que nos estemos equivocando o algo?

-No lo sé.

Pasaron un par de días más escondidos allí pero las cosas se pusieron algo tensas. Cada vez que salían al bosque o al rio, regresaban a toda velocidad cuando escuchaban cualquier ruido, lo cual los ponía nerviosos después. Se habían abstenido de discutir, pero en el aire se sentía el enojo, la impaciencia y las ganas que tenían a veces de gritarse el uno al otro.

En la noche Soul se empeñó en dormir en el piso aunque Maka le insistió una y mil veces que le dejaba la cama pues ella no la necesitaba.

Sin embargo en la noche del cuarto día, ninguno de los dos pudo más.

Soul se encontró a las dos de la mañana sin poder siquiera cerrar los ojos. Terribles imágenes se le venían todo el tiempo a la mente. No quería alejarse de Maka, no podía hacerlo. No estar más cerca de ella lo estaba matando y el hecho de que ella también lo tratara con frialdad era terrible. De modo que él terminó disfrazando ese miedo que sentía con enojo…pero simplemente ya no podía más. Estaba de espaldas a la cama, así que decidió darse la vuelta y ponerse de pie. Necesitaba al menos hablar con ella.

Maka por su parte se culpaba de todas cuantas desgracias hubieran acaecido sobre Soul desde el momento en el que se conocieron…entonces ¿qué derecho tenía ella de hacerlo sufrir aún más? Peor aún, era tan fácil para ellos caer en sutiles roces que los hacían enfadar…aún si el daño no fuese provocado por externos, era aun peor, porque se lo suministraba ella directamente. Ella tenía miedo de perderlo, no podía simplemente hacer como que todo había sido un sueño y todo había acabado ya. Tenía que arreglarlo al momento aunque fuesen las dos de la mañana. De modo que se dio la vuelta y se puso de pie.

Apenas pudieron dar un paso cuando sus rostros se encontraron en la oscuridad a apenas un par de centímetros uno del otro.

-Soul…

-Maka…

No tenían idea de qué hacer. La atmósfera se tornó pesada. El viento, la luna. La oscuridad, la soledad.

-deberías volver a dormir- sugirió Maka, mientras trataba de darse la vuelta, pero Soul la sujetó del brazo y la atrajo de vuelta hacia él.

-No me des consejos que tú misma no piensas seguir.

Soltó su brazo y se quedaron de pie, inmóviles. Maka cerró sus ojos, pero casi en seguida sintió que él le tomaba la barbilla y la hacía levantar el rostro, chocando su frente con la de ella, y luego su nariz. Maka entre abrió los ojos sin atreverse a separarse de él ni un milímetro.

-Esto es estúpido- renegó el repentinamente- esto no puede seguir así. Creo que he sufrido más desde que te conozco que en toda mi vida…y no estoy hablando de los latigazos.

Maka se abrazó a él, y pegó la cabeza contra su pecho, lo más que pudo. Sus latidos eran extraños; pausados y fuertes, estaba tranquilo y resuelto. Sin duda, el había pensado tanto como ella, lo que deseaba hacer, lo que estaba dispuesto a hacer.

-Lo siento, yo… le he dado vueltas al asunto una y otra vez y no sé qué es lo que debo hacer… a mi lado sólo tendrás problemas… tendrás que aprender a huir, a esconderte, a aparentar… una cosa es hacerlo una vez, y otra muy diferente es convertirlo en tu modo de vida. Pueden hacerte mucho daño, Soul, y no sé si pueda protegerte, y tampoco quiero que algún día vuelvan a separarte de mí, Soul, no quiero, no quiero…

Su cara estaba completamente hundida en el pecho del muchacho con sus manos aferradas a su camisa y temblando ligeramente. Soul no tardó en darse cuenta de que estaba sollozando, así que la estrechó lo más fuerte que pudo, pero luego de un par de segundos frunció el ceño.

Sujetándola firmemente, dio un par de pasos hacia la cama y la empujó, colocándose encima de ella. La clavó al colchón sujetándola por los hombros y la miró a los ojos. Maka se asustó, pues se veía realmente enojado.

-¡Basta de decir tonterías! ¿Me oyes? ¡Basta de culparte de cosas que ni siquiera han ocurrido, basta de hablar en singular! ¡Desde ahora estamos los dos, maldita sea, yo también estoy aquí para ti, entiéndelo!

Se quedó en silencio un momento, para luego soltar un suspiro. Maka no salía de su sorpresa. Él terminó recostándose sobre ella escondiendo la cara en su cuello, cerrando los ojos, preguntándose qué respondería ella, solo esperando. En cuanto a Maka, los colores se le subieron al rostro, pero Soul no lo notó. Todo lo que él había querido decirle se había resumido a ese par de líneas, al menos por el momento. Sintió como la mano de Maka comenzaba a acariciar su cabello.

De pronto escucharon unos ruidos afuera. Soul se incorporó rápidamente y se asomó cautelosamente por la ventana. Sintió su sangre helarse.

-Maka…hagas lo que hagas, no salgas de aquí- dijo, para luego desaparecer por la puerta.

Maka, totalmente asustada y sorprendida por lo fácil que había perdido el control, se acercó a la ventana.

Soul salió de la casa en completo silencio, simplemente a dar la cara.

Ya había sentido antes, desde el primer día, que los caballos que rondaban el lugar no eran simplemente gente que circulaba por el camino. Tenían sus horas y hacían los mismos ruidos todo el tiempo. Nunca escuchaba personas bromeando, conversando o cantando o dando cualquier señal de vida.

Y el día anterior una de esas rondas había acabado muy cerca de ellos, a pesar de que el camino quedaba a varios metros de allí.

No tomaron a Soul por sorpresa del todo, pero desde un principio se dio cuenta de que no estaba preparado para todo aquello. Sin embargo, pensó en Maka, esperándolo dentro de la cabaña, con la cara pegada a la ventana y aguardando porque cualquier cosa sucediera.

-¿qué vienen a buscar aquí?- preguntó retadoramente. Eran varios de ellos, pero no tenía miedo.

-Sabíamos que no habían muerto- dijo uno de ellos- sus cuerpos no podían quemarse completamente y sólo desaparecer. La gente del pueblo se lo creyó pero los jueces no.

-¡Habla de una vez, muchacho! ¿Dónde está tu cómplice?

Soul cerró los puños y luego hizo una sonrisa sarcástica.

-Ella está muerta.

Casi junto con decirlo se lo imagino. Si eso fuese verdad, él simplemente también lo estaría.

-No mientas- advirtió uno de ellos, que parecía estar a cargo- ya la ocultaste una vez, ¿qué ganas haciéndolo de nuevo?

Soul no contestó, pero los miró con rabia. Eran tres oficiales, montados a caballo. Al parecer eran de mucho mayor rango que los simples guardias, y estaban vestidos completamente de negro, lo cual les profería un aspecto terriblemente grave y poderoso.

-Registren la casa- ordenó el que había hablado anteriormente, pero no contó con que Soul se quedó de pie sin intenciones de moverse un centímetro de donde estaba, ni siquiera por ellos.

-Sobre mi cadáver- dijo con énfasis, dándole a sus ojos y a todo su rostro una dureza y determinación difícil de creer momentos antes, mostrando que estaba dispuesto a lo que fuera. Tenía que hacerle ver a Maka. No necesitaba que ella lo protegiera. Él era fuerte, él podía pelear porque… en esos momentos lo creyó más que nunca y no pensó que fuese algo malo… porque él era un demonio.

Tenían antorchas y armas, y realmente se veían decididos. No habría juicio esta vez, ni escapatorias ni excusas, sólo los iban a matar, así de simple.

-Maten a este niño estúpido- ordenó el hombre con sequedad. Una pistola surgió entre las sombras, brillando inquietantemente. Soul pensó en hacerse a un lado, pero necesitaba esperar el momento justo y lo sabía.

Solo necesitaba ese momento.

Se escuchó el estallido y, casi junto con él, un grito.

-¡No!- Maka se encontraba en medio de la pistola y Soul. La bala se detuvo en el aire y cayó al piso.

Al ver a la bruja, los tres se bajaron de sus caballos y los apuntaron. Maka se mantuvo de pie, pero detener una bala en pleno movimiento no era algo a lo que estuviese acostumbrada. Y hacer algún tipo de fortaleza alrededor de ella y Soul simplemente resultaba imposible debido a su debilidad. No había podido reponerse aún.

-¡Te dije que no salieras, Maka!-protestó Soul, pero apenas tuvo tiempo de tomarla de los brazos y tirarse al piso con ella, pues les dispararon de nuevo.

Se acercaron más, y entonces Maka se puso de pie.

-Adelante- retó.

Soul sintió que una fuerza extraña lo mantenía sujeto al piso, desde donde apenas podía ver lo que estaba ocurriendo.

Cada balazo era detenido por Maka, o al menos eso parecía. Cada bala parecía debilitarla aun mas, ya que el alcance de éstas iba aumentando, y Soul podía ver sus rodillas temblar y tratar de doblarse cada vez. Hubo una que no pudo detener, apenas consiguió desviarla, y pasó a escasos milímetros de ella.

-Maka…no tienes que hacer esto…

Soul se sentía impotente. Poco a poco, logró ponerse de pie, conforme la fuerza de Maka se acababa. La sujetó justo en el momento en que se le acababa la energía y sus rodillas se doblaban definitivamente. La abrazó contra su pecho y sintió el fuerte roce de una bala con su brazo. Exclamó un grito de dolor, pero estaba bien.

Se les habían terminado las balas, pero al parecer, sólo habían jugado con ellos.

-Ahora que la bruja no tiene fuerzas, nada los puede salvar, ni a ti ni a ella-amenazadoramente levantaron las antorchas.

Soul levantó a Maka y como pudo la metió de regreso en la cabaña. La recostó en el suelo y le acarició la cara. Luego rozó sus labios levemente con los de ella. Le costó mucho separarse. Le costó mucho ponerse de pie y mirarla. Todo esto, aquellos hombres lo tomaron como su capitulación, pero no esperaban lo que Soul hizo después.

Se volvió hacia la puerta y permaneció allí de pie, estoico, dispuesto. Lo miraron con burla y lastima. Entonces lanzaron contra él una antorcha.

Soul se cubrió con sus manos. Y esperó ver las llamas alzándose a su alrededor, comenzando a consumir la madera. Pero sus manos atraparon la antorcha. Y no sintió ningún dolor.

El fuego no le hizo daño. Cuando lanzaron otra antorcha volvió a intentar y sus manos la sujetaron con facilidad. Le lanzaron tv tercera, que cayó a sus pies, en el piso de madera. Entonces una columna d fuego se alzó a su alrededor. Se asustó, pero sus manos pasaron a través del fuego y tomó la antorcha, llevándose con ella las llamas.

Pero el fuego surgió de otros lugares. No estaban solos, había más oficiales tratando de quemar la casa. Soul se dio la vuelta para ver cómo de todas partes salían mas y mas proyectiles envueltos en llamas.

Soul volteó a ver a los otros oficiales con el fuego brillando en sus ojos. Perdió el control sobre sí mismo. Pensó en Maka una y otra vez. Estarían juntos para siempre sin importar qué. Los mataría a todos si era necesario. No supo que hizo exactamente, pero recordaba la luz de las antorchas en sus manos. Recordaba los golpes y los guardias a su alrededor. Recordaba que usó cada parte de su cuerpo, cada mínima respiración que salía de su pecho, cada latido de su corazón. Recordó la sangre y los gritos, y el fuego que no le causó ningún daño. Pero sobretodo recordó que la sensación de que no estaba solo siempre estuvo presente. Sentía a su lado…la sentía a ella, a Maka.

Con la respiración entrecortada peleó hasta el final.

Hasta que no quedó ni uno solo. No los mató a todos, pero huyeron… recordando que nunca debían volver a intentarlo de nuevo…que enfrentar a esa bestia era cometer suicidio.

Soul soltó las antorchas, cuyo fuego se había extinto ya. Las rodillas le ardían, estaba completamente exhausto. Había terminado en algún lugar en lo profundo del bosque. Buscó el camino de regreso a la casa y con lo poco que podía recordar consiguió llegar.

No muy consciente de sus actos, abrió la puerta.

Lo primero que encontró fue el cuerpo de Maka tendido en el suelo. La levantó, y se fue con ella en brazos hasta la cama. Se acostó y la acomodó como pudo sobre él.

Tuvo que resistir el dolor que sentía en su cuerpo y la sangre que manaba de él, solo para mantener a Maka cerca, para que su presencia curara sus heridas.

-Soul…- la miró con cansancio. Todo le dolía demasiado- Gracias…

Levantó los brazos y se aferró a su cuello. Se movió con cuidado hasta que su rostro quedó a la altura del de él. Soul simplemente apenas tenía fuerzas para mantenerse despierto.

-El fuego no me hizo daño- susurró.

-Lo sé…- contesto ella- siempre estuve contigo, ¿sabes?

Soul la miró a los ojos.

-Lo sé.

Maka no sabía si decirle otra cosa mas que se había guardado desde antes, porque no sabía si sus sospechas eran verdaderas.

-Nunca supe si realmente eras un demonio, Soul…estando en Notre Dame era imposible de decir.

Soul se mantuvo en silencio.

-Pero pasaron cosas extrañas, Soul. Tu… cuerpo simplemente soporta de alguna forma el fuego. Y el fuego te protege. El día que me iban a…quemar en la hoguera… mi plan era salvarte, pero el fuego se me adelantó…yo no fui quien te salvó, fue el fuego el que de alguna forma te trajo conmigo. Me di cuenta en cuanto vi que las llamas te rodearon…es difícil de explicar, pero así pasó. Yo solo…yo solo indiqué el lugar…

La respiración de Soul se tornó agitada.

-Y esa forma en que de pronto pierdes el control…Soul…no sé si eres un demonio, pero sé que no eres un humano.

De nuevo la miró.

-Maka…- dijo al fin- pude protegerte…pude pelear y demostrarte que puedo con esto. Para mí eso es más que suficiente.

Maka se apoyó en el pecho de Soul y se levantó ligeramente para mirarlo bien desde arriba. Le sonrió unos segundos pero luego se volvió a desplomar sobre él.

-¡Maka! ¿Qué te ocurre?

Ella levanto la cabeza hacia él y sonrió.

-Perdóname. No me siento bien.

Por toda contestación, Soul se sentó sobre la cama con las piernas cruzadas y sujetó a Maka, haciendo su cabeza descansar en su hombro.

-Hueles a sangre- susurro ella- y a cenizas.

-Creo que así debería oler un demonio.

-Soul…-llamó ella luego de varios minutos, al cabo de los cuales Soul creía que ya estaba dormida- tengo que preguntarte algo…

-Si…lo que sea…

La voz débil de Maka tembló mientras hacia su pregunta.

-¿Te casarías conmigo?...

Soul abrió los ojos por completo, a pesar de que segundos antes había estado al borde del sueño. Se recostó apropiadamente de nuevo con Maka sobre él, mirándola a los ojos buscó sus labios.

-Por supuesto que sí- contestó, realizando con esto una estremecedora caricia en ambas bocas.

Luego ya no se separaron más. Ambos se entregaron en seguida a aquel beso…que significaba todo, que los unía por siempre…que aceptaban ahora sin ninguna duda ni arrepentimiento. Lo peor que podía pasar era que se perdieran uno al otro, pero era eso precisamente contra lo que iban a pelear.

Sus cuerpos estaban tan juntos que casi parecían uno solo, y sus labios no paraban de moverse, casi por sí mismos, acariciándose con ternura, o devorándose apasionadamente. A pesar del cansancio que los dominaba a ambos, no dejaron de besarse hasta que casi amanecía, cuando agitados y exhaustos, pero felices, se abrazaron con ternura y se miraron por última vez a los ojos antes de dormir.

-Te amo, Maka- le dijo en el oído suavemente, con la voz convertida en un profundo y adormilado susurro que a ella le erizó la piel.

-Yo también te amo.

Maka sintió un cosquilleo en su nariz. Cuando abrió sus ojos, la yema del índice de Soul le acariciaba la cara con suavidad.

Estaba acostado boca arriba, con el pecho descubierto, los brazos estirados y una sonrisa llena de ternura en su rostro.

-Buenos días- murmuró- te hubiera dejado dormir más, pero hoy hay mucho que hacer.

Se levantaron de la cama. Soul abrazó a Maka por la espalda y le besó el cuello mientras caminaban juntos a la cocina.

-¡Me haces cosquillas!- exclamó entre risas. Las cosas iban bien, sí. Poco a poco habían comenzado a llevar el ritmo de una vida nueva. Ya se habían mudado un par de veces en menos de un mes, pero eso no importaba. En cuanto a la boda…tenían que pensárselo muy bien antes de intentar en cualquier iglesia.

-Tsubaki y Black*Star llegaran a medio día. Tenemos suficiente tiempo para prepararles algo muy bueno de comer.

Maka asintió con una sonrisa.

-También podemos ir a caminar para que conozcan la ciudad…, Soul, quiero ir a las montañas y al mar…quiero que conozcas todos esos lugares con tus propios ojos.

Se dio la vuelta y lo abrazó mirando su cara, que tenía una expresión divertida. Desde que estaban juntos se peleaban, discutían, se gritaban una y otra vez, pero nunca lo suficiente para no despertar felices de estar juntos.

-¿Y donde quieres casarnos, ya que tu eres la que decide?-preguntó él en tono de broma- ¿en la playa, o en un bosque, en una cueva o en una ciudad con nombre exótico?

Maka lo jaló para poder besarlo y saboreó sus labios una y otra vez durante largos segundos.

-No sé tú- susurró como si se tratara de un gran secreto- pero me encantaría que nos casáramos en Notre Dame…

Soul hizo una sonrisa ladeada y la abrazó con fuerza.

-Nunca cambiaras…no importa…bruja…reta a todo el que quieras. Yo te seguiré a donde sea.

Fin

¡Espero que les haya gustado mucho!

Nos leemos en un futuro próximo –w- espero tener suficiente tiempo para escribir, pronto tendré un one-shot y estoy preparando una nueva historia larga, solo tengo que estructurarla bien antes de comenzar a escribir.

Una vez mas gracias por dedicar algo de su tiempo en leer. Este fic ha sido dedicado a todos ustedes :) por todo su apoyo y sus buenos deseos y criticas, etc.

Besos!

Atte Yereri Ashra