Ya había pasado un buen rato, Sora se encontraba en la cama. Entonces unos toques en la puerta comenzaron a escucharse.

- ¡Ya les dije que no quiero ver a nadie Matsuri! – gritó Sora sin moverse de su posición.

- En realidad soy yo – respondió una nerviosa voz al otro lado de la puerta. Claro, Sora conocía bastante bien esa voz.

- ¿Fujimori? – se incorporó y caminó rumbo a la puerta.

- ¡No es necesario que abras! Yo solo… - sin saber que decir Sunao comenzó a correr por los pasillos a ningún lugar en especial.

- ¡Fujimori! – Sora abrió la puerta, alcanzando a ver a Sunao correr - ¡Espera! – pidió pero el chico con el que compartía habitación no se detenía. Sora tenía que hablar con él, así que sin pensar en nada más lo siguió de inmediato, tratando de no perder su rastro. Ambos salieron de los dormitorios, todo el que los veían solo observaban extrañados.

Nanami y Shinichirou se encontraban en la enfermería, ambos se encontraban preocupados por lo que sucedía con los menores.

- Después de todo lo que ha pasado no deberías preocuparte – decía el maestro de matemáticas – han superado cosas muy fuertes, creo que superaran lo que sea.

- Pero aún así me gustaría poder hacer algo – decía el castaño – Sora es muy impulsivo y Nao-chan es muy sentimental, su corazón es realmente frágil – comentó preocupado.

- Sin embargo, Sunao quiere mucho a Sora y Sora es un chico fuerte. Ya verás que lo solucionaran.

- ¡Fujimori! – se escuchó la voz de Sora desde afuera - ¡Fujimori espera! – se vieron entonces las figuras de Sunao y Sora correr al otro lado de la ventana, por supuesto, el de cabello azul siguiendo al peli-rosa.

- ¿Eso crees? Porque no los veo muy mejorados aún – se podía apreciar la preocupación del enfermero.

- Juntos superaron el incidente con Aizawa – comentó Shinichirou abrazándolo por detrás – si fueron capaces de eso, estoy seguro de que las cosas terminaran bien.

Volviendo a la persecución de Sora con Sunao, el joven de cabellos rosas, se dirigió a la espesura del bosque, esperando poder perder a su compañero entre los árboles. Sora no se fijaba por donde corría, solamente seguía a Sunao, esperando poder hablar con él.

El chico de ojos rosas comenzó a cambiar de dirección más bruscamente, buscando así perder a Sora de vista, una vez que ya no pudo ver a Sora tras él se detuvo, con la respiración agitada y las piernas adoloridas, había corrido demasiado.

Se dejó caer bajo un árbol y unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Ni siquiera sabía por qué había comenzado a correr, después de haberlo estado evitando toda la mañana, Sunao ya se había decidido a regresar a la cotidianidad de siempre, dejar en el pasado la situación que habían vivido esa mañana y seguir con sus vidas normales, pero al llegar a la habitación y escuchar la voz enojada de Sora no había podido seguir adelante. Y como si eso no fuera suficiente Sora había decidido seguirlo ¡¿Es qué no podía dejar las cosas así? ¿Por qué lo hacía más difícil?

No muy lejos del lugar Sora se encontraba desorientado, no por no saber cómo regresar a los dormitorios, sino por no saber en donde se encontraba su "amigo de la infancia". Entonces se recargó en un árbol elevando la mirada al cielo ¿Cómo podría solucionar el problema Yoru? Su segunda personalidad ya no se encontraba con él, y ahora que de alguna forma se pudiera decir que se encontraba solo, no tenía ni idea de que hacer.

Esta vez solamente serían él y Sunao, ahora comprendía lo que decían "el amor no es fácil" pues valla que no lo era. El peli-azul sabía que tenía que hacer algo, no quería regresar a los dormitorios sin Sunao, así que en vez de regresar, se adentró más al bosque.

El tiempo pasaba, ya había anochecido, y Sunao se encontraba aún con la cabeza entre las rodillas. Sumido en sus pensamientos.

-¡Fujimori! – escuchó la voz de Sora. Sunao se sobresaltó, y viendo como el joven de cabello y ojos azules se acercaba se levantó rápidamente preparado para correr. Sin embargo, Sora fue más rápido y alcanzó a sujetarlo de la muñeca, evitando así que escapara.

-… Hashiba – intentó susurrar Sunao.

- ¿Por qué…? – preguntó Sora en un susurro - ¿Por qué huyes? – Sunao no le contestó, tenía la mirada gacha - ¿Me sigues teniendo rencor? – ante la pregunta de Hashiba, Sunao levantó la vista sorprendido y con algunas cuantas lágrimas retenidas en sus ojos.

- Hashiba… - el peli-rosa no sabía que decir, nunca se esperó que Sora siguiera pensando eso, en el fondo le dolía el que el oji-azul pensara en él así.

- ¿Es eso…? – preguntó viéndolo a los ojos, con lágrimas contenidas también. Al no recibir la inmediata respuesta soltó el agarre con la intensión de alejarse. Pero sin esperárselo Sunao fue quién esta vez sujetó su mano.

- ¿Rencor? – susurró el oji-rosa cabizbajo de nuevo. Esta vez Sora pudo notar que lloraba silenciosamente - ¿Cómo puedes preguntar eso? ¡Eres tú el que debería tenerme rencor a mí! ¡¿Por qué me haces esto? – gritó exasperado, llevó sus ojos a los de su compañero y, en efecto, Sora pudo ver claramente que lloraba.

- Sunao… - A Sora se le partía el corazón de ver al oji-rosa así – Sunao, no llores – pidió limpiando una lágrima, que acababa de salir de uno de sus ojos. Ante el contacto Sunao cerró los parpados fuertemente, como si el contacto le doliera, logrando así que más lágrimas salieran.

- Deja de hacerlo – suplicó en un susurró – no comprendo… ¿Cómo es posible que hagas esto? ¡Hablo en serio Sora! ¡No quiero volver a hacerte daño! – justo ahí, los susurros se habían vuelto gritos, acompañados de aún más llanto.

- Pero… ¿Por qué ibas a hacerme más daño? – pregunto Sora, esta vez un poco más tranquilo, por tener a Sunao frente a él - ¿No dijimos que no habría rencores?... Sunao, nadie te guarda rencor ¿Por qué tu sí? – Fujimori no dijo nada durante algunos segundos.

- ¿Por qué me guardo rencor? - susurró con una sonrisa triste y la mirada dirigida a los zapatos de Sora, ya no soportaba ahogar sus sentimientos - ¡Por qué nunca dejé de quererte! ¿Eso querías escuchar? – espetó dejando a Sora sorprendido - ¡Te seguía queriendo y aún así conspiré contra ti!

Un silencio se formó en ese momento. Sorpresivamente Sora jaló a Sunao a su cuerpo y lo abrazó dulce y sobreprotectoramente.

- ¿Qu… qué te pasa? – preguntó Sunao, con las mejillas sonrosadas.

- Pensé que me odiabas – le susurró Sora, sin debilitar el abrazo en ningún momento.

- ¿Odiarte? – Sunao era ahora el sorprendido. No soportó más y comenzó a llorar, aprovechando la cercanía para hundir la cara en el pecho del otro chico.

Se quedaron abrazados un rato, Sora recargado en el árbol bajo el cual se encontraba sentado Sunao momentos antes, con una mano acariciando lentamente la espalda del oji-rosa, y la otra entrelazada en sus largos cabellos del mismo color. Sunao había dejado de privarse, y lloraba mojando la ropa de Sora, abrazado fuertemente a él.

- Sunao, por favor, hay que dejar el pasado atrás – el susodicho no contestó nada – ya te dije que no te guardo rencor, yo comprendo tus razones… - El joven Fujimori no contestaba nada – Por favor Sunao, yo te amo… - se declaró por fin, un poco sorprendido Sunao levantó su mirada rosa, fijándola firmemente en la azul.

- Yo… - Sunao apartó su mirada, un poco sonrojado pero esta vez no parecía tener intenciones de huir.

- Por favor – insistía Sora – deja que te ayude a olvidar el pasado – posando su barbilla sobre el cabello rosa. Esta acción provocó un sonrojo más intenso en las mejillas de Sunao.

Fujimori se apartó un poco para ver a Sora a los ojos. Lo siguiente sucedió tan rápido que el oji-azul no se lo podía creer en un principio. Sunao lo estaba besando, un simple toque de los labios de Sunao sobre los suyos, pero aún así transmitiendo muchas cosas. Aún sorprendido Sora decidió cerrar los ojos y dejarse llevar por el momento.

- ¿No han encontrado a los chicos? – preguntó Nanami preocupado. Matsuri, Gaku y Shinichirou negaron en silencio – Espero que estén bien.

- Descuiden ¡miren! – Ichikawa señaló a lo lejos a los jóvenes que se acercaban – Ahí vienen Sora-sempai y Fujimori-sempai – En efecto, Sora y Sunao regresaban a los dormitorios, tratando de no cruzar miradas pero con las manos fuertemente entrelazadas.

- ¿Qué hacen todos aquí? – preguntó Sora al llegar junto a ellos.

- Desaparecieron de repente, es obvio que nos preocupáramos – contestó el rubio.

- Lo siento – se disculpó Sunao – fue por mi culpa – sonrojado.

- Está bien, ahora estamos todos aquí y no pasó nada – comentó Matsuri con una sonrisa, tratando de tranquilizar las cosas – y las cosas ya están bien ¿no es así? – le preguntó acusadoramente al peli-azul.

- Hace frio aquí afuera, entremos – Sora evitó la pregunta evidente de su amigo, y se dirigió rumbo a las habitaciones – Es hora de dormir.

- Supongo que eso significa que han arreglado sus problemas ¿no? – indagó Gaku.

- Supongo que así es – contestó Matsuri, y todos se dirigieron al interior del edificio.

Sora y Sunao no quisieron dar explicaciones de lo que ocurrió esa noche, las cosas no cambiaron mucho, la diferencia era que ahora al fin estaban juntos, y poco a poco superarían la sombra del pasado.

FIN

Net: je, si odian lo meloso realmente lo siento. No suelo ser del tipo de chicas que haga esto pero... ¡Kya~~! Me puse a escribir y esto salió xD No lo resistí. Tal vez no fue muy cursi, pero si fue más miel de la pensada xD

Esto iba a quedar como one-shot, pero lo continue y tal vez (Ojo: tal vez) Escriba algo más después de esto (Y posiblemente ese "algo más" contenga mi primer intento de lemon -/-U), lo tenía pensado antes, hacer un segundo one-shot lemon, después de eso se me prendió el foco y lo continue planeando escribir ese fic como continuación de este. Pero teniendo en cuenta mi experiencia de haber dejado congelada una historia y tardarme siglos en actualizar otras... no me gusta prometer cosas que no esten ya escritas U^^ xD Así que definitivamente no les prometo nada!

Bien, eclipse se despide ya que debe ir a subir el capitulo a otro foro donde publica esta historia. Saludos~! y gracias por leer =D ¿Reviews? :3